sábado, 11 de mayo de 2013

Actividades


OREMOS POR LA REUNIÓN CONGREGACIONAL DEL DÍA DE HOY. QUE EL SEÑOR HAGA SU VOLUNTAD.

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 14 de mayo, 19 hrs.
Modera: A.I. Marta Aguilar

Llamamiento: Salmo 113
Oración de ofrecimiento
Himno: Salmo 113
Momentos de oración
Lectura bíblica: II Reyes 8.1-6
Tema: La Sunamita vuelve a casa
Himno: “A solas con Jesús” (512)
Ofertorio
Bendición pastoral

LA SUNAMITA
Pierre Buis

Lo mismo que su maestro, Eliseo anunció una sequía y aconsejó a sus amigos que emigrasen; entre otros a la Sunamita, que lo acogía en su casa. Cuando ésta volvió al país, no pudo encontrar ya a Eliseo, sino sólo el recuerdo de sus proezas. Por medio de personas como Guejazí va tomando forma la leyenda de Eliseoy ésta puede llegar hasta el rey, entrando así en la historia de su reinado. El rey en cuestión debe ser Joás, el nieto de Jehú, a quien encontramos junto al lecho del profeta en su última enfermedad (13,14-19).
La figura del profeta que aparece en estos relatos encierra no pocos contrastes. Por un lado, se le presenta como sucesor de Elías, encargado de pronunciar y de ejecutar la condenación de Ajab y de sus hijos. Por otro lado, es el salvador y el bienhechor de Israel y de algunos extranjeros. Este doble aspecto de Eliseo plantea la cuestión de la función de su ciclo en el libro de los Reyes. ¿Por qué se le da tanta importancia? (8 capítulos, contra 5 para Elías y 2 para Isaías). Como sucesor de Elías, ocupa un lugar entre los profetas justicieros que ponen fin a las primeras dinastías del reino; pero en este punto Elías sigue siendo el actor principal. La consagración de Jehú da una nueva oportunidad al reino del Norte durante casi un siglo. Así pues, Eliseo relanza en cierto modo la historia del pueblo, aunque no sea personalmente él quien transmita a Jehú la promesa hecha a su dinastía (2 Re 10,30).
Otro interés del ciclo de Eliseo consiste en que nos habla de la vida cotidiana de las gentes de Israel y en que es agente de la bendición de Dios. El esquematismo de las actuaciones y de las condenaciones proféticas podría hacer que olvidásemos este aspecto, que es sin embargo esencial en la historia de los hombres.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

17 – Velada de oración
19 – Pentecostés/ Día del maestro/ 1ª Reunión de matrimonios jóvenes
26 – 5º testimonio de evangelización

La koinonía del Espíritu en un mundo dividido, L. Cervantes-O.


12 de mayo, 2013

Dios mismo ha organizado el cuerpo dando más honor a lo que menos parece tenerlo, a fin de que no existan divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros por igual se preocupen unos de otros.
I Corintios 12.24b-25

A las múltiples causas de división presentes en el mundo, dice San Pablo en I Corintios 12 que Dios responde creando, organizando, la presencia de un cuerpo social, como comunión del Espíritu, en el que las diferencias son procesadas de manera distinta que en el resto de la sociedad. Ese “cuerpo” nuevo, a contracorriente de las ideas tan negativas que prevalecían en el mundo griego sobre las realidades físicas es, además, una manifestación de la nueva voluntad del creador, sustentador y redentor por hacer nuevas todas las cosas, entre ellas, claro, la convivencia humana más allá de los condicionamientos que los poderes preservan como parte del control que ejercen sobre la vida humana. La “vida en el Espíritu” tiene una dimensión colectiva, una vida de koinonía que se realiza en medio de la cotidianidad humana marcada por tiempos, conflictos e intereses diversos. El apóstol propone a la comunidad de Corinto que las prioridades del Espíritu sean sus prioridades también, especialmente en lo relativo a la presencia de los dones con que la ha equipado para vivir y realizar su misión en el mundo.
La alegoría del cuerpo le sirve magníficamente para mostrar cómo, en los nuevos tiempos inaugurados por la venida del Mesías Jesús, la vida de la comunidad puede guiarse según criterios distintos a los del mundo. La unidad de la existencia del cuerpo se fundamenta, según explica, en la diversidad de sus miembros (méle), sus integrantes, los elementos que le otorgan la vida (v. 12). Cada uno debe encontrar y definir su función para beneficio de la totalidad, pues gracias al Espíritu se logran superar las barreras étnicas, sociales o culturales gracias al bautismo (v. 13): él funda esa nueva unidad y coloca a los miembros en la línea del “tiempo mesiánico”:

Si bien cada tiempo tiene su autoridad, sus lógicas y sus formas de construir las relaciones sociales, tenemos que notar algo que es bien evidente en 1 Corintios. En esta carta se observa que el escenario donde estos dos tiempos se encuentran y se enfrentan es en la comunidad. La comunidad de Corinto es un escenario en el cual el tiempo de este mundo y el tiempo mesiánico se ponen frente a frente. Los tiempos mesiánicos y los de este mundo no son abstractos. Son fidelidades a determinadas autoridades, obediencias y desobediencias, esperanzas y toma de decisiones. Todo esto se ve en la comunidad de Corinto.[1]

