sábado, 1 de octubre de 2011

Tiempo de reformas en la vida de la iglesia, L. Cervantes-O.

2 de octubre, 2011


Los reformadores, Lutero, Zwinglio, Calvino, Bucero, Farel y otros, por unanimidad compartieron la convicción que ahora resuena en el corazón del protestantismo: ¡sólo Dios nos puede llevar a Dios! Ninguna institución eclesiástica, ningún papa, ningún clérigo nos puede conducir a él: porque, en primer lugar, Dios es quien viene a nuestro encuentro. Ninguna confesión de fe, ningún compromiso en la Iglesia, ninguna acción humana nos puede atraer la benevolencia de Dios: sólo su gracia nos salva. Ningún dogma, ninguna predicación, ninguna confesión de fe pueden hacernos conocer a Dios: sólo su Palabra nos lo revela. Dios no está sujeto a ninguna transacción posible, su gracia excede cualquier posibilidad de intercambio y reciprocidad. En el protestantismo, Dios es precisamente Dios precisamente en la medida en que nos precede y permanece libre ante cualquier forma de sumisión.[1]

Raphaël Picon y Laurent Gagnebin


1. La necesidad de reformarse continuamente

Tal vez el recuerdo anual de la importancia de las reformas religiosas del siglo XVI sirva para insistir periódicamente en la necesidad del cambio en las comunidades cristianas, cuya inevitable institucionalización las orilla, en ocasiones a veces muy críticas, a defender algunas tradiciones que, para bien o para mal, se han instalado en su vida y que llegan a suplantar la centralidad del mensaje evangélico del que ellas deben ser portadoras en medio de la sociedad. Y acaso estas fechas, instaladas ya en el calendario y en el espíritu litúrgico de muchas iglesias, puedan servir también para que, más allá de las fechas y los nombres (como en el magnífico poema “Nocturno de San Ildefonso”, de Octavio Paz: “La historia es el error./ La verdad es aquello,/ más allá de las fechas,/ más acá de los nombres,/ que la historia desdeña:/ el cada día/ ―latido anónimo de todos,/ latido/ único de cada uno―,/ el irrepetible/ cada día idéntico a todos los días.[2]) sea posible no solamente conmemorar sino también redireccionar los impulsos para que el viejo lema reformador (“Iglesia reformada siempre reformándose”) deje de ser sólo eso y se convierta en razón de ser de programas y proyectos concretos de cambio al interior de las iglesias y de las vidas de las personas creyentes, sin olvidar sus alcances sociales.

Y es que, precisamente, al evocar los nombres y las acciones de quienes, hace ya casi cinco siglos, encabezaron la protesta que daría forma y sentido a una nueva forma de ser cristianos, y al buscar en las Escrituras esos caminos de reforma y cambio que tanto soñamos y anhelamos ver que se realicen, nos conectamos con una serie de desarrollos históricos y espirituales acerca de los cuales muchos episodios bíblicos dan fe. Así puede verse, por ejemplo, en la línea de lo que escribe la biblista brasileña Lilia Ladeira Veras, en un artículo sobre las reformas y contrarreformas en la época de los reyes de Israel, cómo las contradicciones políticas, religiosas y culturales hicieron que el rumbo de una nación se viera comprometido según se orientara o no por el deseo de cambiar. Dentro del esquema que propone, esta autora ve, por ejemplo, a Ezequías, como un gran reformador:


Él restauró la pureza de la religión yahvista, suprimiendo el culto idolátrico y las prácticas sincretistas, y centralizó el culto en el templo de Jerusalén, destruyendo otros locales de culto. Dice el texto que él “abolió los lugares altos, quebró las estelas, cortó el poste sagrado y redujo a pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho” y que se había vuelto objeto de culto idolátrico (18,4). Como se puede observar, Ezequías siguió las normas establecidas en el Deuteronomio.

Ezequías no fue sólo un reformador religioso más, también realizó obras como la construcción de un reservorio y de un acueducto para traer agua desde la fuente de Gión, que quedaba fuera de la ciudad, hasta la piscina de Siloé, ya dentro de las murallas (20.20).[3]


Otros gobernantes de la época no siguieron el ejemplo de Ezequías y plantearon, más bien, retrocesos y contrarreformas que perjudicaron por igual al pueblo y a la nación entera, al grado de que, según esta historiografía basada en las ideas religiosas del Deuteronomio, eso le costó la desaparición a la monarquía davídica. En otras palabras, al negarse a establecer reformas religiosas y políticas consistentes, la nación desapareció, literalmente, del mapa. Así, las reformas de algunos de estos monarcas se mostraron como insuficientes, pues no pudieron consolidarse en la conciencia popular, algo muy necesario siempre para que resulten efectivas a largo plazo. El lenguaje bíblico es muy claro: negarse a las reformas es desobedecer a Dios.


2. El Espíritu conduce las reformas de la Iglesia

Esta alusión a los procesos simultáneos de reforma-contrarreforma, al menos en nuestro ámbito hispanoamericano, nos recuerda también, siguiendo otra vez a Paz, que la tendencia dominante en estos países a seguir caminos tradicionales, se debe, según lo dijo él en unas páginas memorables, a que los países de América Latina somos “hijos de la Contrarreforma”, a diferencia de Estados Unidos, que eran “hijos de la Reforma”. Vale la pena citarlo:


En ese momento [la expulsión de los jesuitas de las colonias españolas] se hizo visible y palpable la radical diferencia entre las dos Américas. Una, la de lengua inglesa es hija de la tradición que ha fundado al mundo moderno: la Reforma, con sus consecuencias sociales y políticas, la democracia y el capitalismo; otra, la nuestra, la de habla portuguesa y castellana, es hija de la monarquía universal católica y la Contrarreforma. […]

Desde el siglo xvi nuestra historia, fragmento de la de España, había sido una apasionada negación de la modernidad naciente: Reforma, Ilustración y todo lo demás.[4]


Esta disposición social, espiritual y política para el cambio, tan extrañas entre nosotros, culturalmente hablando, es la que se estimula bíblicamente en el ámbito de la Reforma con planteamientos como los que, desde Francia, hacen Raphaël Picon y Laurent Gagnebin sobre una “fe insumisa”: nada puede estar por encima de Dios y ninguna tradición, por noble y elevada que sea, puede sustituirlo. El principio protestante, esbozado por Paul Tillich, supone un rechazo radical a cualquier forma de sumisión o aceptación de absolutos que compitan con él. Ésta es la base de la tendencia a la reforma, que mientras más radical sea, mejor expresará el designio divino para amoldarse, no a las circunstancias ni a los momentos, sino a la voluntad del Creador.

En las cartas que el Espíritu dirige a las iglesias del Asia menor, aparece de fondo un reconocimiento a su existencia y trabajo al servicio de Jesucristo, pero también una sólida crítica, a partir de la frase: “Yo conozco tus obras”, que coloca a cada comunidad ante el juicio de quien se presenta como guía de la vida de la Iglesia, en singular, aunque no deje de vislumbrarse el horizonte colectivo, ecuménico, por decirlo así. Los tiempos de reformas para la Iglesia están siempre al acecho y se trata de escuchar y obedecer la voz del Espíritu, quien siempre va delante de lo que la Iglesia, en cualquiera de sus manifestaciones, cree, proclama y espera. Estar dispuestos a cambiar según la dirección del Espíritu, esto es, a realizar reformas significativas, para aquellas comunidades, también era una forma de resistir al sistema idolátrico de su tiempo, pues como escribe Daniel Godoy Fernández:


En esta situación de sufrimiento, Juan les escribe para alentarlos y darles coraje para resistir, para permanecer fieles al Cordero y para vivir una espiritualidad capaz de sobrevivir a la propuesta arrogante y totalitaria, representada por el imperio y sus colaboradores.

