viernes, 13 de julio de 2012

El Reino de Dios y la esperanza humana, L. Cervantes-O.


15 de julio de 2012

El reino de Dios no consiste en comidas ni bebidas, sino en la justicia, la paz y el gozo del Espíritu Santo. Quien sirve así a Cristo agrada a Dios y es estimado de los hombres. Por tanto, busquemos lo que fomenta la paz mutua y es constructivo.
Romanos 14.17-19

El futuro del reino de Dios, por cuya venida rezan los cristianos con las palabras de Jesús (Mt 6,10a), es la suma de la esperanza cristiana.[1]
Wolfhart Pannenberg

El Reino de Dios se relaciona profundamente con la esperanza humana, pues como ya se ha reflexionado aquí, las Escrituras concentran en él todas las ansiedades y deseos por acceder a un estado de bienestar permanente, justicia y paz. Pero como esos deseos se vean alterados por las ambigüedades y contradicciones de la existencia histórica, la esperanza se transforma y proyecta, sucesivamente, en personas, circunstancias y procesos que conducen a las personas por las diferentes etapas para ajustar su horizonte utópico a los logros parciales que sean posibles. En ese sentido, palabras como las del apóstol Pablo, quien participaba también, como todos los creyentes de la época del Nuevo Testamento, de la esperanza en la venida del Reino, manifiestan la oposición y constante tensión entre las aspiraciones humanas para un mundo mejor y más equitativo, y la dura realidad de sometimiento e injusticia.
Para el apóstol, no era compatible ni parte de la auténtica praxis cristiana participar de una visión elevada y de una gran esperanza en la transformación del mundo y, al mismo tiempo, entretenerse en cuestiones tan banales como dejar de comer o beber alguna cosa. Y conste que esas situaciones ya se daban desde entonces, aunque siguen siendo de una gran actualidad, lo que significa que en la comunidad de Roma existían esas tendencias, esto es, que se ocupaban de prohibiciones legalistas ya superadas en teoría, en vez de aplicar la realidad del Reino de Dios y las nuevas relaciones humanas y sociales producidas por él en la historia humana. Esta tentación, tan frecuente en las comunidades, sigue dañando la percepción cristiana del tipo de práctica que, bien llevada, condice a una inevitable confrontación con las fuerzas contrarias a que el Reino divino se haga efectivamente presente en la historia, fuerzas anti-Reino, anti-cristianas, aunque no necesariamente anti-Iglesia. La justicia, la paz y el gozo, valores enunciados por Pablo en su refutación, deben experimentarse en las comunidades como parte de la realización presente de los designios totales de Dios para la humanidad. Las relaciones dominadas por ellos producirán, según esta afirmación, cambios sustanciales ante las ambigüedades y dudas que continuamente se viven en el mundo.
El pastor pentecostal chileno José Peña Mendoza escribe al respecto. “El reino de Dios es camino de salvación en la historia y por lo tanto se transforma en respuesta a las ambigüedades propias del mundo histórico. Pero esas mismas ambigüedades han llegado a constituir un problema para entender el efectivo nexo existente entre reino de Dios e historia humana”.[2] Y agrega:

El problema de las finalidades radica en que hoy todo es medido en términos de costo-beneficio, donde todo es relación de medios a fin. Ya nada es medio como medio, ni fin como fin. Si se estudia, no se estudia porque ello sea algo noble; se estudia para obtener un título, caso en el cual la existencia humana se funcionaliza. Y en cuanto a la libertad, ésta se ha perdido y ya no se puede decidir qué ser en el mundo. La libertad actual no es libertad propiamente; no somos libres para escoger lo trascendente, pero sí somos esclavos de la moda, del consumismo, y otras tantas cosas. Sí tenemos libertad para elegir, sin embargo todos elegimos lo mismo y damos cuenta, así, de un ensimismamiento radical que acaba por esclavizar. La pérdida de libertad, entre otras, requiere de una respuesta cristiana que proporcione una esperanza razonable respecto de lo que puede advenir a nuestro mundo. (Idem.)

