domingo, 9 de julio de 2017

Actividad

OREMOS POR TODOS LOS HERMANOS Y HERMANAS ENFERMOS

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 11 de julio, 19 hrs.
Modera: A.I. Israel Núñez C.

Llamamiento: Salmo 110
Oración de ofrecimiento
Himno: “Cantad alegres al Señor” (81)
Momentos de oración
Lectura bíblica: Jeremías 50.1-12
Tema: Advertencias contra Babilonia (I)
Himno: “Yo quiero trabajar por el Señor” (612)
Ofertorio
Bendición pastoral


CONTRA BABILONIA
José María Ábrego de Lacy

1.
Jr 50.1-7: Comienza el oráculo con el anuncio del desastre de Babilonia. Marduk, señor de Babilonia (distorsionado en el texto bíblico como Merodak) ha sido vencido y está avergonzado ante todo el mundo. El "enemigo del Norte" se convierte en víctima de otro "enemigo del Norte" y Yahvé sigue siendo el señor del mundo. Jr 50.4-7 hace la primera aplicación a Israel de la derrota de Babilonia: israelitas y judíos buscarán juntos al Señor en Sión. Del extravío de su pueblo se han aprovechado todos y ahora les toca devolver el botín. La alianza será eterna e irrevocable. El lenguaje recuerda al de los discípulos de Isaías (véase Is 49,14-18; 59,20-21; 60,14) y al de los salmos del período exílico (Sal 126,4-6).
2. Jr 50.8-32: Continúa con una invitación a los exilados para que abandonen Babilonia, pues una coalición de naciones (Jr 50,9) arrasará el imperio por orden del Señor de la historia. Algún comentarista relaciona a la coalición con la gran multitud de Jr 31,8, identificándola con Israel (véase más abajo Jr 51,35-38). Una invitación irónica a la alegría (Jr 50,11) señala la conversión del triunfo sobre Israel en derrota y abre una sección (Jr 50,11-16) en la que se canta la ira del Señor. Babilonia, madre de hijos poderosos y valientes, es la víctima en la batalla definitiva. De instrumento de la acción de Dios pasa a ser el objeto de su ira: las nubes de flechas, el desplome de torres y murallas, su desolación ante la espada son los rasgos de su derrota.
La suerte de Israel da sentido a toda esta acción punitiva (Jr 50,17-20). Primero cayó Asiria; igualmente le toca el turno a Babilonia. También a Israel la destrozó su pecado, dejándola a merced de las naciones extranjeras; la rehabilitación será signo del perdón total.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

16 – Reunión de trabajo consistorial
23 – Capacitación de oficiales

24-26 – Curso de Verano-Campamento

sábado, 8 de julio de 2017

Una evangelización responsable también promueve la justicia, L. Cervantes-O.


9 de abril, 2017

Pero ya Dios les ha dicho qué es lo mejor que pueden hacer y lo que espera de ustedes. Es muy sencillo: Dios quiere que ustedes sean justos los unos con los otros, que sean bondadosos con los más débiles, y que lo adoren como su único Dios.
Miqueas 6.8, Traducción en Lenguaje Actual

Evangelización y designio divino
Miqueas cap. 6 es un pasaje producido por un profeta del Antiguo Testamento bastante incomprendido. Su nombre significa “¿Quién como Dios?”, y nació en Moréset Gat, una aldea de Judá, pueblo fronterizo a unos 45 kilómetros de Jerusalén. Se trata de un profeta eminentemente rural que debió aprender las formas de la ciudad: “…venido de la aldea, encontró en la corte a otro profeta extraordinario, llamado Isaías, y al parecer recibió su influjo literario”.[1] Miqueas tenía un estilo incisivo, y a veces hasta brutal, con frases lapidarias. “Aunque su actividad profética se mueve en la línea de Isaías, Oseas y Amós, Miqueas descuella por la valentía de una denuncia sin paliativos, que le valió el título de ‘profeta de mal agüero’. Nadie mejor que un campesino pobre, sin conexiones con el templo o con la corte, para sentirse libre en desenmascarar y poner en evidencia los vicios de una ciudad como Jerusalén que vivía ajena al peligro que se acechaba contra ella, en una ilusoria sensación de seguridad”.[2]

El mensaje de este profeta “afirma que el culto y los sacrificios del templo, si no se traducen en justicia social, están vacíos de sentido. Arremete contra los políticos y sus sobornos; contra los falsos profetas que predican a sueldo y adivinan por dinero; contra la rapacidad de los administradores de justicia; contra la avaricia y la acumulación injusta de riqueza de los mercaderes, a base de robar con balanzas trucadas y bolsas de pesas falsas”.[3] Ésa es su forma de “evangelizar” al pueblo, como un todo, en un ambiente de seguridad religiosa (siglo VIII a.C.) que seguramente veía como una forma tóxica de religiosidad que hacía creer a todos que la situación espiritual era la adecuada, pero que dejaba de ver las realidades estructurales escondidas o que no quería ver una mirada superficial.