Juan convoca a las comunidades a la perseverancia, a soportar la aflicción, a pesar de no poder escapar de la prisión o a las privaciones en medio de la pobreza. Les motiva la necesidad de permanecer fieles, de servir al que está próximo, de estar vigilante, de ser testimonio fiel y verdadero. Los verbos utilizados por Juan apuntan a una situación de persecución, violencia y opresión. No es azar que sean utilizados en este momento. Otro aspecto de la invitación hecha por Juan está en sus palabras, que no hacen diferencia de raza, sexo o edad. Son palabras genéricas, inclusivas, usadas para alentar a las comunidades y a todas las personas que en ellas participaban, sean mujeres, hombres, jóvenes o ancianos.

Ser cristiano/a en la provincia de Asia Menor, en los primeros dos siglos de la Era Común, no era nada fácil, era una cuestión de conversión, firmeza, coraje y una buena dosis de resistencia.[5]




Notas


[1] R. Picon y L. Gagnebin. Le protestantisme. La foi insoumise. Champs, Flammarion, 2005, http://miettesdetheo.over-blog.com/article-11406976.html.

[2] O. Paz, Vuelta. [1969-1975] México, Seix-Barral, 1976, pp. 78-79.

[3] L. Ladeira Veras, “Reformas y contra-reforma. Un estudio de 2Reyes 18-25”, en Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana, núm. 60, 2008/2, p. 107, www.claiweb.org/ribla/ribla60/lilia.html.

[4] O. Paz, “El espejo indiscreto”, en Plural, núm. 58, julio de 1976, recogido en El ogro filantrópico. Historia y política 1971-1978. México, Joaquín Mortiz, 1977, pp. 55, 57. También en O. Paz y L.M. Schneider, eds., México en la obra de Octavio Paz. I. El peregrino en su patria. Historia y política de México. México, Fondo de Cultura Económica, 1987, pp. 413-435. En “México y Estados Unidos: posiciones y contraposiciones” [1978], Tiempo nublado. México, Seix-Barral, pp. 139-159, también se ocupa del asunto.

[5] D. Godoy Fernández, “Apocalipsis 2 y 3: comunidades de resistencia, proféticas y mártires”, en RIBLA, núm. 59, www.claiweb.org/ribla/ribla59/daniel.html.

Fe reformada y tradiciones culturales


DICE EL ESPÍRITU A LAS IGLESIAS:

“YO CONOZCO TUS OBRAS” (Apocalipsis 1.1-7):

E

scribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.

Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

Programa de octubre

IGLESIA PRESBITERIANA AMMI-SHADDAY

PLAN DE PREDICACIONES Y TEMAS PARA OCTUBRE DE 2011


1. Domingos, 10.30 hrs.

Tema general: Fe reformada y tradiciones culturales

2: Tiempo de reformas en la vida de la iglesia

Lectura bíblica: Apocalipsis 2.1-11

Expositor: LCO

Dirige: Hna. Martha Aguilar

9: La voluntad reformadora y el designio divino

Lectura bíblica: Apocalipsis 2.12-29

Expositora: LCO

Dirige: A.I. Ricardo Ruiz O.

16: Vigencia de los principios bíblicos de la Reforma

Lectura bíblica: Apocalipsis 3.1-6

Expositor: A.I. Germán Fernández

Dirige: Hna. Lupita Medrano

23: El diálogo de la fe reformada con la cultura

Lectura bíblica: Apocalipsis 3.7-13

Expositor: A.I. David Palomino

Dirige: Hno. Odilón Arellano

30: Una reforma continua en la vida personal y social

Lectura bíblica: Apocalipsis 3.14-22

Expositor: LCO

Dirige: A.I. Edith Martínez V.


2. Domingos, 17.30 hrs.

9: Reunión de Consistorio

23: Capacitación y actualización de oficiales


3. Martes, 19.00 hrs.

Tema general: La política de Dios y la política humana: I Reyes

4: Introducción. La dinastía davídica y la historia deuteronomista (I R 1.1-27)

Moderadora: A.I. Germán Fernández

11: David proclama rey a Salomón (I R 1.28-53)

Moderador: D.I. Odavia Palomino

18: Muerte de David y Adonías (I R 2.1-25)

Moderadora: Hno. David Ábrego

25: Muerte de Joab (I R 2.26-46)

Moderador: Hna. Eunice Palomino

sábado, 24 de septiembre de 2011

Letra 238, 25 de septiembre de 2011



EL CRISTIANISMO EN LA RECONSTRUCCIÓN DE UNA SOCIEDAD DEMOCRÁTICA
Carlos García de Andoin
www.iglesiaviva.org/213/213-13-ANDOIN.pdf

No son pocos los que piensan que el cristianismo tiene poco que decir en la tarea de la construcción de una ciudadanía democrática. Mirando a la historia no ven en la Iglesia sino uno de los adversarios de la democracia. Identifican a la religión con toda suerte de fundamentalismos, guerras e intolerancias. Así pues, la democracia será posible apartando a la religión de la vida pública. […]




La secularización en Europa podría hacer pensar en la insignificancia del cristianismo para la reconstrucción de una ciudadanía democrática. Sin embargo, desde una perspectiva mundial esto es francamente discutible. Según ese analista sobresaliente de los tiempos que vivimos, Manuel Castells, en la nueva sociedad de la información hacia la que vamos, la sociedad-red, la construcción de la identidad adquiere una centralidad determinante. La crisis de legitimidad de las grandes tradiciones, sistemas políticos e instituciones y la disfunción creada entre la función tecnoeconómica y los significados vitales, dejan un vacío de sentido que hoy se busca llenar a través de los procesos de reconstrucción de la identidad. […]

El cristianismo: matriz de ciudadanía democrática
No se pueden obviar las guerras de religión que asolaron Europa. También es verdad que la Iglesia, no Dios, se convirtió tardíamente a la democracia; de hecho se opuso a las ideas de democracia aliándose con el Antiguo Régimen y anatematizando el liberalismo (Syllabus). En nuestro entorno ahí ha estado una complicidad con la guerra civil que tan largamente interrumpió la democracia en España. […]



Hoy también adopta posiciones eclesiales —por ejemplo, en relación a la mujer— impropias de una cultura democrática. Sin embargo, sin el factor cristiano no puede explicarse la tradición democrática norteamericana; tampoco la reconstrucción de Europa tras la II Guerra Mundial sobre los pilares de la democracia, los derechos humanos y la solidaridad social. ¡Cómo olvidar el liderazgo político de los cristianos y padres fundadores de la Unión europea: Schumann, Adenauer y De Gasperi!. ¡Cómo no recordar la Declaración de los Derechos Humanos en la que activamente participó el intelectual cristiano Jacques Maritain! […]



Si además nos retrotraemos en la historia del pensamiento político para analizar la génesis de la idea moderna de libertad, ésta es impensable sin la existencia del cristianismo. Lo dice con gran lucidez el autor de ese gran manual de historia de las ideas políticas, George Sabine. La existencia y especificidad del cristianismo crea unas condiciones que serán de estricta necesidad para el surgimiento de los fundamentos de la conciencia política moderna: la conciencia, el sujeto individual y la libertad: “...el cristianismo planteó un problema que no había conocido el mundo antiguo —el problema de las relaciones entre iglesia y estado— y supuso una diversidad de lealtades y un juicio íntimo no incluido en la antigua idea de ciudadanía. Es difícil imaginar que la libertad hubiera podido desempeñar el papel que llegó a tener en el pensamiento político europeo, si no se hubiese concebido que las instituciones éticas y religiosas eran independientes del estado y de la coacción jurídica, y superiores en importancia a ellos” (Historia de la teoría política, FCE, p.145). La propia noción de justicia procede de la escolástica. La solidaridad como la fraternidad son conceptos ético-políticos procedentes de la tradición judeo-cristiana. El concepto de libertad, así como los de igualdad y fraternidad emergerán políticamente articulados después de siglos de maceración histórica en una cultura cristiana, por supuesto, con sus críticas, conflictos y guerras. La idea de ciudadanía democrática es deudora de la cultura política de matriz cristiana.




