domingo, 9 de diciembre de 2012

Letra 299, 9 de diciembre de 2012


“LA LUZ DE DIOS ES LA QUE ILUMINA NUESTROS PASOS Y NOS ALUMBRA EL CAMINO HACIA LA PAZ Y LA JUSTICIA”, DICE EL MENSAJE DEL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS
ALC Noticias, 7 de diciembre de 2012

Traerá la justicia a las naciones… … No hará pedazos la caña quebrada, ni apagará la mecha humeante; Traerá la justicia por medio de la verdad.                              Isaías 42.1, 3

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron.                                                                      Juan 1.3-5

El salmista describe la Palabra de Dios como una lámpara que alumbra nuestros pasos y nos guía en el camino de la vida. En las Sagradas Escrituras, encontramos muchas alusiones a la luz como símbolo de la gloria de Dios y de su mano que nos guía. Los artistas ulteriores utilizaron la luz en sus representaciones de la Natividad de Jesucristo: la luz de una estrella que brilla en el cielo, la luz que rodea a las figuras de los ángeles, el resplandor divino que surge de un pesebre para iluminar los rostros humanos.
Isaías nos enseña que el siervo del Señor, en los tiempos venideros, avivará hasta el fulgor más tenue que brille entre las tinieblas. El himno de la encarnación que abre el Cuarto Evangelio proclama que la luz sigue brillando entre las tinieblas y que la muerte y la oscuridad nunca se superpondrán a la Palabra, la vida y la luz de Dios.
Lo que la Palabra ha traído al mundo es la vida, y la vida es la luz de todas las naciones. Durante el próximo año, el Consejo Mundial de Iglesias centrará su labor y testimonio en una simple oración que servirá como tema de nuestra décima Asamblea: Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz.
Durante los tiempos de Adviento, Navidad y Epifanía, somos especialmente conscientes del don de Dios de la luz, revelado en la Palabra eterna que se hizo carne, y que sigue habitando ahora entre nosotros. Esta es la luz que nos da esperanza en nuestro mundo actual a pesar de la desunión, el abuso, el odio, la violencia, la pobreza, la codicia y la corrupción.
La luz de Dios es la que ilumina nuestros pasos y nos alumbra el camino hacia la paz y la justicia. Incluso aunque el brillo de nuestras luces sea muy débil, la Palabra de Dios prevalece en la oscuridad, poniendo siempre la justicia en el centro de nuestro camino común hacia la paz.
Que disfruten de todas las bendiciones de estas Navidades, recordando la Buena Nueva:¡Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra a todos los que gozan de su favor!
Suyo en la alegría del Espíritu Santo, y en el amor de Cristo,

Pastor Dr. Olav Fykse Tveit
Secretario general
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A PROPÓSITO DEL DÍA INTERNACIONAL DEL DISCAPACITADO. MEDITACIONES EN TORNO A MARCOS 7.31-37 (II)
Amós López Rubio

Elsa Tamez, teóloga mexicana, nos dice que la deshumanización es la pérdida de la sensibilidad por lo que le pasa a las demás personas y a nuestro planeta, es indiferencia mezclada con codicia, sin importar el sufrimiento de quien no tiene nada. Esta es una buena fotografía de lo que algunos llaman hoy la sociedad de consumo o la cultura del mercado.
El pastor David Potter fundó un ministerio en Inglaterra que vela por la integridad espiritual y social de las personas con discapacidad. En uno de sus libros, él habla de seis principios inspirados en la Biblia y que son importante en el trabajo con las personas con discapacidad: la individualidad de la persona, su dignidad, su integridad, su independencia, su integración y su espiritualidad. En el ministerio de sanidad que Jesús desarrolla podemos ver cómo su atención a las personas con discapacidad tiene en cuenta las particularidades de cada cual, cada gesto sanador de Jesús se desarrolla de manera diferente y respondiendo a las necesidades puntuales y a las peticiones de aquellos que le buscaban para ser sanados.
No poder escuchar y no poder hablar, son imágenes que nos remiten a situaciones de opresión, de exclusión, de incomunicación. Escuchar y hablar son actos que remiten a la esencia de las relaciones humanas, de la vida en comunidad. El encuentro con Jesús adquiere una relevancia y una profundidad en el proceso de liberación del tartamudo que va más allá de la sanidad en sí misma. El que antes vivía sumido en un silencio que le aislaba, ahora puede apreciar y comprender mejor el mundo que le rodea; el que antes no podía expresarse con facilidad, ahora tiene la oportunidad de hablar y decir su propia palabra.
En su trabajo con personas con discapacidad, las iglesias deben considerar algunos elementos  importantes. Hay quienes oran para que las personas con discapacidad sean curadas, grandes campañas de sanidad son realizadas con este fin. Pero esta actitud acentúa, ahora desde la fe religiosa, aquellos mitos sobre las personas con discapacidad, y no nos permite valorarlas en sí mismas como creación buena de Dios, como personas con dignidad, valores y capacidades propias. Lo primero al compartir el evangelio a las personas con discapacidad es romper con aquellas mitos y situar a la persona en el centro del cuidado y el amor de Dios, así como respetar su dignidad propia y hacerle partícipe tanto de la salvación en Cristo como del llamado a colaborar con la misión de Dios en el mundo.

