domingo, 14 de mayo de 2017

La familia de Jacob y su reconstrucción espiritual, L. Cervantes-O.


14 de mayo, 2017

Y luego él solo regresó al otro lado y allí luchó con un desconocido hasta que el sol salió. Cuando el desconocido se dio cuenta de que no podía vencer a Jacob, lo golpeó en la cadera, y se la zafó.
Génesis 32.24-25, Traducción en Lenguaje Actual

Jacob como hijo, esposo y padre
La familia originaria de Jacob traía la marca de la alianza con Yahvé, el Dios de su padre y abuelo. No había estado exenta de dificultades, sobre todo al momento de la repartición de la herencia material y espiritual que lo confrontó duramente con su hermano Esaú, quien antes le había intercambiado la primogenitura en una historia célebre.

Por su parte, las cuatro familias que había formado el patriarca enfrentarían diversas crisis dada la manera en que se habían formado: engaños, sorpresas, falta de sinceridad en las relaciones y afectos. Todo ello inició desde el momento en que quiso casarse con Raquel, pero fue engañado por Labán al entregarle a su hija mayor.

La saga de Jacob es un buen modelo de desarrollo espiritual masculino. Las tres etapas que recorre el varón están claramente delineadas en el texto del Génesis que muestran las características del alma varonil en proceso de liberación e integración. El ciclo de Jacob es una guía potencial del proceso al que está llamado todo varón que busque una afirmación de su propio ser masculino con el objetivo de la defensa de la vida y la cohesión social de la comunidad humana. La primera etapa, de “ascenso personal” es, quizá, la más negativa, aunque sea la más aceptada y practicada, la mayor parte de las veces inconscientemente:

La mayoría de los varones continúa hasta morirse en la dirección de (A). Es decir, adquirir, lograr, superar, aventajar y morir peleando por mantener lo arrebatado a otros machos igualmente deseosos de ascender en la empresa, la política o la iglesia. Es la etapa de los discípulos de Jesús que compiten por los primeros lugares (Mc 10.35-45) y discuten entre ellos por ser el más importante (Mc 9.33-36). En (A) no hay amistad o fraternidad con otros varones; no existe la noción de equipo con otros hombres, mucho menos con mujeres, quienes son vistas solo como colaboradoras inferiores o seres débiles a quienes proteger, pero nunca escuchar. […] Mientras el hombre espiritual permanezca en (A), su camino es el de la ambiciosa disciplina, del auto-empoderamiento, del reforzamiento espiritual de sí mismo; si continúa en este camino se convierte en un ministro hábil y eficiente, víctima de su propia acumulación de poder, varón luchando contra varones por ser el primero.[1]

Jacob no valoraba adecuadamente a su familia al exponerla a los riesgos del reencuentro con su hermano, pero, aun así, su decisión de reencontrarse con Esaú y recuperar su fraternidad muestra algunos avances o, más bien, tanteos en la construcción de una nueva masculinidad y de una manera diferente de ser persona. El patriarca avanzará a la segunda etapa, la de la solidaridad, “que permite al varón hacerse uno con sus hermanos y hermanas, renunciando al camino ascendente del control y la dominación. Es la búsqueda amplia por la justicia y la equidad”.[2] Es una etapa horizontal, ya no en ascenso sino en un plano de práctica del respeto a los demás como iguales. Se comienzan a ceder derechos de otros, a compartir funciones y a celebrar la diversidad. “La amistad con otros varones le ayuda a visualizar mejor sus heridas y a solicitar ayuda de quienes conocen mejor el alma viril, es decir otros hermanos de género. Este es un camino de reconciliación con la imagen paterna, de autoconocimiento de la psiquis masculina en sus profundos repliegues y experimentación de un nuevo modelo de vivir en la iglesia”.[3]

Hacia el reencuentro con Esaú: reconstrucción y nuevo inicio
La lucha con el “ángel”: instante fundador de una nueva persona, de un nuevo integrante de la familia de la alianza. Es la “vía negativa”, la tercera etapa, “donde hay que desaprender el camino del poder, potenciar a otros, hacerse hermano de la creación, derribar barreras para ser parte de una nueva humanidad. Es ir en contracorriente al camino que la sociedad y la estructura eclesial disponen para el hombre religioso, una posición de privilegios y ventajas. Es vivir como el producto definitivo del Espíritu que hace de todos uno, ser el logro de Cristo que reconcilia todas las cosas en Sí mismo (Col 1.20)”.[4] Ya consumado como padre con una gran parentela, Jacob se considera consumado a sí mismo, pero es como si sus esposas, concubinas e hijos no tuvieran rostro, pues sólo representan un logro en el camino de su masculinidad afirmada.