Participar en la vida del cuerpo, en este nuevo tiempo, es situarse en los horizontes del Reino de Dios, cuya perspectiva social y comunitaria no admite más divisiones puesto que el Espíritu garantiza la unida, pero ésta debe trabajarse continuamente para consolidar la unidad en la diversidad (v. 14). El desarrollo de la alegoría sobre la actitud de cada miembro del cuerpo (vv. 15-17) desemboca en la afirmación de que Dios es quien los ha colocado como Él quiso (v. 18) para vivir en función de la unidad corporal total. Ninguno de ellos puede imponer su visión u orientación para destacar sobre los demás: “Pues ¿dónde estaría el cuerpo si todo él se redujese a un solo miembro? Precisamente por eso, aunque el cuerpo es uno, los miembros son muchos” (vv. 19-20). Hoy podrían hacerse varias analogías acerca de lo que apunta el texto: no todo puede abarcarlo la teología, educación, alabanza, evangelización, convivencia, misión, por ejemplo, pues tiene que existir una diversidad de aplicación de los dones que, pluralmente, ha colocado el Espíritu en la comunidad. Además, la elección última, definitiva, para la composición y orientación del rumbo de la iglesia corresponde solamente al único señor de la iglesia (v. 18). Esta “anatomía y fisiología” espiritual tiene el propósito claro de redefinir el sentido de la comunidad mediante la koinonía del Espíritu.

La imagen del cuerpo en 1 Corintios 12 o las jerarquías de los dones en 1Corintios 14 son puestas en escena de un tiempo mesiánico. Un tiempo inserto en otro tiempo. Sin dudas que la imagen de cuerpo-comunidad que tenía el tiempo de este mundo no era igual a la de 1Corintios 12. Sin dudas que las jerarquías de dones del tiempo de este mundo no era igual a la propuesta de 1Corintios 14.
El tiempo mesiánico abre un paréntesis dentro de la comunidad que permite e invita a construir una sociedad diferente. Este paréntesis busca recomponer las personas que fueron descartadas por el tiempo de este mundo y sus agentes, como nos dice 1 Cor 1.26-29: “Considerad, pues, hermanos, vuestra vocación y ved que no hay muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia”. (Idem)

Los marginados/as de este mundo encuentran, por fin, un lugar en la nueva sociedad que propone Dios. La forma de elección no depende de los valores imperantes, pues las formas de atracción para la formación de colectividades manejan criterios “estéticos” uniformadores que no deben tener la misma importancia en la conciencia de la comunidad cristiana. La comunidad tiene que recorrer un camino humano de renovación, de modificación, de estos criterios para subordinarse a los dictados igualitarios del Espíritu, lo cual no resulta fácil, sobre todo por la manera en que se han interiorizado los otros valores. “El tiempo mesiánico es una nueva forma de escoger. Ya no según las escalas del tiempo de este mundo. Ahora la elección del tiempo mesiánico abre un paréntesis que permite llamar y convocar a los que fueron dejados de lado en el tiempo de este mundo. Y esto, ciertamente, cuestiona fuertemente el tiempo de este mundo junto con sus esquemas, jerarquías y estrategias” (Idem, énfasis agregado).
Los vv. 22-25 retoman las afirmaciones citadas de 1.26-29, en un sentido reivindicador e igualitario, atribuyendo al propio Dios el esfuerzo compensador, social y espiritual: “Dios mismo ha organizado el cuerpo dando más honor a lo que menos parece tenerlo, a fin de que no existan divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros por igual se preocupen unos de otros” (vv. 24b-25). Con ello que se afirma nuevamente la superación efectiva de las inequidades que desafían siempre a la comunidad cristiana y contra las que se debe luchar de manera continua.


[1] Pablo Manuel Ferrer, “Tiempos mesiánicos: pistas para leer 1 Corintios y nuestra realidad”, en RIBLA, núm. 62, http://claiweb.org/ribla/ribla62/pablo.html.

I Corintios 12.12-26

La Palabra (Hispanoamérica)




12 Sabido es que el cuerpo, siendo uno, tiene muchos miembros, y que los diversos miembros, por muchos que sean, constituyen un solo cuerpo. Lo mismo sucede con Cristo. 13 Todos nosotros, en efecto, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos recibido el bautismo en un solo Espíritu, a fin de formar un solo cuerpo; a todos se nos ha dado a beber de un mismo Espíritu.
14 Por otra parte, el cuerpo no está formado por un solo miembro, sino por muchos. 15 Si el pie dijera: “Como no soy mano, nada tengo que ver con el cuerpo”, ¿dejaría por ello de formar parte del cuerpo? 16 Y si el oído dijera: “Como no soy ojo, nada tengo que ver con el cuerpo”, ¿dejaría por ello de formar parte del cuerpo? 17 Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿cómo podría oír? Y si todo fuera oído, ¿cómo podría oler? 18 Por algo distribuyó Dios cada uno de los miembros en el cuerpo según le pareció conveniente. 19 Pues ¿dónde estaría el cuerpo si todo él se redujese a un solo miembro? 20 Precisamente por eso, aunque el cuerpo es uno, los miembros son muchos. 21 Y no puede el ojo decirle a la mano: “No te necesito”. Como tampoco puede la cabeza decir a los pies: “No los necesito”. 22 Al contrario, cuanto más frágil parece un miembro, más imprescindible es, 23 y rodeamos de especial cuidado aquellas partes que menos parecerían merecerlo. Asimismo, tratamos con mayor decoro las que consideramos más indecorosas, 24 pues las que en sí mismas son decorosas no necesitan especial cuidado. Dios mismo ha organizado el cuerpo dando más honor a lo que menos parece tenerlo, 25 a fin de que no existan divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros por igual se preocupen unos de otros. 26 Y así, cuando un miembro sufre, todos sufren con él, y cuando recibe una especial distinción, todos comparten su alegría.

