sábado, 17 de septiembre de 2011

I Pedro 2.13-19



Traducción en Lenguaje Actual

Para que nadie hable mal de nuestro Señor Jesucristo, obedezcan a todas las autoridades del gobierno. Obedezcan al emperador romano, pues él tiene la máxima autoridad en el imperio. Obedezcan también a los gobernantes. El emperador los ha puesto para castigar a los que hacen lo malo, y para premiar a los que hacen lo bueno. Dios quiere que ustedes hagan el bien, para que la gente ignorante y tonta no tenga nada que decir en contra de ustedes.


Ustedes son libres porque son servidores de Dios. Pero no crean que por ser libres pueden hacer lo malo. Respeten a todos, y amen de manera especial a los miembros de la iglesia. Honren a Dios y respeten al emperador romano.A los esclavos y a las esclavas les mando que obedezcan a sus amos y que los respeten. Pero no sólo a los que son buenos y comprensivos, sino también a los que son malos. Dios bendice a los que, por ser fieles a él, sufren injustamente y soportan el sufrimiento.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Letra 236, 11 de septiembre de 2011 (3)

¡NO A LA EXCLUSIÓN, A LA INTOLERANCIA Y A LA INTRANSIGENCIA CONTRA LAS MUJERES!
NUESTRA SOLIDARIDAD CON LAS PASTORAS PRESBITERIANAS MEXICANAS.
¡POR UN SÍ A LA ORDENACIÓN PASTORAL!
http://notas.reflexionenlinea.com/?p=12373

El pasado 19 de agosto la Asamblea Nacional Presbiteriana de México dio un NO rotundo a la ordenación pastoral de las mujeres, con 158 votos en contra y 14 a favor. Con 102 dos votos en la Asamblea se acuerda: “que los presbiterios e iglesias que han ordenado mujeres procedan de inmediato a ANULAR dichas ordenaciones”, sin duda, un resultado desalentador y decepcionante.
Consultar link: www.lupaprotestante.com/index.php/opinion/2473-se-impone-el-no-a-la-ordenacion (crónica de L. Cervantes-Ortiz).
Las organizaciones y personas abajo firmantes, expresamos nuestra solidaridad, en primera instancia, con nuestra hermana y compañera Amparo Lerín, pastora que ha ejercido un liderazgo en este proceso, y por otras mujeres presbiterianas a las que no sólo se niega el ejercicio reconocido de su vocación pastoral, sino que ahora además se pide a los presbiterios e iglesias que han ordenado en otras funciones ministeriales a mujeres, a que se anulen dichas ordenaciones ¡Como si lo sagrado fuera propiedad de unos cuantos!
En tiempos de urgente paz y atención espiritual a la necesidad humana, consideramos absurdo el negar la voz y la acción de las mujeres en la pastoral a las comunidades. Es claro que el poder, bajo esquemas medievales, está presente en estas decisiones que no corresponden al compromiso evangélico del Reino, donde la justicia, equidad e igualdad de oportunidades para todos y todas, es primacía sobre un obcecado y arrogante patriarcalismo que excluye y discrimina.

