sábado, 9 de agosto de 2014

Letra 380, 10 de agosto de 2014

COMUNIDAD DE VIDA
Karl Barth, Instantes

 “No os privéis el uno de otro” (I Corintios 7.5)

Uno contrae matrimonio y persevera en él porque se ha dado cuenta de que lo que Dios quiere de él es precisamente eso, y que por ello puede y debe hacerlo. La vocación al matrimonio es vocación a la comunidad de vida. El matrimonio es más que amor. El matrimonio es la prueba del amor. Pues en el matrimonio se trata de repetir el sí del amor en un caso de urgencia. “En un caso de urgencia” significa en una vida que es precisamente vida: trabajos y preocupaciones, alegrías y sufrimientos, salud y enfermedad, juventud y envejecimiento, afrontamiento de las cuestiones grandes y pequeñas, internas y externas, individuales y sociales; pero todo, de algún modo, juntos, todo con el cariño especial del uno al otro, todo acompasando el paso del uno al del otro.
Pero comunidad de vida no significa unificación forzada. Se han “matrimoniado” en su condición de realidad especial que cada uno de ellos es en sí mismo. El matrimonio es comunidad asentada dentro de esta libertad recíprocamente otorgada y mutuamente vivida. Lo importante es la libertad dentro de la comunidad. El matrimonio como comunidad de vida es la perseverancia de un hombre determinado en su orientación hacia una mujer determinada, y viceversa. El verdadero amor significa precisamente que uno sólo tiene que ver con ese otro —el entero ser de uno con la totalidad del otro—. Entonces se crea también una atmósfera, se construye una “casa” que quizá pueda llegar a ser un albergue, un refugio para muchos otros, y cuyo secreto, sin embargo, estriba únicamente en ese acto de profunda alegría que acontece y se hace continuamente acontecimiento en lo más íntimo de sí —en realidad, con tan sólo los dos a solas.

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LA ORACIÓN DE JESÚS Y DEL CRISTIANO (V)
Jon Sobrino

Mencionan también al Hijo unigénito del Padre. Eso significa que, desde Jesús, el Padre como misterio trascendente ha expresado claramente su voluntad, ha roto la simetría abstracta de un Dios que —en cuanto poder— pudiera ser por esencia salvación y condenación. Desde Jesús, lo que se sabe del Padre es que es en directo salvación y no condenación. Y, por otra parte, al mencionar al Hijo mencionan que  ha aparecido en la historia el modo correcto de corresponder y así acceder al misterio del Padre; que en este Hijo ha aparecido el camino de acceso al Padre.
Mencionan al Espíritu para afirmar que el misterio de Dios no sólo ha aparecido en la historia de Jesús, sino que se ha hecho interior al hombre y a la comunidad de hombres. Significa que la novedad de vida no es algo propuesto sólo ejemplarmente en Jesús como el Hijo, ni una posibilidad pensada o una nueva manera de comprender la naturaleza, la historia y el hombre, sino que es un cambio real en la vida. Significa que el hombre se hace deiforme al hacerse hijo en el Hijo. Más generalmente, significa que Dios se ha introducido en la historia y que la historia está asumida en Dios.
Esta realidad trinitaria explica la oración del cristiano en el N.T. La oración cristiana comienza con la fundamental afirmación de mantener el misterio de Dios y por ello el "no saber cómo conviene orar" (Ro 8.26). El lugar de la oración cristiana es la historia y su inserción en ella, la solidaridad y la no evasión de la misma a pesar de los sufrimientos, la vanidad de la creación, nuestra flaqueza... (Ro 8.18, 20, 22). Dentro de la historia, la oración se hace en el Espíritu que nos capacita para decir " ¡Abba! " y para seguir "gimiendo", buscando la voluntad del Padre (Ro 8.15, 26). Lo que Pablo está intentando decir es que la oración del cristiano se hace, en primer lugar, a partir de la vida real, entre la miseria de la historia y en solidaridad con ella, sin tratar de superar la historia concreta buscando algún otro lugar para la oración aparentemente más tranquilo, pero realmente menos propicio y aun imposible para la oración cristiana… Lo primero que hace el Espíritu es que esta vida sea cristiana. Y desde esa vida cristiana la oración se hace trinitariamente. Se ora al padre, misterio trascendente, pero a quien se puede llamar Padre. Como Jesús, usando su misma expresión abba, e introducidos en la historia como él, solidariamente con ella, dirigiéndose al Padre con la misma confianza y los mismos gemidos. Se ora en el Espíritu, es decir, dentro de una vida real cristiana, la vida en el Espíritu de Jesús.

Estructura
En toda oración, para que sea cristiana, y no meramente oración en el sentido de las religiones, no ha de faltar ninguno de los siguientes elementos:
a) Oír la palabra de Dios. En este oír está implicado que el misterio de Dios es personal y tiene una voluntad salvífica y liberadora. Las mediaciones de este oír son, de una parte, la vida de Jesús consignada en la Escritura y acumulada en la tradición; y, de otra parte, la palabra de Dios que se manifiesta en la situación histórica concreta en todas sus dimensiones personales, sociales, políticas y eclesiales.

b) Hacer lo que se ha escuchado. Más allá de la problemática nominalista de si el “hacer” es ya oración, lo que queremos afirmar es que corresponde a la estructura global de la oración cristiana.

c) Palabra de acción de gracias o de petición de perdón. Este es el momento de pronunciar el abba, o bien a la manera de Jesús, dando gracias, o bien a la manera del hijo pródigo, pidiendo perdón.

