domingo, 8 de junio de 2014

Actividades

PARTICIPEMOS TODOS/AS EN EL CULTO UNIDO DE PENTECOSTÉS, HOY A LAS 6 DE LA TARDE

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 10 de junio, 19 hrs.
Modera: Alma Laura Adame H.

Llamamiento: Amós 3.9-15
Oración de ofrecimiento
Himnos: “Todos juntos, reunidos” (408)
               “Oh, dulce grata oración” (510)
Momentos de oración
Lectura bíblica: I Samuel 22
Tema: Los profetas y los reyes
Himno: “A la divina Trinidad” (435)
Ofertorio
Bendición pastoral

EL PROFETA Y EL REY
Louis Monloubou

Mesopotamia conocía al profeta vinculado a la persona del rey La Biblia conoce también a este personaje y esta función, una de las más Importantes que el profeta puede cumplir. Los profetas están ya presentes al lado de Saúl dispuestos a abandonarlo en una situación crítica ante el peligro filisteo (1 Sm 28, 4-6) Sólo unas divergencias muy graves de criterio pueden explicar esta tensión.
Con David sobre todo es con quien los profetas aparecen investidos de carácter oficial. Gad, llamado “el vidente de David” pero también su “profeta” (I S 22.5), interviene en el asunto del censo y de la peste (II S 24; I Cr 21). Natán “el profeta”, pronuncia el oráculo que lleva su nombre y que asegura el significado divino de la dinastía davídica, censura el asesinato de Urías el hitita, así como el rapto de Betsabé y asegura finalmente la victoria de Salomón sobre Adonías, que pretendía la suceslon real (II S 7.12, I R 1).
Fuera de Salomón que, una vez establecido en el trono, no parece tener necesidad alguna de profetas, los reyes de Judá y de Jerusalén, e incluso los de Damasco, recurren a ellos o gozan de su presencia activa. Ajías de Siló incita a Jeroboam a la toma del poder (I R 11.29-39). Ajab y Josafat consultan a sus profetas antes de ir a conquistar Ramot de Galaad (I R 22.1-28).
Sorprendido por una evolución inesperada de la situación, Ocozías de Judá en guerra contra Moab, quiere “consultar a Yave” por medio del profeta Eliseo (II Re 3.11). El rey de Aram recurre a un profeta en beneficio de su general Naamán (II R 5.3-27). Eliseo aconseja al rey de Israel en su guerra contra los arameos de Siria (II R 6.8-23, 32-72). Hazael de Damasco se dirige a Eliseo (II R 8) Eliseo suscita la sublevación de Jehú (II R 9.1-13). Joás de Israel viene a consultar a Eliseo moribundo (II Re 13.14-19). Atacado por Senaquerib, Ezequías hace consultar a Isaías (II R 19.1-7; Is 38). Josías quiere recibir los consejos de la profetisa Julda sobre el uso que ha de hacer del libro descubierto en el templo (II R 22.14-20). Finalmente Sedecías solicita el parecer de Jeremías (Jr 21.1-7, 37-38)
¿Qué influencia tienen estos consejeros, tantas veces interrogados y buscados, pero tan poco escuchados? El rey pide su parecer -el parecer de Dios incluso cuando tiene que tomar una decisión Importante para la construcción de un templo (II S 7), para la organización y la dirección de una expedición guerrera (I R 22.1-28, II R 3.11-20) […]
Los profetas del Antiguo Testamento, pp. 36-37.

PRÓXIMAS ACTIVIDADES

15 – Día del padre
26-29 – Visita a Guerrero

29 – Clase unida sobre el tema semestral

El Espíritu produce y conduce la perseverancia, L. Cervantes-O.

