sábado, 25 de mayo de 2019

Nehemías 3.1-16 / Colosenses 3.18-25

Entonces comenzó la reconstrucción. Los sacerdotes, junto con su jefe Eliasib, reconstruyeron la entrada de las Ovejas. Reconstruyeron los muros de protección hasta la torre de los Cien y la torre de Hananel, y colocaron los portones. Luego dedicaron a Dios esa entrada.
Los hombres de Jericó reconstruyeron la sección de los muros que seguía. En la siguiente sección trabajó Zacur hijo de Imrí.
La familia de Senaá reconstruyó la entrada de los Pescados. Pusieron vigas y colocaron los portones con sus cerrojos y barras. La siguiente sección del muro fue reparada por Meremot hijo de Urías y nieto de Cos. La reparación de la siguiente sección la hizo Mesulam hijo de Berequías, y nieto de Mesezabel. La siguiente sección fue reparada por Sadoc hijo de Baaná.
La gente de Tecoa se hizo cargo de la siguiente sección, pero los hombres importantes de ese pueblo no quisieron ayudar a los que dirigían la obra. Joiadá hijo de Paséah y Mesulam hijo de Besodías, repararon la entrada de Jesaná. Le pusieron vigas y colocaron los portones con sus cerrojos y barras.
Melatías de Gabaón, y Jadón de Meronot, repararon la siguiente sección del muro, junto con la gente de Gabaón y de Mispá. Estas dos regiones estaban a cargo del gobernador de la provincia que está al oeste del río Éufrates. En la sección que seguía trabajaron Uziel hijo de Harhaías, que era muy bueno trabajando con objetos de plata, y Hananías, que preparaba excelentes perfumes. Estos dos repararon el muro de Jerusalén hasta el muro ancho.
La siguiente sección la reparó Refaías hijo de Hur, que era gobernador de la mitad del distrito de Jerusalén. 10 Jedaías hijo de Harumaf reparó la siguiente sección, que quedaba frente a su casa. El trabajo de la siguiente sección lo hizo Hatús hijo de Hasabnías.
11 Malquías hijo de Harim, y Hasub hijo de Pahat-moab repararon la siguiente sección y la torre de los Hornos. 12 En la sección que seguía trabajó Salum hijo de Halohés, ayudado por sus hijas. Halohés era gobernador de la otra mitad del distrito de Jerusalén.
13 Hanún y los que vivían en Zanóah repararon la entrada del Valle. La reconstruyeron, le colocaron los portones con sus cerrojos y barras, y también repararon cuatrocientos cincuenta metros del muro, hasta la entrada del Basurero.
14 Malquías hijo de Recab, que era gobernador del distrito de Bet-haquérem, reconstruyó la entrada del Basurero. Le colocó los portones con sus cerrojos y barras.
15 Salum hijo de Colhozé, que era gobernador del distrito de Mispá, reparó la entrada de la Fuente. La cubrió con un techo y colocó los portones con sus cerrojos y sus barras. También arregló el muro desde el estanque de Siloé, que está junto al jardín del rey, hasta las escaleras que bajan de la parte más antigua de la ciudad de Jerusalén.
16 Nehemías hijo de Azbuc, que era gobernador de la mitad del distrito de Bet-sur, reparó la siguiente sección del muro que está frente a la tumba de David, hasta el estanque de agua y el cuartel de los soldados.
*
18 Ustedes, las esposas, deben sujetarse a sus esposos, pues es lo que se espera de ustedes como cristianas. 19 Y ustedes los esposos deben amar a sus esposas y no ser groseros ni duros con ellas.
20 Ustedes, los hijos, deben obedecer a sus padres en todo, pues eso agrada al Señor. 21 Y ustedes, los padres, no deben hacer enojar a sus hijos, para que no se desanimen.
22 Ustedes, esclavos y esclavas, deben obedecer en todo a sus amos aquí en la tierra. No lo hagan para quedar bien con ellos, y sólo cuando los estén mirando. Más bien, háganlo con sinceridad y por respeto al Señor. 23 Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor Jesucristo y no a la gente.24 Porque ya saben que Dios les dará, en recompensa, parte de la herencia que ha prometido a su pueblo. Recuerden que sirven a Cristo, que es su verdadero dueño. 25 En cambio, todo el que haga lo malo será castigado, según lo que haya hecho, porque Dios no tiene favoritos.