“Miqueas emplaza a toda una ciudad pecadora y corrompida ante el juicio y el inminente castigo de Dios. Sin embargo, y también en la línea de los grandes profetas de su tiempo, ve en lontananza la esperanza de la restauración del pueblo, gracias al poder y la misericordia de Dios. El Señor será el rey de un nuevo pueblo, ‘no mantendrá siempre la ira, porque ama la misericordia; volverá a compadecerse, destruirá nuestras culpas, arrojará al fondo del mar todos nuestros pecados’” (7.18s).

Evangelización y promoción de la justicia
Una revisión general del contenido del libro de Miqueas permite advertir los alcances de la protesta social de los campesinos de Israel en contra de la ciudad de Jerusalén con la que simpatizó profundamente el profeta. En 2.10-11, por ejemplo, se percibe claramente la inconformidad de Dios con el comportamiento religioso del pueblo y con una labor profética bastante relajada y hasta domesticada: “¡Vamos, largo de aquí!/ ¡Ustedes han hecho de mi templo/ una sala de diversiones!/ ¡Por eso voy a destruirlo!/ Ustedes serían felices/ con profetas mentirosos/ que sólo hablaran de vino y de licor”. Al anuncio del perdón divino le acompaña la intensa denuncia de los males que aquejan al pueblo. La tarea explícita de la evangelización debe ir acompañada de una clara percepción de la situación para responder a ella con los recursos espirituales adecuados. Al “sueño dorado” del cap. 4 acerca del reinado universal de Yahvé y del favorable destino de Israel, así como la promesa del futuro rey mesiánico (5.1-6) le corresponde una honda preocupación por la injusticia social presente. El final del cap. 5 y parte del 6 se ocupan de atacar el mal, la corrupción de medidas falsas, la violencia y la mentira.[4]

La querella (rîb) contra Israel, en la que se acusa al pueblo de olvidar las obras salvíficas de Yavé y pretender con sacrificios cubrir las injusticias (6.-18) es quizá la sección más conocida del profeta, pero quizá también de las más incomprendidas, pues frecuentemente se le desconecta de su contexto:

Dios llama a juicio a su pueblo; Él es el juez y el acusador, el acusado es el pueblo y los testigos son las montañas y las colinas del país (1s). El juez, Dios, comienza pidiendo al acusado, Israel, que haga memoria, que recuerde bien cuáles fueron las acciones de Dios contra el pueblo, para que ahora se comporte como un enemigo que cobra venganza (3-5). […]
¿De qué le sirven al Señor tantos sacrificios y holocaustos, si la perversión del corazón sigue intacta? Todo lo que el Señor espera es la práctica de la justicia y fidelidad a sus mandatos; lo que ya le había dado a conocer era lo que tenía que hacer (8).[5]

El versículo 9a es la respuesta de quien ha estado equivocado y reconoce su error. “La segunda parte del capítulo (9b-12) explicita con más detalle las acciones contrarias a la justicia que el pueblo ha practicado. Es una manera de decirle al pueblo: “Cuando Dios esperaba de Israel unos frutos acordes con los beneficios de la salvación y de la libertad, miren lo que ha hecho”. De ahí que el destino de Israel sea cosechar lo que él mismo sembró; sembró injusticia y pecado, ahora tendrá más injusticia y muerte para sí mismo (13-16)”.

La proclamación del Evangelio debe ir siempre aparejada con una sólida promoción de la justicia. Para ello, la práctica evangelizadora debe ser entendida en sus diferentes niveles: el personal y el social, el individual y el estructural, dado que los pecados individuales impactan también en el pecado social o estructural y éste se revierte en las personas y en las comunidades. La lucha por la justicia es un proyecto que no pertenece solamente a quienes dirigen movimientos de insurrección o de protesta, le pertenece al propio Dios. Evangelizar continuamente es sumarse irrestrictamente al proyecto del Dios de Jesús, del Dios de la vida.



[1] La Biblia de Nuestro Pueblo. Biblia del Peregrino, p. 1007.
[2] Ídem.
[3] Ídem.
[4] Cf. Jorge Pixley, “Miqueas el libro y Miqueas el profeta”, en RIBLA, núm. 35-36, 2000, pp. 182-186, www.claiweb.org/images/riblas/pdf/35.pdf.
[5] La Biblia de Nuestro Pueblo. Biblia del Peregrino, pp. 1013-1014.

