sábado, 8 de marzo de 2014

Actividades

A LAS 17.30 DE HOY SE REUNIRÁ EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN PARA TRATAR VARIOS TEMAS DE IMPORTANCIA. TODOS/AS ESTÁN INVITADOS.

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 11 de marzo, 19 hrs.
Modera: A.I. Marthita Aguilar Arellano

Llamamiento: Jeremías 20.7-11
Oración de ofrecimiento
Himnos: “En mi vida gloria te doy” (8)
                    “Grato es contar la historia” (20)
Momentos de oración
Lectura bíblica: I Samuel 9
Tema: Profetismo primitivo
Himno: “Alabado el gran manantial” (91)
Ofertorio
Bendición pastoral

LOS PRIMITIVOS DEL PROFETISMO
Louis Monloubou

Así, pues, existen “profetas”, nebiim, que son llamados “hijos de profetas”, bene-nebiim, o también (R. de Vaux), “hermanos profetas”, lo cual pone de relieve el hecho de que la vida de esas personas oculta, bajo unas apariencias anárquicas para nosotros, lo esencial de lo que será más tarde... el monaquismo.

Aparecen en la tierra de Canaán, cuando el país lleva ya largos años ocupado por los clanes hebreos. Se hacen ver y oír, no sin ciertos eclipses, hasta la época de Eliseo, que muere por el año 790. Tanto antes como después de esta fecha, se menciona además a algunos profetas anónimos, con los que quizás se confundan, pero no se habla ya de hermanos profetas. Su forma de vivir ha pasado de moda; su movimiento se ha apagado o se ha transformado radicalmente.

¿De dónde proceden? Son el fruto del difícil encuentro que se produjo el siglo XIII a.c., en tierras de Palestina, entre la fe yavista y la civilización cananea.

Abandonando las austeras regiones por donde nomadeaban, algunos clanes hebreos se establecen en Palestina. El país les atrae, sus habitantes les impresionan. Y adoptan su comportamiento. Ven en medio de sus gentes a ciertos “profetas” que practican un éxtasis de donde parecen surgir extrañas luces útiles para la existencia de los creyentes. El texto que sigue nos da una buena idea de esos espectáculos que tanto impresionaron a los hebreos y que hicieron surgir en ellos deseos de imitación. “El rey de Israel y Josafat de Judá estaban sentados en sus tronos, con sus vestiduras reales, junto a la puerta de Samaria, mientras que todos los profetas gesticulaban ante ellos. Sedecías, hijo de Cananá, se hizo unos cuernos de hierro y decía: ‘Así dice el Señor: con éstos acornearás a los sirios hasta acabar con ellos’. Y todos los profetas coreaban: ¡Ataca a Ramot de Galaad! Triunfarás. El Señor te la entrega’” (I R 22.10-12).

Los profetas del Antiguo Testamento, pp. 12-13
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

16 – Taller para familias
30 – Segundo taller bíblico: La “novela” de José en Génesis

Asumimos el compromiso del seguimiento, L. Cervantes-Ortiz

9 de marzo, 2014

Si alguno quiere ser discípulo mío, deberá olvidarse de sí mismo, cargar con su cruz cada día y seguirme. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que entregue su vida por causa de mí, ese la salvará.
Lucas 9.23-24, La Palabra (Hispanoamérica)

En uno de los momentos más climáticos de la vida y ministerio de Jesús, el profeta itinerante que ya había reclutado a un buen grupo de seguidores, y justo al apartarse para orar, lanzó una de las preguntas más acuciantes que aquellos escucharían de sus labios, pues la interrogante mayúscula acerca de la interpretación de su persona por parte de cada quien, sin ninguna forma de coerción, era puesta delante para evaluar la manera en que percibían su lugar dentro de los planes de Dios. “¿Quién dice la gente que soy yo?” (Lc 9.18b) y “¿Quién dicen ustedes?”(9.20b). La confrontación entre la vox populi y la percepción de los discípulos traería a la luz la exaltada respuesta de Simón Pedro, a la que seguiría un amargo reproche de Jesús luego de que, en la versión de Mateo 16, aquel comenzó a reconvenirlo cuando comenzó a advertir acerca de su martirio futuro.

Ambas preguntas siguen vigentes en el contexto de los dos mil años de tantas interpretaciones y reinterpretaciones de la figura del Salvador. Con tanta agua que ha pasado debajo del puente, la acumulación de interpretaciones, populares, refinadas y de todo tipo, ha producido también mucha confusión dentro y fuera de los círculos creyentes. La variedad de respuestas que ofrecen los discípulos coincide con la multiplicidad de perspectivas con que se sigue apreciando lo que representa Jesús de Nazaret para la humanidad de todos los tiempos. Sus contemporáneos lo ubicaban más en el ámbito de los profetas antiguos, cuya estela espiritual había llegado hasta ellos y causaba una profunda impresión y respeto, no obstante que se entendían también los riesgos que implicaba encabezar otro proyecto religioso en un ambiente tan complicado por la dominación romana, especialmente a la hora de referirse al gobierno divino sobre el mundo, aspecto político que inevitablemente remitía a la resistencia contra la presencia del imperio en tierras judías.

