viernes, 9 de junio de 2017

Génesis 2.18-25

18 Luego Dios dijo: "No está bien que el hombre esté solo. Voy a hacerle alguien que lo acompañe y lo ayude". 19-20 Entonces hizo Dios todos los animales domésticos y salvajes, y todas las aves que vuelan por el cielo, y se los llevó al hombre para que les pusiera nombre. Y éste así lo hizo.
Sin embargo, para el hombre no se encontró compañía ni ayuda. 21 Por eso Dios hizo que el hombre se quedara profundamente dormido. Y así, mientras éste dormía, Dios le sacó una de sus costillas, y luego le cerró el costado. 22 De esa costilla Dios hizo una mujer. Cuando se la llevó al hombre, 23 éste dijo:
«¡Esta vez tengo a alguien
que es carne de mi carne
y hueso de mis huesos!
La llamaré hembra,
porque Dios la sacó del hombre».
24 Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer para formar un solo cuerpo.
25 Tanto el hombre como su mujer andaban desnudos, pero no sentían vergüenza de andar así.

sábado, 3 de junio de 2017

Letra 521, 4 de junio de 2017

Anne Askew (1521-1546)
100 Personajes de la Reforma Protestante. México, CUPSA-CMIRP-CB, 2017.

Nació en Stallingborough y murió en Londres. Hija del terrateniente William Askew. Fue una poeta acusada de ser protestante y de negar la doctrina de la transustanciación durante el reinado de Enrique VIII. Describió todo su juicio en The Examinations, donde denunció que la persecución se inició por causa de su rechazo a la autoridad masculina tradicional, pues fue una de las primeras mujeres divorciadas del ámbito anglosajón (su esposo era un ferviente católico) y escapó de su casa cuando se le prohibió predicar o escribir libremente. Dicha obra es uno de los más importantes documentos autobiográficos del tormentoso siglo XVI con que se cuenta y es una evidencia de su inteligencia y sobresaliente valor. Una edición reciente (1996) es de la Universidad de Oxford. En el día de su ejecución en Smithfield, Londres, tuvo que ser trasladada en una silla hasta el poste donde sería quemada viva. La llevaron así porque sus huesos habían sido dislocados, siéndole imposible caminar. En el último momento, antes de que le prendieran fuego, le fue ofrecido el perdón del rey, con la condición de renunciar a su fe, pero ella les respondió con firmeza: “No he venido hasta aquí para negar a mi Señor y Maestro”. Tenía, en el momento de su muerte, el 16 de julio de 1545, sólo 25 años.
La obra autobiográfica de Askew narra su persecución y ofrece una mirada única a la feminidad, religión y fe del siglo XVI. Su escritura es revolucionaria porque se desvía completamente de lo que se piensa y espera de las mujeres de su época. Representa una confrontación con figuras de autoridad masculinas de la época que desafió todos los aspectos de la vida: desde su divorcio hasta sus creencias religiosas, lo que la diferenció en Inglaterra como una devota protestante. Su habilidad para evitar la acusación en 1545 señala lo que Paula McQuade llama el “verdadero brillo” de Askew, mostrando que “ella estaba suficientemente familiarizada con la ley inglesa para intentar usar el sistema en su beneficio. Por otro lado, esa obra es un raro registro de su experiencia como una mujer en la Inglaterra de los Tudor, y muestran su posición única en ese mundo como mujer educada. No sólo fue capaz de escribir sus experiencias sino también de medirse con selectos hombres de su tiempo, como John Lascelles y Edward Crome, que también fue arrestado por herejía. Leída como originalmente se pretendía, la obra de Askew es uno de los relatos autobiográficos más importantes de la agitación religiosa del siglo XVI y un testamento de su inteligencia y valor excepcionales. Otras mujeres que sufrieron el martirio en Inglaterra fueron: Elizabeth Young, Joan Waste y Agnes Bonger.
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MENSAJE DE LOS PRESIDENTES DEL   CMI EN PENTECOSTÉS DE 2017
www.oikoumene.org

Hombres y mujeres del Camino en peregrinación por la justicia y la paz.

