sábado, 9 de marzo de 2019

Esdras 8.15-36 / Hebreos 5.1-10, TLA

15 Yo, Esdras, los reuní a todos junto al río que corre hacia Ahavá, y acampamos allí tres días. Cuando pasé lista a la gente y a los sacerdotes, encontré que no había entre ellos ningún ayudante de la tribu de Leví. 16 Así que mandé a buscar a Eliézer, a Ariel, a Semaías, a Elnatán, a Jarib, a Elnatán, a Natán, a Zacarías y a Mesulam, que eran líderes del pueblo, y a los maestros Joiarib y Elnatán. 17 Les ordené que fueran a ver a Idó, jefe del lugar llamado Casifiá, y les pidieran a él y a sus compañeros que nos enviaran servidores para el templo de nuestro Dios, ya que ellos tenían experiencia en ese trabajo. 18 Gracias a Dios, nos mandaron a Serebías, y a sus hijos y hermanos; en total nos mandaron a dieciocho personas. Serebías era un hombre muy capaz, descendiente de Mahli, un hombre de la tribu de Leví. 19 También nos enviaron a Isaías y a Hasabías, y a sus hijos y hermanos, que descendían de Merarí. En total nos enviaron veinte personas. 20 Además de ellos nos enviaron a doscientos veinte servidores del templo de Dios, cuyos antepasados habían sido puestos por David para apoyar a los ayudantes de los sacerdotes. Y se anotaron los nombres de cada uno de ellos.
21 Después de esto nos reunimos junto al río de Ahavá, y allí mismo ordené que hiciéramos un ayuno para humillarnos ante nuestro Dios, y así pedirle que protegiera a nuestras familias y pertenencias durante el regreso a Jerusalén. 22 Me daba vergüenza pedirle al rey que mandara soldados de caballería para protegernos contra el enemigo en el camino. Le habíamos dicho al rey que Dios cuida a todos los que lo adoran, pero que los que se apartan de él tendrían que soportar todo su enojo. 23 Así que ayunamos y oramos a Dios pidiéndole que nos cuidara, y él nos escuchó.
24 Luego separé a doce de los sacerdotes más importantes: Serebías, Hasabías y otros diez familiares de ellos. 25 Después pesé la plata, el oro, y los utensilios para el templo de Dios que dieron el rey, sus consejeros y todos los judíos allí presentes. Todo esto se lo entregué a los sacerdotes, 26-27 y ésta es la lista:
Veintiún mil cuatrocientos cincuenta kilos de plata,
cien utensilios de plata,
tres mil trescientos kilos de oro,
veinte tazas de oro que pesaban ocho kilos en total,
y dos utensilios de bronce pulido.
Esos dos utensilios de bronce eran tan valiosos como el oro.
28 Después de esto, les recomendé a los sacerdotes lo siguiente: Ustedes han sido apartados para servir sólo a Dios. También estos utensilios han sido apartados para el servicio del templo, porque el oro y la plata son ofrendas voluntarias para el Dios de Israel. 29 Cuídenlos bien hasta que sean llevados al templo de Jerusalén, para ser pesados en presencia de los principales sacerdotes, sus ayudantes y los jefes de familia.
30 Entonces los sacerdotes y sus ayudantes recibieron la plata, el oro y los utensilios que habían sido pesados y los llevaron al templo de nuestro Dios en Jerusalén.
31 El día doce del mes de Abib dejamos el río Ahavá y nos pusimos en camino hacia Jerusalén. Nuestro Dios nos cuidó en el camino, pues nos libró de enemigos y de bandidos. 32 Cuando llegamos a Jerusalén, descansamos tres días. 33 Al cuarto día fuimos al templo de nuestro Dios, pesamos la plata, el oro y los utensilios, y entregamos todo al sacerdote Meremot hijo de Urías. También estaban allí Eleazar hijo de Finees y dos descendientes de Leví: Jozabad hijo de Josué y Noadías hijo de Binuy.34 Todo fue pesado, contado y anotado.
35 Después de esto, los que habían regresado de Babilonia trajeron doce toros, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos y doce chivos para ser presentados como ofrenda para el perdón de los pecados de todo el pueblo. Esos animales fueron quemados en honor de Dios. 36 Luego entregaron la orden del rey a los gobernadores y a los asistentes de la provincia al oeste del río Éufrates, quienes entonces apoyaron al pueblo y al templo de Dios.
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Dios elige a los jefes de los sacerdotes para que ayuden al pueblo, y para que presenten las ofrendas y sacrificios, para que Dios los perdone. Y como a esos sacerdotes también les resulta difícil obedecer a Dios, pueden mostrarse pacientes con los ignorantes y pecadores. Por eso tienen que presentar ofrendas y sacrificios, para que Dios perdone los pecados del pueblo, y también los de ellos. Pero nadie puede ser jefe de los sacerdotes sólo porque así lo quiere, sino que Dios es quien lo elige y le da ese honor. Así lo hizo Dios cuando escogió a Aarón como jefe de los sacerdotes.
Cristo no llegó a ser Jefe de sacerdotes porque así lo quiso, sino que Dios lo eligió y le dio ese honor. Fue Dios quien le dijo:
Tú eres mi Hijo;
desde hoy soy tu padre.
En otra parte de la Biblia también le dijo:
Tú eres sacerdote para siempre,
como lo fue Melquisedec.
Cuando Cristo estuvo aquí en el mundo, oró mucho a Dios, y con lágrimas le rogó que lo librara de la muerte, pues Dios tenía poder para hacerlo. Y como Cristo siempre fue obediente, Dios contestó su oración.Aunque él era Hijo de Dios, por medio del sufrimiento aprendió lo que significa obedecer siempre a Dios. Así, una vez que Cristo hizo todo lo que Dios le mandó, se convirtió en el salvador que da vida eterna a todos los que lo obedecen. 10 Por eso Dios también lo nombró Jefe de sacerdotes, como lo fue Melquisedec.