Sobre la segunda pregunta, la reacción inmediata de Pedro manifiesta una comprensión tan profunda (“¡Tú eres el Mesías enviado por Dios!”, v. 20b) que el propio Jesús, en la versión mateana, reconoce como inspirada por el Espíritu, aunque no en el relato de Lucas, puesto que la intención del maestro galileo era de continuar en una cierta marginalidad para no despertar sospechas y continuar con la tarea iniciada. La claridad con que Pedro responde la pregunta llama la atención porque la forma en que subraya el mesianismo de Jesús en términos generales, esto es, en la línea del poder y la representación. El conflicto en Mateo 16 radica en que, según se le explica a Pedro, se trata de un Mesías que sufre, algo impensable para la mentalidad triunfalista con que respondió el futuro apóstol: “Jesús inicia una discusión con Pedro porque éste no explicitó en su supuesta confesión que Jesús es un Mesías que sufre. El sufrimiento de Jesús está vinculado no al título Mesías/Cristo”[1] sino a los de Hijo de Dios e Hijo del Hombre. “El denominador común y el escándalo de Marcos es haber presentado a este Jesús Hijo de Dios y juez apocalíptico como alguien que sufre” (Idem). Inmediatamente después, Jesús explica el destino martirial del Mesías: “El Hijo del hombre tiene que sufrir mucho; va a ser rechazado por los ancianos del pueblo, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley que le darán muerte; pero al tercer día resucitará” (Lc 9.22), aunque sin la respuesta otra vez exaltada de Pedro que refiere Mateo.

José Antonio Pagola, autor de un polémico best-seller sobre Jesús, replantea el mismo dilema en términos de la búsqueda de Dios y de su relación con el Reino de Dios. Su cadena de apelativos para Jesús amplía la visión del ministerio completo de Jesús en varias dimensiones complementarias, pues abarca diversos aspectos (14) que se complementan sólidamente, con base en la enseñanza de los cuatro Evangelios, dedicando un capítulo a cada uno: judío de Galilea, vecino de Nazaret, buscador de Dios, profeta del Reino de Dios, poeta de la compasión, curador de la vida, defensor de los últimos, amigo de la mujer, maestro de vida, creador de un movimiento renovador, creyente fiel, conflictivo y peligroso, mártir del Reino de Dios, resucitado por Dios.[2]

Lo que viene a continuación es una advertencia crucial acerca del compromiso del seguimiento pues delinea una serie de actitudes sobre el hecho de seguir a Jesús que trasciende el mero momento de su alocución. El maestro sintetiza muy bien lo que espera de sus seguidores y redefine lo que está sucediendo con ellos/as mediante la fórmula del “seguimiento”: Si alguno quiere ser discípulo mío, deberá olvidarse de sí mismo, cargar con su cruz cada día y seguirme” (9.23). Así comenta Pagola:

Un discípulo ha de olvidarse de sí mismo, renunciar a sus intereses y vivir en adelante centrado en Jesús. Ya no se pertenece; su vida es de Jesús; vive siguiéndole a él. Hasta aquí no dejaba de ser atractivo. Lo inquietante era la metáfora que Jesús añadía. Todos conocían el espectáculo terrible del condenado que, azotado y ensangrentado, era obligado a llevar sobre sus espaldas el madero horizontal de la cruz hasta el lugar de la ejecución, donde esperaba el madero vertical, fijado en tierra. Antes y después de Jesús, Palestina estuvo salpicada de cruces. Todos sabían con qué facilidad de crucificaba a esclavos, ladrones, rebelde y gentes que ponían en peligro la paz. Todavía se recordaban aquellos días terribles en que el general Varo había crucificado a dos mil judíos alrededor de Jerusalén. Era el año 4 a.C., y Jesús daba sus primeros pasos en su casa de Nazaret (F. Josefo, La guerra judía, II, 72-75). No podía haber elegido un lenguaje más gráfico para grabar en sus discípulos lo que esperaba de ellos: una disponibilidad  sin límite para seguirle, asumiendo los riesgos, la hostilidad, el escarnio y, tal vez, la misma muerte. Su destino era compartir la misma suerte que los desgraciados y miserables que, de tantas maneras, eran “crucificados” en aquella sociedad. Juntos entrarían en el reino de Dios (pp. 284-285)

Incluso el seno de la familia patriarcal era un enorme desafío: “Cuando Jesús pide a los discípulos abandonar a su padre, les está exigiendo ir contra el primer deber de todo hijo, que es el respeto, la obediencia y la sumisión total a su autoridad. Desafiar el poder supremo del padre dejándolo solo en la casa no es sólo signo de profunda ingratitud; es, además, una afrenta pública que nadie puede aceptar. Por eso tuvo que provocar verdadero escándalo la respuesta de Jesús a uno que le pedía ir primeramente a ‘enterrar a su padre’ antes de incorporarse a su seguimiento: ‘Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios’ [Lc 9.59]” (p. 283). De ese tamaño era el compromiso al que los llamaba y nos sigue llamando hoy también. Ésa es la fuente de la constancia que espera de nosotros: una fidelidad a toda prueba capaz de afrontar todas las consecuencias, porque el seguimiento tiene dentro de sí una gran paradoja, que no escondió a sus discípulos/as, pletórica de esperanza: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que entregue su vida por causa de mí, ese la salvará” (9.24).





