martes, 18 de diciembre de 2007

(Juan 14.1-14)

JESÚS ES LA VIDA EN MEDIO DEL MUNDO (Juan 14.1-14)
L. Cervantes-Ortiz
25 de noviembre, 2007

1. Vida en medio de la muerte
El concepto de vida en el evangelio de Juan abarca lo que en los demás evangelios corresponde al anuncio del Reino de Dios. La aparente sustitución de este concepto está ligada a la necesidad de fortalecer la percepción propia de una comunidad de creyentes en Jesucristo que trató de radicalizar su fe, incluso a contracorriente de otras comunidades cristianas seguidoras de otros discípulos o apóstoles. La conciencia común de estos creyentes estaba dominada por el hecho de que aun en medio de las circunstancias de excepción en que vivían (dominio de un imperio, ambiente apocalíptico, situación socio-económica precaria, nacionalismo efervescente), era posible afirmar la vida por encima de todas las cosas. Esta manera de pensar y vivir, estimulada por la reflexión acerca de la actuación de Jesús, mediante una cristología en construcción, intuía que la vida debía ser algo más que lo que materialmente veían delante de sus ojos. Por ello, al redactar el documento (que en estricto sentido es prácticamente un testamento de la comunidad), encontraron pautas muy claras para reconocer a Jesús como el motor de una nueva forma de vida que efectivamente permitiera cumplir su anuncio: vida en abundancia.
La perspectiva pascual que colocaba, paradójicamente, a Jesús cerca de la muerte, hace que el cap. 14 inicie con unas palabras de aliento y consolación. Será en este mismo discurso cuando Jesús anuncie la venida del Paráclito, el Espíritu que acompañará a los creyentes y reactualizará la persona y actuación de Jesús en cuanto promotor de la vida verdadera. “La casa del Padre” es presentada como un espacio de gracia insondable que permite el acceso a cualquier persona dispuesta a vivir en consonancia con la vida del Hijo. Él marca el camino para que el reencuentro con el Padre posibilite la realización de la vida anunciada y experimentada en acto por el propio Jesús. La vida en medio de la muerte entra en consonancia con el simbolismo juanino de la luz, pues si ésta “resplandece entre las tinieblas”, así la vida conseguida por Jesús para sus seguidores/as es una realidad que resalta en medio de la muerte establecida como forma de existencia. Como dice Joan Manuel Serrat: “Corren buenos tiempos/ para esos caballeros / locos por salvarnos la vida/ a costa de cortarnos el cuello” (“Buenos tiempos” del álbum Sombras de la China, 1998), que expresa muy bien la crítica hacia quienes proclaman la vida o el bienestar, pero a partir del sacrificio obligatorio de las mayorías para imponer su proyecto de muerte generalizada que sólo permite vivir bien a unos cuantos.

2. La vida de Jesús se aplica a sus seguidores en medio del mundo
Cuando Jesús subraya que los discípulos saben el camino y el texto muestra a Tomás dudando, la comunidad expresa su necesidad de superar caminos falsos o cuya radicalidad no alcanza a tocar las exigencias profundas del Evangelio como oferta auténtica de vida plena para la humanidad. El autor concentra en pocos versículos sus temas predilectos para producir un conglomerado de mensaje que intenta reproducir la fuerza e intensidad de lo que ofrece Jesús: camino, verdad, vida, conocimiento, se integran en un todo existencial que reúne la ansiedad de los discípulos por fortalecer su fe en Jesús, quien afirma varias veces en el acercamiento que ha logrado con el Padre, pues esta contigüidad y familiaridad son la garantía de alcanzar los beneficios de la salvación, entendida no solamente como acceso a la gloria final, sino como motor de la vida presente con todas sus ambigüedades y desafíos. La contestación cristiana presente en estas palabras atenta contra el espíritu dominante de legalismo y autosuficiencia. La vida que ofrece Jesús pasa por una visión completa de aceptación del poder de Dios en cuanto autoridad puesta al servicio de la sobrevivencia humana en las mejores condiciones. Por ello, Franz Hinkelammert ha estudiado a fondo el conflicto central de Jesús con la Ley impuesta de manera inhumana sobre conjuntos sociales que reivindican su dignidad, en primer lugar, como derecho a la vida en todas sus manifestaciones.
Jesús confronta a la Ley asumida como un arma de sometimiento desde el judaísmo y el imperio romano en su condición de supresora de formas de vida deseables y preservadoras del bienestar social e individual. Así, la lucha en el seno de su propia cultura exhibió las sutiles transformaciones de la voluntad de Dios para controlar la vida por encima de los criterios que Dios mismo había establecido. En otras palabras, la religión legalista había suplantado el empeño divino por transmitir su propia vida a los seres humanos. Por otro lado, el imperio romano la aceptación pasiva de un estado de cosas que también buscaba deificarse para justificar su aparente inevitabilidad. Para ello, utilizó un concepto de paz que, precedido por la violencia de las armas y seguido por la obligación del tributo, orillaba a los rebeldes a la obligatoria clandestinidad para resistir desde la radicalidad de la obediencia a los mandatos divinos. Jesús y la comunidad juanina se colocan en un punto más cercano a la práctica de un profetismo apocalíptico que desarrolla en medio del pueblo sometido la posibilidad de la vida de Dios trasladada a la humanidad en la forma de una esperanza concreta de transformación de todas las cosas.

3. La vida que ofrece Jesús demanda transformaciones radicales
Las transformaciones radicales exigidas por el Evangelio pueden orientar la comprensión del impacto del Evangelio en cuanto generador efectivo de vida en medio de la muerte y del mundo en su peor acepción según el Cuarto Evangelio. El kosmos, entendido negativamente, es un conjunto de prácticas, hábitos e ideologías que, sin estar presentes visiblemente, influyen directamente en las acciones y mentalidad de las personas. Este libro maneja una comprensión cósmica de las situaciones que enfrentan los seres humanos y por ello entiende que, lo que no se aprecia más allá de las apariencias no necesariamente deja de afectar a la realidad. Semejante perspectiva obliga a que los efectos biofílicos del Evangelio se trasladen al ámbito de la vida humana mediante cambios profundos que impacten la supervivencia humana. En el caso de la violencia de género, por ejemplo, los discursos de estudiosas como Marcela Lagarde y otras, que señalan que los hombres buscan, con todas las formas de violencia que ejercen contra las mujeres, su exterminio total. Obviamente, en lugares como Ciudad Juárez, el genocidio ha dejado de ser silencioso y simbólico para convertirse en una terrible realidad. O como observa la biblista estadounidense Phyllis Trible desde el título de uno de sus libros: Textos de terror, en donde estudia episodios bíblicos en donde las mujeres son violentadas , asesinadas e, incluso, descuartizadas. Jueces 19 es quizá el pasaje que muestra con mayor realismo el ejercicio de la violencia masculina. La sensibilidad masculina de los autores bíblicos “permitió” que este tipo de historias quedara registrada en los libros sagrados, tal vez como formas de amenaza o escarmiento, pero ahora pueden ser releídos e interpretados mediante claves muy diferentes.
De ahí que cuando Jesús afirma que él es camino, verdad y vida, la oferta del Cuarto Evangelio va en el sentido de que puede y debe tomarse al pie la letra el hecho de que Jesús confronta críticamente a la humanidad con la necesidad de responder si sus prácticas, costumbres e ideologías permiten o no reproducir la vida y mantenerla como lo que es: un genuino don de Dios, del Dios de quien procede la existencia plena.

