domingo, 10 de mayo de 2020

Culto de adoración, reflexión y profundización, 10 de mayo de 2020


CULTO DE REFLEXIÓN Y PROFUNDIZACIÓN 

 

HACER  VISIBLE  LA  GRANDEZA  DE  DIOS
POR  TODO  EL  MUNDO
Isaías 66.15-24, La Biblia de Nuestro Pueblo. Biblia del Peregrino

15 Porque el Señor llegará con fuego
y sus carros como torbellino,
para desahogar con furor su ira
y su indignación con llamas.
16 Porque el Señor va a juzgar
con su fuego y con su espada a todo mortal:
serán muchas las víctimas del Señor.
17 Los que se consagran y purifican
para entrar en los jardines
tras uno que ocupa el centro,
los que comen carne de cerdo y reptiles y ratas,
sus obras y sus planes perecerán juntos.
18 Pero yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua:
vendrán para ver mi gloria;
19 les daré una señal, y de entre ellos despacharé
supervivientes a las naciones:
a Tarsis, Etiopía, Libia, Masac, Tubal y Grecia;
a las costas lejanas, que nunca oyeron mi fama
ni vieron mi gloria, y anunciarán mi gloria a las naciones.
20 Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor,
traerán a todos sus hermanos
a caballo y en carros y en literas,
en mulos y dromedarios,
hasta mi Monte Santo de Jerusalén,
como los israelitas traen la ofrenda en una vasija pura
al templo del Señor.
21 De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas —dice el Señor—.
22 Como el cielo nuevo
y la tierra nueva, que voy a hacer, durarán ante mí,
así durará su descendencia
y el nombre de ustedes.
23 Cada luna nueva y cada sábado
vendrá todo mortal a postrarse ante mí —dice el Señor—.
24 Y al salir verán los cadáveres
de los que se rebelaron contra mí:
su gusano no muere, su fuego no se apaga,
y serán el horror de todos los mortales.

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Año XXVI, núm. 18, domingo 10 de mayo de 2020

Culto de Adoración, Reflexión y Profundización

Introito                              Hno. Didier Samayoa O.
Dios del universo,
¡qué bello es tu templo,
la casa donde vives! […]
Tú eres el Dios de la vida,
por eso te canto alegre
con todas las fuerzas de mi corazón.
Salmo 84.1, 2b
Preludio

La alabanza del pueblo agradecido
Hno. Facundo Pérez V.
¡Qué felices son los que de ti reciben fuerzas,
y de todo corazón desean
venir hasta tu templo!
Cuando cruzan el valle del Llanto,
lo convierten en manantial;
hasta las lluvias tempranas
cubren el valle con sus bendiciones.
Mientras más avanzan, más fuerzas tienen,
y cuando llegan a tu templo
te contemplan a ti, el Dios verdadero. Amén.
Oración de ofrecimiento
Himno: “¡Majestad!” (235)

Confiados/as en el perdón divino
Hno. David Ábrego
Nos duele reconocer, oh, Dios, nuestra maldad e indignidad delante de ti. Pero tú esperas un arrepentimiento sincero por parte de tu pueblo.
Por eso estamos, aquí y ahora, rogando nuevamente por tu perdón y restauración de nuestra vida.
Momento de oración en silencio
Unidos/as: Dios es muy bueno, y tiene mucha paciencia, y soporta todo lo malo que ustedes hacen. Pero no vayan a pensar que lo que hacen no tiene importancia. Dios los trata con bondad, para que se arrepientan de su maldad.
Romanos 2.4
Himno: “Maravillosa gracia” (237)

La unidad del pueblo de Dios
Himno “Amémonos, hermanos/as” (399)

Interceder sincera y solidariamente
Si tú de mañana buscares a Dios,
Y rogares al Todopoderoso;
Si fueres limpio y recto,
Ciertamente luego se despertará por ti,
Y hará próspera la morada de tu justicia.     
Job 8.5-6
Oración de intercesión