Después de asegurarse de colocar a sus cuatro esposas y once hijos del otro lado del torrente, es decir de preservar la vida como una opción esencial, Jacob se queda solo, la noche oscura se inicia, lo que provoca el encuentro con el ser misterioso —aun la Biblia es ambigua, primero un hombre (32,25), después Dios (32,29)— por medio de lo único que Jacob sabe hacer: luchar. […] Ésta es la noche espiritual masculina, su naturaleza se aferra, lucha, exige, pregunta por el nombre de su contrincante. Pero es noche del alma y no hay respuesta a su pregunta, está por nacer otro hombre, el hombre transformado por la superación de las experiencias de enfrentamiento y frustraciones y dar paso a la experiencia auténtica de paternidad: no esperar nada excepto la salvación de la prole. En la oscuridad ve el rostro de Dios y éste le revela un nuevo nombre.[5]

El nuevo nombre de Jacob define su nueva percepción de la acción de Dios en su vida y en su familia adecuada para seguir afrontando las luchas cotidianas con una mejor percepción de la fe y la existencia: “Jacob ha tenido la experiencia de los místicos que reconocen que nada se parece más a Dios que la oscuridad. De allí puede regresar a reconciliarse a fondo con su hermano, a convertirse en verdadero padre y esposo, el varón liberado de oposición y temor”.[6] De manera distinta a su abuelo y su padre, quienes se cubrieron tras las mujeres para salvar su vida (Gn 12.10-20; 20; 26.6-1), Jacob ahora se colocaría delante de su hermano protegiendo el clan para solicitar humildemente la misericordia de Esaú (Gn 33.3).

Dios reconstruye familias todo el tiempo y las encamina hacia nuevos horizontes de fe y de acción. El modelo de Jacob, visto ya no solamente como un “héroe” sino como un hombre de familia en proceso de reconstrucción, manifiesta cómo Dios, desde la antigüedad, ha insistido constantemente en formar y consolidar familias de fe dispuestas a encontrarse con él en la historia.



[1] Hugo Cáceres Guinet, “Algunos elementos de la espiritualidad masculina vistos a través de la narración bíblica de Jacob”, en RIBLA, núm. 56, pp. 20-21, www.claiweb.org/index.php/miembros-2/revistas-2#52-63.
[2] Ibíd., p. 21.
[3] Ídem. Énfasis original.
[4] Ídem.
[5] Ibíd., p. 25. Énfasis original.
[6] Ídem.

Génesis 32.22-32

22-23 Esa misma noche Jacob se levantó, tomó todas sus posesiones, y junto con su familia cruzó el arroyo Jaboc. 24 Y luego él solo regresó al otro lado y allí luchó con un desconocido hasta que el sol salió. 25 Cuando el desconocido se dio cuenta de que no podía vencer a Jacob, lo golpeó en la cadera, y se la zafó. 26 Entonces el desconocido le dijo: —¡Suéltame! ¡Ya salió el sol! Pero Jacob le respondió: —No te suelto si no me bendices. 27 El desconocido le preguntó: —¿Cómo te llamas? Cuando Jacob le dio su nombre, 28 el desconocido dijo: —Ya no te vas a llamar Jacob. Ahora vas a llamarte Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
29 Entonces Jacob le dijo: —Ahora te toca decirme cómo te llamas. Pero el desconocido respondió: —¡Pues ya debieras saberlo! Luego bendijo a Jacob, 30 y por eso Jacob llamó a ese lugar Penuel, pues dijo: "¡He visto a Dios cara a cara, y todavía sigo con vida!".
31 Cuando el sol salió, Jacob se fue de Penuel, pero iba cojeando. 32 Por eso hasta el día de hoy los israelitas no comen del músculo que cubre la cadera de ningún animal, porque fue allí donde Jacob fue golpeado.

domingo, 7 de mayo de 2017

Letra 517, 7 de mayo de 2017

LAS MUJERES OLVIDADAS EN LA HISTORIA DE LA IGLESIA:
KATHERINE SCHÜTZ ZELL (II)
Lisandro Orlov
ALC Noticias, 26 de febrero de 2015