Esas ambigüedades, dudas y propósitos tergiversados son factores que también transforman nuestra esperanza, especialmente ante los sucesos entendidos como negativos que modifican el sentido de lo que una sana lectura de los signos de los tiempos muestra como lo que debería esperarse que suceda en el camino hacia la manifestación plena del Reino de Dios. Para el caso de Pablo en Romanos 14, un pésimo signo, contrario a esta esperanza, era el trato que se daba a las personas débiles (aquí con la connotación eufemística de “ignorantes”, “desposeídos” o “no empoderados por el conocimiento”) en la comunidad, que no marcaba ninguna diferencia con lo que pasaba fuera de ella: “Comprendan al que es débil en la fe sin discutir sus razonamientos. Uno tiene fe, y come de todo; otro es débil, y come verduras. Quien come no desprecie al que no come, quien no come no critique al que come, porque Dios también lo ha recibido a éste” (vv. 1-3). Ciertamente se trataba de un asunto, diríamos hoy, básico, pero que podía poner en riesgo la fe de algunos integrantes de la comunidad.
Y es que Pablo está planteando, implícitamente, una de las obligaciones cristianas por antonomasia, especialmente hacia las personas con carencias fuertes en cuestión de proyección social, humana e histórica: contribuir a que la esperanza en la venida presente y futura del Reino de Dios se concrete y se coloque como el horizonte de fe que gobierne la conciencia y las acciones de los seguidores de Jesucristo. Lo cual no es poca cosa, pues si existe algo valioso en este mundo, eso es precisamente la esperanza de un conglomerado humano que anhela que las cosas sean mejores en términos de desarrollo, sostenimiento, ingreso y estabilidad en todos los órdenes. No es posible, sugiere, que la comunidad se mantenga discutiendo prohibiciones o promoviendo la represión de la vida, mientras las exigencias sociales, políticas y económicas reclaman una actitud crítica y propositiva mediante la acción comunitaria, así sea en el nivel más pequeño.
De ahí que el trato, manejo o manipulación de la esperanza colectiva sea un asunto de alto riesgo y de una enorme responsabilidad tanto que, al menos en muchos pasajes bíblicos, proféticos, sobre todo, se asume con un gran cuidado, puesto que representa la concentración de la vida total en aquello que se espera que venga de la mano de Dios. Cuando políticos, gobernantes y dirigentes de todos tipos la utilizan y conducen por senderos de mezquindad, será el propio Dios quien se encargue de aplicar su justicia sobre quienes así lo hagan. De modo que, en lo que nos atañe, es preciso desenmascarar a quienes desencaminan la esperanza de las personas y proclamar la primacía del Reino de Dios sobre esperanzas irreales y sometidas a los intereses de unos cuantos.[3]


[1] W. Pannenberg, Teología sistemática. Madrid, Universidad Complutense, 2007, p. 545.
[2] J. Peña Mendoza, “Reino de Dios: esperanza y camino de salvación en la historia”, en Centro de Investigación Religiosa Archivos y Biblioteca, Chile, www.cirab.cl/index.php?option=com_content&view=article&id=34:reino-de-dios-esperanza-y-camino-de-salvacion-en-la-historia&catid=42:teologia&Itemid=73.
[3] Cf. José Cueli, “¿ La pérdida de la esperanza es imperdonable?”, en La Jornada, viernes 13 de julio de 2012, www.jornada.unam.mx/2012/07/13/opinion/a07a1cul. “Lo imperdonable del proceso electoral mexicano es la pérdida de la esperanza. La pérdida de la esperanza de una juventud que parece no creer en nada. Es así que a los mexicanos, como el Quijote, la esperanza (recordarnos aquí el verso de Tomás Segovia sobre la espera, “Ceremonial del moroso”) consiste en la sustancia de las cosas que esperan”.

Romanos 14.8-9, 15-23



La Biblia de Nuestro Pueblo

Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor.  Para eso murió Cristo y resucitó: para ser Señor de muertos y vivos. […]
Pero si lo que tú comes hace sufrir a tu hermano, ya no obras de acuerdo con el amor. No destruyas por lo que comes a uno por quién Cristo murió. No den lugar a que se hable mal de la libertad que ustedes tienen.
El reino de Dios no consiste en comidas ni bebidas, sino en la justicia, la paz y el gozo del Espíritu Santo. Quien sirve así a Cristo agrada a Dios y es estimado de los hombres. Por tanto, busquemos lo que fomenta la paz mutua y es constructivo.
Por un alimento no destruyas la obra de Dios. Todo es puro, pero es malo comer algo que provoque la caída de otro. Lo mejor es abstenerse de carne, de vino o de cualquier cosa que provoque la caída del hermano.
Guarda para ti, delante de Dios, tu propia convicción. Feliz quién elige sin sentirse culpable; pero quien come dudando es culpable, porque no obra de acuerdo con lo que cree. Y todo lo que no hacemos de acuerdo con lo que creemos, es pecado.

sábado, 7 de julio de 2012

Letra 277, 8 de julio de 2012












Actividades


OREMOS TODOS/AS POR LA ESCUELA BÍBLICA DE VACACIONES

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 10 de julio, 19 hrs.
Pioneros del presbiterianismo (VI): Grayson Mallet Prevost (Salmo 78.38-50)
Modera: Raúl Jiménez