Miqueas 6.1-8, TLA

1-3 Israelitas, prestemos atención. Nuestro Dios tiene un pleito contra nosotros, y ahora mismo está presentando su acusación. Esto es lo que Dios nos dice:
Pueblo mío,
tengo una queja contra ti,
y espero que te defiendas.
Llama como testigos a tu favor
a las montañas y a las colinas,
y pídeles que escuchen tu defensa.
Pero antes quiero que me digas:
¿en qué te he perjudicado?,
¿en qué te he ofendido?
4 
Recuerda que yo te di libertad;
yo fui quien te sacó de Egipto,
país donde eras esclavo;
yo envié a Moisés, a Aarón y a María
para que te sacaran de allí.
5 
Recuerda también, pueblo mío,
que Balac, rey de Moab,
tenía pensado hacerte daño,
pero que Balaam hijo de Beor
te bendijo en mi nombre.
No olvides tampoco lo que ocurrió
cuando pasaste de Sitim a Guilgal;
reconoce que yo fui quien te salvó.
Ustedes, israelitas, se defienden diciendo:
Altísimo Dios y rey nuestro,
¿cómo podemos presentarnos ante ti?
Podemos ofrecerte terneros de un año,
pero no es eso lo que quieres;
podemos ofrecerte mil carneros,
o diez mil litros de aceite,
pero tampoco eso te agrada;
¡ni siquiera esperas como ofrenda
al mayor de nuestros hijos
en pago por nuestros pecados!
8 Pero ya Dios les ha dicho qué es lo mejor que pueden hacer y lo que espera de ustedes. Es muy sencillo: Dios quiere que ustedes sean justos los unos con los otros, que sean bondadosos con los más débiles, y que lo adoren como su único Dios.

Letra 525, 2 de julio de 2017

RETOMANDO LA AGENDA INCONCLUSA DE LA REFORMA
Libro de Trabajo, XXVI Asamblea General de la CMIR

INSPIRADA POR LOS MOVIMIENTOS DE LA REFORMA EN FRANCIA, Italia y la República Checa, en Alemania, Suiza y muchos otros países, la Asamblea General de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas se reúne en Europa y reflexiona sobre lo que significa ser una iglesia de la Reforma. El tema “Dios de Vida, renuévanos y transfórmanos” retoma el llamado de los reformadores a renovar la Iglesia y a transformar el mundo y aplicarlo a los retos del presente.
La Reforma se entendía a sí misma como un ejercicio de empoderamiento teológico. Todos los cristianos y cristianas deben ser capaces de leer la Biblia y discernir la voluntad de Dios para el mundo. Los catecismos y las confesiones dieron claridad y dirección y prepararon a cada miembro de la congregación para contribuir a las discusiones teológicas. La plenaria de teología en la Asamblea General quiere reconectarse con este espíritu y anima a todos los y las participantes a comprometerse con la forma en que la CMIR está haciendo teología. En la tradición reformada, los conceptos e ideas teológicas no reclaman validez eterna, sino que están siendo probados continuamente a la luz de los desafíos que el mundo está planteando a nuestras iglesias.
El primer capítulo de este documento conceptual presenta algunas preguntas que los miembros de nuestra Comunión están planteando en respuesta a estos desafíos: ¿Cómo podemos vivir más plenamente el legado poderoso que hemos recibido de nuestros antepasados en la fe? ¿Cómo pueden las ideas que nos han sido transmitidas ayudar a discernir la voluntad de Dios en medio de los problemas de nuestro tiempo? La propuesta resume estas sugerencias e ideas a la luz de las confesiones de Barmen, Belhar y Accra. La decisión de la Asamblea General dará claridad teológica y dirección a los programas de la CMIR.

Preguntas a ser consideradas
1. La CMIR debería desarrollar nuevas ideas sobre la Reforma, que de acuerdo con el entendimiento reformado es la continua necesidad de que la iglesia sea renovada y transformada: ¿Cuál es el “asunto inconcluso” de la Reforma? ¿Cuáles son los temas y las ideas de la Reforma que no hemos "hecho bien"?

a) ¿Hemos realizado plenamente "el sacerdocio de todos y todas los creyentes" en nuestras iglesias y viviendo nuestra vocación cristiana en el mundo más amplio?
b) Los reformadores nunca desearon una división de la iglesia. Calvino incluso habló de esto como un "desmembramiento" del cuerpo de Cristo. El restablecimiento de la unidad es tal vez un "asunto inconcluso".
c) ¿Cómo pensamos hoy en la Sola Scriptura en nuestros contextos religiosamente pluralistas donde existen múltiples "escrituras"?
d) Nuestra teología como comunión sigue siendo modelada a por los paradigmas occidentales. ¿Cómo podemos desarrollar lenguajes teológicos que den voz a las experiencias de fe de las personas de todos los continentes?