Anhelantes de escuchar su voz
Hno. Adrián Martínez Vázquez
Lectura del Antiguo Testamento: Isaías 66.15-24
Lectura del Nuevo Testamento: Apocalipsis 7.1-12

Reflexión
 
HACER VISIBLE LA GRANDEZA DE DIOS POR TODO EL MUNDO
Pbro. L. Cervantes-Ortiz

Renovados/as por su Espíritu
Himno “El cielo canta alegría” (387)

Saludo a las madres en su día
Oh, dulce madre mía,
por ti bendigo al cielo,
pues es por tu desvelo
que vida tengo yo.
A Dios mis alabanzas,
pues me brindó el Eterno
en ti un cariño tierno,
cuidado y dirección.
Dan Hernández / Melany Pérez T. /
Ariel y Zuriel Trejo N.

La entrega de la vida              A.I. Ricardo Ruiz O.
Por eso, de sus riquezas maravillosas mi Dios les dará, por medio de Jesucristo, todo lo que les haga falta.                                                                         
Filipenses 4.19
Oración por las ofrendas
Himno “Padre, Dueño y Señor” (436)

Seguros/as en el poder del Señor
Bendición comunitaria
Señor y Dios nuestro,
tú nos das calor y protección;
nos das honor y gloria.
Tu bondad no tiene medida
para los que siempre hacen lo bueno.
Dios del universo,
¡bendice a los que en ti confían!        
Salmo 84.11-12
Bendición congregacional
Himno “Con vosotros está” (637)
Postludio



ACOMPAÑAMIENTO BÍBLICO

·     Se podría ensayar una ordenación por etapas que facilite como esquema la lectura del texto:
a) el monte y el templo, en torno los repatriados; el Señor viene a juzgar;
b) selecciona unos misioneros para que pregonen su gloria e inviten a todas las naciones a contemplarla;
c) acuden las naciones trayendo a los hermanos dispersos;
d) se celebra el juicio: condena, ejecución por la espada, los cadáveres son arrojados al fuego, fuera de la ciudad santa;
e) el Señor escoge sacerdotes, asegura la continuidad de su pueblo; los demás acuden periódicamente a rendir homenaje.
·     El fuego, primero, es teofánico (v.15), después es instrumento de castigo. En el v. 16 continúa la referencia a Jr 25.30-33: “viene a juzgar a todos los hombres... ejecuta a espada... sus víctimas...”. Contemplar la gloria no significa todavía conversión (18). La lista de naciones (19) puede compararse con la de 11,11; en la presente puede haber influido Ezequiel (27; 38-39). Los extranjeros prestan servicio, el pueblo es sacerdotal. El texto presente corrige asignando el sacerdocio a una selección (21).
·     En esta nueva creación, ordenada cúlticamente (23), habrá meses y semanas (no como en 60.19s). Terminado el acto de vasallaje, que les asegura la vida, los peregrinos salen, porque no se quedan a vivir en Jerusalén; y al salir, contemplan los cadáveres de los rebeldes ejecutados; como los israelitas que “salían” de Egipto contemplaron los cadáveres de los egipcios ahogados en el mar (Ex 14.30), o como el ejército de Senaquerib muerto cuando asediaba la capital (II Re 19.35 = Is 37.36).
Luis Alonso Schökel y José Luis Sicre
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Mantengámonos unidos en una petición constante al señor Dios y Salvador para que traiga consuelo y paz a las familias afectadas por la enfermedad. Asimismo, para que nuestra iglesia se prepare para iniciar la recuperación de sus actividades en el mejor espíritu. Que nuestro testimonio transmita de la mejor manera el amor y la misericordia divinas. Pidamos para que nuestro país recupere también su ritmo habitual y que el trabajo y los empleos se reencaucen adecuadamente. Que el Señor nos siga guiando para avanzar en los caminos que nos tiene trazados y así rendirle toda la honra y la gloria.



Culto de Testimonio y Proclamación
17 de mayo de 2020
Tema: “La protección incomparable de Dios”.
Pbro. José Luis Velazco Medina
Base bíblica: Salmo 57.