El ministerio principal de Katherine fue el acoger a los refugiados protestantes y ministros itinerantes. Según el historiador de la iglesia Philip Shaff en su Historia de la Iglesia Cristiana, los ministros de la Reforma informaron que “ella dialogó con ellos sobre la teología de manera inteligente que la clasifican por encima de muchos doctores.” Para los opositores que insistían en que ella debía guardar silencio, ella dijo: “Me recuerdas que el apóstol Pablo le dijo a las mujeres el permanecer en silencio en la iglesia Pero les recuerdo la palabra de este mismo Apóstol que afirmó que en Cristo ya no hay varón ni mujer, y la profecía de Joel: “Yo derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán”. Ella añadió, con un toque de sarcasmo: “No pretendo ser Juan el Bautista reprendiendo a los fariseos. No pretendo ser Nathan recriminando a David. Aspiro sólo a ser el trasero de Balaam, castigando a su amo”.
Katherine también estaba profundamente involucrada en el ministerio con los pobres, y escribió muchos himnos, que se publicaron en forma de folleto específicamente para la gente común de Alemania. Pero quizás su contribución más sorprendente era su bondad y la inclusión hacia los cristianos que diferían de su propio grupo en doctrinas consideradas no esenciales– una posición que no era sólo de vanguardia en su tiempo, sino que recibió rechazo tanto de los protestantes y de los católicos por igual. Para su mayor crítico, el ministro luterano Ludwig Rabus, escribió:

Considere a los pobres anabaptistas, que son tan furiosa y ferozmente perseguidos. ¿Deben las autoridades de todo el mundo ser incitada en contra de ellos, como el cazador conduce a su perro en contra los animales salvajes? ¿Contra aquellos que reconocen a Cristo como el Señor, en gran medida de la misma manera que lo hacemos nosotros y junto a quienes rompimos con el papado? El hecho de que no pueden estar de acuerdo con nosotros en temas menores, ¿es esta una razón para perseguirles y en ellos a Cristo, en quien fervientemente creen y que a menudo le han confesado ya sea en la miseria, en la cárcel, y bajo los tormentos del fuego y el agua?

Los gobiernos pueden castigar a los criminales, pero no deberían obligar o gobernar en relación con las creencias que es una cuestión del corazón y de la conciencia y que no tiene nada que ver con las autoridades temporales”. Katherine también declaró enfáticamente que: “Cualquier persona que reconoce a Cristo como el verdadero Hijo de Dios y el único Salvador de la humanidad es bienvenido en mi mesa.”
Al final de su vida Katherine mostró su compromiso con esta posición mediante la realización de un funeral en secreto para una mujer que era discípula de la secta “radical” de los seguidores de Kaspar Scwenkenfeld, a pesar de que ella ya era anciana y estaba gravemente enferma. El ayuntamiento de la ciudad anunció que ella sería reprendida públicamente por este funeral tan pronto como se recupere de su enfermedad. Ella no se recuperó y murió a la edad de 65 años.
Se ha señalado no hace mucho tiempo que la oposición a mujeres como Zell fue en gran parte debido a su género, no a sus enseñanzas, y que, si un miembro del clero masculino presentaba una enseñanza similar basado en los mismos textos, su enseñanza podía ser aceptado, mientras que la suya fue rechazada. No puedo evitar preguntarme cómo la historia de la Reforma podría haber sido diferente si los líderes masculinos de la Reforma hubieran estado dispuestos a conceder a las ideas de Katherine Zell sobre la tolerancia y la libertad de conciencia, el mismo peso le dieron a las de los varones. Tal vez las sangrientas persecuciones de los anabaptistas y otros grupos minoritarios podrían haberse reducido o incluso detenido. Quizás el sentimiento “En lo esencial, unidad; en lo no esencial, libertad; en todas las cosas, caridad”, que fue acuñado por el luterano protestante Rupertus Meldenius 100 años después de la muerte de Katherine, podría haber llegado a ser mucho más rápido un ideal protestante.
Me parece claro que cuando la iglesia de Cristo en su conjunto, o cuando algunos grupos dentro de su iglesia, se niegan a escuchar las voces de sus mujeres, la sabiduría de Dios puede ser la sabiduría perdida– que podría haber ahorrado mucho dolor y daño. Permitamos que la vida y las enseñanzas de Katherine Zell nos hablen incluso ahora, y nos recuerdan las voces que necesitan ser escuchadas.
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RECUPERANDO LA CONCIENCIA SOCIAL DE LA IGLESIA
John Stott

Podemos preguntarnos si Jesús participó en política. Si consideramos el último sentido, el más restringido, es evidente que no. Nunca organizó un partido político, ni adoptó un programa político, ni dirigió una protesta política. No dio ningún paso para influir en las políticas de César, de Pilato, ni de Herodes. Al contrario, renunció a una carrera política.
En el sentido más amplio de la palabra, todo su ministerio era político: había venido al mundo para compartir la vida de la comunidad humana y envió a sus seguidores al mundo a hacer lo mismo.
Es más, el Reino de Dios que proclamó inauguró es una organización social radicalmente nueva y distinta, cuyos valores y normas desafían a los de la antigua comunidad caída.
Es en este sentido que sus enseñanzas tienen consecuencias “políticas”: ofrecen una alternativa al status quo. Por otra parte, su condición de rey fue considerada un desafío a la autoridad de César, por lo que se lo acusó de sedición. […]
Es importante marcar las diferencias entre “servicio social” y “acción social”.

