sábado, 19 de febrero de 2011

I Juan 2.7-12

Traducción en Lenguaje Actual

Hermanos en Cristo, no les estoy dando un mandamiento nuevo. En realidad, es el mismo mandamiento que Dios les dio desde el principio. Es un mandamiento muy antiguo, y ustedes ya lo conocen.
Sin embargo, esto que les escribo es un mandamiento nuevo, y ya saben lo que significa, como también Cristo lo sabe. Él es la luz verdadera, que brilla cada vez más fuerte y hace que la oscuridad vaya disminuyendo.
Si alguno dice que vive en la luz, pero odia a otro miembro de la iglesia, en realidad vive en una gran oscuridad. El que ama a los demás, vive bajo la brillante luz de Dios y no causa ningún problema a los de su iglesia. Pero el que odia a otro cristiano, vive en la oscuridad, y no sabe a dónde va, porque la oscuridad lo ha dejado ciego.
Hijos míos, les escribo porque Dios les ha perdonado sus pecados por medio de lo que hizo Jesucristo.

sábado, 12 de febrero de 2011

Letra 208, 13 de febrero de 2011

PERO... EL AMOR, ¿QUÉ ES?: LUCES DESDE EL HIMNO A LA CARIDAD DE SAN PABLO
www.somascos.org, 4 de febrero de 2011

Muchas veces en Doble click hemos intentado omprender primero las dinamicas internas del amor cristiano y sus manifestaciones, como un camino propedéutico que abarque en concreto nuestra humanidad y nuestra psicología. En efecto, hemos resaltado el primer paso del amor, el momento de acercarse al otro, “bajarse” a su nivel o, como dice Jesús en la parábola del Buen Samaritano, “hacernos prójimo”. Luego la acogida y capacidad de escucha empática. Son pasos fundamentales, porque si estamos lejos del hermano, del otro, ¿cómo podemos amarlo?
Pero ahora llega lo interesante: una vez que soy "prójimo" del hermano ¿qué debo hacer? Muchas veces hemos hablado del amor, muchas veces hemos intentado comprender la diferencia entre el amor humano y el amor evangélico. Creo que muchas veces también hemos intentado practicarlo en nuestras relaciones. Pero a menudo hemos fallado. Nunca terminamos de aprender el amor cristiano porque es tan grande como Dios, y siempre estamos en camino.
Ahora pedimos ayuda a San Pablo que lo describe espléndidamente, dejándonos boquiabiertos. Explica a los Corintios que en la vida se pueden poseer los mejores talentos, pero si falta el amor de Dios nada vale de lo que hagamos. Luego indica unos elementos que explican el amor: "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. (I Cor 13, 4-7).
San Pablo enumera 15 características del amor: 2 positivas, iniciales, que describen como vivió Jesús (paciente y benigno), ocho negativas que señalan las desviaciones de la conducta humana (en especial se refiere a a la conducta de los cristianos de Corinto), otra característica positiva (congratularse de la verdad) que cierra el ciclo de las negaciones, y luego cuatro afirmaciones que muestran la capacidad del amor en aceptar todo (sufre, cree, espera, soporta). En las dos primeras afirmaciones iniciales, que describen a Jesús, está la síntesis de todo.

El amor es paciente
Porque, para poder amar de verdad, hace falta ser paciente también con nosotros mismos. Amar compromete, no basta con una buena acción: es preciso perseverancia, empeña, pide sacrificio, capacidad de levantarse después de los errores y derrotas. Es preciso saber implicarse continuamente, no conformarse con el primer resultado, como si se tratara sólo de unos deberes para casa. Amar abarca toda la vida de una persona, todas sus relaciones, su tiempo. No es algo de poco calado, porque es necesario toda nuestra paciencia y mucho más. Algunos traducen la palabra griega usado por S. Pablo con "paciente", y a veces también con "tolerante". Una persona tolerante no es sólo paciente, sino que tiene un comportamiento tolerante, no entendido como dejar hacer, sino como capacidad de perdonar, de saber atender, de saber esperar que el otro pueda expresarse también en el bien.
Significa que la persona que ama es una persona acogedora con todos, incluso con quien no se muestra amable al comienzo, sino que es capaz de entrever como pudiera ser si se sintiera amada, más allá de los errores que comete y de los defectos que tiene. Un cristiano sabe que en todo prójimo está Jesús. Él mismo lo ha dicho: "cualquier cosa hagáis al más pequeño de mis hermanos, a mi me lo habéis hecho". El cristiano sabe que la presencia de Jesús en el prójimo no alcanza enseguida su plenitud y sabe que sólo por medio del amor, que recibirá, esta presencia de Jesús se manifestará cada vez más . Por eso no tiene prisa: es tolerante. Sabe dar al otro todo el tiempo necesario, y es constante en amar todo el tiempo necesario. Las prisas son enemigas del amor; para amar es preciso estar dispuesto a "perder" tiempo.

El amor es benigno
Con la palabra benignidad nos involucramos en un aspecto esencial del amor: buscar el bien del otro. Queda claro que quien ama no tiene como fin buscar su bienestar, sino el del otro. Esto indica que la medida para medir el amor no soy yo, mi forma de pensar, mis convicciones, mis costumbres, mi cultura, mis comodidades, mi bien, sino el bien del otro. Esto significa estar dispuesto incluso a sufrir por el otro, porque no siempre lo que yo considero como bien mío coincide con el bien del otro. ¿No ha muerto Jesús en la cruz para lograr el bien nuestro? El misericordioso padre del hijo pródigo ¿no está apenado por el hijo que lo abandona? Sin embargo ¿no se olvida de esa pena cuando el hijo regresa? ¿No se alegra por él?
Por eso cuando me acerco al prójimo, cuando hago algo por él, tengo que ponerme continuamente esta pregunta: ¿para quién lo estoy haciendo? ¿Estoy buscando el bien mío o del otro ? Hasta que no sepa ponerme esta pregunta no lograré liberar el amor que hay en mi, y hasta que no sea sincero conmigo mismo en contestar a esta pregunta no amaré realmente. Descubriremos que renunciar a nuestro "bien" por el del otro realizará la paradoja de procurar nuestro bien verdadero, porque permite que crezca en nosotros aquella presencia de Jesús que veíamos en la perspectiva del otro.
Transformarnos en Jesús significa alcanzar la plenitud de nosotros mismos, con los logros de paz, gozo, belleza a que aspira todo ser humano, hombre y mujer.

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EN QUÉ Y POR QUÉ CREEN LOS QUE CREEN (I)
Héctor Pavón
Ñ, supl. de Clarín, Buenos Aires, 11 de febrero de 2011

Coexisten con religiones tradicionales, pero en tiempos de crisis, los cultos populares tienen mayor “eficacia simbólica” para ofrecer un proyecto de vida. Aquí, un experto analiza el fenómeno.