La contribución del cristianismo a la ciudadanía democrática reclama de la comunidad política una concepción de laicidad abierta. La laicidad no puede convertirse en el argumento para un dogmatismo antirreligioso. La defensa del pluralismo y de la democracia no puede hacerse sobre la indiferencia o el rechazo a la religión. La religión puede ser un complemento valioso de la democracia. Y la democracia es el mejor marco para el ejercicio de las religiones. Así lo dice la Asamblea del Consejo de Europa, en un informe redactado por el parlamentario socialista Lluis M. Puig: “la democracia y la religión no son incompatibles; todo lo contrario, la democracia proporciona el mejor marco a la libertad de conciencia, al ejercicio de la fe y al pluralismo de las religiones. Por su parte, la religión, por su compromiso moral y ético, por los valores que ella defiende, por su sentido crítico y por su expresión cultural puede ser un complemento valioso de la sociedad democrática”.



La creencia religiosa no es ajena a la esfera pública. Es un asunto privado, pues es opción personal la elección de uno u otro credo o la ausencia del mismo. Con la democracia han acabado los tiempos de la imposición religiosa. No obstante, en cuanto hecho compartido por una amplia ciudadanía, con indudables efectos en la vida cotidiana, en las referencias éticas, incluso en el comportamiento político, es preciso tomar la religión como un asunto público. Un asunto que es preciso examinar desde los valores constitucionales. En este sentido han de apoyarse las formas religiosas que contribuyen a un desarrollo de la ciudadanía democrática y de una sociedad justa. Por el contrario, deben combatirse aquellas formas fundamentalistas que atenten contra la libertad de la persona y la tolerancia que debe caracterizar la vida democrática. […]

La tradición cristiana, factor vigente de ciudadanía exigente
El vínculo entre religión y socialidad es antropológica y sociológicamente muy íntimo. La religión en sí misma es un factor de creación y recreación de la socialidad humana. En cuanto tal, representa un antídoto de gran valor ante uno de los factores culturales que están operando en el vaciamiento de la cultura democrática, a saber, el del individualismo posesivo. Así lo señaló ese padre de la sociología moderna que es E. Durkheim. En 1913 E. Durkheim escribió en Las formas elementales de la vida religiosa que “casi todas las grandes instituciones sociales han nacido de la religión”. Decía “si la religión ha engendrado todo lo esencial de la sociedad, es porque la idea de la sociedad es el alma de la religión”.



En el caso de la tradición bíblica la experiencia religiosa entraña en sí misma una serie de valores antropológicos que hacen especialmente plausible una idea de ciudadanía despierta ante lo público y exigente ante la política. Así lo describe J. M. Mardones.



El judeo-cristianismo sitúa al individuo en una tradición, religa al individuo concreto con una comunidad humana que tiene un historia compartida, proporciona el sentido de la vinculación con generaciones anteriores y posteriores. Esto implica la socialización en unos valores como la conciencia de ser agraciado o receptor de una herencia, el sentimiento de no estar sólo sino integrado en un colectivo, el sentido del bien común, la capacidad de sacrificio por el colectivo, por los otros...



La religión, como oferta de salvación, educa y agudiza en el sentido de la finitud y del pecado, coloca la felicidad no en la satisfacción material, sino en la colaboración personal y supone una llamada a la responsabilidad personal para con la vida y el mundo. La religión socializa en unos valores de fuerte sentido de la responsabilidad ante la vida y el mundo, de sentido del deber, etcétera.



La tradición bíblica afirma el valor absoluto de la persona humana en su concreción. Educa en el respeto al otro, en su carácter inmanipulable y en la igualdad radical de todas las personas porque el hombre está hecho a imagen de Dios. Libertad, responsabilidad y solidaridad. La tradición bíblica concibe a la persona como ser libre y por ello educa en la responsabilidad del hombre para con los otros y para con Dios. La religión educa en la “orientación hacia el mundo” en la corresponsabilidad, en la actitud de projimidad.



La religión nos sitúa ante la profundidad insondable de la realidad. Nos sitúa ante el misterio, ante la realidad como símbolo, como sacramento. Así educa en la contemplación, en la captación respetuosa de la realidad, en la interioridad inagotable de la propia persona. Y combate la recortada mirada positivista, funcional y pragmático-utilitarista de nuestra cultura. […] Hoy como ayer sigue siendo una misión esencial de un cristianismo evangelizador la educación de cristianos buenos discípulos y ciudadanos. Sin embargo ni la sociedad, ni la cultura, ni la iglesia son las mismas. Hoy la socialización en una experiencia cristiana del Dios que se pone del lado de los pobres como productor de ciudadanía democrática, requiere ser repensada. […]



La pedagogía del compromiso ciudadano basada en un concepto de religión política contará con un grupo de resistentes, siempre necesario, pero necesitará nuevos formatos si quiere ser una propuesta suficientemente relevante eclesial y culturalmente.



El cristianismo sigue hoy formando una minoría cristiana activa precisamente bajo los parámetros de una ciudadanía democrática exigente en oposición a una ciudadanía de baja intensidad ¿A qué nos referimos con la expresión religiosidad existencial? En el mundo joven se está experimentando desde los noventa una nueva sensibilidad por los valores espirituales en medio de un proceso de desinstitucionalización de la religión y de recreación de formas nuevas de religiosidad.



J. Elzo, en su análisis de la religiosidad juvenil propone la hipótesis de una nueva religiosidad que reelabora la tradición recibida bajo una modalidad experiencial, en sus relaciones cotidianas, con sus pares primordialmente, con resultados heterogéneos. Una religiosidad que está reclamando a la Iglesia “demanda de sentido, de utilidad, de respuesta a requerimientos personales y sociales más que el cumplimiento de determinadas normas cuyo contenido se les aparece, a lo mejor incomprensible, a lo peor caduco, irrelevante y no plausible”. Es una demanda más religiosa que moral, “como eco y respuesta a las preguntas primeras y últimas, tanto a nivel individual cuanto colectivo, y no como instancia normativa a códigos de conducta”. Este tipo de religiosidad está más centrada en el individuo que en la institución, más en la experiencia y el acontecimiento vivido que en la doctrina, más en la referencia del grupo que de la autoridad eclesiástica. Desde el punto de vista del compromiso social, es una religiosidad que valora la acción directa, humanitaria, útil, con implicación personal, con sentimiento, como experiencia... Es distante a las elaboraciones ideológicas y ante lo que consideran la vieja política representada por los partidos y sindicatos. Este cambio religioso es parejo al proceso de cambio cultural que estamos experimentando. […]



En Jesús, la propuesta del Reino de Dios se dirige a todo el Pueblo de Israel con implicaciones en todos los órdenes de la vida pública. Entraña una fuerte carga de crítica social: bienaventurados los pobres. Igualmente relativiza todos los poderes. Su propia figura emerge como Profeta y como Mesías. Su muerte es el resultado de una alianza entre la autoridad romana y la aristocracia sacerdotal judía. Su predicación representaba un conflicto intrajudío serio que ponía en cuestión el orden político-religioso establecido. Pablo desplazará la centralidad del Reino de Dios para proclamar el Evangelio de Jesucristo.