Servicio social                                                                                            Acción social
Asistencia a las necesidades humanas                        Eliminación de las causas de la necesidad
Actividad filantrópica                                                          Actividad política y económica
Procura servir a los individuos y a las familias          Procura transformar las estructuras sociales
Obras de bien                                                                          Defensa de la justicia

La acción sociopolítica: “Mira más allá de los individuos a las estructuras, más allá de la rehabilitación de los presos a la reforma del sistema carcelario, más allá del mejoramiento de las condiciones de las fábricas a lograr un papel más participativo de los obreros, más allá del socorro a los pobres a la mejora -y si fuese necesaria, la transformación- del sistema económico (cualquiera que sea) y del sistema político (también, cualquiera que sea), hasta lograr su liberación de la pobreza y la opresión”.
Resulta claro, pues, que un genuino compromiso social cristiano abarcará ambos: el servicio social y la acción social. Divorciarlos sería artificial. Existen casos en que las necesidades no pueden aliviarse si no es mediante la acción política (quizá podía aliviarse el trato cruel de los esclavos, pero no la esclavitud en sí; debía ser abolida). La asistencia continua a las necesidades, si bien es necesaria, puede ser un impedimento para que se lleguen a eliminar las raíces del mal. De modo que, si en verdad amamos a nuestro prójimo y queremos servirle, nuestro servicio puede obligarnos a emprender la acción política a su favor o a solicitarla.
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LEA, MADRE DE MUCHOS HIJOS (I)
Margot Kässmann

En tiempos de la Biblia, el que una mujer tuviera muchos hijos se consideraba una bendición. Hoy, en los países industrializados, alguien puede preguntar a una mujer en su tercer embarazo si realmente quiere tener a ese hijo, o se la puede mirar con lástima con ocasión del nacimiento de su cuarto hijo: “¿Es que no sabe que existe la anticoncepción?”. Esto último lo he vivido en mi propia piel. Desde que, mediante la “píldora”, la contracepción se ha convertido en una práctica normal en muchos países, las familias han sido cada vez menos prolíficas. En nuestro país, la tasa de natalidad se encuentra actualmente en 1,2 hijos por mujer. Y es fácil de comprobar: apenas hay viviendas, coches, hoteles o restaurantes preparados para acoger a familias que tengan más de dos hijos. A las mujeres que tienen muchos hijos se las considera enseguida una cosa rara. La ex ministra Federal de Familia, Ursula von der Leyen, cuenta una anécdota muy reveladora. Cuando entró con sus siete hijos en un centro comercial de Estados Unidos, una dependienta gritó al verla pasar: “You are blessed!” (“¡Bendita sea usted!”). Cuando, al cabo de unas semanas, fue a unos grandes almacenes en Alemania, una dependienta le susurró: “¡Que no me toquen nada!”.
Un estudio reciente constataba que, incluso en los llamados países islámicos, la tasa de natalidad está cayendo en picado. Se valoró como un signo de democratización. Y, de hecho, para las mujeres es una gran liberación poder determinar cuántos hijos desean tener. Sin el temor al embarazo, la sexualidad puede convertirse en un acto de amor libre entre hombre y mujer. ¡Qué presiones y miedos tuvieron que soportar las mujeres antes de disponer de la píldora! En muchos países del mundo, la mujer tiene que pasar por la cruel experiencia de quedar embarazada una y otra vez sin la menor esperanza de futuro para sus hijos. Por este motivo, considero que el acceso a los métodos anticonceptivos es un derecho de la mujer. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), si las mujeres que no quieren tener hijos pudieran recurrir a estos métodos se evitaría la muerte de 100 mil madres cada año.
De todos modos, como ya he apuntado antes, también es un problema el hecho de que en nuestra sociedad las familias numerosas sean tan negativamente valoradas, hasta el punto de que si tienes muchos hijos pasas fácilmente por “asocial”. Sin embargo, los niños que crecen rodeados de una multitud de hermanos y hermanas se vuelven más independientes y fuertes socialmente. Aprenden, desde edades muy tempranas, a responsabilizarse de otras personas y a cuidar de sí mismos. Quien crece con varios hermanos se acostumbra a compartir, a atender a los demás y a respetarlos.
Si se me permite hablar así, estos niños reciben ya desde su cuna una buena educación sentimental y social. En este sentido, la familia numerosa sigue siendo una bendición incluso en nuestro tiempo y en la sociedad del siglo XXI, aunque haya factores económicos y de otro tipo que hablen en su contra. Muchos aspectos de la educación y del cuidado de los hijos se confían hoy a los servicios públicos; en una familia numerosa, las personas cuidan unas de otras, se preocupan unas de otras. Este es un hecho que resulta atractivo. Es frecuente que las madres de familia numerosa se acostumbren a ver cómo a los amigos y amigas de sus hijos les gusta venir a casa, porque se sienten cómodos en un entorno familiar variado y que transmite una sensación de protección. En efecto, donde comen cuatro comen cinco. Y donde cinco se ocupan unos de otros, no molesta la presencia de una sexta persona.
En la Biblia, Lea no fue la primera elección de su marido Jacob, que estaba enamorado de Raquel, hermana de Lea. El padre de ambas, Labán, le había prometido a Jacob que, si trabajaba siete años para él, podría casarse con la mujer que amaba; pero el día de la boda, Jacob descubre con sorpresa que es con Lea con quien ha pasado la noche de bodas. Para entender esta narración de carácter popular, con el canje de novias incluido, debemos tener en cuenta las tradiciones nupciales de entonces, según las cuales el novio no veía ni reconocía a la mujer hasta la noche de bodas; antes, durante el día, la novia iba cubierta por un velo. ¡Qué frustración y rabia tuvo que sentir Jacob! ¡Y menuda humillación para Lía! ¡Su padre la había entregado a un hombre que quería casarse con su hermana pequeña! ¡Se vería a sí misma como una cabeza de ganado que cambia de propietario! Una criatura a la que nadie quiere. Una infeliz.
Cuando Jacob se queja del engaño, Labán le entrega también a Raquel como esposa. “Jacob quiso más a Raquel que a Lea”, dice la Biblia simplemente (Génesis 29.30). ¿Qué significa eso para la hermana mayor? Ella es la que molesta, el accidente por así decirlo, la que debe ser soportada para que los amantes puedan encontrarse...
Eso tuvo que herirla para toda la vida. Fue entregada a su marido. Día tras día viven bajo vigilancia: todos pueden ver lo que sucede. Los parientes, las criadas, los esclavos, los vecinos, todos están al corriente.