Observatorio Eclesial; Red Ecuménica de Mujeres; Centro de Estudios Ecuménicos; Centro de Estudios Sociales y Culturales “Antonio de Montesinos” A.C.; Colectivo Alas; Católicas por el Derecho a Decidir, A.C; SICSAL; Impulso y Compromiso Social A.C.; Organización Familia Pasta de Conchos; Iglesia Anabautista Menonita de la ciudad de México; Cuasiparroquia de la Soledad Montoya. Arq. De Antequera Oaxaca; AI Eva Monroy Ojeda – Iglesia Nacional Presbiteriana “El Shadday”; Alba Luz Arrieta C. – Iglesia Presbiteriana en Colombia; Alejandro Castillo Morga -estudiante de filosofía y derechos humanos; Alicia Puente Lutteroth; Amig@s auxiliador@s de Cuernavaca: Teresa Flores,
María del Carmen Bustos; Graciela García, Cecilia Ocampo, Griselda Batalla, Arturo Torres, Mario Ramírez, Juan, Manuel Vélez y María de Lourdes Hernández; Amparo Lerín Cruz; Andrea Cano – United Church of Christ, Portland, Oregon; Aurora Villegas Cortez; Azalea Lerín Cruz; Brenda Sánchez; Carmen Rendón – Pastoral de la Mujeres; Cherie White; Claudia Itzel Figueroa Vite; Dania Alejandra Velásquez Cano; Daisy Machado; Diego Cruz Lora, Bogotá; Esther Macías - Quebec Qc. Canada; Fer Pérez; Francisco Anaya – Sicsal Mexico; Francisco Gómez Maza; Gabriela Juárez; Héctor Conde Rubio; Ignacio Cuevas - académico de la UIA y analista de la religión; Isabel Silva – Mujeres de Fe en Acción; Isamaria; Jacqueline L’Hoist ; Jaime Laines; Jaqueline Campbell – UNLP, Argentina; Jenny Tapia Hernández – Red de Mujeres; Jorge Armando Dávila Ramírez; Juan Machin; Juana Montecillo; Karen Castillo; Letica Rentería; Leticia Chávez; Leticia Priani Garcia UACM/ Universidad Autónoma de la Ciudad de MÉxico; Lic.Rota Yadira Díaz Soto, teóloga; Lila M. Marroquín M.; Lucha Castro defensora de los derechos humanos de las mujeres – Centro de Derechos Humanos de las Mujeres A.C. ,Chihuahua, Chih, México; Luisa Elena Yannini Mejenes; Luisa Guzmán – Mujeres de Fe en Acción; Ma. Olga Alvarado González; María del Rosario González Coss; María Inmaculada Álvarez Icaza Longoria; María Van Doren; Mariana Gómez Álvarez Icaza, Colectivo ALAS; Mariano Avila – Grand Rapids, Michigan; Maricruz Trigueros Manzo; Maritze Trigos Torres Cédula No 41 312.099 Iglesia Católica, Religiosa Dominica de la Presentación; Maritza Macín – CTM; Pbro. Martín Octavio Garcia Ortiz; Martín R, Hernández, Parroquia de Santa Catalina de Siena, Ocampo, Coahuila; Miguel Álvarez Gándara; Msc. Débora García Morales – Ex Rectora del Seminario Teológico Bautista de Nicaragua; Myriam Gómez Godínez – Iglesia Cristiana Congregacional de Guadalajara, Templo El Buen Pastor; Nancy Elizabeth Bedford – Georgia Harkness Professor of Applied Theology, Garrett-Evangelical Theological Seminary - Instituto Universitario ISEDET, Buenos Aires-Argentina; Odavia Palomino, Diaconisa; Ofelia García de Pedroza – Pastora Misionera de la Iglesia Anabautista Menonita; Oliva Juárez de González, Pastora Bautista; Oswaldo García López – Jinotega, Nicaragua; Pastor Emmanuel Flores-Rojas; Pastora Ángela Trejo Haager – Iglesia Luterana Mexicana; Pbro. Dr. Ricardo F. Blanco-Beledo – UNAM; Pbro. Víctor Manuel Cab Pech; Pilar Puertas; Rebeca González; Rebeca Santiago – Mujeres de Fe en Acción; Rev. Dan González Ortega Rector Instituto Internacional de Estudios Superiores / Comunidad Teológica de México; Revda. Conchita Olvera Ochoa; Rvda. Dra. Doris J. García-Mayol. Seminario Intercultural Mayense / Centro de Estudios Humanísticos A.C.; Rvda. Elisa Muñoz de la Iglesia Presbiteriana de Venezuela; Sara Baltodano Arróliga, Universidad Bíblica Latinoamericana; Sara San Martin – CEE; Socorro Hurtado Madrigal; Victoria López Guzmán Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación; Victoria López Guzmán; Zarel León Segura; José Guadalupe Sánchez; Leticia Rentería.

Letra 236, 11 de septiembre de 2011 (2)



Letra 236, 11 de septiembre de 2011




Acuerdos de la Asamblea General de la INPM enviados por la Secretaría del Presbiterio Berea a sus iglesias jurisdiccionadas








Actividades

OREMOS INTENSAMENTE POR LAS PRÓXIMAS DETERMINA-CIONES DE LA IGLESIA EN RELACIÓN CON LOS ACUERDOS DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA INPM

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO

Martes 13 de septiembre, 19 hrs.
EL CANTAR, TESTIMONIO DE LA MEDITACIÓN DE ISRAEL
Modera: D.I. Odilón Arellano

LA CANCIÓN DE SULAMITA
Concha Urquiza
(México, 1910-1945)

Indica mihi, quem diligit anima mea, ubi pascas, ubi cubes in meridie, ne vagare incipiam post greges sodalium tuorum
Cant. 1, 6

Hazme saber, Amor, donde apacientas,
dó guías tus rebaños, dónde vagas,
no huelle tras las ínsulas aciagas
las rutas de la tarde cenicientas.

Tu grey, oh tierno Amor, dó la sustentas
y con pastos riquísimos halagas,
mientras mi torpe corazón amagas
con sendas largas, y con horas lentas.

No principie a seguir de los pastores
los dispersos rebaños. Vida mía;
muestra, lejos, el sol de tus amores;

¡dime dónde apacientas todavía!,
y seguiré tu rastro entre las flores
por los fuegos del áureo mediodía.

11 de junio, 1937

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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

15– Noche mexicana
18– Testimonio sobre recursos para el crecimiento espiritual
17.30 hrs.: Taller

25– Clase unida sobre el Sacerdocio Universal de los/as creyentes
Capacitación y actualización de oficiales

El Éxodo, modelo de lucha social guiada por Dios, L. Cervantes-O.