Adopta una actitud más positiva respecto al Imperio romano. No centrará la prioridad cristiana en las transformación frontal de las estructuras del Imperio. Se propone más bien crear y tejer una red de comunidades domésticas, casa a casa, de ciudad en ciudad, en las que la gente se reconoce y se ayuda, comunidades socialmente heterogéneas y culturalmente mestizas, con un tenor de conducta admirable y según todos sorprendente como dice la Carta a Diogneto sobre cómo los cristianos son alma del mundo.

Actividades

OREMOS POR LAS DECISIONES DE LA IGLESIA EN RELACIÓN CON LOS RECIENTES ACUERDOS DE LA ASAMBLEA GENERAL


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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO

Martes 28 de septiembre, 19 hrs.

CANTARES Y APOCALIPSIS: LA ESPERA CONYUGAL DE LAS BODAS

Modera: Hno. Mauricio Magallanes


SOBRE CANTARES

Karl Barth


Podemos preguntarnos, a propósito de estos dos textos, cómo sus autores tuvieron la valentía de hablar aquí como lo han hecho, es decir, dejando la palabra al eros sin el menor recato, sin pensar en la destrucción y la perversión manifiestas en las relaciones entre los dos sexos [...]. ¿Quién pudo ser tan puro él mismo para atreverse a escribir estos textos como textos puros? ¿Quién puede tener unos ojos tan limpios para leerlos del mismo modo? […].

Si estos textos no provienen de unos juegos absurdos del azar, es decir, si no constituyen una nota discordante voluntaria en medio del testimonio de la revelación neotestamentaria, no queda más que una solución posible: es que el poeta de Gn 2, lo mismo que el del Cantar de los cantares, estaba pensando en otra alianza, en una alianza también profanada y mancillada, también difícil de reconocer en la realidad histórica, pero establecida y sellada con pleno derecho, indiscutiblemente válida y duradera (¡de ahí la necesidad para ellos de salir al paso de su realización!). Es la existencia de esta alianza lo que les ha obligado a ver y a presentar bajo un aspecto totalmente positivo el terreno de las relaciones entre los sexos, y esto precisamente hablando a partir de las amenazas que pesan sobre este terreno y de su perversión efectiva. Pudieron tomar en serio, con toda ingenuidad, esta otra alianza, porque conocían aquélla […]

Por detrás de la tradición de la creación, está la contemplación del comienzo de la alianza, y por detrás de los cantares de amor del rey Salomón está la visión de su finalidad.


Dogmatique, III. La doctrine de la création, t. 1, 41, Ginebra, Labor et Fides, 1960.

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PRÓXIMAS ACTIVIDADES


OCTUBRE: MES DE LA REFORMA


2 – Comunión/ Reunión congregacional

4 – Reunión extraordinaria de Consistorio

8 – Reunión del Presbiterio Berea

Hacia un sano ejercicio sociopolítico de la fe, Hiram Palomino L.

25 de septiembre de 2011

Romanos 13.1-5



Traducción en Lenguaje Actual

Sólo Dios puede darle autoridad a una persona, y es él quien les ha dado poder a los gobernantes que tenemos. Por lo tanto, debemos obedecer a las autoridades del gobierno. Quien no obedece a los gobernantes, se está oponiendo a lo que Dios ordena. Y quien se oponga será castigado, porque los que gobiernan no están para meterles miedo a los que se portan bien, sino a los que se portan mal. Si ustedes no quieren tenerles miedo a los gobernantes, hagan lo que es bueno, y los gobernantes hablarán bien de ustedes. Porque ellos están para servir a Dios y para beneficiarlos a ustedes. Pero si ustedes se portan mal, ¡pónganse a temblar!, porque la espada que ellos llevan no es de adorno. Ellos están para servir a Dios, pero también para castigar a los que hacen lo malo. Así que ustedes deben obedecer a los gobernantes, no sólo para que no los castiguen, sino porque eso es lo correcto.
Los gobernantes están al servicio de Dios, y están cumpliendo un deber. Por eso pagan ustedes sus impuestos. Así que páguenle a cada uno lo que deban pagarle, ya sea que se trate de impuestos, contribuciones, respeto o estimación.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Letra 237, 18 de septiembre de 2011




CARTA AL RELATOR DE LA ONU SOBRE RELIGIÓN Y CREENCIAS ACERCA DE INTOLERANCIA EN PUEBLA

Sr. Heiner Bielefeldt
Relator Especial sobre la libertad de religión o de creencias
Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas

Señor Relator:

En San Rafael Tlanalapan Puebla, en México han sido amenazados 70 evangélicos con ser linchados y crucificados, la misma política de violencia e intolerancia religiosa sufrida en Chiapas y Oaxaca, durante el actual gobierno. En México se han documentado 225 casos de discriminación e intolerancia religiosa, durante los últimos 5 años.
Actualmente, católicos tradicionalistas de la junta auxiliar de San Rafael Tlanalapan, Municipio de San Martín Texmelucan, Puebla, amenazaron con linchar y crucificar a evangélicos a quienes quieren expulsar de la comunidad, de sus casas y propiedades por lo que pedimos que solicite al Estado mexicano medidas cautelares urgentes.
Unos 200 católicos encabezados por el cura Ascensión Benítez González y por el presidente auxiliar Antonio Garcia Ovalle, se reunieron el miércoles 7 de septiembre para agredir a los Evangélicos. Los católicos exigieron expulsar a golpes a los protestantes en ese momento.
El antecedente de este conflicto se remonta al año 2006 cuando los evangélicos exigieron a las autoridades municipales acceso a la red de agua potable, que les era negado por las autoridades católicas. Cinco años después el sacerdote católico Ascensión Benítez incitó a sus feligreses a presionar a los evangélicos para que se vayan del pueblo. Los evangélicos interpusieron ante el Ministerio Público de Texmelucan una constancia de hechos por los delitos de agresiones y los que resulten, con el número de expediente 1295/2011.
En México, los sacerdotes católicos que cometen delitos como expulsiones y agresiones, la incitación a la violencia y la pederastia, no son castigados y gozan de completa impunidad.
Señor Relator, pedimos su intervención ante el Estado mexicano a favor de la libertad religiosa, para dar fin a la intolerancia que se vive en México, pedimos su intervención ante el Vaticano responsable de las acciones y delitos de sus sacerdotes.
Le pedimos que visite México a la brevedad posible para que constate con sus propios ojos la violencia, el despojo, los homicidios y violaciones que se han cometido en la historia contemporánea contra los evangélicos indígenas en México.
Pedimos su intervención para que el Estado mexicano indemnice a los miles de Evangélicos indígenas expulsados de sus comunidades durante décadas, despojados de sus propiedades y a quienes han sufrido la pérdida de sus familiares o han sido agredidos a causa del Evangelio de Jesucristo.
Pedimos su intervención para que el Estado mexicano de la misma cantidad de dinero que le ha dado a la Iglesia Católica, los Evangélicos pagamos impuestos “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” pero el Estado mexicano le da cientos de millones de pesos de nuestros impuestos a la Iglesia Católica y discrimina a la Iglesia Evangélica. [...]