[1] Paulo Nogueira, “Pedro, la piedra y la autoridad fundante en el cristianismo primitivo”, en RIBLA, núm. 27, www.claiweb.org/ribla/ribla27/pedro%20piedra.html.
[2] J.A. Pagola, Jesús. Aproximación histórica. Madrid, PPC, 2007, 538 pp. Cf. Markus Bockmuehl, ed., The Cambridge companion to Jesus. Universidad de Cambridge, 2001.

Lucas 9.18-27



18  En una ocasión en que Jesús se había retirado para orar a solas, los discípulos fueron a reunirse con él. Jesús, entonces, les preguntó: —¿Quién dice la gente que soy yo? 19 Ellos contestaron: —Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que uno de los antiguos profetas que ha resucitado.
20 Jesús insistió: —Y ustedes, ¿quién dicen que soy? Entonces Pedro declaró: —¡Tú eres el Mesías enviado por Dios! 21 Jesús, por su parte, les encargó encarecidamente que a nadie dijeran nada de esto.
22 Les dijo también: —El Hijo del hombre tiene que sufrir mucho; va a ser rechazado por los ancianos del pueblo, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley que le darán muerte; pero al tercer día resucitará.
23 Y añadió, dirigiéndose a todos: —Si alguno quiere ser discípulo mío, deberá olvidarse de sí mismo, cargar con su cruz cada día y seguirme. 24 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que entregue su vida por causa de mí, ese la salvará. 25 ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si él se pierde o se destruye a sí mismo? 26 Pues bien, si alguno se avergüenza de mí y de mi mensaje, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga rodeado de su gloria, de la gloria del Padre y de la de los santos ángeles. 27 Les aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin antes haber visto el reino de Dios.

domingo, 2 de marzo de 2014

Letra 360, 2 de marzo de 2014

CONSTANCIA CRISTIANA Y PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS
J. Calvino, Institución de la Religión Cristiana (III, xxiv, 6)

El llamamiento eficaz implica la perseverancia final
1. Mas puede que alguno diga que debemos estar solícitos y acongojados por lo que en el futuro nos pueda acontecer. Porque así como san Pablo dice que Dios llama a aquellos que ha escogido (Ro 8.30), también el Señor prueba que “muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mt. 22.14); y el mismo san Pablo en otro lugar nos exhorta a estar seguros: “El que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Co 10.12). Y: “Tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme” (Ro 11.20). Finalmente, la experiencia misma muestra suficientemente que el llamamiento y la fe sirven de muy poco, si juntamente no hay perseverancia, la cual se nos da a todos. 

2. Pero Cristo nos ha librado de esta solicitud. Porque sin duda estas promesas se refieren al futuro: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene no le echo fuera”. Y: “Esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ye al Hijo y cree en él, tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día postrero” (Jn. 6,37.40). Igualmente: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy la vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Jn 10.27-29).

3. Y cuando dice que toda planta que su Padre no plantó será arrancada (Mt. 15.13), prueba por el contrario, que es imposible que los que han echado vivas raíces en Dios puedan ser arrancados de Él. Está de acuerdo con ello lo que dice san Juan: “Si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros” (I Jn 2.19). Y ésta es la razón por la que san Pablo se atreve a gloriarse frente a la muerte y la vida, frente a lo presente y lo por venir (Ro 8.38); gloria que debe estar fundada sobre el don de la perseverancia. Y no hay duda que se refiere a todos los elegidos al decir: “El que comenzó en vosotros la obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Flp. 1.6). Y David, cuando titubeaba en la fe, se apoyaba en este fundamento: “(Señor), no desampares la obra de tus manos” (Sal. 138.8).4. Y el mismo Jesucristo, cuando ora por los elegidos no hay duda de que en su oración pide lo mismo que pidió por san Pedro; a saber, que su fe no falte (Lc 22.32). De lo cual concluimos que están fuera de todo peligro de apartarse por completo de Dios, puesto que al Hijo de Dios no le fue negada su petición de que sus fieles perseverasen constantes. ¿Qué nos quiso enseñar Cristo con esto, sino que confiemos en que seremos salvos para siempre, puesto que Él nos ha recibido por suyos?
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BAJO CUSTODIA
Karl Barth, Instantes

