domingo, 3 de mayo de 2020

Culto de adoración, comunión y apertura, 3 de mayo de 2020

CULTO DE COMUNIÓN Y APERTURA


 

DIOS DA NUEVAS FUERZAS A SU PUEBLO
Isaías 66.10-14, Biblia del Peregrino

10 Festejen a Jerusalén,
gocen con ella, todos los que la aman;
alégrense de su alegría
los que por ella estaban de duelo;
11 mamarán de sus pechos
y se saciarán de sus consuelos,
y saborearán las delicias
de sus pechos abundantes.
12 Porque así dice el Señor:
Yo haré correr hacia ella,
como un río, la paz;
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.
Ella los amamantará
y los llevará en brazos,
y sobre las rodillas los acariciará;
13 como a un niño
a quien su madre consuela,
así los consolaré yo.
14 Al verlo se alegrará su corazón
y sus huesos
florecerán como un prado;
la mano del Señor
se manifestará a sus siervos,
y su cólera, a sus enemigos.




Año XXVI, núm. 17, domingo 3 de mayo de 2020


Culto de Adoración, Comunión y Apertura

Introito
A.I. Vicente Orozco Gallegos
Nuestro Dios es como un castillo
que nos brinda protección.
Dios siempre nos ayuda
cuando estamos en problemas.                 
Salmo 46.1

Preludio

La adoración que brota de la fe
A.I. María Elena Paredes González
Aunque tiemble la tierra
y se hundan las montañas
hasta el fondo del mar;
aunque se levanten grandes olas
y sacudan los cerros con violencia,
¡no tendremos miedo!
Un río alegra a los que viven
en la ciudad de Dios;
sus arroyos llenan de alegría
el templo del Dios altísimo. […]
Con nosotros está
el Dios del universo;
él es Dios de nuestro pueblo,
¡él es nuestro refugio!                                 
Salmo 46.2-7

Oración de ofrecimiento
Himno: “¡Cuán grande es Él!” (74)

Confesamos nuestras injusticias
Hna. Lidia Martínez Murillo
Nuevamente nos acercamos a tu trono celestial de gracia para reconocer sinceramente cuánto nos hemos apartado de tus caminos.
Tu Espíritu nos asegura que encontraremos perdón mediante la obra de tu Hijo Jesucristo.
Momento de oración en silencio
Unidos/as: Si alguien dice: “Yo soy amigo de Dios”, y no lo obedece, es un mentiroso y no dice la verdad. En cambio, el que obedece lo que Dios ordena, de veras sabe amar como Dios ama, y puede estar seguro de que es amigo de Dios.                
I Juan 2.4-5

Himno: “Satúrame, Señor” (276)

Expresamos nuestra unión
Himno “Unidos/as” (405)


Rogamos el favor divino
Así que, cuando tengamos alguna necesidad, acerquémonos con confianza al trono de Dios. Él nos ayudará, porque es bueno y nos ama.     Hebreos 4.16
Oración de intercesión

Buscamos su voluntad
Hno. Hugo Jorge Molina Gutiérrez
Lectura del Antiguo Testamento: Isaías 66.10-14
Lectura del Nuevo Testamento: Filipenses 2.12-18

Reflexión

DIOS DA NUEVAS FUERZAS A SU PUEBLO
Pbro. L. Cervantes-Ortiz

Su gracia y fidelidad nos conducen
Momento sacramental

Saludo a los niños y niñas
Nuestro Dios y nuestro rey,
¡qué grande eres
en toda la tierra!
¡Tu grandeza está por encima
de los cielos más altos!
Con las primeras palabras
de los niños más pequeños,
y con los cantos
de los niños mayores
has construido una fortaleza
por causa de tus enemigos.                        Salmo 8.1-2
Hna. Citlali Palomino Cantú /
A.I. Edith Martínez Vázquez

De las bendiciones recibidas
D.I. Laura Cabrera Berrocal
Dios nuestro, todas estas riquezas que hemos dado para construirte un templo, en realidad te pertenecen a ti. Son tuyas; tú nos diste todo, y ahora sólo te regresamos lo que de ti habíamos recibido.                                                                 
I Crónicas 29.14

Oración por las ofrendas
Himno “Padre, Dueño y Señor” (436)

En los caminos de paz y justicia
Bendición comunitaria
D: Dios mío, danos muestras de tu amor
y bríndanos tu ayuda. […]
T: Dios está siempre cerca
para salvar a quienes lo honran,
y para que su poder
nunca nos abandone.                             