domingo, 3 de marzo de 2019

Letra 610, 3 de marzo de 2019


LA RECONSTRUCCIÓN INTEGRAL DEL PUEBLO DE DIOS
PRIMER REGRESO DE JUDÍOS DE BABILONIA
Samuel Pagán 

Para guiar el regreso a Palestina y dirigir las labores de reconstrucción, Ciro seleccionó a Sesbasar, uno de los hijos del rey Joaquín (véase I Cr. 3.18), quien fue designado gobernador (Esd 5.14). Aunque es posible que el viaje a Jerusalén haya sido organizado en forma inmediata, pareciera que solo un pequeño sector del pueblo le acompañó. Porque únicamente los más ancianos recordaban a Jerusalén; el viaje era muy largo, costoso y lleno de peligros; la tarea que se les había encomendado era difícil; y la meta del viaje era un territorio pobre, despoblado y relativamente pequeño.
No bien hubieron llegado a Jerusalén comenzaron el trabajo de reconstrucción. Es posible que también hayan reanudado algún tipo de culto regular entre las ruinas del templo. Ese periodo debe haber estado lleno de esperanzas porque el pueblo deseaba ver y disfrutar el cumplimiento de los mensajes de Déutero-Isaías y Ezequiel, sin embargo, no hubo nada de eso, sino desilusión, frustración y desaliento. Porque los años que siguieron a la llegada de los primeros inmigrantes a Palestina estuvieron llenos de dificultades, privaciones, inseguridad, crisis y violencia. La ayuda del imperio persa no llegó, la relación con los samaritanos fue abiertamente hostil, y los trabajadores se desanimaron al ver el poco esplendor del edificio que construían (véase Hag 2.3; Esd 3.12-13).
De Sesbasar realmente sabemos poco. Desconocemos lo que sucedió con él, pues su nombre desaparece de los documentos bíblicos. Lo sustituyó Zorobabel.

El Primer exilio (586-538 AEC)
La conquista babilonia puso término al Periodo del Primer Templo, pero no cortó la relación del pueblo con la Tierra de Israel. Asentados junto a los ríos de Babilonia, los judíos prometieron recordar siempre su patria:

Si me olvidare de ti, oh Jerusalén,
mi diestra sea olvidada.
Mi lengua se pegue a mi paladar,
si no ensalzare a Jerusalén
como preferente asunto de mi alegría. (Salmo 137.5-6).