domingo, 5 de mayo de 2013

Letra 317, 5 de mayo de 2013


DIETRICH BONHOEFFER: LA GRACIA BARATA
Alexander Cabezas
Lupa Protestante, 15 de abril de 2013

El 9 de abril de 1945 se recuerda la muerte de Dietrich Bonhoeffer, quien en vida fue pastor y teólogo de la iglesia luterana de Alemania.
         A este erudito, que se ordenó y doctoró a los 21 años, escritor de varios libros, se le conoce por su coraje y compromiso cristiano. Cuando la Iglesia Católica guardó silencio y las iglesias cristianas protestantes se mantuvieron al margen promoviendo la “neutralidad” ante el régimen tirano y déspota que pretendía levantar Hitler, Bonhoeffer consecuente con su discurso, levantó su voz.
Tuvo la oportunidad de quedarse en los Estados Unidos en medio de los albores que pronosticaban una Guerra Mundial. No obstante, prefirió regresar a su amada tierra a cuidar del rebaño que Dios le había entregado. Estuvo a cargo de un seminario que fue clausurado por la Gestapo. Se le prohibió hablar y enseñar, pero obediente a su llamado continuó sus labores de manera clandestina.
Acusado por complicidad para matar a Hitler, Bonhoeffer fue arrestado y pasó sus dos últimos años de vida en una cárcel en Berlín esperando su sentencia final. Allí se dedicó a producir varios de sus libros que hasta hoy conocemos.
Entre ellos sobresale: El costo de la gracia, una joya literaria cristiana. La tesis de esta obra es una exposición a la luz del Sermón del Monte en Mateo capítulo 5. Su argumento, evidenciar lo que significa profesar una fe abstracta, legalista y desencarnada del verdadero compromiso y la transformación que exige Jesús como el corazón del Reino de Dios para sus seguidores.
Una fe que no toca el alma ni la conciencia, un cristianismo sin Cristo y sin cruz, es una fe estéril, inútil y hueca porque al final no es sostenible. A esto Bonhoeffer lo llamó: “la gracia barata”.
 “La gracia barata es la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la comunión sin la confesión, la absolución sin la confesión personal. La gracia barata es la gracia sin discipulado, la gracia sin la cruz, la gracia sin Jesucristo, vivo y encarnado” (p.16).
A los 73 años de que este pastor escribiera estas palabras, en un contexto de tribulación por defender su posición, es triste reconocer que en la actualidad algunos sectores caminan por este mismo sendero que pretende abaratar la fe.
La fe se vuelve barata cuando se ofrece como producto de consumo para satisfacer a las masas que buscan un mensaje acomodado a la realidad de sus deseos personales. Cuando se ofrece como espectáculo para un público que desea que se le endulcen los oídos y se le prometa estabilidad para su statu quo y cuando se promueve la identidad de ser hijo o hija de Dios como una garantía para reclamar las promesas materiales a cambio de una módica suma o transacción monetaria que algunos llaman: “La ley de la siembra y la cosecha”, o el “pacto con Dios.”
Hace poco tiempo observaba a un tele-evangelista latinoamericano. Este enseñaba, (si es que se puede llamar enseñanza), que debíamos reclamarle a Dios por cualquier necesidad material existente y pedirle por el “carro de nuestros sueños como un derecho adquirido por ser sus hijos”.
En sus 30 minutos de exposición, en ningún momento hizo mención a otros elementos presentes en el mensaje apostólico, tales como la justicia, la responsabilidad, la obediencia, el arrepentimiento y el seguimiento como parte integral del discipulado que Jesús vivió, encarnó y demandó.
Estos promotores de estas corrientes corren el peligro de enseñar falsas enseñanzas y por ende, reducir el mensaje a “migas espirituales”. Razón tenía Bonhoeffer al afirmar que la “gracia barata es el enemigo mortal de la iglesia”.
La pasada conferencia mundial Lausana III celebrada en la Cuidad del Cabo en Sudáfrica, se pronunció en contra de la mala interpretación bíblica y hasta la manipulación que se ha hecho para alimentar el materialismo. Uno de los expositores mencionó en su discurso titulado: “Dios promete bendecir a su pueblo”, que el evangelio de la prosperidad distorsiona la bendición en el sentido que sólo lo ubica como bendición material.
Otros comentarios en Lausana III fueron: “No podemos utilizar la opción de comprar la gracia de Dios y esto es lo que hace el evangelio de la prosperidad…”. “Dar es parte de nuestra adoración, pero el evangelio de la prosperidad hace que el dar sea una actividad transaccional”, comentó otro expositor africano y puntualizó: “A los creyentes se les enseña que cuando hacen una ofrenda a Dios pueden esperar una rentabilidad determinada. Pero Dios bendice de acuerdo con su sabiduría y no necesariamente con la riqueza material.”
Como creyentes no podemos permanecer callados ante estas falsas enseñanzas que continúan permeando a la iglesia y encarecen la fe. Pero lo más preocupante es que continúan arrastrando a miles de seguidores a beber de estas aguas turbias e ilusorias. Y aún más preocupante es que están dejando un legado a las próximas generaciones de un discipulado que en nada refleja el corazón del Reino.
Bonhoeffer no calló porque reconoció que su deber como discípulo del Señor era pronunciarse. ¿Acaso Dios espera algo menos de cada uno de nosotros hoy en día?
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MUJERES PODRÁN ORAR SIN RESTRICCIONES FRENTE AL MURO DE LOS LAMENTOS