8 de junio, 2014

Y también ustedes,
los que han escuchado
el mensaje de la verdad,
la buena noticia de salvación,
al creer en Cristo
han sido sellados
con el Espíritu Santo prometido,
que es garantía de nuestra herencia,
en orden a la liberación
del pueblo adquirido por Dios,
para convertirse en himno de alabanza a su gloria.
Efesios 1.13-14, La Palabra (Hispanoamérica)

En un nuevo acercamiento a lo que la doctrina denomina el “orden de salvación”, Efesios abre con una celebración y una serie de afirmaciones sobre la forma en que Dios ha actuado para redimir a los integrantes de su pueblo. No hay que olvidar que el orden de la salvación “…describe el proceso por medio del cual la obra de salvación, producida en Cristo, se cumple en forma subjetiva en los corazones y vidas de los pecadores. La expresión ordo salutis aspira a describir en su orden lógico, y también en sus interrelaciones, los varios movimientos del Espíritu Santo en la aplicación de la obra de redención. El énfasis no se pone en lo que el hombre hace al apropiarse la grada de Dios, sino en lo que Dios hace al aplicar esa obra”.[1] El texto indaga en los pasos o etapas que ha seguido Dios en su esfuerzo para aplicar la salvación:

a) “Él nos ha elegido en la persona de Cristo/ antes de crear el mundo” (v. 4): elección intemporal
b) “nos ha destinado de antemano/ y por pura iniciativa de su benevolencia” (v. 5): predestinación
c) “a ser adoptados como hijos suyos/ mediante Jesucristo”: adopción en Jesucristo

Ciertamente, aquí el proceso está reducido a solamente tres aspectos que las cartas paulinas desarrollan más ampliamente en otros lugares, pero ello no resta mérito para que el autor coloque estas realidades en una perspectiva litúrgica, pues lo realizado por Dios lo conduce a alabar intensamente (v. 6b). La muerte de Jesús, agrega (v. 7) tiene resultados liberadores y perdonadores, lo que conduce a maravillarse ante el “derroche de gracia” (v. 8) que se ha manifestado en el hecho de otorgar sabiduría e inteligencia (“teología”) para comprender semejante proceder divino, pues se le permite a los creyentes “conocer sus designios más secretos” (v. 9a), los que, por medio de Cristo conducen a la historia a su punto culminante y conseguir que “todas las cosas,/ las del cielo y las de la tierra,/ recuperen en Cristo su unidad” (v. 10b). El autor del texto visualiza de manera completa la plenitud de la acción redentora de Dios. ¡Los seguidores de Jesús son capaces de comprender el kairós de Dios!, es decir, la manera en que éste se comporta en términos salvíficos. Mariano Ávila comenta que el texto habla de cómo Dios “administra su economía salvífica en la plenitud [madurez] de los tiempos”[2] y ahora ha querido compartir esa inmensa realidad con quienes siguen a su Hijo en el mundo.
Cristo comparte la herencia con su nuevo pueblo (v. 11a), el que ha sido predestinado “según el designio soberano de Dios”, en quien nadie puede influir en modo alguno. Quienes ponen su esperanza en el Mesías se transforman, como se dijo líneas arriba, “en himno/ de alabanza a su gloria” (v. 12b), o en el poema divino, como sugiere Ávila. Los continuadores en la creencia, quienes han “escuchado el mensaje de la verdad”, la buena noticia de salvación, reciben también “el Espíritu Santo prometido” (v. 13), tal como sucedió en el “Pentecostés de los gentiles” de Hechos 10.44-48. El sello que representa esa venida a sus vidas (13b) es la garantía de la herencia liberadora, y la certeza de que perseverarán en la fe recibida y convertirse, como se subraya por tercera vez en el pasaje, “en himno/ de alabanza a su gloria” por ser un “pueblo adquirido por Dios” (v. 14).
Ávila resume muy bien la metáfora utilizada:

Arras es un término comercial al que se refiere un enganche, un depósito, un pago inicial y en ese sentido es un adelanto que garantiza el pago del resto de la deuda. Por ello es como una promesa y garantía del pago total. Es un compromiso que representa la obligación del deudor a pagar la totalidad (véase 2 Co 1.22; 5.5). El Espíritu Santo es el pago inicial que Dios nos ha dado como garantía de que recibiremos todo lo que Dios nos ha prometido: “nuestra herencia”.[3]

Este lenguaje de origen económico y comercial le sirve al apóstol para colocar en la mente y el corazón de sus lectores/as la importancia del esfuerzo redentor de Dios que, no satisfecho con entregar la vida de su Hijo Jesucristo, también proporciona los demás recursos para garantizar la continuidad y perseverancia de quienes han de participar y experimentar de los beneficios de la salvación. Perseverar en la fe es el resultado de la conducción del Espíritu en medio de los avatares del mundo, pues su presencia asegura que la obra salvífica llegará a su plenitud en todos los niveles, desde el humano hasta el cósmico.