Jesús, la vida y su conflicto con el mundo, Pablo Richard

JESÚS, LA VIDA Y SU CONFLICTO CON EL MUNDO
Pablo Richard
25 de noviembre de 2007

El término mundo (kosmos) aparece 78 veces en el cuarto Evangelio. Hay tres significados que no implican conflicto: 1) El mundo físico (17.5-24) o la tierra donde habita la humanidad (11.9; 21.25). 2) La humanidad que habita el mundo. Esta humanidad-mundo es objeto del amor de Dios (“Tanto amó Dios al mundo...”, 3.16) Y destinatario de la misión del Hijo (“Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él” 3.17). Jesús es la luz del mundo (8. 12). Cf. asimismo 4.42; 6.14, 33, 51; 9.5; 10.36; 16.21; 17.18, .21, 23, etcétera). Grupo humano numeroso: “todo el mundo” (12.19; 14.27).
El uso más característico del término “mundo” en la tradición del discípulo amado es el que connota conflicto y oposición a la comunidad. Mundo es el ámbito social opuesto a Jesús y a la comunidad (“Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo”, 17.16; cf. 8.23; 15.19; 17.6, 14).
Este mundo odia y persigue a la comunidad (“Si el mundo los odia, sepan que el mundo a mí me ha odiado antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo...”, 15.18-19). El mundo es un sistema u orden injusto, que tiene su propio jefe: el príncipe de este mundo (12.31; 14.30; 16.11), el diablo (6.70; 8.44; 13.2), satanás (13.27), el perverso (17.15). El mundo aborrece a Jesús, porque da testimonio de que sus obras son perversas (7.7). El mundo y la comunidad son opuestos en relación al Espíritu de la Verdad (“...el mundo no puede recibir el Espíritu de la Verdad, porque no le ve ni le conoce; pero ustedes le conocen porque mora en ustedes”: 14.17). EI mundo enemigo de Jesús y de la comunidad del discípulo amado es una realidad universal; a veces se identifica con “los judíos”, sin embargo es mucho más amplio que este grupo específico. Es el mundo socio-religioso enemigo de Dios, de Jesús, de la luz, de la vida, del Espíritu, de los discípulos. Tiene una dimensión espiritual y diabólica, aunque también es una realidad material, social y política.
Especialmente en la segunda parte del Evangelio (capítulos 13-21), el término mundo pareciera designar al Imperio Romano. En presentes en el prendimiento de Jesús en el cuarto Evangelio la presencia de el huerto (en 18.3 aparece la cohorte romana junto con los guardias del Templo; en 18.12 aparece además el tribuno romano). No hay juicio ante el Sanedrín, todo queda en manos de Pilato. El enfrentamiento de Jesús con Pilato es un modelo del enfrentamiento de los discípulos con los oficiales romanos. Jesús se presenta como Rey, y en cuanto tal está contra el César (“...todo el que se hace rey se enfrenta al César”, 19.12). Se opone a los judíos que declaran claramente su sumisión al Imperio (“...no tenemos más rey que el César”, 19.12). Jesús es Rey, no obstante no reina con la fuerza física, sino con la Verdad; su reino no es de este mundo, si bien está en el mundo (cf. 19.36-38). La oposición de Jesús al imperio se diferencia de la de Barrabás, que es un mesías popular violento (cf. 6.14-15 y 18.40). Barrabás representa del mismo modo lo que en la guerra contra Roma será el partido de los zelotas. La comunidad del discípulo amado, como Jesús, se opone al imperio, pero se diferencia tanto de los judíos que dicen no tener otro rey que el César (19.15), como del zelotismo.
Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana, Departamento Ecuménico de Investigaciones, San José, Costa Rica, núm. 17, 1990,
www.clailatino.org/ribla/ribla17/ %20claves.htm

Letra 50, 18 de noviembre de 2007

TOLERANCIA
Jaime Hernández Ortiz
La Jornada Jalisco, 12 de noviembre de 2007

Este próximo viernes 16 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Tolerancia. Este día se instituye en ocasión de la Declaración de Principios sobre la Tolerancia, aprobada durante la Conferencia General de las Naciones Unidas, realizada en París del 25 de octubre al 16 de noviembre de 1995.
Resulta preocupante que en México se celebren fechas como el día del médico, el cartero, el maestro, el bombero, (sin restarle desde luego su valor y papel social), el servidor público y hasta se pretenda regresar al día del Presidente, sin que se tomen en cuenta días que por su relevancia temática nos obligarían a realizar actos afirmativos para la promoción y defensa de valores y las prácticas democráticas.
El Día Internacional de la Tolerancia, dicen organismos mundiales, debe ser una ocasión para impulsar la educación para la tolerancia, la reflexión, los debates sociales y políticos sobre los problemas de intolerancia locales y mundiales; una oportunidad de hacer un balance de logros y proponer nuevas políticas. Sin embargo poco o nada se hace. Incluso, pasa desapercibido hasta para las comisiones de derechos humanos.

Intolerancia: obstáculo para la democracia
México aún no termina de vivir una “transición democrática” y dista mucho de vivir un Estado de derecho. Durante el último decenio hemos sido testigos de una intensificación de actos de intolerancia, violencia (sobre todo contra las mujeres y niños), terrorismo (principalmente de Estado), xenofobia (como la represión del caso 28 de mayo de 2004: “venían de fuera y del DF” se dijo), patrioterismo regional (como en el conflicto de límites con Colima), racismo (contra todas las etnias –recordemos el trato dado a los purépechas por parte del ayuntamiento de Guadalajara); exclusión (laboral de todo tipo y dificultades de acceso a la justicia), agresividad antidemocrática (como la campaña sucia contra López Obrador), marginación y discriminación contra minorías étnicas, religiosas, refugiados, migrantes y grupos vulnerables de la sociedad como los de la tercera edad. Así como actos de censura e intimidación contra personas que ejercen su derecho de libre opinión y expresión —principalmente periodistas—; actos que según las Naciones Unidas “constituyen amenazas para la consolidación de la paz y de la democracia en el plano nacional e internacional y obstáculos para el desarrollo”.
Es significativo que los Principios sobre la tolerancia tengan como punto de partida los artículos 18, 19 y 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, donde se afirma que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”, “de opinión y de expresión” y que la educación “favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos”. Esto porque resulta que los problemas de intolerancia más antiguos son precisamente los relativos a los aspectos religiosos y que luego estén estrechamente vinculados a las convicciones políticas y la objeción de conciencia.
En 1981 las Naciones Unidas aprobaron también con base en el artículo 18 de la misma Declaración, la Declaración sobre la Eliminación de Todas las Formas de Intolerancia y Discriminación Fundadas en la Religión o las Convicciones, así como muchas otras declaraciones orientadas a establecer compromisos en el sentido de evitar la discriminación por convicciones religiosas, políticas, sociales y culturales, y fundar instituciones humanitarias acordes a los fines de la propia convicción.
Sin embargo, estos y muchos otros derechos humanos se encuentran continuamente amenazados en nuestro país por las continuas pretensiones de vulnerar el Estado laico y socavar libertades civiles.

Definición clara
Independientemente de la complejidad que tiene el definir conceptos que a veces no siempre escapan del ámbito territorial o de grupo, las Naciones Unidas definieron la tolerancia en los siguientes términos: “La tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos. La fomentan la actitud de apertura, la comunicación y la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. La tolerancia consiste en la armonía en la diferencia. No sólo es un deber moral, sino además una exigencia política y jurídica. La tolerancia hace posible la paz, contribuye a sustituir la cultura de guerra por la cultura de paz. No es lo mismo que concesión, condescendencia o indulgencia. Ante todo, la tolerancia es una actitud activa de reconocimiento de los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de los demás. En ningún caso puede utilizarse para justificar el quebrantamiento de estos valores fundamentales. La tolerancia han de practicarla los individuos, los grupos y los Estados. La tolerancia es la responsabilidad que sustenta los derechos humanos, el pluralismo (comprendido el cultural), la democracia y el Estado de derecho.”
En contrapartida, se ha distorsionado el concepto de tolerancia cuando se limita sólo a la esfera de la seguridad y en proyectos como “tolerancia cero”, que la mayoría de las veces devienen en políticas que se traducen en medidas como toques de queda, o bien conducen a un endurecimiento del control social acompañado de una noción de criminalización de la protesta social; o en proyectos de “gobernabilidad” para censurar las libertades públicas. [...]
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ANCIANOS Y DIÁCONOS EN LA TRADICIÓN REFORMADA: MINISTERIOS DE AUTORIDAD Y SERVICIO (I)

