domingo, 21 de julio de 2019

La defensa de la ciudad como prioridad, A.I. Vicente Orozco Gallegos

21 de julio de 2019

Nehemías 7.1-6 / I Pedro 2.4-10, TLA

Cuando se terminó de reparar el muro, se colocaron los portones en su lugar y se eligieron los guardias de las entradas, los cantores y los ayudantes de los sacerdotes. A mi hermano Hananí lo nombré gobernador de Jerusalén; a Hananías lo nombré jefe del palacio del rey, porque podía confiar en él, y además respetaba a Dios más que otras personas. Les dije que no debían abrirse los portones de la ciudad antes de la salida del sol, y que debían cerrarse al atardecer, antes de que los guardias se retiraran. Además, les ordené que nombraran guardias de entre los que vivían en Jerusalén, algunos para los puestos de vigilancia y otros para vigilar sus casas.
La ciudad de Jerusalén era grande y extensa, pero había poca gente en ella porque no se habían reconstruido las casas. Entonces Dios me dio la idea de reunir a todos, incluyendo los jefes y asistentes, para hacer una lista de las familias. Yo encontré el libro donde estaban anotados los que habían llegado antes, y en ese libro estaba escrito lo siguiente:
«Ésta es la lista de las personas de la provincia de Judá que volvieron de Babilonia. Fueron llevados prisioneros por el rey Nabucodonosor de Babilonia, pero volvieron a Jerusalén y a otros lugares de Judá. Cada uno volvió a su pueblo o ciudad.
*
4-5 Ustedes son piedras vivas que Dios está usando para construir un templo espiritual. Por lo tanto, acérquense a Jesucristo, pues él es la piedra viva que la gente despreció, pero que Dios eligió como la piedra más valiosa. Además, ustedes son sacerdotes especiales, y por medio de Jesucristo le ofrecerán a Dios los sacrificios que a él le agradan. Pues Dios dice en la Biblia:
Yo seré para Jerusalén
una piedra valiosa y escogida.
Seré la piedra principal,
y serviré de base al edificio.
El que confíe en mí
jamás será engañado.
Ustedes creen en Dios, y por eso consideran que esa piedra es muy valiosa. Pero a los que no creen, les sucede lo que dice la Biblia:
La piedra que rechazaron
los constructores del templo
es ahora la piedra principal.
Y también:
Ésta es la piedra
por la que muchos caerán;
muchos tropezarán en esta roca.
¡Eso es lo que se merecen! ¡Tropezarán por no aceptar el mensaje de Jesucristo!
Pero ustedes son miembros de la familia de Dios, son sacerdotes al servicio del Rey, y son su pueblo. Dios mismo los sacó de la oscuridad del pecado, y los hizo entrar en su luz maravillosa. Por eso, anuncien las maravillas que Dios ha hecho.
10 
Antes, ustedes no eran nada,
pero ahora son el pueblo de Dios.
Antes, Dios no les tenía compasión,
pero ahora los ama mucho.

sábado, 13 de julio de 2019

Letra 627, 14 de julio de 2019


LA RECONSTRUCCIÓN INTEGRAL DEL PUEBLO DE DIOS
LA DEUDA EN LA REFORMA SOCIAL DE NEHEMÍAS (IV)
José Severino Croatto

Resultado de imagen para deuda externa monedasEl v. 11 señala además una ironía digna de atención. Los acreedores han prestado a los pobres no sólo dinero, sino, también “trigo, vino y aceite”, aquellos productos que justamente los campesinos debían producir para-ellos. Pero los producen para los acreedores (que tienen los campos en hipoteca o expropiados), quienes se los “prestan”. ¿Cómo podrían devolverlos?
De ahí que si el v. 11 no habla de “condonar las deudas” sino de devolver, es por una razón muy honda. Es la única manera de rehabilitar a los pobres: que tengan sus propios medios de producción. Si éstos ya no están hipotecados, significa que no hay deudas. También el v. 11b indica más que una condonación de deudas: si así fuera, los deudores no deberían devolver dinero y alimentos. En cambio, ¡son los acreedores quienes tienen que “devolver” estas cosas que ellos mismos dieron en préstamo! ¿Cómo se devuelve lo que se presta? Estos bienes fueron dados en préstamo a cambio de garantías, hipotecas o expropiaciones, de tal forma que fueron producidos por los mismos que ahora los reciben. Son de ellos, y Nehemías les exige que se los “devuelvan”, y con creces (el ciento por uno, probablemente), por el daño provocado y para dar tiempo a que los campesinos recomiencen su propio ciclo productivo. Nada extraño, entonces, que este v. 11 esté en el centro de la estructura manifiesta del capítulo y del proyecto reformador de Nehemías.