Y Yo os daré descanso. Mateo 11.28
 
No tiene descanso quien ningún desasosiego tiene. No tiene descanso quien es lo bastante perezoso y egoísta para no inquietarse por nada o para mantener el desasosiego a distancia. Una inquietud reprimida no significa descanso alguno. Tiene descanso quien, en medio de la inquietud, se sabe bajo custodia: quien, aun cuando ciertamente no dejará de tener cuidado, no piensa, sin embargo, que tenga que protegerse a sí mismo, sino que sabe que otro lo ha tomado bajo su protección. Descanso tiene quien en medio de toda inquietud se sabe libre. Libre es quien ve perfectamente, e incluso soporta, las barreras que lo cercan por todas partes, pero ve también cómo éstas están salpicadas de puertas y ventanas. Y lo que desde allí fuera le saluda es el libre mundo de Dios que le sale al encuentro, y en el cual puede vivir ya hoy, pudiendo ver a la vez, ya desde ahora, lo pequeña y pasajera que es su prisión y lo grande y eterno que es este mundo de Dios. Descanso tiene quien en medio de la inquietud se sabe atado, ligado a su sitio, a su camino en esta vida, tal como le está asignado precisamente en este momento. Descanso tiene quien conoce algo más alto que sus propios antojos y su propia arbitrariedad, algo más alto que todas esas extrañas ocurrencias que le llenan diariamente los oídos, más alto que las casualidades ciegas que lo empujan de aquí para allá. ¿Quién de nosotros tiene descanso en este sentido? Jesús dice: “Yo os daré descanso”.
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EL MALTRATO A LAS MUJERES EN LA IGLESIA
Francisco Gómez Maza, Análisis a Fondo,  24 de febrero de 2014

Entre los recovecos enfermizos de las estructuras de poder económico y político, destaca el omnipotente y divino poder de las estructuras religiosas, que socavan la dignidad de los seres humanos que tuvieron la bendición de nacer mujeres. La escalada es más perversa en contra de las mujeres.
Si en la política, las mujeres no sirven más que como objetos decorativos de cámaras, congresos, oficinas y actos cívicos, y en la economía no se les permite destacar como personas ejecutivas, en las religiones se les trata como seres sin derechos, pero sí con obligaciones. Hace ya mucho tiempo que muchas mujeres han venido organizándose para hacerse visibles como seres humanos con las mismas obligaciones y derechos que los varones. El camino de la lucha ha sido y sigue siendo muy difícil porque a los varones no se les educa en el trato hacia las mujeres. Se les pide a las mujeres que defiendan sus derechos, pero no se les enseña a los hombres a respetar los derechos de la mujer.
Un ejemplo viviente de esta tiranía es lo que ocurre en la Iglesia Nacional Presbiteriana, en la cual se impone la visión machista, al estilo católico, que niega a las mujeres el acceso a las actividades de liderazgo y de coordinación. En la iglesia vaticana, a las mujeres se les niegan las órdenes llamadas sagradas, el diaconado, el sacerdocio, el orden episcopal y ya no digamos el papado. Lo mismo ocurre en la inmensa mayoría de las congregaciones protestantes.
El caso más reciente y sonado, publicado en Excélsior, el periódico de la vida nacional, en la sección nacional del domingo 23 del presente febrero (p. 26) es el de un desagradable desaguisado perpetrado por un órgano presbiteriano de Chiapas, en contra de una mujer que de repente quedó convencida de que ella podía ser ordenada “pastora”.
Cira Hernández Gutiérrez, con una experiencia pastoral de un cuarto de siglo, de repente fue ordenada por un grupo de “ancianos” convencidos de que no había ni existe ninguna prohibición bíblica para que las mujeres sean ordenadas ministros de la iglesia. El 15 de diciembre del año pasado, Cira fue ordenada y la jerarquía reaccionó violentamente hasta expulsarla de la iglesia, excomulgarla como no hace mucho hacía la iglesia romana con sus fieles que osaban contradecir la doctrina ortodoxa, aunque ésta fuera mal interpretada por los exégetas del sistema. La pastora fue despedida no sólo de su iglesia, como creyente, sino que fue despojada de sus derechos laborales y los patrones la pusieron en la calle sin indemnización alguna y la dejaron al arbitrio de la orfandad. La apoya, sin embargo, un grupo de presbiterianos y de otras confesiones cristianas y católicas. Un grupo de teólogos y pastores presbiterianos prácticamente se separó de la jerarquía presbiteriana y se puso a trabajar en Chiapas y en otras regiones del sureste mexicano, en un intento por interpretar la realidad social a la luz de las exigencias de la realidad y no, como dicen los teólogos positivistas, al amparo de la revelación.
Cira y otras mujeres están conscientes de que el camino que decidieron recorrer para que los jerarcas se den cuenta de que el Evangelio no discrimina a las mujeres es sumamente difícil, lleno de abrojos y espinas, pero están abriendo camino para que otras mujeres, y no sólo en el ámbito religioso, sino también político y económico, se den cuenta de que tienen los mismos derechos y obligaciones que los varones. Una pequeña diferencia debería de unir solidariamente a los hombres y las mujeres. Eso precisamente, que unos son masculinos y otras, femeninas y que no pueden vivir más que en convivencia armónica. Que lo oigan los políticos de la partidocracia, que lo que hacen es tolerar la presencia femenina en las cámaras legislativas, por ejemplo, y que aún siguen creyendo que el lugar de la mujer es la cocina o estar como una escopeta: cargadas y en el rincón.