1. Las Ordenanzas eclesiásticas (1541), de Juan Calvino
La Iglesia cristiana no responde a las necesidades del mundo con recursos propios, pues lo hace a través de los ministerios que propicia, suscita y dirige el Espíritu Santo y cuyo perfil está trazado en las Escrituras. En su primera estancia en Ginebra (1536-1538), junto con Guillermo Farel, Juan Calvino propuso al gobierno de la ciudad en enero de 1537 una serie de Artículos referentes a la organización de la iglesia y el culto en Ginebra, propuestos por los ministros al concilio que reorganizaran la vida de la Iglesia. Su prioridad, como explica Georg Plasger, “fue siempre la forma que tiene la iglesia, y por lo tanto, cómo vive. No se adhiere al concepto de los bautistas que consideran la iglesia como una comunidad exclusiva de los elegidos. La iglesia es más bien, según Calvino, la comunidad de los fieles que se comprometen con ella libremente”. Pero sus
propuestas reformatorias de Calvino eran difíciles de aceptar para el Consejo y las circunstancias lo obligaron a dejar la ciudad. Pero tres años más tarde, ante el peligro de que naufragase la Reforma en la ciudad, el reformador fue llamado de regreso.
Apenas puso un pie de regreso, el 13 de septiembre de 1541, solicitó al pequeño Consejo que los magistrados nombraran un comité , incluyéndolo a él mismo, para redactar una constitución para la Iglesia. Las Ordenanzas Eclesiásticas, modificadas por dicho consejo y el Consejo de los Doscientos, fueron aprobadas por la Asamblea General el 20 de noviembre del mismo año. Con ello, Calvino dio un primer y gran paso para la conformación de un cuerpo eclesiástico que influiría de manera determinante desde su época por todo el continente europeo. El documento está presidido por la creencia en que el trabajo establecido de la Iglesia es “predicar el Evangelio y administrar los sacramentos, enseñar las Escrituras a los creyentes, y cuidar de los necesitados”. Para tal fin, las Ordenanzas señalaban las funciones de cuatro oficios ministeriales:

a) Los pastores tienen que predicar y enseñar, administrar los sacramentos (bautismo y Santa Cena) y visitar a los enfermos. Una vez a la semana se reúne el convento de pastores de la ciudad y sus alrededores, interpreta la Biblia en comunidad y se evalúa mutuamente.
b) Los profesores [o doctores] tienen la tarea de “enseñarles a los fieles la doctrina de la salvación”. En el sentido estricto, esto significa interpretar el Antiguo y Nuevo Testamento. Ya que “para que esta enseñanza dé frutos”, se requieren conocimientos de idiomas y una formación general, la tarea de los profesores también incluye estas materias.
c) Cada año, los distintos consejos de la ciudad eligen a doce presbíteros. En conjunto con seis pastores (elegidos por sus pares) forman el consistorio. El consistorio cuida la Ley Eclesiástica dentro de la comunidad. Los miembros del consistorio deben “advertir amablemente a los que ven fallar o vivir en condiciones desordenadas”. Por lo tanto, el consistorio se preocupan por la conducta de la comunidad, la participación en los cultos y la doctrina. Si constata desconsideración o abuso, tiene que advertir los miembros primero amistosamente. Si esto no basta, puede excomulgarlos o denunciarlos ante los tribunales laicos. Las dos cosas ocurren muy raramente. Lo que más preocupa al consistorio es mediar en conflictos, muchas veces entre marido y mujer. Las reuniones semanales son los jueves. La Ley Eclesiástica define el espíritu del consistorio con las siguientes palabras: “Todo esto debe ser siempre tan moderado que no haya lugar para una rigidez aplastante, y las advertencias sólo tienen el fin de guiar a los pecadores hacia nuestro Señor”. El consistorio no debe intervenir en el área del poder laico ni en el trabajo de los tribunales de la jurisdicción oficial.
d) Los diáconos tienen dos tareas: el apoyo a los pobres y la preocupación por los enfermos. La primera consiste en conseguir limosnas y distribuirlas entre los necesitados; aquí también entra la alimentación de los pobres. La segunda tarea concierne a la organización de los hospitales y de los albergues para forasteros. Los pobres son atendidos en forma gratuita, y para los niños hay un profesor que trabaja dentro del hospital.
(LC-O)

Jesús reconstruye vidas destrozadas, L. Iván Jiménez J.

El Evangelio que dignifica a la mujer, Guillermo Milován

EL EVANGELIO QUE DIGNIFICA A LA MUJER
Guillermo Milován
18 de noviembre de 2007

Una de cada dos mujeres en el mundo es víctima de malos tratos. Alrededor de 60 millones de mujeres en el mundo son víctimas de la misma sociedad en que viven y asesinadas por el sólo hecho de ser mujeres, según un estudio presentado el 1 de junio de 2000 por la ONU.
El mismo informe revela que entre el 20 y 50% de las niñas y las mujeres de todo el mundo han experimentado algún tipo de violencia. En 44 países, en su mayoría iberoamericanos, se han adoptado leyes específicas contra la violencia doméstica. [...]
Valga esta introducción para retrotraernos al pasaje de Juan capítulo 8 donde Jesús ejerce un tratamiento conforme a la dignidad del ser humano, en este caso en la persona de una mujer que es el motivo de nuestra preocupación en el momento. Este suceso y otros narrados en los evangelios donde se destaca el trato que Jesús ha dado a la mujer, confirman la verdad tantas veces proclamada que se debe al cristianismo, la buena nueva de la dignificación de la mujer en la sociedad humana. [...]
Los fundamentalistas de la época, escribas y fariseos, nos dice el texto, le trajeron a Jesús una mujer como botín de guerra, acusada de haber sido sorprendida en el acto de adulterio. Curiosamente, el hombre culpable del mismo pecado no aparece en la escena, escapa al celo de los críticos de la mujer y de la sociedad. Algo que se ha repetido hipócritamente hasta el presente. El arma que esgrimirá el Maestro en esta ocasión, además de una lógica contundente, será el silencio pero no un silencio cualquiera que culmina en la nada, sino un silencio que habla, un silencio que inquieta, incomoda y –como en esta circunstancia– no dejará de hurgar la conciencia misma de cualquier actor humano. Hasta aquí será un silencio creador, un silencio con propósito, gradual y persistente, que se profundiza en la medida que actúan los protagonistas, siempre pausadamente y sin prisa, pero midiendo cada momento según su grado de importancia. [...]

El silencio de Jesús en este episodio admite un análisis concreto y profundo marcado por varias etapas sometidas a un fogueo serio al discernimiento y a su sabiduría.
La primera etapa del silencio de Jesús se establece en el momento mismo cuando los acusadores le presentan a la mujer y la ponen en medio de la escena, (vv. 3-4). Como si no viera ni oyera nada, Jesús no se inmuta ni procede. No cabe duda que, a partir de la presentación, Jesús conoce las intenciones de esos “expertos de la ley” por cuanto erraron el trámite de la denuncia. Este debía ser sometido, según la ley, al sanedrín para su veredicto y no a un personaje del camino por más célebre que este fuera. Era claro que esos señores no estaban interesados en buscar justicia, ni movidos a compasión por la suerte de la desdichada mujer sino en conocer, sea cual fuere, el veredicto de Jesús. [...]. En realidad el centro de la cuestión era Jesús y no la mujer que sirvió de pantalla.
En este caso ¿qué otra cosa podía hacer Jesús, sino guardar silencio y dar tiempo para que las verdaderas intenciones de los presuntos interesados en la pureza sexual y matrimonial muy pronto salgan a la luz del día?
De esta primera etapa del encuentro de Jesús con los ocasionales acusadores de la mujer, surgen de su silencio creador varias lecciones que ponen a prueba su carácter moral: No se apresura a juzgar a la mujer; respeta a los acusadores, aunque mantendrá distancia acerca de la actitud de ellos; como en otro caso “no se fiaba de ellos, porque conocía a todos...” (Juan 2.24-25). Si tenemos en cuenta que estaba ocupado “enseñando al pueblo” (v. 2), admite la interrupción, y se limita a escuchar, y debe haber mirado a la mujer con profunda misericordia. No podría haberse
esperado algo menos de su condición redentora.
La Biblia en las Américas, 57, 258, 2002

Letra 49, 11 de noviembre de 2007

EL FONDO PRESBITERIANO DE DESASTRES (PDA) DE LA IGLESIA PRESBITERIANA DE ESTADOS UNIDOS ENVÍA 30 MIL DÓLARES PARA APOYAR A LAS VÍCTIMAS DE LAS INUNDACIONES EN TABASCO
Evan Silverstein
8 de noviembre de 2007
Presbyterian News Service, ALC Noticias.org