[1] L. Berkhof, Teología sistemática. Grand Rapids, TELL; 1977, p. 517.
[2] M.Ávila, Carta a los efesios. Miami, Sociedades Bíblicas Unidas, 2008, pp. 45-46.
[3] Ibid., p. 43. Énfasis agregado.

Efesios 1.3-14



3 Alabemos a Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que por medio de Cristo nos ha bendecido
con toda suerte de bienes espirituales y celestiales.
4 Él nos ha elegido en la persona de Cristo
antes de crear el mundo,
para que nos mantengamos
sin mancha ante sus ojos,
como corresponde a consagrados a él.
Amorosamente 5 nos ha destinado de antemano,
y por pura iniciativa de su benevolencia,
a ser adoptados como hijos suyos mediante Jesucristo.
6 De este modo, la bondad
tan generosamente derramada sobre nosotros
por medio de su Hijo querido,
se convierte en himno
de alabanza a su gloria.
7 Con la muerte de su Hijo,
y en virtud de la riqueza de su bondad,
Dios nos libera y nos perdona los pecados.
8 ¡Qué derroche de gracia sobre nosotros,
al llenarnos de sabiduría e inteligencia
9 y darnos a conocer sus designios más secretos!

Los designios que benévolamente por medio de Cristo,
había decidido realizar
10 llevando la historia
a su punto culminante
y haciendo que todas las cosas,
las del cielo y las de la tierra,
recuperen en Cristo su unidad.
11 El mismo Cristo en quien también nosotros
participamos de la herencia
a la que hemos sido destinados de antemano
según el designio del Dios
que todo lo hace de acuerdo
con los planes de su libre decisión.
12 Así, nosotros, los que habíamos puesto
nuestra esperanza en el Mesías,
nos convertiremos en himno
de alabanza a su gloria.
13 Y también ustedes,
los que han escuchado
el mensaje de la verdad,
la buena noticia de salvación,
al creer en Cristo
han sido sellados
con el Espíritu Santo prometido,
14 que es garantía de nuestra herencia,
en orden a la liberación
del pueblo adquirido por Dios,
para convertirse en himno de alabanza a su gloria.

domingo, 1 de junio de 2014

Letra 370, 1 de junio de 2014

EL DIOS VIVO: SU FIDELIDAD
Karl Barth, Instantes

“Los dones y la vocación de Dios son irrevocables” (Romanos 11.29)

El hecho de que los judíos no desaparecieran de la historia universal en el año 70, sino que —precisamente ellos entre todos los pueblos grandes y pequeños de su antiguo entorno— siguieran entonces y sigan todavía hoy existiendo, y con más energía que nunca, tiene su fundamento obviamente, desde el punto de vista del mensaje bíblico, en el hecho de que el designio de Dios al elegir precisamente a ese pueblo, al hacer alianza precisamente con él, es un designio eterno e inmutable. Nada pudo cambiar en la fidelidad de su Dios el hecho de que aquel pueblo fuera un pueblo infiel que desde siempre quiso ser un pueblo como los demás pueblos, tener como ellos un rey y una historia. Precisamente porque la elección y la alianza subsisten —¡pues en Jesucristo éstas no quedan anuladas, sino cumplidas!—, subsisten también los judíos dentro de la historia universal, un pueblo que no es un pueblo y, precisamente por ello, es el pueblo, el pueblo de Dios, con una historia que no es historia y, precisamente por ello, precisamente en su problemática histórica, es la historia realmente humana, la historia del ser humano con Dios. Precisamente porque los judíos son ese pueblo, se puede decir de ellos hasta el día de hoy: “Quien os toca a vosotros toca la niña de mis ojos” (Zacarías 2.12). Y la niña de los ojos de Dios no puede tocarla nadie.
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CÁNONES DE DORT (1619)
CAPITULO QUINTO: DE LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS (II)

IX. De esta protección de los elegidos para la salvación, y de la perseverancia de los verdaderos creyentes en la fe, pueden estar seguros los creyentes mismos, y lo estarán también según la medida de la fe por la que firmemente creen que son y permanecerán siempre miembros vivos y verdaderos de la Iglesia, y que poseen el perdón de los pecados y la vida eterna.