Pablo Wright es un antropólogo especializado en religiosidad popular y en esta entrevista ilustrativa sobre ese fenómeno sostiene que “estamos frente a una verdadera globalización religiosa”. Estudió en la Universidad de Buenos Aires, la Temple University y en Harvard, y ha escrito Ser-en-el-sueño, un libro de larga y profunda investigación donde se sumergió en el mundo toba. A través de la Antropología simbólica, materia que dicta en la UBA, ha investigado sobre religión y chamanismo. Aquí explica detalladamente en qué consiste el mundo religioso que
podría ser entendido como paralelo al de las religiones oficiales pero que hoy excede esa categoría y compite con los credos antiguos.

¿Cómo caracteriza el mundo de la religiosidad popular?
Se la asocia usualmente con formas del catolicismo que se apartan de dogmas y prácticas de la ortodoxia eclesiástica, que no es la única especialista de lo sagrado. Tienen como horizonte histórico los procesos de conquista espiritual y material que desde la época colonial transformaron las culturas indígenas y criollas. Se trata de un concepto relacional exterior a los propios actores sociales y que se caracteriza por una percepción de “ilegitimidad”, en donde la variable de clase social es definitoria. Desde una visión dogmática y de clase media naturalizada, las formas de sectores menos favorecidos que demuestran creatividad cultural serían eso llamado religiosidad popular. Desde un punto de vista de la teoría de la modernidad, la religiosidad popular correspondería a la recreación de sectores subalternos que elaboran una crítica cultural a través de lenguajes rituales y modos de organización particulares. Una gran diferencia entre el mundo católico y el evangélico en sus versiones pentecostal y neo-pentecostal,
es que para los primeros existen mediadores entre los seres humanos y lo divino, que son los santos y demás figuras poderosas veneradas. En cambio, para los segundos, la diferencia teológica, que proviene de la Reforma, es que cualquier mediación de este tipo es idolátrica. Se trata de una construcción más abstracta de una gran austeridad simbólica.

¿Cuándo se empezó a hablar de este fenómeno dentro y fuera de la Argentina?
Si bien la religiosidad popular en esta parte del mundo hunde sus raíces en más de cinco siglos de historia, fue después del Concilio Vaticano II que muchos sacerdotes críticos e intelectuales orgánicos comenzaron a dar visibilidad, a reconocer como auténtica y legítima la religiosidad de sectores populares que manifestaban una forma propia de sentir frente a lo sagrado. En América
Latina fue muy influyente la crítica a la Iglesia desde los propios sacerdotes y obispos del movimiento de la Teología de la Liberación. En el campo protestante es posible afirmar que las diversas formas de evangelismo pentecostal que comenzaron a surgir a fines del siglo XIX y durante el siglo XX, especialmente en los EE.UU., son formas de religiosidad popular que condensan las contradicciones sociales y religiosas de ese país. Su expansión se debe al poder geopolítico estadounidense.

Para contextualizar, ¿cuáles son las religiones tradicionales que han congregado más personas en la primera década del siglo XXI?
En Argentina aún sigue siendo dominante el catolicismo, aunque hay un importante auge del protestantismo en su variante evangélica y en nuevos cultos neopentecostales como la Iglesia Universal del Reino de Dios, de origen brasileño. El judaísmo es también importante, aunque no posee estrategia proselitista como sus contrapartes cristianas.

¿A qué sectores sociales involucra las expresiones religiosas populares? ¿Cómo se diferencia de las grandes religiones?
El universo social de las prácticas que reelaboran y contestan las formas hegemónicas se halla en sectores sociales de bajos recursos y también en zonas en donde la Iglesia tiene una presencia débil y/o esporádica. Sin embargo, las clases medias parecen hacer un uso pragmático de la religiosidad popular. La religiosidad popular es un fenómeno complejo de creatividad cultural que tiene componentes teológicos, rituales y políticos que reelaboran elementos centrales del catolicismo. Generalmente carece de textos escritos dogmáticos. En el caso del evangelismo hay textos propios, además de las Escrituras. Aquí la principal diferencia es más de índole organizativa, ya que son organizaciones horizontales con bastante autonomía, y gran parte del funcionamiento y alcance de las iglesias evangélicas se debe al carisma de los líderes, es decir, los pastores.
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LANZAN EL PRIMER CELULAR CON BIBLIA INCLUIDA
Daniel Gajardo T.
El Tipógrafo, Chile, 9 de febrero de 2011

El primer celular que trae consigo la Biblia fue presentado a la prensa. Los equipos de la empresa de telefonía celular evangélica 3Genesis contienen mensajería de texto ilimitada entre pastores y los integrantes de su comunidad, además de ringtones con himnos evangélicos y aplicaciones como el libro más antiguo, La Biblia, hacen que junto a las tradicionales aplicaciones de las redes sociales y el acceso a Internet, el celular se convierta en una herramienta más útil en el trabajo de este importante sector religioso.
3Genesis se conformó por los obispos y pastores de las diferentes iglesias de Chile, como la primera tecno comunidad evangélica que aspira a integrar en su red a más de tres millones de usuarios en el país.

Avisos, 13 de febrero de 2011

Hoy domingo, a las 17.30 hrs., tendremos la mesa redonda: "Una relectura actual del amor desde la Biblia". Todos/as estamos invitados/as.

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 15 de febrero, 19 hrs.
RESPUESTA FINAL DE JOB A SUS AMIGOS (I) (Job 27)
Modera: Hna. Marena Ponce

JOB 27.1-18, La Biblia del Pueblo de Dios

Job continuó pronunciando su poema, y dijo:
Por el Dios viviente, que me priva de mi derecho,
y por el Todopoderoso
que me llenó de amargura;
mientras haya en mí un aliento de vida
y el soplo de Dios esté en mis narices,
mis labios no dirán nada falso
ni mi lengua pronunciará una mentira
Lejos de mí darles la razón a ustedes:
hasta que expire, ¡no renunciaré a mi integridad!
Me aferré a mi justicia, y no la soltaré
mi corazón no se avergüenza
de ninguno de mis días.
Que mi enemigo tenga la suerte del malvado,
y mi adversario, la del hombre injusto!
Porque ¿qué puede esperar el impío,
aunque suplique, aunque eleve su alma a Dios?
¿Acaso Dios escuchará su grito
cuando le sobrevenga la calamidad?
¿Se deleita él en el Todopoderoso e
invoca a Dios en todo tiempo?
Yo los instruyo sobre la conducta de Dios,
no oculto las intenciones del Todopoderoso,
¿por qué se pierden en pensamientos vanos?
Si todos ustedes ya lo han comprobado,
¿por qué se pierden en pensamientos vanos?
Esta es la parte que Dios asigna al malvado
y la herencia que los violentos reciben del Todopoderoso.
Si tienen muchos hijos, la espada los espera,
y sus vástagos no se saciarán de pan.
A los que sobrevivan, los sepultará la Muerte,
y sus viudas no llorarán.
Si él acumula plata como polvo
y amontona ropa fina como arcilla,
¡que siga amontonando!:
un justo se vestirá con ella
y un inocente heredará la plata.
Se edificó una casa como la araña,
como la choza que hace un guardián.