ALC, Jerusalén, viernes, 3 de mayo de 2013. Una sentencia que normalizaría la práctica religiosa de que las mujeres puedan usar el velo religioso conocido como “talit” al orar en el famoso Muro de las Lamentaciones, acaba de ser ratificada por un tribunal de Jerusalén, a partir de que no presupone un acto de desorden público ni de irrespeto en referencia a la práctica ortodoxa.
La decisión se toma ante la detención de cinco mujeres, el pasado 11 de abril, quienes fueron detenidas en la plaza del Muro por llevar el talit. El juez Sharon Larry-Bayly, durante el juicio en el tribunal de Magistratura, decretó que no existía violación de la ley y, por tanto, no existían motivos suficientemente poderoso para procesarlas ni emprender medidas contra la organización conocida como Mujeres del Muro, la cual promociona la oración femenina en tan sagrado sitio.
Sin embargo, la decisión del juez ha sido rechazada por Shmuel Rabinowitz, máxima autoridad ortodoxa del lugar, alegando que las actividades de ese movimiento atentan contra las normativas de protección de ese sagrado lugar, dictadas en el año 1981, a fin de evitar allí ceremonias religiosas que no tengan puntos de contacto con la tradición judaica o puedan atentar contra la sensibilidad de los cultores de esa fe.
De ahí que Rabinowitz haya decido acudir a la Fiscalía General con el propósito de impugnar tal decisión que puede traer, según su opinión, severas consecuencias. A contrapelo, Anat Hoffman, presidenta de Mujeres del Muro, declaró al Jerusalem Post’, que la sentencia constituye, sin dudas, un acto de liberación para todo el pueblo judío, en un momento histórico de importancia crítica “para redefinir nuestros valores y reclamar el muro. Hemos conseguido algo importante para la sociedad israelí y para el mundo judío entero”, concluyó la líder, quien contaba, desde hace dos años, con el apoyo de parlamentarios para la redacción de un documento que reclamaba el libre acceso de las mujeres al histórico sitio dedicado a la oración.
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INVALIDA SUPREMA CORTE ARTÍCULO CONTRA EL ABORTO EN QUERÉTARO
Jesús Aranda, La Jornada, 29 de abril

El pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró la invalidez del artículo de la constitución de Querétaro que “reconoce, protege y garantiza el derecho a la vida de todo ser humano desde el momento de la fecundación”.
En votación dividida (ocho votos a tres), los ministros resolvieron lo anterior al considerar que el congreso queretano incurrió en graves las irregularidades en el proceso legislativo de reforma constitucional para aprobar la norma anti aborto que considera al producto de la fecundación “como un bien jurídico tutelado y se le reputa como nacido para todos los efectos legales correspondientes hasta la muerte”.
Sin embargo, los ministros acordaron que determinarán los efectos de la sentencia en la sesión de mañana, ya que, no hubo acuerdo entre ellos respecto a los efectos de su decisión.
Al resolver la controversia constitucional presentada por el municipio de Arroyo Seco en contra del Congreso de Querétaro, los ministros establecieron que fue grave la violación al procedimiento legislativo, toda vez que sólo tres de los 12 municipios que tenían que avalar la reforma constitucional lo hicieron en el plazo establecido legalmente.
Los ministros consideraron que esa falta era suficiente para dejar sin efectos el artículo impugnado, sin entrar a analizar el fondo de la demanda que tenía que ver con la violación a la esfera de competencias que alegaba el municipio, por parte de legislación estatal, ya que le impedía cumplir con su obligación de prestar servicios de salud reproductiva, la entrega de anticonceptivos y de la píldora del día siguiente, como lo prevé la legislación federal de salud.
Los ministros que votaron por la invalidez de la norma fueron: el ministro presidente Juan N. Silva Meza, Fernando Franco, Olga Sánchez Cordero, José Ramón Cossío, Arturo Zaldívar, Luis María Aguilar Morales, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena y Sergio Valls.
Por el desechamiento de la demanda votaron Margarita Luna Ramos, Jorge Pardo Rebolledo y Alberto Gelacio Pérez Dayán.

Actividades


PONGAMOS EN LAS MANOS DE DIOS LAS ACTIVIDADES A REALIZARSE DURANTE ESTE MES. ¡QUE CONFIRME SU OBRA ENTRE NOSOTROS!