Louisville, Kentucky. Con la esperanza de subsanar en algo el sufrimiento en uno de los desastres naturales más grandes de los últimos tiempos el Fondo Presiteriano de Desastres (PDA) ha enviado 30 mil dólares en ayuda para el estado de Tabasco.
El dinero, parte del programa One Great Hour of Sharing fue transferido a la Iglesia Nacional Presbiteriana de México (INPM) para adquirir agua embotellada, alimentos y camas para los refugios de emergencia.
Seis presbiterios de la INPM están alojando a más de mil personas obligadas a dejar sus viviendas en Tabasco luego de varios días de fuertes lluvias que cayeron desde la semana pasada en esta entidad rica en petróleo y plagada de ríos y lagunas.
Alrededor de un millón 300 mil personas han sido afectadas directamente por las inundaciones y están padeciendo afectaciones en la infraestructura sanitaria, cosechas y ganado, según un reporte de la PDA fechado el 6 de noviembre.
La PDA, agencia de la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos (PCUSA) encargada de responder a este tipo de situaciones estima que más de 700 mil hogares están bajo el agua.
Mientras tanto, el Rev. Clifton Kirkpatrick, secretario permanente de la Asamblea General de la PCUSA, expresó su apoyo a las víctimas en una carta enviada al presidente de la INPM, Rev. Saúl Feria. “Tenemos muy presente en nuestras oraciones su esfuerzo para ministrar directamente a las incontables necesidades que surgen en esta situación”, escribió Kirkpatrick en una carta fechada el 7 de noviembre.
Kirkpatrick comparó el nivel de devastación en Tabasco con lo provocado por el huracán Katrina en Estados Unidos en la costa del Golfo de México en 2005.
El reporte de la PDA señala que la INPM está considerando cancelar su Asamblea General con el fin de invertir más recursos para atender la situación tan extrema y prestar ayuda humanitaria.
Un equipo de especialistas en desastres de la PDA ubicado en Centroamérica está listo para asesorar y planificar respuestas, pero aún no se trasladan al área hasta que bajen las aguas, dijo la PDA, que ha establecido un programa especial de contribuciones y ha colocado un boletín en su página web (
www.pcusa.org/pda/response/latinamerica/mexico-index.htm).
Las contribuciones pueden enviarse mediante los canales normales de apoyo misionero ubicados en la partida México-DR000014. Con tarjeta de crédito llamando a PresbyTel (800) 872 3283, o visitando la página de la PDA. Cheques cobrables en Estados Unidos pueden enviarse a la PCUSA. Los envíos individuales pueden hacerse a P.O. Box 643700, Pittsburgh, Pennsylvania, 15264-3700 o a las oficinas centrales de la PCUSA, 100 Witherspoon Street, Louisville, Kentucky, 40202.
A continuación, el texto completo del mensaje de Kirkpatrick al presidente de la INPM (con copias al secretario, Rev. Samuel Trinidad, y al tesorero, Rev. Danny Ramírez).

Estimado Rev. Feria,
A nombre de la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos (PCUSA), deseo hacerle saber las oraciones sinceras que elevamos por ustedes como Iglesia Nacional Presbiteriana de México ante las desastrosas inundaciones del área de Tabasco.
El nivel de devastación es comparable al causado por el huracán Katrina en la costa del Golfo de México en Estados Unidos, en 2005. Tener más de un millón 300 mil personas afectadas en una población de 2.4 millones, es verdaderamente alarmante.
Tenemos muy presente en nuestras oraciones su esfuerzo para ministrar directamente a las incontables necesidades que surgen en esta situación, proveyendo refugio y apoyo a las miles de víctimas, en la búsqueda de controlar el estallido del desastre. Agradecemos al saber que el gobierno mexicano acepta su ayuda que se ha unido a los esfuerzos masivos.
La familia presbiteriana es amplia. Oramos porque nuestros vínculos comunes en nuestro Señor y Salvador Jesucristo les transmita esperanza y descanso en estos momentos tan difíciles.
Esperamos que encuentren alivio en las palabras del Salmista: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Sal 46.1-3).
Que la paz de Cristo, que rebasa todo lo incomprensible, sea con ustedes este día y los días venideros.

CRECE LA AYUDA EVANGÉLICA EN LOS ESTADOS AFECTADOS POR EL TEMPORAL
www.alcnoticias.org, 7 de noviembre de 2007

Son más los cristianos evangélicos que ayudan a los damnificados en los estados de Tabasco y Chiapas, que los elementos del Ejército y la Armada de México juntos, luego de las catástrofes naturales de la semana pasada que han dejado miles de damnificados.
Unas 700 localidades de los 17 municipios de Tabasco resultaron damnificadas por las crecidas de dos ríos y un poblado desapareció como consecuencia del derrumbe de parte de un cerro en el vecino estado de Chiapas. De inmediato, las distintas denominaciones en ambos estados se dieron a las tareas de ayuda humanitaria, a pesar de que más del 80% de los templos en la capital de Tabasco están sumergidos en el agua, lo que causó la inhabilitación de los mismos.
Miles de evangélicos acopian, incluso en sus domicilios particulares, ropa, medicinas, alimentos, enseres, y han servido como albergues temporales para las familias que resultaron dañadas.
En Chiapas, los pastores indígenas de municipios indígenas también destacaron brigadas de cientos de jóvenes para colaborar con las autoridades federales en apoyo a la población damnificada.
Estos estados del sureste del país son bastiones del movimiento evangélico, pues alrededor del 30% de sus pobladores pertenecen a algunas de las denominaciones y grupos evangélicos.
En el sureste de la República Mexicana, el crecimiento del evangelio ha sido contundente en los últimos 10 años. Tabasco y Chiapas destacan entre los demás estados del país por el gran número de templos que se han abierto, a pesar de la intolerancia y persecución religiosa.
La prensa nacional da cuenta de la habilitación de varios templos cristianos en Tabasco que sirven como dormitorios para un número aproximado de mil familias, incluyendo niños, discapacitados y mujeres embarazadas.
Medios impresos y electrónicos han dado voz a varios ciudadanos evangélicos que testifican de su fe por medio de la ayuda que prestan, hacen alusión al amor de Dios y al espíritu de servicio que demuestran las iglesias protestantes, con gran presencia en ambas entidades.
En la Ciudad de México, los líderes de varias congregaciones informan que será a través del Ejército de Salvación que se canalice parte de la ayuda que logró juntarse, ya que son ellos quienes cuentan con la experiencia necesaria en casos de desastre.
Esta organización ha destacado varias unidades de cocina móvil para dar comida caliente a los damnificados en Villahermosa y localidades cercanas, donde los afectados aún no encuentran lugares para pasar la noche.
En la última semana, al menos seis contenedores han salido de esta capital rumbo a la zona siniestrada, con el fin de trasladar toneladas de ropa, despensas, alimentos no perecederos, medicinas, enseres menores y agua potable para aquellos que se ven imposibilitados de regresar a sus hogares.
La Iglesia Metodista de México informa que están recibiendo donativos económicos de sus filiales en Inglaterra y Estados Unidos, que serán destinados a la segunda etapa, es decir la recuperación de bienes, empleos, negocios, casas habitación, entre otros.
Por su parte, la Sociedad Bíblica de México está destinando 50 mil ejemplares del Nuevo Testamento que serán incluidos en las bolsas de despensa que se reparten a la población civil, así como folletos con textos bíblicos.

Desaparecidos
El desgajamiento de un cerro en la comunidad de Juan Grijalva, al norte del Chiapas, provocó la desaparición de al menos 30 personas, muchas de ellas miembros de la Iglesia Adventista.El Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, llegó a la localidad para constatar la desaparición completa del poblado. Al momento, hay 20 desaparecidos y seis cadáveres localizados. [...]