PRÓXIMAS ACTIVIDADES
19 – Curso de matrimonios, segunda reunión
26 – 2ª Reunión de estudio: Iglesia El Divino Redentor, José Vicente Villada 113, Centro, Toluca, Méx.

"Ámense como yo os he amado...", L. Cervantes-Ortiz

13 de febrero, 2011

…porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley.
Romanos 13.8b

Porque toda la ley en esta palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Gálatas 5.14

1. El mandamiento del amor y la ley
El código legal de Levítico 19 ordena a los integrantes del pueblo de Israel que se amen mutuamente en un contexto de venganza y rencor entre hermanos. El texto reconoce, así, que el trasfondo contra el que debe practicarse el amor es muy negro, además de que debe lucharse también contra la egolatría y el egocentrismo. El imperio del ego, no hay que olvidarlo, es uno de los más inexpugnables, pues como bien comenta J. Lligadas, “El texto del Levítico presupone que todo el mundo se ama a si mismo (y no lo critica), y a partir de ahí pide que todo lo bueno que uno desea para sí mismo lo desee y promueva también para los demás; originariamente éste era un texto que se refería sólo al amor a los miembros del propio pueblo, pero con el tiempo se extendió al menos a los extranjeros que vivían en Israel”.
[1] Xenofobia, chauvinismo, egoísmo: un paquete explosivo que, según el pasaje, sólo podría resolverse con una buena dosis de amor administrada como consecuencia de la obediencia al mandamiento. Pero en Occidente hemos aprendido que los sentimientos no se pueden imponer y que, además, “el amor entra por los ojos”, por ejemplo, de modo que si alguien no nos es agradable ni nos simpatiza, difícilmente sentiremos algo bueno por él o ella.
Lv 19.18, que pertenece al Código de Santidad (vv. 17-26) es una exhortación para superar las diferencias entre el pueblo, una comunidad de iguales a la que se prevenía de experimentar fracturas sociales que afectaran la convivencia cotidiana. Así lo explica Mario López Barrio, cuando dice que estos versículos

Tratan sobre situaciones de disputa o de ofensa entre compatriotas israelitas. El que ama no tomará venganza ni alimentará resentimientos contra el adversario, en caso de ofensa, sino buscará la reconciliación mediante la corrección fraterna. Así, el mandamiento del amor está precedido por la expresión del v. 17: “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón, razonarás con tu prójimo [“pero corrige a tu prójimo”], en la que se significa la renuncia a la ira y al odio. En cierto modo, como dice J. Augenstein, es una forma de interpretar el amor al enemigo. Desde luego que el alcance del mandamiento del amor dependerá de la traducción o intelección que se dé al sustantivo reah (“prójimo”).
[2]

Es más, el pasaje logra superar el etnocentrismo también, cuando en el v. 34 se aplica el mismo mandamiento al extranjero y se señala que a él también es necesario amarlo como a uno mismo. Junto con Dt 10.19 es el único lugar adonde se ordena amar a un grupo de personas, que ya no sólo es la edah, la comunidad cúltica de Israel, sino también la comunidad humana por extensión, en la que el extranjero, el exiliado, tendría que ser visto ahora como hermano, como próximo. El amor al prójimo, miembro o no de la misma raza o cultura, es subrayado en Lv 19.18 por la afirmación de la santidad de Yahvé, porque ahora este amor es teologal, es decir, está mediado por el propio Dios, no es un sentimiento natural, es fabricado, producido por el propio Dios, en contra de las tendencias al odio y la destrucción. Se funda así la posibilidad de una cultura del amor fraterno, impensable para la época.

2. El amor de Jesús, origen del amor cristiano
Si todas estas cosas estaban en germen en el espíritu mismo de la ley antigua, Jesús viene ahora a centralizar el modelo del amor en su propia persona y a radicalizarlo para sacarlo del esquema legal. Jesús reconoce la necesidad humana de concentrar el afecto o la motivación para el amor en un ser de carne y hueso que puede ser visto como razón de ser de los sentimientos más profundos. Jesús no promueve, entonces, sólo una forma más elevada de filantropía, sino una autétnica superación de la ley en todas sus formas y manifestaciones. Desde Jn 13.34-35 y hasta los caps. 15 y 17, el Jesús de las comunidades del Discípulo Amado se coloca a sí mismo como motor y origen del verdadero amor fraterno: “Un mandamiento nuevo les doy: que se amen unos a otros; como yo los he amado, que también se amen unos a otros. En esto conocerán todos que ustedes son mis seguidores, si tienen amor mutuamente”. López Barrio resume: “Así, mientras haya amor en esta tierra el mundo seguirá percibiendo signos que lo ayudarán a encontrar a Jesíus”.
[3]
A la supuesta debilidad de quien ama y debe reconocerla ante la persona amada, Jesús propone un “amor activo” y sólido, consistente con los valores producto de la acción redentora de Dios en el mundo. La novedad que se agrega al mandamiento antiguo del amor es su “orientación cristológica”, lo que quiere decir que la entrega completa de la persona de Jesús al mundo es el origen y al mismo tiempo el rumbo que debe tomar cualquier forma de amor en el mundo a fin de superar sus tendencias enfermizas ligadas a los deseos de disminuir la dignidad de las personas. “El amor de Jesús el modelo de amor a los demás, así como la medida y el estilo del amor que deberá caracterizar a los discípulos”.[4] Sólo en este sentido es posible superar el esquema sacrificial de la salvación e incluso para las acciones fraternas en la vida diaria: la auto-entrega de Jesús es movida por el amor (“para dar su vida en rescate por muchos”, Mr 10.45) y llega a “poner su vida por sus amigos” (15.13), debido a lo cual lo ama el Padre, por “poner su vida para volverla a tomar” (10.17). La cruz de Jesús, por ello, no fue un acto sacrificial perverso y sádico por parte de Dios, sino un acto de entrega completa y renuncia a la vida, una acción voluntaria de Jesús por amor hacia la humanidad. Las palabras de 10.18 son contundentes: “Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar”.
El amor fraterno, por lo tanto, no debe ser visto ni experimentado como un sacrificio obligatorio, pesado, como una pesada carga, sino como una disposición permanente del ánimo capaz de revolucionar las relaciones humanas y de establecer la fraternidad como una realidad viable. Permanecer en el amor de Jesús (15.9) significa ser fieles a su esfuerzo por instaurar una nueva forma de convivencia en el mundo. Las comunidades juaninas hicieron un enorme esfuerzo por integrarse mutuamente y por comprender el amor de Dios en Jesús para transmitirlo al mundo. Al ser odiados y perseguidos, los seguidores de Jesús tendrían que aplicar, nuevamente, el espíritu del mandamiento antiguo del amor, pero en medio de circunstancias completamente nuevas. Así hoy, el amor de Jesús que las comunidades deben mostrar interna y externamente sigue siendo la razón de ser de su existencia y acción.
Notas
[1] J. Lligadas, “Misa dominical 1994”, en www.mercaba.org/DIESDOMINI/T-O/31B/ev-comentario.htm.
[2] M. López Barrio, El amor en la primera carta de san Juan. México, Universidad Iberoamericana, 2007, p. 120.
[3] Ibid., p. 76.
[4] Idem.