La curación de un mundo sordo y mudo
Sordera y mudez son también señales de nuestro mundo actual. Padecemos de sordera cuando cerramos nuestros oídos al clamor del necesitado. Preferimos hacer silencio ante las injusticias para no complicarnos la vida y asumir responsabilidades. No querer escuchar y no querer hablar son formas de evitar el compromiso, son formas de negar a Dios. Sin embargo, Dios continúa hablando a nuestro oído, Dios quiere que escuchemos con atención y que comuniquemos su mensaje sin temor y con alegría. Dios quiere seguir destapando nuestros oídos y desatando nuestra lengua para compartir su mensaje de amor y salvación.
Después de aquel gesto de sanidad, el texto de Marcos afirma que la gente comentaba que Jesús “lo hacía todo bien”, esta frase nos recuerda las palabras de Dios en el libro del Génesis. Cuando la creación fue completada, dice el texto que “Dios vio que todo lo que había hecho estaba bien”. En esta perspectiva, la curación de aquel tartamudo señala también hacia una nueva creación que está llegando con Jesús, quien restaura la vida y rescata al mundo de la destrucción del pecado humano. Son las palabras del apóstol Pablo: “en Cristo somos una nueva criatura”.
Y la segunda parte del comentario de la gente es que Jesús “hacía oír a los sordos y hablar a los mudos”. Aquí es recordado el texto del profeta Isaías, capítulo 35, al hablar de la futura restauración de Jerusalén cuando sea librada de sus enemigos: “Fortalezcan las manos débiles, afiancen las rodillas vacilantes; decir a los de corazón inquieto ‘sean fuertes, no tengan miedo. Vuestro Dios viene, trayendo recompensa y salvación’. Entonces se abrirán los ojos del ciego, se destaparán las orejas de los sordos, saltará el cojo como el ciervo, y la lengua del mudo gritará de júbilo”.
Ésa es también nuestra misión como iglesia de Jesucristo, ser instrumentos de la nueva creación que llega por el amor restaurador de Dios, ¿de qué manera? En primer lugar, devolviendo a las personas su derecho a escuchar y ser escuchadas, así como su derecho a la palabra; en segundo lugar, haciendo oír a los sordos aquello que no quieren escuchar, diciendo la palabra del evangelio para este tiempo. Esto es, denuncia del pecado y la injusticia, y anuncio de la liberación y la esperanza que trae el evangelio a través de gestos concretos de dignificación humana.
Ser instrumentos de la nueva creación que Dios está trayendo tiene que ver, en este pasaje, con un don que es comunicado a través de gestos concretos de liberación, gestos que pasan por nuestro cuerpo, por nuestros sentidos. Manos que se imponen sobre nuestra cabeza, dedos que se meten en nuestros oídos y saliva que desata nuestra lengua, la palabra de Dios en nuestra palabra y a través de nuestra palabra. Y esta palabra es palabra de salvación, de consuelo, de amor y esperanza.
Siempre me llamó la atención el hecho de que Zacarías, padre de Juan el bautista, quedara mudo cuando recibió la noticia del nacimiento de Juan, y solo recuperó el habla cuando su hijo nació. Dice el evangelio de Lucas que cuando Zacarías escribió sobre una tablilla que su hijo se llamaría Juan, confirmando el llamado de Dios y la palabra de su esposa Isabel, “al punto se abrió su boca y se desató su lengua, y hablaba alabando a Dios”. Y entonces entonó un cántico conocido como el cántico de Zacarías, cuyas primeras estrofas dicen así: “Bendito el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo, como había prometido desde antiguo por boca de sus santos profetas”.
La lengua de Zacarías fue desatada para proclamar la salvación de Dios. Con ese mismo propósito fue desatada la lengua del tartamudo que vino al encuentro de Jesús. El cántico de Zacarías bien podría ser el cántico de aquel que era tartamudo y sordo, quien había recibido la visita del Señor y había sido redimido por la fuerza salvadora del amor de Dios.
Termino con las palabras de Alejandra Meneses, una cristiana del Ecuador y portadora de discapacidad física:

La iglesia como referente de justicia, solidaridad y amor, está llamada a convertirse en una comunidad inclusiva, que no hace acepción de personas, sino que propicia y facilita el espacio para que todas las personas se sientan acogidas, sanadas, dignas y convocadas a ser parte de su misión. El Evangelio nos pide seguir el ejemplo del Maestro, quien sin pena ni vergüenza fue capaz de tener actos de amor concretos a favor de sus pequeñuelos y pequeñuelas, entre los que estaban las personas con discapacidad…es necesario que como iglesias comencemos a develar este problema que existe en nuestra sociedad y ser conscientes de que nos concierne como los llamados y las llamadas a ser sal y luz.
Promover debates en torno al tema en nuestras congregaciones… discipular a las familias que tienen seres queridos con discapacidad acerca de la autoestima, la autonomía, la independencia, la forma de desarrollar sus habilidades sociales, recordando que la sobreprotección les hace más vulnerables a todo acto de violencia…todos y todas podemos hacer algo, y lo primero es salir de la lástima que nos inmoviliza y acomoda… éste es un problema que nos desafía a tomar una posición definida como discípulos y discípulas de Cristo, a fin de lograr que este grupo de personas históricamente marginadas y olvidadas, encuentren que las iglesias son espacios de gracia, amor y aceptación.

Que así sea.

Las promesas mesiánicas en perspectiva, L. Cervantes-O.


9 de diciembre, 2012

No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas, hasta que llegue aquel a quien le pertenece [Shiloh] y a quien obedecerán los pueblos.
Génesis 49.10, La Palabra, SBU

Las promesas mesiánicas que aparecen desde los tiempos más remotos y que registra el Antiguo Testamento se fueron desarrollando progresivamente con el tiempo y fueron el resultado de la manera en que las esperanzas del pueblo de Dios se consolidaron en la fe colectiva. Cuando mucha gente habla de lo que se denomina el “protoevangelio” de Génesis 3.15 o se buscan persistentemente “tipos” de la figura de Jesucristo en personajes o situaciones más antiguas, debería considerarse la magnífica lección de los Evangelios y del Nuevo Testamento en general: La presentación de la persona y el ministerio de Jesús va acompañada muchas veces de la frase ya clásica: “Para que se cumpliese la Escritura…”. Los autores del NT practicaron una selección muy rigurosa de citas, lo que implicó dejar fuera algunas, como Gn 3.15 y 49.10, entre muchas otras:

Es importante advertir que no todas las citas del Antiguo Testamento recogidas en el Nuevo son de igual importancia. Y también que no todas las profecías mesiánicas del AT son utilizadas en el Nuevo […] La Iglesias rechazó algunas profecías. ¿Por qué lo hizo? Porque la Iglesia se regía en la interpretación del NT por la historia misma de Jesús. Los evangelistas no se sintieron obligados a trazar una imagen mesiánica de Jesús circunscrita a los datos del AT, sino que se servían de éste para interpretar ciertos acontecimientos que a su juicio poseían un alcance mesiánico. […] Jesús tenía sus raíces en el AT, pero también rompió sus límites.[1]

Y es que resulta particularmente difícil leer esas promesas mesiánicas y aplicarlas a Jesús, por ejemplo, en la clave del Israel contemporáneo. Ese sería uno de los límites mencionados, el del nacionalismo ligado al etnocentrismo, razón por la cual es muy probable que las referencias del Génesis, ligadas en extremo a la construcción del pueblo histórico de Israel, que teológicamente dan pie para una sana comprensión del “linaje salvífico” de Jesús (cómo, si no, interpretar, y sobre todo en estos tiempos, la tipología de Jesús como “descendiente de la mujer” según Gn 3.15 para vencer a la serpiente, tipo a su vez del mal y del pecado en el nivel  incluso cósmico), hayan sido hechas a un lado.
Las palabras de Gn 49.10 forman parte de un documento muy valioso en el que Jacob, patriarca de la nación hebrea, señala los rumbos que habría de seguir cada una de las tribus en la bendición con que concluye su vida. Los paralelismos con Gn 27 (la bendición de Isaac) son evidentes: “…la bendición que Jacob recibe en Gn 27.28-29 es semejante a la que Judá recibe en Gn 49.8-12”.[2] Toda la historia de José y sus hermanos ha quedado atrás y la reconstrucción de esta familia peculiar (un padre, cuatro madres y 12 hermanos) representa el surgimiento de la nación israelita. Pero también es posible interpretar mesiánicamente (en el sentido davídico, todavía nacionalista) esta parte de la bendición, aunque no tanto en el sentido con que se ha traducido y ampliado el significado de la palabra Shiloh, “aquel a quien le pertenece el cetro”, pues el pasaje está estableciendo las bases para la preeminencia de la familia monárquica, sino también en el sentido de salvación, que es como fue tomado en el NT, especialmente en Juan 4.22c, en los labios del propio Jesús: “…porque la salvación viene de los judíos”. La mujer samaritana, en el diálogo con Jesús, da por sentado ese origen.[3]
Para apropiarnos hoy de esa promesa mesiánica hemos de hacer el esfuerzo por trascender las limitaciones culturales, históricas, geográficas e ideológicas a fin de superar los riesgos del “sionismo evangélico” y poder sumarnos a las esperanzas de un pueblo pobre que, en lontananza, avizoraba tiempos mejores. Para ese pueblo, como para nosotros hoy, la figura de un mesías, como David primero, y como lo que se esperaba vendría en su descendencia, ya desde la fe cristiana, en la figura y acción de Jesús, vendría a ser la concentración de la acción redentora de Dios en una persona que recuperaría y relanzaría las esperanzas acumuladas, tantas veces traicionadas, para ubicarlas en la perspectiva del reinado universal de Dios. La bendición de Judá anunció la preeminencia de una tribu sobre las demás en la realización de una monarquía fallida, pero también entre todo ello fue posible rescatar y canalizar los sueños de las tribus israelitas para que la promesa de un reino futuro les permitiera continuar su lucha cotidiana por la vida y el bienestar. Ése es el otro punto de contacto actual con un pasaje tan remoto: la recuperación y actualización viable de esperanzas que se han cumplido ya y se seguirán cumpliendo en la estela de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios en el mundo.


[1] W.D. Davies, Aproximación al Nuevo Testamento. Guía para una lectura ilustrada y creyente. Madrid, Cristiandad, 1979, pp. 157-158.
[2] José Ademar Kaefer, “La función de Génesis 49 en la narrativa del libro de Génesis”, en RIBLA, núm., 50, http://claiweb.org/ribla/ribla50/la%20funcion%20de%20genesis.html.
[3] Anthony Tyrrell Hanson, The Prophetic Gospel. A study of John and the Old Testament. Londres-Nueva York, T & T Clark, 1991, pp. 58-59.

Actividades


OREMOS POR TODAS LAS ACTIVIDADES DECEMBRINAS: QUE EL PROPÓSITO DE DIOS SE CUMPLA A TRAVÉS DE ELLAS.

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el culto de oración y estudio bíblico del martes 11 de diciembre se cancela por razones de acceso.
agradecemos su comprensión.

LA VIÑA DE NABOT
Pierre Buis

Volvemos a encontrarnos con Elías en 1 Re 21 en el caso Nabot, un relato en el que se amalgaman seguramente varias tradiciones. Se puede observar que en 2 Re 9,25 la condenación del rey asesino de Nabot no se le atribuye a Ellas, sino que es anónima. y aquí Elías se sale de su papel habitual de campeón del yahvismo contra Baal. La sentencia pronunciada contra Ajab recoge las mismas fórmulas que las que se referían a las dinastías de Jeroboám (1 Re 14.9-11) y de Basá (16.2-4), fórmulas estereotipadas de la redacción deuteronomista. Y podemos extrañarnos de ver a Ajab condenado tan radicalmente por un crimen del que se aprovecha, pero del que no es responsable directo. La verdadera conclusión del relato sería entonces el v. 23: “El Señor ha hablado: los perros se comerán a Jezabel en la plaza de Yezrael”. Es ella la culpable y le corresponde condenarla a Elías, visto como su enemigo personal. A la fechoría de haber fomentado el culto a Baal y de haber perseguido a los profetas, añade este crimen, más odioso todavía por tener todas las apariencias de la legalidad.
La suerte que le cupo a Ajab proviene de otras tradiciones. La sentencia brutal atribuida a Elías: «En el sitio en que los perros lamieron la sangre de Nabot, lamerán también la tuya» (21.19), no llega a realizarse. En 22.38 da la impresión de que se realiza parcialmente, pero en Samaría, a pesar de que Nabot había sido asesinado en Yezrael. El final del capítulo 21 da una solución mejor del problema, explicando por qué no se ejecutó la sentencia: Ajab hizo penitencia y obtuvo el perdón del Señor.
Este relato es muy parecido al de la falta y el perdón de David con el profeta Natán (2 Sm 12), debido también a la redacción deuteronomista; son numerosos los elementos paralelos entre ambos. La viña de Nabot ocupa el lugar de la mujer de Urías; en ambos casos el crimen se ordena por medio del envío de una carta real; lo ejecutan los funcionarios, sumisos y cómplices, que lo disimulan bajo apariencias “legales”. Este crimen le permite al rey “tomar” lo que pertenece a la víctima: su mujer o su viña. El juicio que pronuncia el profeta: «Has matado...; morirás», así como el arrepentimiento del rey culpable, son idénticos en ambos relatos. Finalmente, Dios hace que caiga del mismo modo el castigo anunciado sobre el hijo del rey.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