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Por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.
Apocalipsis 1.2a

Matagalpa 1081, San Pedro Zacatenco, Gustavo A. Madero, 07360, Ciudad de México
Secretario del Consistorio: A.I. Lauro B. Adame, Tel. 5781 6736
Pastor titular: Pbro. Leopoldo Cervantes-Ortiz (555180 5146)

Hacer visible la grandeza de Dios por todo el mundo, L. Cervantes-O.



10 de mayo de 2020

Pero yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua:
vendrán para ver mi gloria; […]
a las costas lejanas, que nunca oyeron mi fama
ni vieron mi gloria, y anunciarán mi gloria a las naciones.
Isaías 66.18-19b, Biblia de Nuestro Pueblo. Biblia del Peregrino

La sección final de Isaías 66 (vv. 15-24) y del Tercer Isaías está presidida por una nueva teofanía (que prolonga el v. 6) en la que Dios se manifiesta su voluntad de juicio y salvación, simultáneamente. Lo que era pura voz en el v. 6, ahora es fuego y tempestad en los vv. 15-16. El fuego primero está ligado a la manifestación divina y después es un instrumento de castigo. “El fuego asociado a tormentas o huracanes es una metáfora por el rayo, de otra manera serían incompatibles fuego y tempestad”.[1] El Señor viene como en un carro sobre las nubes como en otros lugares de la Escritura (Dt 33.26; Sal 68.5; 104.3; Is 19.1). ¿Para qué “viene” ahora Yahvé?: para desahogar su ira con furia e indignación. Esta forma de apreciar la violencia divina, advierte Croatto, está precedida por la violencia humana que, al parecer, produce una familiaridad aceptación sospechosa de este lenguaje utilizado para hablar de Dios. Nuestras sociedades, observa, son tan violentas o más que la sociedad y la cultura que produjeron tales textos.[2]

Una ordenación puede facilitar la lectura esquemática del texto:

a) el monte y el templo, en torno los repatriados; el Señor viene a juzgar;
b) selecciona unos misioneros para que pregonen su gloria e inviten a todas las naciones a contemplarla;
c) acuden las naciones trayendo a los hermanos dispersos;
d) se celebra el juicio: condena, ejecución por la espada, los cadáveres son arrojados al fuego, fuera de la ciudad santa;
e) el Señor escoge sacerdotes, asegura la continuidad de su pueblo; los demás acuden periódicamente a rendir homenaje.[3]

En el v. 16 reaparece la clara referencia a Jr 25.30-33: “viene a juzgar a todos los hombres... ejecuta a espada... sus víctimas...”. En el 17 la causa se centra en los problemas litúrgicos y alimentarios; el texto alude a ritos preparatorios de consagración y purificación, a fin de realizar actos cúlticos en jardines. Se da la idea de una procesión hacia esos jardines y se plantea la superación de los delitos cultuales:

… la solución ahora es otra: un culto agradable a Dios ya no se alcanza más solamente a través de Israel, sino sólo a través de un culto practicado por toda carne (kol-bāśār, v. 23; cf. v. 16), es decir, de todos aquellos que, proviniendo de Israel y de las naciones, se apartan de los cultos extranjeros y se vuelven en adoración hacia Yahvé. Aquel que ha escapado de las naciones y, con ello, del culto a dioses extranjeros (v. 19; cf. 45,20), asume una tarea frente al universo de las naciones.[4]

Inmediatamente después, a partir del 18, aparecen para concluir los temas de la diáspora y las naciones (en prosa: 18-21) y las promesas sobre la descendencia (poesía: 22-24). La reunión de las comunidades judías dispersas es el horizonte dominante aquí, pues se trata de apercibirlas para dar testimonio, una vez más, de la grandeza y la gloria de Yahvé. La presencia de estas comunidades en medio de otros pueblos exigía plantear adecuadamente la supuesta dimensión reveladora que mostrase su propósito. La gran reunión “ecuménica” de todos los pueblos se encamina a recibir la manifestación de la grandeza divina.