2. La visión de la CMIR de estar “llamada a la comunión - comprometida con la justicia” debe seguir desarrollándose.

a) ¿Cómo podemos expresar la conexión entre la comunión y la justicia de un modo que pueda ser comprendido y abrazado por todas las partes integrantes de nuestra Comunión?
b) ¿Cómo puede la Confesión de Accra, con su enfoque económico y ecológico, ayudarnos en la búsqueda de esta visión?
c) Debe enfatizarse el tema de “fundamentar la teología en la gracia y en la promesa del florecimiento de la vida”. El Dios vivo busca plenitud de vida para todos y todas. ¿Cómo podemos experimentar este don en nuestro trabajo teológico?

3. La vivencia de nuestra visión central: “llamada a la comunión - comprometida con la justicia”, podría enfocarse estableciendo ideas orientadoras:

a) Discipulado herido. En respuesta a las idolatrías y teologías de la gloria de nuestro tiempo, la CMIR enfatiza el significado de la cruz: la teología elaborada en respuesta a las heridas de nuestro mundo, es la teología en el modo de “sufrimiento buscando fe y entendimiento”, la cual contribuirá a la sanación del cuerpo quebrado de Cristo.
b) Sólo acompañamiento. La teología debe desarrollar el concepto de justicia como el concepto teológico clave que guíe las relaciones dentro de la Comunión y hacia el mundo.
c) Diálogo comprometido. Para ser relevantes, los diálogos ecuménicos deben buscar la unidad de las iglesias y su testimonio compartido hacia el mundo.
d) Discernimiento constante. Las iglesias reformadas se relacionan con confesiones y declaraciones de fe según el principio de la “hospitalidad crítica”. Cada generación necesita revisar las confesiones y declaraciones de nuestra tradición reformada y vivirlas en respuesta a los retos del presente.

4. Siete años después de la formación de nuestra Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, la CMIR debe continuar explorando cuál es el significado de "comunión".

a) Ha habido conversaciones regionales sobre el significado de la comunión en nuestras regiones en estos siete años. ¿Cuáles son los frutos de estos diálogos? Cada región puede tener algo que contribuya a nuestra comprensión de nuestra identidad como comunión. ¿Cómo podemos desarrollar nuestra comunión para que abarque y cumpla todas estas expectativas diferentes?
b) ¿Cómo navegamos a través de nuestras muy diferentes interpretaciones de la Escritura, que a veces amenazan la unidad de nuestra comunión?

5. La visión de la CMIR debe construirse de un modo contextualizado a fin de abordar los
desafíos de nuestro tiempo de manera fiel y efectiva.

a) El surgimiento de movimientos autoritarios y populistas en muchas partes del mundo requiere una respuesta. Hemos visto cómo el racismo, el sistema de castas, la xenofobia y la violencia religiosa que caracterizan nuestros contextos contemporáneos constituyen una amenaza para la vida. Nuestro compromiso con la justicia nos pide que abordemos la amenaza al medio ambiente (eco-justicia), la amenaza a las mujeres y a las niñas (justicia de género), la amenaza a las personas pobres (justicia económica) y la amenaza hacia cualquiera que designemos como "el otro/la otra ", particularmente el otro o la otra racial o religioso/a (justicia social). La demonización y deshumanización de las personas por la política de separación y división, es como rechazar el amor y la hospitalidad de Dios. Se presentan nuevas idolatrías, y se hace necesaria una respuesta
profética.
b) ¿Cuál es la mejor manera de avanzar hacia esto? La Asamblea General podría iniciar un proceso hacia una declaración de renuncia a los sistemas y estructuras que amenazan la vida. Esta declaración podría discernir desarrollos amenazantes en varios contextos. ¿Puede la iglesia levantarse en una protesta profética unificada? ¿Sería algo así como la Declaración de Barmen para nuestro tiempo? ¿Qué podríamos aprender de la Iglesia Confesante?
c) Tal vez un primer paso es un llamado a la "lamentación" junto con un llamado a la confesión y a la oración. Necesitamos encontrar maneras de poner en palabras lo que las personas están queriendo o necesitando decir frente a las amenazas a la vida mencionadas más arriba.
d) Parte de la tarea es poder leer los signos de los tiempos y discernir qué clase de respuesta será más apropiada para nuestras iglesias. Cualquiera que sea nuestra respuesta actual, ya sea una declaración o un lamento, la iglesia no sólo se enfrentará al mundo sino también a sí misma, porque la iglesia está tan dividida como nuestras culturas y ha contribuido a los problemas actuales de muchas maneras.
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JOHANNES OECOLAMPADIUS, ECOLAMPADIO
100 Personajes de la Reforma Protestante. México, CUPSA, 2017.