11 de septiembre de 2011


1. El éxodo de Israel, parteaguas en la historia de las luchas sociales
Según demostró ampliamente el fallecido biblista José Severino Croatto en los años más difíciles de la búsqueda por actualizar el mensaje bíblico para nuestro tiempo, la emancipación de Israel de sus dominadores egipcios en el segundo milenio antes de Cristo es un episodio cuyo significado y proyección no se han agotado hasta la fecha. El “excedente de sentido” del que hablaba Croatto es posible comprenderlo de manera sencilla en la vida cotidiana cuando en las charlas domésticas volvemos una y otra vez a determinados sucesos para realizar nuevos comentarios que le agregan otros matices a las interpretaciones acumuladas. De este modo, el suceso en sí se preserva con mayor intensidad en la memoria y proyecta otras visiones, además de acceder a la posibilidad de convertirse en paradigma o en modelo. Como explica Croatto su relevancia en el interior de la Biblia Hebrea:

El éxodo es uno de los temas densos y fecundos de la tradición bíblica judeo-cristiana. Su fecundidad está evidenciada en el interior de la Biblia misma. Su “memoria” reaparece en los credos israelitas, en los textos legales, en los prólogos de las alianzas, en los himnos y cánticos litúrgicos, en los textos proféticos (tanto de acusación como de promesa) y en los sapienciales tardíos (cf. el midrás de Sap 10-19). También se recuerda en relatos históricos de liberación (véase, por ejemplo, Jue 6.8ss; 11.13ss; 1Sm 10.18; 12.6-8; Jos 9.9) y en el uso neotestamentario del léxico de “redención/liberación/salvación”. Esta permanencia y recreación del tema en la literatura bíblica ya es de por sí un fenómeno hermenéutico digno de atención. Por otro lado, el texto bíblico del Éxodo fue, debido a su importancia kerigmática y teológica, un foco iluminador de procesos históricos que se identificaron de alguna manera con la experiencia de Israel.
[1]

Podríamos decir, entonces, sin temor a equivocarnos, que el Éxodo de Israel es “el evangelio del Antiguo Testamento”, puesto que su capacidad de evocación, movilización y transformación de las mentalidades fue desarrollada continuamente en cada etapa de la historia de esta nación y siempre otorgó a los nuevos sucesos vividos una dimensión distinta gracias a la manera en que el pueblo pudo profundizar en la comprensión de la intervención de Dios en la historia. Estas etapas fueron fecundadas por el episodio fundador del Éxodo y agregaron motivaciones críticas, pero siempre liberadoras a los nuevos momentos históricos experimentados por las personas. Croatto agrega: “En efecto, no es la facticidad externa del hecho arquetípico lo que perdura en las relecturas, sino su sentido profundo, su capacidad de activar las reservas humanas de esperanza en nuevos procesos de liberación”.
[2]
Cuando, siguiendo el modelo de los “llamamientos de profetas”, tan típicos de la tradición antigua, Yahvé irrumpe en la historia y anuncia al transterrado egipcio Moisés, quien vivía una severa crisis de identidad, que él sería el abanderado de la lucha de la liberación de las tribus hebreas esclavizadas por el imperio faraónico (Éx 3), comienza una auténtica lucha política, religiosa y cultural en contra de los dioses y diosas que justificaban el sometimiento que ejercía un grupo humano sobre otro en nombre de la superioridad de éstos/as. Eso explica la actitud orgullosa y arrogante con que el Faraón se entera de la existencia del dios de los esclavos, quien desea liberarlos y para ello envía a un par de hermanos, que muy recientemente se habían asumido como tales (Éx 5.1-21), ante la cual Moisés manifiesta una profunda decepción, al decir “¿Para qué me enviaste”? (5.22). La mayor aflicción inicial que consigue para el pueblo explotado por la reacción del monarca es parte importante de los inicios de este proceso emancipador y, por extensión, de otros movimientos y luchas similares.

2. Yahvé, el dios de los esclavos se revela como liberador
Las tribus hebreas no conocían a Yahvé como una divinidad liberadora, lo que recuerda los énfasis críticos sobre el potencial y la función legitimadores y opresores de algunas formas de religión. Ciertamente en la memoria del pueblo estaba presente, aunque ya corría el riesgo de perderse en los tiempos más remotos, lo que Dios había hecho en la vida cotidiana del patriarca Abraham y su familia. Faltaba ahora que ese mismo Dios adquiriera otra dimensión ante los ojos de una nueva generación que no había experimentado aquellos encuentros. Si en Abraham y su clan, el pacto con Dios había sido estrictamente tribal, ahora Yahvé comienza a fraguar, en medio de una situación sumamente crítica, ligada posteriormente con aquellos sucesos originarios, una nueva manera de ser visto y creído como divinidad comprometida con la suerte de su pueblo. La insistencia del libro del Éxodo en subrayar que Dios “se acordó del pacto que había hecho con Abraham” (2.24-25) y de que escuchó el clamor del pueblo (4.31) destaca la toma de partido que el Dios creador, sustentador y, ahora, liberador, lleva a cabo en medio de la historia con una comunidad necesitada de libertad y todo lo que esto implicaba. Por eso el mismo nombre de Dios aparece (o reaparece) con un sentido esencialmente liberador. Pronunciarlo se volvería una afirmación, en conciencia, de la libertad realizada por él:

La conciencia nacional y religiosa de Israel estuvo marcada originalmente por experiencias de opresión y sufrimiento y de liberación y gozo. Su lectura, desde una óptica de la fe, fue constituyendo un lenguaje religioso que se hizo tan central como esas mismas vivencias históricas. Por concomitancia, Israel fue afirmando una conciencia de libertad como parte de su ser y reclamó la liberación toda vez que se encontraba oprimido, lo que fue frecuente en su historia. Por otra parte, fue definiendo a su Dios, Yahvé, como “salvador” y liberador. Por eso en Ex 3.13-14 el texto explica la significación de Yahvé como “yo soy el que estoy (contigo). No hay en este relato ninguna revelación del nombre divino, ya conocido, sino la conexión teológica de éste (Yahvé) con el éxodo, ya que hay una asonancia entre el mismo y la fórmula de protección “yo estaré contigo” del v. 12. De modo que el nombre mismo del Dios de Israel está indisolublemente ligado a la experiencia de opresión/liberación del éxodo. Así podemos también reentender la expresión de Ex 20,2, “yo soy Yahvé, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos”. Además de “memoria” del éxodo, nada menos que en un prólogo de alianza, es una definición de Yahvé como “el que sacó de Egipto”. Dicho entonces en otras palabras: el éxodo está incorporado no sólo en los grandes textos, reflejo de múltiples experiencias históricas, sino en el nombre mismo de “Yahvé”. Y por eso toda expresión de fe y de culto es un recuerdo implícito del éxodo.
[3]

Por todo ello, los procesos sociales posteriores, experimentados desde la óptica de la fe en el Dios del Éxodo y de Jesús de Nazaret, quien proclamó la continuidad entre la obra redentora antigua y la que él representó, son siempre una posibilidad de reactivar los motivos, valores y consecuencias del éxodo de Israel ejemplo descrito con minuciosidad por los textos, pero que al mismo tiempo es un estímulo para que siga contando, en clave liberadora, la manera en que Dios continúa guiando e inspirando nuevos procesos y movimientos que pugnan por la dignificación humana en todas sus formas y manifestaciones. En otras palabras, el Dios del éxodo antiguo sigue fomentando nuevos y sorprendentes éxodos.


Notas
[1] J.S. Croatto, “La relevancia sociohistórica y hermenéutica del éxodo”, en Concilium, núm. 209, 1987, p. 155, www.severinocroatto.com.ar/wp-content/uploads/2010/09/hermenutica_del_exodo.pdf.
[2] Idem.
[3] Ibid. Énfasis agregado.

Éxodo 5.1-9



Traducción en Lenguaje Actual

Después de hablar con los israelitas, Moisés y Aarón fueron a ver al rey de Egipto y le dijeron: El Dios de los israelitas, envía este mensaje a Su Majestad: “Deja que mi pueblo Israel vaya al desierto, para que haga allí una fiesta en mi honor”. Pero el rey contestó: “¿Y quién es ese Dios? ¿Por qué tendría yo que obedecerlo? ¡No conozco a ningún Dios de los israelitas, ni tampoco voy a dejar que ustedes se vayan!”.


Moisés y Aarón le dijeron: Pues él es nuestro Dios y ha venido a ayudarnos. Tenemos que ir al desierto, hasta donde lleguemos en tres días, y presentarle allí nuestras ofrendas. Si no lo hacemos así, tal vez nos castigue con alguna enfermedad, o nos haga morir en la guerra. Pero el rey les contestó: “¡Mejor vayan a trabajar! ¡Miren a cuánta gente están distrayendo!”.

Ese mismo día el rey les ordenó a los capataces y a los jefes de trabajo: “Ya no les den paja a los israelitas para los ladrillos que tienen que hacer. Déjenlos que vayan ellos a recogerla. […] Manténgalos tan ocupados que no tengan tiempo de creer en las mentiras de Moisés y de Aarón”.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Letra 235, 4 de septiembre de 2011



LA IGLESIA EN LA SOCIEDAD
Iglesia Evangélica Luterana de EU

La iglesia “en” pero no “del” mundo
A través de la fe en el evangelio, la iglesia ya toma parte en el reinado de Dios anunciado y encarnado en Jesús. Sin embargo, todavía espera la resurrección de los muertos y la realización plena de la creación entera en el futuro prometido por Dios. En este tiempo del "ya... pero todavía no," la iglesia vive en dos eras—la era presente y la era por venir. La iglesia está ‘en' el mundo, pero no es “del” mundo.
El evangelio no arranca a la iglesia del mundo sino que la llama a afirmarlo y a entrar más profundamente en él. A pesar de su cautiverio en el pecado y la muerte, el mundo es la creación agradable de Dios donde, debido a su amor, Dios en Jesucristo se hizo carne. La iglesia y el mundo tienen un destino común en el reinado de Dios. La iglesia actúa en favor del mundo en esperanza y oración: "Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo."
El evangelio no permite la acomodación de la iglesia a las maneras del mundo. La presencia y la promesa del reinado de Dios molesta e inquieta a la iglesia con respecto a la violencia y a las rupturas presentes en el globo. Actuar en favor del mundo de Dios requiere la resistencia y la lucha contra los males del mundo.
La iglesia es "una nueva creación... de Dios" (2 Corintios 5:17-18), pero aún es parte de la humanidad caída compartiendo plenamente la ruptura del mundo. Es una comunidad de santos, un pueblo justificado delante de Dios a causa de la entrega amorosa de Jesús, pero al mismo tiempo es una comunidad de pecadores. Arrepentimiento, perdón, y renovación, caracterizan a la iglesia que vive bajo la cruz con la esperanza de la llegada en plenitud del reinado de Dios.