Salmo 85.7, 9

Bendición congregacional
Himno “Dios te bendiga” (450)
Postludio


ACOMPAÑAMIENTO BÍBLICO

·     Otra vez sin transición, de repente, sucede el segundo cuadro de restauración de la ciudad (véase 65.17-25). Montado sobre una escena doméstica, consigue una contagiosa intensidad de sentimiento: una mujer, antes de lo esperado, da a luz; los vecinos y los otros hijos la felicitan; ella les da el pecho; el marido le trae dones y acaricia a las criaturas; el gozo es como una savia que los hará crecer. A1llegar de improviso el gozo, todo son preguntas de sorpresa alborozada.
·     El tema de la fecundidad, apuntado en 54.1, alcanza aquí su expresión culminante. Es una maravilla este nacer simultáneo de todo un pueblo, cuando tan trabajoso fue el nacimiento de los doce padres de las tribus (Gn 30) y uno costó la vida de la madre (Gn 35.16-21). Aquí todo es fácil, rápido, abundante.
Luis Alonso Schökel y José Luis Sicre



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Sigamos unidos en oración rogando a nuestro Dios por todos los trabajadores de la salud que siguen comprometidos/as con el cuidado y la atención de los enfermos, así como por las familias que se han visto mermadas por esta enfermedad. Oremos también por las familias más necesitadas de la iglesia, especialmente por quienes enfrentan dificultades por la falta de empleo. Pidamos al Señor que nos guíe en estos días difíciles y que proporcione caminos firmes de recuperación para nuestro país, y que en todo el mundo sean visibles los signos de su gracia, amor y misericordia.


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mayo de 2020

CULTO DE REFLEXIÓN Y PROFUNDIZACIÓN

Tema: “Hacer visible la grandeza de Dios por todo el mundo”.
Base bíblica: Isaías 66.15-20.

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Por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.
Apocalipsis 1.2a


Matagalpa 1081, San Pedro Zacatenco, Gustavo A. Madero, 07360, Ciudad de México
Secretario del Consistorio: A.I. Lauro B. Adame, Tel. 5781 6736
Pastor titular: Pbro. Leopoldo Cervantes-Ortiz (555180 5146)



Dios da nuevas fuerzas a su pueblo, L. Cervantes-O.


Bolsón de Mapimí, Durango, México. | paisajes | Mexico lugares ...

3 de mayo, 2020

…como a un niño
a quien su madre consuela,
así los consolaré yo.
Isaías 66.13, Biblia de Nuestro Pueblo


En memoria del Dr. Fernando Morales Sánchez, amigo y hermano

La segunda sección de Isaías 66 (vv. 10-14) inicia con una invitación al gozo, a la alegría, al regocijo. Se invitaba a festejar a Jerusalén, la representación del pueblo judío que se encontraba en una fase de recomposición y reestructuración de su presencia histórica, religiosa y cultural. El motivo del gozo ya había sido trabajado en 61.10, 62.5b (¡con Yahvé como sujeto!), “también con motivo de la salvación de Jerusalén”.[1] Se contrasta esa alegría posible con el duelo previo que remite al gran mensaje central de 61.1-3, referido a la opresión histórica. “Con los motivos del nacimiento y del crecimiento se actualizan las palabras proféticas sobre el futuro de bendición y fecundidad de Sion de 49.21-26 y 54.1-3. Sion no es más la madre de los que regresan de Babilonia y de la diáspora, sino la comunidad del siervo (v. 14). Ella da a luz a su descendencia masculina de forma tan repentina (v. 7) que no le queda tiempo ni siquiera para sus dolores de parto”.[2] Se afirma, con esta serie de metáforas maternales, el renacimiento de un pueblo: “El tema de la fecundidad, apuntado en 54,1, alcanza aquí su expresión culminante. Es una maravilla este nacer simultáneo de todo un pueblo”.[3]

Para el renacer de un pueblo se requiere la imagen materna de Dios, de la divinidad enternecida alimentándolo y saciándolo con abundancia, como se subraya en 11.b: “y se saciarán de sus consuelos”. Es la abundancia de los bienes otorgados a la ciudad que representa al pueblo urgido. “Saciedad, deleite, que dan los pechos de esta madre, simbolizan el consuelo y la energización en el plano del espíritu”.[4] Este papel materno de Dios debe ser destacado sobre todo por el peso de su imagen tan masculina en toda la Biblia.