Humanista y reformador nacido en Weinsberg y muerto en Basilea. Estudió en Heidelberg (1499-1506) y en 1503 obtuvo el Magister artium y brevemente derecho en Bolonia. Entre 1506 y 1508 fue educador de los príncipes del Electorado palatino en Maguncia, luego de lo cual estudió teología y lenguas clásicas en Heidelberg. Después de ordenarse sacerdote, predicó en Weinsberg (1510). En 1513 entró en contacto con Melanchton y Reuchlin, y entre 1515 y 1516 colaboró con Erasmo en Basilea; en 1518 obtuvo el doctorado en teología, fue canónigo penitenciario en la catedral de Basilea y predicó en Augsburgo. Allí se comprometió con la causa de Lutero, pero en 1520 se retiró al monasterio de Altomúnster para clarificar sus ideas. En esa etapa, que se prolongó hasta 1522, estudió a los Padres, pronunció sermones y escribió su Iudicium de Luthero. En noviembre de 1522, luego de una breve estancia como capellán en el castillo de Ebenburgo, se estableció definitivamente en Basilea, donde editó traducciones de los Padres y dio clases en la universidad. Asumió la conducción de la Reforma, hizo amistad con Zwinglio y se mantuvo en estrecho contacto con los reformadores de Estrasburgo y Constanza. Aparte de su cátedra de teología, fue pastor de St. Martin y de la catedral (desde 1529). En la controversia de la Cena del Señor, en la Alta Alemania (1524-1529) sostuvo una comprensión simbólica del sacramento.
Ecolampadio no fue el creador de la Reforma en Basilea. A su llegada, las bases fundamentales del antiguo orden ya habían sido sacudidas. Pero su mérito especial fue que, mediante sus poderosos e impresionantes sermones, su moderación y consideración y especialmente por su transparencia espiritual y determinación, el movimiento reformador en Basilea, que en ese momento estaba mezclado fuertemente con motivaciones políticas, fue transformado en un movimiento de carácter religioso. Cuando Basilea se unió a la federación suiza (1501), el ejemplo de las democracias suizas indujo a los ciudadanos a cambiar sus condiciones políticas. Hasta entonces, la ciudad había sido gobernada exclusivamente por la nobleza. En noviembre de 1525 celebró la primera Santa Cena evangélica y un año después publicó el ordenamiento del culto evangélico para la ciudad. Participó en la Disputa de Baden, en la de Berna junto con Zwinglio (1528) y en el Coloquio de Marburgo. En 1529 logró que la ciudad estableciera la Reforma, no sin largas vacilaciones y después de enfrentamientos que terminaron en desórdenes iconoclastas. Para el discutido tema de la disciplina eclesiástica, creó el cargo especial de los presbíteros (1530). Además del problema de la disciplina, su vida estuvo marcada también por la lucha contra los anabautistas, por visitas eclesiásticas y por el reordenamiento del sistema educativo. En su último viaje apoyó, junto con Bucero y Ambrosius Blarer, los cambios en Ulm, Memmingen y Biberach. Murió sólo seis semanas después que Zwinglio. Su viuda, Wibrandis Rosenblatt, se casó después con Capitón y Bucero.
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ISABEL, MADRE TARDÍA (I)
Margot Kässmann

TENER HIJOS NO ES ALGO QUE OCURRA SIN MÁS, POR mucho que algunas parejas lo deseen. La Biblia nos recuerda el sufrimiento de algunas mujeres por no tener hijos: Isabel en el Nuevo Testamento, y Sara y Ana en el Antiguo Testamento. Igual que hoy, también antiguamente el tema: “Hijos, ¿sí o no?”, preocupaba a la gente a lo largo de sus vidas. Al menos en el sentido de la libertad de elección.
Isabel y su esposo Zacarías son descritos
como personas piadosas, intachables y de “edad avanzada”; en el caso de Isabel, se añade que es “estéril”. Tal y como suena en la Biblia, parece que nos encontramos ante una pareja anciana encantadora que ya se ha hecho a la idea de no tener niños. Seguro que la “edad avanzada” tenía un significado muy distinto en los tiempos en que la esperanza de vida era limitada; tal vez tuvieran entre cuarenta y cincuenta años.
Zacarías es sacerdote y un día se le aparece un ángel en el templo. Éste le dice que sus plegarias han sido escuchadas; su mujer tendrá un hijo, al que él debe poner el nombre de Juan. Zacarías no puede creerlo. El ángel se lo repite; Zacarías se quedará mudo hasta que tenga lugar el nacimiento del hijo.
Isabel queda encinta. ¿Qué clase de experiencia fue un embarazo en esas condiciones? ¿Tal vez su marido le contó, por gestos o por escrito, algo de la experiencia que había tenido? ¿Tal vez se le había interrumpido el periodo y pensó que se trataba del principio de la menopausia, lo que hacía que el embarazo no entrase ya en sus expectativas? ¿O tal vez había descartado ya sencillamente de su vida esa perspectiva? El asombro ante tal milagro terminará abriéndose paso en su interior.
La historia cuenta que Isabel “se oculta” durante cinco meses. Es bien comprensible. ¿Durante cuánto tiempo se estuvo preguntando —en tiempos en que no era posible acudir a la ecografía— si realmente debía creer que estaba embarazada? Nunca lo había estado antes, de modo que no sabía lo que se sentía. Y seguro que desconfiaba de todas señales que le emitía su cuerpo. Probablemente más tarde fue consciente de los peligros que amenazaban a un embarazo en sus primeros pasos: Isabel temía que el embarazo acabara en un aborto involuntario prematuro.