Muy atentamente.
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CIERRAN A LAS MUJERES EL ACCESO AL PÚLPITO
Verónica Sánchez
Reforma, 11 de septiembre de 2011

Reprochan pastoras retroceso en equidad de género en estructura religiosa del País

Después de 22 años de anhelarlo, Amparo Lerín inició en 2010 el proceso para ser ordenada como la primera pastora de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México. Sin embargo, a mediados de agosto, se le cerraron las puertas. Durante un concilio realizado en Xonacatlán, Estado de México, 158 pastores integrantes de la asamblea de la Iglesia votaron en contra de la ordenación de mujeres, 14 votaron a favor y otros 15 se abstuvieron. Acordaron también destituir a mujeres de algunos cargos que ya se les habían conferido.
Aunque los líderes de la Iglesia argumentan que se trata de un asunto administrativo, otros miembros aseguran que a todas luces se trata de discriminación. “Es por la cultura machista”, reprochó Amparo. “El mundo de hoy está transformado: la mujer ha avanzado en la cultura, en la sociedad, en la política, en la ciencia, y me da pena y tristeza que en mi Iglesia, que es reformada, calvinista, al menos así se proclama, estemos tan atrasados en cuestión de género y equidad”, lamentó.
En iglesias presbiterianas de Norte y Sudamérica, Europa, Asia y África, señaló, las mujeres pueden ser ordenadas como pastoras desde los años 50. “No nos vayamos tan lejos. En México, en las iglesias bautistas y metodistas hay pastoras”, reclamó por su parte Eva Monroy, “anciana” de la iglesia El Shadday, en San Ángel.
El presbiterio Juan Calvino, al cual pertenece la iglesia de Amparo, aceptó su postulación. Los pastores encargados de aprobar las ordenaciones consideraron que la mujer de 40 años cumplía con los requisitos: pertenece a una iglesia local que la apoya, cuenta con estudios en el Seminario Teológico Presbiteriano y realiza trabajo social.

A medio camino
Hasta febrero pasado, Amparo, quien es profesora de inglés en un bachillerato, había presentado la mitad de los exámenes previos a la ordenación: liturgia, homilética y teología sistemática. Aún le faltaban teología bíblica, psicología pastoral y jurisprudencia. “Desde los 18 años sentí la vocación de ser pastora. Había esperado todo este tiempo”, lamentó.
En el DF y el Edomex, señaló, hay 32 mujeres que fungen como “ancianas” y “diaconisas”, quienes se encargan de representar a sus iglesias y administrarlas. El pastor David Rodríguez criticó la decisión de destituirlas. Comentó que la organización en su iglesia es más efectiva desde que las mujeres tienen mayor participación. “Es una decisión muy retrógrada y muy fuera de los lineamientos de lo que es la Iglesia presbiteriana en el mundo”, dijo. Las ordenaciones de mujeres como “ancianas” y “diaconisas” en su congregación, explicó, se realizaron con base en la propia constitución de la Iglesia.
Abel Clemente, profesor del Seminario Teológico Presbiteriano de México, cuestionó que a las mujeres se les permita realizar los mismos estudios que a los hombres y al final no se les permite la ordenación.
En tanto, Danny Ramírez, presidente de la asamblea de la Iglesia presbiteriana, rechazó que la prohibición de mujeres pastoras sea discriminatorio.

SUMAN SÓLO 10% MINISTRAS DE CULTO
Verónica Sánchez

La Dirección General de Asociaciones Religiosas de la Secretaría de Gobernación (Segob) tiene registrados 69 mil 896 ministros de culto, de los cuales 7 mil 401 son mujeres en esos cargos, en 2010 bajó a 307 y hasta el 7 de septiembre de este año se sumaron 161 más en las listas de Segob.
De acuerdo con los datos de la dependencia, las denominaciones cristianas ─católicos, evangélicos, ortodoxos— son las que tienen más ministros de culto en general, un total de 69 mil 763.
Roberto Blancarte, director del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México, explicó que la poca representatividad de las féminas en esos cargos responde a que fueron relegadas a papeles secundarios desde el surgimiento de las religiones monoteístas.
Desde hace unos 15 años, añadió, se inició la ordenación de obispas. “En México están siguiendo la tendencia que hay en otros lugares, pero, sólo se da en esas iglesias liberales que son muy pocas, y pequeñas y no se refleja en números”.
“Aquí, como en otros lugares, la cultura patriarcal y en muchos casos machista, se ha impedido a las mujeres acceder, con mayor fuerza, a esos cargos”, dijo. El experto en temas religiosos afirmó que la exclusión de las mujeres en puestos de poder en las iglesias no es más que un acto de discriminación de género.
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IGLESIAS POR LA PAZ ASUMEN COMPROMISO PÚBLICO POR LA JUSTICIA Y LA DIGNIDAD DEL PAÍS


ALC Noticias, 9 de septiembre de 2011

El pasado 2 de septiembre, alrededor de 100 líderes religiosos e integrantes de más de 40 confesiones cristianas e instituciones de inspiración creyente se reunieron, en la iglesia de El Altillo, con miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, para un diálogo abierto y ecuménico sobre los principales desafíos que el contexto de violencia e inseguridad hace a las iglesias y personas de fe, y sobre la urgencia de impulsar caminos no-violentos de resistencia civil, en un escenario nacional marcado por el dolor y el desastre nacional.



En franca solidaridad con las víctimas, las iglesias e instituciones presentes asumieron un compromiso público por abatir el miedo y la inseguridad que hoy imperan en el país, reconociendo en primer lugar que no han respondido con la suficiente fuerza a esta situación, toda vez que las personas y comunidades de fe son portadoras de un mensaje y una propuesta ética que mucho puede ayudar a sanar el tejido social herido por la violencia, la injusticia y la impunidad.




Con la participación de Araceli Magdalena Rodríguez (víctima), Emilio Álvarez Icaza, Pietro Ameglio y otros integrantes del Movimiento por la Paz, la mesa de diálogo Iglesias por la paz hizo un firme llamado de justicia a las autoridades gubernamentales y pidió a las jerarquías de sus iglesias no permanecer en el silencio ante la violencia e inseguridad que vive nuestro país.


Por ello, y como gesto de solidaridad y testimonio cristiano, las y los presentes se comprometieron a emprender una serie de acciones conjuntas de resistencia civil pacífica desde la fe y a firmar un posicionamiento público que refleje este compromiso con la sociedad mexicana.

Discernimiento cristiano en las coyunturas históricas, L. Cervantes-O.