El exilio a Babilonia que siguió a la destrucción del Primer Templo (586 AEC) marcó el comienzo de la diáspora judía. Ahí el judaísmo empezó a desarrollar un marco religioso y una forma de vida fuera de la Tierra, asegurando finalmente la supervivencia nacional y la identidad espiritual del pueblo y le infundió suficiente vitalidad para garantizar su futuro como nación.

 En los ríos de Babilonia, por E.M. Lilien.
"Si me olvidare de ti, oh Jerusalén...”

Periodos Persa y Helenístico (538-142 AEC)
A raíz de un decreto del rey persa Ciro, conquistador del imperio de Babilonia (538 AEC), 50.000 judíos emprendieron el Primer Retorno a la Tierra de Israel, dirigidos por Zorobabel, de la casa real de David. Menos de un siglo después, el Segundo Retorno fue dirigido por Esdras el Escriba. Durante los siguientes cuatro siglos, los judíos conocieron diversos grados de autonomía bajo el dominio persa (538-333 AEC) y posteriormente el helenístico —ptolemaico y seléucida— (333-63 AEC).
La repatriación de los judíos bajo el inspirado liderazgo de Esdras, la construcción del segundo Templo en el sitio del primero, la reedificación de los muros de Jerusalén y el establecimiento de la Knéset Haguedolá (Gran Asamblea) como ente religioso y judicial supremo del pueblo judío, marcaron el comienzo del Periodo del Segundo Templo. Dentro de los confines del imperio persa (538-333 AEC), Judea era una nación cuya dirección estaba confiada al Sumo Sacerdote y al Consejo de Ancianos de Jerusalén.
Como parte del mundo antiguo conquistado por Alejandro Magno (332 AEC), la Tierra se mantuvo como una teocracia judía bajo los gobernantes seléucidas con sede en Siria. Cuando se prohibió a los judíos la práctica del judaísmo y su Templo fue profanado para imponer a toda la población la cultura y las costumbres helenizantes, los judíos se rebelaron (166 AEC).

Asuero-Jerjes, uno de los grandes reyes persas, en un relieve en las paredes de un palacio de Persépolis 

Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de Israel

LÓPEZ OBRADOR SE REUNIÓ CON PASTORES DE LA COMUNIDAD EVANGÉLICA


















El Presidente Andrés Manuel López Obrador informó que esta tarde se reunió en Palacio Nacional, como lo hace con integrantes de otras Iglesias, con pastores de la comunidad evangélica. “Recibí a pastores de la comunidad evangélica al igual que lo hago con católicos, judíos, personas de otras religiones, ateos, no creyentes y librepensadores”, destacó el presidente en su cuenta de Twitter.
El Ejecutivo federal agregó que “en un país plural, la mayoría coincidimos en que se necesita buscar el bienestar material y del alma”.
Al referido encuentro asistieron integrantes de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice), presidida por Arturo Farela, quien entrevistado al salir del encuentro manifestó su beneplácito por la reunión.
En tanto, integrantes de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice) ofrecieron su apoyo al presidente Andrés Manuel López Obrador en la campaña para jóvenes contra el uso de drogas y solicitaron también tener acceso a medios masivos de comunicación.
El presidente de dicha agrupación, Arturo Farela Gutiérrez, señaló que se reunirán con la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, y el subsecretario de esa dependencia, Zoé Robledo Aburto, para acordar los términos en los que se daría su participación.
Entrevistado al salir de la reunión en Palacio Nacional, respaldó al Ejecutivo federal “en la lucha en contra de las adicciones, de orientar a los jóvenes para que no se hagan esclavos de ningún tipo de estupefaciente; sino que ellos a través de principios y valores morales, ellos tengan la paz”.
Señaló que al menos “cinco mil templos podrían ser usados para que se puedan llevar adelante los proyectos que el gobierno federal tiene contemplados”.
Farela Gutiérrez afirmó que, durante el encuentro, el mandatario federal le obsequió un ejemplar de la Cartilla Moral, y por su parte le obsequiaron un ejemplar de la Biblia.
Consideró que la Cartilla Moral habla del amor a todos, “a la naturaleza, al prójimo, a la educación; este documento histórico de Alfonso Reyes tenemos que apoyarlo todos; vamos a empezar a difundirla”.
También dijo que “todos los cristianos evangélicos oramos por el presidente todos los días, en cualquier parte de México, todos los cristianos evangélicos lo hacemos”.
El dirigente dio a conocer que el 27 de marzo próximo el presidente López Obrador asistiría “a nuestra consulta nacional jurídica y fiscal para iglesias y asociaciones religiosas que cada año se celebra; y el presidente va a estar a las 10 de la mañana en compañía de la doctora Olga Sánchez”.
Excélsior, 21 de febrero de 2019