GRAYSON MALLET PREVOST (1823-1896) (I)
Elías Amador

Los antecesores del Dr. D. Julio Mallet Prevost pertenecían a la agrupación de los protestantes llamados puritanos, que procedentes de la Provincia de Bretaña en Francia, o quizá de Suiza, fueron desterrados en virtud del famoso edicto de Nantes.
Filadelfia fue la primera residencia de esos infortunados colonos, y entre ellos estaban los progenitores del Dr. Prevost, quien vino a este país el año de 1846 con la expedición invasora del Gral. Zac. Taylor, en calidad de cirujano o practicante de medicina.
Residió un poco de tiempo en el Saltillo y después vino a Fresnillo en cuya ciudad se radicó definitivamente.
Allí trabó relaciones de amistad con la familia de D. Severo Cosío, hombre honrado, instruido y liberal, de convicciones íntimas, muy estimado en la sociedad y que hizo después un papel notable como Gobernador de Zacatecas y como escritor público de ideas luminosas, reformistas y reposadas.
El Sr. Cosío tenía una hija, Da Mariana, con la cual se casó el Dr. Prevost, el año de 1850, no sin tener que luchar bastante para celebrar su matrimonio con ella, pues aunque la familia del Sr. Cosío no era fanática, las exigencias de aquella sociedad en aquélla época, obligaron al Dr. A ir a celebrar su enlace a Brownsville, cerca de Matamoros, a fin de no tener que abjurar ante la intransigencia de la iglesia católica, sus creencias religiosas evangélicas.
No obstante, el Dr. Y su esposa tuvieron que sufrir desde luego algunas molestias procedentes de la animadversión y la intolerancia de algunas personas.
En dicho matrimonio el Dr. Prevost ha tenido hijos e hijas, cuyos nombres son: Anna, Julia, Isabel, Andrea, Virginia, Severo, Carlota, Washington Mallet, María, Haminea y Beatriz.
El Dr. vivió después en Zacatecas, donde pasó la mayor parte de su tiempo, ejerciendo la profesión de medicina, en la cual formó una extensa y productiva clientela, que siempre supo estimar su ciencia, sus convicciones religiosas y su carácter benévolo y filántropo.
En el ejercicio de sus deberes religiosos el Dr. Prevost, tolerante siempre y juicioso, no dejaba por eso de predicar a Cristo o de propagar las luces del Evangelio, ya fuese en su propio hogar a sus íntimos amigos, o ya de alguna otra manera.

El Faro, 15 de junio de 1896, pp. 92-93.

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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

16-20 – Escuela Bíblica de Vacaciones

¿Cuándo vendrá el reino de Dios?, Dr. Salatiel Palomino López

8 de julio de 2012


Lucas 17:20-37

Introducción
Nuestra identidad como seres humanos está asociada inseparablemente a nuestra corporalidad.  Somos seres de carne y hueso.  Pero esta realidad está determinada por dos dimensiones, el tiempo y el espacio.  Nuestra vida se mide por el tiempo (¨¿Cuántos años tienes?¨)  Y se encuentra delimitada por el espacio (¨Nadie puede estar en dos lugares al mismo tiempo¨).  Estamos hechos de tiempo y de espacio.  La temporalidad y la espacialidad constituyen tanto nuestra libertad para ser y vivir como nuestra limitación en la existencia.

El pasaje de nuestra meditación habla precisamente de estas dos dimensiones, pero pregunta por lo que les da su sentido y significación más plena.  Nuestro texto abre con una cuestión referente al tiempo y usa el adverbio ¨cuándo¨; y cierra con el problema del espacio usando el adverbio ¨dónde¨.  Sin embargo, la preocupación más profunda tiene que ver con el tema del reino de Dios, que es la dimensión que le da su sentido verdadero tanto al tiempo como al espacio.

I.  Los contrastes del pasaje
El pasaje es muy rico y complejo.  Está lleno de contrastes y de enigmas.  Se notan, por ejemplo, las diferentes formas en que se manejan los contrastes entre el tiempo y el espacio, entre el pasado, el presente y el futuro, entre la presencia del reino que no se puede ver y que no obstante se puede experimentar, entre el hecho de que vendrá sin advertencia y que, sin embargo vendrá con la plena luminosidad del relámpago que se ve desde un extremo del cielo hasta el otro.  Vemos el contraste entre el día y la noche, entre la despreocupada rutina de las actividades humanas y la angustiosa destrucción de todo el orden existente, entre el salvar la vida y el perderla.

Con todo esto se nos enseña que la irrupción del reinado de Dios introduce una subversión radical en el presente orden de cosas que conduce a la destrucción y a la muerte.  Vivir en la historia, es decir, en el tiempo y en el espacio, no es suficiente; se trata de encontrar el verdadero significado de la existencia en el mundo, la dimensión más profunda y vital de ese espacio y de ese tiempo.

II.  El contexto: los fariseos y la asociación nacionalista del reino
El asunto del pasaje surge de la pregunta de los fariseos acerca del tiempo de la venida del reino de Dios, preocupación encomiable e inevitable del ser humano que aspira a experimentar en plenitud la riqueza de la vida temporal y espacial que nos caracteriza.  Pero en boca de los fariseos, la pregunta tenía un sentido limitado. Ellos estaban preocupados más bien por la restauración de la grandeza histórica, política y económica de Israel, misma que esperaban sería posible mediante la estricta obediencia del pueblo de Israel a la Ley de Moisés.  Su visión del reino era nacionalista y se basaba en la idea de que ellos tenían un privilegio y un derecho exclusivo.

Al identificar el reino de Dios con la situación nacional de Israel, los fariseos deploraban la tragedia de los judíos que experimentaron la caída del gran reino que habían conocido durante los tiempos de David y Salomón.  Después de largos siglos bajo el dominio de asirios, babilonios, persas, griegos y romanos, los judíos aprendieron por medio del cautiverio, primero, y la dominación extranjera, después, que esta situación de debía a su infidelidad para con Dios y su desobediencia a la Ley divina.  Por ello, estaban ahora decididos a hacer cumplir la ley como condición para el advenimiento de ese reino nacional.  Este concepto popular parece haber sido compartido por los apóstoles (Hch. 1:6).