El v. 12 muestra otra imagen preciosa, la de un río que corre en torrente, la paz que llega por fin con las riquezas de las naciones. Nuevamente aparece la idea de plenitud, de paz-bienestar (shalom) para las urgentes necesidades de la nación reconstruida. Esta promesa de feliz recuperación material permea el texto con un toque de realismo social, político, tan pertinente para responder a lo que seguramente producía ansiedad en las comunidades, la desazón por no tener claro el presente y el futuro inmediato.

El motivo del consuelo, específicamente como una acción maternal, es fundamental para la recuperación del ánimo y de la proyección de este pueblo agobiado por la congoja del exilio. Dios se desvive por su pueblo en sus diferentes épocas para hacer que experimente esa realidad que se arrastra como una tarea constante. Consolar es la labor de Dios desde lo profundo, en clara continuidad con el inicio del Segundo Isaías (40.1), en donde las visiones de los femenino ocupan el escenario:

Tampoco en la edad adulta está ausente el consuelo de Yhwh, que consuela a la comunidad del siervo como lo hace una madre. La maternidad de Dios había sido ya señalada a través de 42.14 (“parturienta”), 46.3s. (“desde el seno materno” y 49.15 (“¿se olvida una madre de su criatura?”). Con ello llega a su fin el consuelo, una de las voces guía del libro de Isaías (12.1; 40.1; 49.13; 51.3, 12; 52.9). Ahora ya no se trata más acerca de la población de Jerusalén en su conjunto, sino sólo de los que están tristes en Sión (61.2), es decir, de los siervos que se preocupan realmente por el futuro de Jerusalén.[5]

Jerusalén es también la madre que amamanta (12b) y transmite su ternura y sus caricias, lo que permite agregar nuevamente el comportamiento materno de Dios: “El texto permite usar un lenguaje femenino acerca de Yahvé, porque el masculino no alcanza para designar una riqueza divina que la experiencia humana sólo puede visualizar en la mujer”.[6] Esto choca con siglos de representaciones de Dios en el nivel de lo sexuado: “En la Biblia, los nombres divinos son todos masculinos. Las representaciones son normalmente masculinas, con algunas excepciones en el orden de la metáfora. Las funciones normales del Dios bíblico son patriarcales y kiriarcales”.[7] Pero aquí, el ámbito de sentido es estrictamente femenino, circunscrito a una visión distinta de Dios que amplía metafórica y simbólicamente el horizonte de comprensión de sus sentimientos y acciones. “Ahora bien, si los símbolos masculinos de Dios son importantes, es allí mismo donde notamos la ausencia del sexo femenino, y los símbolos pertinentes al mismo. No es negativa la masculinidad de Yavé y de la Trinidad cristiana, sino la falta de la contraparte femenina en nuestra concepción de la divinidad”.[8] Pero nuestro lenguaje es sumamente defectuoso y limitado.

Tres veces aparece en 66.13 el tema del consuelo, pues Dios está empeñado en consolar a su pueblo afligido como a un niño atribulado y triste. Las palabras maternas se asocian de un modo distinto a lo que se recibe de un padre. Ese Diosa-madre que habla tiernamente al corazón de su pueblo asume su dolor y angustia para ayudarlo a superarlos. Estamos delante, una vez más, de la “ternura política” de Dios, incluyente, inclusiva y profundamente liberadora.[9] La consolación divina es uno de los temas mayores del Antiguo Testamento y alcanza aquí sus notas más altas y conmovedoras de aplicación a la vida real de la comunidad de fe. Tal como afirma Karl Barth. “Sólo el que alcanza el consuelo en la idea de la graciosa elección de Dios conoce la conmoción (schrecken) de su misterio. Pero sin ese horror ante el misterio (de su eterna voluntad) la idea de esa graciosa elección nada consuela”.[10]