Letra 619, 19 de mayo de 2016


LA RECONSTRUCCIÓN INTEGRAL DEL PUEBLO DE DIOS
LA MISIÓN DE NEHEMÍAS
John Bright

Resultado de imagen para bright historia de israelLa reconstitución de la comunidad judía fue terminada en la segunda mitad del reinado de Artajerjes I Longimano (465-424). Coincidió de esta manera, en términos generales, con la edad de oro de Atenas, cuando en las calles de esta ciudad se paseaban hombres como Pericles, Sócrates, Sófocles, Esquilo, Fidias y otros muchos. Las derrotas a manos de los griegos, más los disturbios en Egipto y Siria que señalaron los primeros años de su reinado, impusieron a Artajerjes la tarea de restablecer su posición. Tuvo éxito en la empresa.
Con los griegos eligió el camino de la diplomacia y, por supuesto, el del soborno, facilitado además por la incapacidad crónica de los griegos para actuar conjuntamente por mucho tiempo. Pronto comenzó a recuperar sus pérdidas en Asia Menor y después, cuando estalló la desastrosa guerra del Peloponeso (431), él y su sucesor tuvieron la agradable tarea de sentarse y observar cómo los griegos se destruían entre sí. Al final de la guerra la posición persa era más segura que nunca (404).
Por lo que respecta a Abar-nahara (Palestina y Siria), al rey le interesaba, después de los trastornos de Egipto y la rebelión de Megabyzus, ocuparse de la estabilidad de esta provincia, y esto por su intrínseca importancia y porque estaba colocada en medio de las líneas de comunicación con Egipto, donde la intranquilidad era crónica; las bases de aprovisionamiento a lo largo de la ruta militar del sur a través de Palestina se verían en peligro si la intranquilidad se extendía a este país. Y podemos imaginar que los judíos, cansados del despótico trato a que los sometían los oficiales de Samaría, más amargo a causa de su propio desvalimiento y de la incapacidad del rey para comprender su situación (Esd 4.7-23), no eran por el momento muy afectos a Persia. Era el deseo del rey estabilizar los asuntos de Palestina, lo cual hizo que se interesara personalmente por las cuestiones judías, una vez que éstas llamaron su atención.
Providencialmente, había en la corte de Artajerjes un judío llamado Nehemías que, habiendo llegado a los altos puestos, tenía acceso, como copero del rey, hasta su persona. Aunque casi ciertamente era un eunuco, como lo exigía normalmente su posición, Nehemías poseía energía y capacidad, y, bien que un tanto predispuesto a las querellas, estaba entregado a la causa de su pueblo. En diciembre de 445 (Neh 1.1-3), una delegación de Jerusalén, encabezada por su propio hermano Jananí, le informó de las deplorables condiciones en que estaban y, sin duda, de la desesperanza de obtener remedio por los conductos oficiales. Nehemías, profundamente dolorido, resolvió acercarse al rey y pedirle permiso para ir a Jerusalén con autoridad para reconstruir sus fortificaciones. Era algo difícil de conseguir (Neh 1.11), ya que involucraba el requisito de que fuese anulado un decreto anterior del rey (Esd 4.17-22). Pero cuando cuatro meses más tarde (Neh 2.1-8), Nehemías encontró su ocasión, la petición tuvo éxito. Fue expedido un rescripto autorizando la construcción de las murallas de la ciudad y decretando que los materiales necesarios fueron suministrados por los bosques reales. Más aún, entonces, o posteriormente, Nehemías fue nombrado gobernador de Judá (Neh 5.14; 10.1), que quedó constituida en provincia separada, independiente de Samaria. […]
El problema más urgente que el nuevo gobernador tenía a su llegada era dar seguridad física a la comunidad. Por tanto, emprendió enseguida la reconstrucción de las murallas de la ciudad, actuando con rapidez y audacia para que sus planes no fueran desbaratados antes de empezar. Tres días después de su llegada hizo una inspección nocturna secreta a las murallas, para aquilatar la extensión de la obra con que tenía que enfrentarse; sólo entonces notificó sus planes a los dirigentes judíos (Neh 2.11-18). Después, tan pronto como se pudo reunir un grupo de trabajo, comenzó la obra. La mano de obra fue reclutada, seguramente, por una leva de todo Judá (Neh 3), y las murallas fueron divididas en secciones, con un grupo particular como responsable de cada sección. Las obras progresaron rápidamente; a los cincuenta y dos días (Neh 6.15) ya estaba levantada una especie de muralla. Es, desde luego, increíble que pudiera ser terminada tan rápidamente, y por obreros en su mayoría inexpertos, una muralla propiamente dicha. Es casi seguro que Josefo (Antigüedades judías XI, V, 8) esté en lo cierto al afirmar que la obra total —reforzamiento, almenas, puertas y revestimientos— exigió dos años y cuatro meses (hasta diciembre de 437 según sus fechas).
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EL PROYECTO DE LOS OPOSITORES DE NEHEMÍAS (II)
Esteban Arias Ardila