La cronología de estos tres pasos puede ser más compleja: el oír puede acaecer en lo que descriptivamente se llama acción; la acción puede ser aquello que nos capacita para oír, etcétera. El oír es la traducción antropológica del ser mayor de Dios, la necesidad de discernimiento de la voluntad de Dios, que por ser un Dios que supera absolutamente todo, no puede ser adecuadamente captado a través de la naturaleza, de la inercia de la historia, de las tradiciones de los hombres y ni siquiera de las prescripciones eclesiales.
Todo esto serán elementos del discernimiento, pero no su solución. El hacer es la condición de posibilidad y la verificación de que la actitud de quien ora es cristiana. Es en el hacer y no meramente en la interioridad de la oración donde se van concretando las actitudes del cristiano que posibilitan que la interioridad expresada en la oración corresponda a la objetividad de la exigencia cristiana. La palabra de respuesta es la expresión doxológica de corresponder, de ser afín a la realidad que llamamos Dios. Dar gracias o pedir perdón son expresión de la afinidad experimentada con Dios, como misterio último, o la expresión de su ausencia.

Oración y acción por la justicia
Se trata de hallar la correcta relación acción-oración superando una cierta tendencia al ex opere operato atribuido por unos a la oración y por otros a la acción. De hecho la absolutización de la oración ha alienado, como la absolutización de la acción no resulta algo infrecuente hoy. Vamos a presentar dos modelos teóricos de relación acción-contemplación y los vamos a analizar y criticar teóricamente, sin desconocer que la riqueza de sus realizaciones escapa a nuestra esquematización.

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HOY DEJAMOS DE SER EL PUEBLO ELEGIDO
Rabino Mijael Even David
ALC Noticias, 28 de julio de 2014

“Hoy nos hemos unido a los fuegos de la Inquisición. Quemamos personas vivas de una fe diferente a la nuestra y decimos que es nuestro Dios que lo requiere. Hoy nos unimos a las hordas de los cosacos, con odio asesino y salvaje, sin ver al otro, solo viendo que somos diferentes. Hoy nos unimos a los asesinos nazis, matando un niño brutalmente por su raza y etnicidad.
Hoy dejamos de ser el Pueblo Elegido, porque para esto no fuimos elegidos Tal vez necesitemos otros dos mil años de Exilio para recordar quienes deberíamos ser. Hoy perdimos cualquier superioridad moral que queríamos creer que teníamos. Somos exactamente como ellos. También somos asesinos. Todos nosotros. Los que prendieron en llamas, los que gritaron “muerte a los árabes”, los que declararon que la Tora nos pide matar, asesinar y vengarnos.  Aquellos que vieron todo esto y no hicieron nada, aquellos que mañana aún no harán nada.
Especialmente aquellos que tratan de encontrar paz para sus conciencias en las comparaciones. “Ah, pero nosotros no celebramos asesinatos” “Nosotros no enseñamos a odiar en nuestras escuelas”. “Nosotros no consideramos a los terroristas héroes.” Pero no es sobre ellos, Dios Altísimo ¡es sobre nosotros! Es sobre perdernos a nosotros mismos, sobre nuestro fracaso como nación. Evidentemente hemos fallado.
En el futuro cuando estudien las leyendas sobre la destrucción de nuestra sociedad, de nuestro Estado, ellos leerán: “Por el asesinato, la quema, el salvaje homicidio de Muhammad Abu Jdeir, nuestro templo destruido, nuestra tierra desolada y fuimos exiliados entre las naciones.”

Nunca la paz se vio más lejana. Nunca estuve tan avergonzado de ser israelí. Nunca estuve tan avergonzado de ser judío”.

Actividades

PIDAMOS AL SEÑOR POR LOS CANDIDATOS A OFICIALES QUE SERÁN ELECTOS HOY

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 12 de agosto, 19 hrs.
Modera: A.I. Vicente Orozco G.

Llamamiento: Isaías 5.8-17
Oración de ofrecimiento
Himnos: “Cantad alegres al Señor” (81)
               “La mañana vino ya” (473)
Momentos de oración
Lectura bíblica: Isaías 21.1-10
Tema: Isaías y la historia de su tiempo (II)
Himno: “Oh amor de Dios” (251)
Ofertorio
Bendición pastoral