III.  El reino como ejercicio soberano de la libertad de Dios para amar
La idea del reino de Dios es un concepto importantísimo y dinámico en la revelación bíblica.  De diferentes formas se refiere a las acciones desplegadas por Dios a lo largo de la historia para revelar su gracia y mantener las condiciones en que se manifiesta su voluntad para amar, dar vida y llevar la existencia espacio-temporal a su plenitud y esplendor.  En este sentido, el ejercicio de la realeza divina, su derecho legítimo a ejercer libremente su gobierno, su soberana voluntad de compartirse a sí mismo para dicha y bendición de sus criaturas, constituye un hecho eterno, universal, indiscutible e ininterrumpido a lo largo de la realidad definida y constreñida por el espacio y el tiempo. 

El reino de Dios constituye la historia del Dios viviente revelado en las Escrituras como Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Nuestro Dios no es un concepto abstracto como el dios de los filósofos paganos de la antigüedad.  Nuestro Dios es un Dios con historia y biografía que marcha en compañía de su pueblo a través de todas las circunstancias de la historia, así en los tiempos buenos como en los malos, los lugares agradables y los espantosos.  Es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de Jesús, de profetas y apóstoles, de mártires y fieles, mujeres y hombres de todos los tiempos y de todos los lugares.  El reino constituye la biografía y describe el rostro y la identidad del Dios que acompaña a su pueblo por los verdes prados y por el valle de la sombra de muerte, a fin de hacer que el tiempo y el espacio que corresponde a su peregrinaje histórico sea significativo, pleno, profundo y esperanzador.

IV.  Jesucristo, clave del reino
Este reinado divino se vuelve especialmente evidente y manifiesto en vista de la oposición malévola y persistente, pero ineficaz en última instancia, del antirreino de las tinieblas que opera en medio de la actividad humana y a través de las estructuras temporales.  A esta fuerza destructiva de maldad, la Escritura opone el ministerio y la obra de Jesucristo, clave del plan divino para la abolición de todo aquello que impide el florecimiento de la vida, el amor, la justicia y la santidad.  Jesucristo, en su calidad de Hijo del hombre, constituye el centro de la revelación divina.  Asumiendo en carne propia la limitación y posibilidad humana de tiempo y espacio, Jesucristo es la expresión viviente del reinado de Dios y su medio de operatividad efectiva en medio de la historia de los seres humanos.  Con Jesús y en él, se da la presencia, acción y triunfo del reinado de la luz divina en el escenario tenebroso de la historia humana.  Quienes vienen a Cristo experimentan el tiempo y el espacio a la luz del relámpago que lo ilumina todo desde un extremo del mundo hasta el otro.  Así pueden experimentar que el reino está en medio de ellas/os.  Su caminar por el mundo, ya sea en tiempos halagüeños o en épocas de adversidad, ha alcanzado de manera incipiente pero creciente, el sentido luminoso y profundo de la existencia humana, han entrado en el reino de Dios en medio de las contradicciones de la historia.  

Al principiar Jesús su ministerio, proclama de forma clara que el tiempo se ha cumplido y que el reino de Dios se ha acercado (Mr. 1:15); con semejante proclamación se echan  divina en el tiempo y en el espacio de los humanos, por lo que se puede decir que el reino ya está en medio de ellas/os.  Sin embargo, Jesús mismo enseña a sus discípulos a orar pidiendo que el reino venga, y con ello señala hacia esa magnitud extraordinaria y trascendente del reino, esa plusvalía inexhaustible del amor divino que no se agota en las formas limitadas de la historia. 

V.  El misterio del reino
Jesucristo habló del reino como un misterio que algunas personas no podían captar, mientras que procuró explicarlo más íntima y detalladamente a sus seguidores/as (Mt. 13:10, 11).  En nuestro pasaje encontramos la misma dinámica en que Jesús habla de manera enigmática y paradójica acerca del reino de Dios; de esta manera se nos enseña que el reino constituye el significado profundo y la vocación de la historia al mismo tiempo que la negación de ella, por lo que debe ser trascendida por la dimensión superior de lo eterno.  El reino puede ser mediado pero no substiuido por lo histórico.  Lo cual significa que hemos de vivir por fe, caminando a la luz meridiana del reino mientras mantenemos una actitud de reserva anti-idolátrica frente a toda pretensión de plenitud en las formas y estructuras del presente.  El reino no está sujeto a cálculos estadísticos de economía política, sondeos de opinión o encuestas de salida en las casillas de votación.  Ni, por otro lado, queda anulado por las negaciones de la violencia y de la muerte que cotidianamente experimentamos en la historia.  De hecho, aquellas personas que inquieren legítimamente por el tiem po y el lugar del reino, han aprendido a vivir plena y gloriosamente nada menos que ahí donde se niega su presencia y su acción. 