UN PASTOR BAUTISTA, PRESIDENTE INTERINO DE UCRANIA
Protestante Digital, 25 de febrero de 2014
 
Ucrania ha pasado momentos violentos llenos de tensión, que han desembocado en la elección de Oleksandr Turchinov como "Presidente interino" a la espera de que esto de estabilidad hasta que el pueblo ucraniano pueda elegir su futuro.
Tras el arresto del ex presidente Viktor Yanukovich, el pastor bautista Turchinov pasa a gobernar el país, aunque ya ha anunciado que no se presentará a las elecciones presidenciales previstas para el 25 de mayo.
Turchinov, a sus 49 años, tiene la difícil tarea de restaurar una nación salpicada de sangre y dividida por los actos violentos que han ocurrido durante los últimos meses. La nación está dividida y enfrentada entre quienes quieren acercarse a la Unión Europea por una parte, mientras que por otra están quienes quieren seguir en la órbita de Rusia.
 
Un intelectual y hombre de fe
Paralelamente a sus actividades políticas, Turchinov es un pastor bautista ordenado como tal, en un país donde los evangélicos son minoría pues la mayoría de la población pertenece a la Iglesia Ortodoxa.
En la encrucijada de protestas del país Oleksandr Turchinov fue testigo de la coincidencia de ortodoxos, católicos y evangélicos orando por la paz en el país. Este fue un hecho sin precedentes en la historia de Ucrania.
La Unión de Iglesias Evangélicas de Ucrania emitió un comunicado que llamaba a poner fin a la violencia. “Sin el arrepentimiento, la gracia, el perdón y la reconciliación, el país seguirá dividido y en conflicto. Esta es la condición previa para una profunda transformación espiritual de Ucrania... Hacemos un llamado a las iglesias evangélicas de Ucrania que trabajen para lograr la paz entre las personas y sanar las heridas de la guerra".
Además de pastor es escritor y guionista. La película fue lanzada en Ucrania en septiembre de 2008 y participó en los premios Óscar en la categoría como mejor película en Lengua Extranjera.
 
Trayectoria política
Oleksander nació en 1964 en una ciudad industrial del Este pro ruso. Fue miembro de la juventud del Partido Comunista Soviético, y se unió posteriormente a la Plataforma Democrática, a favor de la reforma democrática y de la pluralidad política. Además, fundó la primera agencia de noticias independiente de Kiev tras el fin de la Unión Soviética.

A principios de los noventa fue asesor de economía de Kuchma, quién llegaría a ser presidente de Ucrania años más tarde.
Desde 2011 es uno de los principales dirigentes de su partido, Plataforma Democrática, y ha participado activamente en las manifestaciones que tuvieron lugar en Ucrania en los últimos tres meses
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Actividades

ESTE MARTES COMENZAREMOS UN NUEVO TEMA:
“EL PROFETISMO BÍBLICO”. TODOS/AS RECIBIRÁN EL MATERIAL DE ESTUDIO.

CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 4 de marzo, 19 hrs.
Modera: Hno. Mauricio Magallanes Guerrero

Llamamiento: Jeremías 33.1-9
Oración de ofrecimiento
Himnos: “¡A Dios adorad!” (76)
                    “Buen Salvador, a ti yo acudo” (100)
Momentos de oración
Lectura bíblica: Génesis 44.1-12
Tema: Del adivino al profeta
Himno: “Salvo en los tiernos brazos” (295)
Ofertorio
Bendición pastoral

EN LAS FUENTES DEL PROFETISMO
Louis Monloubou

Aunque la vena profética ha producido en el mundo bíblico sus mejores obras maestras, la Biblia no tiene el monopolio de esta actividad religiosa, sino que comparte esta riqueza con la mayor parte de las religiones antiguas o actuales. Nuestra época conoce un nuevo esplendor de ardor profético, que se manifiesta tanto en las iglesias cristianas como en los grupos marginales que aparecen en diversos lugares.
Las manifestaciones de la vena profética son múltiples, pero todas ellas responden a la misma necesidad profunda del ser humano. Prescindiendo de los signos que en la actualidad denuncian la presencia de este sentido profético, nos limitaremos —por otra parte se trata de un mundo inmenso— al profetismo tal como se nos presenta en la Biblia, no sólo en el Antiguo Testamento, sino también en el Nuevo, así como en el mundo circundante, ya que el profeta bíblico le debe mucho a sus “camaradas” del Próximo Oriente antiguo.

1. Del adivino al profeta
Para presentar el profetismo bíblico, hemos de partir de ese sentido tan vivo de la precariedad de la existencia propio del hombre antiguo. En el universo que sirve de marco a su vida, ese hombre choca con tantos problemas decididamente insolubles, con tantos males inevitables y realmente aplastantes, que no sabe echar sobre su destino más que una mirada impregnada de una obstinada inquietud.
Su sentido religioso espontáneo le empuja a buscar en la divinidad una respuesta a los enigmas que lo oprimen, una curación de los males que le atormentan. Ante los dioses, los hombres acuden a implorar la salvación. Y se esfuerzan en alcanzarla utilizando ciertos medios de influencia, quizás incluso de presión, cuyo valor depende de sus representaciones teológicas.
Entre todos esos medios hay uno universalmente reconocido. Consiste en descubrir lo que Dios quiere del hombre. Conocer ese designio divino y actuar en plena conformidad con él es caminar en el sentido mismo de las cosas, disfrutar de todas las fuentes de felicidad; es asegurarse la propia vida; es realizar su salvación.
Los profetas del Antiguo Testamento, p. 5
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

15 – Día de campo

16 – Taller para familias

Miramos fijamente la meta, L. Cervantes-O.