ISAÍAS Y EL PLAN DIVINO (II)
Louis Monloubou

Dios va a llevar a cabo una obra “en el monte Sión y en Jerusalén”, una obra en contradicción con los planes de Senaquerib el asirio (10.12), “una obra extraña y misteriosa” (28.21), cuya presencia “en medio de él” sabrá finalmente «ven> Jacob (29.23 ; aunque este versículo debe ser tardío). Estas mismas consideraciones pue- den hacerse a propósito de un sinónimo de “obra”, es decir, tarea. Este término, que aparece utilizado antes de Isaías en el sentido de «obra, acción divina», y que sólo se usará dos veces después de él, se encuentra en vanas ocasiones en sus discursos (28, 21, 29; 29.14).
Con esta palabra, el mensaje de Isaías se presenta como la proclamación de un plan de Dios sobre la historia de su época Dios conduce esa historia, que es su obra El profeta tiene la misión de anunciar al pueblo el plan que ha formado y que inspira la obra que realiza El profeta tomó conocimiento de ese plan cuando fue enviado en misión (6.9-13) Y se dedica luego a anunciarlo, a hacerlo comprender.
Realmente ese plan resulta “extraño, misterioso”. Sin embargo, por sorprendente que sea, puede comprenderse, y entonces es cuando resulta “admirable” (28.29).
Pero, como hemos visto, el pueblo tiene sus propios consejeros que también han elaborado planes, yesos planes humanos están en oposición radical con los de Yavé. ¿Cómo podrá la representación del porvenir cercano, que se hace Isaías y que no puede menos de hacerse, resultar menos lúgubre que las palabras que resonaron en sus oídos en el momento de su vocación (6.11-13). De todas formas, el profeta está seguro de ello. la obra de Dios se llevará a cabo esa obra, dolorosa como puede ser el trato que el labrador, ese alumno de Yavé, Inflige a la tierra antes de tratarla con cariño (28.23-29), esa obra de Yavé pasa por la devastación, por la aniquilación, por la muerte, pero alcanza su último término más allá Más allá de la devastación, más allá de la aniquilación, más allá de la muerte misma es donde tiene que brotar la Vida Tal era precisamente el sentido del último versículo en la visión inicial (6.13).
Esa es la historia según Isaías, ese es según él el misterio que contiene su visión, evidentemente trágica, es por fortuna, aunque de una forma muy discreta, una visión alentadora por el gozoso anuncio mesiánico que contiene.

Los profetas del Antiguo Testamento,
pp. 47-48.

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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

17 – VIII Aniversario del Coro Laudate Dominum/ Apertura de cursos
24 – Clase unida: Jueces 19-21

31 – Día de la Biblia: Los 66 temas centrales de la Biblia

Oramos al Dios que viene a establecer su Reino, L. Cervantes-O.

10 de agosto, 2014

El séptimo ángel tocó la trompeta, y se oyeron en el cielo voces poderosas que proclamaban: —A nuestro Señor y a su Cristo pertenece el dominio del mundo, y lo ejercerá por siempre y para siempre.
Apocalipsis 11.15, La Palabra (Hispanoamérica)

Un aspecto fundamental de la oración de los cristianos/as se deriva de la petición central de la plegaria que Jesús enseñó a sus discípulos: “Venga tu Reino”, es decir, la realización de los máximos sueños divino-humanos de paz, bienestar, igualdad y justicia, porque en ella se concentra el horizonte de fe y esperanza que compartía con sus contemporáneos y que modificó para proyectar en sus seguidores/as a fin de moldear la mentalidad espiritual y política de la nueva comunidad: “…ha aparecido la novedad de Dios y ellos mismos se experimentan como hombres [y mujeres] nuevos”,[1] tal como lo resume el teólogo hispano-salvadoreño Jon Sobrino.

Al recibir ese modelo de oración como patrimonio y herencia, resulta obligatorio que la masa de creyentes en Jesús de Nazaret la sitúe y actualice en el horizonte que Jesús la colocó, pero ahora en la confrontación con nuevas realidades y problemas. Es la “memoria subversiva de Jesús”, en palabras de Mortimer Arias, lo que se expresa al momento de afirmar la venida del Reino anunciado y vivido por él.[2] Si los integrantes de las diversas iglesias repiten esa oración han de hacerlo en el espíritu de quien la pronunció por primera vez en el contexto múltiple, cambiante y exigente, que se vive a cada paso.

Es en este sentido que Sobrino ha abordado los dos elementos como parte de una misma realidad: la oración de Jesús y del cristiano en el mismo nivel de compromiso con la acción directa de Dios en medio de la historia humana. Al referirse a Jesús, afirma: “La oración de Jesús es la expresión de ese ‘más’ que va surgiendo en su propia historia. Ese ‘más’ va apareciendo en la búsqueda de la voluntad de Dios, en la alegría de que llegue el reino, en la aceptación fiel hasta el final de la voluntad de Dios y en la confianza incondicional hacia el Padre. […] …para Jesús el Padre era el Dios del reino”.[3]

Para el cristiano/a, la situación es muy similar: “La oración de los cristianos es, pues, aun después de la resurrección, como la de Jesús. […] Es la oración posibilitada por la realidad de ser ‘hijo’ y en la medida en que se es hijo”.[4] Llamar abba a Dios es ya un signo de pertenencia al Reino de Dios y de su realización parcial en el mundo. Cada creyente es un anticipo de la presencia efectiva del Reino cuya venida o manifestación intermitente, marginal, coyuntural o eventual es siempre conflictiva porque provoca la reacción de las fuerzas contrarias, las del anti-Reino o las del anticristo como les llaman las cartas de Juan a las mismas.