"Ámense como yo os he amado...", 13 de febrero de 2011


JUAN 15.8-17

La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos. Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor. como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

sábado, 5 de febrero de 2011

Letra 207, 6 de febrero de 2011


LAS MUJERES EGIPCIAS HACEN SU PROPIA REVOLUCIÓN
Marina Villén
www.terra.es, 4 de febrero de 2011

La tensión y la violencia vividas en los últimos días, cuando se han sucedido los enfrentamientos entre los partidarios y opositores al presidente, no han disuadido a las mujeres de tomar las calles y aportar su granito de arena a este momento histórico. "Vamos a cambiar el sistema, queremos libertad", aseguró hoy a Efe en la plaza Tahrir (plaza Liberación) la egipcia Amel Said, quien no puede reprimir su euforia en esta jornada bautizada "Día de la salida".
Esta denominación sintetiza el deseo de decenas de miles de manifestantes de que hoy, viernes 4 de febrero, sea la fecha esperada en la que Mubarak abandone el poder después de tres décadas. Said, una mujer de mediana edad perteneciente a las clases populares, explicó que su marido y su familia le animaron a participar en las manifestaciones, algo novedoso en una sociedad conservadora y patriarcal en la que la mujer juega por lo general un rol secundario.
"Como las mujeres toman parte en esta revolución, ahora tendrán voz en los asuntos de Egipto", subrayó Said, sentada en la entrada de la tienda de campaña donde duerme desde hace una semana en el centro de la plaza Tahrir. Esta confianza es compartida por muchas mujeres, que no ocultan su sorpresa ante la masiva participación femenina en esta revuelta popular sin precedentes.
Como dijo a Efe la directora del Centro Egipcio para los Derechos de la Mujer, Nehad Abul Komsan, "lo que ha pasado estos días en las calles es impresionante". 'Se podían ver mujeres manifestándose al lado de los hombres y mujeres durmiendo en la plaza Tahrir. Esto es extraordinario"', agregó. Para Komsan, las protagonistas de estas manifestaciones son "una nueva generación de mujeres que tiene estudios, expresa sus sentimientos en internet y que es bien recibida en los movimientos de protesta". Esta descripción encaja muy bien con las jóvenes de clase media y alta que armadas con su Blackberry copaban las protestas de los primeros días e informaban minuto a minuto de los acontecimientos en la red social Twitter.
Sin embargo, según han pasado los días, se han hecho un hueco en la plaza Tahrir mujeres de todas los estratos sociales, conservadoras y liberales, tocadas con el 'niqab' (velo que cubre todo el cuerpo salvo los ojos) o con el cabello al aire.
En esta plaza, se encontraba hoy también la joven Sara Ismail, que reside desde hace un año en Siria y regresó el pasado sábado a Egipto para participar en las protestas políticas contra Mubarak. Ismail aseguró que en esta revuelta la situación ha mejorado para las mujeres, y si en otras concentraciones debían vestirse de forma más recatada, ahora no es necesario.
'Voy vestida como siempre y ni la gente más conservadora me dice nada', señaló con alegría esta joven activista, que añadió que tampoco se están produciendo casos de acoso sexual, una lacra en la sociedad egipcia. "La solidaridad es lo que está haciendo que la revolución sea del pueblo y no de una cierta clase social o de un único sexo", resumió Ismail.
La plaza Tahrir, epicentro de la revuelta popular que comenzó el pasado 25 de enero, no tiene tribunas públicas sino improvisadas, donde cualquiera se lanza con lemas que la multitud repite con euforia. Las mujeres no se quedan atrás. "El Gobierno de Mubarak es ilegal", "el Parlamento es ilegal", "Mubarak vete ya, hoy es el día de la salida", gritaba hoy una joven tocada con un pañuelo palestino, mientras una treintena de hombres y mujeres coreaban sus eslóganes.
También es el caso de Samia Ibrahim, que en las primeras filas de una barricada, situada en uno de los accesos a Tahrir, se mantenía alerta por si los partidarios de Mubarak decidían atacar como en días anteriores. 'Ayudamos a los heridos que han sido golpeados o tiroteados, y también si hay alguien con armas lo detenemos', dijo a Efe con valentía Ibrahim, mientras llevaba en su mano izquierda cuatro piedras listas para arrojarlas.
Todavía reina la incertidumbre acerca del futuro de Mubarak después de esta multitudinaria jornada de protestas, pero de lo que no hay duda es que, como dice Komsan, estos días se ha dado "un gran paso" en los derechos de la mujer y "se han roto barreras culturales".
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LA CONVERSIÓN DE UN OBISPO: SAMUEL RUIZ EN CHIAPAS (II)
ALC Noticias, 26 de enero de 2011

En febrero de 1973, con el proceso de "desmontaje" de los logros de Medellín en marcha, y siendo presidente del Departamento de Misiones del CELAM, presentó una ponencia en la Conferencia Católica de Cooperación Inter-Americana (CICOP) titulada "Los cristianos y la justicia en América Latina", en la que sintetizó claramente el estadio en que se hallaba su comprensión de la problemática eclesial de aquellos días: su abandono de la "teología abstracta" y su apego a la "teología concreta", o del acontecimiento, aquélla que lleva hacia una praxis que


no es una acción cualquiera, sino la acción estratégica y tácticamente eficaz de la dependencia estructural de América Latina, como liberación política y económica del sistema sociopolítico establecido (captado como "injusticia estructural", "violencia institucional"), pero abarca también la liberación como proceso permanente y ascendente hacia nuevas formas de "ser más", actualizando la capacidad y potencialidad humanas […] Se trata, por tanto, de una liberación ni sólo "espiritual", ni solamente "política", sino de una verdadera liberación integral. (pp. 116-117)