Actividades

OREMOS POR TODOS LOS PLANES Y ACTIVIDADES DE LA IGLESIA PARA EL MES DE JULIO

CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 4 de julio, 19 hrs.
Modera: A.I. Lauro Adame B.

Llamamiento: Salmo 113
Oración de ofrecimiento
Himno: “Día en día” (317)
Momentos de oración
Lectura bíblica: Jeremías 49.1-11
Tema: Advertencias contra Amón y Edom
Himno: “He hallado en Cristo” (165)
Ofertorio
Bendición pastoral


AMÓN Y EDOM
José María Ábrego de Lacy

A
món está situado en la zona oriental del Mar Muerto, al norte de Moab. Sus relaciones con Israel no han sido especialmente buenas (Dt 2,37; Jue 11,4-33) y tampoco con Judá (2 Sm 10; 1 Re 4,13-19). Tras la deportación asiría del reino de Israel (2 Re 15,19) Amón se anexó parte de los territorios de Gad, tribu israelita (Jr 49,1). Baalís de Amón estuvo implicado en el asesinato de Godolías (Jr 40,13-41,15). Su dios 152 se llamaba Malcom ("mi rey") y se identifica con Molok ("mi sacrificio"), para favorecer un juego de palabras. Sus ciudades Raba, Jesbón, Ay (diferente de la citada en Jos 7) serán destruidas; su confianza se trocará en terror (Jr 49,5; véase Jr 46,9; 49,29); su seguridad en dispersión y destierro. Pero un día el Señor volverá a cambiar su suerte (Jr 49,6; 46,25; 48,47; 49,39). 49,7-22.
Edom es el vecino del Sur. Desciende de Esaú (Gn 36), hermano de Jacob (Gn 25,21-34; 27; 32,4-21). Estuvo sometido a Judá desde los tiempos de David hasta el s. VII a. C. Tantos años de sometimiento crearon un ambiente muy negativo. Aprovechó la destrucción de Jerusalén para desquitarse y ocupar parte del territorio de Judá (Lam 4,21-22; Abd 1-14; Ez 35,1-15; Am 1,11-12; Sal 137,7). El texto presente consta de dos poemas. El primero (Jr 49,7-16) parece réplica de Abd 1-9. Comienza citando la proverbial sabiduría de Edom (Abd 8), que se está consumiendo y llega el castigo. La vendimia será escrupulosa y nadie se salvará. También a Edom le alcanza la copa del castigo. El segundo poema (Jr 49,17-22) recoge frases de otras secciones del libro de Jeremías (Jr 50,40; 50,44-46; 48,40-41). Las naciones son invitadas a acabar con el orgullo de Edom.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

16 – Actividad juvenil

24-28 – Curso de Verano-Campamento

domingo, 2 de julio de 2017

Programa de julio

IGLESIA PRESBITERIANA AMMI-SHADDAY
PLAN DE PREDICACIONES Y TEMAS PARA JULIO DE 2017
TEMA SEMESTRAL: PROMOVER EL MENSAJE DE SALVACIÓN A NUEVOS CREYENTES
Tema: “Vayan por todo el mundo y anuncien las Buenas Nuevas” (Mr 16.15): evangelización responsable y nueva sociedad

