sábado, 23 de marzo de 2019

El pueblo reconoce sus pecados, L,. Cervantes-O.

Esdras orando, Gustave Doré


24 de marzo, 2019

“Nosotros hemos desobedecido a nuestro Dios al casarnos con mujeres de países que adoran a otros dioses. Pero todavía hay esperanza para nuestro pueblo Israel”.
Esdras 10.2b, TLA

De esta manera puede plantearse el enorme dilema que se planteó al grupo de repatriados judíos en Jerusalén a consecuencia de las observaciones de Esdras y de su dramática oración de confesión (9.6-15), ante la necesidad de anular los matrimonios con mujeres extranjeras y de preservar el “linaje santo” (9.2a):

En un momento cuando el proceso de reforma religiosa y reconstrucción nacional está en todo su apogeo, el mensaje de Esdras y Nehemías afirma la importancia de la identidad nacional y la pureza religiosa. Las leyes sobre los matrimonios mixtos (Esd 10) y las listas de genealogías deben entenderse a la luz del momento histórico que se vive. La crisis en que se sumergió el pueblo de Israel y, específicamente, la comunidad de Jerusalén luego del exilio y, más aún, luego de la reconstrucción del templo, demandó esta serie de medidas drásticas.[1]

Los gestos de humillación de Esdras junto con el contenido histórico y teológico de su oración (9.6-15), llamaron poderosamente la atención del pueblo. Un gran grupo de hombres, mujeres y niños se congregaron alrededor de él para expresar su arrepentimiento por el gran pecado cometido. La confesión, el llanto y la desesperación de Esdras dieron resultado pues al dramatismo de sus acciones le siguió la respuesta del pueblo: “Mientras Esdras estaba de rodillas frente al templo, reconociendo el pecado del pueblo, una gran cantidad de hombres, mujeres y niños se juntó alrededor de él, llorando amargamente” (10.1). Esta imagen del pueblo impactado por lo enunciado por el escriba en su oración será el telón de fondo de lo que sucederá inmediatamente después. Si se marcan los momentos más climáticos de esta historia, éste es uno de ellos, pues la reacción emocional del pueblo es la que abriría la puerta a la decisión tan extrema que se tomaría a continuación.

Un laiço llamado Secanías se convirtió en vocero del grupo quien, en un acto de solidaridad con el pueblo y de humillación ante Dios afirma: “Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios...” (v. 2). Secanías reconoció la gravedad de la situación. Aunque él no fue identificado, posteriormente, en la lista de les que se habían casado con mujeres extranjeras, se solidarizó con el pecado del pueblo, como anteriormente lo había hecho Esdras. “Secanías tiene que animar a Esdras en su desolación (Esd. 10.2-4). Tal era la tristeza en la que se hallaba sumido. Quizá esto signifique también la dificultad de la tarea del reformador y la resistencia de los deportados. Por eso, Esdras quiere primero la adhesión de los líderes del pueblo (10.5). Le espera una tarea bastante controvertida y complicada. Continúa su oración y ayuna la noche entera, ‘a causa de la rebeldía de los deportados’ (10.6)”.[2]

La propuesta de Secanías fue hacer un pacto con Dios, anular los matrimonios mixtos y acabar con esas familias. El propósito era borrar radicalmente la causa que podía traer el juicio de Dios al pueblo. El ofrecimiento del v. 3 (“Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los [hijos] nacidos de ellas”) es en extremo aventurado puesto que se refiere a un nuevo pacto con Dios y manifiesta la posibilidad de un doloroso consenso entre los implicados aun cuando, como se verá más adelante, hubo algunos hombres que no aceptaron esta resolución. La expresión: “Obedeceremos la ley de Dios” es compleja y difícil de comprender porque, si bien es cierto que en el Pentateuco se prohibían los matrimonios mixtos (Ex. 34.16; Dt. 7.1-4), la ley no ofrece criterios para casos en los que estos matrimonios ya existen. Esa ley no recomendaba el divorcio ni sugería la anulación. “No se trata de una cuestión racial, ni tampoco racista. Se denuncia el peligro del sincretismo, es decir, de una mezcolanza religiosa, en consonancia con el espíritu de Mal 2.10-12: ‘Los de Judá han sido infieles; en Israel y en Jerusalén se ha hecho algo abominable. Los de Judá han profanado el santuario tan querido al Señor, casándose con mujeres que adoran a dioses extranjeros’”.[3] Las instituciones del matrimonio y la familia, de corte tan tradicional en la historia antigua, pero que por ello mismo contenía usos y costumbres cuestionables, se cimbraron hasta sus cimientos más profundos con esta determinación.