El dicho enigmático con que cierra este pasaje pregunta por la localización del reino e indica que ase anuncia por la presencia de los buitres, los zopilotes o las águilas, por la presencia de las aves de rapiña que son indicadoras de la muerte.  Esto es, que en la presencia misma de los indicadores de la muerte, las/os creyentes pueden vivir a la luz resplandeciente del reino que todo lo ilumina, tanto el dolor como la alegría, tanto el sufrimiento como la prosperidad.  Esa dimensión misteriosa es privilegio y vocación de quienes han encontrado en Jesucristo la presencia y plenitud de la vida humana, la dimensión profunda y plena del espacio y del tiempo propios de la existencia terrenal.

Lucas 17.20-30, 33, 37


La Biblia de Nuestro Pueblo

Los fariseos le preguntaron cuándo iba a llegar el reino de Dios y él les respondió: —La llegada del reino de Dios no está sujeta a cálculos; ni dirán: míralo aquí, míralo allí. Pues está entre ustedes.
Después dijo a los discípulos: —Llegarán días en que ustedes desearán ver uno de los días del Hijo del Hombre y no lo verán. Si les dicen: Míralo aquí, míralo allá, no vayan ni les sigan. Porque así como el relámpago brilla desde un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del Hombre. Pero primero tiene que padecer mucho y ser rechazado por esta generación. Lo que sucedió en tiempo de Noé sucederá en tiempo del Hijo del Hombre: comían, bebían, se casaban, hasta que Noé entró en el arca, vino el diluvio y acabó con todos.
O como sucedió en tiempo de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban. Pero, cuando Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así será el día en que se revele el Hijo del Hombre. […]
Quien trate de conservar la vida la perderá, pero quien la pierda la conservará. […] Le preguntaron: —¿Dónde, Señor? Jesús les contestó: —Donde está el cadáver se reúnen los buitres.

domingo, 1 de julio de 2012

Letra 276, 1 de julio de 2012


LA IRONÍA DEL REINO Y LA DEBILIDAD DE LOS PODERES
Nicolás Panotto

La venida del reino de Dios no se puede someter a cálculos.
Lucas 17.20, La Biblia de Nuestro Pueblo

Frente a la pregunta de los fariseos, la respuesta de Jesús fue contundente. El reino no podía ser aprehendido por la lógica de la ley. Más bien, su dinámica se mantiene en el misterio, en la incertidumbre, la contradicción. Es pura ironía en su burla a todo sentido establecido.
Dirán: “¡Mírenlo acá! ¡Mírenlo allá!”. Algunas veces sería él. Otras no. ¿O tal vez ambas al mismo tiempo? Por momentos, el reino se haría presente. Pero si alguien dice: “éste es”, no hay que creerlo. Jesús afirma: “Dense cuenta de que el reino está entre ustedes” (v.21), pero también dijo que sería “como el relámpago que fulgura” (v.24).
¿Es o no es? ¿Está o no está? La dinámica del reino contradice todo esencialismo ontológico. Contradice el orden de la historia. Va más allá del sentido común, aunque se manifiesta en él. El reino es y no es. Está y no está. Fue, es y vendrá. El reino es burla, desorden, ilógica.
Por todo esto, el reino enfrenta a aquellos poderes que se adjudican el dominio absoluto de la existencia. El poder del Yo, el poder del Otro, el poder del Todo. Ellos no tienen más que sostenerse en un centro seguro simulado e irreal. Son resistentes a las inconsistencias propias de lo sedimentado, las cuales dejan fuera de sus manos el control del más mínimo detalle. Dependen de un supuesto orden incuestionable. La historia no puede estar sometida a los avatares de la sorpresa o el azar; más bien, es una linealidad carente de accidentes. Cada persona cumple su rol dentro del “sistema” (que repito: tampoco existe, sino que es sólo una ilusión) con el propósito de mantener la armonía.
La existencia del reino, por el contrario, se sostiene en las densas fronteras que delimitan las figuras: está en ellas, pero también más allá de ellas. Asume todas las formas posibles, pero tampoco se delimita a una sola. Es la imagen de la locura, así como fue el nacimiento de Jesús y su muerte absurda en la cruz. Por todo esto, el reino es la representación del “resto”, de los y las que están fuera de los límites construidos por los poderes para resguardase. Es la búsqueda de la justicia y la inclusión, pero sin un modelo que calcule la liberación. Por ello Jesús huyó cuando lo quisieron hacer rey (Juan 6.14-15).
Caminar en el reino significa apoyar los pies en las arenas movedizas de una historia que va más allá de la Historia relatada. Es la locura de transitar aquí y allá, pero sin estar sometido al lugar y tampoco perdidos en la utopía. Vivir en el reino es saber que nada de lo existente está sometido a lo que es, sino que siempre está abierto a ser distinto, a ir más allá, a lo diferente. Es la ilógica que nos permite experimentar la vida y la historia como un camino de senderos infinitos y eternos, permitiendo saltar por encima los muros que se presentan, cuya presencia atemoriza y se impone, pero que no son más que apariencias que intentan nublar la mirada frente a la belleza de la inmensidad de colores detrás de él.
El reino es la impresión de la trascendencia y el misterio en los filamentos de las historias, ironizando lo instituido para reír por lo que deviene.
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COMUNICADO DEL SECRETARIO EJECUTIVO DE LA ALIANZA DE IGLESIAS PRESBITERIANAS Y REFORMADAS DE AMÉRICA LATINA (aipral) ANTE LOS SUCESOS DE PARAGUAY