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 7 de mayo, 19 hrs.
Modera:            A.I. Pablo Gil

Llamamiento                      Salmo 100
Oración de ofrecimiento
Himno: “Dulces melodías cantaré” (386)
Momentos de oración
Lectura bíblica                       II Reyes 7
Tema: El episodio de los leprosos
Himno: “Fuente de la vida eterna” (531)
Ofertorio
Bendición pastoral

LOS MEDIADORES PROFÉTICOS
Cássio Murilo Dias da Silva

Es necesario observar el uso de los términos con los cuales se designan a los hombres cuya misión es ser portavoces de la divinidad. La Biblia Hebrea conoce cuatro términos: roeh “vidente”, hozeh “visionario”, ’ish ’elohim “hombre de Dios” u “hombre divino”, y nabi’ “profeta” . Aunque en 1Re 12 – 2Re 17, excepto una única aparición de hozeh en 2Re 17,13, sólo se encuentran los términos ’ish ’elohim y nabi’. Muchas veces, el ’ish ’elohim también es llamado nabi’, pero esa doble nomenclatura apenas puede indicar dos aspectos de una única actividad de mediación: el ’ish ’elohim tiene una palabra poderosa para transformar la realidad, mientras que la palabra de nabi’ denuncia el presente y anuncia el futuro.
En la obra deuteronomista, el término nabi’ es aplicado a varios personajes […], por otro lado, habla de varios grupos proféticos, llamados bene há-nebi’im “hijos de los profetas”. Y, no obstante que había profetas al servicio del rey, la gran mayoría de profetas y hombres de Dios tenían una relación, más o menos, belicosa con relación a los monarcas y a la casa real.
Por ser también aplicado a los profetas de Baal y a los falsos profetas, el título nabi’ no implicaba un juicio positivo. Algo muy diferente ocurre con ’ish ’elohim y con bene ha-nebi’im, que son ejemplos de una profecía, normalmente “periférica”, que surge en tiempo de crisis y a favor de los oprimidos. Esos dos tipos de mediadores actúan en grupos (varias veces, el ’ish ’elohim está asociado a los bene ha-nebi’im, que parecen constituir su grupo de discípulos) y, por actuar en una profecía periférica, su Dios también es periférico y a-moral (su principal característica no es la bondad, sino el poder).
Los bene ha-nebi’im actúan en varias localidades, normalmente juntos, pero eventualmente tienen una misión individual. Aparentemente Eliseo y su grupo tuvieron el apoyo de la sociedad efraimita (2Re 4,8-17.42-44); no obstante, son periféricos como Elías. […]
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES
12 – Clase unida/ Día de las madres
17 – Velada de oración
19 – Pentecostés/ Día del maestro/ 1ª Reunión de matrimonios jóvenes
26 – 5º testimonio de evangelización

sábado, 4 de mayo de 2013

La auténtica vida comunitaria de la iglesia, L. Cervantes-O.

5 de mayo, 2013

Nosotros hemos conocido lo que es el amor en que Cristo dio su vida por nosotros; demos también nosotros la vida por los hermanos.
I Juan 3.16