Aunque no necesariamente se buscaría la conversión de los demás pueblos y naciones, el hecho es que “vendrán y verán mi gloria” (18b), en el sentido de que, a través de las acciones de Dios a favor de su pueblo, eso mismo será una revelación para los demás pueblos, aunque contemplar la gloria no significa todavía conversión. La comunidad elegida seguiría participando de la manifestación divina para todo el mundo. “Sabrán que yo soy Yahvé” es una frase repetida en varios lugares, especialmente en el profeta Ezequiel (25-32, 38-39). “El verdadero motivo de su convocación tiene que ver con los judeos / israelitas que habitan en medio de ellas”.[5] Además, como sugiere Berges: “Si estos pueblos se ponen en camino hacia Jerusalén, traerán consigo a los judíos de la diáspora que todavía viven entre ellos (cf. 49.22s; 60.4). La comparación con ofrendas llevadas en vasos puros (20b, cf. Zac 14.20s.) enfatiza, ciertamente en contra de las pretensiones estamentales de los sacerdotes de Jerusalén, la capacidad de culto de esos hermanos procedentes de la diáspora”.[6] En la lista de naciones (19; cf. Is 11.11) pudo haber influido Ezequiel (27; 38-39). En esas costas lejanas, donde no se conocía a Yahvé, se anunciará su gloria (19b).

Los extranjeros prestarían el servicio de contribuir a ese retorno. La imagen del v. 20 es aleccionadora: estos nuevos peregrinos vienen montados en toda clase de animales hasta el Monte Santo de Jerusalén en recuerdo de los antiguos israelitas. Es como una especie de “misión al revés”, puesto que el rescate de Israel de entre las naciones hace volver a estos peregrinos por la convocación divina. Los pueblos “devuelven” a los judíos a Jerusalén como una especie de ofrenda para Yahvé en el sentido que el profeta da al suceso, el cual ve como “una fiesta de peregrinación, como pascua, pentecostés y tabernáculos. Son los judeos de la diáspora lo que peregrinan y vienen a presentarse (ellos mismos) como ofrenda. Las naciones no son más que las transportadoras poniendo sus medios de movilidad”.[7] Así se percibe la magnitud del suceso: “Los extranjeros prestan servicio, el pueblo es sacerdotal”.[8] De entre los retornados, el Señor incorporaría familias sacerdotales a su servicio basándose en Dt 18.1-8.

Se quiebra así el monopolio de los servidores del culto de Jerusalén, que discriminaban a sus hermanos procedentes de la diáspora porque los consideraban impuros. El que proviene de las naciones es puro, a la inversa de aquellos que, en Jerusalén, practican cultos paganos. Recurriendo a la nueva creación que tiene su centro en Jerusalén (65.17), se asegura a estos sacerdotes levíticos procedentes de la diáspora un futuro perdurable (v. 22).[9]

Por último, la descendencia del pueblo se liga con la nueva creación (cielo, tierra) que Yahvé “estaba haciendo” y su perdurabilidad prometida (22a) relacionada con el retorno a la tierra. La promesa relacionada con el “nombre” (22b) apela a la identidad de un pueblo que no era reconocido en ese momento con su antigua evocación (Israel) sino por el nombre de la provincia persa (Yehud). Se restaurará, entonces, el sentido continuo de la liturgia (23: luna nueva, sábado) y el pueblo será testigo del juicio divino (24). “En esta nueva creación, ordenada cúlticamente (23), habrá meses y semanas (no como en 60.19s). Terminado el acto de vasallaje, que les asegura la vida, los peregrinos salen, porque no se quedan a vivir en Jerusalén; y al salir, contemplan los cadáveres de los rebeldes ejecutados; como los israelitas que “salían” de Egipto contemplaron los cadáveres de los egipcios ahogados en el mar (Ex 14.30), o como el ejército de Senaquerib muerto cuando asediaba la capital (II Re 19.35 = Is 37.36)”.[10] Se establecía así, formalmente, el reinicio del pueblo de Dios en por la imagen  una nueva etapa de la historia.