Actividades y anuncios

OREMOS POR EL INICIO DE LA NUEVA TEMÁTICA EN LA ESCUELA DE FORMACIÓN CRISTIANA Y EN EL DEPARTAMENTO INFANTIL

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 5 de marzo, 19 hrs.
Modera: D.I. Laura Cabrera Berrocal

Llamamiento: Salmo 148.7-14
Oración de ofrecimiento
Himno: “Lugar hay donde descansar” (338)
Círculo de oración y testimonios
Lectura bíblica: Esdras 3.7-13
Tema: Énfasis teológicos del Cronista
Himno: “Cristo está conmigo” (330)
Ofertorio
Bendición pastoral

INTENCIONES TEOLÓGICAS
DEL CRONISTA
Werner H. Schmidt

E
l Cronista “pretendía exponer la historia del nacimiento de la comunidad posexílica en la que vivió” (Martin Noth). Es el continuador de la obra histórica deuteronomista y a veces constituye su “interpretación”. […] El Cronista expone el pasado desde la visión de su época y lo configura, revalora, corrige e idealiza. […]
1. El criterio decisivo es el “principio de retribución”, la “sanción personal”, puesta de manifiesto por la historia. […] Detrás de tal versión histórica está el principio tantas veces expresado: el que es fiel a Dios, es conservado por Dios; el que abandona a Dios es abandonado.
2. Al igual que el Deuteronomista, también aquí se otorga una gran importancia a David. Es un “hombre de Dios” (II Cr 8.14), ejemplo de fidelidad a la ley. […] Se omiten ciertos episodios desfavorables. […] La promesa de Natán se concreta en Salomón, el constructor del templo. […] Así confluyen la elección de la dinastía davídica y del santuario de Jerusalén.
3. El culto en el santuario de Jerusalén desempeña un papel fundamental. El Cronista habla detalladamente de grandes fiestas, en especial de la pascua (II Cr 7.9s; Neh 8.13). La lectura de la ley por Esdras, acompañada de la instrucción (¿en arameo?), parece ser una especie de anticipación del culto religioso en la sinagoga (Neh 8). […] El ritual incluye la música del templo, los levitas cantores y los sacerdotes destinados al servicio sacrificial. […]
4. Si la fundación y la conservación de la comunidad cultual de Jerusalén es el tema del Cronista, el mandamiento de su pureza es su meta y objetivo. Esta pureza parece exigir la segregación de los extraños (cf. la polémica contra los matrimonios mixtos: Esd 9; Neh 9.2; 10.29s). […] Su intención sería “presentar a Judá, con su única realeza legítima y su único lugar de culto legítimo, en polémica con los samaritanos, como el verdadero Israel”. […]
5. La realeza y la soberanía de Dios aparecen ligadas mucho más estrechamente que en la antigua tradición. […]
El Cronista, evocando la época posexílica, apunta a la expectativa mesiánica, más allá del movimiento iniciado por Hageo y Zacarías. […] “Ya no existe para él, en la teocracia posexílica, ningún otro mesianismo legítimo y ningún otro sucesor de David”. […] El ansia de independencia ¿se mantiene en estado latente (Esd 9.7s; Neh 9.32, 36s) para revelarse en la época de los macabeos?
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

9 – Reunión de trabajo consistorial

El impacto de la palabra: la colaboración material, L. Cervantes-O.