Habiendo llegado a estas concepciones, la tarea episcopal en San Cristóbal se enfocó privilegiadamente hacia los indígenas, lo que no dejó de incomodar ostensiblemente a los ricos del lugar, que se sintieron discriminados. En 1974, las circunstancias le permitieron al obispo Ruiz participar en la organización de un Congreso Indígena, cuyo principal logro fue canalizar las formas de organización indígena que estaban surgiendo hacia una expresión unificada de sus perspectivas. Naturalmente, a estas alturas de su trabajo, Samuel Ruiz ya era blanco de las críticas dentro y fuera de la Iglesia católica mexicana.
Fazio reconstruye cuidadosamente el resto de los episodios que el obispo enfrentó en décadas subsiguientes: el problema de los refugiados guatemaltecos, entre 1984 y 1986, que le ofreció la oportunidad para plantearse la pastoral de otro tipo de indígenas, quienes abandonaron su territorio a causa de los crímenes militares. Para entonces, las fricciones con el gobierno mexicano eran bastante frecuentes. Especialmente en este caso, en el que la tradicional hospitalidad mexicana hacia los exiliados se vio trágicamente menoscabada por las presiones del gobierno vecino. Algo similar, aunque más cargado hacia la política interior, sucedió en 1991 con el caso de Joel Padrón, párroco de Simojovel, cuyo encarcelamiento movilizó a la diócesis de San Cristóbal de una manera que alcanzó a preocupar a núcleos sociales más allá de las fronteras. Este asunto precedió a las nuevas relaciones Estado-iglesias establecidas con los cambios constitucionales de 1992, además del aumento de la presión encaminada a remover al obispo de su cargo.
Las acusaciones relativas a "errores doctrinales y pastorales" habían hecho ya de Samuel Ruiz el paradigma de la lucha por un clero católico genuinamente comprometido, aunque marginal, en el seno de una Iglesia acostumbrada a un modus vivendi social, político y económico, que de ninguna manera compromete sus antiguos privilegios y canonjías. La administración vaticana de Juan Pablo II tuvo que replegarse ante los inesperados reacomodos que el país experimentó en materia social, política y religiosa. Cuando, en agosto de 1993, Wojtyla visitó el país por tercera vez, el obispo le entregó un informa global de la situación del país ("En esta hora de gracia"), donde sin ahorrar detalles respecto a las políticas económicas salinistas, no solamente resumió sus 34 años de quehacer episcopal sino que también puntualizó cuáles eran los principales males de la sociedad mexicana. El triunfalismo del capitalismo salvaje, la euforia filo-primermundista por el TLC y la falta de democracia real, entre otros problemas, caracterizaron en ese instante la dinámica de la vida nacional.
En ese documento, al lado del testimonio acerca de la evolución de un pastor, Juan Pablo II pudo leer la cruda conclusión acerca de la no-conversión de los opresores, católicos también, de los indígenas:

No hemos podido encontrar (si lo hay) un método pedagógico para llegar al corazón de quienes, geográficamente cercanos al indígena y al campesino, lo están lejos con el corazón […] La conversión del llamado caxlan o mestizo tiene que pasar, en algunos casos, por una restitución que supone la salida de todos ellos de la comunidad, por haberse adueñado de casas y terrenos indebidamente. Vemos que en no pocos mestizos se va haciendo claridad en sus corazones, como también vemos en otros un endurecimiento. La presencia del pobre […] ha provocado el celo y la sensación de que están quedando fuera de una Iglesia, a la cual conocieron y en la cual vivieron como un lugar de culto, sin ningún compromiso en el seguimiento de Jesús y sin preocupación por el hermano. (p. 231)

El discreto apoyo de varios obispos en el seno del Episcopado Mexicano se transformó, lentamente, en un sólido soporte para la labor pastoral de este obispo, que ante las circunstancias extraordinarias que ha vivido Chiapas, vio agigantarse su obra de acompañamiento de los indígenas que creyeron que no había más remedio que la insurrección para tratar de mejorar su situación de pobreza y marginación. Al final del libro, uno no puede dejar de experimentar la sensación de que, en su labor de mediador, Samuel Ruiz desempeña un papel muy difícil, dado que su imparcialidad está en entredicho. Él mismo no negó nunca su parcialidad y simpatía hacia las reivindicaciones del EZLN, aunque ha tomado distancia de la vía violenta como tal. No obstante, los sectores más reaccionarios, católicos y de otros signos retrógradas, no pudieron perdonar la búsqueda de fidelidad a un Evangelio cuya mediatización tradicional ejercida por las cúpulas clericales ha impedido la posibilidad de más conversiones para encontrar a Jesucristo entre los indígenas, los señalados por los obispos de Tuxtla y Tapachula, como "los más pobres entre los pobres".
Leer este libro es, como señala la contraportada, asistir de cerca a la evolución del pensamiento político de la Iglesia Latinoamericana. Ruiz no fue, entonces, un "viejo rojillo enmohecido", como quieren algunos de sus detractores, sino más bien una muestra evangélica de cómo, al asumir los riesgos liberadores del mensaje cristiano, no se libra uno del peligro de equivocarse, pues más bien, por el contrario, se corre otro más sublime, el de acertar en la obediencia a Jesucristo entre la humanidad. Después de todo, como dijo Mario Yáñez en la catedral de San Cristóbal el 24 de noviembre de 1994 en un acto de reivindicación de la diócesis, "el Evangelio nunca se equivoca".
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DETIENEN A LA APODERADA LEGAL DE CASITAS DEL SUR
Alberto Morales
El Universal, 3 de febrero de 2011

Olivia Barroso Hernández, representante legal de Elvira Casco Majalca, ex directora de la casa-hogar Casitas del Sur, fue detenida el martes pasado por elementos de la Policía Federal (PF), por su probable responsabilidad en los delitos de delincuencia organizada y tráfico de menores.
La PF informó ayer que, según las líneas de investigación, se ubica a Barroso Hernández como la representante legal de Casco Majalca en diversas audiencias de juicios interpuestos por los padres de los niños desaparecidos.
Además, se le vincula con la privación ilegal de la libertad de dos menores originarios de Oaxaca, quienes hasta la fecha continúan desaparecidos.
Barroso Hernández fue detenida en las inmediaciones de la colonia Fuego Nuevo, en la delegación Iztapalapa. […]

Avisos: 6 de febrero de 2011

El próximo domingo, a las 17.30 hrs., tendremos la mesa redonda: "Una relectura actual del amor desde la Biblia". Todos/as están invitados/as.

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 8 de febrero, 19 hrs.
TERCER DISCURSO DE BILDAD Y RESPUESTA DE JOB (Job 25-26)
Modera: D.I. Israel Núñez C.

JOB 25-26, Dios Habla Hoy

Dios es poderoso y temible;
él establece la paz en el cielo.
Sus ejércitos son incontables,
su luz brilla sobre todos.
¿Podrá, pues, un simple hombre
ser puro e inocente frente a Dios?
A sus ojos, ni la luna tiene brillo
ni son puras las estrellas,
¡mucho menos el hombre;
este gusano miserable!

Job
¡Qué manera de ayudar al débil,
de salvar al que ya no tiene fuerzas!
¡Qué bien sabes dar consejos
e instruir al ignorante!
Con ayuda de quién has dicho esas palabras?
¿Quién te ha inspirado para hablar así?

Bildad
Los muertos, que habitan el mar profundo,
tiemblan de miedo en el fondo del mar.
El sepulcro, reino de la muerte,
no encierra misterios para Dios.
Dios extendió el cielo sobre el vacío
y colgó la tierra sobre la nada.
Él encierra el agua en las nubes
sin que las nubes revienten con el peso;
oscurece la cara de la luna
cubriéndola con una nube;
ha puesto el horizonte del mar
como límite entre la luz y las tinieblas.
Cuando Dios amenaza, tiemblan de miedo
los montes en que se apoya el cielo.
Con su fuerza dominó al mar;
con su habilidad derrotó al monstruo Rahab.
Con su soplo dejó el cielo despejado;
con su mano mató a la serpiente escurridiza.
Y esto no es más que una parte de sus obras;
lo que hemos oído es apenas un murmullo.
¿Quién podrá entender su trueno poderoso?