Aun así, Lía, la menos querida, triunfó en un aspecto importante por encima de su hermana: ¡dio a luz a seis hijos y a una hija! Cuenta la Biblia: “Viendo el Señor que Lía no era correspondida, la hizo fecunda” (Génesis 29.31).

Actividades

OREMOS POR LAS PRÓXIMAS ACTIVIDADES DE LA IGLESIA

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 9 de mayo, 19 hrs.
Modera: A.I. Vicente Orozco G.

Llamamiento: Salmo 124
Oración de ofrecimiento
Himno: “Porque tú eres bueno” (51)
Momentos de oración
Lectura bíblica: Jeremías 41.1-12
Tema: Muerte de Gedalías
Himno: “Lugar hay donde descansar” (338)
Ofertorio
Bendición pastoral

ASESINATO DE GEDALÍAS
José María Ábrego de Lacy

En Jr 40.13-41.9 se narra el asesinato de Gedalías. En un primer momento (Jr 40,13-16) los oficiales, encabezados por Juan, aceptan la situación política dejada por Nabucodonosor y desenmascaran el plan de Baalís de Amón. Gedalías ni cree en la traición, ni acepta un plan secreto par a evitar la posible dispersión.
El centro de este pasaje (Jr 41.1-3) es solemne: primero se indica la fecha (septiembre-octubre, mes de dos fiestas importantes, la de las Tiendas de campaña y la de la Expiación), después se nombra a los personajes con dos apellidos y acompañados de escolta de hombres leales, finalmente en la sacralidad del banquete asesinan a Gedalías. La gravedad de la acción se subraya deteniendo la acción y ampliando la lista de los caídos.
La misteriosa escena de Jr 41.4-9 nos hace pensar en las grandes peregrinaciones del mes séptimo (Jr 41.1) y sirve como celebración de duelo por el templo destruido (Esd 3.1-2; Zac 7; 1 Mac 4). Desde luego, no es una mera anécdota. La única palabra que nos queda de Ismael es la invitación falsa que hace a los peregrinos par a que saluden a Gedalías, ya muerto. También estos peregrinos del Norte "venían a Gedalías" y encontraron la muerte. Se ha imposibilitado la reunificación en la vida; los bienes que algunos esconden impiden la solidaridad en la muerte: No los mató como había hecho con los demás dice Jr 41.8. La cisterna a la que arrojó los cadáveres había sido testigo también de la guerra fratricida (Jr 41.9).
La misteriosa escena de Jr 41.4-9 nos hace pensar en las grandes peregrina-ciones del mes séptimo (Jr 41.1) y sirve como celebración de duelo por el templo destruido (Esd 3.1-2; Zac 7; 1 Mac 4). Desde luego, no es una mera anécdota. La única palabra que nos queda de Ismael es la invitación falsa que hace a los peregrinos para que saluden a Gedalías, ya muerto.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES


14 – Día del Maestro

sábado, 6 de mayo de 2017

"Mi familia y yo serviremos al Señor", L. Cervantes-O.


7 de mayo, 2017

No es fácil vivir para Dios. Él no tolera el pecado ni acepta dioses rivales, y espera que se le obedezca en todo. Si le son infieles no los va a perdonar.
Josué 24.19, TLA

La asamblea de Siquem: momento crucial
En la conclusión del imponente libro de Josué, cima literaria posterior a la exposición de la Ley antigua y continuación grandiosa del proyecto historiográfico deuteronomista, se encuentra uno de los momentos fundamentales del antiguo Israel. Los acentos teológicos del libro se concentran en el último capítulo de tal forma que se engarzan ampliamente

a) La tierra liberada no conoce reyes. Los capítulos 13-24 hablan de una tierra en la cual el rey no está previsto. La sociedad es claramente tribal, dispuesta a ser fiel a Yahvé, cuyas acciones junto a su pueblo son conocidas.
b) La ciudad es integrada en esta sociedad. La ciudad no se presenta más como una amenaza a los campesinos de las tribus. Ella es integrada a las tribus, distribuida, como lo es la tierra.
c) La tribu sustituye el reinado como grandeza política. Junto a Josué y Eleazar, son los líderes de las tribus los que determinan la distribución de los territorios tribales, claramente delimitados.
d) El acceso a la tierra es garantizado para la familia. Aunque no lo hayamos destacado antes, en la división de los territorios es la familia la que tiene el acceso a la tierra. La tribu se presenta como un gran grupo que congrega clanes y familias, cuyos derechos defiende y representa. La tierra pasa a ser herencia, y como tal es innegociable.
e) La tierra liberada es tierra dada. Aunque el libro de Josué relata una conquista, especialmente Josué 24 resaltará que la tierra es dádiva de Yahvé. Por eso, ésta no puede ser comprada. Las herencias son concedidas a través de sorteo, para que todas las familias integrantes de la tribu puedan tener acceso a ella.[1]

El “choque” entre Israel y Canaán no es el enfrentamiento de dos etnias, sino el de un grupo de esclavos liberados de Egipto y un conjunto de gente marginada social y económicamente contra los terratenientes y poderosos de la ciudades-Estado de Canaán...[Sánchez sigue, citando a Walter Bruggemann:] Los cananeos conforman la “elite urbana” que controla la economía y que goza de un poderoso privilegio político, en detrimento de los “campesinos” productores de los alimentos, y quienes se definen a sí mismos como “israelitas”.[2]

Cuando la figura de Josué llenó todo el panorama de la marcha de Israel, pocos pensaban en su familia, la familia de un gran líder. Su caminar espiritual fue la base de sus decisiones enérgicas y sumamente conflictivas.
El cap. 24 inicia con la formulación de un bellísimo Credo Histórico (vv. 2b-13). Ante la totalidad del pueblo convocado después de la conquista de la tierra, Dios mismo reconstruye la historia. Las familias de Israel deberían tener bien claro su origen, desarrollo y proyección pues la entrega de la tierra propició un profundo compromiso espiritual ante Dios, por encima de las contrariedades para su realización.