Estos datos nos llevan a concluir que el personaje del que estamos hablando, no solamente era de una importancia capital en Transjordania, sino que habría que decir que al vivir en Jerusalén y tener importantes contactos con el ala más consciente del sacerdocio y con un grupo importante de profetas y profetizas, su oposición a la reconstrucción emprendida por Nehemías llevaba consigo una propuesta implícita de nacionalismo y recuperación de la autonomía palestina alejada de la influencia política y explotación económica ejercida por el imperio de los persas.
Además de todo lo señalado sobre el principal personaje de la oposición al proyecto persa que encarnaban Esdras y Nehemías, hay que decir a su favor que no se encontraba sólo en su gesta. Contaba con un grupo de acompañantes, algunos de los cuales eran también de amplio reconocimiento e influencia en la región.
El primero de ellos Sambalat. Este personaje, en el momento de la llegada de Nehemías a Jerusalén (445 a.C.), era el gobernador de Samaria, conformada en gran parte por algunos descendientes de los sobrevivientes de la invasión asiria en 722 y también por descendientes de los colonos asirios que vivían en la región después de esa invasión. Nehemías lo designa como “joronita” (Neh 2,10; 2,19; 13,28). ¿Hay que deducir de esto que procede de Bet-Joron localidad situada en las cercanías de Jerusalén? Según Michaud (1988), esto es posible, pero quizás se trate de un calificativo burlón. A pesar de su nombre babilonio, según este mismo autor, Sambalat pasa por ser un yavista de la misma camada de Tobias, su gran amigo.
En favor de esta tesis se aduce que la forma abreviada de “Yahvé” aparece en la terminación de los nombres de sus dos hijos, Delaiah y Celemiah, citados en algunos documentos posteriores. Por otra parte, su hija se casó con el nieto de Eliasib, sumo sacerdote de Jerusalén (Neh 13.28).
Los tratos del clero con los miembros sospechosos de Tobiyyah-Sambalat preocupan a Nehemías (Neh 13.29) y esto reafirma todavía más nuestra tesis de que el movimiento de oposición se encontraba bien cimentado y amenazaba en convertirse en una propuesta con amplio apoyo de todos los sectores de la sociedad posexílica.
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ZWINGLIO Y LA REFORMA HUMANISTA, RADICAL Y POLÍTICA
Émile Léonard

Erasmo, ciertamente, por su parte, tenía el gusto de ver que el humanismo limitaba a la Reforma luterana. Esto principalmente por los cuidados de Zwinglio en Suiza y de Enrique VIII en Inglaterra. Muy alejado de Lutero por su pasado de notable de sacerdote a la moda y de erasmista, Zwinglio estaba más aún por sus concepciones religiosas y eclesiásticas.
Nació el 1 de enero de 1484 de una familia notable (de los alrededores de Saint-Gall) y dotado por las Universidades de Viena y de Basilea de una instrucción sólida y brillante, colocado en puestos importantes desde su entrada en las Órdenes (en Claris, en Einsideln, y luego, a partir de 1518, En Zúrich, capellán del Papa, Ulrico Zwinglio parecía prometido a las prelaturas y a las misiones diplomáticas. Pero de prelado humanista y reformista: en 1516 le escribió a Erasmo una carta desbordante de admiración; en Einsiedeln, pretendió combatir la devoción supersticiosa de que se rodeaba la famosa peregrinación de esta ciudad, y pretendió llevar a ello a sus superiores y a legado mismo.
Para el espiritual, el humanismo cristiano era, con su visión de la vida interior, búsqueda de la verdad más que búsqueda de la salvación con su optimismo, su débil sentimiento del pecado y su admiración por los antiguos y por su moralismo. Por lo que toca al eclesiástico, una preocupación de reformar a la Iglesia, de volverla a sus instituciones y a sus prácticas originales que le hizo volver a tomar las iniciativas de Carlstadt, cuando el conservadorismo de la jerarquía y el favor del público lo llevaron a realizar, él solo, la reforma en Zúrich y luego a extenderla por toda Suiza.
Reforma por vía de autoridad, en la que usaba de su crédito contra el gobierno cantonal: en 1521, el Pequeño Consejo les exige a los predicadores que tomen a la Biblia como base única; en diciembre de 1522, Zwinglio resigna sus funciones de cura de la catedral, después de haber expuesto las razones de su ruptura en un Primera y Última Palabra (Apologeticus Architeles); el 23 de enero siguiente, una “disputa” victoriosa bajo la presidencia del burgomaestre, determinó a las autoridades de Zúrich a instaurar una reforma radical que fue completada por otras muchas disputas parecidas.

domingo, 19 de mayo de 2019

Actividades y avisos


HOY TENDREMOS OTRA SESIÓN DE CAPACITACIÓN DE OFICIALES (DIÁCONOS) A LAS 17.30 HORAS

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 21 de mayo, 19 hrs.
Modera: Hugo Jorge Molina

Llamamiento: Salmo 102.15-22
Oración de ofrecimiento
Himno: “La mañana gloriosa” (207)
Círculo de oración y testimonios
Lectura bíblica: Nehemías 5.14-19
Tema: Nehemías, reformador social (II)
Himno: “Usa mi vida” (604)
Ofertorio
Bendición pastoral

LA REFORMA SOCIAL DE NEHEMÍAS
José S. Croatto

E
l redactor quiso de cualquier manera, según se puede entrever, situar la reforma de Nehemías antes de la solemne lectura de la Ley (8-10), e incluso de la dedicación de las murallas, demorada hasta 12.27ss.