El trato con Dios en estas circunstancias inesperadas, pero bien circunscritas por Él mismo para orientar el destino de la nación desmembrada, pero realizada espiritualmente, es un modelo, incluso para nuestro tiempo, de la forma en que Dios reconduce los hilos de su pueblo para congregarlo de una forma superior, no ya ligada a la geografía o a la estricta unidad cultural. La alianza con Yahvé se proyectaba hacia nuevos rumbos, impredecibles ciertamente, pero completamente arraigados en la fidelidad divina hacia ella. Tal como concluye Croatto: “No debe pasarse por alto, finalmente, que esta nueva comunidad (la realidad histórica simbolizada por la imagen de “los nuevos cielos y la nueva tierra”) reúne a los hermanos. Así son llamados los que vienen de la diáspora (v.20a). Hasta los futuros excluidos, los que rechazan a Yahvé, habían sido llamados con ese nombre en el v. 5. La nueva Jerusalén ha de cobijar, según estas promesas, a una gran hermandad, solidaria y plenificada”.[11] El horizonte inevitable, que llegó para quedarse, era el de la perspectiva universal de la acción de Dios, lo verdaderamente más importante, tal como después lo anunciará el Apocalipsis (7.1-12).




[1] J.S. Croatto, Imaginar el futuro. Estructura y querigma del tercer Isaías. Buenos Aires, Lumen, 2001, p. 471.
[2] Ibid., p. 472.
[3] L. Alonso Schökel y J.L. Sicre, Profetas. I. Madrid, Cristiandad, 1980, p. 394.
[4] Ulrich Berges, Isaías: el profeta y el libro. Estella, Verbo Divino, 2011 (Estudios bíblicos, 44), p. 127.
[5] J.S. Croatto, op. cit., p. 482.
[6] U. Berges, op. cit. Énfasis agregado.
[7] J.S. Croatto, op. cit., p. 485.
[8] L. Alonso Schökel y J.L. Sicre, op. cit., p. 394.
[9] U. Berges, op. cit.
[10] L. Alonso Schökel y J.L. Sicre, op. cit., p. 395.
[11] J.S. Croatto, op. cit., p. 502.

Isaías 66.15-24, Biblia del Peregrino / Apocalipsis 7.1-12

15 Porque el Señor llegará con fuego
y sus carros como torbellino,
para desahogar con furor su ira
y su indignación con llamas.
16 Porque el Señor va a juzgar
con su fuego y con su espada a todo mortal:
serán muchas las víctimas del Señor.
17 Los que se consagran y purifican
para entrar en los jardines
tras uno que ocupa el centro,
los que comen carne de cerdo y reptiles y ratas,
sus obras y sus planes perecerán juntos.
18 Pero yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua:
vendrán para ver mi gloria;
19 les daré una señal, y de entre ellos despacharé
supervivientes a las naciones:
a Tarsis, Etiopía, Libia, Masac, Tubal y Grecia;
a las costas lejanas, que nunca oyeron mi fama
ni vieron mi gloria, y anunciarán mi gloria a las naciones.
20 Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor,
traerán a todos sus hermanos
a caballo y en carros y en literas,
en mulos y dromedarios,
hasta mi Monte Santo de Jerusalén,
como los israelitas traen la ofrenda en una vasija pura
al templo del Señor.
21 De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas —dice el Señor—.
22 Como el cielo nuevo
y la tierra nueva, que voy a hacer, durarán ante mí,
así durará su descendencia
y el nombre de ustedes.
23 Cada luna nueva y cada sábado
vendrá todo mortal a postrarse ante mí —dice el Señor—.
24 Y al salir verán los cadáveres
de los que se rebelaron contra mí:
su gusano no muere, su fuego no se apaga,
y serán el horror de todos los mortales.