Renovar el pacto desde las familias
Las tribus, clanes y familias de Israel recibieron la exhortación (¿o ultimátum?) de Josué: la fe yahvista debía imponerse después de la ocupación de la tierra (vv. 14-15). Sin ella, resultaría imposible establecer una verdadera nueva sociedad acorde con el plan divino de marcar una auténtica diferencia con el resto de los pueblos y culturas. La lucha contra el politeísmo y la idolatría fue un conflicto cultural signado por el ímpetu teológico de ajustar la percepción de la fe completa en el mismo horizonte para avanzar como nación. Como se pregunta Dreher: “¿No sería de imaginar que más que una celebración repetitiva reuniendo los mismos grupos, Jos. 24 represente la constante adhesión de nuevos grupos a este Israel emergente, cuyo catalizador es la fe en el Dios Yahvé que libera esclavos y que da la tierra?”.[3]
El pueblo respondió positivamente (vv. 16-18), pero era preciso hacer un “esfuerzo teológico” para depurar la fe tribal y familiar. Semejante esfuerzo se llevaría mucho tiempo, puesto que las tendencias que afloraban cíclicamente hacían que la labor profética enfrentase oposición, en ocasiones muy marcada. Todo el libro de Josué es resultado de un debate interno sobre la necesidad o no de contar con monarcas. La primacía de Yahvé como gobernante supremo del pueblo se discutió en acto muchas veces y las consecuencias de la discusión afectó directamente la vida del pueblo.
Josué, muy lejos de la neutralidad, tomó la iniciativa para superar, de una vez por todas, el politeísmo y la idolatría (vv. 19-20), a sabiendas de que la lucha continuaría ya con la tierra ocupada. Las familias de Israel debían hacer un fuerte ejercicio de introspección para superar completamente la orientación que amenazaba con imponerse. La opción es presentada contundentemente:

Todos los grupos otrora marginados por el sistema cananeo, representados prototípicamente en Rajab (Jos. 2), que optasen por adherir a este Israel solidario e igualitario, tenían que pasar por un ceremonial, como el de Jos. 24, en el cual, después de ser notificados de los hechos salvíficos de Yahvé en el pasado, eran puestos delante de la decisión: servirlo exclusivamente o no. La razón de esta exclusividad me parece radicar en el hecho de que la opción por el Dios de los esclavos, es inequívocamente la negación de los dioses que puedan legitimar el sistema cananeo”.[4]

La respuesta favorable tenía que abarcar todos los niveles de la vida del pueblo: personas, familias, comunidades, tribus (vv. 21-24). La familia, clan y tribu de Josué serían las vanguardias teológicas, morales y espirituales para seguir aspirando a la formación de una verdadera comunidad alternativa en medio de la historia. Se trataba de construir un conjunto de relaciones equitativas basado en las leyes y mandamientos divinos (vv. 25-28). Cada familia se establecería en su territorio para poner en marcha ese proyecto divino largamente acariciado.
Las famosas palabras de Josué son el resumen de un proyecto espiritual y social que implicó directamente a las familias en el marco del intercambio cultural con otros pueblos. ¿Qué debía integrarse y que no a la vida y mentalidad de las familias?: era una pregunta crucial para resolver el destino del pueblo en los tiempos futuros. Sus avances, retrocesos y dificultades se alcanzarían a apreciar durante la época posterior, en el libro de los Jueces, muestra realista de la cotidianidad de un pueblo que trató de llevar adelante los ideales yahvistas con desigual fortuna.



[1] Carlos Arthur Dreher, “La distribución de la tierra”, en RIBLA, núm. 60, p. 33, www.claiweb.org/images/riblas/pdf/60.pdf.
[2] E. Sánchez Cetina, “Josué”, en William R. Farmer, ed. Comentario Bíblico Internacional. Estella, Verbo Divino, 1999, p. 487, cit. por Thomas Hanks, “Cap. 6. Josué”, p. 1, en www.fundotrasovejas.org.ar/Libros/La%20Biblia%20Hebrea%20Subversiva%20Josu%E9%20.pdf.
[3] Cf. Carlos A. Dreher, “Josué, ¿modelo de conquistador?”, en RIBLA, núm. 12, 1992, pp. 64-65, http://claiweb.org/index.php/miembros-2/revistas-2/17-ribla
[4] Ibíd., p. 65.