18 de septiembre de 2011


1. ¿Qué es el discernimiento cristiano?
Discernir es un verbo bíblico referido a la capacidad de análisis con que una persona de fe puede desmenuzar la realidad para alcanzar un criterio que guíe su pensamiento y práctica. En I Corintios 2.14-16, el apóstol Pablo señala que los y las creyentes en Jesucristo pueden practicar un “discernimiento espiritual” (pneumatikós anakrinetai) que les permite juzgar sin ser juzgados/as. Y concluye al afirmar que esto es posible porque ellos tienen “la mente de Cristo” (Christou exomen). Al no poseer “el espíritu del mundo” (2.12a: pneuma tou kosmou) sino el que proviene de Dios, cada creyente, por la obra misma del Espíritu Santo, se “conecta”, por decirlo así, con la mente de Cristo, es decir, con su pensamiento dominante o central, y a partir de ahí sitúa todas las cosas en la dimensión espiritual, la que se espera que domine, a su vez, la mente de cada creyente salvo por él. De esta manera, el apóstol sugiere que en cada dimensión de la “existencia presente” es posible acceder a la fuente suprema de decisión y así encaminar el rumbo de la persona sin temor.
Semejante planteamiento surgió de la necesidad de forjarse una visión sólida acerca de las cuestiones espirituales, algo a lo que todos los creyentes están llamados para redefinir continuamente su lugar en el mundo delante de Dios, su redentor a través de Jesucristo. Si se aplica este “discernimiento espiritual” a la realidad humana, social o política, los elementos que entran en juego para llegar a algunas conclusiones concretas deben ser sopesados mediante un juicio crítico, espiritual y ético que logre ir más allá de la superficialidad y penetre en las raíces profundas de cada problema. Lamentablemente, el juicio supuestamente cristiano se ha entendido como una serie de recetas que le permitirían a cada persona advertir si algo es bueno o malo, dentro de un esquema dualista que deja de ver los diversos matices de cada realidad. La dificultad surge cuando se confunde, también, el discernimiento cristiano específico con algunos aspectos de las ideologías o prácticas predominantes.
Jon Sobrino lo explica como sigue:

Este es el momento para apelar al Espíritu de Jesús, en el cual se debe seguir discerniendo. Lo único que hay que aclarar es que ese Espíritu sea en verdad el de Jesús y no se presuponga que ya existe institucionalizado en las estructuras eclesiales o espontáneo en las diversas versiones pentecostalistas o carismáticas. Pues todo ello habrá que verificarlo desde Jesús y no declararlo a priori como posesión de una institución o don otorgado a determinados grupos. Si planteamos el problema del discernimiento cristiano en la tensión entre la historia de Jesús y la historia que desencadena su Espíritu, no podemos ofrecer recetas simples ni siquiera desde Jesús.
[1]

Por todo ello, la actividad de discernir es eminentemente espiritual y al trasladarse al ámbito de la vida diaria, los diversos asuntos son susceptibles de un análisis que pone en juego los alcances de la fe. Además, el discernimiento requiere madurez para ejercerlo ante los embates de la llamada “sabiduría de este mundo”, que no sería más que un intento soberbio por alcanzar un conocimiento superior, más allá de la influencia del Espíritu. Pablo califica esta actitud como natural (psuchikhós, 2.14a), la de aquellas personas, creyentes incluso, que están dominadas por la carne. El apóstol cita al profeta Isaías (40.13), en el sentido de que nadie puede conocer “la mente del Señor”, pero se atreve a afirmar que en Cristo es posible, pues el Espíritu es quien ilumina la mente humana para que, mediante la mentalidad imbuida por Cristo sea posible alcanzar conclusiones claras para la vida cotidiana: “Las cosas de Dios se entienden espiritualmente, no con la existencia ‘natural’”.
[2]

2. Discernimiento en acción: profetas y apóstoles ante situaciones concretas
La acción del Espíritu despierta el discernimiento en la conciencia de las personas y las encamina hacia acciones que pueden colocarlas en una situación crítica en relación con los poderes de este mundo, pues, como recuerda Sobrino, no es lo mismo practicar el discernimiento cristiano en el centro del poder que en la periferia: “Creemos que ese discernimiento se ha hecho en cuanto el Espíritu ha colocado a los cristianos no en el centro del poder, sino en la periferia de la pobreza”.
[3] Además, esta movilización crítica que produce el Espíritu obedece a su propia dinámica y no surge ni se desarrolla en función de las líneas ideológicas dominantes en las instituciones religiosas ni de ninguna otra instancia externa:

…si nos volvemos a preguntar, ¿cómo encuentra el creyente lo que, en concreto y en cada circunstancia, agrada a Dios?, la respuesta ha de tener en cuenta, por una parte, el papel y el valor teológico que tiene la ley […] Pero, por otra parte, se ha de tener muy presente que es el Espíritu de Dios el que tiene que dirigir a los hijos de Dios (Ro 8.14). Y entonces la cuestión está en saber de qué manera el cristiano puede y debe siempre ser fiel al Espíritu, sin apartarse, por eso, de su condición de hijo de esta tierra y miembro de las instituciones que funcionan en nuestra sociedad. Sabiendo que, a veces, por fidelidad al Espíritu deberá criticar a tales instituciones y a la misma sociedad.
[4]

Los profetas de Israel fueron pioneros en el discernimiento espiritual de los asuntos socio-políticos y marcaron una ruta muy clara en el camino que seguiría la religión bíblica como fe y praxis en medio de los conflictos históricos. Isaías, en particular, fue un profundo conocedor de la política local en Israel y de la internacional. De eso es una gran muestra el famoso cap. 7 del libro que lleva su nombre, parte del llamado “Libro de Emmanuel” (caps. 6-12), en donde la figura simbólica dominante es la del “niño nacido” (señal de juicio y resistencia), pero cuyo ambiente estaba saturado de referencias políticas y militares: la guerra siro-efraimita y la invasión de Senaquerib, y temáticamente dominan las invasiones o ataques, así como las liberaciones, protecciones, amenazas y promesas que complementan lo anterior.
El mensaje profético está plagado de referencias coyunturales que hoy escapan a nuestra comprensión pero que demuestran la manera en que el profeta analizó la situación: ante la alianza de Siria e Israel (“Efraín”), Yahvé no deseaba que el reino del Sur, a pesar de todo, se sometiera a Asiria, cosa que finalmente sucedió, cuando el rey Acaz (736-716 a.C.) hizo un pacto con el rey Tiglat Pileser III (745-727 a.C.). Con ello, Acaz rompió la relación de alianza con Yahvé.
[5] El resultado de esto fue que Judá, en efecto, no cayó, pero el rey asirio atacó Gaza, Damasco y Samaria (Israel, al norte), donde hubo un golpe de estado, y el nuevo rey Oseas firmó la paz a cambio de vasallaje, quien más tarde se rebelará contra Asiria buscando una alianza con Egipto, para que finalmente, en el año 722, Samaria fuera tomada luego de dos años de asedio. Samuel Almada ha resumido muy bien el discernimiento coyuntural de Isaías:

El contexto evocado en Isaías 7, refleja la fragilidad de Judá y la angustia general frente a una posible invasión. El rey Acaz se encontraba en una seria encrucijada, y debía decidir sobre cómo enfrentar esta situación donde estaba en juego nada menos que el estado, su gobierno, y la permanencia de la Casa de David de acuerdo a las promesas de 2Samuel 7. […]
La situación exigía respuestas rápidas e ingeniosas, sabiduría práctica y cierta intuición para anticipar reacciones y tendencias de los adversarios; pero el miedo y la angustia también paralizan e impiden actuar con libertad, y es precisamente aquí donde intervino el profeta como portador de una palabra de parte de Yavé. Por otro lado, esta intervención reafirma uno de los aspectos relevantes del perfil del profeta bíblico como es su compromiso ideológico y político, con opiniones y argumentos que establecen su posición frente a situaciones muy concretas. […]
De tal manera que el rey debe estar alerta, pero mantener la calma y especialmente no tener miedo.
La palabra profética para enfrentar el peligro es sorprendente pues impulsa a Acaz a resistir y mantenerse firme frente al acoso, minimizando la amenaza de sus vecinos del Norte y sin ninguna reacción inmediata. A su vez, por el contexto, vemos que esta opción es interpretada como la posición de confianza en Yavé y de fidelidad a su alianza: “si no os afirmáis en mi no seréis firmes” (7.9), lo cual significa concretamente “si no confiáis en mí, no subsistiréis” (ver también 10.24-27).
[6]