Los cuatro lados del texto
No es el caso poner de relieve todos los vocablos o frases que se refieren a las instancias económica, social, política e ideológica. De hacerlo, el lector observaría la prevalencia del nivel económico (préstamo-deuda, tributo del rey, pan del gobernador, comprar, vender, campos..., empeñar-hipotecar, prestar, dinero, siclo, etcétera) con términos que recurren en el interior del texto. Lo importante es notar la interrelación que se teje en el texto entre los distintos niveles.
Un ejemplo: el hecho de que la clase dirigente de Jerusalén (nivel político) preste dinero o bienes de consumo (nivel económico) con hipoteca de bienes de producción (nivel económico-jurídico), engendra esclavos y pobres (nivel social) en el interior de una comunidad explícitamente llamada de “hermanos” (nivel ideológico). En sentido contrario: la memoria de ser una misma carne y el temor de Dios (vv. 5.9.15b), operan ideológicamente sobre Nehemías (quien escucha el clamor de los oprimidos) y sobre los responsables de la crisis (que son todos de la clase política, dirigente), para que condonen las deudas y devuelvan los bienes empeñados’ (nivel económico) para deshacer las diferencias sociales.
Para distinguir cada una de las instancias, hay que recorrer el texto entero. Ello significa que no son independientes entre sí, sino que se entrecruzan para generar el “sentido” del texto total. Es evidente que en la cúspide predomina el nivel político, ya que la reforma es llevada adelante por Nehemías en una instancia de poder como es la de gobernador.
De otra manera no se hubiera podido hacer una reforma social de base económica, por cuanto los opresores —aunque “hermanos” (v. 1b)— pertenecían a una clase social con poder político y económico. Es el caso de hablar de la función “salvífica” del poder usado para defender a los oprimidos, que lo son porque otro poder los subyuga.
Para concluir este parágrafo, hay que señalar otro hecho significativo que el texto “dice” implícitamente. La iniciativa de Nehemías es sólo de un segundo tiempo. El primer actor, el que levanta una queja o protesta, es el pueblo (v. 1), incluyendo a las mujeres. El dato es sociológicamente relevante. ¿Se le habría ocurrido a Nehemías hacer la reforma sin ese clamor del pueblo? Según el v. 6, parece que no.
También en Ex 3.7-9, el proyecto de liberación de Yavé sucede al grito de los oprimidos. El poder político de Nehemías hace posible y viable la reforma, sin embargo, la iniciativa no viene de arriba sino que surge de abajo. Es un hecho socio-político digno de atención. El poder político es una mediación que en este caso sirve para los intereses del pueblo.

Conclusión
A simple vista, un texto bíblico como el de Neh. 5 no parece tan rico. Tal vez por estar donde está (una obra poco usada), o porque su contenido parece agotarse en el hecho puntual del pasado. No es un texto profético, ni una “ley” o código. No obstante, como hecho histórico, al menos en su núcleo, es más sugerente e interrelaciona mejor los distintos niveles o instancias que hemos comentado. En normas como las de Dt. 15 no se capta, por ejemplo, la acción popular que presiona sobre las instancias políticas en favor de un cambio social.
A nosotros hoy en América Latina, un texto como el de Nehemías nos sugiere muchas cosas: que el “grito” del pueblo oprimido puede generar cambios; que los opresores tienen el poder de su parte, pero un poder conflictivo, inseguro, caduco; que los pobres de la tierra no tienen miedo de reclamar sus derechos; que puede haber una instancia política que use el poder para los que no lo tienen, y por eso son oprimidos; que el testimonio de los buenos gobernantes es una condición para pedir cambios a otros (recuérdese la argumentación testimonial de Nehemías en los vv. 14ss.).
Hay otra “punta” en el texto, que tiene que ver con la temática de este número de RIBLA, a saber, que la deuda de los oprimidos forma una cadena sin fin de nuevas deudas, haciéndose impagable. Neh. 5.11 propone cortar por lo sano (condonar todo el peso de la deuda) y algo más...: rehabilitar al oprimido, “devolviéndole” lo que parecía que se le “prestaba”. ¿No se dice aquí y allá que la deuda externa latinoamericana ya está pagada con creces, y que los acreedores deberían “devolver” abundantemente lo que aparentemente “prestaron”? Neh. 5 da qué pensar...
_____________________________________