23 de febrero, 2014

Así que desembaracémonos de todo impedimento, liberémonos del pecado que nos cerca y participemos con perseverancia (jupomonês) en la carrera que se nos brinda. Hagámoslo con los ojos puestos en Jesús, origen (archegon) y plenitud (teleioten) de nuestra fe.
Hebreos 12.-1b-2, La Palabra (Hispanoamérica)

Luego de hacer un impresionante recuento de las vidas de los “héroes” y “heroínas” de la fe de la antigüedad en su capítulo 11, el autor de la carta a los Hebreos obtiene como consecuencia que dichos modelos de fe y constancia pueden ser realizados ahora por las nuevas generaciones del pueblo de Dios en el mundo. De ahí que no sean sólo meros ejemplos de lo que es posible lograr cuando se practica la constancia y la perseverancia sino que constituyen auténticas posibilidades efectivas de realizar los propósitos divinos desde una fe sólida y consistente, capaz de sobreponerse a todas las adversidades. Y es como si la “iglesia triunfante” estuviera observando a la “iglesia militante” en medio de sus luchas y animándola con su ejemplo de vida y testimonio. A cada paso de la historia de la salvación, subraya el texto, hubo una fe coherente que sostuvo sus esfuerzos y les ayudó a alcanzar sus metas del momento. Dado el énfasis cristológico de la carta, hasta Moisés, por ejemplo, miró hacia Cristo (11.26, su “vituperio”) cuando tomó la fundamental decisión de compartir el dolor de su pueblo antes que los placeres y las ventajas de seguir siendo egipcio.
En Heb 12.1-2, cuatro aspectos están bien delineados: primero, la exhortación a “desembarazarse”, a quitarse de encima todos los lastres o cargas que sean impedimento. Preocupaciones, fidelidades cuestionables, ideologías, aficiones, gustos malsanos, distracciones. Todo ello mediante un continuo ejercicio de introspección que permita quitar progresivamente esas amarras que pueden impedir que cumplamos con la constancia requerida el plan que se ha preparado para cada quien. En el contexto original de la carta, había que quitarse de encima, sobre todo, la influencia judía en el sentido de seguir requiriendo un sacerdocio o un sacrificio para cumplir las exigencias divinas. “Hebreos busca que la comunidad de Roma abandone toda forma de adherencia al judaísmo y busca impedir una judaización levítica del culto y de la teología de la comunidad cristiana”.[1] Sobre este tema, sin ser tan radical como el Cuarto Evangelio, va más allá que la carta a los Romanos. Esta carta buscó “detener los posibles efectos negativos de la caída de Jerusalén sobre los judeo-cristianos de Roma, [pero] sobre todo impedir una rejudaización del culto cristiano”. Esta carga ideológica o cultural debía ser removida para mirar hacia adelante.
La segunda exhortación consiste en “liberarse del pecado que nos cerca”, que nos acecha permanentemente y ante el cual hay que mantener una firmeza ejemplar para seguir en la carrera. Es preciso replantear la relación con el pecado, pero sin falsas actitudes de superioridad ni el desprecio por algo que, eventualmente, podría volver a tomar el control de la vida. Es cierto que ya se maneja una nueva manera de ver las cosas, pero lidiar cotidianamente con el asedio del pecado es una tarea interminable que no se puede soslayar. Si mirar hacia el pasado puede ser un obstáculo, es necesario marcar con exactitud nuestra apreciación de él para no distraerse.
La tercera exhortación, “participemos con perseverancia” coloca el uso de la palabra jupomoné en una dimensión diferente a la paulina, pues aquí su objetivo es esperar el cumplimiento de la promesa (10.36: “Pero es preciso que sean constantes en el cumplimiento de la voluntad de Dios, para que puedan recibir lo prometido”). Con la fe totalmente orientada hacia el futuro, la perseverancia “se refiere a la capacidad de sobrellevar todas las cargas y amenazas que inevitablemente lleva consigo la existencia en el mundo visible, ya que Dios ha puesto un término a todas ellas y su palabra se cumplirá. Se puede soportar con paciencia el despojo de los bienes terrestres, ya que el creyente sabe que tiene un patrimonio mejor en los cielos (10.32); el que quiere alcanzar la victoria está dispuesto a soportar las dificultades del momento presente (12.1); la auténtica amenaza de la fe es la impaciencia, la pérdida de la esperanza, que es el pecado por antonomasia: ‘Y nosotros no somos de los que se echan atrás’ (10.39)”.[2] Para Hebreos, además,  “la tribulación no es un elemento constitutivo, sino que más bien se impone con una intención educativa y ha de ser soportada para alcanzar así la salvación prometida”.
Finalmente, todo deberá hacerse sin apartar la mirada de la persona que es la meta de la fe, Cristo Jesús, origen y plenitud de la forma en que ahora vemos e interpretamos todo. Cualquier cosa que pensemos o hagamos, entonces, deberá pasar por el filtro cristológico para obtener una valoración y considerar si es que hemos de actuar en un sentido o en otro. Jesús es el guía de nuestra carrera y el perfeccionador de la misma. Él nos quiere guiar en esta carrera vital para que con constancia y seguridad busquemos siempre la meta, la recompensa, el sí de Dios para nuestra vida. Esto concuerda muy bien con lo expresado en 2.10 (“Convenía, en efecto, que Dios, que es origen y fin de todas las cosas y que quiere conducir a una multitud de hijos a la gloria, hiciera perfecto por medio del sufrimiento a quien tenía que encabezar la salvación de los demás”) y en 6.20, como un líder que nos abre el camino por donde debemos transitar.[3] La metáfora atlética sirve entonces para subrayar que, basándonos en Jesús, tenemos garantizada la constancia que necesitamos para continuar en la carrera y concluirla fielmente.