Cuando llegó el día de Pentecostés, todos ellos estaban juntos y en el mismo lugar. — Hechos 2:1

Durante el día de Pentecostés 2017, reflexionemos sobre el significado de ser hombres y mujeres del Camino en una peregrinación de justicia y paz, como figura en Hechos 2:1-47.
Cuando llegó el día de Pentecostés, los seguidores de Jesús estaban en el mismo lugar y eran unánimes. Ellos, es decir, los apóstoles, junto con las mujeres y María, la madre de Jesús, y junto con sus hermanos, se entregaron a la oración con un propósito especial, homothumadon. Eran unánimes ya de antemano. Había un sentimiento de unidad, concurrencia, comunidad (asociación), propósito y lugar. Todos esperaban el cumplimiento de la palabra de Jesús, que les había hablado sobre la venida del Espíritu Santo. La palabra Pentecostés es una palabra griega que significa el quincuagésimo/la quincuagésima, o la quincuagésima parte de algo. Entre los judíos, esto se aplicó a una de sus tres grandes festividades, que comenzó el quincuagésimo día después de la Pascua judía. De todas las fiestas del año judío, era el que atraía al mayor número de peregrinos de tierras distantes y de diferentes naciones. Por lo tanto, se reunieron muchos peregrinos extranjeros en Jerusalén para la fiesta.
En el día de Pentecostés, el don prometido del Espíritu Santo se derramó sobre ellos: no solo sobre los apóstoles, sino en cada uno de los 120 hombres y mujeres que allí se hallaban. Entonces Pedro se levantó con ellos, elevó su voz y se dirigió a los que eran judíos, es decir, judíos de nacimiento, así como a todos los demás, ya fueran prosélitos o extranjeros, que se encontraban en Jerusalén. En los primeros tiempos de la Iglesia, se conocían a los que creían en nuestro señor Jesucristo como hombres y mujeres “del Camino” (Hechos 9:2). El término parece haber sido utilizado como sinónimo para los discípulos de Jesús (cinco veces en Hechos: 19:9; 19:23; 22:4; 24:14; 24:22), y hace referencia al Camino como único camino. Jesús es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6). Los seguidores de Jesús eran peregrinos. Para ellos, la peregrinación conllevaba, entre otras cosas, dar testimonio del Resucitado.
La palabra ”peregrinación” se deriva del término en latín peregrinus, que significa “extranjero”, y peregri, que significa “en el extranjero”, haciendo referencia al que viaja por tierras extranjeras. San Agustín describe la peregrinación espiritual cristiana como una especie de distanciamiento y exilio. Los seguidores de nuestro Señor fueron perseguidos en su nombre. El Camino es una expresión común de la religión cristiana en el libro de los Hechos. Es una metáfora de vida y comportamiento. El camino de Dios y el camino de la vida se contemplan como el único camino correcto y verdadero. La primera vez que se empleó el término ‘cristiano’ (que significa literalmente “los de Cristo”) para describir a los seguidores de Jesús fue en Antioquía (Siria) -Hechos 11:26: “…a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía”).
El Camino se refiere a su forma de vida, es decir, al modo de vida que adoptaron. Los cristianos adoptaron un camino, o un modo de vida especial basado en Cristo, en quien habían encontrado el camino, la verdad y la vida. Su forma de vida los identificó como seguidores de Jesucristo. Coram Deo es un término del latín que significa “ante el rostro de Dios” o “en presencia de Dios”. Vivir el coram Deo es vivir en la gracia de Dios, bajo la autoridad de Dios, y para la gloria de Dios. La espiritualidad cristiana propone una comprensión alternativa de la calidad de vida, e invita a una forma de vida profética y un modo de vida contemplativo. Todo esto es lo que significa Pentecostés. Nos habla de adoptar una vida nueva en Cristo. En Cristo, el Resucitado, se fundó una sociedad que no estaba basada en la ley del interés propio y de la competición, sino en la justicia y la abnegación. El punto distintivo por el cual se dieron a conocer fue su convicción de que Jesús era el Mesías.
Iban juntos - unánimes, compartiendo la misma visión y misión en la Iglesia (alabando, orando, compartiendo la Palabra de Dios) y en la comunidad (compartiendo sus casas y sus posesiones, Hechos 2:44 f.). Para ellos, poner todas las cosas en común estaba relacionado no sólo con creer en Jesús como Hijo de Dios, sino también con que su comportamiento estuviera en armonía con su confesión, es decir, que Jesús es Cristo, el Hijo del Dios vivo.
Estar en una peregrinación conlleva una reflexión profunda sobre nuestra convicción personal de que Jesús es el Señor, así como una obligación moral de prestar atención a las diferentes cuestiones relacionadas con la justicia socioeconómica que nos rodean. Parte de la responsabilidad de la misión de la Iglesia y de la humanidad es proteger la Creación de Dios para las generaciones futuras (Papa Francisco, 'Laudato Si': el cuidado de nuestro hogar común, no. 159).
Como hombres y mujeres del Camino, debemos permanecer allí donde Dios está, aunque nos cueste nuestra vida. Actualmente, la persecución religiosa está teniendo lugar en todo el mundo. Recordamos con profunda tristeza a muchos de los que perdieron sus vidas en esta persecución. Pero estamos llamados a seguir los pasos de Jesús. Ésta es nuestra convicción. El cristianismo nos proporciona un camino, una manera de invitar a la Iglesia y a la sociedad a encarnar el camino. El don del Espíritu nos muestra su fuerza, no sólo con palabras y profecía, sino también en nuestras vidas y conducta. Rogamos por poder vivir por adelantado la llegada del Reino eterno, siguiendo este camino.
Los presidentes del Consejo Mundial de Iglesias:

·      Rev. Dra. Mary-Anne Plaatjies van Huffel, Iglesia Reformada Unida en África Austral (Sudáfrica)
·      Rev. Prof. Dra. Sang Chang, Iglesia Presbiteriana en la República de Corea
·      Arzobispo Anders Wejryd, Iglesia de Suecia
·      Rev. Gloria Nohemy Ulloa Alvarado, Iglesia Presbiteriana de Colombia
·      Obispo Mark MacDonald, Iglesia Anglicana del Canadá
·      Rev. Dra. Mele’ana Puloka, Iglesia Wesleyana Libre de Tonga
·      S.B. Juan X, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Griega de Antioquía y todo Oriente
·      S.S. Karekin II, Patriarca Supremo y Catholicos de todos los Armenios
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LOIDA, ABUELA (I)
Margot Kässmann

La palabra “abuela” aparece una sola vez en la Biblia, en la Segunda carta a Timoteo 1,5. Dice así: “Recuerdo tu fe sincera, la que alentaba primero en tu abuela Loida, después en tu madre Eunice y ahora estoy seguro de que alienta en ti».
La Segunda carta a Timoteo fue escrita a finales del siglo primero. Un redactor desconocido trató de animar a una comunidad cristiana que se esforzaba por mantenerse fiel a la doctrina del apóstol Pablo. Así, Loida pertenecería a la primera generación que había creído en Jesucristo como Hijo de Dios. Es, por así decirlo, la primera abuela cristiana. Es evidente que educó a su hija Eunice en esta fe y que fue famosa por su compromiso. De otro modo, el autor, que escribe con la autoridad del apóstol Pablo, no la habría mencionado.
Loida influyó también como modelo de fe en su nieto Timoteo, a quien inició en la fe cristiana, de manera que desde joven se ocupa de los asuntos de la comunidad. Según la carta, Timoteo se ha quedado en Éfeso, mientras que el apóstol Pablo ha continuado su viaje hacia Macedonia, para terminar finalmente en la ciudad de Roma, donde ahora está encarcelado. Allí, en Éfeso, Timoteo se encarga de instruir en la doctrina y la piedad, en cuestiones relativas a la organización de la comunidad y del estilo de vida.

Desde los tiempos de Loida, las abuelas desempeñan un papel crucial en la transmisión de la fe cristiana. ¿A qué se debe este hecho? Si recuerdo a mi propia abuela, se me ocurre que, a veces, las abuelas tienen más tiempo que las madres para los niños.