La responsabilidad de la iglesia en la sociedad
En su testimonio de Jesucristo, la iglesia anuncia que el Dios que justifica espera que todos los seres humanos actúen en pos de la justicia. Las exigencias buenas y justas de Dios consignan a las personas en las obligaciones de sus relaciones y los desafíos del mundo. A través de la actividad divina de la ley, Dios preserva la creación, ordena a la sociedad, y promueve la justicia en un mundo quebrado.
Dios actúa a través de la familia, la educación, la economía, el estado, y de otras estructuras necesarias para la vida en la era presente. Dios instituye, por ejemplo, a las autoridades gobernantes para servir al bienestar de la sociedad.2 La iglesia respeta las autoridades gobernantes y otras estructuras seculares—cuya integridad y tareas son conferidas por Dios—considerándolas responsables ante El.
Esta iglesia tiene que participar en las estructuras sociales críticamente, dado que el pecado también actúa en el mundo. Las estructuras y procesos sociales compaginan dinámicas de vida y de muerte en combinaciones complejas y en grados diversos. Esta iglesia, por lo tanto, debe unir realismo y visión, sabiduría y coraje en su responsabilidad social. Necesita discernir constantemente cuándo debe apoyar y cuándo confrontar los modelos culturales, valores, y poderes de la sociedad.
Como presencia reconciliadora y sanadora, esta iglesia está llamada a ejercer su ministerio ante las necesidades humanas con compasión e imaginación. Procura encontrar nuevos caminos para enfrentar y tratar los problemas sociales emergentes, como asimismo la degradación del medio ambiente. Esta iglesia tiene la responsabilidad de mediar en los conflictos y de abogar por soluciones justas y pacíficas en las discordias globales. Debería apoyar instituciones y políticas que sirvan al bien común, y trabajar con y aprender de otros en el cuidado y la transformación de la sociedad global.
Como presencia profética, esta iglesia tiene la obligación de nombrar y denunciar los ídolos venerados por la gente, identificar el poder del pecado presente en las estructuras sociales, y apoyar con esperanza al pueblo pobre y desposeído de poder. Cuando estructuras, ideologías, o autoridades religiosas o seculares proclaman ser absolutas, la iglesia sostiene que, "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5:29).3 Junto a Martín Lutero, esta iglesia entiende que "reprender" a aquellos en autoridad "a través de la palabra de Dios proclamada pública y honestamente" no es "sedición," sino que es "una loable, noble, y ... particularmente, un gran servicio a Dios."4
Debido a que la iglesia es tanto humana como divina, tanto pecadora como santa, ella también vive tanto bajo la ley como el evangelio. Al igual que toda comunidad, la iglesia tiene una dimensión institucional. Esta iglesia debe asegurarse de que su propia vida institucional, sus relaciones con otras instituciones, y sus esfuerzos por influir en la sociedad, sean gobernadas por la ley de Dios, expresen su identidad, y sirvan a su misión.

La vocación bautismal de los cristianos
Una de las maneras por la cual la iglesia participa en la sociedad es a través de sus miembros. Muriendo al pecado y resucitando con Cristo en el bautismo, los cristianos son llamados a "caminar en una nueva vida" (Romanos 6:1-11). Cumplen su vocación bautismal en la vida diaria como miembros de familia, amigos, ciudadanos, trabajadores, y como participantes de asociaciones voluntarias. Siendo que "la vida diaria es el marco principal para el ejercicio del llamado cristiano,"5 es en esta instancia donde los cristianos sirven a Dios y al prójimo.
Esta iglesia sostiene a sus miembros bautizados en sus diversos llamados a través del ministerio de la Palabra y los Sacramentos. Los dones del Espíritu forman y transforman al pueblo de Dios para el discipulado en la vida diaria. En el cuerpo de Cristo, el carácter, la perspectiva, y las convicciones morales de los cristianos son moldeadas de maneras distintivas. Jesús libera a los cristianos para servir a los demás y para caminar con el pueblo hambriento, olvidado, oprimido y despreciado. El ejemplo de Jesús invita a los cristianos a reconocer como "prójimo" a gente cercana y lejana, pueblos de todas las razas, clases, y culturas, amigos y extraños, aliados y enemigos.
Los cristianos valoran la familia y el matrimonio, y perciben sus oficios y quehaceres como un medio por el cual pueden expresar su vocación bautismal. En estas instancias experimentan tanto gozo como sufrimiento, y descubren el poder sustentador de la fe. Este poder los capacita para subsanar relaciones, desafiar lo que deshumaniza, confrontar los obstáculos estructurales que impiden la justicia, y procurar gestiones y medidas más humanizantes en sus espacios de responsabilidad.
Los cristianos también ejercitan su llamado siendo ciudadanos sabios y activos. Para algunos, esto puede significar el servicio en un cargo público. Junto a todos los ciudadanos, los cristianos tienen la responsabilidad de defender los derechos humanos y de luchar por la libertad, la justicia, la paz, la protección del medio ambiente, y el buen orden en la vida pública.
Deben reconocer el rol vital de la ley en la protección de la vida y la libertad, como así también en el mantenimiento del bien común. Los cristianos deben interesarse en los métodos y contenidos de la deliberación pública. Deberían ser críticos cuando grupos o sectores de la población se encuentran inadecuadamente representados en los procesos y decisiones políticas que afectan sus vidas.
Un modo significativo por el cual los cristianos ejercen su ciudadanía es a través de la participación en asociaciones y movimientos voluntarios, tanto religiosos como seculares. En ciertas ocasiones estos grupos pueden servir una función profética cuando protestan en contra de ciertos males, cuestionan suposiciones asumidas, desafían prácticas inmorales e injustas, y cuando organizan y promueven cambios estructurales en el lugar de trabajo, la comunidad local y en el mundo en general.