La oración en el Apocalipsis es un acto de protesta y de denuncia radicales (5.8; 8.3-4), pues muchos de los/as creyentes se manifiestan ante el Dios de Jesús con el martirio como horizonte inmediato (6.10) en medio de la negación de su esperanza más profunda que, no obstante, se sigue afirmando a pesar de la persecución y la muerte de que fueron objeto.[5] Elisabeth Schüssler Fiorenza explica dicha denuncia y la coloca en la perspectiva histórico-escatológica, propia del último libro de la Biblia: “Las oraciones de los santos son como carbones encendidos sobre los que se depositan los granos de incienso, haciendo que el humo se eleve ante el trono de Dios. […] las oraciones de los santos encienden y mantienen encendido el fuego del altar, que significa la cólera y el juicio de Dios. […] también las oraciones de los santos perseguidos exigen justicia y tratan de provocar el juicio de Dios”.[6] Y agrega:

La simbolización visionaria que ofrece el Apocalipsis de la salvación y el bienestar escatológicos, así como la denuncia de todos los poderes destructivos, han inspirado movimientos quiliásticos [milenaristas] a lo largo de la historia cristiana, en lugar de contribuir al establecimiento del cristianismo. […] Lo han leído como promesa liberadora de las estructuras eclesiásticas opresoras y del dominio destructor de quienes detentan el poder en este mundo. Han defendido siempre que el imperio de Dios significa salvación para este mundo, y no salvación de este mundo o salvación del alma. Los poderes opresores, sean políticos, sociales o religiosos, no pueden coexistir con el imperio y el poder de Dios, un poder generador de vida. El grito del Apocalipsis pidiendo justicia y juicio sólo puede ser entendido plenamente por quienes tienen hambre y sed de justicia.[7]

Apocalipsis 11.15 es, así, una afirmación rotunda de la manera en que se vislumbra, desde la esperanza cristiana, la venida definitiva del Reino de Dios para abarcar todas las esferas del mundo y, además, sintoniza perfectamente con el espíritu de la oración de Jesús, transmitido a sus seguidores/as, que proclama la victoria definitiva del poder del amor y la justicia sobre las fuerzas opresoras y de muerte propias del anti-Reino. La  victoria escatológica ya consumada se trasladará a los escenarios conflictivos del mundo para hacerse visible en toda su plenitud. La oración de los/as creyentes se sitúa en ese mismo nivel de crítica, rebeldía, insumisión y certidumbre:

Sobre un mundo dominado por diversos reyes de la tierra proclama Juan profeta el reino de Dios (Kyrios) y su Cristo, superando la lectura espiritualizante que a veces se ha hecho de Jn 18.38 (“mi reino no es de este mundo”). Según el Apocalipsis, el reino del Kyrios-Dios y de su Cristo proviene de (o se proclama en) el cielo, pero se realiza en este mundo. Lógicamente, sus seguidores no pueden aceptar la pretensión regia y sacral de Roma. Esta palabra celeste de proclamación del reino de Dios-Cristo es, por lo tanto, una voz de insumisión y rebeldía contra la pretensión total de Roma.[8]





[1] J. Sobrino, La oración de Jesús y del cristiano. 3ª ed. Bogotá, Ediciones Paulinas, 1986 (Comunidad y misión), pp. 58-59.
[2] Cf. M. Arias, Venga tu Reino: la memoria subversiva de Jesús. México, Casa Unida de Publicaciones, 1980.
[3] Ibid., pp. 33, 55.
[4] Ibid., pp. 63, 68.
[5] Cf. X. Pikaza Ibarrondo, Apocalipsis. Estella, Verbo Divino, 1999 (Guías de lectura del Nuevo Testamento), p. 298: “La sangre inocente pide a Dios venganza, desde el fondo del altar de la historia (6.10), y su grito será escuchado: Juan sabe que Dios juzgará a los asesinos, en gesto de talión histórico (hará beber sangre a quienes la han derramado: 16.6; 19.2)”.
[6] E. Schüssler Fiorenza, Apocalipsis: visión de un mundo justo. Estella, Verbo Divino, 2003 (Ágora, 3), p. 103.
[7] Ibid., pp. 181-182. Énfasis agregado.
[8] X. Pikaza Ibarrondo, op. cit., p. 136.

Apocalipsis 11.15-19


La Palabra (Hispanoamérica)

15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y se oyeron en el cielo voces poderosas que proclamaban: —A nuestro Señor y a su Cristo pertenece el dominio del mundo, y lo ejercerá por siempre y para siempre.
16 Se postraron entonces rostro en tierra los veinticuatro ancianos que están sentados en sus tronos ante Dios, y adoraron a Dios, 17 diciendo:

—Gracias, Señor Dios, dueño de todo,
tú que existes desde siempre,
porque con tu inmenso poder
has establecido tu reinado.
18 Gracias, porque tu ira se ha hecho presente
destrozando el furor de las naciones
y porque ha sonado la hora del juicio,
la hora de premiar a tus siervos los profetas,
a los santos y a cuantos veneran tu nombre,
sean humildes o poderosos,
la hora de exterminar a los que corrompen la tierra.