Actividades

OREMOS POR TODOS LOS ENFERMOS DE LA IGLESIA

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 6 de junio, 19 hrs.
Modera: A.I. Lauro Adame Brito

Llamamiento: Salmo 96.1-9
Oración de ofrecimiento
Himno: “Bellas palabras de vida” (13)
Momentos de oración
Lectura bíblica: Jeremías 45
Tema: Mensaje para Baruc
Himno: “¿Cómo podré estar triste” (392)
Ofertorio
Bendición pastoral 

ORÁCULO A BARUC
José María Ábrego de Lacy

C
ulminada la rebelión, se vuelve a recordar el libro destruido en tiempos de Joaquín. Baruc personifica la descendencia espiritual de Jeremías y de su palabra. A él se dirige este oráculo. La queja de Baruc (Jr 45.3) suele entenderse como preocupación por su futuro personal. Motivos no le faltan, pero esa interpretación reduce el sentido del capítulo. Depende de cómo se interprete su esperanza: ¡Y tú pides para ti cosas extraordinarias! (Jr 45.5). Esas "cosas extraordinarias" (literalmente, "cosas grandes") en Jr 33.3 significaban la reconstrucción.
Cuando se confiesa que sólo el Señor hace "cosas maravillosas" (Sal 71.19; 106.21; 111.2; 136.4; Job 5.9; 9.10; 37.5) normalmente se recuerdan las maravillas realizadas por Dios en la creación y en el Éxodo. ¿No podrá realizarlas ahora? ¿No las había anunciado ya el mismo Jeremías (véase Jr 21.2, etcétera)? ¡No lo esperes ahora!, responde el oráculo.
Construir, arrasar, plantar, destruir aparecen en Jr 45.4 y en otros cinco lugares del libro de Jeremías (Jr 1.10; 18.7; 24.6; 31.8; 31.40 y 42.10; especialmente relacionados con este texto están Jr 24.6; 31.40 y 42.10), donde anuncian un giro en la historia, cuando el Señor se arrepiente del mal causado y hay que esperar en su poder para recomenzar. Aquí afirman lo contrario. Baruc, representante de la palabra, no debe esperar ahora un nuevo comienzo; basta con salvar la vida. No es tiempo de esperanza, sino de reconocimiento.
La calamidad actual alcanza a toda la tierra (Jr 45.4) y a todo viviente (Jr 45.5). La falta de reposo (Jr 45.3), que produce angustia, dolor y llanto a Baruc es la carencia de la tierra: Por eso juré en mi cólera: "[jamás entrarán en mi descanso” (Dt 12.9; Sal 95.11; Hch 3.11). Baruc salvará la vida como botín, pero será una vida errante; quedará como testigo de la destrucción anunciada y cumplida.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

11 – Reunión de Consistorio
17 – Cena de matrimonios
18 – Día del Padre / Capacitación de oficiales

"Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal", L. Cervantes-O.


4 de junio, 2017

Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros y a todos los que cometen inmoralidades sexuales.
Hebreos 13.4, Nueva Versión Internacional

Humanidad, matrimonio y plan divino
Los textos bíblicos fundadores se remiten al pasado más remoto para indagar los orígenes y tratar de explicar el misterio de la sexualidad y la fertilidad. De ahí que la valoración del cuerpo, de la persona y de la unión como tal haya sido eminentemente positiva, aun cuando el manejo de la convivencia enfrentó las dificultades de aceptar la poligamia y el repudio unilateral por parte de los hombres. La humanidad entendió que la unión conyugal era necesaria como fundamento de la convivencia social. El énfasis de Génesis 2.20b en la “ayuda idónea” para el varón hoy debe interpretarse en ambos sentidos. El peso de la autoridad patriarcal, en ese aspecto, se deja sentir por todas partes en la historia bíblica. No obstante, existen algunos signos positivos que, al normal las relaciones conyugales, sin proyectarse hacia la esfera de la igualdad, abrían la puerta para ciertos cambios. “El relato de la creación de la primera pareja humana, Gen 2.21-24, presenta el matrimonio monógamo como conforme con la voluntad de Dios. Los patriarcas del linaje de Set son presentados como monógamos, por ejemplo, Noé, Gen 7.7, mientras la poligamia hace su aparición en el linaje reprobado de Caín: Lámek tomó dos mujeres, Gen 4.19. Ésta es la idea que se tenía de los orígenes”.[1]