X. En consecuencia, esta seguridad no proviene de alguna revelación especial ocurrida sin o fuera de la Palabra, sino de la fe en las promesas de Dios, que Él, para consuelo nuestro, reveló abundantemente en Su Palabra; del testimonio del Espíritu Santo, el cual da testimonio a nuestro espíritu, de que romos hijos de Dios (Rom. 8:16); y, finalmente, del ejercicio santo y sincero tanto de una buena conciencia como de las buenas obras. Y si los elegidos de Dios no tuvieran en este mundo, tanto este firme consuelo de que guardarán la victoria, como esta prenda cierta de la gloria eterna, entonces serían los más miserables de todos los hombres.

XI. Entretanto, la Sagrada Escritura testifica que los creyentes, en esta vida, luchan contra diversas vacilaciones de la carne y que, puestos en grave tentación, no siempre experimentan esta confianza absoluta de la fe y esta certeza de la perseverancia. Pero Dios, el Padre de toda consolación, no les dejará ser tentados más de lo que puedan resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida (1 Cor. 10:13), y de nuevo despertará en ellos, por el Espíritu Santo, la seguridad de la perseverancia.

XII. Pero tan fuera de lugar está que esta seguridad de la perseverancia pueda hacer vanos y descuidados a los creyentes verdaderos, que es ésta, por el contrario, una base de humildad, de temor filial, de piedad verdadera, de paciencia en toda lucha, de oraciones fervientes, de firmeza en la cruz y en la confesión de la verdad, así como de firme alegría en Dios; y que la meditación de ese beneficio es para ellos un acicate para la realización seria y constante de gratitud y buenas obras, como se desprende de los testimonios de la Sagrada Escritura y de los ejemplos de los santos.

XIII. Asimismo, cuando la confianza en la perseverancia revive en aquellos que son reincorporados de la caída, eso no produce en ellos altanería alguna o descuido de la piedad, sino un cuidado mayor en observar diligentemente los caminos del Señor que fueron preparados de antemano, a fin de que, caminando en ellos, pudiesen guardar la seguridad de su perseverancia y para que el semblante de un Dios expiado (cuya contemplación es para los piadosos más dulce que la vida, y cuyo ocultamiento les es más amargo que la muerte) no se aparte nuevamente de ellos a causa del abuso de Su misericordia paternal, y caigan así en más graves tormentos de ánimo.

XIV. Como agradó a Dios comenzar en nosotros esta obra suya de la gracia por la predicación del Evangelio, así la guarda, prosigue y consuma Él por el oír, leer y reflexionar de aquél, así como por amonestaciones, amenazas, promesas y el uso de los sacramentos.

XV. Esta doctrina de la perseverancia de los verdaderos creyentes y santos, así como de la seguridad de esta perseverancia que Dios, para honor de Su Nombre y para consuelo de las almas piadosas, reveló superabundantemente en Su Palabra e imprime en los corazones de los creyentes, no es comprendida por la carne, es odiada por Satanás, escarnecida por el mundo, abusada por los inexpertos e hipócritas, y combatida por los herejes; pero la Esposa de Cristo siempre la amó con ternura y la defendió con firmeza cual un tesoro de valor inapreciable. Y que también lo haga en el futuro, será algo de lo que se preocupará Dios, contra quien no vale consejo alguno, ni violencia alguna puede nada. A este único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sea el honor y la gloria eternamente. Amén.
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EL CMI HACE UN LLAMAMIENTO AL PRESIDENTE SUDANÉS PARA QUE PROTEJA A MERIAM YEHIA IBRAHIM ISHAG