Los vv. 1-5 exponen la situación de crisis de la comunidad judía (¿de Jerusalén solamente?). La queja no es por una dominación externa (como en 9:36s), sino “entre hermanos” (v. 1); tampoco entran en escena los samaritanos. Todo sucede entre una comunidad de “judíos” que, el texto supone, están divididos socio-económicamente. […]

La situación de la comunidad judía posexílica es, por tanto, de penuria diferenciada: hay personas con muchas deudas (internas y externas), para cuyo pago sólo pueden entregar sus bienes de producción, sus viviendas, hasta el extremo de tener que dar sus hijos como esclavos para que trabajen para otros. Círculo infernal que impide toda salida. Se manifiesta el “sistema” económico-político, refrendado jurídicamente, que es generador de pobreza e injusticias y que profundiza las diferencias sociales. […]

El v. 8 establece una interesante comparación que nos da un dato desconocido por otras fuentes: Nehemías recuerda a sus interlocutores que los hermanos judíos que habían sido “vendidos” a otros países, fueron “comprados” luego y por eso están ahora en Judá. […] Ahora bien, la crítica del gobernador pone a la vista la incoherencia de la práctica actual de volver a “vender” a aquellos hermanos otrora “comprados”. Irónicamente, ahora serían vendidos al mismo Nehemías y colaboradores, quienes volverían a comprarlos. El versículo es interesante porque el léxico de “compraventa” es el eje sobre el que discurre toda la comparación. Desde el punto de vista ideológico, tales actitudes son contrarias al temor de Dios (y a sus leyes) y al buen nombre que él merece entre los pueblos (v. 9b). […]

La devolución así es satisfactoria, y cubriría el deterioro acaecido desde el momento de hacerse las hipotecas, permitiendo a su vez a los deudores su propio proceso productivo. El texto dejaría entender que los acreedores se han enriquecido sobradamente; y señala con claridad que pueden económicamente hacer lo que Nehemías les reclama.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

26 – Culto de Avance y Consolidación

Nehemías anima al pueblo en Jerusalén, L. Cervantes-O.



James Tissot, Nehemías llega a Jerusalén

19 de mayo, 2019

Les conté también cómo mi buen Dios me había ayudado, y lo que el rey me había dicho. Entonces ellos respondieron: ¡Manos a la obra! Y, muy animados, se prepararon para iniciar la reconstrucción.
Nehemías 2.18, TLA

En la segunda parte de Nehemías 2, este personaje se encontraba ya en Jerusalén y comenzó una estrategia en varios frentes para cumplir su misión. Sin dejar lugar a la emoción que lo embargaba por estar ahí, por lo que no se mencionan directamente sus sentimientos al llegar, primero actuó con discreción y sólo después de tres días comenzó a hacer algún contacto (2.11-12). “Posiblemente durante ese tiempo descansó, atendió algunos asuntos oficiales y familiares y se ambientó en la situación interna de la ciudad. Posteriormente organizó el programa de reconstrucción”.[1] A continuación, comenzó a explorar el terreno en salidas nocturnas con algunas personas montado en un burro (12b). El recorrido tenía como propósito conocer el perímetro de la ciudad, por lo que el texto menciona, en orden, los lugares visitados con mayor atención: las entradas del Valle (noroeste) y la del Basurero, además de la fuente del Dragón (sur, 13a). La revisión de los muros de protección de la ciudad que estaban caídos, además de los portones destruidos por el fuego (13b). Luego, la entrada de la Fuente (sur) y el estanque del Rey (fuente de Guijón), donde el recorrido se hizo a pie (14) por causa de algunos obstáculos. Finalmente, revisó los muros desde el Valle y, nuevamente, pasó por la entrada del Valle (15). La estrategia obligaba a que todo se hiciera de noche (15b). Aun cuando la ruta seguida por Nehemías es bastante fácil de trazar, no lo es la extensión de la ciudad, que presenta algunos problemas. Al parecer, se trató de la colina de Ofel, la antigua “ciudad de David”, aunque pudo incluir la colina de Sión, de los tiempos del rey Ezequías.