Para el Nuevo Testamento, que sigue la línea de relativizar todo por causa del Reino de Dios, el matrimonio no es la excepción, pues fue visto como un estado en el que los seres humanos son tomados para situarse ante las exigencias del Evangelio. En el horizonte ético de la nueva humanidad, la unión conyugal es colocada en un marco de relaciones mediadas por el Señor Jesucristo y es vista como algo ya dado, pero que debe adecuarse y orientarse en el sentido de la dignificación y humanización que exigen las nuevas condiciones establecidas por Dios. En ese sentido deben entenderse las palabras del Sermón del Monte sobre el divorcio (Mt 5.31-32), así como la respuesta que dio Jesús a la pregunta sobre el divorcio (Mt 19.1-12). En ambos casos, el propio Señor puntualiza la única condición posible para una separación y la manera en que debe percibirse el estado matrimonial ante las exigencias del Reino de Dios. Lo que agrega sobre la situación de los eunucos es inquietante y no necesariamente marca una orientación normativa.

La historia del matrimonio en la Biblia muestra fuertes tensiones entre los hábitos culturales y la enseñanza religiosa que debía normarlas, sobre todo al momento de referirse a los derechos de hombres y mujeres. Es muy desigual, por ejemplo, en Deuteronomio 24.1-4, el trato que recibían las mujeres en el caso de ser repudiadas por sus maridos, aun cuando en el mismo pasaje se estipulaba el año de gracia para los hombres recién casados con un lenguaje bastante inusual para los textos legales: “…para alegrar a la mujer que tomó” (24.5b, RVR1960).

“Un lecho conyugal sin mancha”
En una sección dedicada a ofrecer diversas instrucciones de vida, la carta a los Hebreos aborda, ocasional, pero muy enfáticamente, el asunto del matrimonio y la relación conyugal. Justamente al comenzar el cierre del documento, y como parte de las exhortaciones presididas por la frase: “Permanezca el amor fraternal” (Heb 13.1), el texto agrupa varias observaciones y afirma lo honroso que debería ser el matrimonio (gámos) en el ámbito de las comunidades cristianas. La franqueza con que se expresa esa breve nota, con todo y sus eufemismos, es una muestra de la forma en que muchos textos se refieren al asunto, muy lejos de nuestras tendencias represivas y poco útiles al respecto. Literalmente, el texto dice: “Honroso sea el matrimonio en todos y el lecho conyugal [coíte, “coito”, 1438] sin mancha” (Heb 13.4a). La segunda frase se refiere claramente a la unión sexual, equivalente al uso del verbo “conocer” en el Antiguo Testamento.

La intimidad conyugal es un espacio de conocimiento y entrega personal que no fue descuidado por los escritores sagrados. La inmoralidad (pórnous) y el adulterio (moixoús) son excluidos de facto de la relación matrimonial enmarcada en el nuevo espacio de la ética del Reino de Dios, dado que la supremacía espiritual de éste subordina el matrimonio y lo coloca en un horizonte moral que debe mostrar las realidades de la nueva humanidad. Incluso el componente del placer debe ser colocado en esa perspectiva, puesto que, sin prohibirlo ni mucho menos, llama la atención a los enormes riesgos morales y culturales que conlleva experimentarlo sin una conciencia clara de sus alcances y limitaciones.