La sentencia judicial que ordena en Sudán la flagelación y la pena de muerte para Meriam Yehia Ibrahim Ishag ha suscitado la expresión de la profunda preocupación del Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), que ha instado al presidente Omar Hassan Ahmad al-Bashir a intervenir para “evitar el cumplimiento de esta sentencia injusta e inadmisible”.
Meriam Yehia Ibrahim Ishag, una mujer sudanesa de 27 años, ha sido acusada de convertirse del islam al cristianismo y de haber cometido adulterio al casarse con un hombre cristiano, según los medios de comunicación.
En su carta al presidente Omar Hassan Ahmad al-Bashir, enviada el 23 de mayo, el Rev. Dr. Olav Fykse Tveit expresó su consternación por la decisión del tribunal. “Ya fueran los padres de la Sra. Meriam Yehia Ibrahim Ishag cristianos o musulmanes, esta sentencia va en contra de la letra y el espíritu de la Constitución sudanesa”, afirmó. Añadió que, según la Constitución sudanesa, todos los ciudadanos tienen “derecho a la libertad de credo y culto”.
El Rev. Dr. Olav Fykse Tveit declaró que condenar a Meriam Yehia Ibrahim Ishag viola un principio fundamental del derecho internacional en materia de derechos humanos recogido en la propia Constitución de Sudán.
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EL LENGUAJE ESPIRITUAL EN VIDA EN EL AMOR (III)

Las más de 40 secciones en prosa de Vida en el amor pueden ser vistas como un auténtico itinerario espiritual, un viaje por los senderos de la fe que se autonombra y se pregunta continuamente por la relación con Dios, el cosmos y las demás personas. Pionero de una comprensión de la espiritualidad que rompe los esquemas tradicionales, forma parte de un proyecto poético que reorientó su rumbo desde que Cardenal asumió la fe cristiana como razón de su vida.
Thomas Merton dice en el prólogo (fechado en enero de 1966): “En una época de conflicto, angustia, guerra, crueldad, confusión, el lector se podrá sorprender con este libro que es un himno al amor, y que nos dice que ‘todos los seres se aman’”. La visibilidad del mundo, señala en otro momento, le ha servido a Cardenal para redescubrir la presencia de Dios en todos los seres y las cosas más allá del panteísmo que podría sugerir esta manera de apreciar todo lo creado. Y concluye: “Aquí hay algo más que una doctrina sistemática: hay una intuición de la profunda verdad de la vida cristiana: el cristiano está unido a Dios en Cristo por el amor. Este libro es completamente tradicional —a veces como san Agustín o los místicos del ‘desposorio’ de la región del Rhin— y completamente moderno…”.
El epígrafe del libro no podía ser otro que I Juan 4.16: “Dios es amor, y el que vive en el amor, en Dios vive y Dios en él”. Asimismo, Cardenal se reencuentra con autores que han celebrado la vida de una manera libérrima: “‘Encuentro cartas de Dios dejadas caer en la calle, y todas ellas están firmadas por Dios’, dice Whitman. Y la hierba verde es un pañuelo oloroso con las iniciales de Dios en una esquina, como dice Whitman, que Él ha dejado caer intencionalmente para que lo recuerden”. Mucho del estilo poético de Cardenal se debe a la profunda influencia de Ezra Pound.
Creador e indagador de un lenguaje de fe que ha renovado la visión tradicional de la mística, puesto que su filiación poética en América Latina lo colocaba desde hacía tiempo al lado de los grandes nombres, a Cardenal le sucedió algo similar al poeta mexicano Javier Sicilia, quien encontraría fuertes coincidencias con la teología de la liberación. Antecedente directo de Beber en su propio pozo (1984), de Gustavo Gutiérrez, Vida en el amor es un canto de amor a todo lo creado porque permite encontrarse con Dios en cada realidad. Como afirma López Baralt: “El misticismo de Cardenal es ya, desde este ensayo, unitario: el cosmos está en gozosa interdependencia y todo es sagrado en él, desde Romeo “en oración” ante Julieta hasta el ratón que cantara Whitman y que nuestro poeta evoca con tanta fraternidad”. (LCO)

Actividades

OREMOS POR LOS CULTOS DE PENTECOSTÉS QUE CELEBRAREMOS EL PRÓXIMO DOMINGO

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 3 de junio, 19 hrs.
Modera: D.I. Odilón Arellano A.