El biblista argentino Pablo Andiñach aborda el problema desde la inevitable relación de Israel con los demás pueblos:

Ante la crisis y el riesgo de perder identidad esta obra aboga por la separación del pueblo de aquellos que son distintos (en contraste con el mensaje de los libros de Rut, Jonás y otros textos esparcidos en las Escrituras). La respuesta de Esd-Neh es la expulsión de las mujeres extranjeras y sus hijos y la centralización del poder religioso en el templo y el sacerdocio. Ambos elementos deben ser evaluados como una opción para el momento histórico que enfrentaron y no como un mandato. En el juego del equilibrio entre la preservación de la identidad y la apertura a lo nuevo que ha de modificar nuestras tradiciones, esta obra opta por romper el equilibrio como estrategia para superar una crisis. Pero Israel no nació como pueblo ni continuó su vida posterior a este período aislándose del resto del mundo ni expulsando a quienes fueran distintos de él sino participando de una dialéctica creativa y generosa donde aportó su mensaje y supo recibir la sana influencia de quienes los rodeaban.[4]

Por otro lado, como subraya Walter Brueggemann, “la ‘reforma’ llevada a cabo por Esdras, costosa y notable”, fue “un movimiento de purificación de la Torah que resultó excluyente, no solamente hacia los no judíos sino también hacia otros judíos (‘el pueblo de la tierra’) quienes fueron vistos como ‘menos judíos’ que el pequeño grupo de repatriados, quienes se presentaron a sí mismos como los ‘verdaderos judíos’, calificados de ese modo en relación con la obediencia más pura a la Toráh. […] Esta propensión a la exclusión es un sello distintivo de los repatriados de Babilonia”.[5] Este texto en el libro de Esdras posiblemente revela el comienzo de una nueva práctica en relación con los matrimonios mixtos (endogamia), a la luz del peligro que presentaban para una comunidad judía en minoría.

Definitivamente, el rostro excluyente de Dios que ofrece Esdras 9-10, no necesariamente coincide con otros textos en los que se sugiere la inclusión de extranjeros en el pueblo. Lília Dias Marianno se ha referido, desde Brasil, a los sentimientos de exclusión (desde el título de su análisis: “Los/as extranjeros/as dicen: ‘¡Yahweh no nos excluirá de su pueblo!’”) que experimentaron las mujeres extranjeras y los hijos de esas uniones, confrontando con la historia de Esd 10 los episodios de Agar e Ismael, Rut y Noemí, y los niños de Jonás: “Los líderes consiguieron arreglar una forma de transformar a Yahweh, el Dios libertador del débil y del oprimido en el Dios de las élites fortalecidas. Transformaron el Dios de toda la tierra, en el Yahweh exclusivo del pueblo judaíta. Considerando a los extranjeros como gente inferior, los líderes se sintieron en el derecho de excluirlos de la congregación, de las familias y de todo lugar donde pudiesen ser considerados una amenaza”.[6]


[1] S. Pagán, Esdras, Nehemías y Ester. Miami, Caribe, 1990 (Comentario bíblico hispanoamericano), p. 41.
[2] Neftalí Vélez Chaverra, “Reconstrucción e identidad (La alternativa de Esdras)”, en RIBLA, núm. 9, 2001, p. 40.
[3] P. Abadie, El libro de Esdras y de Nehemías. Estella, Verbo Divino, 1998 (Cuadernos bíblicos, 98), p. 44.
[4] P. Andiñach, “Introducción a Esdras y Nehemías”, en Cuadernos de Teología, Instituto Universitario ISEDET, vol. XXX, 2011, pp. 126-127. Énfasis agregado.
[5] W. Brueggemann, An introduction to the Old Testament. Louisville, Westminster/John Knox Press, 2003, p. 365.
[6] L. Dias Marianno, “Los/as extranjeros/as dicen: ‘¡Yahweh no nos excluirá de su pueblo!’”, en RIBLA, núm. 48, 2004/2, p. 42.