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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

8 – Reunión de Consistorio

12 – Reunión de Presbiterio/ Puebla

19 – Curso de Matrimonios, 2ª reunión

26 – 2ª Reunión de estudio/ Toluca

"Dios amó tanto al mundo...", L. Cervantes-Ortiz

6 de febrero de 2011
1. El amor de Dios y sus contextos en el Cuarto Evangelio
La cadena que transmite el Súper Tazón decidió no transmitir en el medio tiempo un anuncio en el que la Fundación Fixed Points invitaría a la audiencia a “buscar el verdadero significado de Juan 3.16” debido a que hacerlo sería “favorecer creencias concretas”, por lo que sólo se transmitirá en el estado de Alabama.
[1] Este anuncio recordaría algo que se había vuelto habitual en décadas pasadas, cuando una persona se infiltraba en eventos como ese para colocar de manera visible la cita bíblica y hacer promoción de su experiencia como cristiano renacido. El anuncio intenta animar al público de todo el mundo a buscar por su cuenta el significado de la cita. Y es que, en efecto, la famosa afirmación de que “Dios amó tanto al mundo que envió a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, sino que tenga vida eterna” no sólo es el texto clásico de todas las formas de evangelización sino que, antes que todo, forma parte primero del proyecto teológico del Cuarto Evangelio y responde a los contextos propios de este proyecto comunicativo del mensaje cristiano. Según los estudiosos más concienzudos de este libro, su contenido se divide claramente en cuatro partes: el prólogo (cap. 1), el Libro de los Signos (caps. 2-12), el Libro de la Comunidad (caps. 13-17) y el libro de la realización y glorificación (caps. 18-20), con el cap. 21 como colofón de la obra.[2]
La primera mención del amor de Dios en el Evangelio es precisamente la de 3.16. En el vocabulario teológico de Juan, el amor “es entrega de sí (5.42; 13.35; 15.9-10b; 17.26)”.[3] El amor de Dios, a su vez,

es universal,, alcanza a la humanidad entera (3.16: el mundo) y lo demuestra llegando a dar a su Hijo único. El propósito de su amor es que el hombre no conozca muerte, sino que tenga vida definitiva (3.16: “y ninguno perezca”; 3.18: “no sea juzgado= no se condene a morir; cf. 6.39). Dado que el amor es el único principio de vida definitiva, para recibirla hay que dar la adhesión a Jesús, el Hombre levantado en alto (3.14a), modelo de amor hasta el extremo (13.1, 34) […]
El Padre ama al Hijo y lo ha amado desde antes que existiera el mundo (17.24), es decir, el Padre preveía la realización de su proyecto en Jesús y su amor lo impulsaba a realizarlo (1.1: “la Palabra/Proyecto se dirigía a Dios).
[4]

Este proyecto no descarta al cosmos sino que lo incluye como parte de este proceso divino de entrega de sí en Jesús. Más allá de cualquier formulación “romántica” del amor de Dios, la encarnación de éste en la vida y obra de Jesús se despliega como una serie de palabras y acciones que, dentro de una “simbología del amor”, alcanzará su momento climático en la cruz: “El amor es, por tanto, la entrega de sí para dar al hombre dignidad y hacerlo libre, creando la igualdad. Este amor se extiende a los enemigos, incluso a costa de la propia vida, como lo demuestra Jesús con Judas (13.21ss); tal aceptación incluso de la muerte por no desmentir la lealtad del amor, manifiesta la gloria del hombre y la de Dios (13.31s)”.
[5] Lejos queda, con esta visión, la oposición o el dualismo de oponer, de manera maniquea, a Dios y el mundo como realidades irreconciliables si el mundo mismo es creación de Dios. Los sentimientos del creador hacia él permanecen invariables desde el Génesis, cuando vio que todo lo que salió de sus manos “era bueno”.
2. Dios ama al mundo para salvarlo
Las comunidades ligadas al autor del Cuarto Evangelio experimentaron el compromiso que brota del amor de Dios hacia el mundo. Por ello, su testimonio muestra a personajes que encarnaron en su vida el llamado a una nueva forma de vida dominada por la forma en que Dios quería relacionarse con el mundo. “Jesús es confrontado con un representante del orden viejo que está siendo reemplazado; un representante peculiarmente favorable y amistoso: ‘el maestro de Israel’. Por tanto, mayor es el énfasis que recae sobre el inexorable pronunciamiento: ‘Si uno no nace de nuevo [‘desde arriba’ o ‘de nuevo’ son intercambiables] no podrá ver el reino de Dios’”.
[6] En el diálogo con Nicodemo, Jesús explica el significado del “nuevo nacimiento”, del inicio de una nueva vida, la regeneración.
Para el Cuarto Evangelio, esta nueva forma de vida afirmaba la posibilidad, primero, de una “transfiguración de los bienaventurados en formas de gloria celeste en la edad venidera”,
[7] y también de acceder a un nuevo nivel de existencia, el marcado por la esfera del espíritu. Sólo quienes “nacen de nuevo” son capaces de comprender, participar y compartir el amor de Dios al mundo, sin dualismos ni oposiciones enfermizas. “Quien ha nacido del espíritu”, según Juan 3, es una persona que ha salido del ámbito “de la carne” y ha entrado al del amor divino. Allí es capaz de entender las dimensiones del esfuerzo de Dios por implantar la nueva forma de vida en el mundo. El amor, en ella, es la razón de ser como un modo, una vez más, de entrega personal e incondicional. Varios siglos antes de que los esquemas culturales delinearan un formato del amor como un “código de sentimientos”, la actitud de Dios en Jesús es la de una entrega permanente y desinteresada, en el marco de un proyecto redentor muy amplio.
Ésa es la manifestación plena del amor de Dios hacia el mundo: “El cuarto evangelio es una llamada dirigida a todos los hombres para que participen en el amor, en la agapē, porque […] ‘es en el ejercicio de la agapē como conoce a Dios el hombre y participa de su vida; ahí se hacen uno Dios y el hombre, y la criatura retorna al creador a través de la palabra eterna por la que fueron hechas todas las cosas’ (C.H. Dodd)”.
[8] El amor de Dios por toda su creación y por la humanidad es la mayor realidad accesible como un asunto de fe y de vida.
Notas
[1] “Vetan anuncio en la Super Bowl por una cita bíblica” (sic), en Protestante Digital, 2 de febrero de 2011, http://www.protestantedigital.com/ES/Internacional/articulo/12422/Vetan-anuncio-en-la-super-bowl-por-una-cita.
[2] Cf. C.H. Dodd, Interpretación del Cuarto Evangelio. Madrid, Cristiandad, 1978; y F. Rubeaux, “El libro de la comunidad (Juan 13-17)”, en RIBLA, núm. 17, www.claiweb.org/ribla/ribla17/5%20Rubeaux.htm.
[3] J. Mateos y J. Barreto, Vocabulario teológico del Evangelio de Juan. Madrid, Cristiandad, 1980, p. 26.
[4] Ibid., pp. 28-29.
[5] Ibid., p. 32.
[6] C.H. Dodd, op. cit., p. 305.
[7] Idem.
[8] W.D. Davies, Aproximación al Nuevo Testamento: guía para una lectura ilustrada y creyente. Madrid, Cristiandad, 1979, p. 454.