16 – 3er Domingo de Adviento/ Vésper navideño y obra de teatro
22 – Cena de Navidad
23 – 4o Domingo de Adviento/ Concierto coral
24 – Culto de Navidad, 19 hrs.
30 – Culto de adoración/ Cumpleaños
31 – Culto de fin de año, 19 hrs.

Génesis 49.1-12

La Palabra, SBL


1 Jacob llamó a sus hijos y les dijo: — Reúnanse, que les voy a contar lo que les va a suceder en el futuro. 2 Agrúpense y escúchenme, hijos de Jacob; escuchen a su padre Israel:
3 Rubén, tú eres mi primogénito, mi fuerza y primicia de mi virilidad, el primero en rango, el primero en poder. 4 Impetuoso como un torrente, ya no tendrás la primacía, porque deshonraste el lecho de tu padre, profanando mi cama con tu acción.
5 Simeón y Leví son hermanos, instrumento de violencia son sus armas. 6 No querría estar presente en sus reuniones, ni comprometer mi honor en sus asambleas, pues cuando se enfurecieron mataron hombres, y en su crueldad desjarretaron bueyes. 7 Maldita su ira tan violenta, y su furor tan feroz. Yo los dividiré en Jacob, los dispersaré en Israel.
8 A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, doblegarás el cuello de tus enemigos; los hijos de tu padre se postrarán ante ti. 9 Cachorro de león es mi hijo Judá que vuelve de hacer presa; cuando se echa y se recuesta como león o como leona, ¿quién lo desafiará?
10 No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas, hasta que llegue aquel a quien le pertenece y a quien obedecerán los pueblos. 11 Él amarra su burro a una vid, y a una cepa las crías de su asna. Él lava en vino su vestido, en sangre de uvas su manto. 12 Son sus ojos más oscuros que el vino, sus dientes más blancos que la leche.



sábado, 1 de diciembre de 2012

Dios nació y nace en el mundo, L. Cervantes-O.

2 de diciembre, 2012

Cuando Israel era niño, yo lo amé/ y de Egipto llamé a mi hijo./ Pero cuanto más los llamaba,/ más se apartaban de mí:/ ofrecían sacrificios a los Baales/ y quemaban ofrendas a los ídolos./ […] Ellos seguirán al Señor/ que rugirá como un león;/ rugirá y sus hijos vendrán/ temblando desde Occidente.
Oseas 11.1-2, 10, La Palabra, SBU

Afirmar que Dios nació, nace y sigue naciendo en el mundo puede sonar un tanto exagerado o “metafórico” en sentido negativo, pero es resultado de una lectura de las promesas que brotan de la Biblia. Es verdad, porque el afán histórico de Dios por participar de la vida humana echa por tierra aquella antigua imagen del artesano que fabrica un reloj, lo pone funcionar y se olvida de él para siempre, que algunos han utilizado para referirse a Él como un creador que puso a funcionar el cosmos pero que después no volvió a ocuparse de él. Muy distinto es el enfoque de las Escrituras, en donde a cada paso se muestra a Dios haciendo el esfuerzo para que, desde su incomprensible eternidad, se introduzca en los sucesos, cambie su rumbo cuando es necesario y, sobre todo, convenza a los seres humanos para actuar de otra manera. La mirada muy rígida sobre los textos más bien limita y hace escasa la muy amplia empatía con que Dios se relaciona con los sucesos humanos, al grado de que, como bien sugiere San Pablo en Gálatas 4.4, Dios llegó al mundo para quedarse y, para ello, tuvo que nacer en su seno en la persona de Jesús de Nazaret para vivenciarlo y  comprenderlo mejor.
Algunas de las profecías o referencias antiguas acerca de la venida del Hijo de Dios al mundo para experimentarlo en plenitud fueron citadas de manera fragmentaria por los Evangelios para reforzar la fe de quienes buscaron los antecedentes de semejante acción del Dios eterno, del Yahvé que progresivamente se reveló en la historia de un pueblo con el propósito de alcanzar a todas las naciones de la Tierra. Es el caso de Oseas 11.1, referido por Mateo (2.15), en donde la mención de las palabras del profeta del siglo VIII a.C. ayudan a entender por qué Jesús, desde su más tierna edad tuvo que ir a Egipto para recorrer el camino histórico de su pueblo. Quizá lo más importante de estas observaciones sea decir que la cita breve “arrastra” o intenta traerse consigo el contexto o el ambiente del que procede. Veamos qué sugerencias adicionales nos trae Oseas 11 a la hora de meditar en esta extraordinaria afirmación de Adviento: Dios nació, nace y nacerá siempre en el mundo por voluntad propia.
Milton Schwantes dice que Oseas 11 es una “meditación poética situada”, es decir, que con bellas palabras se reconstruye una situación en medio de la cual Dios quiere hablar y recapitular la relación que ha tenido con ese “niño”, Israel, que ha vivido tiempos difíciles; 500 años que llegaban a un fin dramático y catastrófico, una experiencia acumulada durante siglos:

Con Oseas 11 estamos alrededor del 725 a. C. en Israel (en el norte). La invasión asiria ya cobró sus víctimas. En el 732, parte del pueblo del norte, de Israel, fue deportada. Algunos territorios habían sido convertidos en provincias asirias. Y los reyes de Israel continuaban portándose como antes, oprimiendo a su propio pueblo, derramando sangre sobre sangre, en el lenguaje de Os. 4.2. Y, además de maltratar a sus súbditos campesinos, fomentaban prácticas religiosas alienantes. La idolatría y la injusticia andaban de la mano, bajo la conducta de los reyes. Estos reyes nacionales de Israel y la avalancha invasora de los asirios, echaban al pueblo por tierra, destrozaban la vida. Una historia de prácticamente 500 años era cegada. Era aplastada por las botas asirias y por la corrupción de los reyes israelitas. […]
No obstante, cuando asomaron los asirios, este imperio avasallador, ya no hubo como resistir. Eran tan totales, que masacraban totalmente. Eran cual “tempestades en el desierto”. “Recordaban un huracán” (Is 5.28). Y los reyes nacionales, esos imbéciles, todavía contribuían, con sus tontas políticas, a aumentar la ira de tal huracán. Era el fin. El pueblo era dispersado entre otros pueblos, desparramado por Egipto y Asiria (Os 11.5). La espada “devastaba” (11.6) o, diciéndolo en los términos usados por el propio profeta, “danzaba matando” en las ciudades y por todas partes.[1]

En un momento de juicio y tragedia, el profeta va en busca de lo nuevo, queriendo atisbar la novedad, el advenimiento de algo sustancialmente diferente, un Adviento de esperanza en medio de crisis cada vez mayores, en donde es necesario hablar, y hablar fuerte para cambiar las mentalidades, la fe y la acción. Y Oseas lo hace, retomando como pocos el evento del Éxodo:

La denuncia es la de que “se alejaban de mí” (11.2). Sí, “se negaron a convertirse” (v. 5). Al encaminarse por tales extravíos, se fueron a los Baales y a los ídolos. Esta denuncia de la idolatría, en nada es disminuida. A lo nuevo no se llega, pues, sin enfrentarse con la falsedad y los engaños patrocinados por quien no respeta al pueblo.
Y la amenaza es dura. Y hasta despiadada. Llega a ser irónica, sarcástica: “La espada danzará/destruirá en sus ciudades” (v. 6). Quien no fuese víctima de la muerte, lo será del destierro. Tendrá que vivir en Egipto y en Asiria, esas sedes de la esclavitud, esas “casas de esclavos”. Peor aún: Efraim e Israel se parecerán a Admá y a Seboyim (a Sodoma y Gomorra). Por lo tanto: ningún retroceso. La amenaza a los poderosos vale, de hecho. La profecía no retrocede. Quien sacrifica a los Baales, ¡está cavando su fosa!
No se trata, pues, de desmentir o de retroceder, sino de avanzar, de partir hacia nuevos comienzos. […]
Oseas es uno de aquéllos en quien viven las memorias del éxodo. Se sabe en la sucesión de Moisés, el profeta que hace subir a los hebreos de la casa de servidumbre (12.14). Promueve la memoria de los mandamientos que constituyen espacios de liberación (4.2). Oseas es uno de los más típicos teólogos del éxodo, de la liberación.

La figura del “niño” es la imagen de la renovación, del cambio anunciado, de la esperanza:

En rigor, el éxodo, aquél de los tiempos de Moisés, no se acostumbraba interpretar con categorías como “niño”, “hijo”. Se hablaba más bien de “hebreos” e “Israel”. Son éstos los envueltos en la liberación. Pero, “niños”, “hijas”... Es la intuición profética de Oseas la que crea este tipo de abordaje del éxodo. También se refiere a “niñas” e “hijos” en otros capítulos. Recuerdo 2.1, donde se habla del nuevo Israel en las categorías de los “hijos del Dios Vivo”. Además, también ahí en esa expresión el término “hijo” es relacionado con Dios, como en nuestro capítulo: “mi hijo”, esto es, “hijo de Dios” (11.1).
Actualmente, estamos habituados a hablar en estos términos. No obstante, en los tiempos de Oseas era algo nuevo designar a Israel como “hijos de Dios”. Por lo que se ve, Oseas va creando en su poesía. Va releyendo el éxodo como liberación del Israel-niño. Y con eso da un paso decisivo. Pues, todo lo que sigue, en cierto modo deriva de este primer paso innovador, el de haber aplicado a Israel las categorías del “niño”, de la “hija”.
Hecho este comienzo, se abren nuevos paisajes.

Porque Adviento significa eso: anticipar, preparar, anunciar la venida de quien viene a hacer nuevas todas las cosas. Estos profetas fueron profetas del adviento, del anuncio de la visita de Dios para quedarse en el mundo, “la inminencia de esa presencia”, tal como la experimentó Juan, el llamado Bautista:

Puesto que esta venida de Cristo es una venida continua —es el que viene siempre al mundo y a la Iglesia— hay un continuo “adviento” de Cristo, y este adviento lo ha llevado a plenitud Juan Bautista. La gracia de Juan Bautista es ser el que prepara lo que es inminente. Su carácter particular es el de estar ahí para esta última preparación que precede a las grandes eclosiones espirituales, las grandes eclosiones misioneras, los grandes despertares misioneros, y esta gracia que proviene de él es una gracia presente. Él es el que apresura esta venida de Cristo haciendo resonar esta llamada tan fuerte a la penitencia, a la conversión, de manera que Cristo pueda venir.[2]


[1] M. Schwantes, “‘Era un niño’: anotaciones sobre Osas 11”, en RIBLA, núm. 14, http://claiweb.org/ribla/ribla14/era%20un%20nino.html.
[2] Jean Daniélou, El misterio del Adviento. Madrid, Cristiandad, 2006, p. 85.