Esdras, por Miguel Ángel

3 de marzo, 2019

Esdras era un sacerdote y un maestro que conocía muy bien la ley que Dios había dado por medio de Moisés; la estudiaba constantemente, la obedecía y la enseñaba a los judíos.
Esdras 7.6, TLA

Por fin, en el cap. 7 de su libro, aparece Esdras, el escriba, el sacerdote. Su historia abarca hasta el cap. 10. “Los capítulos 7 y 8 describen la llegada del reformador a Jerusalén, al frente de una nueva caravana de exiliados judíos. En los siguientes dos capítulos se describen la condición religiosa de la comunidad y los programas de restauración que Esdras impulsó. En la elaboración de esta narración el autor-cronista utilizó una fuente literaria conocida como ‘las Memorias de Esdras’”.[1] “Esdras es la forma griega de Ezrah, que es a su vez la forma arameizante del hebreo Azarías (‘Yahvé ha socorrido’). […] Según los datos genealógicos de Esd 7,1b-5, se trataría de un sacerdote descendente de Aarón. […] Es un escriba (sopher, palabra hebrea derivada del acadio sapiru, ‘escriba de la ley del dios del cielo’: 7.12, 21)”.[2]

La expresión “pasadas estas cosas” del v. 1 hace referencia a los aproximadamente 57 años de diferencia entre los caps. 6 y 7. El relato se ubica, en términos históricos, durante el reinado de Artajerjes I Longímano, sucesor de Jerjes, que gobernó entre 465 y 424 a.C. La genealogía (vv. 1b-6, cf. I Cr. 6.3-15.6) tiene como objetivo indicar que Esdras era descendiente directo de Aarón y de Sadoc y, por ello, tenía el derecho a ser sacerdote y, de manera muy relevante, “a introducir reformas en la comunidad judía”. Su presencia, pues, “era una prolongación auténtica del liderato sacerdotal preexílico” (S. Pagán). El retrato de Esdras (7.6, 10) es verdaderamente espléndido, pues, por un lado, era “un judío, miembro de la Golah (diáspora) babilonia, convertido en alto funcionario de la corte de Persia, una especie de comisario para los asuntos judíos, que no ejerció sin embargo (a diferencia de Sesbasar, de Zorobabel y de Nehemías) las funciones de gobernador provincial”.[3]

Por el otro lado: “La llegada de Esdras a Jerusalén se interpreta como el cumplimiento del designio divino: ‘la mano benévola de su Dios estaba sobre él’ (cf. 7.9, 28; 8.22, 31; Neh 2.8, 18). Y en 7.10 se describe perfectamente su papel: ‘No en vano Esdras había aplicado (kun) su corazón a buscar (darash) la Ley de YHWH, a practicarla (asah) y a enseñar (lamad) en Israel el estatuto (joq) y el derecho (mishpat)”.[4] Este personaje encaja completamente en cada aspecto de la labor de un escriba, figura religiosa que se depuró en el exilio y que es celebrada en Eclesiástico 39.1-11 (Dios Habla Hoy) mediante sus tres características: estudio, observación e instrucción. Esd 7.6-8 atestigua por otra parte un movimiento de retorno descrito según el modelo arquetípico de Esd 2. (“Esdras llegó a Jerusalén en agosto de ese año. Había hecho arreglos para partir de Babilonia el 8 de abril, el primer día del nuevo año, y llegó a Jerusalén el 4 de agosto, pues la bondadosa mano de su Dios estaba sobre él”. Esd 7.8-9, Nueva Traducción Viviente.) “Al obrar así, el redactor inscribe el paralelismo de los dos periodos (Zorobabel-Josué / Esdras-Nehemías) en la tensión dramática de su relato”.[5]

Con Nehemías, quien aparecerá en la sección del libro que lleva su nombre, se completará el cuadro de líderes y personajes clave en el proyecto y la obra de reconstrucción integral del culto, el templo y la ciudad de Jerusalén. Tal como lo resumió Elie Wiesel (1928-2016), Premio Nobel de la Paz 1986, sobreviviente de los campos de concentración de Auschwitz y Buchenwald:

Esdras, el escriba. El intelectual. El ideólogo. Y Nehemías, el organizador, el pragmático, el hombre de acción.
Juntos simbolizan la esperanza de Israel. La renovación de Israel. Juntos incitarán a sus hermanos de infortunio a arrancarse de su entorno, de la comodidad del exilio, a renunciar a las condiciones familiares de sus domicilios provisionales, ya volver a casa. […] Sin ellos, la historia judía quizá se hubiera diluido en la historia de otros pueblos, engullida por la ciénaga de los tiempos.[6]

Si se relaciona el dato de Esd 7.1 con Neh 2.1; 5.14, según el cual Nehemías llegó “el año 20 del rey Artajerjes”. obtenemos la secuencia cronológica siguiente: la misión de Esdras comienza el 458 y la de Nehemías el 445. Así pues, hubo 13 años entre la llegada de Esdras y la lectura solemne de la Ley (Neh 8). El redactor de estos documentos, llamado el Cronista, relacionó entre sí a las dos grandes figuras fundadoras del judaísmo bíblico, con lo que asoció en un mismo modelo sus dos obras: la restauración de Jerusalén y la promulgación de la Ley al servicio del pueblo de Dios. A Esdras se le atribuyen dos funciones centrales del judaísmo bíblico: el ejercicio del culto (“sacerdote”) y el estudio de la ley (“escriba”).

La teología de fondo de estas narraciones explica la importancia la importancia del orden en que ocurre todo: “Una vez el Templo de Jerusalén es reconstruido, es necesaria una reforma religiosa que produzca e incentive la pureza cúltica de toda la comunidad. Por un lado, se reorganiza el culto; por el otro, se necesita la pureza de los adoradores”.[7] El resto del capítulo expone la misión de Esdras, tal como fue definida por el rey Artajerjes: el primer objetivo era “averiguar si se está obedeciendo la ley de Dios que tú conoces bien” (v. 14), el segundo: “quiero que lleves el oro y la plata que nosotros hemos ofrecido al Dios de Israel, que tiene su templo en Jerusalén” (v. 15), el tercero: “Lleva también todo el oro y la plata que puedas conseguir en toda la provincia de Babilonia, más las ofrendas que la gente y los sacerdotes den voluntariamente para el templo” (v. 16).Con esos recursos, debían comprarse “toros, carneros y corderos, y también trigo y vino para ofrecerlos sobre el altar del templo” (v. 17).

Finalmente, el grupo de Esdras podría decidir qué hacer con el dinero sobrante (v. 18). Los vv. 19-24 son instrucciones precisas para facilitar la labor de Esdras. Los vv. 20 y 24 son particularmente importantes: “Todo lo que necesites, lo pagará el tesoro del reino. […] Sepan también que no deben cobrar ninguna clase de impuestos a los sacerdotes, sus ayudantes, cantores y guardianes, ni a ningún servidor del templo de Dios”. La exhortación siguiente es eminentemente política: “Esdras, tu Dios te ha dado muchos conocimientos. Úsalos para nombrar gobernantes y jueces que conozcan la ley de tu Dios, y gobiernen con justicia a los habitantes de la provincia al oeste del río Éufrates. Estos líderes deberán enseñar la ley a los judíos que no la conozcan” (v. 25, extensión de la jurisdicción geográfica del escriba y funcionario real). Las sanciones por desobediencia se anuncian también (v. 26). El capítulo no podía terminar sin las palabras de gratitud y reconocimiento del propio Esdras: “Doy gracias al Dios de nuestros antepasados, que puso en el rey el deseo de devolverle al templo de Dios su belleza. Dios hizo que el rey y sus consejeros me trataran bien, y me dio ánimo para convencer a muchos jefes judíos de que regresaran conmigo a Jerusalén” (27-28).