En el Nuevo Testamento, a su vez, es bastante clara la evolución del discernimiento político de los cristianos, pues a la actitud casi “anarquista” de Jesús en su lejanía de los poderes y en su rechazo rotundo para servirse de ellos y así cumplir con su obra (actitud radicalmente opuesta a la de la posterior iglesia constantiniana), le siguió, al menos en el pensamiento de los apóstoles Pedro (I P 2) y Pablo (Ro 13), una cierta comprensión favorable hacia el Estado imperial romano, aunque más adelante, en la visión apocalíptica, esta perspectiva se modificó a causa de la persecución y el rechazo (Ap 13). Esta evolución puede ser vista como un ejercicio de discernimiento que, modificado por las coyunturas, hizo que las comunidades cristianas optaran por la resistencia espiritual contra el imperio de la época y así buscar la fidelidad al mensaje de Jesucristo, siempre acechada por las coyunturas socio-políticas. Y es que éstas siempre pueden tomar por sorpresa a las comunidades y exigirles una respuesta concreta, de preferencia “agradable a Dios”, aunque implique riesgos y equívocos, pero también, eventualmente, aciertos y un buen testimonio cristiano al ligarse a las mejores causas.

Notas

[1] Cf. Jon Sobrino, “El seguimiento de Jesús como discernimiento cristiano”, en Jesús en América Latina: su significado para la fe y la cristología. Santander, Sal Terrae, 1982 (Presencia teológica, 12), p. 210.
[2] Efraín Agosto, 1 y 2 Corintios. Minneapolis, Augsburg Press, 2008 (Conozca su Biblia), p. 20.
[3] J. Sobrino, op. cit., p. 220.
[4] José María Castillo, El discernimiento cristiano. Por una conciencia crítica. 4ª ed. Salamanca, Sígueme, 1994 (Verdad e imagen, 87), p. 42.
[5] J.S. Croatto, “El Emmanuel de Isaías 7.14 como signo de juicio. Análisis de Is 7.1-25”, en Revista Bíblica, año 50, 1988, p. 135, www.revistabiblica.org.ar/articulos/rb50_135.pdf.
[6] S. Almada, “Miedos, alianzas y esperanzas en torno a Isaías 7”, en Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana, núm. 61, 2008/3, pp. 72-73, www.claiweb.org/ribla/ribla61/samuel.html.

Actividades

OREMOS INTENSAMENTE POR LAS PRÓXIMAS DETERMINACIONES DE LA IGLESIA EN RELACIÓN CON LOS ACUERDOS DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA INPM




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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 20 de septiembre, 19 hrs.
EL CANTAR EN EL NUEVO TESTAMENTO
Modera: Hna. Lidia González

CONCHA URQUIZA: EL CORAZÓN PRESO
Elsa Cross

La Jornada Semanal, núm. 354, 16 de diciembre de 2001

Elsa Cross se refiere en este ensayo celebratorio a los trabajos que Gabriel Méndez Plancarte y José Vicente Anaya escribieron sobre la vida y la obra de una de las principales poetas de la lengua española, Concha Urquiza. La poesía de Concha Urquiza pasó inadvertida y fue objeto de las catalogaciones bobaliconas y apresuradas de algunos antologadores e historiadores de nuestra literatura. Esto no tuvo demasiada importancia pues, con el paso del tiempo, ha sido revalorada y se sostiene en su pura esencia lírica y en la aventura espiritual de la que da testimonio. Comunista hasta 1937 y católica conversa, hizo su "cántico espiritual" y vivió "la noche oscura" que se despeñó sobre sus últimos días en el mundo.

Celebro con entusiasmo la aparición de El corazón preso de Concha Urquiza, en la Cuarta Serie de Lecturas Mexicanas de Conaculta. Reimprime la edición publicada en 1990, en la serie anterior, de la obra de esta autora que es una de las más interesantes poetas mexicanas de la primera mitad del siglo XX.


A la compilación que hizo Gabriel Méndez Plancarte, publicada por la Universidad Autónoma del Estado de México en 1985, ésta añade nueve poemas dispersos que reunió José Vicente Anaya, a quien se debe también un hermoso ensayo introductorio sobre la vida y la obra de Concha Urquiza. Sabemos que José Vicente prepara una biografía de esta poeta, que va a sumar otro trabajo a los muchos de la valiosa y callada labor literaria que ha realizado y que por largo tiempo ya, "se amerita en la sombra".

En su prólogo, que lleva como título "La poeta enamorada de Dios", José Vicente cuenta que Concha Urquiza nació en Morelia, en 1910, realizó una actividad literaria e intelectual intensa desde muy joven, vivió en Nueva York y luego militó en el Partido Comunista durante cuatro años, hasta 1937, en que tuvo una experiencia de revelación interior, sumamente poderosa.

Sobre aquella experiencia, ella escribió: "Nunca amé a nadie con tal pasión del entendimiento y la voluntad, ni creo que después de haber sentido esto, pudiese contentarme con el amor de un hombre." A raíz de esto sufrió una transformación que la llevó a emprender un camino espiritual y a ingresar como postulante en un convento de las Hijas del Espíritu Santo. Incapaz de soportar el rigor de la orden, al igual que Sor Juana con las Carmelitas, Concha Urquiza la abandonó: dio clases en la Universidad de San Luis Potosí y realizó otras labores; pero lo que no pudo dejar nunca fue su búsqueda interior.


Su muerte ocurrió en circunstancias ambiguas: siendo muy buena nadadora, murió ahogada, posiblemente a causa de las fuertes resacas que hay en las playas de Ensenada. Murió junto con ella un compañero de excursión. Aunque no se precisa en sus biografías la naturaleza de esa relación y de otras, una con una mujer, lo que es claro, a juzgar por sus últimos poemas, es la crisis espiritual tremenda en que se encontraba en sus últimos meses de vida.

Fuera de un círculo de amigos cercanos que rescataron su obra, los trabajos de Urquiza han pasado inadvertidos y sólo hasta fechas recientes comienzan a revalorarse. Algunas posibles razones de ese largo olvido pueden ser la marginalidad en que vivió con respecto de los círculos literarios; otra razón, que fuera católica en tiempos de un claro predominio liberal en las artes y las letras. También pudo ocurrir que, ya entrado el siglo XX, sus poemas se consideraran anacrónicos, tanto por el enfoque de los temas como por sus procedimientos formales; aunque esta no es una razón de peso, pues en México se cultivaron mucho las formas clásicas todavía en la primera mitad del siglo XX. También pudo contribuir el hecho de que fuera mujer, pues en ese momento las mujeres no tenían un acceso tan libre a la cultura como lo hay ahora y había muy poca receptividad hacia su trabajo.

Su poesía proviene, formalmente, de una amplia cultura literaria, que sin duda determinó su gusto por el cultivo de las formas clásicas. No había en ella ninguna pretensión de innovación formal, sino un ejercicio literario que sigue de cerca las huellas de la larga y venerada tradición española. Siendo una excelente paisajista, que recoge mucho del esplendor de Manuel José Othón, puebla también sus descripciones con referencias a tópicos bucólicos de gran refinamiento, creando con ello paisajes idealizados y bellos; pero lo más importante de su trabajo está, a mi juicio, en los poemas que revelan un impulso místico que no es fácil encontrar en ninguna tradición poética. Puede haber abundante poesía religiosa, pero la poesía mística es otra cuestión: lo que la distingue es justamente ese enamoramiento de Dios.