Jesús restaura la dignidad de las personas (Juan 5,1-18)

JESÚS RESTAURA LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS (Juan 5.1-18)
L. Cervantes-Ortiz
11 de noviembre, 2007


1. En camino a la dignidad: la acumulación de obstáculos
El capítulo 5 del Cuarto Evangelio describe con peculiar agudeza la necesidad humana que Jesús enfrentó en su momento: luego del largo episodio de la Samaritana (que llevó a la conversión de toda la comunidad de samaritanos) y de otro episodio de sanidad, el texto muestra a Jesús ya en Jerusalén (participando en una fiesta indeterminada) dispuesto a confrontar su actuación restauradora de la vida de las personas a través de un suceso cuyos rasgos definen con claridad su labor. El v. 3 retrata una galería de personajes azotados por el látigo de la enfermedad y el abandono; en los pórticos del estanque de Bethesda (“casa de la misericordia”, adjetivo simbólico) se encuentra “una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos”, ansiosos por recibir el beneficio de un suceso sobrenatural. El énfasis legendario del relato y la aceptación de que sólo mediante un acto de este tipo podrían cambiar su situación, hacía que los necesitados estuvieran sujetos a un azar bastante impredecible y limitado a la posibilidad de estar cerca de çl agua, cuyas facultades curativas no estaban a discusión. No es difícil imaginar cómo creció esto en la imaginación popular, dada la urgencia continua que representa para una comunidad de responder con algún recurso curativo efectivo ante semejante necesidad humana.
El Cuarto Evangelio enmarca la acción de Jesús en su conflicto por demostrar tres cosas. Primero, que el sábado se ha convertido en una barrera inútil para la promoción de las personas; segundo, que él, como Hijo de Dios, trabaja como Dios mismo, de tiempo completo al servicio de la vida y la dignificación; y tercero, que una nueva comunidad solidaria está emergiendo en medio de los dictados despóticos y autoritarios de un conjunto de leyes que muy poco tiene que ver con la situación humana real. Jesús realiza la tarea de levantar a un hombre incapacitado completamente, postrado y sin posibilidades de restauración, a la espera de un milagro, cuyo camino hacia la dignidad es largo y está plagado de obstáculos (físicos, visibles, estructurales), además de que no cuenta con el apoyo de alguien que contribuya a acercarlo, literalmente, al espacio de gracia que representa el estanque. Con todo, el retrato literario del personaje no necesariamente logra que se sienta conmiseración por él, pues el único dato que aporta el texto es cronológico, si bien estremecedor: el hombre lleva postrado 38 años (v. 5). Ese único elemento resume la necesidad de la persona: años y años de postración y humillación física.

2. Jesús aplica un mensaje integral de restauración humana
El poder del Evangelio para salvación puede y deber ser traducido y entendido como un programa intensivo de dignificación humana, de humanización integral. Sin ánimos de subordinar todas las bondades del mensaje de Jesucristo a sólo algunos aspectos, hay que destacar la forma en que el Evangelio puede desdoblarse, incluso en nuestra época, en una comprensión más amplia de servicio a la integridad de las personas. Aun cuando debe decirse, también, que el Evangelio cristiano no es la única manera de recuperar la dignidad humana, sí puede afirmarse que la acción de de Jesús en el Cuarto Evangelio representa el ataque sistemático a todas las estructuras que se han colocado sobre la humanidad y se sirven de ella para que, en nombre de diversos sustitutos de Dios (el Estado, el progreso, el bien común, entre otros), continúe el círculo vicioso de la enfermedad, la indignidad y la marginación. Y es que cuando las personas dejamos de ser realidades únicas, concretas e históricas, reconocibles y con exigencias de realización, proyección y actuación relevante en el mundo, y nos convertimos en números y parte de las estadísticas de regímenes como el romano y otros, que sacrifican a las personas más necesitadas en los altares del mercado y la política, el Evangelio reaparece no sólo como un refugio o un remanso de paz, sino también como un motor para reconstruir y levantar la dignidad de quienes tienen menos recursos económicos, educativos, psicológicos, ideológicos y espirituales. Estas carencias acumuladas obligan a reformular el Evangelio de Jesucristo para identificar adecuadamente su potencial restaurador de las vidas humanas.
Cuando Jesús aborda al hombre paralítico del relato, su pregunta es directa y casi retórica: “¿Quieres ser sano?”, y diríase casi obvia, aunque bien podría argumentarse que Jesús debe formularla para sondear la mentalidad del hombre, acaso ante la posibilidad de que deseara seguir siendo objeto de la compasión de los demás. Se entabla entonces un diálogo informativo y (re)constructivo en el que Jesús se entera de las circunstancias específicas de la persona, es decir, a pesar de que él compartía el sufrimiento de sus compañeros, la percepción del sufrimiento no es siempre la misma, pues la observación de este hombre es clara: siempre alcanza el beneficio alguien antes que yo. Jesús no ahonda más en la problemática y la atiende contundentemente mediante una orden salvífica integral, cuyo contenido expresa el programa restaurador del Evangelio en tres tiempos: “Levántate, toma tu lecho, y anda” (v. 8). La situación del hombre se transforma inmediatamente cuando él sigue al pie de la letra las instrucciones y se convierte en una nueva persona, restaurada y dignificada nuevamente. Siguiendo la orientación retórica y crítica de este evangelio, cada tiempo de esta orden tiene un significado que, puesto delante de la previsible reacción de los judíos, adquiere fuerza y relevancia en el contexto de la lucha de Jesús contra la Ley inhumana e injusta. Al agradecimiento inexistente hacia la obra de Dios llevada a cabo por Jesús, por parte de sus opositores, Jesús opone la ambigüedad del silencio y el apartamiento (v. 13).

3. La dignidad humana es el valor ético más alto en el Reino de Dios
“El hombre es la medida de todas las cosas”, dijo el filósofo antiguo, y un teólogo como Kart Barth completó la frase: “…desde que Dios se hizo hombre”. Porque Jesús afirma tajantemente en Juan 5.17, al reencontrarse con el hombre restaurado (a quien le hace una recomendación adicional acerca de que no peque más, v. 14), que ahora ya tiene voz (como el ciego del cap. 9 también) y responder a los judíos acerca de su labor restauradora: el trabajo central de Dios (incluso por encima del sábado) es la dignificación humana. Todo esto debido a que una gran tentación del legalismo consiste en sacrificar a la persona en nombre de las instituciones religiosas, es decir, poner la vida en un nivel inferior al de los rituales externos, dejando de lado el grito de la necesidad física, siempre urgente. Al trabajar igual que Dios, su Padre, Jesús se coloca como enemigo de la vida humana indigna y su ocupación fundamental, desde la provocación de la actuación en el día sagrado, es la lucha continua por la restauración y la dignificación humana, granjeándose, por supuesto, la incomprensión de quienes suponen que el trabajo divino es salvar a las personas sin restaurarlas en todos los sentidos. En esta incomprensión, muchos de nosotros hemos caído también debido a la aceptación de un dualismo completamente ajeno al mensaje cristiano, pues pasamos por alto algo que ya Ireneo, obispo de Lyon del segundo siglo, había expresado con suma claridad: “Es honra de Dios que el hombre viva, pero la vida del hombre es ver a Dios”.
Hace falta, entonces, alimentar nuestro entendimiento de las virtudes y exigencias del Evangelio de Jesucristo con las acciones y el discurso del Cuarto Evangelio, que atienden tan notablemente a las necesidades integrales de los seres humanos concretos, de carne y hueso, que todo el tiempo nos confrontan con su situación, que debería recordarnos la manera en que Jesús interpretó su actuación a la luz del trabajo divino incansable a favor de la vida digna de sus criaturas.

Cuando la vida está en juego

CUANDO LA VIDA ESTÁ EN JUEGO
Melodee Smith
11 de noviembre de 2007

En Estados Unidos [y en otros países], el símbolo de la justicia es una mujer con los ojos vendados que sostiene una espada en una mano y una balanza en la otra. Se pretende que represente una administración de la justicia que sea correcta, eficaz e imparcial. Lamentablemente, los sistemas judiciales a menudo están ciegos en un sentido menos positivo (cegados por el prejuicio y la discriminación en formas que perpetúan los ciclos de violencia y sufrimiento). [...]

Vuélvenos, oh Jehová, a Ti, y nos volveremos (Lamentaciones 5:21)
La sanación y la reconciliación definen el ministerio de Jesucristo, que se manifiesta en el amor, la compasión y la justicia restauradora. Analice la respuesta de Jesús cuando la muchedumbre quiso apedrear a la mujer adúltera (Jn 8.7), su mandamiento de amar a nuestros enemigos (Lc 6.27) y nuestra obligación de perdonarnos mutuamente como Dios en Cristo nos perdonó a nosotros (Ef 4.32).
La justicia restauradora procura la sanación por medio del restablecimiento. Lea las cartas de Pablo a los Corintios (2 Cor 5.18-19) y a los Gálatas (6:1-2), donde se describen los ministerios de la reconciliación y se recuerda a los extranjeros y a los abandonados. Nuestra fe no nos llama a condenar con violencia, sino a reentablar las relaciones. No hay lugar para la venganza.
Al evocar el quinto mandamiento, “no matarás”, y la propia respuesta de Dios a Caín después de que matara a su hermano Abel, podemos apreciar la grandeza de Dios. En el Deuteronomio, las frases “ojo por ojo” y “vida por vida” tienen la finalidad de poner límites a lo que se restaura. Dios hacía justicia con equidad, para que los necesitados recibieran justicia, amor y otros bienes (Dt 10.17).
Cuando ocurre algo malo, no todas las personas involucradas necesitan lo mismo. ¿Qué necesitaba Sue Zann? ¿Tenía necesidades el asesino de su padre, James? ¿Cuáles eran las necesidades de la comunidad? La justicia restauradora cuestiona los sistemas de la justicia penal porque plantea preguntas diferentes y utiliza otros métodos. A la justicia penal le interesa saber qué leyes se infringieron, quién es el culpable y cuál es el castigo. La justicia restauradora, en
cambio, averigua cuál ha sido el daño, quién sufre y cómo es posible vivir la sanación. La justicia restauradora se preocupa por las víctimas, los delincuentes y la comunidad. Apunta a recomponer las relaciones quebrantadas por la violencia y recalca que todos los seres humanos gozamos de dignidad y de valor y anhelamos la paz. Una de las formas en que las iglesias reformadas están buscando sanar a las comunidades y restablecer los derechos humanos es realizar llamamientos para que se declare la
moratoria de la aplicación de la pena capital y crear ministerios de justicia restauradora. La vida está en juego.