Con la aparición de este notable escriba y dirigente judío se cumpliría, con su labor relacionada con la ley religiosa, lo resumido por Walter Bruggemann: “A través de las acciones y estrategias interpretativas llevadas a cabo por Esdras, Israel pretende con gran audacia organizar su vida de un modo que se corresponda con el Dios que crea, salva y ordena”.[8]


[1] S. Pagán, Esdras, Nehemías y Ester. Miami, Caribe, (Comentario bíblico hispanoamericano), p. 89.
[2] P. Abadie, El libro de Esdras y de Nehemías. Estella, Verbo Divino, 1998 (Cuadernos bíblicos, 98), p. 36.
[3] Ídem.
[4] Ibíd., p. 37.
[5] Ibíd., p. 36.
[6] E. Wiesel, Celebración profética. Personajes y leyendas del antiguo Israel. Salamanca, Sígueme, 2009 (El peso de los días, 73), p. 281.
[7] S. Pagán, op. cit., p. 89.
[8] Teología del Antiguo Testamento. Un juicio a Yahvé. Testimonio. Disputa. Defensa. Salamanca, Sígueme, 2007 (Biblioteca de estudios bíblicos, 121), p. 474.

Esdras 7.1-17 / Hebreos 4.6-12, TLA

Tiempo después, durante el reinado de Artajerjes, llegó a Jerusalén un hombre llamado Esdras, que era descendiente de Aarón, el primer sacerdote de Israel. Sus antepasados fueron: Seraías, Azarías, Hilquías, Salum, Sadoc, Ahitub, Amarías, Azarías, Meraiot, Zeraías, Uzí, Buquí, Abisúa, Finees, Eleazar.
6-11 Esdras era un sacerdote y un maestro que conocía muy bien la ley que Dios había dado por medio de Moisés; la estudiaba constantemente, la obedecía y la enseñaba a los judíos.
Dios había hecho que el rey Artajerjes le diera a Esdras todo lo que él pidiera. Así Esdras logró salir de Babilonia el día primero del mes de Abib, del séptimo año del reinado de Artajerjes. Llegó a Jerusalén el día primero del mes de Ab de ese mismo año. Lo acompañaba un grupo de judíos, entre los que había sacerdotes, sus ayudantes, cantores, guardianes y servidores del templo de Dios.

Esdras llevaba una carta del rey Artajerjes que decía así:

12 El gran rey Artajerjes, saluda al sacerdote Esdras, maestro de la ley del Dios todopoderoso.
13 Cualquier judío que esté en mi país y quiera acompañarte a Jerusalén, puede hacerlo, incluyendo a los sacerdotes y a sus ayudantes. 14 Yo, junto con mis siete consejeros, te envío a Jerusalén para averiguar si se está obedeciendo la ley de Dios que tú conoces bien. 15 Además, quiero que lleves el oro y la plata que nosotros hemos ofrecido al Dios de Israel, que tiene su templo en Jerusalén. 16 Lleva también todo el oro y la plata que puedas conseguir en toda la provincia de Babilonia, más las ofrendas que la gente y los sacerdotes den voluntariamente para el templo. 17 Con ese dinero comprarás toros, carneros y corderos, y también trigo y vino para ofrecerlos sobre el altar del templo.
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Los primeros en oír la buena noticia desobedecieron a Dios, y por eso no pudieron recibir su descanso. Pero la promesa de Dios sigue en pie, porque él nos dio una nueva oportunidad, como lo dijo por medio de David en el pasaje de la Biblia, que ya mencionamos:
Si hoy escuchan la voz de Dios,
no sean tan tercos.
Si Josué hubiera podido hacer que los israelitas descansaran realmente en paz y tranquilidad, Dios no habría hablado de otra oportunidad. Pero todavía esperamos el día en que nosotros, el pueblo de Dios, recibiremos el descanso que Dios nos ha prometido. 10 En ese día, el pueblo de Dios descansará por fin de su trabajo, así como Dios descansó del suyo. 11 Por eso, hagamos todo lo posible por obedecer a Dios, para que en ese día recibamos su descanso. No sigamos el ejemplo de los que no creyeron la buena noticia.
12 Cada palabra que Dios pronuncia tiene poder y tiene vida. La palabra de Dios es más cortante que una espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo de nuestro ser. Allí examina nuestros pensamientos y deseos, y deja en claro si son buenos o malos. 

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...