I. Domingos, 12.10 hrs.

2: “Vayan por todo el mundo y anuncien las Buenas Nuevas”
Lectura bíblica: Marcos 16.14-20
Dirige: David Ábrego
Expositor: LCO
9: Una evangelización responsable promueve también la justicia
Lectura bíblica: Miqueas 6.1-8
Dirige: Eunice Palomino López
Expositor: LCO
16: Evangelización y amor de Dios en el mundo: perdón y reconciliación
Lectura bíblica: I Corintios 5.11-21
Dirige: A.I. Lauro Adame B.
Expositor: LCO
23: La iglesia evangeliza con todo lo que hace
Lectura bíblica: Mateo 5.1-16
Dirige:
Expositor: LCO
30: Evangelización y testimonio profético: el gran desafío
Lectura bíblica: Amós 5.16-27
Dirigen: Oswaldo Aguilar A.
Expositor: A.I. Ricardo Ruiz Ocampo

II. Domingos, 17.30 hrs.

2: Reunión de Consistorio
16: Actividad juvenil
23: Capacitación y actualización de oficiales

III. Martes, 19.00 hrs.
Tema general: El profetismo bíblico: cumbre de la religión antigua

4: Advertencias contra Amón y Edom (Jeremías 49.1-11)
Modera: A.I. Lauro Adame Brito
11: Advertencias contra Babilonia (I) (Jeremías 50.1-12)
Modera: A.I. Israel Núñez
18: Advertencias contra Babilonia (II) (Jeremías 51.1-12)
Modera: LCO
25: Nabucodonosor destruye Jerusalén (Jeremías 52.1-16)

Modera: A.I. Rubén Núñez C.

"Vayan por todo el mundo y anuncien las Buenas Nuevas", L. Cervantes-O.


18 de junio, 2017

Jesús les dijo: “Vayan por todos los países del mundo y anuncien las buenas noticias a todo el mundo. Los que crean en mí y se bauticen, serán salvos. Pero a los que no crean en mí, yo los voy a rechazar”.
Marcos 16.15-16, Traducción en Lenguaje Actual

La evangelización, razón de ser de la iglesia en el mundo
Si para algo existe la iglesia en el mundo es para dar razón de la esperanza que mora en ella (I Pedro 3.15). De otra manera no podría cumplirse lo que dice la Escritura acerca de que los ángeles quisieran venir al mundo a hacer esa labor, pero no están autorizados por pertenecer a otra dimensión (I P 1.12). Ellos no pueden realizar tal tarea porque la evangelización es un trabajo eminentemente histórico, lo cual quiere decir que debe acontecer en medio del mundo, al calor de los dilemas y contradicciones de éste, tal como se lo ha planteado la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas antes de la celebración de su XXVI Asamblea General en Leipzig, Alemania: “La evangelización es compartir la Buena Noticia tanto en palabra como en acción. La CMIR seguirá haciendo hincapié en el vínculo inseparable entre la evangelización y la justicia en todas las áreas de su trabajo”.[1] Semejante énfasis proviene desde el Antiguo Testamento porque prácticamente todos los llamados a la conversión pasaban por la necesidad de realizar la justicia en el mundo en todas sus formas. Miqueas 6.1-8 es testimonio fehaciente de ello.

En nuestro tiempo, la evangelización ya no debería debatirse acerca de su forma de realización (personal, masiva, espectacular, natural, etcétera…) sino en su carácter, en su fortaleza moral, en su preocupación por el surgimiento de una nueva sociedad dominada por los valores del Reino de Dios. Acaso el supuesto “fracaso” de la evangelización en “nuestra generación”, como antes se decía, obedezca más a la falta de empuje profético de la presencia de la iglesia en el mundo. O al hecho de suponer por un lado, que, como el cristianismo es la “religión tradicional”, ya no es necesario hacer los llamados a la conversión, o, por el otro, a que deben convertirse naciones enteras para que se cumplan las profecías y así acelerar la segunda venida del Señor.

Todas las perspectivas con que se aborde la necesidad de la evangelización deben considerar las enseñanzas escriturales al respecto, partiendo de la acción misma de Jesús y de su Espíritu, como “primeros misioneros y evangelizadores”. Antes de cualquier estrategia o proyecto, hay que voltear la mirada al testimonio evangélico y apostólico para adquirir una visión sólida y justa de lo que Dios quiere hacer con su mundo y en medio de él. Al proselitismo intenso de otras épocas hay que agregar las bases mismas de la estrategia de Jesús, sintetizada en sus propias palabras: “El trabajo que yo los envío a hacer es peligroso. Es como enviar ovejas a un lugar lleno de lobos. Por eso, sean listos y estén atentos como las serpientes, pero sean también humildes, como las palomas” (Mateo 10.16). Esa metáfora, tan relegada en ocasiones, constituye todo un programa de pensamiento y acción para la vida y misión de la iglesia en el mundo. Nunca nadie ha dicho que la tarea es sencilla, pero debe llevarse a cabo con conciencia, rigor y responsabilidad.