Una comunidad de deliberación moral
Los cristianos cumplen su vocación de maneras diversas, y cuentan con una variedad de dones derramados por el Espíritu. Por lo tanto, en numerosas ocasiones pueden encontrarse en profundo desacuerdo sobre las maneras y formas de responder a las cuestiones sociales.
Unidos a Cristo y a todos los creyentes en el bautismo, los cristianos acogen y celebran su diversidad. Debido a que comparten convicciones comunes de fe, están libres, en realidad obligados, a deliberar de manera conjunta sobre los desafíos que enfrentan en el mundo.
La deliberación en esta iglesia presta atención tanto a la Palabra de Dios como al mundo de Dios, a la vez que a la relación entre ambas. Esta iglesia percibe al mundo a la luz de la Palabra de Dios, y comprende esta palabra desde su contexto en el mundo. Esta iglesia tiene que basarse en la revelación de Dios, el don de la razón otorgado por Dios, y la guía del Espíritu Santo.Las Escrituras son la fuente normativa en la deliberación de esta iglesia. A través del estudio de las Escrituras, los cristianos procuran discernir lo que Dios requiere en la iglesia y en el mundo. Debido a la diversidad en las Escrituras, y debido a la distancia del mundo contemporáneo con respecto al mundo bíblico, es necesario escudriñar cuidadosamente los textos en su propio contexto, e interpretarlos fielmente para el mundo de hoy. En su testimonio a la Palabra de Dios, los credos ecuménicos y las confesiones luteranas guían el enfoque de esta iglesia con respecto a las Escrituras. La historia de la iglesia y las diversas tradiciones la instruyen en su deliberación.
Transformada por la fe, esta iglesia en su deliberación cuenta con las aptitudes humanas otorgadas por Dios de querer, pensar y sentir. Esta iglesia se halla abierta para aprender de las experiencias, conocimientos, e imaginación de toda la humanidad, a fin de poseer la mejor posible información y conocimiento del mundo de hoy. Para actuar justa y efectivamente, esta iglesia necesita analizar críticamente los temas sociales y del medio ambiente, e indagar las razones por las cuales la situación se encuentra en su presente estado.
La deliberación en esta iglesia debería incluir gente—ya sea en persona o a través de sus obras u otras expresiones—con diversas experiencias de vida, perspectivas e intereses. En la medida de lo posible, personas como las siguientes deberían deliberar entre ellas y con otras:
· aquellas personas que son afectadas y sufren con el problema a tratar;
· aquellas personas cuyos intereses o seguridad estén en juego;
· pastores, obispos, teólogos, eticistas y otros maestros de esta iglesia;
· personal embarcado en tareas de abogacía;
· expertos en las ciencias sociales y naturales, las artes y las humanidades.
Como comunidad de deliberación moral, la iglesia busca “discernir cuál es la voluntad de Dios—que es lo bueno, lo aceptable y lo perfecto” (Romanos 12:2). Los cristianos se enfrentan juntos a los problemas sociales, a fin de discernir mejor cómo vivir fiel y responsablemente desde el ámbito de su vocación. Los procesos de deliberación deben informar y guiar el testimonio como cuerpo de esta iglesia en la sociedad. Al tratar abierta y creativamente con el desacuerdo y la controversia, esta iglesia espera contribuir a la búsqueda del bien individual y común en la vida pública.



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LA COMUNIDAD TEOLÓGICA DE MÉXICO SE SOLIDARIZA CON LAS MUJERES PRESBITERIANAS
ALC Noticias, 1 de septiembre de 2011

Ante la decisiones tomadas recientemente por la Iglesia Nacional Presbiteriana de México (INPM), negando el acceso femenino a los distintos ministerios ordenados de esta iglesia, así como la revocación de la ordenación para mujeres que ya han sido consagradas en algunas iglesias locales como en distintos presbiterios, la Comunidad Teológica de México, del Consejo Directivo de la misma y de cada una de las organizaciones que la componen, dio a conocer una carta donde manifiesta solidaridad con las mujeres presbiterianas.