Las cartas que llevan el nombre de Juan son un testimonio complementario de todo lo expuesto en el Cuarto Evangelio, pues se refieren a la realidad de las comunidades que seguían al “discípulo amado”, las cuales enfrentaron múltiples desafíos y conflictos que trataron de resolverlos mediante la apelación a las palabras y la enseñanza de Jesús. Si en el evangelio se describe la manera en que las comunidades juaninas enfrentaron el estado de cosas imperantes en el judaísmo para seguir el camino del Nazareno y fueron expulsadas para fundar una nueva existencia de fe, en las cartas se combina un planteamiento eclesiológico sumamente esperanzador, basado en la eficacia del amor, pero al mismo tiempo se presenta con bastante realismo, la situación grupal. Ambas cosas no se excluyen, puesto que la exhortación a la práctica del amor, tan reiterada en las cartas, debía producir un fuerte compromiso comunitario que permitiera, sin cerrar los ojos a la realidad del comportamiento humano, seguir hacia adelante en la búsqueda de la realización histórica de una iglesia auténtica.
El vocabulario juanino, especialmente la insistencia en el amor como razón de ser de la vida comunitaria, aparece muy al principio de la primera carta, como un asunto que se considera el frontispicio de toda discusión sobre la vida de la Iglesia misma, al grado de que se subraya la necesidad de “dar la vida” por los hermanos, en continuidad con las palabras de Jesús, quien se expresó de la misma manera: Él dijo que no hay mayor amor que dar la vida por los amigos (Jn 15.13). Casi podría decirse que toda la primera carta procede de Juan 15, pues desarrolla los elementos presentes allí, en la clave de la vida comunitaria, con sus aciertos y sus faltantes. Explica Raúl que el amor al prójimo dentro de la comunidad es el eje alrededor de la cual gira la exhortación en la primera carta y hace un resumen de lo que significa, en estos textos, amar al prójimo: conocer a Dios (2.3; 4.8); vivir en la luz (2.10); estar unido a Dios (1.6); estar unido a los hermanos (1,7); no pertenecer al mundo (2,15); cumplir los mandamientos (5.2); amar a Dios (3.17); practicar la justicia (3.10); ser Hijo de Dios (4.7; 5.1); obtener el perdón de Dios (1.7; 3.18-20); liberarse del temor (4.18); pasar de la muerte a la vida (3.14) y, finalmente, desprendernos de nuestra vida (3.16).[1]
Resulta muy difícil establecer cuál de estas prácticas y realidades cristianas es más complicada de realizarse en la comunidad, porque acaso el “taller de humanización” que representa la experiencia eclesial para estas cartas apostólicas exige cada vez más que las acciones hagan concreto el amor en el mundo, más allá de la retórica y los buenos deseos. El prójimo está todos los días delante de nosotros, no esperando compasión o solidaridad superficial sino acciones específicas, justamente las más difíciles de llevar a cabo. La lucha contra las tendencias heréticas que rechazaban la encarnación del Hijo de Dios no distrae al autor de la carta de la insistencia en la práctica de un amor efectivo, no “de dientes para afuera”, como ha sido siempre el más común. Este tipo de amor verdadero es capaz de empobrecernos y de reducir nuestros recursos, de ahí que “dar la vida” no significa solamente la disposición para morir los demás sino la capacidad de entrega en la realidad cotidiana de los hechos más exigentes que la mera aceptación de una doctrina correcta.
I Juan 3 inicia con la afirmación del supremo amor de Dios que nos ha hecho sus hijos e hijas, con el cual ha borrado los pecados de la humanidad dispuesta a recibirlo. El amor fraterno debe ser, en consecuencia, resultado de ese esfuerzo divino por hacer presente su amor en el mundo, aunque la historia misma de la salvación consigna lo sucedido entre Caín y Abel, como contraejemplo máximo de la negación de esa realidad (v. 12). Ahora, el mundo seguirá rechazando ese amor (v. 13), como algo ajeno, extraño, al espíritu de competencia y de búsqueda de superioridad. Pero amar al hermano significa haber pasado de muerte a vida (v. 14) y odiar al hermano es igual que asesinarlo (v. 15), por lo que la entrega de amor es lo que se espera de los hijos e hijas de Dios, ¡siempre!, no sólo en ocasiones especiales. Los siguientes versículos son una auténtica lección de ética cristiana y humanitaria, a la luz del amor de Dios: “Hijos míos, ¡obras son amores y no buenas razones! Esta será la señal de que pertenecemos a la verdad y podemos sentirnos seguros en presencia de Dios: que si alguna vez nos acusa la conciencia, Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas” (vv. 18-20). Ésa es la ley que Dios espera que se cumpla en el seno de la comunidad (vv. 21-24), la auténtica ley del amor.
“Contigo”, una canción de Joaquín Sabina practica un ejercicio que parece un juego de palabras, pero no lo es, en un texto que tampoco es una típica canción de amor. Esta letra explora justamente esa zona de la eficacia del amor que se espera, pero que no siempre se ofrece, ni mucho menos se realiza en los hechos:

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardín;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren. […]

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.[2]


[1] Raúl H. Lugo Rodríguez, “El amor eficaz, único criterio (El amor al prójimo en la primera carta de San Juan)”, en RIBLA, núm. 17, http://claiweb.org/ribla/ribla17/9%20RODRIQUEZ.htm.
[2] J. Sabina, “Contigo”, del álbum Yo, mí, me, contigo (1998), en www.joaquinsabina.net/2005/11/05/contigo/

I Juan 3.11-24



La Palabra (Hispanoamérica)

11 Desde el principio han escuchado ustedes el anuncio de amarse unos a otros. 12 No como Caín, quien, por ser del maligno, asesinó a su hermano. Y ¿por qué lo asesinó? Pues porque sus acciones eran malas, y las de su hermano, en cambio, eran buenas.
13 No se extrañen, hermanos, si el mundo los aborrece. 14 Sabemos que por amar a nuestros hermanos hemos pasado de la muerte a la vida, mientras que quien no ama sigue muerto. 15 Odiar al hermano es como darle muerte, y deben saber que ningún asesino tiene dentro de sí vida eterna. 16 Nosotros hemos conocido lo que es el amor en que Cristo dio su vida por nosotros; demos también nosotros la vida por los hermanos. 17 Pero si alguien nada en la abundancia y, viendo que su hermano está necesitado le cierra el corazón, ¿tendrá valor para decir que ama a Dios? 18 Hijos míos, ¡obras son amores y no buenas razones!
19 Esta será la señal de que pertenecemos a la verdad y podemos sentirnos seguros en presencia de Dios: 20 que si alguna vez nos acusa la conciencia, Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas. 21 Pero si la conciencia no nos acusa, queridos, crece nuestra confianza en Dios 22 y él nos concederá todo lo que le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos cuanto le agrada. 23 Y este es su mandamiento: que creamos en su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros conforme al precepto que él nos dio. 24 Quien cumple sus mandamientos, permanece en Dios y Dios en él; así nos lo hace saber el Espíritu que nos dio.

Programa de mayo


Tema: Koinonía y genuino compromiso cristiano

I. Domingos, 10.30 hrs.

5: La auténtica vida comunitaria de la Iglesia
Lectura bíblica: I Juan 3.11-24
Expositor: LCO
Dirige: A.I. David Palomino López

12: La koinonía del Espíritu en un mundo dividido
Lectura bíblica: I Corintios 12
Expositor: LCO
Dirigen: Mara Ábrego y Oswaldo Aguilar

19: En camino hacia la unidad verdadera
Lectura bíblica: I Corintios 3.5-23
Expositor: A.I. Jorge Dueñas Luna
Dirige: D.I. Patricia Orozco Olea

26: La koinonía que el Señor promueve en las comunidades cristianas
Lectura bíblica: II Juan 1
Expositor: LCO
Dirige: A.I. María Elena Paredes G.