La “honra” de una relación matrimonial sana es la marca espiritual y moral que debe presidir las uniones entre personas que confiesan a Jesucristo como Señor de su vida. El centro de la existencia, incluso la corporal, está mediada por valores que el Reino de Dios introduce a la vida de las personas. El filósofo protestante Paul Ricoeur escribió palabras iluminadoras sobre el misterio y la maravilla de la sexualidad humana:

Finalmente, cuando dos seres se abrazan, no saben lo que hacen; no saben lo que quieren; no saben lo que buscan; no saben lo que encuentran. ¿Qué significa ese deseo que los impulsa al uno hacia el otro? ¿Es el deseo de placer? Sí, desde luego. Pero ésta es una respuesta pobre; porque al mismo tiempo vislumbramos que el propio placer no tiene sentido en sí mismo, que es figurativo. ¿Pero de qué? Tenemos la conciencia viva y oscura de que el sexo participa de una red de fuerzas cuyas armonías cósmicas se olvidan, pero no por eso quedan suprimidas; que la vida es mucho más que la vida; quiero decir que la vida es ciertamente mucho más que la lucha contra la muerte, que un retraso del plazo fatal; que la vida es única, universal, toda en todos y que es de ese misterio del que el gozo sexual tiene que participar; que el hombre no se personaliza ética y jurídicamente más que sumergiéndose también en el río de la Vida: ésta es la verdad del romanticismo como verdad de la sexualidad.[2]


[1] Roland de Vaux, Instituciones del Antiguo Testamento. Barcelona, Herder, p. 55.
[2] P. Ricoeur, “Sexualidad: la maravilla, la inestabilidad, el enigma”, en Esprit, noviembre de 1960, recogido en Historia y verdad. Buenos Aires, FCE, 2015, www.facebook.com/notes/silvina-lo-re/sexualidad-la-maravilla-la-inestabilidad-el-enigma-1-por-paul-ricoeur/10151524134428432/

Hebreos 13.1-8, Nueva Versión Internacional

1 Sigan amándose unos a otros fraternalmente. No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Acuérdense de los presos, como si ustedes fueran sus compañeros de cárcel, y también de los que son maltratados, como si fueran ustedes mismos los que sufren.
Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros y a todos los que cometen inmoralidades sexuales. Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho:
"Nunca te dejaré;
 jamás te abandonaré".
Así que podemos decir con toda confianza:
"El Señor es quien me ayuda; no temeré.
 ¿Qué me puede hacer un simple mortal?".
Acuérdense de sus dirigentes, que les comunicaron la palabra de Dios. Consideren cuál fue el resultado de su estilo de vida, e imiten su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.

jueves, 1 de junio de 2017

Programa de junio

Tema: “TENGAN TODOS EN ALTA ESTIMA EL MATRIMONIO Y LA FIDELIDAD CONYUGAL” (HEB 13.4a): AFIRMACIONES Y EXIGENCIAS PRESENTES

I. Domingos, 12.10 hrs.

4: “Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal”
Lectura bíblica: Hebreos 13.1-8
Dirigen: Lupita Medrano y Germán Fernández
Expositor: LCO

11: Monogamia y sociedad: las bases bíblicas del matrimonio
Lectura bíblica: Génesis 1.18-25
Dirigen: Feve Hernández y José Antonio Aquino
Expositor: LCO

18: El amor conyugal en el Antiguo Testamento: prácticas y cuestionamientos
Lectura bíblica: I Samuel 1.1-20
Dirigen: Alma L. Adame e Israel Núñez
Expositor: LCO

25: Matrimonio y cristianismo: la futura unión eterna de la iglesia con su Señor
Lectura bíblica: Apocalipsis 19.1-10
Dirigen: Angelita Martínez y Pablo Gil
Expositor: Dr. Salatiel Palomino López

II. Domingos, 17.30 hrs.

4: Culto unido de Pentecostés de la CMIRP, Iglesia Peniel, 17 hrs.

11: Reunión de Consistorio

18: Capacitación y actualización de oficiales

III. Martes, 19.00 hrs.
Tema general: El profetismo bíblico: cumbre de la religión antigua

6: Mensaje para Baruc (Jeremías 45)
Modera: A.I. Lauro Adame Brito

13: Advertencia contra los egipcios (Jeremías 46.1-12)
Modera: D.I. electo Mauricio Magallanes G.

20: Advertencia contra los filisteos (Jeremías 47)
Modera: A.I. Israel Núñez

27: Mensaje contra Moab (Jeremías 48.1-12)

Modera: D.I. Laura Cabrera B.

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...