Esdras 10.1-9 / Hebreos 2.10-18, TLA

1 Mientras Esdras estaba de rodillas frente al templo, reconociendo el pecado del pueblo, una gran cantidad de hombres, mujeres y niños se juntó alrededor de él, llorando amargamente. 2 Entonces Secanías hijo de Jehiel, que era descendiente de Elam, le dijo a Esdras: "Nosotros hemos desobedecido a nuestro Dios al casarnos con mujeres de países que adoran a otros dioses. Pero todavía hay esperanza para nuestro pueblo Israel. 3 Vamos a prometerle a nuestro Dios que nos separaremos de todas esas mujeres y sus respectivos hijos. Haremos todo lo que tú y los que respetan el mandamiento de Dios nos indiquen. Obedeceremos la ley de Dios. 4 Levántate, porque es tu deber hacer esto; nosotros te apoyaremos. ¡Vamos, anímate!".
5 Entonces Esdras se puso de pie, llamó a todos los israelitas, incluyendo a los principales sacerdotes y a sus ayudantes, y les hizo prometer que cumplirían lo que Secanías había propuesto. Y ellos prometieron hacerlo. 6 Después, Esdras salió del templo de Dios y se fue a la habitación de Johanán hijo de Eliasib, y se quedó allí esa noche. Estaba tan triste por la desobediencia de los que habían vuelto de Babilonia que no quiso ni comer ni beber.
7 Más tarde se le ordenó a los habitantes de todo Judá y Jerusalén que los que habían regresado de Babilonia debían reunirse en Jerusalén. 8 Los jefes y los consejeros ordenaron que el que no se presentara dentro de tres días sería echado del grupo de los que regresaron, y se le quitarían todas sus propiedades. 9 Así que a los tres días estaban reunidos en Jerusalén todos los hombres de las tribus de Judá y de Benjamín. Era el día veinte del mes de Quislev cuando se encontraban todos sentados en la plaza del templo de Dios. Todos temblaban preocupados por lo que Secanías había propuesto y por la fuerte lluvia que caía sobre ellos.
*
10 Dios hizo todas las cosas para él mismo, y quiere que su gloria la compartan todos los que lo aman y obedecen. Para eso, Dios tenía que hacer perfecto a Jesucristo y dejarlo morir, pues Jesucristo es el Salvador de ellos. 11 Todos los que aman y obedecen a Dios son sus hijos, y Dios es padre de todos ellos. Y como Jesús también es Hijo de Dios, no se avergüenza de tratarlos como hermanos, 12 pues él le dijo a Dios:
Cuando mi pueblo se junte
para adorarte en el templo,
yo les hablaré de ti,
y te cantaré alabanzas.
13 También dice: "Confiaré en Dios". Y añade:
Aquí estoy, con los hijos
que Dios me ha dado.
14 Nosotros somos seres de carne y hueso. Por eso Jesús se hizo igual a nosotros. Sólo así podía morir para vencer al diablo, que tenía poder para matar a hombres y a mujeres.15 Con su muerte, Jesús dio libertad a los que se pasaban la vida con miedo a la muerte. 16 Queda claro que Jesús no vino para ayudar a los ángeles, sino a todos los descendientes de Abraham. 17 Para poder ayudarlos, tenía que hacerse igual a ellos. Por eso Jesús es un Jefe de sacerdotes en quien se puede confiar, pues está lleno de amor para servir a Dios. Además, por medio de su muerte, Jesús logró que Dios nos perdonara nuestros pecados. 18 Y como Jesús mismo sufrió, y el diablo le puso trampas para hacerlo pecar, ahora, cuando el diablo nos pone trampas, Jesús puede ayudarnos a todos.

sábado, 16 de marzo de 2019

Letra 612, 17 de marzo de 2019


LA RECONSTRUCCIÓN INTEGRAL DEL PUEBLO DE DIOS
LOS JUDÍOS DESPUÉS DE LA RECONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO
Samuel Pagán

Nuestro conocimiento de la comunidad judía luego de la reconstrucción del templo no es extenso. Las fuentes que están a nuestra disposición son las siguientes: las referencias que se encuentran en los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías; lo que podemos inferir de los libros de los profetas Abdías, Zacarías y Malaquías; los descubrimientos arqueológicos relacionados con esa época; y la historia antigua.
Todas estas fuentes apuntan hacia el mismo hecho: la comunidad judía, aunque había superado la crisis del retorno y la reconstrucción, estaba esencialmente insegura y se sentía defraudada. Las esperanzas que alimentaron en el exilio no se materializaron, y las expectativas mesiánicas en tomo a Zorobabel no se hicieron realidad. La comunidad judía restaurada no era ni la sombra del Israel pre-exílico. Los sueños y las expectativas fueron sustituidos por el desánimo y la frustración.
La historia de la comunidad judía en Jerusalén estuvo estrechamente relacionada con la historia del imperio persa. Darío I, quien gobernó durante los años 522-486 a.C., demostró no solo su inteligencia militar, sino además su gran capacidad y sabiduría administrativa. AI mantener la política expansionista de sus predecesores, dividió el imperio persa en 20 satrapías o distritos semiautónomos.
Cada satrapía tenía su gobernante, con el título de “sátrapa”, a quien los gobernadores locales debían informar. Un cuerpo militar supervisaba al sátrapa y respondía de ello ante el rey persa. El sistema intentaba establecer un balance de poderes en los varios niveles administrativos, políticos, económicos y militares del imperio. Durante la administración de Darío I, Persia alcanzó uno de los momentos más importantes de su historia. Entre los logros se pueden identificar los siguientes: construyó carreteras para unir y comunicar internamente el imperio; construyó un canal para unir el Río Nilo con el Mar Rojo; desarrolló una serie importante de reformas legales y un sistema de monedas; promovió la banca, el comercio y la industria; y construyó edificios importantes en diferentes lugares del imperio.
Reconstruido ya el templo, el número de judíos que se animó a regresar a Jerusalén aumentó. Las listas que se encuentran en Esdras 2 y Nehemías 7 posiblemente se relacionen con un censo de la población de Judá efectuado durante la época de Nehemías. Es probable que se esté hablando de unas 50 000 personas.
Durante la administración persa, Judá era parte de la quinta satrapía conocida como “del otro lado del río”, en referencia al río Éufrates. Es posible que haya sido gobernada desde Samaria. Los asuntos locales estaban bajo la incumbencia de los sumos sacerdotes, entre los cuales podemos identificar a Josué, a Joiacim, a quien le sucedió Eliasib, a Joiada, a Joiatán, y, posteriormente, a Jadúa (Neh 12.10, 26).
Estos dos niveles administrativos deben haber estado en conflicto continuo y creciente. Los oficiales de Samaria no sólo impusieron cargas tributarias excesivas al pueblo, sino que fomentaron el enfrentamiento entre la comunidad judía y el imperio persa (véase Neh. 5.4,14-19; Esd. 4.6).
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ORIGEN DE LAS SINAGOGAS
Roland de Vaux