La frase con que abre el v. 16 es clave: “Los gobernadores no sabían a dónde había ido yo, ni qué había hecho”. “Tampoco los judíos, pues todavía no les había contado nada a los sacerdotes ni a los jefes, ni asistentes ni a los que iban a ayudar en la obra”. Comenta Pagán: “El ocultamiento de la acción era muy importante para evitar, detener, o disminuir la oposición y la hostilidad hacia el proyecto de reconstrucción. Evidentemente Nehemías estaba consciente del intento anterior de reconstruir los muros, intento que había terminado en un fracaso (Esd. 4); además, sabía que Sambalat y Tobías (v. 19) debían tener amigos y aliados influyentes en la ciudad y en el imperio persa”.[2] El grupo de acompañantes debió incluir a algunos judíos exiliados que viajaron desde Babilonia junto a otros residentes que debieron servir como guías.

La presentación del plan a algunos sacerdotes, nobles y oficiales fue fundamental, pues luego de la inspección secreta, era muy importante que los diferentes sectores del pueblo hicieran suyo el proyecto y asumieran la estrategia que motivara y garantizara el trabajo de reconstrucción propuesto. El énfasis de Nehemías recayó en el doble “problema” que tenían delante: las dimensiones de la obra y la oposición hacia la misma. El grupo era diverso y representativo del pueblo: los “oficiales” eran quizá los líderes de la comunidad, los “judíos y sacerdotes” eran el pueblo en general y los líderes religiosos, y también aparecen los “nobles”, tal vez parte de los horim, los “principales”, y finalmente los que harían materialmente la obra.

La exhortación se basó en el orgullo comunitario, a fin de superar las burlas previas y conseguir el propósito anunciado (17b): “El mensaje se fundamenta no solo en la evaluación física de los muros, sino en el análisis de la condición moral del pueblo. La reconstrucción de los muros estaba relacionada con la restauración del pueblo y el fin del oprobio. La condición de la ciudad era un símbolo de la poca estima que tenía la comunidad no judía del pueblo judío. Además, era un indicador del valor que tenía la religión judía ante los pueblos vecinos de Judá y ante los oficiales persas”.[3] La invitación a reconstruir los muros era, al mismo tiempo, una invitación para restaurar al pueblo en todos los sentidos, de manera integral. Nehemías articuló adecuadamente la situación de los muros y la situación crítica del pueblo, por ello los desafió a corregir y poner fin a las burlas de que eran objeto porque los muros de Jerusalén, que debían simbolizar la fortaleza y el poder se hallaban en ruinas. Afortunadamente, la respuesta fue extremadamente positiva y el buen animó cundió entre el pueblo luego de que Nehemías recordó cómo Dios lo había ayudado hasta ese momento y el apoyo del rey persa (18). Levantarse y edificar, poner manos a la obra sin dilación ni temor fue la ruta obligada que debían poner en marcha. Ya no era posible volver atrás.

Pero el texto no puede concluir sin observar la reacción de los enemigos del plan, el gobernador Sambalat Tobías, el antiguo “esclavo amonita” y ahora también Guésem, el árabe, quienes se burlaron y sugirieron que se estaba tramando una conspiración contra el rey Artajerjes I (19): “Estos potentados locales no podían menos de considerar con recelo el reforzamiento de la autonomía de Judea […] La respuesta de Nehemías (2.20) se inscribe en el contexto separatista descrito ya en Esd 4.4, en donde se oponen el ‘pueblo del país’ y el ‘pueblo de los países’. Tras los sarcasmos y las burlas (2.19; 3.33-35) se siente el temor de un verdadero golpe de mano contra Jerusalén (4.1-6)”.[4] Varios niveles se pueden apreciar en el rechazo a la reconstrucción, aunque Nehemías respondió con firmeza y decisión: su fe en Dios se manifestó convincentemente y Él inspiraría el éxito final, no necesariamente el patrocinio persa (20a), y su confianza en el compromiso del pueblo para reconstruir fue clara, además de que su rechazo a la intervención externa fue absoluto.

“Ustedes no tienen autoridad en Jerusalén. Tampoco tienen ningún derecho, pues no son parte de su historia. Nosotros haremos los trabajos de reconstrucción” (20b): estos tres aspectos confluyeron en el rechazo del poder político de los tres personajes, aun cuando el primero, Sambalat, era representante del imperio. La parte más crítica aparece en segundo lugar, en la referencia de Nehemías a que ellos “no eran parte de la historia” del pueblo ni de la ciudad, por su extranjería, obviamente, pero también por su actitud completamente hostil hacia la comunidad judía. Ser parte de la historia, teológicamente hablando, era participar de una fe y de una tradición que estaban muy lejos de reivindicar o de apropiarse. El conflicto racial, cultural y religioso se avivaría una vez más para plantear nuevas dificultades al proceso de reconstrucción que estaba en marcha pese a todo.