Preguntas
1. ¿Cómo entendemos el mandamiento de Jesús de perdonarnos unos a los otros? ¿En alguna ocasión nos está permitido ignorar el mandamiento de Jesús a amarnos los unos a los otros, incluso a nuestros enemigos?
2. ¿Está de acuerdo en que la pena capital no recompone las relaciones con Dios ni con el prójimo? ¿Siempre está mal aplicar la pena de muerte?
3. ¿Qué podemos hacer ante un escandaloso acto de violencia? ¿Cuál es nuestra obligación, en nuestra condición de pares pecadores, como miembros de la iglesia? ¿Cuáles son los ministerios de reconciliación y sanación en su iglesia?
4.¿Cómo podrían los ministerios de justicia restauradora dentro de su entorno prevenir el mal y el sufrimiento, y a su vez ayudar a crear una cultura de sanación?

Melodee Smith es pastora de la Iglesia Unida de Cristo (EU) y trabaja en el ministerio de la justicia restauradora. Además, es abogada y trabaja con personas condenadas a muerte, así como con víctimas y sobrevivientes de delitos violentos.
Cruzar diez mares, Alianza Reformada Mundial, http://warc.ch/24gc/cts/04-s.pdf

Letra 48, 4 de noviembre de 2007

EL DESTINO DE LOS MUERTOS ENTRE LOS NAHUAS DEL MÉXICO ANTIGUO
Annike Vestergaard

www.studenterforum.dk/spanskopgaver/task,doc_view/gid,17

En su obra Historia General de las Cosas de Nueva España, fray Bernardino de Sahagún nos presenta una descripción acerca del destino de los muertos: Tlalocan, el cielo del sol y Mictlan. Existe uno cuarto destino que no menciona en este obra: Chihihuacuaucho o Xochatlapan. Para saber algo acerca de este destino tenemos que consultar otra de sus obras: Primeros memoriales.
En las religiones occidentales encontramos los conceptos del infierno y del cielo. El comportamiento a lo largo de la vida decide el destino: si te has portado mal como castigo vas al infierno, y si te has portado bien como premio vas al cielo. Esa noción del bien y mal no existía en el pensamiento náhuatl; lo que determinaba el destino de los muertos entre los nahuas (y las religiones mesoamericanas en general) en la época prehispánica era la manera de morir. Como dice Alfonso Caso en El pueblo del sol: “...lo que determina el lugar al que va el alma después de la muerte no es la conducta en esta vida, sino principalmente el género de muerte y la ocupación que en vida tuvo el difunto”.
Como ya se ha dicho en las religiones occidentales solamente había el cielo y el infierno, mientras, para los nahuas existían cuatro lugares para los muertos: Tlalocan, Cielo del sol, Mictlan y Chihihuacuaucho o Xochatlapan. A continuación vemos las explicaciones que le fueron dados a Sahagún acerca de cada uno de los destinos.

Mictlan
Mictlan es para Sahagún lo mismo que el infierno, y en aquel infierno reinaba el diablo Mictlantecutli o Tzontemoc junto con su mujer Mictecacihuatl: Lo que dijeron y supieron los naturales antiguos y señores de esta tierra, de los difuntos que se morían, es: que las ánimas de los difuntos iban a una de tres partes: la una es el infierno, donde estaba y vivía un diablo que se decía Mictlantecutli, y por otro nombre Tzontémoc, y una diosa que se decía Mictecacíhuatl que era mujer de Mictlantecutli; Las personas que iban al Mictlan eran los que habían tenido una muerte natural: –y las ánimas de los difuntos que iban al infierno, son los que morían de enfermedad, En Mictlan no existía una barrera social, de tal modo el estatus que hubiesen ocupado no determinaba el destino, pues no por haber ocupado un cargo de principal o solamente por haber pertenecido a la clase baja el destino cambiaba: ahora fuesen señores o principales, o gente baja, y el día que alguno se moría, varón o mujer o muchacho, decían al difunto echado en la cama, antes que lo enterrasen más adelante narra: porque todos nosotros iremos allá, y aquel lugar es para todos.
Pero en torno de las exequias, sí existía una diferencia social: –Y más dicen que al tiempo que se morían los señores y nobles les metían en la boca una piedra verde que se dice chalchíhuitl; y en la boca de la gente baja, metían una piedra que no era tan preciosa, y de poco valor, que se dice texoxoctli o piedra de navaja, porque dicen que la ponían por corazón del difunto. –Y así también mataban veinte esclavos y otras veinte esclavas, porque decían que como en este mundo habían servido a su amo así mismo han de servir en el infierno; Los nahuas ya sabían que la vida era de corto tiempo y que la tierra no era una casa permanente para ellos, sabían que solo estaban pasando un rato allí y que iban a otro sitio: no tenemos vida permanente en este mundo y brevemente, como quien se calienta al sol, es nuestra vida;
Describe el lugar como un sitio de oscuridad, la luz no podía entrar por falta de ventanas y las personas que estaban allá tenía que quedarse para siempre: y ya os fuisteis al lugar obscurísimo que no tiene luz, ni ventanas, ni habéis más de volver ni salir de allí, ni tampoco más habéis de tener cuidado y solicitud de vuestra vida. Para poder llegar a Mictlan era necesario hacer un viaje. Este viaje era peligroso porque tenía que pasar por varios “pruebas”, por ejemplo tenía que pasar por “el viento de navajas”, pasar por un camino donde estaba un culebra y otra donde estaba un lagartija verde, la última era un río, Chiconahuapan, pero había un perro que le iba a ayudar –y después de pasados cuatro años el difunto se sale y se va a los nueve infiernos, donde está y pasa un río muy ancho y allí viven y andan perros en la ribera del río por donde pasan los difuntos nadando, encima de los perritos.
Uno vez pasado todas las pruebas el muerto se presentaba adelante del señor del Mictlan y su esposa y aquí tenía que entregarles ofrendas: –y en llegando los difuntos ante el diablo que se dice Mictlantecutli ofrecíanle y presentábanle los papeles que llevaban, y manojos de teas y cañas de perfume, e hilo flojo de algodón y otro hilo colorado, y una manta y un mástil y las naguas y camisas y todo hato de mujer difunta que dejaba en él mundo todo lo tenían envuelto desde que morían. –A los ochenta días lo quemaban, y lo mismo hacían al cabo del año, y a los dos años, y a los tres años, y a los cuatro años; entonces se acababan y cumplían las obsequias, según tenían costumbre porque decían que todas las ofrendas que hacían por los difuntos en este mundo, iban delante el diablo que se decía Mictlantecutli. [...]