Llamamiento: Amós 3.1-8
Oración de ofrecimiento
Himnos: “Cantad alegres al Señor” (81)
               “Tu nombre levantaré” (255)
Momentos de oración
Lectura bíblica: Ezequiel 3
Tema: El profeta intercesor
Himno: “Siervos de Dios” (500)
Ofertorio
Bendición pastoral

EL PROFETA INTERCESOR
Louis Monloubou

El tema de la intercesión del profeta está en el corazón mismo de varias exposiciones de la Biblia. Empecemos por señalar que el profeta bíblico se siente muy profundamente solidario de su pueblo (ls 6.5). Ezequiel les reprocha a los “falsos profetas” su falta de solidaridad (13, 5). Para él, el profeta tiene verdaderamente una “cura de almas” (3.16-21).
Esta solidaridad se rompe cuando se rechaza la palabra profética; el profeta se siente apartado del pueblo que se niega a escucharle (ls 8.16-18); Jeremías constata con tristeza la separación que le aísla de los demás (15.10.17; 16.1-9).
Ezequiel se niega a llevar luto por su esposa, lo mismo que se niega en nombre de Yavé a lamentarse por Jerusalén en su agonía (Ez 24.15-27).
En la desgracia se restablece la solidaridad que se había roto; el profeta vive entonces, hasta el fondo, todo el daño que padece el pueblo. Jeremías es llevado al cautiverio entre sus enemigos, los egipcios lo mismo que habla sido llevado el pueblo a Babilonia (Jr 42). Del mismo modo, el siervo de Yavé que tiene una silueta evidentemente profética llegará hasta el extremo en su solidaridad con el pueblo y hasta con «las multitudes” (ls 53). […]
La intercesión de Samuel se nos muestra en 1 Sm 7, 5, 8, 6, 12, 923. La de Elías y Eliseo respectivamente en 1 Re 17.20 y 2 Re 4.33 Vemos también Interceder a Amos (7 25). La intercesión de Isaías en Is 37 4, de Jeremías en Jr 37,.3, 42, 2 4 20, cf 7, 16, 11 14, 14, 11 Y finalmente la del siervo de Yavé en Is 53.12, aunque la tarea del siervo no es tanto la de Interceder como la de «situarse entre los transgresores y el castigo que han merecido» (C R North)
Jonás, con aires de profeta, es invitado a Invocar a su Dios por los marineros aterrorizados por la tempestad (Jon 1.6). Notemos que el tema de la intercesión se le aplica a Jesús en el Nuevo Testamento, pero SI el autor de la carta a los hebreos presenta a Jesús “Siempre vivo para interceder por los hombres», no es porque Jesús sea profeta, sino porque es sacerdote (Heb 7.25, 9 24).

Los profetas del Antiguo Testamento, pp. 35-36.

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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

7 – Preparación de la EBV/ Reunión ordinaria de la CMIRP
8 – Culto unido de Pentecostés
15 – Día del padre
26-29 – Visita a Guerrero
29 – Clase unida sobre el tema semestral

La perseverancia de los santos en el orden de la salvación, L. Cervantes-O.

1 de junio, 2014

Pero si esperamos algo que no vemos, es que aguardamos con perseverancia (jupomonēs). […] Porque a quienes Dios conoció de antemano (proégno), los destinó también desde el principio (proórisen) a reproducir la imagen de su Hijo, que había de ser el primogénito entre muchos hermanos. Y a quienes Dios destinó desde un principio (proórisen), también los llamó (ekálesen); a quienes llamó, los restableció en su amistad (edikaíosen); y a quienes restableció en su amistad, los hizo partícipes de su gloria (edóxasen).
Romanos 8.25, 29-30, La Palabra (Hispanoamérica)

El llamado “orden de la salvación” (ordo salutis) es una construcción humana basada en algunas evidencias bíblicas como la que aparece en Romanos 8.29-30 donde el apóstol Pablo intentó trazar un orden aproximado, dentro del designio divino, para aplicar su obra de salvación a la humanidad. Allí se delinean, como resultado de un profundo proceso de reflexión y meditación espiritual, las acciones divinas encaminadas a conducir a los seres humanos en la comprensión de las realidades salvíficas que permitan apreciar, en el contexto de una obra teológica de gran envergadura, las dimensiones de la obra divina realizada por Jesucristo:

a) conocimiento previo;
b) predestinación (dos veces);
c) llamamiento;
d) justificación; y
e) glorificación.