Letra 298, 2 de diciembre de 2012


A PROPÓSITO DEL DÍA INTERNACIONAL DEL DISCAPACITADO. MEDITACIONES EN TORNO A MARCOS 7.31-37 (I)
Amós López Rubio

¡Cuán importante es en nuestras relaciones humanas saber escuchar! Hay quien dice que los seres humanos tenemos dos oídos y solo una boca porque debemos escuchar más de lo que hablamos. Saber escuchar no es solo responsabilidad de los profesionales de la psicología o de los líderes religiosos. Quienes educan deben saber escuchar, sobre todo cuando se tiene la idea de que enseñar es transmitir conocimientos a otra persona que es la que tiene que escuchar y entender. Quienes gobiernan deben saber escuchar, porque han sido llamados a servir a su pueblo justamente a partir de su capacidad de escuchar, comprender y actuar, y no a partir de su habilidad para hablar e imponer sus ideas.
Saber escuchar para poder decir la palabra necesaria y oportuna es una habilidad que necesitamos cultivar. Para la iglesia, escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica –lo cual es la manera más eficaz de pronunciar esa Palabra- es una obligación de primer orden. El texto que hoy nos trae el evangelio de Marcos nos habla de un hombre tartamudo y sordo que fue sanado por Jesús, una curación que como veremos significa mucho más que un milagro. Es una curación que habla de la necesidad de recuperar la capacidad de escuchar-entender y de hablar-proclamar. El texto también nos coloca delante el desafío que implica el trabajo de las iglesias con las personas con discapacidad.

Imponer las manos: comunicar un don de Dios
Jesús atravesaba la región de la Decápolis, las diez ciudades de fuerte presencia de cultura griega y de la fuerza militar del imperio romano. Dice el texto que le llevaron a un sordo que hablaba con dificultad para que Jesús le impusiera las manos. Era usual que Jesús sanara a través del gesto de imponer las manos. En la cultura bíblica, la imposición de manos es una señal de bendición (Gn 48.14; Lv 9.22; Mc 10.16; Lc 24.50-51), de traspaso de autoridad conferido por personas que ya lo han recibido anteriormente (Nm 27.18-20), de sanidad (Mt 9.18; Mc 6.5) o de recepción del Espíritu Santo (Hch 8.17; 19.6).
No se trata de un acto de magia que comunica un poder misterioso, sino de un gesto que quiere comunicar un don que viene de la comunidad, y que esta ha recibido de Dios, un don de amor y compromiso que tiene que pasar por los afectos, por la experiencia de sentirse parte de una familia, del cuerpo que es la iglesia, ¿no son las manos aquellas partes de nuestro cuerpo que de manera especial acogen, reciben, saludan, transmiten calor y energía, amistad, aceptación?
Las manos que se imponen sobre la cabeza de la persona son manos que también cubren, protegen, consuelan, animan, afirman. La imposición de manos indica además una responsabilidad que se comparte, un don que no puede ser exclusivo de un grupo. Es el gesto primordial de la solidaridad y el desprendimiento, el gesto esencial del evangelio. ¿Cuántas cosas pudo haber significado para aquel hombre que no podía escuchar y que hablaba con dificultad, el hecho de que Jesús le impusiera las manos? Aquella curación de Jesús había sido un gesto de liberación, estaba devolviendo la posibilidad de escuchar y de hablar.
Jesús dedicó la mayor parte de su ministerio público a la atención a las personas con discapacidad, enfermos crónicos y pobres, haciendo presente aquel pensamiento bíblico de que “para Dios no hay diferenciación de personas”. Aquellos que son excluidos por la sociedad, son incluidos por Jesús en el reino de Dios. La Organización Mundial de la Salud ha indicado que el 10 % de la población en el planeta tiene algún tipo de discapacidad, ya sea motora, sensorial o intelectual, y esto significa que un 25 % de la población mundial tiene contacto directo con una persona con discapacidad.
Existen algunos mitos en relación a las personas con discapacidad, los cuales tienen todavía una fuerte presencia en nuestra sociedad. El mito de “la mercancía dañada” considera que la persona con discapacidad es una mercancía defectuosa, por lo tanto su vida no vale la pena ser vivida o respetada; el mito de “la insensibilidad al dolor” describe a las personas con discapacidad mental y emocional como insensibles al sufrimiento, que entienden y que sienten menos que los demás; el mito de “la amenaza de la discapacidad” ve a las personas con discapacidad como un peligro y una amenaza para la sociedad, y “el mito de la indefensión” las presenta como personas débiles, como víctimas.
Aunque aún persisten mitos como estos y otros, mucha ignorancia y rechazo en la sociedad hacia las personas con discapacidad, muchas iglesias están respondiendo al desafío de la atención pastoral a personas con discapacidad y para ello están trabajando en coordinación con organizaciones especializadas de salud, porque el trabajo con personas con discapacidad no solo requiere de sensibilidad ante el tema sino de una preparación adecuada para trabajar con ellas.