19 En aquel instante se abrió el Templo de Dios que está en el cielo y dentro de él apareció el Arca de su alianza en medio de relámpagos, truenos fragorosos, temblores de tierra y un recio granizar.

sábado, 2 de agosto de 2014

Letra 379, 3 de agosto de 2014

HOMBRE Y MUJER
Karl Barth, Instantes

“Hombre y mujer los creó” (Génesis 1.27)

Dios existe en comunidad. Puesto que en sí no está solo, ni tampoco hacia fuera quiere estarlo, no es buena la soledad para el ser humano. La condición humana es, en su forma fundamental, humanidad compartida. Que las cosas son así lo demuestra sin duda el hecho de que no podemos decir “ser humano” sin tener que decir “hombre” o “mujer” y, al mismo tiempo, “hombre y mujer”.
La mujer es eminentemente para el hombre, y el hombre para la mujer, el otro ser humano, el prójimo, al que hemos de ver y nos ha de ver, al que se ha de hablar y escuchar, cuya ayuda se ha de experimentar y al que se ha de prestar ayuda, cosas todas ellas que han de significar la suprema necesidad humana, pero también el supremo problema humano y, al mismo tiempo, la suprema realización humana. El uno puede y tiene que saberse interrogado por el otro: ¿puedes y quieres garantizar que también tu naturaleza es humana? ¿Puedes mostrármelo de manera que yo lo entienda también?
Si el hombre considerara que con sus palabras y obras debe demostrarle a la mujer, para la que él constituye tan enorme interrogante, que es humano, probablemente sería razón suficiente para que muchas cosas típicamente masculinas quedaran sin decir y sin hacer, o se dijeran e hicieran de un modo totalmente distinto. Y precisamente lo mismo habría que decir también de la manera femenina de hablar y de actuar. Estar solo y vivir para sí no puede ser para ambos sino algo fortuito, extrínseco, provisional y pasajero. En realidad, su ser es, siempre y en toda circunstancia, un ser con el otro.

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LA ORACIÓN DE JESÚS Y DEL CRISTIANO (IV)
Jon Sobrino

No es que existan, por lo tanto, dos objetos distintos del amor: Dios y el prójimo. Existe una única experiencia de la praxis del amor, cuyo material es el amor al prójimo, y en cuya formalidad -cuando se hace sin reservas- se da también la experiencia de Dios; y por ello puede formularse como amor a Dios.
El amor al prójimo es la condición de posibilidad de la experiencia de Dios como trascendente, como Dios siempre mayor; es su única mediación histórica. En el amor, por una parte, aparece el "más", el exceso de realidad y sentido; por otra, la praxis del amor es el lugar en que se experimenta la aporía fundamental: quien de verdad ama es perseguido, quien se pone en el camino del amor siente sobre sí el peso del pecado.
Aceptar cristianamente la trascendencia no es una identificación ingenua con la exigencia de un absoluto, sino corresponder a un absoluto a pesar de su cuestionamiento por la historia. En la frase tradicional de Pablo, significa tener esperanza contra toda esperanza.
Todas las tradiciones sobre Dios que recibe Jesús quedan sintetizadas en la tradición "del reino de Dios". Este reino es la alteridad última de Jesús. En cuanto "reino" apunta al amor real e histórico, a la comunión del individuo con los demás hombres, y de éstos con el origen y futuro de ellos mismos, es decir, con Dios. En cuanto es reino "de Dios" apunta a la última profundidad del reino, a la trascendencia, al Dios mayor.
Analizando la oración de los cristianos de la primera comunidad, tras la experiencia de la resurrección, vemos que su fundamento es trinitario. En su oración mencionan al Padre, misterio último de la existencia, santo e inmanipulable, trascendente como creador y origen de todo o como futuro absoluto. Amor, que se expresa como redentor y reconciliador. El Padre es puesto, además, en relación con la historia a partir del misterio del mal y del pecado: su sabiduría se muestra en la cruz, que es locura y escándalo.
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EL NUEVO PARTIDO NEOPENTECOSTAL
Bernardo Barranco V.