La experiencia de Nehemías y el pueblo contemporáneo suyo es un modelo, hasta hoy, de compromiso con las causas y los proyectos que Dios conduciría hasta el final. Siempre que el pueblo de Dios se ve exigido por tareas que parecen rebasar sus fuerzas, es posible confiar en que el Señor ha conducido muchas veces a sus comunidades a realizar lo impensable, a ir más allá de su situación y a mejorarla mediante una reconstrucción profunda de todos los aspectos necesarios: mentalidad, cultura, organización, liturgia, estructuras, costumbres, acciones, misión, etcétera. El llamado permanente sigue allí, a levantarse y actuar, a decir firmemente: “¡Manos a la obra! ¡Pongámonos en marcha! ¡Dios está con nosotros!”.


[1] S. Pagán, op. cit., p. 122.
[2] Ídem.
[3] Ibíd., p. 124. Énfasis agregado.
[4] P. Abadie, op. cit., p. 52.

Nehemías 2.11-20 / Apocalipsis 21.9-18

11 Al llegar a Jerusalén, dejé pasar tres días 12 sin decirle a nadie lo que Dios me había indicado hacer por Jerusalén. Después me levanté de noche y salí acompañado por algunos hombres. El único animal que llevábamos era el burro que yo montaba. 13 Pasé por la entrada del Valle y me dirigí hacia la entrada del Basurero, pasando por la fuente del Dragón. Revisé los muros de protección de la ciudad que estaban caídos, y los portones que habían sido destruidos por el fuego. 14 Después seguí hacia la entrada de la Fuente y el estanque del Rey, pero como mi burro no podía pasar por allí, bajé al valle. 15 Desde el valle revisé los muros, y al regresar pasé por la entrada del Valle. Todavía era de noche.
16 Los gobernadores no sabían a dónde había ido yo, ni qué había hecho. Tampoco los judíos, pues todavía no les había contado nada a los sacerdotes ni a los jefes, ni asistentes ni a los que iban a ayudar en la obra. 17 Entonces les dije: Ustedes conocen bien el problema que tenemos, porque los muros de Jerusalén están en ruinas y sus portones se quemaron. Pero vamos a reconstruirlos, para que no se burlen más de nosotros.
18 Les conté también cómo mi buen Dios me había ayudado, y lo que el rey me había dicho. Entonces ellos respondieron: ¡Manos a la obra! Y, muy animados, se prepararon para iniciar la reconstrucción.
19 Pero Sambalat el de Horón, Tobías el funcionario amonita y Guésem el árabe se burlaron de nosotros y dijeron: ¿Qué se traen entre manos? ¿Se van a poner en contra del rey? 20 Yo les contesté: Dios gobierna desde el cielo, y con su ayuda tendremos éxito. Ustedes no tienen autoridad en Jerusalén. Tampoco tienen ningún derecho, pues no son parte de su historia. Nosotros haremos los trabajos de reconstrucción.
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Después vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas con las últimas plagas terribles, y me dijo: "Acércate; voy a mostrarte a la novia, la que va a ser la esposa del Cordero".
10 Y en la visión que el Espíritu de Dios me mostró, el ángel me llevó a un cerro grande y alto, y me enseñó la gran ciudad santa de Jerusalén, que bajaba del cielo, donde está Dios. 11 La presencia de Dios la hacía brillar, y su brillo era como el de una joya, como el de un diamante, transparente como el cristal. 12 Por fuera estaba rodeada por una muralla alta y grande. En la muralla había doce portones; en cada portón había un ángel, y en cada portón estaba escrito el nombre de una de las doce tribus de Israel. 13 Tres de sus portones daban al este, tres daban al norte, tres daban al oeste, y tres daban al sur. 14 La muralla estaba construida sobre doce grandes rocas, y en cada roca estaba escrito uno de los nombres de los doce apóstoles del Cordero.
15 El ángel que me hablaba tenía una regla de oro, y con esa regla midió la ciudad, sus portones y su muralla. 16 La ciudad era cuadrada; sus cuatro lados medían lo mismo. El ángel midió la ciudad con la regla de oro, y medía dos mil doscientos kilómetros, tanto de ancho como de largo y de alto.
17 El ángel también midió la muralla, y era de sesenta y cinco metros, según las medidas humanas que estaba usando el ángel.
18 La muralla estaba hecha de diamante, y el oro con que estaba hecha la ciudad era tan puro que dejaba pasar la luz, como si fuera cristal.