Dolores, República Oriental del Uruguay, 26 de junio de 2012

A la:
Cámara de Senadores de la República del Paraguay
Cámara de Diputados de la República del Paraguay
Secretaría del Mercosur

Por medio de la presente, la Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina (AIPRAL) expresa su profunda consternación y dolor por la destitución del presidente constitucional de la república del Paraguay, Fernando Lugo.
El art. 225 de la Constitución de este país explica el proceso de acusación y la toma de decisión respectiva. En tal sentido, se trata de un trámite institucional aunque la celeridad con la que se realizó pone en duda su validez. Consideramos poco prudente que el entero trámite de juicio político se haya realizado sin el necesario tiempo de profundización, argumentación y prueba en la presentación de los cargos, así como la ausencia del legítimo ejercicio a la defensa. Que el día 21 de Junio el senado haya dado entrada al libelo acusatorio y al día siguiente se haya resuelto la situación es ejemplo claro que no se ha respetado el debido proceso. Esto se manifiesta además como un peligroso antecedente, que se suma a los de Honduras y Ecuador, a los procesos democráticos de los países en América Latina.
Elevamos a Dios esta situación y esperamos que su sabiduría nos muestre caminos nuevos que aseguren el respeto de los procesos constitucionales. Rogamos que la gracia y misericordia de Dios abunde en medio del pueblo paraguayo para que pueda sobreponerse a este difícil momento. Esperamos que las distintas instancias gubernamentales y civiles del Paraguay actúen pensando en el bien común y al servicio de su pueblo y recapaciten sobre el mejor y justo camino a seguir. Esperamos que las instancias gubernamentales y civiles del mundo, y especialmente los de la región, estemos atentos a esta situación poniendo en primer lugar la paz y la justicia.

Rev. Dr. Darío Barolin
Secretario Ejecutivo
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TERCER CULTO REGIONAL: CANCÚN

El tercer culto regional de gratitud a nuestro buen Dios, con motivo de los 140 años de presencia presbiteriana en México, y los 65 años de haberse conformado la R. Asamblea General. Tuvo lugar el día 16 de junio del presente, en la paradisiaca Ciudad de Cancún, Quintana Roo, en donde hermanos del Sureste de nuestro País como son Campeche, Yucatán y Quintana Roo se dieron cita a este magno evento.
Desde las 16 horas del día, comenzaron a llegar los autobuses transportando las representaciones de las diferentes Iglesias Presbiterianas al Centro Deportivo Poliforum Benito Juárez, de Cancún, Quintana Roo. Así como las voces que integraron el magno coro unido, procedentes de los diferentes Presbiterios de esta región, y que participaron en dicho evento.
El culto dio inicio a las 17:00 horas del día, ante la presencia de alrededor de 5,000 Presbiterianos reunidos, abriéndose el orden de culto con un tributo de adoración musical, al Rey de reyes y Señor de señores que vive y reina por los siglos de los siglos, con un Mosaico Presbiteriano de Gloria interpretado por el coro unido.
En el orden participaron algunas solistas como Brígida Maribel Pulido y Jocabed Bautista, el mensaje de la Palabra de Dios estuvo a cargo del Rev. Dr. Rogelio Darío Barolín, Secretario Ejecutivo de La Alianza de Iglesias Presbiterianas Reformadas de América Latina (AIPRAL), quien viajó desde Uruguay para ser partícipe de esta grandiosa bendición.
En este acto también se hizo entrega de reconocimientos a los ex directivos de la R. Asamblea General, de la Península de Yucatán y de Quintana Roo. Asimismo, se recibió un reconocimiento del Gobierno del Estado de Quintana Roo para la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, y otro de AIPRAL. Fue un evento sin igual para el pueblo presbiteriano en general.
Agradecemos a nuestro buen Dios, su misericordia y provisión para la celebración de este acto. Así mismo, nuestro reconocimiento al Comité de celebración local, y a la Directiva del R. Sínodo de la Península por su valiosa organización y trabajo coordinando este evento. Todo para la gloria de Dios.