Escuchar y hablar: recibir y dar
Sabemos que los evangelios son textos que no solo hablan de Jesús sino que también reflejan la vida de las primeras comunidades cristianas. Este episodio de curación puede también ilustrar la reacción que el evangelio provocaba en la gente, unos lo recibían con agrado, otros lo rechazaban y cerraban sus oídos al mensaje.
El orden en que se dan los momentos de la curación del tartamudo y sordo es sugerente y pueden indicar cómo se da la experiencia del encuentro con el evangelio. Primero recibimos el evangelio, lo escuchamos, lo conocemos, lo sentimos, reconocemos en nuestro propio cuerpo el gesto salvador del amor de Dios. Porque la salvación no es algo que debe ser solo entendido sino también recibido, incorporado a nuestra vida, el evangelio tiene que hacerse carne de nuestra carne, tiene que pasar no solo por el intelecto sino por la piel, por los sentidos, por la vida toda. La salvación que Jesús ofrece es algo palpable y concreto. Después viene el acto del testimonio, de contar a los demás cuál ha sido nuestra experiencia cuando encontramos a Jesús y cuando Jesús nos encuentra.
Oídos abiertos para recibir el evangelio, y labios dispuestos para proclamar lo que el amor de Dios ha hecho en nuestra vida. El hombre que era tartamudo ahora se convierte en un discípulo, en un misionero, en un evangelista, en alguien que formaba parte de la comunidad cristiana y que proclamaba el evangelio. Aquel que era considerado una persona maldita por su enfermedad, ahora se convierte en canal de la bendición de Dios para sus vecinos, amigos y familiares.
El mensaje de Jesús penetra en nuestro cuerpo a través de la escucha, y del mismo modo, el mensaje sale de nosotros al mundo al ser desatadas todas las cadenas que nos impedían tanto escuchar como hablar. En los tiempos de Jesús, una persona enferma cargaba la acusación social y religiosa de ser un pecador. La persona enferma era una persona excluida, rechazada, no tenía valor en sí misma, no contaba para los demás. Aquel hombre que no podía escuchar ni podía hablar correctamente representa no solo la terrible situación de una persona enferma sino también la más indigna de las situaciones humanas: no tener la posibilidad de recibir y la posibilidad de dar. Era el cuadro de una total deshumanización, de la imposibilidad de vivir como ser social, como ser humano creado a imagen y semejanza de Dios, una persona despojada de sus más elementales derechos.
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RENOVACIÓN DEL PROTESTANTISMO (II)
Juan Antonio Monroy
Protestante Digital, 21 de noviembre de 2012

Parodiando otras palabras de Ortega y Gasset escritas en el diario El Sol, de Madrid, el 29 de octubre de 1918, me permito decir a los jóvenes evangélicos: “Ha llegado vuestra hora. Haced de este protestantismo nuestro un ensueño de mocedad, un paisaje limpio y fecundo. Romped, tajad. Acertar a imponeros los grandes deberes rigurosos y recoged en vuestras almas el entusiasmo y el dolor que nutre toda creación. Modernizad las iglesias. Es hoy la jornada de la juventud”.

Mayor presencia de la Biblia en el culto de la iglesia
Es preciso reivindicar la importancia, el valor y la presencia de la Biblia en el culto dominical. Estamos cayendo en el abandono de la Biblia. En nuestros cultos se dedica más tiempo a la alabanza, a la música, a los testimonios, a oraciones vacías, que a laexposición de la Palabra de Dios. El fenómeno viene dado porque la gente no aguanta que se les hable una hora de Dios. Quieren participar, escuchar música, mucha música. Lo triste es que aplauden la música, pero no se quedan con la letra.
“Esta es la palabra de Dios” dijo Hernán Cortés a Moctezuma en presencia de aztecas y de españoles, entregándole un ejemplar de la Biblia. Moctezuma aplicó el libro a su oído: “no oigo nada” contestó el emperador azteca. Se escucha en las reuniones palabra humana en exceso. Es preciso oír más la Palabra divina.

Nuevas formas de evangelización
La evangelización del siglo XXI ha de volver a los patrones del siglo primero. En el siglo XX hemos ensayado todos los métodos para evangelizar. Las grandes campañas, la televisión, la radio, la prensa escrita, y ahora internet. Todos esos sistemas están agotados y actualmente son poco efectivos. Hay que volver al testimonio personal, al tú a tú, al casa por casa, a los recursos de la iglesia local.
Hace diez años había en Cuba 200.000 evangélicos. Hoy se calculan 400.000. La razón de este crecimiento es que el Gobierno cubano no permite la construcción de nuevos templos y las iglesias han recurrido a los domicilios particulares. Son las llamadas “casas culto”.
Los cristianos de hoy nos encerramos en nuestras casas, blindamos las puertas, no permitimos la entrada a gente extraña ni tampoco salimos de ellas para hablar de Cristo al vecino de enfrente.

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EL CMI VE COMO PASO POSITIVO EL NUEVO STATUS DE PALESTINA EN LA ONU
ALC Noticias, 1 de diciembre

El recién actualizado estado de Palestina ante las Naciones Unidas (ONU) es visto como un paso positivo en la dirección hacia la paz por el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), como un compromiso a largo plazo para una solución de los dos estados, dijo el viernes el Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, secretario general del CMI.
“Corresponde ahora a las dos partes, Israel y Palestina, avanzar en este proceso", dijo Tveit. "La votación en la ONU confirma que la solución de dos estados es el mejor camino hacia la paz en la región. Sin eso, el futuro es aún más la violencia y la inseguridad, y la continua tragedia para ambos pueblos".
Tveit hizo sus comentarios tras la decisión de la Asamblea General de la ONU el 29 de noviembre de reconocer la Autoridad Nacional Palestina (ANP) como un "Estado observador no miembro". La moción fue aprobada por más del necesario dos tercios.
Anteriormente, la participación en la ONU había estado en el reconocimiento de la Organización de Liberación de Palestina como un "observador permanente". Un intento en 2011 para instalar la Autoridad Palestina como miembro pleno de la ONU-estado fue estancado en el Consejo de Seguridad.
"El CMI siempre ha hablado a favor de una solución de dos estados", recordó Tveit. Desde ya en su primera asamblea en 1948, el CMI ha defendido los derechos de Israel y Palestina a ser estados libres e independientes.