[1] Pablo Richard, “Los orígenes del cristianismo en Roma”, en RIBLA, núm. 29, www.claiweb.org/ribla/ribla29/los%20origines%20del%20cristianismo%20en%20Roma.html.
[2] U. Falkenroth, “Paciencia”, en L. Coenen et al., eds., Diccionario teológico del Nuevo Testamento. III. 3ª ed. Salamanca, Sígueme, 1993, p. 240.
[3] Myles M. Bourke, “Hebreos”, en R. Brown et al., eds., Comentario Bíblico San Jerónimo. Tomo IV, Nuevo Testamento II, Madrid, Cristiandad, 1972, p. 371.

Hebreos 12.1-8



1  Estamos, pues, rodeados de una ingente muchedumbre de testigos. Así que desembaracémonos de todo impedimento, liberémonos del pecado que nos cerca y participemos con perseverancia (jupomonês) en la carrera que se nos brinda. 2 Hagámoslo con los ojos puestos en Jesús, origen y plenitud de nuestra fe. Jesús, que, renunciando a una vida placentera, afrontó sin acobardarse la ignominia de la cruz y ahora está sentado junto al trono de Dios. 3 Tengan, por tanto, en cuenta a quien soportó una oposición tan fuerte de parte de los pecadores. Si lo hacen así, el desaliento no se apoderará de ustedes.
4 En realidad, aún no han llegado ustedes a derramar sangre en su lucha contra el pecado, 5 pero sí han olvidado la exhortación paternal que les dirige la Escritura: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor ni pierdas el ánimo cuando él te reprenda, 6 pues el Señor corrige a quien ama y castiga a quien reconoce como hijo. 7 Acepten ustedes la corrección, que es señal de que Dios los trata como a hijos. ¿Hay, en efecto, algún padre que no corrija a su hijo? 8 Pero si quedan privados de la corrección que todos reciben, es que son bastardos y no hijos legítimos.

sábado, 1 de marzo de 2014

El bautismo, sacramento inclusivo de gracia, L. Cervantes-O.

1 de marzo, 2014

Conviértanse y que cada uno de ustedes se bautice en el nombre de Jesucristo, a fin de obtener el perdón de sus pecados. Entonces recibirán, como don de Dios, el Espíritu Santo. Porque la promesa les corresponde a ustedes y a sus hijos, e incluso a todos los extranjeros que reciban la llamada del Señor, nuestro Dios.
Hechos 2.38-39, La Palabra (Hispanoamérica)