La perspectiva de Marcos 16 sobre la evangelización
El final abrupto del evangelio de Marcos contrasta con la firmeza de Mateo 28, de donde se ha extraído siempre el mandato de la llamada “gran comisión”. En Marcos, las cosas son diferentes, de ahí que la explicación que puede leerse en el texto virtual de la TLA es directo e inquietante: “Existen tres formas de finalizar el Evangelio de Marcos. La primera y, quizá, la más original es la que finaliza en el capítulo 16 versículo 8 (16.8). Los más antiguos y mejores manuscritos apoyan este final. La segunda forma es la de 16.9-20. Pero este final usa un vocabulario y un estilo muy distintos a los que se usan en el resto del Evangelio de Marcos. Además, los manuscritos sobre los que se basa este final son más tardíos y de menor calidad. La persona que escribió este final resumió varios relatos de las apariciones de Jesús que se encuentran en los Evangelios de Lucas y Juan. La tercera forma es la de Marcos 16.9-10, titulada ‘Otra manera de finalizar el libro de Marcos’. El estilo es diferente al resto del libro de Marcos, y muy pocos manuscritos la apoyan”.

La insistencia del Señor resucitado en proclamar su mensaje a todas las naciones y pueblos está en consonancia con el objetivo central de este primer evangelio escrito: “Con el miedo y el silencio de las mujeres, Marcos pretende no dar por terminado el evangelio para que los creyentes de todos los tiempos, conociendo el testimonio de las primeras comunidades, lo hagamos nuestro, recreándolo desde nuestra situación concreta y con la fuerza del Espíritu de Jesús resucitado. Es decir, cada uno de nosotros debe ‘terminar’ el evangelio de Marcos”.[2]

“El autor de la conclusión de Marcos le ha dado una forma especial que presenta la acción misionera universal y abarcando la creación entera. No es que se piense que los discípulos hayan de predicar también a la creación irracional, puesto que a la predicación responde en la frase inmediata la fe, que cada hombre debe prestar”.[3]

Marcos 16 es el primer esfuerzo misionero de la iglesia inicial en forma escrita, aun cuando algunos de los textos apostólicos lo precedieron. “Pero se subraya la penetración triunfal del Evangelio, al igual que en el himno a Cristo de 1Tim 3,16 se dice: ‘proclamado entre los gentiles, creído en el mundo’. Esa Iglesia está firmemente convencida de que sólo se salvará el que crea y se bautice. Atención especial se pone también en los prodigios concomitantes, en que se expresaría una experiencia de la Iglesia misionera. En ella se daban fuerzas carismáticas extraordinarias; se ha observado que las curaciones y milagros mencionados aquí aparecen también en los Hechos de los Apóstoles.

Al final se menciona la ascensión de Jesús al cielo y su entronización a la diestra de Dios. La visión lucana del arrebato corporal de Jesús se ha impuesto, aunque sólo se tratase de una forma de representar el hecho que los otros evangelistas no conocen. El Señor que está sentado a la derecha de Dios permanece unido sobre la tierra a su comunidad que continúa su obra y la ayuda con su cooperación; cooperación que el autor vuelve a ver sobre todo en los signos que corroboran la predicación misionera. Es el propio Señor quien prolonga su predicación por medio de la comunidad”.




[1] Libro de trabajo. 26ª Asamblea General, Leipzig, Alemania. Hannover, CMIR, 2017, p. 18, www.wcrc.ch.
[2] La Biblia de Nuestro Pueblo. Biblia del Peregrino, p. 1612.
[3] Marcos cap. 16, en www.mercaba.org/FICHAS/BIBLIA/Mc/MC-16.htm.

Marcos 16.14-20, TLA

14 Luego, Jesús se les apareció a los once discípulos mientras ellos comían. Los reprendió por su falta de confianza y por su terquedad; ellos no habían creído a los que lo habían visto resucitado. 15 Jesús les dijo: "Vayan por todos los países del mundo y anuncien las buenas noticias a todo el mundo. 16 Los que crean en mí y se bauticen, serán salvos. Pero a los que no crean en mí, yo los voy a rechazar. 17 Los que confíen en mí y usen mi nombre podrán hacer cosas maravillosas: Podrán expulsar demonios; podrán hablar idiomas nuevos y extraños; 18 podrán agarrar serpientes o beber algo venenoso, y nada les pasará. Además, pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán."
19 Cuando el Señor Jesús terminó de hablar con sus discípulos, Dios lo subió al cielo. Allí, Jesús se sentó en el lugar de honor, al lado derecho de Dios.
20 Y los discípulos, por su parte, salieron a anunciar por todas partes las buenas noticias del reino. El Señor Jesús los acompañaba y los ayudaba por medio de señales milagrosas, y así Dios demostraba que los discípulos predicaban el mensaje verdadero. Amén.

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

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