Urquiza escribió sobre todo sonetos, tercetos, liras y romances. Sus sonetos son necesariamente lo más concentrado e intenso de su producción, y llevan mucha ventaja con respecto de las otras formas, en las que se advierte, a causa tal vez de una facilidad excesiva para la escritura, una reiteración prolija de elementos muy referenciales. Están llenos de zampoñas, dardos, ínsulas y ciervos, y a veces, en un gesto de virtuosismo, llegan incluso a la recreación arcaizante, como en "Al yoglar de Nuestra Señora".

En descargo de lo anterior, puede aducirse que Concha Urquiza no escribía con intención de publicar libros, y se dice que muchos de sus poemas, escritos casi al azar en cualquier papel que regalaba a sus amigos, se salvaron de perderse por el cuidado que ellos tenían, y ahora forman parte importante de su obra. La impresión que dejan es que su escritura respondía a una necesidad interior y a un deleite de recrearse ella misma en esos motivos poéticos que le eran especialmente caros. Su factura es muy cuidadosa, como lo es también la de sus elegantes traducciones de la Égloga V de Virgilio, aunque redondea de más algunos versos, y de un fragmento de Dioscórides.

Algunos de sus Sonetos bíblicos, sin embargo, se cuentan entre los más perfectos de la poesía mexicana; en especial el titulado "Job", uno de sus poemas más lúcidos e intensos. Tiene como epígrafe un fragmento de la traducción de Fray Luis de León al Libro de Job: Y vino y puso cerco a mi morada/ y abrió por medio della gran carrera. "Él fue quien vino en soledad callada,/ y moviendo sus huestes al acecho/ puso lazo a mis pies, fuego a mi techo/ y cercó a mi ciudad amurallada.// Como lluvia en el monte desatada/ sus saetas bajaron a mi pecho;/ Él mató los amores en mi lecho/ y cubrió de tinieblas mi morada.// Trocó la blanda risa en triste duelo./ Convirtió los deleites en despojos/ ensordeció mi voz, ligó mi vuelo,// hirió la tierra, la ciñó de abrojos,/ y no dejó encendida bajo el cielo/ más que la obscura lumbre de sus ojos."


Esta devastadora imagen de Dios es quizá lo que enfrenta alguien que emprende una vía mística extrema que separa de todo lo demás, que destruye las cosas que antes constituían el mundo acostumbrado y seguro, que aísla en la oscuridad de la noche espiritual o en el desierto. Este soneto es el que mejor refleja la desesperanza y el despojo que a mitad del camino sufre quien ha perdido el mundo sin alcanzar todavía a Dios. "Él mató los amores en mi lecho/ y cubrió de tinieblas mi morada", dice, con una imagen que podría resumir la tónica de toda la vida y la poesía de Concha Urquiza, que parece adquirir hacia el final acentos cada más sombríos.

Otros de sus poemas, sin embargo, reflejan un ángulo distinto de su experiencia, la otra cara de ese Dios destructor y terrible que es la del Dios amante. Como sabemos, el Cantar de los Cantares, los Salmos y la poesía bucólica grecolatina proporcionaron el modelo para mucha de la poesía mística cristiana posterior. Puede a veces resultar muy forzado querer ver el Cantar sólo como una alegoría del amor entre Dios y su pueblo, o entre Dios y el alma. No obstante, es la interpretación que ha prevalecido, dando validez a la vía poética de místicos como San Juan de la Cruz, cuyo Cántico espiritual, hermosísima glosa del Cantar, ha sido a su vez un paradigma hasta nuestros días. Esos amores divinos son un tema literario muy tentador y las huellas del Cántico espiritual se pueden rastrear hasta Concha Urquiza y otro poeta muy olvidado también, en quien se revela un impulso místico similar: Alfredo Román Placencia.

Concha Urquiza dedica expresamente a este tema los diez Sonetos de los Cantares, titulados "La canción de Sulamita", que contienen muchos notables hallazgos, y las "Canciones en el bosque. Variaciones de los Cantares", dentro de sus Églogas, aunque diversos tópicos y elementos líricos de los Cantares son constantes en el resto de su obra. Cito el brillante final de estos Sonetos: "nada deseo, amor, si ya no ha sido// guiño de astros en la noche oscura,/ o el deleitoso canto desceñido/ en que la joven rima se madura."

Siguiendo también los Cantares, Concha Urquiza hace este "Retrato del amado", que en momentos lleva a recordar la muy sensual descripción del Bautista que Oscar Wilde pone en labios de su Salomé. Dice Concha: "la mano a torno, en giros luminosos/ prende fuego al jacinto que fulgura/ profusamente en su áurea curvatura;/ y un cerco de zafiros preciosos/ le llaga de destellos azulosos/ el redondo marfil de la cintura.// Cual columna de mármol exornado/ su pierna en basa de oro se levanta/ sobre el noble artificio de la planta..."

La enorme sensualidad de estos poemas roza muy de cerca los confines de la poesía erótica; de hecho son poemas eróticos, aunque hayan surgido de un impulso místico. Y dentro de esta ambigüedad, cabe la pregunta: ¿por qué habiendo Concha Urquiza visto –en la forma que sea– a Dios, no resiste la atracción de la criaturas efímeras? Dice en uno de sus opulentos "Cinco sonetos en torno a un tema erótico": "a exilio perpetuo me provoca/ la chispa de tus ojos turbadores,/ la roja encrespadura de tu boca".

Esos sonetos, que hablan de "El alma, en redes lánguidas cautiva", hablan de una sensualidad oscura, esplendorosa y llena al mismo tiempo de una sensación de caída. El tema erótico no aparece mayormente; sólo se muestra la sombra que produce y que invade todo. Dice: "Cuando la sangre el corazón satura/ de sólo tu sabor –término medio/ en loco silogismo de amargura–,// inaccesible al implacable asedio,/ como trozo de plomo el agua obscura/ húndese el alma en silencioso tedio."

Esta brutal imagen del alma como un trozo de plomo, toca el otro extremo de la luminosidad de los primeros poemas. Y de tinieblas habla también Concha Urquiza en su último poema, titulado justamente "Nox", es decir, noche en latín. Se perciben en él la oscuridad interior, la duda, la pérdida casi total de referencia. Por desgracia, ella murió muy poco tiempo después de haberlo escrito, y no sabemos si entrevió, en medio de los castrantes sentimientos de la culpa cristiana, que la "noche oscura", como han mostrado tantos místicos de distintas tradiciones, es sólo una fase del proceso espiritual, y que, según las propias premisas del cristianismo, Jesús, lleno de compasión infinita, salva.

Cito el segundo soneto de "Nox", que se dirige a Dios: "¿Cómo perdí en estériles acasos,/ aquella imagen cálida y madura/ que me dio de sí misma la natura/ implicada en Tu voz y en Tus abrazos?// Ni siquiera el susurro de Tus pasos,/ ya nada dentro el corazón perdura;/ te has tornado un "Tal vez" en mi negrura/ y vaciado del ser entre mis brazos.// Universo sin puntos cardinales./ Negro viento del Génesis suplanta/ aquel rubio ondear de los trigales.// Y un vértigo de sombra se levanta/ allí donde Tus ángeles raudales."

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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

18 – 17.30 hrs.: Capacitación y actualización de oficiales
25 – Clase unida sobre el Sacerdocio Universal de los/as creyentes



OCTUBRE
2 – Comunión/ Reunión congregacional

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...