La sección vislumbra, para concluir, un anuncio y promesa de alegría y gozo, complementándose con la metáfora del florecimiento de los huesos para indicar la renovación de la vida (v. 14a). Las metáforas vegetales provienen de Is 41.18, 51.3 y 58.11 y son, asimismo, una alusión a la visión de la llanura de los huesos secos de Ez 37 y a otras porciones donde los huesos lastimados reflejan el sufrimiento prolongado. “Alegría del corazón y florecimiento de los huesos serán el efecto del haber visto la consolación de Jerusalén”.[11] La restricción de esto al pueblo afirma, simultáneamente, la acción divina contra sus enemigos, ante quienes manifestará su cólera (14b). Este gran mensaje de salvación, nunca diferida sino presente para la vida del pueblo, busca por sobre todas las cosas dar nuevas fuerzas de fe a su pueblo para caminar hacia adelante, hacia los imprevistos rumbos que Dios tiene deparados para su pueblo. Pero esas fuerzas nuevas bastarán para seguir confiando en la interminable gracia del Señor.




[1] J.S. Croatto, Imaginar el futuro. Estructura y querigma del tercer Isaías. Buenos Aires, Lumen, 2001, p. 462.
[2] Ulrich Berges, Isaías: el profeta y el libro. Estella, Verbo Divino, 2011 (Estudios bíblicos, 44), p. 126.
[3] L. Alonso Schökel y J.L. Sicre, Profetas. I. Madrid, Cristiandad, 1980, p. 392.
[4] J.S. Croatto, op. cit., p. 463.
[5] U. Berges, op. cit.
[6] J.S. Croatto, op. cit., p. 465.
[7] J.S. Croatto, “La sexualidad de la divinidad. Reflexiones sobre el lenguaje acerca de Dios”, en RIBLA, núm. 38, 2001/1, p. 17, www.centrobiblicoquito.org/images/ribla/38.pdf.
[8] Ibid., p. 24.
[9] Cf. Víctor Manuel Mendoza Gutiérrez, La ternura política de Dios. Lima, AETE-IFEJANT, 2018.
[10] K. Barth, Gottes Gnadenwahl. Múnich, 1926, p. 288, cit. por Javier Hernández Pacheco, “Karl Barth: La restauración de la ortodoxia protestante”, en RAPHISA. Revista de Antropología y Filosofía de lo Sagrado, Universidad de Málaga, núm. 3, diciembre de 2018, p. 127.
[11] J.S. Croatto, Imaginar el futuro…, p. 466.

Isaías 66.10-14, Biblia del Peregrino / Filipenses, TLA


10 Festejen a Jerusalén,
gocen con ella, todos los que la aman;
alégrense de su alegría
los que por ella estaban de duelo;
11 mamarán de sus pechos
y se saciarán de sus consuelos,
y saborearán las delicias
de sus pechos abundantes.
12 Porque así dice el Señor:
Yo haré correr hacia ella,
como un río, la paz;
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.
Ella los amamantará
y los llevará en brazos,
y sobre las rodillas los acariciará;
13 como a un niño
a quien su madre consuela,
así los consolaré yo.
14 Al verlo se alegrará su corazón
y sus huesos
florecerán como un prado;
la mano del Señor
se manifestará a sus siervos,
y su cólera, a sus enemigos.


*

12 Queridos hermanos, cuando yo estaba con ustedes, siempre me obedecían. Ahora que estoy lejos, deben obedecerme más que nunca. Por eso, con respeto y devoción a Dios, dedíquense a entender lo que significa ser salvado por Dios. 13 Porque es Dios quien los motiva a hacer el bien, y quien los ayuda a practicarlo, y lo hace porque así lo quiere.
14 Hagan todo sin hablar mal de nadie y sin discutir por todo, 15 para que no pequen ni nadie pueda culparlos de nada. En este mundo lleno de gente malvada y pecadora, ustedes, como hijos de Dios, deben alejarse de la maldad y brillar por su buen comportamiento. 16 Nunca dejen de creer en el mensaje que da vida. Así, yo podré estar orgulloso de ustedes el día que Cristo vuelva, y sabré que mi trabajo y mis esfuerzos no fueron inútiles.
17 Ustedes confían en Dios y le sirven, y eso es como si le presentaran una ofrenda. Tal vez a mí me maten, y entonces mi muerte será parte de esa ofrenda a Dios. Si esto llega a suceder, seré muy feliz, y quiero compartir esa alegría con ustedes. 18 ¡Alégrense, pues, conmigo!

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...