4. DE LA PRIMERA A LA SEGUNDA ESTADÍA EN GINEBRA (1536-1541) (II)
Georg Plasger


Entonces Calvino se convierte en pastor de la comunidad de refugiados franceses y la forma según el modelo de Estrasburgo. Adopta el orden de culto de Estrasburgo, introduciéndole sólo algunos pequeños cambios. Aparte de este trabajo tiene una cátedra para exégesis en la recién fundada universidad, donde interpreta el Evangelio según Juan y algunas de las epístolas de Pablo. Estos comentarios también aparecen impresos. Sobre todo trabaja en una nueva edición de su Institutio que se publica en 1539. Esta al inicio había sido un catecismo detallado, muy orientado por la teología luterana; ahora es una gran obra de dogmática independiente.
El tiempo de Calvino en Estrasburgo es bien empleado: Cada semana dicta sus conferencias, predica cuatro sermones, elabora sus libros; viaja varias veces para participar en los Diálogos sobre la Religión (p.ej. 1539 en Frankfurt/Meno). Allí es donde Calvino conoce a Melanchthon, y nace una profunda amistad. El compañero más cercano de Lutero se convierte en amigo de Calvino. Durante toda su vida, Calvino muestra gran respeto frente a Lutero (y éste también encuentra palabras gentiles para Calvino), pero en los últimos años de vida de Lutero, Calvino tiene cada vez más dificultades con la testarudez de éste.
En la opinión de Calvino, las comunidades luteranas en Alemania no ponen el acento necesario en la vida al interior de la iglesia, y siguen todavía muy apegados a la liturgias y rituales del culto católicorromano. Igualmente problemática le parece su dependencia de los príncipes territoriales. La situación en Estrasburgo, sin embargo, se presenta más promisoria para Calvino, así que durante un tiempo parece que ha encontrado su lugar definitivo. En 1539 solicita y obtiene los derechos ciudadanos de la pequeña república. También mejora su situación económica, después de que inicialmente había tenido que vender parte de sus libros para sobrevivir.
En su entorno, se busca incluso casar al reformador; él mismo no parece haberse acercado demasiado a la idea. Dos intentos de cupido fracasan, pero finalmente Calvino se deja convencer de casarse con Idelette de Bure, viuda de un anabaptista a quien él mismo había convertido. En 1540 llega Farel de Neuchâtel para celebrar la boda.
Mientras, en Ginebra las cosas no han evolucionado bien. Después de la partida de Calvino y Farel, la vida eclesiástica se ha desordenado. Algunos amigos de Calvino intentan desconocer a sus sucesores. Calvino interviene, exigiendo el reconocimiento de los nuevos pastores. Las cosas se calman, pero la situación sigue incierta. Berna intenta controlar a Ginebra. Los sucesores también son expulsados de la ciudad. Se teme un conflicto armado. Los reformados logran convencer a una parte de los adversarios que el orden sólo puede ser repuesto si Calvino retorna lo antes posible. El 20 de octubre de 1540, una delegación viaja a Estrasburgo para pedirle a Juan Calvino que vuelva a Ginebra. Calvino duda, pero finalmene rehúsa. Farel apoya a los mensajeros de Ginebra para convencer a Calvino de que tiene que volver, Bucero, en cambio, quiere que permanezca en Estrasburgo. El esfuerzo por reclutar a Calvino toma más de medio año, hasta que éste accede a volver por unas semanas a Ginebra. Finalmente, el 13 de septiembre de 1541, Calvino llega a Ginebra: en contra de sus planes, no se quedará tan sólo algunas semanas, sino que el resto de su vida.

5. ESTRUCTURA DE LA IGLESIA DE GINEBRA
Cuando Calvino vuelve a Ginebra, su primera prédica continúa el tema de la última: actúa como si no hubiese habido ningún quiebre, retomando el hilo que se había cortado en 1538. Sin embargo, ahora tiene mucho más poder, ya que lo buscaron explícitamente para ordenar la ciudad y la iglesia.
Pero Calvino no logra todo lo que quiere, por ejemplo, no se celebra la Santa Cena todas las semanas. Más bien rige la costumbre de Berna donde se comulga cada tres meses. También surgen conflictos en otras áreas. Calvino quiere ampliar la disciplina eclesiástica y practicarla. Según él, el consistorio debe tener la posibilidad de citar, interrogar y en caso dado sancionar - hasta excomulgar - a aquellos miembros de la comunidad a los que considera haber cometido infracciones contra la doctrina o la moral. El Consejo de la ciudad rechaza esta idea porque teme la implementación de tribunales paralelos a la jurisdicción oficial del gobierno. Después de algunas vueltas, Calvino logra imponerse; primero con concesiones, pero en 1555 consigue lo que quiere.
Hoy día tenemos problemas con esto de la "disciplina eclesiástica“, porque parece limitar los derechos del individuo. Pero no es ésta la intención de Calvino. [...]
www.reformiert-online.net/t/span/bildung/grundkurs/gesch/lek3/lek3.jsp

Jesús ofrece vida en abundancia (Juan 10)

L. Cervantes-Ortiz
4 de noviembre, 2007

1. El vocabulario biofílico del evangelio de Juan
Entre las varias características peculiares del Cuarto Evangelio, resalta que su vocabulario incluye con mucha intensidad sus referencias a la vida, en algo que podría denominarse su biofilia, es decir, su empeño en identificar la vida y obra de Jesús, el Logos encarnado de Dios, con la vida en su concepción más amplia. El autor tradujo así el concepto de Reino de Dios, es decir, las nuevas realidades anunciadas y vividas por Jesús, a un lenguaje simbólico y realista al mismo tiempo, que fuera capaz de expresar, con una intensidad espiritual vivida en medio de las comunidades que se remitieron a la experiencia del llamado “discípulo amado”. De esta manera y a lo largo de todo el libro, la afirmación de la vida como sinónimo de la acción de Jesús es el eje alrededor del cual se construyen todas las demás afirmaciones del anuncio del Evangelio en esta versión, pues desde el principio del texto se señala que “en él estaba la vida” (1.4) y que el Hijo “a los que quiere da vida” (5.21). Además, desde la perspectiva sacramental de este evangelio, Jesús mismo es el “pan de vida” (6.35) y más adelante afirma que quien sigue a Jesús, como el ciego que aparece en el relato, “tendrá la luz de la vida” (8.12).
De modo que en el cap. 10, cuando Jesús opone su labor como “pastor”, el contexto de la afirmación de la vida y al referirse a que Jesús es también “la puerta de las ovejas”, su afirmación de que ha venido para ofrecer vida en abundancia debe leerse en el contraste propuesto por él mismo, esto es, ante el carácter mercenario de aquellos que pretenden conducir al pueblo pero en realidad se sirven de él para su beneficio propio. Destaca aquí la variable política, pues cuando Jesús se coloca a sí mismo como modelo de conducción y orientación para el pueblo, trae a la luz el conflicto creado por la práctica interesada e irresponsable de los dirigentes del pueblo, empeñados en beneficiarse más que en preocuparse verdaderamente por la vida del pueblo. El pueblo, dice Jesús, reconoce a los verdaderos líderes, aquellos que se interesan de verdad por el destino de las personas y su bienestar. El cuidado pastoral de Jesús se entiende mejor también desde el trasfondo judío en el cual resalta en primer lugar la esperanza de la duración, a la cual hay que agregar, según se desprende de la insinuación de Jesús, la calidad de la existencia y, finalmente, el sentido (o las posibilidades) que pueda alcanzar, sobre todo si se piensa en su carácter efímero y, al mismo tiempo, exigente, por la necesidad de vivir delante de Dios en plenitud.

2. La duración de la vida y las promesas de Dios
Ya desde la antigüedad, como se aprecia por ejemplo en el salmo 128, la extensión de la vida y una familia numerosa eran algunos signos de la bendición divina. En el caso de Jesús, y a partir de las premisas fundamentales del anuncio y la expectativa del Reino de Dios, la duración de la vida es uno de los principales criterios para medir las dimensiones de la promesa de Jesús a sus seguidores. La “vida en abundancia” implica, en primer lugar, que pueda garantizarse su duración y con ello la superación o relativización de los factores que atenten contra ella. El valor de la vida está en función directa de los años que la constituyan para que en ese arco temporal puedan desarrollarse sus posibilidades. Desde el punto de vista semítico, la duración de la vida se presentaba como el fundamento para apreciar e interpretar la relación con Dios en términos de bendición: cada familia podía interactuar con él espiritualmente a partir de los rituales y prácticas religiosos y así reconocerse en su etapa temporal como un espacio de bendición.
En nuestra época, cuando la esperanza de vida se ubica cada vez con estándares más altos, este criterio adquiere proyecciones socio-políticas importantes porque una existencia más prolongada demanda mejores posibilidades de desarrollo vital y humano, aunque cuando se experimenta su prolongación y el ambiente no contribuye a plenificarla, disminuyen las opciones para que la extensión de la vida produzca los mejores resultados. Lamentablemente, al aumento en la esperanza de vida (que en México se ha anunciado que ya es de 76 años) no se ve complementado con mejores niveles de desarrollo, lo cual complica las expectativas de las personas debido a que, en países como el nuestro, no se cuenta con más amplias posibilidades de empleo, ocupación y proyección. Teológicamente hablando, la plenitud de vida consiste en explotar al máximo los dones otorgados por Dios para el beneficio personal y comunitario. Como afirma un salmo: “lo saciaré de larga vida,/ y le mostraré mi salvación” (91.16).