domingo, 12 de mayo de 2019

Letra 618, 12 de mayo de 2019


LA RECONSTRUCCIÓN INTEGRAL DEL PUEBLO DE DIOS
IMPORTANCIA DE LA SABIDURÍA
Samuel Pagán

Resultado de imagen para nehemias manos a la obraEn la actitud de Nehemías vemos la importancia de la preparación y planificación para lograr las metas propuestas; la sabiduría de escoger el mejor momento para el dialogo y las peticiones; la capacidad de utilizar las palabras claves para lograr los objetivos.
Luego que Nehemías recibió el informe sobre los judíos en Judá y sobre la ciudad de Jerusalén. no actuó precipitadamente. Esperó tiempo, tuvo la oportunidad de estudiar diversas estrategias y prepararse bien para lograr su objetivo. Su meta era lograr el favor del rey para regresar por algún tiempo a Jerusalén, y trabajar por la seguridad de la ciudad. Esas labores de reconstrucción, que ya habían sido prohibidas previamente, eran su objetivo principal.
Una vez que hubo identificado sus metas y desarrollado su estrategia, espero' que se presentara el momento oportuno para ejecutarla.
Nosotros podemos descubrir una gran lección en la estrategia de Nehemías. Los objetivos individuales y eclesiásticos raras veces se alcanzan si se actúa apresuradamente, sin planificación, sin un análisis profundo y sin un adecuado desarrollo de estrategias. Las metas no se alcanzan cuando imperan la improvisación y Ia corazonada. […]
La buena planificación es un requisito indispensable para la salud emocional, espiritual y programática de los creyentes y congregaciones. Porque toma en consideración los recursos que se poseen, las metas que se quieren alcanzar, los métodos que deben ser utilizados para lograr los objetivos, un cronograma de actividades, y una forma para evaluar los resultados alcanzados.
La estrategia de Nehemías no solo identifico claramente sus metas, sino que utilizo una metodología sabia para lograr su fin. Nehemías espero el momento oportuno, y fue claro, íntimo y respetuoso. Además, reconoció que la respuesta bondadosa de) rey era el resultado de “la benéfica mano de Jehová” sobre él (v. 8). El reconocimiento de la intervención de Dios no está reñido con la buena planificación y administración.
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EL PROYECTO DE LOS OPOSITORES DE NEHEMÍAS
Esteban Arias Ardila

En el anterior apartado presentamos el contenido del libro de Nehemías a grandes rasgos. Hicimos también una especie de interpretación global de cada una de esas partes. Muchos temas saltan a la vista y otros quedan todavía sin explorar suficientemente. El tema de los opositores es apenas uno de los muchos asuntos que pueden ser tratados. Ese tema sólo aparece referido tres veces en el anterior punto.
Para intentar profundizar entonces en este tema vamos a presentar cada uno de los textos que plantean el asunto de los artífices opositores al proyecto persa en Nehemías. La primera mención que se hace de los enemigos es en Nehemías 2.10. Aquí, la manera como se califica la intención de los opositores es tendenciosa: según los autores, a los opositores (Sambalat horonita y Tobías el siervo amonita) “les disgustó en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel” (Neh. 2,10b).
Implícitamente, también se presenta la acción del imperio persa a través de Nehemías como buena, sin observar las consecuencias futuras de este hecho. Luego, en 3,19 los opositores crecen en número pues a Sambalat y Tobías se une Gesem el árabe. Ahora la acusación de los autores contra los opositores se interpreta como “escarnio” y “desprecio” y de promulgar que la acción de reconstrucción era rebelión contra el rey, y esto era absurdo porque Nehemías contaba precisamente con el apoyo del rey persa.
El número de los opositores sigue creciendo y lo peor es que ahora ya se habla de conspiración. Ya no se trata solamente de tres de los líderes más influyentes de la región, sino que la rebelión adquiere carácter de movimiento, pues ahora se unen: “los árabes, los amonitas y los de Abdod” (Neh. 4,7).
Como si esto fuera poco, el movimiento de oposición alternativa adquiere ribetes, todavía más preocupantes para Nehemías y su gente cuando surge “gran clamor del pueblo y sus mujeres contra sus hermanos judíos” pues habían tenido que pedir “prestado grano para comer y vivir” y también habían tenido que empeñar sus tierras, sus viñas y sus casas “para comprar grano a causa del hambre”, habían tenido que dar sus hijos e hijas en servidumbre sin posibilidad de rescatarlas porque sus tierras y sus viñas eran de otros (Neh. 5,15; 9,36s).
La situación de Nehemías se complica todavía más porque el movimiento trasciende a los profetas y a un sector del sacerdocio. Esto tiene un peso simbólico fundamental porque ya se trata de reñir contra elementos considerados sagrados pues, ¿qué es lo que hacen los profetas sino hablar en nombre de Dios y qué hace el sacerdocio sino sustentar en nombre de Dios las estructuras políticas de una sociedad determinada? Pues ahí estaban también en ese movimiento de oposición la profetisa Noadías y otros profetas (Neh 6.14) y el sacerdote Eliasib, que le había otorgado un lugar en el templo a Tobías aprovechando que Nehemías había ido a entregar informe de su acción al rey persa (Neh. 13.4-14).