*
1-3 Después de esto, vi cuatro ángeles que estaban de pie. Cada uno de ellos miraba a uno de los cuatro puntos cardinales. Estaban deteniendo al viento, para que no soplara sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre los árboles. Estos cuatro ángeles habían recibido poder para dañar a la tierra y el mar. Vi también a otro ángel, que venía del oriente, el cual tenía el sello del Dios que vive para siempre. Con ese mismo sello debía marcar a todos los que pertenecen a Dios, para protegerlos. Ese ángel les gritó con fuerte voz a los otros cuatro: «¡No dañen la tierra ni el mar, ni los árboles, hasta que hayamos marcado en la frente a los que sirven a nuestro Dios!»
4-8 Luego oí que se mencionaba a las doce tribus de Israel, es decir, a Judá, a Rubén, a Gad, a Aser, a Neftalí, a Manasés, a Simeón, a Leví, a Isacar, a Zabulón, a José y a Benjamín. De cada una de las doce tribus fueron marcados doce mil, es decir, un total de ciento cuarenta y cuatro mil.
Después de esto vi a mucha gente de todos los países, y de todas las razas, idiomas y pueblos. ¡Eran tantos que nadie los podía contar! Estaban de pie, delante del trono y del Cordero, vestidos con ropas blancas. En sus manos llevaban ramas de palma, 10 y gritaban con fuerte voz:

Nos ha salvado nuestro Dios,
que está sentado en el trono,
y también el Cordero.

11 Todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono, y alrededor de los ancianos y de los cuatro seres vivientes. Ellos se inclinaron delante del trono, hasta tocar el suelo con la frente, y adoraron a Dios 12 diciendo:

¡Alabemos a nuestro Dios!
¡Así sea!
Admiremos su fama y sabiduría,
su poder y fortaleza.

Demos a nuestro Dios,
gracias y honor por siempre.
¡Así sea!

Salmos de súplica y esperanza: Mayo de 2020

SALMOS DE SÚPLICA Y ESPERANZA
Mayo de 2020

5 - Salmo 27
7 - Salmo 30
12 - Salmo 34
14 - Salmo 40
19 - Salmo 41
21 - Salmo 42
26 - Salmo 46
28 - Salmo 57

*

4 de mayo de 2020

* Himno "Sólo a ti, Dios y Señor" (30)
* Oración introductoria
* Lectura y reflexión: SALMO 27
* Oramos por la situación presente
* Himno: "¡Oh, qué amigo nos es Cristo!" (520)
* Bendición del Señor: Números 6:24-26, Dios habla hoy
Que el Señor te bendiga y te proteja;
que el Señor te mire con agrado y te muestre su bondad;
que el Señor te mire con amor y te conceda la paz.

*

7 de mayo de 2020

* Himno "Cantad al Señor" (26)
* Oración introductoria
* Lectura y reflexión: SALMO 30
* Oramos por los/as trabajadores de la salud
* Himno: "Seguridad me dio Jesús" (282)
* Bendición del Señor: Salmo 85.12-13, TLA
Dios nos dará bienestar,
nuestra tierra dará buenas cosechas,
y la justicia, como mensajera,
anunciará la llegada de Dios.

domingo, 3 de mayo de 2020

Letra núm. 668, 3 de mayo de 2010


UN ÚLTIMO IMPEDIMENTO PARA LA ALBORADA DE LA SALVACIÓN ESCATOLÓGICA
La Biblia de Nuestro Pueblo