CUARTO CULTO REGIONAL: SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS

Desde tempranas horas del día 23 de junio, miles y miles de presbiterianos chiapanecos provenientes de los diferentes municipios y diversidad de etnias culturales, que conforman este maravilloso Estado de nuestra querida República Mexicana. Comenzaron a congregarse en la explanada del parque la Feria de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, espacio que fue insuficiente para contener a los más de 20,000 presbiterianos que se congregaron en este lugar para ser partícipes del cuarto culto regional de gratitud a nuestro buen Dios; que con motivo de los 140 años de presencia presbiteriana en México, y los 65 años de haberse conformado la R. Asamblea General, celebró la Iglesia Nacional Presbiteriana de México.
Iniciándose puntualmente esta actividad con un acto cívico, en donde se rindió honores a nuestra bandera nacional, se cantó el himno nacional y el himno del Estado de Chiapas; ante el gozo y desbordamiento de grande jubileo de los miles y miles de presbiterianos ahí reunidos, se inició el solemne culto con un preludio musical, se dieron palabras de bienvenida a los 17 H. Presbiterios y a los 4 R. Sínodos del Estado de Chiapas ahí representados. Así como a los invitados especiales, a las autoridades guberna-mentales del Estado y municipales, y a los coros y grupos participantes. Seguidamente se escuchó la participación musical de los coros: Tzeltal, Tzotzil y el coro Magno Sinódico de Chiapas, quien interpretó magistrales himnos. El poderoso mensaje de la Palabra de Dios estuvo a cargo del Rev. Dr. Augustus Nicodemus Lopes, proveniente del hermano país Brasil, y el cual se desempeña como Canciller de la Universidad Mackenzie de São Paulo.
Durante el desarrollo del culto, también participaron algunos grupos de mariachis, el grupo de los “Hermanos Méndez”, el grupo “Poder Cristiano”, Grupo “Abrey Antioquía” y el Cuarteto “Doxa”, de la Iglesia Presbiteriana “Filadelfia” de Tapachula, Chiapas, el cual cerró con broche de oro este evento.
Toda una diversidad y variedad musical como un tributó de adoración, al Rey de reyes y Señor de señores, quien vive y reina por los siglos de los siglos. En este acto también se hizo entrega de reconocimientos a los ex directivos de la R. Asamblea General, provenientes del Estado de Chiapas. Se leyó una sinopsis histórica de la Iglesia Nacional Presbiteriana en México. En fin, este fue un evento sin igual para el pueblo presbiteriano en general.
Pedimos oraciones de todo el campo nacional por aquellos hermanos que sufrieron algún accidente, en el camino a este evento, algunos, tal vez, ya no pudieron llegar; pero “Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”.
Agradecemos a nuestro buen Dios su misericordia y provisión, para la celebración de este acto. Asimismo, nuestro reconocimiento al comité local de celebración, y a la Directiva de los cuatro sínodos de Chiapas y sus respectivos presbiterios, por su valiosa organización y trabajo coordinando este evento. Todo para la gloria de Dios.

http//:presbiterianosag.com.mx

Actividades


OREMOS TODOS/AS POR EL PROCESO ELECTORAL DE ESTE DÍA EN NUESTRO PAÍS

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 3 de julio, 19 hrs.
Pioneros/as del presbiterianismo en México (V)
(Salmo 78.27-37)
Modera: Lidia Martínez M.

MELINDA RANKIN (1811-1888) (V)
M. Ángel González Quiroga y Timothy P. Bowman

Cada vez que se topaba con una decisión difícil, esperaba hasta recibir una señal de arriba. En este mismo tenor, se había dirigido inicialmente a Texas sin plan ni destino, confiada en que Dios determinaría a dónde y como llegaría. Su fe también la sostuvo cuando se topaba con protestantes que expresaban hostilidad hacia su proyecto por el implacable odio que le tenían a los mexicanos. Escribió que “casi me tambaleé bajo las malas interpretaciones que se le dan a las labores misioneras para los pobres y despreciados mexicanos” pero que una voz “no escuchada por oídos mortales” le dio instrucciones para que llevara el Evangelio a todas los hijos de Dios, incluyendo a los mexicanos. Impelida a la acción directamente por Dios, no dejaría que nada le bloqueara el camino. […]
Para la distribución de literatura religiosa, Rankin logró el apoyo de organizaciones nacionales para que promovieran su trabajo. De la Sociedad Bíblica Norteamericana y la Sociedad Norteamericana de Publicaciones obtuvo biblias y libros en español que distribuyó en ambos lados de la frontera. […]
El arreglo con la AFCU le permitió a Rankin enviar por su hermana, Harriet Rankin Kimball, para que se uniera a ella en Brownsville como su colaboradora cercana y colega maestra. Pero la tragedia llegó poco después de la llegada de Harriet. Una epidemia de fiebre amarilla, común en la región de la costa del golfo, descendió sobre Brownsville en 1858 y afectó a Harriet Kimball, quien murió el 17 de septiembre. Un año después, el dolor de perder a su amada hermana y leal colega había apenas disminuido cuando la propia Rankin se contagió de la enfermedad. Su padecimiento fue particularmente severo y ella se había resignado a morir, pero una anciana mexicana, la abuela de unas de sus alumnas, permaneció con ella y la cuidó hasta hacerla recuperar la salud. […] La generosidad de la mujer no sería olvidada por Rankin, pues ella misma poseía un espíritu generoso. Este episodio también le ayudó a descubrir una bondad y nobleza básica en los mexicanos que muchos de sus contemporáneos no veían.

M. Rankin, Veinte años entre los mexicanos. Relato de una labor misionera. 2ª ed. Monterrey, Fondo Editorial Nuevo León, 2008, pp. 19-20.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

8 – Acción de gracias por fin de cursos/ Reunión de Consistorio
16-20 – Escuela Bíblica de Vacaciones

El Reino de Dios y los reinos del mundo, L. Cervantes-O.