Josué 24.1-18

1 Josué hizo reunir en Siquem a todas las tribus israelitas. Llamó a todos los líderes a reunirse frente al santuario. Allí le dijo a todo el pueblo: "Esto es lo que el Dios de Israel les dice:Hace mucho tiempo, sus antepasados vivían en Mesopotamia, y adoraban a otros dioses. Uno de sus antepasados fue Térah, el padre de Abraham y Nahor. Desde ese país conduje a Abraham por toda la tierra de Canaán, le di un hijo que se llamó Isaac, y de él nació una familia numerosa. A Isaac le di dos hijos, que se llamaron Jacob y Esaú. A Esaú le di la región montañosa de Seír, pero Jacob se fue a Egipto con su familia.
5-6 Más tarde, envié a Moisés y a Aarón para liberar a los antepasados de ustedes, pero a los egipcios les causé grandes desastres. De allí hice salir a los antepasados de ustedes, y los guié hasta el Mar de los Juncos. Cuando los egipcios los persiguieron con carros de guerra y caballos,me pidieron que los salvara. Entonces yo puse mucha oscuridad entre ellos y los egipcios, e hice que el mar se los tragara y se ahogaran. Ustedes saben bien todo lo que yo hice en Egipto. Después vivieron mucho tiempo en el desierto, hasta que los traje a la tierra de los amorreos, al este del río Jordán. Los amorreos salieron a combatirlos, pero yo les di la victoria a ustedes, y así conquistaron ese territorio.
Después Balac, rey de los moabitas, se puso en contra de ustedes, y mandó llamar a Balaam. Le pidió que los maldijera, 10 pero yo no se lo permití y él tuvo que bendecirlos. Fue así como los salvé a ustedes.11 Luego cruzaron el río Jordán y llegaron hasta Jericó. Los de Jericó pelearon contra ustedes, y también todos los pueblos de Canaán, pero yo hice que ustedes los vencieran. 12 No fueron ustedes los que derrotaron a los dos reyes amorreos, sino que ellos huyeron porque yo los hice temblar de miedo. 13 Yo les di a ustedes esas tierras, no tuvieron que trabajarlas ni edificar ciudades. Ahora viven allí, y comen uvas y aceitunas de huertos que jamás plantaron".
14 Luego Josué añadió: —Respeten a Dios, obedézcanlo, y sean fieles y sinceros con él. Desháganse de los dioses que sus antepasados adoraban en Mesopotamia y en Egipto, y obedezcan sólo a Dios. 15 Si no quieren serle obedientes, decidan hoy a quién van a dedicar su vida. Tendrán que elegir entre los dioses a quienes sus antepasados adoraron en Mesopotamia, y los dioses de los amorreos en cuyo territorio ustedes viven ahora. Pero mi familia y yo hemos decidido dedicar nuestra vida a nuestro Dios.
16 El pueblo le respondió: —¡Nunca abandonaremos a nuestro Dios! ¡Jamás seguiremos a otros dioses! 17 Dios puso en libertad a nuestros antepasados; nos libró de la esclavitud de Egipto. Sabemos de los milagros que él hizo, y de cómo nos ha protegido al pasar por muchas naciones hasta llegar aquí. 18 Dios expulsó a todos los pueblos que estaban en nuestro camino, y a los amorreos que aquí vivían. Por eso obedeceremos a nuestro Dios.

viernes, 5 de mayo de 2017

Programa de mayo

TEMA SEMESTRAL: FORTALECER LA UNIDAD Y EL COMPROMISO DE LA IGLESIA
Tema: “MI FAMILIA Y YO SERVIREMOS AL SEÑOR” (JOS 24.15b): FAMILIAS FIELES EN TIEMPOS DE CRISIS

I. Domingos, 12.10 hrs.

7: “Mi familia y yo serviremos al Señor”: la familia de Josué ante un cambio de época
Lectura bíblica: Josué 24.1-18
Dirige: D.I. David Palomino López
Expositor: LCO

14: “No te dejaré, si no me bendices”: la familia de Jacob y su reconstrucción espiritual
Lectura bíblica: Génesis 32.22-30
Dirige: Hna. Noemí Pastor
Expositor: LCO

21: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”: la familia de Jesús ante el advenimiento del Reino de Dios
Lectura bíblica: Lucas 8.16-21
Dirige: D.I. electo Mauricio Magallanes G.
Expositor: LCO

28: “La fe no fingida que hay en ti”: la familia de Timoteo y los nuevos tiempos cristianos
Lectura bíblica: II Timoteo 1.3-11
Dirige: Hna. Alicia Almeida Páez
Expositor: LCO

II. Domingos, 17.30 hrs.

7: Reunión de Consistorio
14 y 21: Capacitación y actualización de oficiales

III. Martes, 19.00 hrs.
Tema general: El profetismo bíblico: cumbre de la religión antigua

2: Intriga contra Gedalías (Jeremías 40.7-16)
Modera: A.I. Rubén Núñez C.

9: Muerte de Gedalías (Jeremías 41.1-12)
Modera: A.I. Vicente Orozco G.

16: Mensaje a Johanán (Jeremías 42)
Modera: A.I. Lauro Adame B.

23: La emigración a Egipto (Jeremías 43)
Modera: Hna. Eunice Palomino L.

30: Jeremías profetiza en Egipto (Jeremías 44.1-18)

Modera: A.I. Israel Núñez

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...