T
ras el final armónico y pacífico de Is 65 sorprende el nuevo comienzo con la fórmula del mensajero en Is 66.1 (cf. 56.1; 65.8). También la dirección del mensaje ha variado: si Yahvé hablaba antes a los adversarios sobre los siervos, ahora habla a los siervos sobre los adversarios. Al parecer, está pendiente aún la aclaración de una importante cuestión que tiene que ver con la posición del templo como lugar del culto sacrificial. ¿Cómo pueden compatibilizarse los cruentos sacrificios de animales en la casa de Dios con el ordenamiento de paz entre todos los seres vivientes sobre el monte Sion? En los vv. 1-6 no se trata de un rechazo radical del templo ni de contraponer acción cultual y acción social. Lo que se observa críticamente no es la reconstrucción del santuario, que, después de su nueva consagración en el año 515 a.C., no estaba en absoluto terminada, sino la reivindicación que los constructores asociaban con ella.
Mientras que estos trabajaban en la reconstrucción del templo como lugar del reposo divino, Yahvé enfatiza que ha hecho el cielo y la tierra, es decir, que ha llamado a la vida la realidad toda (v. 2a). Lo que aquí se coloca en primer plano no es la declaración de propiedad por parte de Dios (como traduce la tradición ecuménica alemana: “ya me pertenece”), sino el incomparable poder creador de Yahvé. Esto no hace que el templo sea prescindible, pero coloca la actividad edilicia a su debida luz, pues todo depende de «cuál» es el culto que allí se celebra y de “cómo” tratan en él los hombres entre sí. La crítica reza: del modo como se construye actualmente en Sión y en la comunidad, el lugar del reposo divino sigue estando muy lejos. De ese modo los siervos reprochan a sus adversarios que inmolan animales y, al mismo tiempo, matan a seres humanos. Al elegir lo que agrada “a ellos” (v. 3), se ponen en contraposición a los eunucos, que eligen lo que agrada “a Dios” (65.4). El hecho de que extraños y castrados que hacen la voluntad de Dios sean excluidos de su culto mientras los constructores del templo y de Jerusalén se entregan a la injusticia social y cultual es un escándalo que los siervos denuncian. Ellos son los que tiemblan frente a la palabra de Yahvé (cf. Esd 9.4; 10.3), es decir, que solo reconocen como pauta su palabra.
La exigencia de los “hermanos que os odian, que os detestan”, diciendo que Dios se manifieste para que también ellos compartan el gozo de los siervos (66.5) recae sobre ellos mismos, pues Yahvé entra en escena de inmediato con su retribución. Las irregularidades que se oponen a su nueva creación serán eliminadas por él mismo, y partiendo del lugar donde se cometen con más virulencia: la ciudad y el templo
La retribución de Yahvé a los enemigos lleva al nacimiento (vv. 7-9) y al crecimiento de una nueva población de Sion (vv. 10-14). Los adversarios de los siervos se han tornado ahora explícitamente en enemigos de Dios (vv. 6b.14b). Con los motivos del nacimiento y del crecimiento se actualizan las palabras proféticas sobre el futuro de bendición y fecundidad de Sion de 49.21-26 y 54.1-3. Sión no es más la madre de los que regresan de Babilonia y de la diáspora, sino la comunidad del siervo (v. 14). Ella da a luz a su descendencia masculina de forma tan repentina (v. 7) que no le queda tiempo ni siquiera para sus dolores de parto. Yahvé asiste a la mujer Sion como matrona durante el nacimiento de la comunidad del siervo.
Esto puede compararse con el inesperado giro en el destino del siervo de Dios (cf. 52.15; 53.1). La descendencia a él prometida (53.10) son los hijos de Sión (66.8). Ellos no sufrirán más penuria sino que se saciarán del consuelo de sus pechos (v. 11; cf. 60.16) y serán llevados en brazos (v. 12; cf. 49.22; 60.4). Que la comunidad del siervo como descendencia masculina (v. 7) hace propia la promesa del rebrote de Jesé (Is 11.1ss.) se manifiesta no solo en la cita que aparece en 65.25 sino también en la combinación de “mamar” y “alegrarse/regocijarse”, que solo aparece en 11.8 y en 66.12.
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JAVIER PRADES, TEÓLOGO: LA PANDEMIA NOS HACE VER QUE LA VIDA CRISTIANA ES “COMUNITARIA” Y “GUIADA”