1 de julio, 2012

El séptimo ángel dio un toque de trompeta: voces potentes resonaron en el cielo: Ha llegado el reinado en el mundo de nuestro Señor y de su Mesías y reinará por los siglos de los siglos.
Apocalipsis 11.15

El Nuevo Testamento concluye con una visión profundamente esperanzadora sobre la presencia del Reino de Dios en el mundo, pues lo coloca no como consumación de los reinos humanos sino en profunda ruptura con ellos. La mirada apocalíptica con que se aborda la fe insiste en la fuerza del testimonio de los testigos de la obra de Dios en el mundo; de hecho, la acción profética de los dos testigos (11.1-14) es lo que precede al toque de trompeta del séptimo ángel. Y aunque la lucha espiritual continúa, esta especie de alto en el camino sirve para afirmar la fe profunda de unas comunidades comprometidas con el testimonio de Jesucristo en medio de circunstancias complejas.
Afirmar la sustitución de los reinos del mundo por el Reino de Dios es un acto espiritual y político al mismo tiempo. Es continuar en la tradición bíblica del reconocimiento del gobierno de Dios en el cosmos, en el mundo y en la sociedad.
Progresivamente, el Apocalipsis afirma que el Reino de Dios viene a recompensar a los que sufren, a los perseguidos y a quienes luchan por la justicia. Esta recompensa es un signo de que Dios no dejará impune nunca el pecado y en la injusticia en todos sus niveles.
Los reinos del mundo no pueden atribuirse características absolutas ni reclamar fidelidad total a los seres humanos sin violentar la libertad y los propósitos divinos, no sólo en términos de salvación sino también en la práctica de la paz y la justicia.
La vertiente cósmica reúne las perspectivas espiritual, teológica y ecológica en su sentido más amplio. Dios reina y está siempre al pendiente de los gobernantes de este mundo y de la manera en que se relacionan con la creación. Cada espacio es susceptible de la atención divina y la proclamación del Evangelio de Jesucristo implica que todos los terrenos serán el escenario de la presencia de Dios.

Apocalipsis 11.15-19, La Biblia de Nuestro Pueblo


El séptimo ángel dio un toque de trompeta: voces potentes resonaron en el cielo: Ha llegado el reinado en el mundo de nuestro Señor y de su Mesías y reinará por los siglos de los siglos.
Los veinticuatro ancianos sentados en sus tronos delante de Dios se inclinaron hasta el suelo y adoraron a Dios diciendo:

Te damos gracias, Señor, Dios Todopoderoso,
el que es y el que era,
porque has asumido el poder supremo
y el reinado.
Los paganos se habían enfurecido,
pero llegó el tiempo de tu ira,
la hora de juzgar a los muertos
y de dar el premio a tus siervos los profetas,
a los consagrados,
a los que respetan tu Nombre,
pequeños y grandes;
la hora de destruir a los que destruyen la tierra.

En ese momento se abrió el templo de Dios que está en el cielo y apareció en el templo el arca de su alianza. Hubo relámpagos, estampidos, truenos, un terremoto y una fuerte granizada.

Programa de julio de 2012


Tema: Reinado de Dios y gobiernos humanos

Domingos, 10.30 hrs.

1: El Reino de Dios y los reinos del mundo
Lectura bíblica: Apocalipsis 11.7-19
Expositor: LCO
Dirige: A.I. Lauro Adame B.

8: ¿Cuándo vendrá el reino de Dios?
Lectura bíblica: Lucas 17.20-37
Expositor: Dr. Salatiel Palomino (Por confirmar)
Dirige: A.I. Martha Aguilar A.

15: El Reino de Dios y la esperanza humana
Lectura bíblica: Romanos 14.8-23
Expositor: LCO
Dirige: D.I. Odilón Arellano

22: Reino de Dios, ética y acción
Lectura bíblica: Mateo 7.15-23
Expositor: LCO
Dirige: A.I. Sandra Salgado

29: “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia…”
Lectura bíblica: Mateo 6.25-34
Expositora: A.I. Edith Martínez Vázquez
Dirige: Hno. Carlos Cuevas P.

Domingos, 17.30 hrs.
8: Reunión de Consistorio
22: Culto vespertino. Tema: “La oración por la venida del Reino de Dios”
Preside: D.I. Mario González P.

Martes, 19.00 hrs.
Tema general (Mayo-septiembre)
Fe e historia: el presbiterianismo en México
(1857-2012)

3: Pioneros(as) del presbiterianismo: Melinda Rankin (Salmo 78.27-37)
Moderadora: Lidia Martínez M.

10: Pioneros(as) del presbiterianismo: G. Mallet Prevost (I) (Salmo 78.38-50)
Moderador: Hno. Raúl Jiménez

17: Pioneros(as) del presbiterianismo: G. Mallet Prevost (II) (Salmo 78.51-61)
Moderadora: Hna. Lupita Medrano

24: Pioneros(as) del presbiterianismo: Arcadio Morales (I) (Salmo 78.62-67)
Moderador: A.I. Rubén Núñez C.

31: Pioneros(as) del presbiterianismo: Arcadio Morales (II) (Salmo 78.68-72)
Moderadora: Hna. Andrea Naranjo


Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...