Cada vez que se tiene la oportunidad de presenciar un bautismo infantil (o no) estamos ante la posibilidad de ser testigos de otro acontecimiento más de la historia de la salvación que inició en la antigüedad más remota, allá, en los confines de la civilización, con Abraham y sus hijos. Porque lo sucedido entonces, cuando aquel hombre caldeo escuchó esa voz que lo llamó a cambiar de vida, de casa, de tierra, ha trascendido hasta nuestros días en la forma de un acto sacramental, como lo denomina la doctrina cristiana, que es muchas cosas al mismo tiempo: primero, la aceptación de que la vida es un don de Dios; segundo, que venimos ante Él, como parte de una comunidad a solicitar su presencia permanente en la vida de nuestros hijos como parte de su pacto eterno; tercero, que se hace un compromiso familiar de enseñanza y formación espiritual para toda la existencia; y cuarto, que nos unimos a la esperanza de dar continuidad a la fe como una realidad histórica en nuestra situación específica.
Pasar por las aguas bautismales no es solamente un ritual que nos remite al simbolismo antiquísimo de considerar que el agua representa la purificación de la vida de una persona. Es parte de un proceso de salvación ligado a la actuación del Espíritu Santo de Dios quien ha comenzado una obra en la vida este niño y niña para llevarlos hasta los brazos de Jesucristo a fin de granjearles la salvación. Así lo atestigua el libro de los Hechos al mostrar que, en los mismos inicios del cristianismo, hubo un reconocimiento de la tradición religiosa del antiguo Israel pero que, además, al momento de aceptar y proclamar a Jesús de Nazaret como el Mesías esperado, estaba surgiendo una comunidad completa, de judíos y no judíos, que podían obtener los beneficios del pacto antiguo de Dios con Israel y que ahora estaba abierto para toda raza y nación.
La predicación del apóstol Pedro, en ese sentido, se refiere al bautismo, se diría hoy, como la carta-credencial obligatoria que Jesús extiende a todos quienes se integran a su obra de redención y desean caminar por los senderos que se dirigen al Reino de Dios. Así lo subrayan las palabras de Hch 2.38-39 mediante la invitación-exhortación a sentirse parte del nuevo pueblo de Dios a partir de una experiencia de fe que se comparte con todos los integrantes de las familias que escucharon la proclamación del Evangelio y optaron por seguir a Jesús. Como lo expresa Karl Barth: “El bautismo cristiano es en esencia la representación de la renovación del hombre por su participación mediante el poder del Espíritu Santo en la muerte y resurrección de Jesucristo, y con eso la representación de la unión del hombre con Cristo, con el pacto de gracia que es concluido y realizado en él, y con la comunión de su Iglesia”.
El bautismo forma parte de un proceso de integración histórica sumamente inclusivo pues ha sido capaz de superar las barreras raciales, espirituales, religiosas, culturales y psicológicas para instalar en la conciencia de quienes lo representan, administran y lo reciben el peso específico de la obra divina a través del Espíritu en la existencia histórica de una persona, Si se administra en la tierna edad de alguien, eso no es impedimento para que, a la hora de interrogar al respecto a la familia, ésta responda con toda conciencia que cumplió con la esperanza que habitaba en su corazón de que Dios garantiza su pacto sobre todo creyente y su familia directa. Después, cada uno será responsable de la recepción del sacramento:

El bautismo me concierne enteramente, al margen de que yo perciba siempre o no con la misma viveza el testimonio del Espíritu Santo. Es nuestra percepción la que no funciona; va y viene; hay momentos en los que la palabra no es viva para mí, y precisamente entonces puede entrar en acción el “estoy bautizado”. En una ocasión quedó fijado en mi vida un signo en el que puedo permanecer firme, aun cuando después no me alcance el testimonio del Espíritu Santo. Exactamente igual que nací, fui bautizado. En cuanto bautizado, me convierto en testigo para mí mismo. El bautismo no puede testimoniar otra cosa que lo que testimonia el Espíritu Santo; pero yo mismo puedo ser para mí, en cuanto bautizado, testigo del Espíritu Santo, y apoyarme a mi vez en este testimonio. El bautismo me llama de nuevo al servicio de testigo, al recordarme la penitencia diaria. Es una señal plantada en nuestra vida.[1]

Por todo ello somos llamados/as a testificar nuevamente de la acción del Espíritu Santo en la vida de estos niños con la confianza que nos da afirmar el pacto que Dios ha hecho con su pueblo. Sólo así podremos superar las implicaciones meramente sociales, de compadrazgo y amistad que, ciertamente, también están implicadas en este acto, pero que rebasan el ámbito estrictamente espiritual. El bautismo nos recuerda, por sobre todas las cosas, que el Espíritu de Dios se sigue moviendo en el mundo.



[1] K. Barth, Bosquejo de dogmática. Santander, Sal Terrae, 2000, p. 174. Énfasis agregado.

Programa de marzo de 2014

TEMA SEMESTRAL: CONSTANCIA Y PERSEVERANCIA EN LA FE Y EN LA IGLESIA
Tema: La constancia cristiana en la práctica

I. Domingos, 10.30 hrs.

2: Miramos fijamente la meta
Lectura bíblica: Hebreos 12.1-8
Expositor: LCO
Dirige: A.I. Lauro B. Adame Brito

9: Asumimos el compromiso del seguimiento
Lectura bíblica: Lucas 9.18-27
Expositor: LCO
Dirige: A.I. Sandra Salgado Adame

16: Nos animamos mutuamente
Lectura bíblica: I Tesalonicenses 5.1-11
Expositor: Lic. Raúl Méndez Yáñez
Dirige: Eddy Ramírez

23: Experimentamos los frutos de la salvación
Lectura bíblica: Juan 15.1-8
Expositor: LCO
Dirige: A.I. Edith Martínez Vázquez

30: Desarrollamos creativamente los dones del Espíritu
Lectura bíblica: I Corintios 12.1-11
Expositor: LCO
Dirige: Hno. Pablo Sandoval Luna

II. Domingos, 17.30 hrs.

2: Reunión de Consistorio
16: Taller para familias
23: Segundo taller bíblico: La “novela” de José en Génesis

III. Martes, 19.00 hrs.

Tema general: El profetismo bíblico: cumbre de la religión antigua

4: De adivino a profeta (Génesis 44.1-12)
Moderador: Mauricio Magallanes G.

11: Profetismo primitivo (I Samuel 9)
Moderador: A.I. Marthita Aguilar A.

18: Profetismo y protesta social (Miqueas 4)
Moderadora: A.I. Lauro B. Adame

25: Cronología del profetismo bíblico (II Samuel 7.1-17)

Moderador: D.I. Odilón Arellano A.

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...