J
avier Prades, rector de la universidad eclesiástica San Dámaso y miembro de la Comisión Teológica Internacional, ofreció una perspectiva cristiana sobre la situación mundial por el coronavirus. La videoconferencia se tituló “Interrogantes en tiempo de pandemia a la luz de la fe,fue difundida online el pasado viernes y tuvo más de 450 participantes registrados de todo el mundo.
El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro, saludó a los asistentes y comenzó el acto con una oración "al Dios de lo imposible", señalando que conocía al conferenciante, de quien había sido compañero en Roma, y agradeciendo y animando a todos los que en los momentos difíciles ayudan a buscar soluciones e iluminan el caminar cristiano.
Por su parte, el secretario general del Instituto Teológico San Ildefonso y vicerrector del seminario mayor de Toledo, Carlos Loriente, explicó el título de la charla: desde la fe hay que pedir luz al Señor para comprender lo que espera de nosotros y el bien que se puede sacar de cualquier situación. Introdujo al conferenciante como “una de las más grandes figuras de la teología en España hoy” y una de las voces más autorizadas para ayudar a reflexionar desde la profundidad de la labor teológica, leer los signos de los tiempos y recapitular el paso de Dios por nuestra historia reciente mirando adelante con los ojos de la fe.

La razón confiada
Javier Prades comenzó resaltando la importancia de aprovechar la oportunidad de acompañarnos y de ayudarnos para poder atravesar juntos este tiempo de prueba. Se trata, dijo, de contemplar "la historia que está sucediendo a la luz de la fe, aceptando todas las preguntas y búsquedas que nacen de los corazones, desde dentro de la relación viva y familiar que tenemos con el Dios Padre de Nuestro Señor Jesucristo".
Estamos, en cierto modo, ante una "provocación", en el sentido de "ser llamados con una llamada que se nos pone delante". Así podemos "acoger todos los interrogantes y, si Dios quiere, avanzar en nuestro conocimiento amoroso de Dios Nuestro Señor y en el conocimiento de nosotros mismos y de la sociedad en la que vivimos".
Prades constató que la pandemia ha avivado "nuestros sentimientos de miedo, incertidumbre, compasión, gratuidad, solidaridad… Las cosas que más nos afectan nos urgen más a buscar soluciones. Cuando una circunstancia nos afecta queremos comprenderla más, no menos. Y nos moviliza más, no menos”.
Citó a Luigi Giussani (1922-2005), fundador de Comunión y Liberación, cuando afirmaba que "la razón humana es la apertura a la realidad según todos sus factores”. En estos días, dijo el conferenciante, "la razón humana en estos días es finita, limitada: ninguno de nosotros abarca todos los elementos. ¿Cómo usar la razón entonces?... Hace falta confianza, hace falta confiar, fiarse de, para que la razón no quede paralizada. Y así la razón encuentra reposo".
"Lo que más paraliza la razón es el mal", señaló Prades, pero "el mal no proviene de la fuente original de la luz que es Dios Nuestro Señor, y por eso contradice siempre el Bien, la Verdad, la Luz, la inteligencia. La luz viene no de nosotros, viene del Misterio (Isaías 7)". Ese “Misterio Pascual” que acabamos de celebrar es "la respuesta cristiana a los interrogantes". ¿Cómo? En la imitación de Jesucristo: “Jesús no hace un discurso. Al final, no responde más a las preguntas, carga con la cruz y obra, obedece. Por ahí viene la respuesta, por ahí vendrá la Luz”.

Una fe comunitaria y guiada
Javier Prades.Luego tomó en consideración la cuestión de la Eucaristía y de la "participación en la vida sacramental", de actualidad en estos días. Prades hizo dos consideraciones.
Por un lado, "todos nos hemos dado cuenta de que la fe cristiana, católica es esencialmente comunitaria y sacramental. Hemos comprendido que el individualismo social o el individualismo eclesial no son buena solución. Todos hemos anhelado la celebración eucarística eclesial, la anhelamos. El hecho de no poder ahora celebrar juntos la Eucaristía ayuda a valorar algo que Karl Barth, teólogo reformado, decía de manera un poco excesiva (como otras cosas que decía): “’Un cristianismo privado es ilegítimo’. En todo caso un individualismo no es la forma plena de la vida cristiana. Y ahora lo entendemos porque nos falta". […]


Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...