II. Domingos, 17.30 hrs.

5: Reunión de Consistorio

19: Primera reunión de matrimonios jóvenes


III. Martes, 19.00 hrs.

Tema general: La política de Dios y la política humana: II Reyes

7: Los cuatro leprosos (II Reyes 7)
Moderador: A.I. Pablo Gil M.

14: La sunamita vuelve a casa (II Reyes 8.1-6)
Moderadora: A.I. Marthita Arellano

21: Eliseo unge a Hazael, rey de Siria (II Reyes 8.7-15)
Moderador: Hno. David Ábrego

28: Reinado de Joram (II Reyes 8.16-24)
Moderadora: Hna. Laurita Cabrera

domingo, 28 de abril de 2013

Letra 326, 28 de abril de 2013


UN MODELO DE KOINONÍA, SOLIDARIDAD Y COOPERACIÓN
Carlos Scott
Protestante Digital, 16 de febrero de 2013

Un modelo de koinonía, solidaridad y cooperaciónHermanos, sigan todos mi ejemplo, y fíjense en los que se comportan conforme al modelo que les hemos dado. Filipenses 3:17

El apóstol Pablo nos da un modelo de misión y cooperación para seguir. Podemos sugerir que el apóstol está definiendo el rol de la cooperación y su representación con la palabra comunión (Fil. 1:5).

1. El evangelio es la pasión por participar con el Pueblo de Dios en la misión del Dios misionero. La pasión clave es por el evangelio. Pablo nos habla acerca de la comunión del evangelio en el capítulo uno de Filipenses. Cuenta lo que le pasó a él y anima a los creyentes a que se comporten como es digno del evangelio; firmes en un mismo propósito, luchando unánimes por la fe y sin temor a los adversarios. Por lo tanto: Debemos participar ayudando a otros por medio de la cooperación.
La pasión por el evangelio nos debe llevar a participar, cooperar, compartir (Fil. 1:5) y no a competir: Compartir una empresa común (2 Co. 8:23), compartir una experiencia común: la persecución (Heb. 10:33 y Ap. 1:9); el sufrimiento (2 Co. 1:7); la alabanza (1 Co. 10:16-17); la debilidad y fortaleza (2 Co. 11: 28-29); compartir privilegios en común (Ro. 11:17; 1 Co 9:23), compartir realidades en común (Fil. 1:7); compartir por medio del dar o donar (Fil. 1:5, 2 Co. 9:13).
Los Filipenses "participaban en el evangelio desde el primer día" (1:5) sosteniendo a Pablo (4:14-16). Se puede hablar de "comunión". Koinonía es la palabra neotestamentaria traducida como "comunión", "compartir", "contribución", "común".
Queda claro la idea de compartir algo, una empresa, un propósito, una experiencia, el dinero, debe ser compartido. Lo que se comparte primero en el contexto de la iglesia es la fe. Lo que sale de la koinonia de la fe es la koinonia de la obra. El compartir la fe viene primero y define la cooperación práctica, pero la fe común debe tener una salida a la participación práctica y esta participación en la práctica tiene consecuencias concretas.
Así lo vivió Epafrodito quien arriesgo su vida para atender las necesidades de Pablo. No solo se lo menciona como hermano y colaborador sino como "compañero de lucha". Implica el nivel más alto en la cooperación (Fil. 2:25-30, 4:18). Es la figura tomada de los soldados romanos cuando están espalda pegada contra espalda. El enemigo no puede distinguir cuando comienza uno y termina el otro. Es alegrarnos, sufrir y avanzar por lo mismo.

2. El evangelio es la pasión por ser siervos en la cooperación. En el capítulo dos hay una descripción única de Jesús como siervo, luego, tenemos ejemplos de otros siervos como Timoteo (2:19-23) y Epafrodito. El capítulo tres da una advertencia sobre los malos obreros (3:2) y en el capítulo cuatro Pablo le ruega a Evodia y Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor (4:2). Se habla mucho de los siervos, de servir juntos y de los problemas que hay cuando servimos juntos, por lo tanto: Debemos participar encarnando el modelo de Jesucristo. Jesucristo es el modelo y actitud que debemos desarrollar como siervos e iglesias en el corazón de Dios (2:5-11): “Se humilló y se rebajó voluntariamente tomando la naturaleza de siervo y se hizo semejante a los seres humanos” (v 5-7), Se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! (v8), Jesucristo es exaltado (v9-11). “Él debe ser exaltado como resultado de nuestra actitud en todo lo que hacemos especialmente en la cooperación."
El tema de fondo es relacionarnos correctamente encarnando el modelo de Jesucristo. Por eso dice el apóstol: “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás".
El primer paso para la unidad y cooperación comienza con H mayúscula: Humildad. Se requiere amor, verdad, aceptación, perdón, respeto, vulnerabilidad, sumisión, integridad, equidad, reciprocidad y paz. La fe bíblica no solamente tiene que ver con responder y creer en un mensaje, sino tiene que ver con vivir el mensaje en el mundo concreto, el mundo de riqueza y pobreza, el de injusticia y corrupción, el de divisiones y rivalidades.