EL GALIMATÍAS ACTUAL DE LA LAICIDAD EN MÉXICO (II)

Ésas y otras acciones, como a la que alude el artículo en cuestión, cuando en una ceremonia convocada por el gobierno en la frontera norte el sábado 8 de junio, dos religiosos (Farela y el sacerdote católico Alejandro Solalinde) tomaron la palabra para apoyar las negociaciones con Estados Unidos (Cf. Luis Hernández Navarro, “Con Dios de nuestro lado”, en La Jornada, 11 de junio de 2019,), marcadas por el enorme triunfalismo con que algunos sectores evangélicos han recibido esta impensable presencia en el ámbito político del país, están produciendo gran irritación entre los analistas y algunos legisladores que no han dejado pasar la oportunidad de señalar todo ello como una serie de exabruptos presidenciales (véase: “Que las iglesias prediquen la cartilla moral de la 4T es un atentado al Estado laico: PRD”, en La Otra Opinión, 27 de junio de 2019).
Riva Palacio cita los argumentos de Farela que explican su entusiasmo colaboracionista: “La Confraternidad cuenta con feligreses en siete mil congregaciones. Según Farela, la totalidad de cristianos evangélicos es de alrededor de 35 millones, y en Baja California, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Ciudad de México, Estado de México, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz, ‘tenemos más del 50 por ciento de la población total’. Farela habla el mismo lenguaje de López Obrador”.
La iglesia católica, por su parte, se deslindó abiertamente de la posibilidad de participar en la promoción de la Cartilla Moral (escrita por Alfonso Reyes hace 75 años) anunciada por el presidente y que el presidente de Confraternice confirmó con notorio entusiasmo, que ha compartido en cuanta ocasión se le presenta. Así lo dejó claro el vicario general de la diócesis de Querétaro, Martín Lara Becerril: “La Iglesia Católica es respetuosa de las decisiones de otras religiones en torno a la difusión de mensajes políticos, pero tiene claro que su misión es la predicación del evangelio y la doctrina cristiana. […] No haría falta integrar un nuevo código moral dentro de la iglesia católica cuando está suficientemente explícita y amplia como abarcar todo un proyecto moral con la sociedad” (Alejandro Payán Vázquez, “Católicos no tomarán carta moral de AMLO”, en Diario de Querétaro, 28 de junio de 2019).
A su vez, Rogelio Cabrera, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, dijo desconocer el acuerdo del gobierno con algunas iglesias para difundir el documento (David Casas, “CEM desconoce acuerdo del Gobierno para difundir la cartilla moral”, El Sol de México, 1 de julio de 2019). Precisamente El Sol de México fue el medio que dio mayor cobertura al anuncio de la colaboración de las iglesias evangélicas mediante un encabezado que buscó la mayor espectacularidad: “Evangelistas predicarán cartilla moral de AMLO” (Gabriela Jiménez, 27 de junio de 2019) y una fotografía de la reunión de AMLO con integrantes de Confraternice en febrero pasado.
En un amplio repaso histórico, las especialistas Ana Razo y Catherine Andrews observan atentamente la relación estratégica, consciente o no, de la insistencia lopezobradorista en la educación o formación ética con los recientes impulsos católicos y evangélicos en contra de los derechos humanos, de lo cual han dado sobradas pruebas en los últimos meses:

La pregunta obligada apunta a la política educativa. ¿Qué tipo de educación cívica queremos fomentar en las escuelas? ¿qué ciudadanía promueve la escuela pública?

Actividades y avisos

OREMOS POR LAS ACTIVIDADES PLANEADAS PARA EL MES DE JULIO

*

CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 16 de julio, 19 hrs.
Modera: Pbro. Alejandro Zamorano Á.