Cuando el judaísmo quedó finalmente constituido, en todas las comunidades judías de Palestina y de la diáspora, incluso al lado del templo, había edificios en que no se celebraba culto sacrificial, pero en los que se reunía la comunidad para orar y para la lectura y enseñanza de la ley. Nos referimos a las sinagogas. El único detalle que nos interesa en esta obra es el origen de esta institución, que es una cuestión bastante oscura.
La opinión predominante es que la institución comenzó en Babilonia durante el destierro como sustitutivo del servicio del templo y que fue introducida en Palestina por Esdras. Otros opinan que nació en Palestina después de Esdras y de Nehemías, o sólo después de terminada la época persa. Algunos eruditos creen que se trata de una creación palestinense, aunque anterior a la ruina del templo; según ellos sería una consecuencia de la reforma de Josías: los fieles del campo, privados de santuario y de sacrificios, excepto en las grandes fiestas en que podían acudir a Jerusalén, adoptaron la costumbre de reunirse ciertos días para celebrar un culto sin sacrificios.
La variedad de estas hipótesis se explica por la ausencia de textos antiguos que sean bastante explícitos. La existencia de sinagogas en Egipto, de “lugares de oración”, está documentada por inscripciones y papiros a partir de mediados del siglo III a.C. Josefo, Bell. 7, 3, 3, dice que había una sinagoga en Antioquía bajo los sucesores de Antíoco Epífanes. La sinagoga descubierta en las excavaciones de Délos data de fines del s. II o principios del I a.C. Éstos son los testimonios más antiguos.
Ninguno de los textos bíblicos que se han invocado, en particular Ez 11,16 y Esd 8,15-20, prueba la existencia en Babilonia de locales comunes de oración durante el destierro, y el Sal 137 parece excluirla. En cuanto a Palestina, se puede invocar el libro apócrifo de Henoc, que habla de «casas de asambleas» de fieles, 46,8, pero esto se aplicaría a lo sumo al tiempo de los Macabeos. Queda, por fin, el Sal 74,7-8: «Han entregado tu santuario a las llamas..., han incendiado en el país todo lugar de asamblea de Dios.» Este salmo ha sido atribuido por muchos críticos a la época macabea, pero esta fecha parece demasiado tardía y este pasaje particular se podría entender mejor de la destrucción del templo por Nabucodonosor; los otros lugares de asamblea podrían ser los antepasados de las sinagogas.
Pero queda siempre la dificultad de relacionar su institución con la reforma de Josías, que, como se ha visto, sólo había cerrado los santuarios locales durante un breve período. Estos «lugares de asamblea de Dios», ¿no serían estos mismos santuarios que estarían de nuevo en actividad a la sazón de la toma de Jerusalén? El carácter parenético de ciertos pasajes del libro de Jeremías no requiere que hubiesen sido para leerse en las sinagogas.
No hay, pues, nada que permita determinar cuándo comenzaron a existir las sinagogas. Por lo demás, es verosímil que la institución se fuese formando poco a poco, bajo la presión de dos factores del judaísmo postexílico: la ley de unidad del santuario se había impuesto, por lo cual parecería no sólo legítimo, sino necesario, poseer lugares de oración (sin culto sacrificial) fuera de Jerusalén; sobre todo, la importancia que se daba a la ley exigía quizá que fuese leída y enseñada en las comunidades; ahora bien, las sinagogas eran centros de enseñanza tanto o más que de oración. Estos factores intervenían tanto en Palestina como en la diáspora, y al azar de los descubrimientos se debe el que conozcamos en Egipto la primera sinagoga documentada con seguridad.
A propósito del reinado de Josafat, 2Par 17.7-9 refiere la misión confiada a seglares, a levitas y sacerdotes, que debían ir con el libro de la ley a instruir al pueblo en todas las ciudades de Judá. Este informe, que parece calcado en la reforma judiciaria del mismo rey, 2 Cr 19.4-7, seguramente no se aplica al reinado de Josafat, pero puede reflejar una práctica del tiempo del cronista; ahora bien, hacían falta locales donde se pudiese dar tal instrucción. Adondequiera que nos volvamos, no salimos del terreno de las hipótesis y las sinagogas no nos aparecen con plena claridad hasta comienzos de nuestra era: pero estas sinagogas no pertenecen ya a las instituciones del Antiguo Testamento.
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CONFRATERNICE: ¿BRAZO RELIGIOSO DE LA “CUARTA TRANSFORMACIÓN”? (I)