3. La calidad de vida, sinónimo de bienestar individual y comunitario
Uno de los indicadores para definir si hay pobreza en el mundo es el Índice de Desarrollo Humano, el cual aunque se maneja de manera discrecional según los países y regiones del mundo, funciona como referencia para advertir la manera en que los gobiernos invierten en alimentación, salud y educación, entre otros satisfactores. Los críticos más radicales de dicho índice y otros criterios de juicio advierten que la calidad de vida abarca más elementos de los que los economistas y gobernantes están dispuestos a aceptar, pues los obstáculos que enfrentan las personas desde su nacimiento y que se van complicando y prolongando a medida que avanzan en la vida, condicionan sobremanera los alcances que implica el concepto de “vida en abundancia” o en plenitud que plantea Jesús de Nazaret. La perspectiva dominante en el Reino de Dios, que en ocasiones no es percibida adecuadamente en los espacios eclesiásticos, tiene que ver con los logros humanos, pues como afirmaban algunos de los Padres de la Iglesia, la gloria de Dios es inseparable del bienestar humano. Éste debe ser entendido, vivido y promovido por los seguidores/as de Jesús como una intensa promoción de la humanidad, para que la vida humana, como decía Paul Lehmann, teólogo especialista en ética “siga siendo humana en el mundo”.
La calidad de la vida humana, entonces, es un criterio de apreciación integral de la existencia, pues no consiste solamente en tener a la mano los satisfactores que, en muchas ocasiones, se sabe que no se podrán disfrutar debido a la enorme desigualdad estructural propiciada por el sistema económico vigente. La vida humana digna, plena, sólo puede alcanzarse, según lo propone el Cuarto Evangelio, cuando los valores del Reino de Dios se aplican enérgicamente en todos los niveles de la sociedad. No obstante, la perspectiva escatológica de este evangelio tampoco asumía esta exigencia con falsas esperanzas, pues veía con meridiana claridad la forma en que las fuerzas y estructuras opuestas al advenimiento pleno del Reino de Dios proclamado por Jesús pugnaban (y pugnan todavía) por impedir que la shalom divina, es decir, el estado de pleno bienestar y no sólo la ausencia de guerras, se manifieste completamente en el mundo. La calidad de vida es un ingrediente básico en la vida de fe, dentro y fuera de las iglesias.

4. El sentido de la vida, superación de la anomia social
Juan 10.16, al hablar de “otras ovejas”, sugiere que las comunidades del Discípulo Amado habían alcanzado un grado de coherencia comunitaria que ofrecían a las demás como modelo de articulación humana. Eso significaba que habían superado la anomia social imperante que consistía en someterse al supuesto orden impuesto por Roma, aun cuando el tejido comunitario estuviera roto gracias a la violencia física y simbólica que se llevaba a cabo en su contra. Estas comunidades cristianas, rayanas en el sectarismo más furibundo, veían a los demás grupos cristianos como compañeros en el camino que necesitaban concentrar su visión en la persona de Jesucristo par que, a partir de ella, pudieran reconstruir su entramado individual y comunitario. La anomia es un estado de desorden espiritual, psicológico y cultural que hace que las personas sean llevadas acríticamente por cualquier tipo de orientación ideológica o religiosa a causa de las diversas rupturas experimentadas en su interior. La vida plena no puede sobrevivir adecuadamente en circunstancias así, pues otro de sus presupuestos es la capacidad de las personas para decidir libremente su destino.
El sentido de la vida, cuya búsqueda es hoy una de las mercancías más apreciadas, constituye uno de los aspectos más urgentes para la genuina comprensión de los valores evangélicos anunciados por Jesús, sobre todo ante el triunfalismo de quienes anuncian, con bombo y platillo, que las utopías que movilizaron en otra época a la humanidad, son completamente inútiles. El anuncio de Jesús, de que él vino a traer vida en abundancia y plenitud, puede canalizar las esperanzas humanas hacia la recuperación no de ideales que pasan con el tiempo, sino de proyectos que efectivamente consuman el tiempo de las personas en aras de la lucha por la justicia, la igualdad y la fraternidad.

Que todos tengan plenitud de vida, Setry Niomi

QUE TODOS TENGAN PLENITUD DE VIDA
Setri Nyomi
4 de noviembre de 2007
Millones de personas desconocen lo que es la vida con un sentido en Jesucristo. Millones de personas viven en la pobreza, en medio de conflictos, huyendo de un país a otro. Son muchas las vivencias de nuestro mundo que ponen en peligro las cualidades espirituales y materiales de la vida. La iglesia está llamada a dar testimonio de una vida más plena en Jesucristo ante quienes se ven privados de ella y ante quienes procuran encontrar la esencia de la vida. [...]

¡Elige la vida! (Juan 10.1-11 y Deuteronomio 30.15-20)
En el Evangelio según San Juan, Jesús alude a sí mismo como “El buen pastor” (Jn 10.11). Contrariamente a los ladrones y salteadores que vienen a robar y a destruir, el buen pastor trae la vida en abundancia. Jesús protege la vida en medio de la muerte y la destrucción. En el siglo XXI, la vida se enmarca en sistemas y realidades que en teoría proporcionan vida en abundancia. Algunas personas, sin embargo, podrían estar cobrándose la vida de millones de otras. Los cristianos están llamados a reconsiderar con espíritu crítico el fenómeno contemporáneo del materialismo, la globalización y la confianza en el uso de la fuerza militar en aras de la seguridad. ¿Hasta qué punto estos aspectos son contrarios a la plenitud de vida que ofrece Jesús? ¿Cuál es la voluntad de Dios para nuestra respuesta a la luz de estos fenómenos?
Nuestro análisis crítico no conduce a un simple juicio de lo bueno y lo malo, supone más bien una opción, una difícil opción. Según el Deuteronomio, las palabras de despedida de Moisés instan a una clara opción: “Escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Dt 30.19). Estas palabras iban dirigidas primero a los israelitas que estaban en una nueva tierra, haciendo frente a nuevas situaciones. Los tentaba adoptar la actitud más fácil, es decir, no cuestionar los estilos de vida de los injustos y los idólatras entre los que vivían. Elegir, no cuestionar el mal ni las fuerzas de destrucción en torno a nosotros puede parecer lo más fácil, sin embargo, equivale a avalar el mal, y por consiguiente, ser maldecidos. Estamos llamados a elegir la vida, a seguir el camino del buen pastor, que ofreció su vida para que tuviésemos vida en abundancia. Una elección de este tipo supone asumir riesgos –abogar por la vida y denunciar a las fuerzas de la muerte constituye un riesgo. El llamado cristiano entraña el compromiso de hacer esta opción, independientemente de los riesgos que suponga.
Preguntas
1. ¿Cuáles son los indicios de que a los miembros de su comunidad les falta la plenitud de vida?
2. ¿De qué forma usted y su iglesia han optado por la vida para que los miembros de su comunidad gocen de la plenitud de vida?
3. ¿Con qué dificultades tropieza para vivir y comunicar una opción por la vida?
4. ¿A qué actividad misionera Dios llama a su iglesia a participar?

VIDA EN ABUNDANCIA EN JESUCRISTO
Vida en abundancia en Jesucristo.
Eso es la vida para mí;
ofrenda de Cristo en la cruz por todos,
por ti, por mí.
De qué vida me hablas,
cuando la pobreza impera;
cuando las personas desaparecen,
y los ojos están llenos de lágrimas.
Puedes tú que tienes, vivir simplemente,
para que otros puedan simplemente vivir;
lucha contra los males del mal
y nos reuniremos contigo y cantaremos:
Vida en abundancia en Jesucristo.
Eso es la vida para mí;
ofrenda de Cristo en la cruz para todos,
Para ti, para mí.

Conferencia de las Iglesias de toda el África,
Himno de la 6ª Asamblea. Letra de Alem Seged Herouy (Etiopía).
Cruzar diez mares, Alianza Reformada Mundial, http://warc.ch/24gc/cts/01-s.pdf

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...