El amor divino en el Evangelio y las Cartas de Juan


Juan 3.14-21
Biblia Latinoamericana

Recuerden la serpiente que Moisés hizo levantar en el desierto: así también tiene que ser levantado el Hijo del Hombre, y entonces todo el que crea en él tendrá por él vida eterna.
¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a él.
Para quien cree en él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya se ha condenado, por el hecho de no creer en el Nombre del Hijo único de Dios.
Esto requiere un juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Pues el que obra el mal odia la luz y no va a la luz, no sea que sus obras malas sean descubiertas y condenadas.
Pero el que hace la verdad va a la luz, para que se vea que sus obras han sido hechas en Dios.

sábado, 29 de enero de 2011

Letra 206, 30 de enero de 2011


LA CONVERSIÓN DE UN OBISPO: SAMUEL RUIZ EN CHIAPAS (I)
ALC Noticias, 26 de enero de 2011

Carlos Fazio, periodista uruguayo que vive en México desde 1976, conocido por su libro sobre don Sergio Méndez Arceo (La cruz y el martillo. Joaquín Mortiz, 1987, introducción de Vicente Leñero), se ocupa ahora del obispo de San Cristóbal de Las Casas. Siendo lo que es, un esbozo biográfico obligado, va más allá de la semblanza de alguien con quien se simpatiza. Ante la presente coyuntura, este libro aparece como obligatorio para todo aquel que busque entender con claridad la situación religiosa en Chiapas y su relación tan compleja con los sucesos que empezaron el 1 de enero de 1994. Los repetidos ataques de los “auténticos coletos” contra Samuel Ruiz durante 1995 y el bloqueo indefinido del diálogo por la paz debido a las órdenes de aprehensión contra la dirigencia del EZLN, hacen de este libro un verdadero recuento que explica los antecedentes de mucho de lo que estamos presenciando. Se trata de un itinerario plagado de incomprensiones, desencuentros y logros innegables en el camino hacia la emergencia de una pastoral auténticamente alternativa, preocupada por las realidades indígenas, que desde las orillas físicas y espirituales del país, siguen exigiendo su reconocimiento.
Partiendo de una infancia marcada por la militancia sinarquista de sus padres en Guanajuato, y luego de sus estudios en Roma, Ruiz García llega, después de dirigir el Seminario de León a ocupar el lugar de Fray Bartolomé de Las Casas en 1960, a los 36 años de edad. En su camino se acumularían los sucesos fundamentales que marcó la vida del catolicismo latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX: el Concilio Vaticano II, cuya apertura lo ayudó a librarse, paulatinamente, del anticomunismo de moda, para evolucionar hacia las perspectivas que en Medellín, Colombia (1968) le ofreció la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano:

Debemos poner fin al mito repetido con frecuencia de que América Latina es un continente católico. Si la Iglesia es una comunidad de fe, de esperanza, de amor, este concepto no se ha realizado en América Latina. Es superfluo aducir los incontables contra-testimonios que constituyen en la Iglesia obstáculos insuperables para la evangelización. Los pobres no pueden ser evangelizados si nosotros somos propietarios de latifundios; los débiles y los oprimidos se alejan de Cristo si nosotros aparecemos como aliados de los poderosos; los analfabetas no podrán ser evangelizados si nuestras instituciones religiosas siguen buscando el paraíso de las grandes ciudades, y no los suburbios y las aldeas desheredadas. (pp. 92-93)


Estas palabras, pronunciadas allí, mostraban cómo la evolución de su pensamiento buscaba con mayor ansiedad anclarse en la tierra firme de los hechos, es decir, en la búsqueda de una pastoral coherente con la situación del estado menos desarrollado de México. Para lograrlo era necesario prestarle un poco de atención a la investigación de las ciencias sociales: los pastores no pueden investigar por sí mismos la realidad en todas sus dimensiones. Los avances de la sociología y la antropología sacudían cada vez más sus ideas con respecto a la evangelización y la misión. La pobreza circundante comenzaba a impedirle tratar con los poderosos de la manera acostumbrada.
El episcopado latinoamericano se había decidido ya por los pobres, a pesar de sus inclinaciones naturales y de los compromisos ancestrales con los poderes dominantes en el hemisferio. Si alguien cree que es muy sencillo arribar a posturas y labores pastorales liberadoras, tiene que apreciar en la trayectoria de Samuel Ruiz la dificultad para alcanzarlas. La verdadera dificultad cristiana de aceptar el desafío de convertirse todas las veces que sea necesario y dejar de ser, como él lo era, un “obispo pescado”, con los ojos abiertos permanentemente, pero sin poder captar las dimensiones más trágicas de la realidad.

Primero la violencia institucionalizada, de un sistema que genera muerte. Después la violencia de la represión al caminar organizado de las comunidades indígenas o marginadas, obreras y campesinas. Y, por último, cuando ya no hay puerta de salida para sobrevivir, viene la contra-violencia. La violencia tercera, después de la violencia del sistema y la violencia represiva. Hasta lo último viene la violencia de los que están abajo en el piso social y que toman las armas porque han llegado a una situación insufrible. (p. 95)

Esta visión le permitió abandonar las posturas indigenistas en boga para acercarse, poco a poco, y no sin enormes dudas, a la posibilidad de articular una pastoral genuinamente indígena, de respeto hacia las culturas, de reconocimiento a las aportaciones de la Revelación que en ellas se han dado antes de la cristianización de corte occidental. Para ello, era necesaria una verdadera inmersión en los ambientes indígenas de su diócesis. Escribe Fazio:

Simultáneamente había que llegar a un modelo de pastoral de acción en donde fuera el indígena el que surgiera dentro de su propia situación cultural. Que surgiera la Iglesia autóctona, que vive su fe y la expresa dentro de sus propios moldes culturales. Previendo que esa evangelización, con sus propias exigencias, llevara a una dinamización de esas culturas ―no a un paso retroactivo en la historia― en un proceso de liberación del hombre. (p. 111) (LC-O)

Carlos Fazio, Samuel Ruiz, el caminante. México, Espasa-Calpe, 1994. 328 pp.
El Faro, México, D.F., julio-agosto de 1995, pp. 118-120.
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INVESTIGAR O SOMETERSE, HE AHÍ EL DILEMA (III) Juan G. Bedoya El País, 5 de enero de 2011