Soy un seguidor de la vida y de la obra de Jesucristo. Porque Jesucristo luchó en su tiempo por los pobres, por los humildes. Por eso lo persiguieron los poderosos de su época. Entonces soy en ese sentido un creyente. Tengo mucho amor, lo digo de manera sincera, por el pueblo. (Nación 321, 1 de diciembre de 2018)
Andrés Manuel López Obrador

La Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice) de México, surgida a raíz de los cambios constitucionales en materia religiosa, entre 1991 y 1992, ha sido uno de los organismos más visibles que aglutinan a las iglesias no católicas del país. A consecuencia del fracaso continuo en la creación de un Concilio Nacional Evangélico, que tuvo antecedentes en la primera mitad del siglo XX, pero que no se pudo consolidar, y de otros intentos (como la Convención Nacional Evangélica, que funcionó hasta los años 80), la coyuntura experimentada durante el sexenio de 1988-1994 permitió que Confraternice se impusiera como una representación, siempre puesta en dudas por las llamadas “iglesias históricas”, de las iglesias no católicas. El pastor pentecostal Arturo Farela Gutiérrez (ex integrante de las Asambleas de Dios), su fundador y presidente hasta la fecha, fue, desde esos años iniciales, la figura más notoria de estas iglesias, luego de competir con otros líderes, como Alberto Montalvo, quien también intentó, con el Foro Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Fonice) como membrete, hacerse de la “representación evangélica” ante el gobierno (Cf. Felipe R. Vázquez Palacios, Andando el camino, en La fe y la ciudadanía en la práctica evangélica veracruzana, 2007).
En ese entonces se señaló la forma en que los nuevos liderazgos de estas iglesias asumieron un papel más activo y hasta agresivo, en medio de los cambios constitucionales que otorgarían personalidad jurídica a las iglesias (ahora como Asociaciones Religiosas), algo impensable años atrás, pero que, como parte del proceso de “modernización” del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, se requería la legitimación mutua (de las iglesias al gobierno, y viceversa), luego de la crisis electoral de julio de 1988. El primer gran golpe propagandístico por parte del régimen consistió en referirse, en la iniciativa de modificaciones a la Constitución, a las “iglesias”, en vez de la “iglesia”, lo que generó un fervoroso entusiasmo en el movimiento evangélico, al grado de que en las marchas se empezó a escuchar la consigna: “¡Salinas, amigo, Cristo está contigo!”. (LC-O)

Protestante Digital, 15 de marzo de 2019

Actividades y avisos


OREMOS POR LAS CLASES DE LA ESCUELA DE FORMACIÓN CRISTIANA DE TODOS LOS NIVELES: NIÑOS Y ADULTOS

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 19 de marzo, 19 hrs.
Modera: Hna. Ruth Carrillo A.

Llamamiento: Salmo 150
Oración de ofrecimiento
Himno: “Porque tú eres bueno” (51)
Círculo de oración y testimonios
Lectura bíblica: Esdras 5
Tema: Avances y retrocesos en la reconstrucción
Himno: “Cristo, nombre glorioso” (242)
Ofertorio
Bendición pastoral

¿MORA DIOS EN TEMPLOS HECHOS DE MANOS?
Samuel Pagán

E
l tema que presenta todo este capítulo es la oposición que se levantó contra la reconstrucción del Templo. Aquella reacción negativa hacia el Templo no es nueva en la Escritura. Desde que en el reinado de David comenzó a considerarse la idea de construir un templo para Jehová, hubo sectores en el pueblo que no recibieron la idea con agrado. […] Jehová era conocido como un Dios que caminaba con el pueblo y que no tenía una morada física permanente {véase 2 S. 7.4-11). Durante ese momento histórico, el pueblo estaba en un proceso de pasar de una comunidad seminómada, a una más sedentaria Posteriormente, el Templo de Jerusalén fue construido por Salomón (véase 1 R. 6; 2 Cr. 3.1-14). La construcción de un templo es un proyecto muy importante para cualquier comunidad religiosa Los templos son símbolos de la fe y su estructura revela no solo la belleza artística y arquitectónica, sino los objetivos y las prioridades institucionales. […]
Mientras mejor comprendamos nosotros el propósito real de los templos, mejor obra llevaremos a cabo. La relación entre un edificio y la misión de la Iglesia es íntima Los templos son centros de adoración, celebración y servicio cristiano, aunque también pueden convertirse en ídolos que afecten en forma negativa la misión de la iglesia No es infrecuente ver congregaciones que se esfuerzan por construir sus templos y una vez terminada la construcción del edificio, no tienen proyectos ni programas que faciliten su uso óptimo, para el servicio y la misión cristiana en la comunidad a la que están llamados a servir.
Una teología diferente en tomo al Templo podemos leerla en Isaías 56-66. Según esta sección del libro de Isaías, la teología del Templo que presenta Ezequiel le da mucha Importancia al Templo y poca relevancia a los aspectos esenciales de la fe. Un punto importante en esta percepción teológica se presenta en Is. 66.1-2, donde Jehová dice: “El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar…?”.
Según este grupo de discípulos de la escuela de Isaías, más importante que la estructura era la pobreza y la humildad. Este grupo relacionaba la calidad y la profundidad de la experiencia religiosa, no en términos del Templo sino en términos de una piedad genuina (Is 56.6).
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