“Desde nuestra perspectiva, fundada en las palabras del apóstol Pablo que reflejan la esencia del Evangelio de Jesucristo, estas son decisiones que contravienen los principios evangélicos de amor, justicia e igualdad”, dice. […]

Un Dios comprometido con la historia humana, L. Cervantes-O.

4 de septiembre de 2011


Desde este punto de vista no se puede menos de decir que la Encarnación de Jesucristo guarda analogía con la creación. Una vez más, Dios actúa como creador, pero ahora no crea de la nada, sino que entra en escena y crea dentro de la creación un nuevo comienzo, tanto de la la historia en general como de la historia de Israel en particular. Dentro de la continuidad de la historia humana, ahora se hace visible un punto en el que Dios mismo se apresura a socorrer a la criatura y se hace una sola cosa con ella. Dios se hace hombre. Así comienza esta historia.[1]
Karl Barth

1. Dios actúa en la historia, no fuera de ella
La gran premisa con que trabajaron los autores de los textos sagrados a la hora de plantarse frente al pueblo ante quien debían dar testimonio de la realidad del pacto de Dios con él era que éste mantenía una relación activa con la historia, porque si es verdad que desde el momento mismo de la creación de la humanidad otorgó la libertad para moverse en ella, el encuentro con él estaría marcado siempre por una dinámica de interacción entre ambas libertades, la humana y la divina. También es verdad que algunos niegan que la intervención Dios en la historia humana respete la libertad humana y hasta hay quienes, incluso desde el campo de la fe, se atreven a desligar las realidades humanas en general (sociales, económicas, políticas, culturales) de cualquier interés divino en influir sobre ellas. Como si la indiferencia hacia lo humano fuera una de las características predominantes del Dios cristiano. Tendríamos que estar hablando, en todo caso, de otro tipo de divinidad, no del Dios de la Biblia, quien en la encarnación humana de Jesucristo manifestó y sigue manifestando no solamente interés por lo que sucede en los procesos humanos sino una auténtica pasión, un celo, un acompañamiento hacia algunas causas y luchas que merecen alcanzar su plenitud dignificadora y anunciadora de la presencia de su Reino en el mundo.
De otra manera estaríamos, una vez más, ante la “proclamación negativa” de un “Dios a-pático”, es decir, de un Dios que se niega a padecer o a vivir intensamente los sucesos que acontecen en el devenir complejo y muchas veces contradictorio de la existencia humana. Y es que, para empezar, la misma doctrina bíblica de la creación es una muestra de cómo Dios quiso hacerse presente de otra manera en el comienzo mismo de la historia, porque no debemos olvidar que toda afirmación sobre los orígenes de un pueblo o de una cultura, mientras más universal sea, contiene un potencial más liberador para la comprensión del papel de esa comunidad en el mundo. De esta manera, la creencia en un Dios que creó todas las cosas, comenzando con el cosmos, coloca a la fe bíblica en un plano de acercamiento global a la humanidad sin olvidar que, en efecto, al centralizar en un pueblo la elección divina, este enfoque tendría que aterrizar en una mirada que abarcase a todos los seres humanos.
Dios actúa en la historia suscitándola en medio de las tendencias a focalizar o colocar la atención únicamente en los espacios comunitarios reducidos y a producir espiritualidades sectarias con escasa vocación de diálogo con todos los ambientes en donde Dios desea estar presente para que los valores de su Reino resulte visible y efectivamente transformador. Así, es posible, hablar de cómo desde el Antiguo Testamento se pugna por establecer una religión anti-fetichista que no se deje dominar por los impulsos del momento y que no idolatre a los poderosos de turno para seguir viendo a Dios como el autor, dueño y conductor de la historia.
[2] Esta visión advierte que Dios propicia los esfuerzos humanos para superar las espiritualidades desencarnadas y para hacer que la práctica derivada de esa religión liberadora tenga los resultados que Él desea.

2. Dios se compromete con los procesos sociales

…el Dios infraestructural conduce a la lucha, parte de la lucha, siempre con una finalidad concreta: la construcción del pueblo. Como exclamaba el párroco José María Morelos, el Espíritu Santo “sacó la venda de nuestros ojos y transformó la vergonzosa apatía en que yacíamos en una beligerante y terrible furor”.
[3]