Actividades


HOY COMIENZA LA TEMPORADA DE ADVIENTO. OREMOS PORQUE NUESTRA FE SE EDIFIQUE Y NUESTRA ESPERANZA SE FORTALEZCA

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 4 de diciembre, 19 hrs.
Nueva derrota siria (I Reyes 20.22-34)
Moderadora: Hna. Andrea Naranjo

ELISEO, EL PROFETA (II)
S. Virgulin

La actividad política
Más aún que Elías, Eliseo se vio envuelto en los problemas políticos de su tiempo, tanto en su patria como fuera de ella. Fue el inspirador de la caída de la dinastía de los Omridas y tuvo un papel decisivo en las relaciones con la dinastía de Damasco. En tiempos de la grave crisis de Siria (2 R 6.8-7.16), Eliseo se convirtió en el paladín nacional de la lucha contra los arameos. Dio sabios consejos al rey de Israel en guerra contra Siria (2 R 6) y sostuvo su coraje durante un asedio (2 R 5-6). Fue el alma de la resistencia patriótica cuando Israel tuvo que sufrir reveses militares, de forma que el rey Joás, al visitarle en su lecho de muerte, pudo llamarlo: "¡Padre mío, carro y caballería de Israel!" (2 R 13.14). Eliseo hizo por la defensa de Israel mucho más que las armas de guerra. Sin salir de la esfera religiosa, el profeta pronunció un juicio severo sobre los problemas morales, sobre las alianzas políticas y sobre las hostilidades militares cuando éstas suponían un peligro para la religión yahvista.

El celo por el Señor
El motivo de inspiración de toda la actividad de Eliseo fue la profunda fe yahvista, arraigada en la tradición de la alianza y preocupada por su eficacia en las vicisitudes internas y externas del país. Eliseo no alcanzó la talla espiritual de Elías; pero, como figura carismática, estuvo animado de sentimientos de benevolencia y de bondad hacia los desventurados y los oprimidos. Se mostró cruel y sin compasión con la impiedad y el delito. Con su vivo sentimiento patriótico hizo tomar conciencia al pueblo de Israel de que la acción política pertenece desde el principio a la actividad de los profetas del AT y de que las dimensiones de la religión yahvista superaran los límites de Israel, extendiéndose a todas las dinastías y a todos los pueblos.
http://mercaba.org/DicTB/E/elias_eliseo.htm
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

9 – 2o Domingo de Adviento
16 – 3er Domingo de Adviento/ Vésper navideño y obra de teatro
22 – Cena de Navidad
23 – 4o Domingo de Adviento/ Concierto coral
24 – Culto de Navidad, 19 hrs.
30 – Culto de adoración/ Cumpleaños
31 – Culto de fin de año, 19 hrs.

Oseas 11


1 Cuando Israel era niño, yo lo amé
y de Egipto llamé a mi hijo.
2 Pero cuanto más los llamaba,
más se apartaban de mí:
ofrecían sacrificios a los Baales
y quemaban ofrendas a los ídolos.
3 Fui yo quien enseñó a andar a Efraín
sosteniéndolo por los brazos;
sin embargo no comprendieron
que era yo quien los cuidaba.
4 Con lazos humanos
y vínculos de amor los atraía.
Fui para ellos como quien alza
a un niño hasta sus mejillas;
me inclinaba hacia ellos
para darles de comer.
5 Pero rehusaron convertirse,
por lo que tendrán que volver a Egipto
y un asirio será su rey.
6 La espada arrasará sus ciudades,
socavará sus defensas
y todos serán destruidos
a causa de sus maquinaciones.
7 Mi pueblo persiste en su infidelidad;
gritan a lo alto, pero nadie los ayuda.
8 ¿Cómo te trataré, Efraín?
¿Acaso te abandonaré, Israel?
¿Te trataré como traté a Adamá
o haré contigo como con Seboín?
Mi corazón está conturbado
y mis entrañas se conmueven.
9 No actuaré según mi ardiente ira,
no volveré a destruir a Efraín
porque yo soy Dios y no hombre;
soy el Santo en medio de ti
y no me voy a enfurecer.
10 Ellos seguirán al Señor
que rugirá como un león;
rugirá y sus hijos vendrán
temblando desde Occidente.
11 Como aves vendrán temblando
desde el país de Egipto,
y como palomas desde Asiria;
y yo haré que habiten en sus casas
—oráculo del Señor—.

Programa de diciembre


PLAN DE PREDICACIONES Y TEMAS PARA DICIEMBRE DE 2012

Tema: Dios nace en el mundo: “Ya la tierra es cielo…”

I. Domingos, 10.30 hrs.

2: Dios nació y nace en el mundo
Lectura bíblica: Oseas 11
Expositor: LCO
Dirige: Hna. Lidia González

9: Las promesas mesiánicas antiguas en perspectiva
Lectura bíblica: Génesis 49.1-12
Expositor: LCO
Dirige: A.I. Vicente Orozco G.

16: Jesús cumplió los sueños proféticos con su venida
Lectura bíblica: Miqueas 5
Expositor: LCO
Dirige: A.I. David Palomino L.

23: Dios nace en un mundo conflictivo
Lectura bíblica: Lucas 2.1-7
Expositora: A.I. Sandra Salgado Adame
Dirige: Hna. Pilar Cruz

24: Dios nace entre nosotros: “¡Ya la tierra es cielo...!”
Lectura bíblica: Lucas 2.8-20
Expositor: LCO
Dirige: Consistorio

30: Saldos navideños: la búsqueda de la paz
Lectura bíblica: Lucas 2.21-35
Expositor: A.I. Rubén Núñez Castro
Dirige: Hna. Citlali Palomino C.

31: Dios nos conduce hacia su eternidad
Lectura bíblica: Salmo 103
Expositor: LCO
Dirige: Consistorio

II. Domingos, 17.30 hrs.

2: Reunión de Consistorio
16: Vésper navideño y obra de teatro, 17.30 hrs.

III. Martes, 19.00 hrs.

Tema general: La política de Dios y la política humana: I Reyes

4: Nueva derrota siria (I Reyes 20.22-34)
Moderador: Hna. Andrea Naranjo

11: Yahvé enjuicia a Ajab (I Reyes 20.35-43)
Moderador: Mauricio Magallanes

18: La viña de Nabot (I) (I Reyes 21.1-16)
Moderadora: Hna. Marena Ponce

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...