La ambigüedad y el doble discurso acompañan al naciente Partido Encuentro Social (PES). El mayor señalamiento consiste en ser un partido confesional de corte neopentecostal. Su presidente, Hugo Éric Flores Cervantes, se dice cristiano, pero no ministro, y mucho menos pastor. Sin embargo, su trayectoria indica lo contrario. No es de extrañar que el ascenso en México y en América Latina de las iglesias pentecostales haya alcanzado a tener brazos políticos que posicionen sus intereses y agendas en los entramados del poder. Así pasa en Brasil con la Iglesia Universal del Reino de Dios, la cual desde hace 15 años tiene una representación robusta en los tres órdenes de poder del país. También en Colombia y en varios países centroamericanos los grupos evangélicos tienen expresiones político partidarias que reflejan la pluralización y el alcance que estas nuevas minorías están desarrollando. En el caso mexicano no es de extrañar la irrupción evangélica en la vida partidaria y electoral, porque la Iglesia católica parece afianzar su influencia en el PAN y de manera palpable en el PRI. Muchos gobernadores y presidentes municipales encomiendan a Dios sus territorios y mandatos, vapuleando el carácter laico de su desempeño público y del Estado. Por ello el hecho de que un partido religioso disfrazado reivindique lo que en los hechos goza la iglesia mayoritaria. Se podría llamar “justicia divina”, pero no la justicia secular mexicana, ya que su irrupción viola el 130 constitucional, el código electoral y la Ley de asociaciones religiosas y culto público. En este país, al menos así lo dicen las leyes, no está permitido un partido confesional. Por ello los partidos están obligados a actuar y conducirse sin ligas de dependencia o subordinación con ministros de culto de cualquier religión. Bajo este manto de sospecha, el presidente del nuevo partido insiste a los cuatro vientos: “No somos partido religioso, al contrario, somos liberales”, como si ser liberal lo eximiera de ser religioso. Flores quiere escamotear y sabe bien que la mayoría de los liderazgos protestantes en México, al menos, son juaristas, políticamente liberales y laicos.
Éric Flores es un personaje de largo linaje evangélico. Nace en el seno de una familia enlazada a la Iglesia de Dios, agrupación de corte bautista; estudia en una preparatoria presbiteriana, Instituto Juárez, en el sur del DF, y desde muy joven milita políticamente. Trabajó con el grupo priísta de Colosio y fue asesor de Ernesto Zedillo, bajo la dirección de Liébano Sáenz. Encontré en el libro de Mariano Ávila Arteaga, Entre Dios y el césar: líderes evangélicos y política en México (1992 -2002), una reveladora entrevista en la que el actual presidente del PES afirma: “Queremos el poder para crear un modelo de gobierno de justicia y de misericordia para que este pueblo voltee a ver a Dios. Eso será posible con gobernantes íntegros cristianos”. Ahí afirma no creer en los partidos y, con un toque de mesianismo conservador, proclama: “El gobierno civil es bíblico. El federalismo surge de la Biblia. En ello pensaban los que crearon la constitución estadunidense. Hallaron inspiración en Moisés y su formación de líderes laicos”.
Flores se alía con Casa sobre la Roca, una Iglesia dirigida por Alejandro y Rosi Orozco. Se venden ante Felipe Calderón como el leal brazo evangélico de su campaña presidencial. Igualmente neopentecostal, Casa sobre la Roca navega también en la ambigüedad, no se reconoce una agrupación religiosa, sino una comunidad de superación humana con inspiración en los valores bíblicos que se sustentan en los principios de la teología de la prosperidad. Pero su concepción de familia, sexualidad, aborto y otros análogos es idéntica a la de los católicos conservadores. En ese mismo sentido, el PES, expresado por Daniela Pérez, delegada de Baja California Sur se pronuncia por el establecimiento de un matrimonio exclusivamente entre un hombre y una mujer, el cuidado y protección de la vida desde su concepción hasta su muerte natural y no inducida, la prohibición al acceso de páginas pornográficas en escuelas, oficinas de gobierno y en áreas públicas.
El PES de Éric Flores puede representar un modelo inédito que aglutine corrientes conservadoras y ultraconservadoras en México. Ante el desgaste político y simbólico de grupos de derecha radical católica como el Yunque, muchas asociaciones conservadoras requieren nuevos interlocutores y canales más modernos de representación con el poder político; en este sentido el PES apuesta como una conveniente alternativa. Hay que reconocer que la derecha se ha modernizado; ya no es el actor ultra, iracundo, personificado por Serrano Limón. El antropólogo Roger Bartra nos recuerda que si algo irrita a los políticos que viven bajo viejas coordenadas ideológicas es que se esté constituyendo una derecha moderna y que incluso haya impulsado la transición democrática en México.

Flores, el presidente del PES, retoma el proyecto de Casa sobre la Roca fraguado en los tiempos del calderonismo. La pluralización del campo religioso en América Latina ha obligado a incorporar nuevos actores evangélicos con diversas tradiciones, intenciones e intereses específicos. Dicho de otra manera, la ultraderecha ha dejado de ser sólo católica, tiene una competencia evangélica que puede bajo ciertas circunstancias convertirse en aliada. Ambas, la derecha católica y neopentecostal, cuentan con recursos humanos y económicos, con fuertes vínculos internacionales, especialmente con poderosos grupos afines en Estados Unidos. En el fondo la presencia del PES plantea la resignificación de las derechas religiosas del país. Los grupos conservadores quieren salir de sus catacumbas. No cabe duda de que la secularización de la cultura y la globalización han tocado las puertas de los nuevos grupos conservadores, los cuales han logrado mutar, adaptarse e insertar su agenda en la plaza pública. La irrupción del PES lleva a considerar de forma crítica la tentativa conservadora de reconquistar el espacio secular. La derecha encapsulada y conspiradora, como el Yunque, se ha vuelto obsoleta, mientras grupos como el PES suponen el asedio a los espacios de la sociedad civil urbana, la incidencia religiosa en políticas públicas y el ascenso político de una nueva generación, religiosamente conservadora.

Actividades

OREMOS POR EL CAMPAMENTO QUE SE REALIZARÁ ESTA SEMANA

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 5 de agosto, 19 hrs.
Modera: A.I. Rubén Núñez C.