Existe un amplio trasfondo bíblico (Mt 24.24; Jn 5.24; 6.37, 39, 40, 44, 47, 51, 54, 56, 58; Ro 5.9-10; Fil 1.6; I P 5.6-10; Judas 24; etcétera) para esta doctrina que algunos prefieren denominar de la preservación, la seguridad eterna o, resumido en una frase, “salvo una vez, siempre salvo”. O mejor: la perseverancia de Dios con los santos. Una definición breve, siguiendo postulados paulinos, podría ser: “…a quien Dios regenera seguramente no permitirá que caiga de nuevo en la perdición sino que permanecerá en el poder de Dios hasta su salvación eventual”.[1]
La doctrina de la perseverancia de los santos forma parte del paquete de los famosos “cinco puntos calvinistas” establecidos por el sínodo internacional de iglesias reformadas reunido en la ciudad de Dordrecht, Holanda (cerca de Rotterdam), a fines de diciembre de 1618 y principios de 1619 para debatir algunos problemas doctrinales derivados de la controversia entre algunos grupos religiosos de ese país sobre la predestinación. Los puntos en cuestión (el famoso TULIP, por sus siglas en inglés), con el típico sabor paulino, son los siguientes:

1. Depravación total del ser humano
2. Elección incondicional
3. Expiación limitada
4. Gracia irresistible
5. Perseverancia de los santos

Como se ve, la última parte de los llamados Cánones de Dort (por la abreviatura del nombre de la ciudad) o Reglas de doctrina de Dordrecht aborda la perseverancia de los santos para responder al debate surgido entre quienes subrayaron fuertemente la participación del ser humano en la obtención de la salvación (Jacobo Arminio y sus seguidores) y afirmar con claridad la perspectiva reformada al respecto tomando en consideración las circunstancias humanas y materiales que deben enfrentar los/as creyentes en su paso por el mundo, de modo que se pueda afirmar la manera en que Dios es quien proporciona la certeza de la fidelidad y la perseverancia en la fe hasta alcanzar las firmes promesas de redención:

I. A los que Dios llama, conforme a Su propósito, a la comunión de Su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y regenera por el Espíritu Santo, a éstos les salva ciertamente del dominio y de la esclavitud del pecado, pero no les libra en esta vida totalmente de la carne y del cuerpo del pecado.

La perspectiva de experimentar la fe en medio de los vaivenes del mundo y de la historia se sitúa como un desafío permanente.

II. De esto hablan los cotidianos pecados de la flaqueza, y el que las mejores obras de los santos también adolezcan de defectos. Lo cual les da motivo constante de humillarse ante Dios, de buscar su refugio en el Cristo crucificado, de matar progresivamente la carne por Espíritu de oración y los santos ejercicios de piedad, y de desear la meta de la perfección, hasta que, librados de este cuerpo de muerte, reinen con el Cordero de Dios en los cielos.

La respuesta humana a la salvación debe conducirse por los caminos de la piedad, la rectitud y la constancia para ejercitar continuamente los beneficios de la salvación hasta que llegue la consumación plena.

III. A causa de estos restos de pecado que moran en el hombre, y también con motivo de las tentaciones del mundo y de Satanás, los convertidos no podrían perseverar firmemente en esa gracia, si fuesen abandonados a sus propias fuerzas. Pero fiel es Dios que misericordiosamente los confirma en la gracia que, una vez, les fue dada, y los guarda poderosamente hasta el fin.[2]

Las fuerzas para perseverar vienen únicamente de Dios, en cuya gracia hay que depositar toda la confianza para sobrevivir y obtener plenamente lo prometido por Él.