Lo destacó bien alto el teólogo José María Díez-Alegría, expulsado de la Universidad Pontificia Gregoriana, de Roma, y refugiado en una de las chabolas del Pozo del Tío Raimundo, junto al mítico José María Llanos. "Jesús entró en Jerusalén a lomos de un borrico. Los Papas viajan coronados con la tiara pontificia". No ha habido un solo aspecto de la vida en que la Iglesia no se creyese con derecho a dar su dictamen e imponerlo. Monarcas autocráticos, los Papas practicaron durante siglos la doctrina de Gregorio VII en Dictatus Papae, de 1075: solo el romano
pontífice puede usar insignias imperiales, "únicamente del Papa besan los pies todos los príncipes", solo a él le compete deponer emperadores, sus sentencias no deben ser reformadas por nadie mientras él puede reformar las de todos.
El último de esos emperadores (o así se creía), fue Pío XII, soberano entre 1939 a 1958. Obsesionado con el protocolo tradicional, los funcionarios debían arrodillarse cuando el Papa empezaba a hablar, dirigirse hacia él arrodillados y salir de la habitación caminando hacia atrás.
Son recuerdos del brasileño Leonardo Boff, forzado a abandonar la orden franciscana. "Mi experiencia de 20 años de relación con el poder doctrinal es esta: es cruel y despiadado. No olvida nada, no perdona nada, exige todo. Y para alcanzar su fin, se toma el tiempo necesario y elige los medios oportunos". Boff nunca olvidará que incluso intentaron quemar sus libros. Después de muchas disputas, silencios y humillaciones, llegó el día en que tuvo "la sensación de haber llegado ante un muro". Entonces, abandonó también el sacerdocio. "Hay momentos en que una persona, para ser fiel a sí misma, tiene que cambiar. El mismo Jesús fue muerto por decir que no todo es lícito en este mundo. No todo es lícito en la Iglesia. Existen límites intraspasables: la dignidad y la libertad de la persona. Dejé el ministerio sacerdotal, no la Iglesia. Me alejé de la Orden Franciscana, no del sueño tierno y fraterno de san Francisco de Asís. La Iglesia jerárquica no posee el monopolio de los valores evangélicos ni la orden franciscana es la única heredera del Sol de Asís".
El hoy papa Benedicto XVI fue profesor de Boff en Munich (Alemania) e incluso le dio de su bolsillo dinero para que pudiera publicar la tesis doctoral porque la consideraba una gran aportación teológica. "Ratzinger es una persona muy compleja y, a la vez, muy negativa para la Iglesia. Es un hombre muy influido por la teología agustiniana, con una visión pesimista del ser humano. No es un hombre que ilumine el camino, sino que lo oscurece, impidiendo transitar por él. Dudo que crea en el ser humano y, por tanto, dudo también que se fiase de mí. Por eso me condenó".
"Gestapo eclesial", "máquina de estrangular", "camarilla indecente e ignorante"... He aquí algunos calificativos contra la inquisición romana en boca del dominico francés Yves Congar. Apartado de la enseñanza, mandado al exilio, humillado, Congar llegó a sentirse destruido, al borde del suicidio. "Se me ha desprovisto de todo aquello en lo que he creído y a lo que me he entregado", dijo. Resistió y venció. Como compensación a los años de silenciamiento y en reconocimiento a su profundidad teológica (uno de los grandes inspiradores del Vaticano II), Juan Pablo II lo hizo cardenal en 1994. De Congar es esta frase: "Se puede condenar una solución, pero no se puede condenar un problema".
El jesuíta Juan Masiá, expulsado de la cátedra de Bioética en la Universidad Pontifica de Comillas, sostiene que la Iglesia católica habla de derechos humanos hacia fuera, pero no los respeta dentro. "Renunciar al espíritu inquisitorial es una asignatura pendiente. Cuando impera un sistema de pensar -en realidad, de no pensar- estrictamente regulado por los cánones de la ortodoxia, quien quiera medrar en su escalafón no tendrá otro recurso que callarse. La perfecta ortodoxia llevada al extremo daría sobresaliente al silencio y notable a la repetición de papagayo; un aprobado por los pelos a quien insinúe tímidamente preguntas prohibidas. Y, desde luego, un suspenso a todo disentir, por muy fiel, responsable, inteligente, meditado y ponderado que sea".

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ELECCIÓN DE RECTOR MARCA UNA NUEVA ETAPA EN LA COMUNIDAD TEOLÓGICA DE MÉXICO Hugo Gallardo Duarte ALC Noticias, 18 de enero de 2011
Luego de un tiempo de búsqueda de la persona idónea para dirigir la Comunidad Teológica de México (CTM) el pasado 12 de enero se presentó formalmente, como rector de esa institución, al Rev. Dan González Ortega, con el beneplácito del consejo directivo, deL personal académico y administrativo de las diferentes instituciones que la integran y sostienen.
Con palabras de bienvenida del presidente del consejo directivo, Rev. José Alcántara Mejía, se dio el anuncio formal del inicio de labores del Rev. Dan González Ortega quien, a su vez, expresó el compromiso para cumplir con el plan trazado por el consejo directivo de la CTM, un plan que se espera marque un parte aguas en esta institución teológica de larga historia y tradición.
La elección del actual rector se logró con el acuerdo unánime de los integrantes del consejo directivo al considerar que en la persona de González Ortega residen cualidades como son juventud, experiencia ecuménica e interreligiosas y preparación académica, cualidades que apuntan a dar lugar para una nueva época que consolide a la Comunidad Teológica de México como una de las más importantes instituciones teológicas en México y América Latina.



Avisos: 30 de enero de 2011

Hoy, a las 17.30 hrs., tendremos la 2ª reunión de planeación por ministerios. Corresponde a: Acción social, Comunión fraternal, Evangelización y Misiones

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Culto de oración y estudio
Martes 1 de febrero, 19 hrs.
TERCERA RÉPLICA DE JOB A ELIFAZ (II) (Job 24)
Modera: Hna. Lidia Martínez M.

JOB 24.1-13, Nueva Biblia Internacional
Si los tiempos no se esconden del Todopoderoso,
¿por qué no los perciben quienes dicen conocerlo?
Hay quienes no respetan los linderos,
y pastorean ganado robado;
a los huérfanos los despojan de sus asnos;
a las viudas les quitan en prenda sus bueyes;
apartan del camino a los necesitados;
a los pobres del país los obligan a esconderse.
Como asnos salvajes del desierto,
se afanan los pobres por encontrar su presa,
y el páramo da de comer a sus hijos.
En campos ajenos recogen forraje,
y en las viñas de los malvados recogen uvas.
Por no tener ropa, se pasan la noche desnudos;
¡no tienen con qué protegerse del frío!
Las lluvias de las montañas los empapan;
no teniendo más abrigo, se arriman a las peñas.
Al huérfano se le aparta de los pechos de su madre;
al pobre se le retiene a cambio de una deuda.
Por no tener ropa, andan desnudos;
aunque cargados de trigo, van muriéndose de hambre.
Exprimen aceitunas en las terrazas;
pisan uvas en las cubas, pero desfallecen de sed.
De la ciudad se eleva el clamor de los moribundos;
la garganta de los heridos reclama ayuda,
¡pero Dios ni se da por enterado!
Hay quienes se oponen a la luz;
no viven conforme a ella ni reconocen sus caminos.

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PRÓXIMAS ACTIVIDADES
FEBRERO

5 – Curso para matrimonios, 1ª reunión
6 – Comunión
8 – Reunión de Consistorio
12 – Reunión de Presbiterio, Puebla

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...