Amós 9 da testimonio de cómo en un momento crítico de la historia de Israel, el siglo VIII a.C., cuando la asimetría entre clases sociales hacía mella en el pueblo, existió la conciencia de que Dios había dirigido, estimulado o acompañado (¿qué nos gusta más?) diversos procesos liberadores que no siempre fueron reconocidos como obra suya. La negativa a reconocer las acciones de Dios a favor de otros pueblos siempre fue un signo de incomprensión hacia la universalidad con que Dios se comportó en la historia. Con demasiada frecuencia, el interés de los dirigentes religiosos y políticos de Israel consistió en hacer creer al pueblo que su carácter de comunidad elegida los colocaba en un grado de superioridad en relación con las demás naciones y culturas. Dura es la forma en que el propio Yahvé deberá aclarar que su amor rebasa las fronteras nacionales y que va más allá de la mera contemplación de las necesidades de los demás pueblos y del, engreimiento de las comunidades que se sentían dueñas del favor divino para la eternidad y bajo cualquier circunstancia. Las palabras del profeta anuncian, simultáneamente, un juicio a la tendencia sentirse los únicos poseedores del apoyo sagrado (2.4-16) y la posibilidad de ser redimidos si hay arrepentimiento.
Por todo ello, la respuesta de la clase sacerdotal contra Amós fue brutal (7.10-17), pues atentó contra varias de las seguridades institucionales aceptadas por todos.
[4] ¿Cómo se comportó Yahvé ante los procesos populares del propio Israel? ¿Tomó partido alguna vez? Lo hizo, por ejemplo, cuando una fracción del pueblo decidió romper con la casa de David, al final de la vida de Salomón y cuando Roboam mostró una enorme insensibilidad. El grito popular de “¿Qué parte tenemos nosotros con David? ¡A tus tiendas Israel!” (I Reyes 12.16) fue respaldado por Yahvé en la figura de un profeta que acompañó la resistencia. A fin de cuentas, si Él ha tomado partido tantas veces, ¿quiénes somos nosotros para dejar de arriesgarnos en nombre de falsas premisas y conclusiones apresuradas?
¿Cómo estuvo y está presente el Dios de Jesús en los procesos y luchas populares de hoy? Es evidente que la apuesta divina ante los procesos históricos humanos está signada por el hecho de que “él nunca se equivoca” en sus preferencias, a diferencia de los actores humanos quienes, debido a la complejidad y las contradicciones inherentes a los procesos mismos y a la falta de visión y proyección cronológica de las coyunturas enfrentan los riesgos normales de fallar y responder de manera errónea, aunque con la posibilidad siempre latente de acertar y conectarse, así, con la voluntad divina de avance y consolidación de los cambios requeridos para mantener como verdaderamente humana la presencia de sus criaturas en el mundo (Paul Lehmann). Si el Dios predicado por Jesús se ha comprometido con las luchas humanas, también sus seguidores redimidos pueden hacerlo a partir de una comprensión mínima de las coyunturas entre las cuales se mueven. Somos llamados, en pocas palabras, al discernimiento espiritual de nuestra presencia social en el mundo y su papel ante los cambios provocados por el Señor de la historia.


Notas
[1] K. Barth, Esbozo de dogmática. Santander, Sal Terrae, 2000 (Presencia teológica, 108), p. 114.
[2] Cf. Rui Manuel Grácio das Neves, Dios resucita en la periferia. Salamanca, San Esteban, 1991, pp. 137-156.
[3] Ibid., p. 141
[4] Cf. H.W. Wolff, La hora de Amós. Salamanca., Sígueme, 1984.

Fe cristiana y luchas sociales



AMÓS 9
Traducción en Lenguaje Actual


Y yo les digo: ¡Nuestro Dios es todopoderoso! Toca la tierra, y ésta se desmorona; la hace subir y bajar como al agua del río Nilo, haciendo llorar a sus habitantes.
Dios hizo su casa en el cielo, pero puso las bases en la tierra. Dios llama a las aguas del océano, y las derrama sobre la tierra. ¡Nuestro Dios es todopoderoso!
Nuestro Dios ha dicho: “Para mí, ustedes los israelitas no son diferentes a otros pueblos: a ustedes los saqué de Egipto, a los filisteos los saqué de Creta, y a los arameos los saqué de Quir. Yo he visto que ustedes también son un pueblo pecador; ¡por eso los borraré del mapa! Pero salvaré a los descendientes de Jacob. Yo soy el Dios de Israel, y les juro que así lo haré”.

Programa de septiembre de 2011

1. Domingos, 10.30 hrs.
Tema general: Fe cristiana y luchas sociales

4: Un Dios comprometido con la historia humana
Lectura bíblica: Amós 9
Expositor: LCO
Dirige: Hna. Ruth Gleason

11: El Éxodo, modelo de lucha social guiada por Dios
Lectura bíblica: Éxodo 20
Expositora: LCO
Dirige: Hno. Oswaldo Aguilar

18: Discernimiento cristiano en medio de las coyunturas históricas
Lecturas bíblicas: I Pedro 2.1-16
Expositor: A.I. Germán Fernández
Dirige: Hna. Ana Rosa (González)

25: Hacia un sano ejercicio socio-político de la fe
Lecturas bíblicas: Romanos 13
Expositor: A.I. Hiram Palomino
Dirige: Hno. Alberto Chávez

2. Domingos, 17.30 hrs.

4: Reunión de Consistorio

11: Movimiento por la Paz y la Justicia con Dignidad
Modera: A.I. María Elena Paredes G.
Expositor: Ricardo Gállego (por confirmar)

25: Capacitación y actualización de oficiales

3. Martes, 19.00 hrs.
Tema general: El amor humano en el Cantar de los Cantares (III)

6: Antecedentes poéticos de Cantares
Moderadora: Hna. Lupita Medrano

13: El Cantar, testimonio de la meditación de Israel
Moderador: D.I. Odilón Arellano

20: El Cantar en el Nuevo Testamento
Moderadora: Hna. Lidia González

27: Cantares y Apocalipsis: la espera conyugal de las bodas
Moderador: Hno. Mauricio Magallanes

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

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