3. El evangelio es la pasión por conocer más al Señor. Podemos estar trabajando muy fuerte y haciendo muchos planes, pero no debemos descuidar la pasión de conocer a Jesús. Algunas veces falta pasión hacia Cristo. Podemos estar muy emocionados con el programa de la iglesia, la organización o la institución, pero no con Jesús mismo. Nos involucramos tanto haciendo planes que corremos el riesgo de olvidamos de Jesucristo. Nuestra primera prioridad será siempre conocerlo a ÉL. Lo que le importaba al apóstol Pablo era conocer a Jesucristo (3:8), ahí es donde comienza la pasión en la cooperación, por lo tanto: Debemos conocer más a Jesucristo y participar en sus sufrimientos. "Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a Él en su muerte." Fil. 3:10.
El apóstol nos deja su legado. "Ahora me alegro en medio de mis sufrimientos por ustedes, y voy completando en mí mismo lo que falta de las aflicciones de Cristo, en favor de su cuerpo, que es la Iglesia" (Col. 1:24). Tanto Pablo, Timoteo y Epafrodito dieron un paso más allá. Se entregaron totalmente a punto de arriesgar la vida misma. La iglesia como parte de su misión está presente en el mundo para completar lo que falta de sus sufrimientos en la extensión del Reino de Dios (Fil. 1:29, 1 P. 4:13, 16). Es identificarnos y servir a los más vulnerables. Hay lugares en el mundo donde la iglesia es muy débil y sufre.
Se nos invita a estar en el seguimiento de Jesús y dar pasos de fe. La presente condición del mundo está marcada por el sufrimiento (Ro. 8:18-20). Nuestra vida debe ser un final abierto y lleno de sorpresas en las manos de Dios. Nunca terminamos de saber lo que viene después. ¿Es costoso estar en el centro de la voluntad de Dios? Esta debe ser nuestra pasión (Fil. 3:13-14).

Preguntas para la reflexión
·         ¿Estamos abiertos a tener comunión, compartir, participar y contribuir con otras iglesias del pueblo, ciudad y región? ¿Qué implica?
·         ¿Qué consecuencias concretas tendría que tener la participación en la comunión del evangelio?
·         ¿Cuáles son los obstáculos para avanzar hacia el nivel más alto de la cooperación, solidaridad y comunión? ¿Qué pasos debemos dar para superarlos?
·         ¿Cómo podemos colaborar unos con otros para extender el Reino de Dios entre la gente más vulnerable, débil y menos evangelizada? ¿Cómo contribuir con la iglesia sufriente en otros lugares del mundo?

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LA IGLESIA NO SE ARREGLA SÓLO CAMBIANDO DE ZAPATOS (II)
José María Castillo

Ahora bien, como sabe cualquier persona medianamente cultivada, la teología sigue siendo un conjunto de saberes que se han quedado demasiado trasnochados. Porque son ideas y convicciones que se elaboraron y se estructuraron hace más de ochocientos años. Y, como es lógico, en una cultura como la actual, cuando la mentalidad de la casi totalidad de la gente tiene otros problemas y busca otras soluciones, ¿nos vamos a extrañar de que las enseñanzas del clero interesan poco y cada día a menos personas? Yo estoy de acuerdo en que Dios es siempre el mismo. Y no se trata de que la gente de cada tiempo se invente el “dios” que le conviene a la gente de ese tiempo. Nada de eso. Se trata precisamente de todo lo contrario. Se trata de que nos preguntemos en serio si lo que enseñamos, con nuestras teologías y nuestros catecismos, es lo que Dios nos ha dicho. O más bien lo que enseñamos es lo que se les ha ido ocurriendo a una larga serie de teólogos, más o menos originales, que, en tiempos pasados, dijeron cosas que hoy ya sirven para poco.
Termino poniendo un ejemplo, que ilustra lo que intento explicar. En el “Credo” (nuestra confesión oficial de la fe), empezamos diciendo: “Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso”. Eso es lo que enseñó el primer Concilio ecuménico, el de Nicea (año 325). De otros calificativos, que se le podían haber puesto al Dios de nuestra fe, se escogió el de “todopoderoso”, Es decir, si optó por el “poder”, no por la bondad o el amor, que es como el Nuevo Testamento define a Dios (1 Jn 4, 8. 16). Pero no es esto lo que ocasiona más dificultades. El problema principal está en que, si se lee el texto original del concilio, el griego, lo que allí se dice es que los cristianos creemos en el “Pantokrátor”, que era el título que se atribuyeron a sí mismos los emperadores romanos de la dinastía de los “antoninos” (del 96 al 192), que dominaron la edad de oro del Imperio, y se igualaron a los dioses. Ahora bien, el “Pantokrátor” era el amo del universo, el dominador absoluto del cosmos. Una manera de hablar de Dios que poco (o nada) tiene que ver con el Padre que nos presentó Jesús. Y conste que este ejemplo, siendo importante, es relativamente secundario. Sin duda alguna, la teología necesita una puesta al día, que implica problemas mucho más graves que los zapatos del papa. Vamos a intensificar nuestra fe y nuestra esperanza en que el papa Francisco va a dar pasos decisivos en este sentido. En ello, los creyentes nos jugamos más de lo que seguramente imaginamos.

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

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