24 – Culto de Avance y Fortalecimiento / Capacitación de oficiales

La oración de Esdras: preparación espiritual, Pbro. Alejandro Zamorano Ávila

17 de marzo de 2019

Esdras 9 / Hebreos 5.7-14, TLA

1 Cuando terminaron de hacer todo esto, vinieron los jefes y me dijeron: "Esdras, queremos informarte que nuestro pueblo no se ha mantenido apartado de la gente que vive aquí. Todos ellos imitan las horribles costumbres de los pueblos que habitan en Canaán y Egipto. 2 Los judíos se han casado con mujeres de esos pueblos, así que el pueblo de Dios se ha mezclado con esa gente. Los primeros en pecar de esta manera han sido los jefes, los gobernantes, los sacerdotes y sus ayudantes".
3 Al saber esto, rompí mis ropas, me arranqué los cabellos y la barba para demostrar mi dolor, y lleno de tristeza me senté en el suelo. 4 Así permanecí hasta el atardecer. A mi lado permanecieron los que habían regresado conmigo, pues tuvieron miedo del castigo que Dios enviaría por causa del pecado de estos israelitas.
5 A la hora del sacrificio de la tarde me recuperé de mi tristeza. Sin quitarme mis ropas rotas me puse de rodillas delante de mi Dios, y extendiendo mis brazos 6 le dije: "¡Dios mío, qué vergüenza! ¡Estoy tan confundido que no sé cómo hablarte! Nuestros pecados son tantos que si los pusiéramos uno sobre otro llegarían hasta el cielo. 7 Hemos estado pecando gravemente desde hace mucho tiempo. Por causa de nuestra maldad todos nosotros, incluyendo a nuestros reyes y sacerdotes, hemos sido entregados al poder de los reyes de otros países. Hasta hoy nuestros enemigos nos han herido, robado, humillado y sacado de nuestro país.
8 Pero ahora, Dios nuestro, tú has sido bueno con nosotros y has permitido que algunos quedemos en libertad y vengamos a vivir seguros en este territorio que tú apartaste para nosotros. Nos has dado nueva esperanza y has hecho renacer la alegría en nosotros. 9 Aunque somos esclavos, no nos has abandonado. Tu amor por nosotros es tan grande que hiciste que los reyes de Persia nos permitieran volver para reconstruir tu templo, el cual estaba en ruinas. ¡Aquí en Judá y en Jerusalén tú nos proteges!
10 Dios nuestro, después de todo lo malo que hemos hecho, ¿qué podemos decir en nuestra defensa? No hemos obedecido las órdenes 11 que nos diste por medio de los profetas, tus servidores. Nos advertiste que el territorio que íbamos a ocupar estaba lleno de maldad, pues los que vivían allí habían llenado todo el territorio con sus horribles costumbres. 12 También nos dijiste que no debíamos permitir que nuestras hijas se casaran con hombres de esa gente, ni que las hijas de ellos se casaran con nuestros hijos. Tampoco debíamos ayudar a esa gente a tener paz y bienestar. De esa manera seríamos fuertes, disfrutaríamos de todo lo bueno de este territorio y después se lo dejaríamos a nuestros hijos y nietos como herencia para siempre.
13 Todo lo que nos ha ocurrido fue por nuestros pecados y nuestra grave culpa. Tú, Dios nuestro, no nos has castigado como lo merecíamos, sino que nos has dado libertad.14 ¿Cómo podríamos, entonces, volver a desobedecerte casándonos con mujeres de esos pueblos, que practican cosas tan horribles? ¡De ninguna manera! Porque entonces te enojarías tanto con nosotros que nos destruirías a todos.
15 ¡Dios de Israel, tú eres justo! Tú permitiste que un grupo de nosotros pueda salvarse, como ahora vemos. Reconocemos que somos culpables y que no tenemos derecho de acercarnos a ti".
*
7 Cuando Cristo estuvo aquí en el mundo, oró mucho a Dios, y con lágrimas le rogó que lo librara de la muerte, pues Dios tenía poder para hacerlo. Y como Cristo siempre fue obediente, Dios contestó su oración. 8 Aunque él era Hijo de Dios, por medio del sufrimiento aprendió lo que significa obedecer siempre a Dios. 9 Así, una vez que Cristo hizo todo lo que Dios le mandó, se convirtió en el salvador que da vida eterna a todos los que lo obedecen. 10 Por eso Dios también lo nombró Jefe de sacerdotes, como lo fue Melquisedec.
11 Hay mucho más que decir acerca de este asunto, pero no es fácil explicarles a ustedes todo, porque les cuesta mucho entender. 12 Con el tiempo que llevan de haber creído en la buena noticia, ya deberían ser maestros. Sin embargo, todavía necesitan que se les expliquen las enseñanzas más sencillas acerca de Dios. Parecen niños pequeños, que no pueden comer alimentos sólidos, sino que sólo toman leche.13 Son como niños recién nacidos, que aún no pueden distinguir entre lo bueno y lo malo. 14 En cambio, los que sí saben distinguir entre lo bueno y lo malo, y están acostumbrados a hacerlo, son como la gente adulta, que ya puede comer alimentos sólidos.