[1] Roger Nicole, “Perseverance of the Saints”, en Donald McKim, ed., Encyclopedia of the Reformed Faith. Louisville, Westminster John Knox Press, 1992, p. 275.
[2] Los Cánones de Dort o Reglas doctrinales de Dordrecht [1619]. Rijswijk, Holanda, Fundación Editorial de Literatura Reformada, p. 51.

Romanos 8.18-30


La Palabra (Hispanoamérica)

18 Considero, por lo demás, que los sufrimientos presentes no tienen comparación con la gloria que un día se nos descubrirá. 19 La creación, en efecto, espera con impaciencia que se nos descubra lo que serán los hijos de Dios. 20 Sometida a la caducidad, no voluntariamente, sino porque Dios así lo dispuso, abriga la esperanza 21 de compartir, libre de la servidumbre de la corrupción, la gloriosa libertad de los hijos de Dios. 22 Y es que la creación entera está gimiendo, a una, con dolores de parto hasta el día de hoy. 23 Pero no sólo ella; también nosotros, los que estamos en posesión del Espíritu como primicias del futuro, suspiramos en espera de que Dios nos haga sus hijos y libere nuestro cuerpo. 24 Porque ya estamos salvados, aunque sólo en esperanza. Es lógico que esperar lo que uno tiene ante los ojos no es verdadera esperanza, pues ¿cómo seguir esperando lo que ya se tiene ante los ojos? 25 Pero si esperamos algo que no vemos, es que aguardamos con perseverancia.

26 Asimismo, a pesar de que somos débiles, el Espíritu viene en nuestra ayuda; aunque no sabemos lo que nos conviene pedir, el Espíritu intercede por nosotros de manera misteriosa. 27 Y Dios, que sondea lo más profundo del ser, conoce cuál es el sentir de ese Espíritu que intercede por los creyentes de acuerdo con su divina voluntad. 28 Estamos seguros, además, de que todo colabora al bien de los que aman a Dios, de los que han sido elegidos conforme a su designio. 29 Porque a quienes Dios conoció de antemano, los destinó también desde el principio a reproducir la imagen de su Hijo, que había de ser el primogénito entre muchos hermanos. 30 Y a quienes Dios destinó desde un principio, también los llamó; a quienes llamó, los restableció en su amistad; y a quienes restableció en su amistad, los hizo partícipes de su gloria.

Programa de junio de 2014

TEMA SEMESTRAL: CONSTANCIA Y PERSEVERANCIA EN LA FE Y EN LA IGLESIA

Tema: LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS



I. Domingos, 10.30 hrs.

1: La perseverancia de los santos en el orden de la salvación
Lectura bíblica: Romanos 8.18-30
Expositor: LCO
Dirige: A.I. Hiram Palomino López

8: Domingo de Pentecostés
      El Espíritu propicia y conduce la perseverancia de los santos
Lectura bíblica: Efesios 1.1-14
Expositor: LCO
Dirige: D.I. Patricia Orozco Olea

15: El Señor guarda a los suyos: base de la perseverancia
Lectura bíblica: Juan 10.1-18
Expositor: LCO
Dirige: D.I. Miguel Medina Toledo

22: Perseverancia = perfeccionamiento por parte del Señor
Lectura bíblica: Filipenses 1
Expositor: A.I. Marthita Aguilar Arellano
Dirige: D.I. Laura Cabrera Berrocal

29: Con una disposición a toda prueba
Lectura bíblica: II Timoteo 4
Expositor: LCO
Dirige: Hno. Carlos Cuevas P.

II. Domingos, 17.30 hrs.
1: Reunión de Consistorio

8: Culto unido de Pentecostés
     Expositora: Pbra. Amparo Lerín Cruz

22: 4º Taller bíblico: “Josué y la ocupación de la tierra: problemas actuales”

III. Martes, 19.00 hrs.
Tema general: El profetismo bíblico: cumbre de la religión antigua

3: El profeta intercesor (Ezequiel 3)
Modera: D.I. Odilón Arellano A.

10: Los profetas y los reyes (I Samuel 22)
Modera: Hna. Alma Laura Adame

17: Los profetas y los sabios (Amós 3)
Modera: A.I. Israel Núñez C.

24: El Dios de los profetas (Amós 4)

Modera: Eddy Herrera

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...