Llamamiento: Salmo 106.8-18
Oración de ofrecimiento
Himno: “Quiero levantar mis manos” (420)
Círculo de oración y testimonios
Lectura bíblica: Nehemías 9.22-31
Tema: La oración de Esdras (III)
Himno: “Guarda el contacto” (523)
Ofertorio
Bendición pastoral

LA ORACIÓN DE NEHEMÍAS 9
Robert North

E
l capítulo nueve de Nehemías puede dividirse en dos secciones. La primera relata varios detalles de un servicio de confesión, arrepentimiento y penitencia (vv. 1-5); la segunda es una oración larga que hace un resumen histórico de las relaciones entre Dios e Israel (vv. 6-37). Aunque en la estructura actual del libro estas secciones están unidas, posiblemente tienen una historia de redacción independiente. El autor-cronista las unió, como
La larga oración rítmica de Esdras tiene un intenso colorido deuteronomista, como generalmente ocurre en el Cronista, según Von Rad. Esto no excluye que la oración fuera originalmente una letanía compuesta para un día de ayuno y plegaria mientras aún existía el reino del norte, como sostiene A. Welch.
La oración es semejante al Sal 78; 105 y 106, y puede tomarse como un resumen de la Toráh que se inculca a los que escucharon su lectura en alta voz durante aquellos días. El resumen muestra una típica despreocupación de predicador por adaptar las fórmulas sacrosantas a las situaciones reales: la amenaza y la esclavitud de Asiría (v. 32) y de Egipto parecen estar más presentes que la libertad y el resurgimiento fomentados por el régimen persa. Esta oración, aunque no ha sido conservada como tal por la sinagoga posterior a Esdras, influyó fuertemente la estructura de su liturgia.
__________________________________________

PRÓXIMAS ACTIVIDADES
20 – Reunión de trabajo consistorial
21 – 2ª Conferencia sobre la Biblia del Oso: Antecedentes
28 – Capacitación de oficiales
29-2 Agosto – Curso de Verano y Campamento

El pueblo se integra a la acción de Dios, L. Cervantes-O.

Resultado de imagen para nehemias obra jerusalen

14 de julio, 2019

Cuando nuestros enemigos se enteraron de esto, los países vecinos tuvieron miedo y se sintieron avergonzados, porque comprendieron que esta obra se había realizado con la ayuda de nuestro Dios. Nehemías 6.16, TLA

Podría decirse que en la segunda parte de Nehemías aparece el nudo de todo el conflicto producido por la forma en que el plan y el proyecto divino de reconstrucción se enreda con el complot urdido en contra de Nehemías para acabar con él. (Véase el relato novelado de Roberto Estévez, "Esta noche te van a matar", basado en Nehemías 6: Protestante Digital, 20 de abril de 2015, http://protestantedigital.com/magacin/35931/Esta_noche_te_van_a_matar.) La estrategia central en este caso consistió en recurrir a un profeta que se prestó para tratar de desorientar al dirigente, hacer que huyera y que desobedeciera la ley. Nehemías visita a Semaías (no aparece mencionado más que aquí), quien se hallaba encerrado (v. 10), una situación un tanto enigmática: “Algunos piensan que estaba ritualmente impuro y por eso se había recluido en su casa. Otros relacionan su actitud con alguna experiencia de éxtasis, o con algún acto de simbolismo profético. Posiblemente, la narración quiere enfatizar que Nehemías, siendo gobernador de Judá, fue a visitar al profeta a su casa”.[1] El confinamiento de este hombre quizá implicaba un estado de “impureza ritual”, aunque algunos piensan que se encontraba “arrebatado por un espíritu profético”. El término usado “significa realmente ‘preso’, y sus resonancias detectivescas deben de ser intencionadas en este contexto, aun cuando Nehemías se limitara a visitar a alguien que se hallaba ‘confinado’ en su domicilio […]. La declaración del profeta es un oráculo, cuyo enérgico ritmo hierático es perceptible incluso en la traducción”.[2]