sábado, 9 de marzo de 2019

Letra 611, 10 de marzo de 2019


RECONSTRUCCIÓN INTEGRAL DEL PUEBLO DE DIOS
RECONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO
Samuel Pagán

Ciro murió en el año 530 a.C. y le sucedió en el trono su hijo mayor, Cambises. Este continuó la política expansionista de su padre hasta que murió en el año 522 a.C. El tipo de gobierno que hizo trajo, a su muerte, un período de inestabilidad y crisis al imperio. A Darío I, quien le sustituyó, le tomó varios años reorganizar la nación y consolidar el poder.
En el tiempo en que el imperio persa se conmovía en sus luchas internas, se produjo la contribución profética de Hageo y Zacarías. Ese período fue muy importante en el proceso de renovación de la esperanza mesiánica en la comunidad judía. La crisis en el imperio, unida al entusiasmo que produjeron las profecías mesiánicas en tomo a Zorobabel, fueron factores importantes para que la reconstrucción del templo llegara a su fin y se, procediera a inaugurarlo en el año 515 a.C.
Este templo, conocido como el Segundo Templo, que fue destruido por los romanos en el año 70 d.C., no podía ser comparado con el de Salomón. El culto tampoco era una reproducción fiel de la experiencia anterior al exilio. Sin embargo, templo y culto eran símbolos de unidad dentro de la comunidad, afirmaban la continuidad cúltica y religiosa con el Israel pre-exílico y, además, celebraban la importancia de las tradiciones para el futuro del pueblo.
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ESTRUCTURA Y DINÁMICA LITERARIA DE ESDRAS-NEHEMÍAS
Pablo Andiñach

Distinguimos las siguientes partes en el texto de Esdras-Nehemías.

·    Esdras 1-6: Desde el edicto de Ciro hasta la reinauguración del templo
·    Esdras 7-10: Memorias de Esdras
·    Nehemías 1-7: Memorias de Nehemías
·    Nehemías 8-10: Esdras lee la ley al pueblo, expiación y pacto
·    Nehemías 11-13: Memorias de Nehemías

ESDRAS 1-6
La construcción del sentido de esta obra es compleja y por momentos vacilante. Comienza con la narración del período que va desde el edicto de Ciro que abre la puerta al regreso a Jerusalén de los judíos de Babilonia y finaliza con el templo restaurado y en pleno funcionamiento. Esta etapa se cierra con la celebración de la pascua (Esd 6.19-22).
Dentro de esta parte distinguimos los caps. 1-2 que narran desde la salida hasta el asentamiento en Israel (2.70). La lista del cap. 2 incluye los nombres de los exiliados que regresan, pero también la de aquellos que no pudieron demostrar que pertenecían a Israel (2.59-63), incluidos algunos sacerdotes. Esto indica que detrás de la lista está tanto el sentido de pureza y verdadera pertenencia a la semilla de Abraham como el reclamo por la propiedad de la tierra de cada antepasado.
A partir de allí toda la narración se concentra en la reconstrucción del templo y sus dificultades, donde Zorobabel aparece como el líder de la comunidad y gestor de la restauración del culto, secundado por el sacerdote Josué. Una vez finalizada esta historia la obra prosigue con las intervenciones de Esdras y de Nehemías en forma alternada.

ESDRAS 7-10
Esta parte consiste en las llamadas “memorias de Esdras”. El edicto de Artajerjes habilita a los judíos a regresar y establecerse en Judá (7.13), indica la disposición de la corona a apoyar financieramente con donaciones y ofrendas (7.15-20) y coloca la Ley de Moisés como normativa para la vida del pueblo (7.25-26). Luego el texto se demora en los detalles del viaje hacia Jerusalén de toda la comitiva, destacándose la constatación por Esdras del hecho de la carencia de levitas para los servicios del templo.
Una rápida decisión le permite proveerse de levitas legítimos que son traídos de una aldea donde se habrían concentrado luego de la expulsión de Jerusalén. Al llegar a Jerusalén encara un tema que será central a su ministerio: el problema de los matrimonios de judíos con mujeres cananeas. Luego de una asamblea donde Esdras llama al arrepentimiento y a recomponer sus vidas en acuerdo a la Ley, se establece un pacto por el cual los varones se abstendrán de tomar por esposas a las extranjeras y expulsarán a las que en ese momento tenían, incluidos los hijos de ellas.
Desconocemos el número de personas afectadas por esta expulsión ni el impacto que habría tenido en la región pues las mujeres deberían haber vuelto a sus familias originales.