Llamamiento: Isaías 4.2-6
Oración de ofrecimiento
Himnos: “Al estar aquí” (37)
             “Tu nombre levantaré” (255)
Momentos de oración
Lectura bíblica: Isaías 20
Tema: Isaías y la historia de su tiempo (I)
Himno: “Ahora soy de Cristo” (281)
Ofertorio
Bendición pastoral

ISAÍAS Y EL PLAN DIVINO
Louis Monloubou

El verbo “aconsejar” (yaac), “dar un consejo”, se utiliza sobre todo a propósito de los consejos que se dan los hombres (2 S 15.17). El participio presente, “el aconsejante”, es decir, “el consejero”, se usa frecuentemente a propósito del rey, del juez, del sabio. Yavé es a veces el sujeto de ese verbo, pero este hecho es raro (Sal 16.7) Y no se da nunca en los profetas.
En la lengua de Isaías, este verbo y el nombre derivado designan la actividad consejera que tiende a la elaboración de un plan: plan de acción política, guerrera, etc. (ls 28.29; 29.15). El espíritu de consejo (11, 2) es el que hace al buen consejero, el que favorece el establecimiento de unos planes útiles. Así, pues, Isaías conoce, como los demás escritores bíblicos, la actividad consejera de los hombres; conoce «consejeros»; en él, el participio es una palabra técnica, conocida, apreciada y utilizada (3, 3; 9, 5; 19, 11). Sin embargo, es la actividad consejera de Dios la que le fascina. Le gusta mirar a Dios elaborando un plan y dedicándose eficazmente a realizarlo.
El drama de su predicación es que existen planes humanos y un plan de Dios; que los primeros se muestran radicalmente opuestos al segundo y por tanto son completamente inconsistentes. Y eso es lo que hay que decir y predicar a todos; invitar a sus contemporáneos a que abandonen esos planes ridículos a los que prestan tanta atención, para que dirijan sus miradas hacia el designio, el único eficaz, de Dios.
¡Esfuerzo baldío! Las gentes no prestan ninguna atención al plan de Yavé (5.12); bromean con él, convenci- dos de que no puede tener resultado alguno (5.19). Sin embargo, es ese plan, y sólo ése, el que los dirige y los orienta irresistiblemente hacia el castigo que merece su incredulidad (5.24). Pues bien, es tal la ceguera de los oyentes de Isaías que, aunque ya ha comenzado ese castigo, cuando ya ha empezado a realizarse el plan de Yavé, claramente anunciado, los israelitas no perciben su verdadero sentido (9.12) Y se precipitan hacia soluciones ridículas en vez de “mirar” hacia aquel que dirige todas las cosas (22.11). También es interesante el uso que hace Isaías de un segundo término que significa “la obra”. Este término designa habitualmente las actividades de los hombres; también alude a veces a los actos de Dios, concretamente a sus intervenciones en la historia (Jue 2.10; Ex 34.10; Dt 11.7; etcétera). Este sentido teologal no es frecuente y no se le encuentra en los profetas. Es precisamente en Isaías en donde se trata sobre todo de «la obra divina» (5.12, 19). […]

Los profetas del Antiguo Testamento, pp. 47-48.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES
5-7 – Campamento infantil

10 – Reunión congregacional

Oración cristiana y Reino de Dios, Rev. George Reyes V.

3 de agosto de 2014

1. LA ORACIÓN, PIEDRA ANGULAR DEL MINISTERIO DE LA IGLESIA EN EL REINO

›1.1. LA BATALLA DE LA IGLESIA EN EL REINO
Batalla invisible, de la que pocas veces estamos conscientes, pero que es una realidad y cuando gana se manifiesta en señales anti-reino de Dios: odio, guerra, violencia, divisiones,  crítica mal intencionada, poder o dominio sobre los demás, pecado personal y falta de vida santa o consagrada (mundanalidad), etcétera.

1.2. EL TRIUNFO DE LA IGLESIA EN EL REINO
El triunfo de la iglesia:
"HE PELEADO LA BUENA BATALLA, HE TERMINADO LA CARRERA, ME HE MANTENIDO EN LA FE" (2 Ti  4:7) .
LA NUBE DE TESTIGOS  (LOS CREYENTES Y MÁRTIRES VIVOS EN LA PRESENCIA DE DIOS) QUE NOS HAN PRECEDIDO Y SE PRESENTAN COMO TESTIGOS DE LA FE» (Heb. 11; 12:1) .

2. LA ESPIRITUALIDAD DEL REINO

2.1. El reino es una misteriosa realidad espiritual presente  en crecimiento y una realidad futura (escatológica)
EL SÍMIL USADO POR Jesús:  Lc 4:18-19
Grano de mostaza que se siembra y se vuelve árbol grande en el que los pájaros lo aprovechan (v. 18).
Levadura que fermenta toda la masa (v. 19).