¿Quiénes eran los opositores?
El primero y más importante de los opositores de Nehemías es Tobías. Si bien por mucho tiempo se dudó de su nacionalidad judía, hoy nadie duda de este hecho por las siguientes razones: en primer lugar, está emparentado con los amonitas y esto lo vincula con la familia del grupo abrahámico, pues según Gn. 19, Amón es uno de los dos hijos de Lot junto a Moab. En segundo lugar es considerado un yavista auténtico pues su nombre es la abreviación de Yahveh y, en tercer lugar, son evidentes sus relaciones continuas con la clase sacerdotal (Neh 13,4-5) y con la aristocracia de Jerusalén (Neh 6,17-19).
Además de estas razones de su vinculación judía, se añade su descendencia de la familia de Saúl (2 Samuel 9.1-13), de la familia de Gerson (1 Cr 2.21-22) y su probado vínculo con los propios tobiadas posteriores.
Su denominación como “siervo amonita” (Neh 2.10), antes que un título despectivo, puede interpretarse, en el fondo, como un título de servicio a Yahveh y como una posición de jerarquía entre los persas y también entre los palestinos, cuya familia tenía grandes posesiones en Galaad aunque vivían en Jerusalén. Como hemos dicho, los terrenos que la familia de los Tobíadas tenían en Trasjordania estaban antiguamente situados en la provincia de Galaad. Pero en la época persa el antiguo reino de Amón, con su capital en Rabbat Amón, se anexionó a Galaad. El feudo de los Tobiadas, ampliado más todavía, se extendió por el territorio amonita para crear la Amanítida. Se piensa que el trasporte de las riquezas de oriente contribuyó a la prosperidad de la nueva provincia; la ruta comercial que unía la “Roca” con Damasco se hallaba a dos pasos de la fortaleza en que residía Tobías, el gobernador.
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LA FORMACIÓN DE UNA TRADICIÓN (II)
Philip Benedict

Resultado de imagen para benedict reformed churchesVista a través de una lente más amplia, la tradición reformada también nació del proceso de definición confesional dentro del mundo más amplio del protestan-tismo emergente que dividió el lodo primigenio del movimiento evangélico primitivo en dos variedades rivales de iglesias estatales protestantes: la luterana y la reformada.
En esta dialéctica de marcaje de límites, las acciones y decisiones de Lutero y sus seguidores fueron al menos tan importantes como las de los primeros campeones reformados. En medio de la profusión de profetas que surgieron en Alemania y Suiza a principios de la Reforma, ninguno pudo igualar el carisma del Hércules Alemán, cuya franqueza inicial había lanzado el movimiento y cuyos escritos abundantes inundaron la región.
Las posiciones teológicas que Lutero articuló a medida que se desarrolló el movimiento fueron, por consiguiente, de importancia duradera. Su minimización de la importancia de las formas externas de adoración y la disposición a aceptar prácticas que pueden carecer de la aprobación bíblica pero que, sin embargo, no le parecen contradecir la esencia del Evangelio; su compromiso con una comprensión literal de las palabras de Cristo a sus discípulos, “Éste es mi cuerpo”, y su elección de aquellos que favorecieron una interpretación metafórica de estas palabras como “sacramentalistas” en alianza con el diablo fueron pasos fundamentales para demarcar una línea fronteriza que dejaría el patrón de reforma sajón por un lado y el patrón de Zúrich en el otro.
Su socio Philip Melanchthon defendió en sus últimos años una teología eucarística que empañó esta línea, pero la mayoría de los que reclamaron el legado de Lutero después de su muerte en 1546 rechazaron esta posición y defendieron en cambio una comprensión "ubicua" de la presencia real que agudizó eso.
La precaria situación legal de los territorios dentro del Sacro Imperio Romano, que había instituido reformas locales, le dio a Lutero y luego a los teólogos luteranos una gran influencia política en el imperio.

Actividades y avisos


OREMOS POR LAS ACTIVIDADES DE MAYO Y POR LOS PLANES DE TODOS LOS MINISTERIOS

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 14 de mayo, 19 hrs.
Modera: A.I. Lauro Adame B.

Llamamiento: Salmo 102.1-12
Oración de ofrecimiento
Himno: “Jesús es el Señor” (224)
Círculo de oración y testimonios
Lectura bíblica: Nehemías 5.1-13
Tema: Nehemías, reformador social
Himno: “Dios cuidará de ti” (366)
Ofertorio
Bendición pastoral


LA OBRA SOCIAL DE NEHEMÍAS
Paolo Sacchi





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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

19 – Capacitación de oficiales

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

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