NEHEMÍAS 1-7
Estos capítulos consisten en el grueso de las “memorias de Nehemías”. Al observar que las murallas y las puertas de la ciudad están en ruinas encabeza un programa de tareas para repararlas. Entre la comunidad hay entusiasmo y muchos voluntarios se suman al trabajo, pero no dejan de aparecer los enemigos que conspiran contra la reconstrucción y la organización del pueblo.
La obra se concluyó en 52 días (6.15) y a partir de ello se volvió a poblar la ciudad y las aldeas vecinas. La inclusión de la lista ya presentada en Esd 2 persigue un fin no del todo claro, pero podemos afirmar que busca consolidar la tarea de Nehemías respaldándola con el prestigio del sacerdote Esdras. Neh 8-10. El v. 8.1 retoma el relato de las memorias abandonado en Esd 10.44. No sabemos por qué razón fue dividido de esta manera.
Comienza con la lectura de la Ley ante todo el pueblo y el reconocimiento de este de que ha vivido apartado de ella. En 8.14 se señala que recuerdan la celebración de la fiesta de las Tiendas y se disponen a construir las enramadas para celebrarla. En 9.2 se vuelve a insistir en la separación de los extranjeros y leen el libro de la Ley. Luego el texto presenta la oración de los levitas seguida de todo el pueblo. Sus últimos versículos (9.36-37) describen como pocos la situación de angustia de la comunidad posexílica: “He aquí que hoy somos siervos, siervos en la tierra que diste a nuestros padres…”.
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NEHEMÍAS 11-13
Los caps. 11 y 12,1-26 son listas de los habitantes de la ciudad. En 12,27-43 se narra la dedicación de la muralla y la alegría del pueblo, así como se señala el prestigio que sacerdotes y levitas tenían ante el pueblo (12,44). Las memorias de Nehemías son retomadas a partir de 13.4 y se extienden hasta el final del libro.
En esta oportunidad se narra una nueva reforma religiosa. Al regreso de su segundo viaje a Jerusalén Nehemías encuentra otra vez corrupción: Tobías el ammonita tenía una oficina en el templo, los levitas no recibían sus salarios y se habían marchado, no se respetaba el sábado y había vuelto a haber casamientos con mujeres extranjeras. Nehemías purifica (13.30) el templo y las personas y restablece el orden religioso. Con esta reforma se cierra el libro.
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ME HAN ESTREMECIDO MUJERES…, MUJERES DE FUEGO, MUJERES DE NIEVE
Américo Jara Reyes


Resultado de imagen para logo 8 de marzoEl Día Internacional de la Mujer fue instituido en 1975 por la ONU, en homenaje a las 129 obreras textiles que el 8 de marzo de 1908 murieron carbonizadas en Nueva York, cuando el dueño de una fábrica dictaminó incendiar el edificio antes que aceptar reclamos laborales. Y cada año se celebra, se reflexiona, se manifiesta en una jornada más de defensa de los derechos femeninos y de conquistas obtenidas en contra de la discriminación y de la violencia contra la mujer.
¡111 años de aquel 8 de marzo de 1908, 129 mujeres luchando por sus derechos, 129 mujeres carbonizadas, hace 111 años! En todo este tiempo muchas cosas han cambiado, con grandes e impensados adelantos en ciencia y tecnología, pero, lamentable-mente, quedan muchas sendas por transitar en lo que tiene que ver con las relaciones de poder, en donde la violencia contra la mujer es una marca siniestra, que evidencia la estructura perversa de la sociedad patriarcal.
Conmemorar un nuevo 8 de marzo ha de ser una convocatoria a la reivindicación y la denuncia, a conmoverse e indignarse en busca de un tiempo más justo. Sabernos parte de una historia y memoria de luchas obreras, sociales y políticas en las que mujeres valientes y combativas no se resignaron ante la injusticia, la discriminación, el prejuicio, las negaciones y violaciones, debe animarnos para avanzar hacia un futuro superador, en donde la práctica de la justicia y la experiencia cotidiana de la gracia sean las expresiones de vivir según el Espíritu.
Elsa Tamez, biblista y teóloga, ilumina y enfatiza que es vital marcar la resurrección de los cuerpos para romper con el dualismo patriarcal y maléfico que desprecia la materia y la emoción: “Tener fe implica creer que Dios resucita el cuerpo de la víctima inocente crucificada, condenada por la ley que hace funcionar la sociedad patriarcal. El cuerpo del crucificado es actualizado por los cuerpos de las mujeres golpeadas, violadas, torturadas. No se actualiza para legitimar la victimización, sino para solidarizarse con la víctima y resucitarla”. […]
Prensa Ecuménica, 8 de marzo de 2019

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...