2.2. La  oración decide la batalla espiritual (Lc 13:22-30). Aunque en esta parábola ni esta sección narrativa (quizá fungiendo como polémica y enseñanza contra la clase poderosa de la época) está conectada con la oración, ésta es clave:
2.2.1. Para obtener el esfuerzo personal de entrar al reino espiritual de salvación. Notar el dicho de su época usado por Jesús:  «…hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos» (v. 30).
2.2.2. Para  el cultivo en silencio del ser o la vida interior,  cultivo decisivo en la santificación que se manifiesta en una vida transformada  que es la prioridad del reino, si se lo entiende no como un lugar, sino como un reino presente espiritual de salvación al cual todo genuino creyente ha decidido hacer el esfuerzo por entrar  (sometiéndose al señorío de Cristo) y hacerlo propio conforme a las palabras de Cristo:  "El reino de Dios está entre [o dentro]  de ustedes" (Lc 17:21). 
2.2.3. Para contribuir a la misión (que el reino venga, se haga presente y crezca cada vez más), conforme a la enseñanza y modelo de oración de Jesús: pedir para que el reino de Dios venga y se haga su voluntad en todo el universo visible e invisible (Mt 6:10).
›2.2.4. Todo esto porque la oración es una actividad no sólo intelectual, sino también, sobre todo, del corazón (1 Co 14:15-17). La verdadera oración, la del corazón, combina ambas cosas: el intelecto y el corazón, pero que durante ella (privada o comunitaria) intelecto debe ser sometido al corazón para que no vagabundee o se distraiga (sin prestar atención en lo que ora) e impida así el genuino contacto con el Dios Trino y, por ende, ser oído, porque esta es la oración de la que Dios se agrada y la que escucha o responde.

3. El desafío que tenemos por delante: ESTAMOS CONVOCADOS A LA ORACIÓN EN PRO DEL REINO DE DIOS, REALIDAD ESPIRITUAL PRESENTE DE SALVACIÓN. PERO MEDIANTE UNA ORACIÓN QUE INVOLUCRA EL INTELECTO (CONOCIMIENTO Y SABE LO QUE ORA) Y EL CORAZÓN (SENTIMIENTO DE ENTREGA, ADORACIÓN Y SUMISIÓN), QUE ES LA QUE AGRADA Y ESCUCHA DIOS. 

Lucas 13.18-30



La Palabra (Hispanoamérica)

18 Decía Jesús: —¿Con qué puede compararse el reino de Dios? ¿Con qué lo compararé? 19 Puede compararse al grano de mostaza que un hombre sembró en su huerto, y que luego creció y se hizo como un árbol, entre cuyas ramas anidaron los pájaros. 20 Dijo también: —¿A qué compararé el reino de Dios? 21 Puede compararse a la levadura que toma una mujer y la mezcla con tres medidas de harina para que fermente toda la masa.

22 De camino a Jerusalén, Jesús enseñaba a la gente de los pueblos y aldeas por donde pasaba. 23 Una vez, uno le preguntó: —Señor, ¿son pocos los que se salvan? Jesús les dijo: 24 —Esfuércense en entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos intentarán entrar, pero no podrán. 25 Después que el amo de la casa se levante y cierre la puerta, los que de ustedes hayan quedado fuera comenzarán a golpear la puerta diciendo: “¡Señor, ábrenos!”. Pero él les contestará: “No sé de dónde son ustedes”. 26 Entonces dirán: “¡Nosotros hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas!”. 27 Pero él les replicará: “¡No sé de dónde son ustedes! ¡Apártense de mí todos ustedes que se pasan la vida haciendo el mal!”. 28 Allí llorarán y les rechinarán los dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras ustedes son arrojados afuera. 29 Vendrán gentes de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30 Pues los que ahora son últimos, serán los primeros; y los que ahora son primeros, serán los últimos.

viernes, 1 de agosto de 2014

Programa de agosto

TEMA SEMESTRAL: UNA ORACIÓN PARTICIPATIVA

Tema: ORAR EN EL HORIZONTE DEL REINO DE DIOS

I. Domingos, 10.30 hrs.

3: Oración cristiana y Reino de Dios
Lectura bíblica: Lucas 13.18-30
Dirige: Hna. Noemí Pastor
Expositor: LCO

10: Oramos al Dios que viene a establecer su Reino
Lectura bíblica: Apocalipsis 11.15-19
Dirige: A.I. Pablo Gil M.
Expositor: LCO

17: Oración y espiritualidad del Reino
Lectura bíblica: Lucas 9.57-62
Dirige: Hna. Lidia Martínez Murillo
Expositor: A.I. Hiram Palomino L.

24: Oración, profetismo y Reino de Dios
Lectura bíblica: Lucas 10.1-16
Dirige: Hno. David Ábrego
Expositor: LCO

31: Oración y acción por la justicia
Lectura bíblica: Mateo 7.13-23
Dirige: Hna. Estelita Sánchez R.
Expositor: LCO

II. Domingos, 17.30 hrs.

3: Reunión de Consistorio

17, 17.30 hrs.: 5º Taller bíblico: “Jueces 19: violencia de género, una realidad bíblica”

31, 17.30 hrs.: Día de la Biblia. Los 66 temas centrales de la Biblia

III. Martes, 19.00 hrs.
Tema general: El profetismo bíblico: cumbre de la religión antigua

5: Isaías y la historia de su tiempo (I) (Isaías 20)
Modera: A.I. Rubén Núñez C.

12: Isaías y la historia de su tiempo (II) (Isaías 21.1-10)
Modera: A.I. Vicente Orozco G.

19: Ezequiel y su idea de la historia (I) (Ezequiel 1.1-14)
Modera: Hna. Ruth Gleason

26: Ezequiel y su idea de la historia (II) (Ezequiel 5.1-15)
Modera: D.I. Odilón Arellano

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...