Semaías fue contratado (v. 12, “sobornado” traduce la RVR 1960) para transmitir un mensaje falso de parte de Dios. Vivía en Jerusalén y quizá tenía algún prestigio entre el pueblo. “El mensaje de Semaías a Nehemías se presenta de forma poética. Las frases ‘vienen para matarte’ y ‘vendrán a matarte’ (v. 10), no sólo forman parte del paralelismo poético, sino que intentan amedrentar a Nehemías. El consejo es que huya de sus enemigos. Nehemías no se deja intimidar. Rechaza de plano la sugerencia. Semaías entonces le aconseja refugiarse en el Templo para posteriormente acusarlo y desacreditarlo. A Nehemías, siendo laico, le estaba prohibido entrar al templo (Núm 18.1-7). Su respuesta negativa demostró valentía, conocimiento de las leyes y tradiciones del pueblo judío (v. 11)”.[3] Refugiarse en el templo era una acción que se tomaba cuando alguien estaba en peligro y podía servirle a Nehemías en esa circunstancia adversa. Es llamativa la forma tan enérgica en que éste reacciona para no ingresar al templo (“No pienses que soy un cobarde. ¿Crees que me refugiaría en el templo de Dios para salvar mi vida? ¡No! No lo haré”, v. 11), pues en realidad se trataba de una trampa más sutil por su carácter no sacerdotal. Además, advertir que el supuesto profeta colaboraba en los planes opositores de Tobías y Sanbalat le permitió asumir esa decisión tan resuelta y enfática: por un lado, no demostraría abiertamente su temor y, por el otro, no violaría la ley. Esta situación recuerda las prácticas actuales acerca del uso de los templos como “santuarios” para refugiados o migrantes, o las iniciativas como “Sagrada resistencia” que se acaba de anunciar en algunas iglesias de Estados Unidos para apoyar a las personas indocumentadas y evitar su deportación masiva (www.sanctuarynotdeportation.org/sacredresistance.html).

La conclusión del v. 13 es más que elocuente: “Querían asustarme para hacerme pecar, y así acusarme de ser una mala persona”. El v. 14 presenta otra oración breve de Nehemías, quien pide a Dios que vea las acciones de Tobías, de Sanbalat, de una profetisa llamada Noadías y de otros profetas que intentaban intimidarlo. “Esta oración revela que la oposición había afectado al sector profético de Jerusalén” (S. Pagán). En medio de todo este ambiente conspirativo y de oposición entre proyectos e intereses, el texto destaca los avances definitivos de la obra, como resultado de la forma en que el pueblo se había sumado al proyecto. Los días que duró el trabajo (52) ciertamente parecen exagerados (15a), pero son presentados así para contrastarlos con la percepción de los adversarios que, desde la óptica de Nehemías, debieron quedar impactados por la rapidez con que se avanzó. La ayuda divina, en ese contexto antiguo, debía ser la única causa que explicaría tan formidable éxito (16). La capacidad organizativa, el convencimiento profundo y la constancia en el empeño, todo ello basado en la fe en que todo era parte de un plan superior, resultaron ser los factores fundamentales que permitieron lograr tal milagro.

Los vv. 17-19 introducen el asunto de los compromisos personalizados que Tobías había conseguido por parte de algunos dirigentes de Judá, que se encontraron “entre la espada y la pared”: nunca dejaron de tener comunicación con Tobías, quien fue el enlace visible (y con un poder fáctico indiscutible, dadas sus cercanas relaciones con las familias notables) con la vertiente contraria al proyecto de reconstrucción.[4] “Los principales de Judá, posiblemente preocupados por el aislamiento económico y comercial de Jerusalén, comenzaron a comunicarse con Tobías, y a persuadir a Nehemías en torno a las buenas obras de su enemigo. Tobías contaba con un grupo importante en Jerusalén que ‘se habían conjurado con el’ (v.-18); le ‘habían jurado lealtad’ (VP). Esa lealtad estaba posiblemente relacionada con su matrimonio, y el matrimonio de su hijo, con familias prominentes de Jerusalén”.[5] Pero Nehemías no negoció con él y se mantuvo firme, pues comprendió muy bien sus propósitos.

En la discusión actual del plan estratégico de la CMIRP (atento también al de la Comunión Mundial de Iglesias reformadas como referencia), surgieron las preguntas teológicas que bien podrían ayudar a concluir esta reflexión, dada la forma en que se puede plantear la integración de las comunidades de fe a los proyectos y procesos divinos: a los planteamientos organizativos (formulación, desarrollo, implementación y evaluación; ¿dónde estamos hora?, ¿qué quiere Dios  crear?, ¿cómo llegamos allí? y ¿cómo lo estamos haciendo?) se les ha agregado una serie de preguntas teológicas equivalentes (muy barthianas, pues hay que recordar la discusión sobre el orden de Dios y el desorden humano, previo a la organización del Consejo Mundial de Iglesias en 1948):

·      “¿Adónde nos trajo Dios?”, esto es, de dónde nos ha sacado, cuáles han sido las líneas de continuidad y discontinuidad en las que Él ha querido colocarnos;
·      “¿Qué quiere hacer Dios mediante su iglesia?”, puesto que se usaba el verbo crear y de allí surgió incluso el tema del caos bíblico y sus relecturas en el marco de la historia de la iglesia;
·      “¿Cómo nos va a hacer llegar allí?”, en términos no sólo de la ruta crítica a seguir, sino de la metodología a desarrollar y los cambios en las mentalidades para hacerlo posible, pues se ha señalado también que las ideologías impuestas pueden dominar nuestras mentes; y
·      “¿Cómo nos va a guiar Dios para hacerlo?”, acerca de la visión mayor que nos ha de compartir para proyectar las acciones en el tiempo y en el espacio, a corto, mediano y largo plazo y así situarnos en el mejor horizonte posible, el de la cercanía y realidad de su Reino, que viene todos los días hacia y por medio de nosotros, aunque no siempre lo hagamos consciente ni responsablemente.




[1] S. Pagán, op. cit., p. 146.
[2] Robert North, “Comentario a Nehemías”, en R. Brown et al., dirs., Comentario bíblico san Jerónimo. II. Madrid, Cristiandad, 1971, p. 266.
[3] S. Pagán, op. cit.
[4] Cf. Lester L. Grabbe, “Nehemiah in the Hebrew Bible”, en Ezra-Nehemiah. Londres-Nueva York, Routledge, 1998, p. 47.
[5] S. Pagán, op, cit., p. 147.

Nehemías 6.10-19 / Efesios 2.14-22, TLA

 10 Después me fui a ver a Semaías hijo de Delaías, y nieto de Mehetabel, que se había encerrado en su casa, y él me dijo: Vamos al templo de Dios. Allí nos refugiaremos y cerraremos bien las puertas, porque esta noche han planeado matarte. 11 Pero yo le respondí: No pienses que soy un cobarde. ¿Crees que me refugiaría en el templo de Dios para salvar mi vida? ¡No! No lo haré.
12 Me di cuenta de que Semaías decía eso porque Sambalat y Tobías le habían pagado para hacerlo, y que no hablaba de parte de Dios. 13 Querían asustarme para hacerme pecar, y así acusarme de ser una mala persona. 14 Entonces oré a Dios: "¡Dios mío, no olvides lo que han hecho Tobías y Sambalat! ¡Ni te olvides de la profetisa Noadías ni de los otros profetas que quisieron asustarme!".
15 La reconstrucción del muro quedó terminada el día veinticinco del mes de Elul. El trabajo duró cincuenta y dos días. 16 Cuando nuestros enemigos se enteraron de esto, los países vecinos tuvieron miedo y se sintieron avergonzados, porque comprendieron que esta obra se había realizado con la ayuda de nuestro Dios.
17 Durante todo ese tiempo, los jefes de Judá habían mantenido comunicación con Tobías, 18 porque muchos de ellos se habían comprometido a ayudarlo. Habían hecho esto porque Tobías era yerno de Secanías hijo de Árah, y porque su hijo Johanán se había casado con la hija de Mesulam hijo de Berequías. 19 Frente a mí, hablaban de todo lo bueno que Tobías había hecho, y a él le contaban todo lo que yo decía. Por su parte, Tobías me enviaba cartas para tratar de asustarme.
*
14 Cristo nos ha dado la paz. Por medio de su sacrificio en la cruz, Cristo ha puesto fin al odio que, como una barrera, separaba a los judíos de los que no son judíos, y de dos pueblos ha hecho uno solo. 15 Cristo ha puesto fin a los mandatos y reglas de la ley, y por medio de sí mismo ha creado, con los dos grupos, un solo pueblo amigo. 16 Por medio de su muerte en la cruz, Cristo puso fin a la enemistad que había entre los dos grupos, y los unió, formando así un solo pueblo que viviera en paz con Dios.
17 Cristo vino y anunció las buenas noticias de paz a todos, tanto a ustedes, que no son judíos y estaban lejos de Dios, como a los que son judíos y estaban cerca de él. 18 Por medio de lo que Jesucristo hizo, tanto los judíos como los no judíos tenemos un mismo Espíritu, y podemos acercarnos a Dios el Padre. 19 Por eso, ante Dios ustedes ya no son extranjeros. Al contrario, ahora forman parte de su pueblo y tienen todos los derechos; ahora son de la familia de Dios.
20 Todos los miembros de la iglesia son como un edificio, el cual está construido sobre la enseñanza de los apóstoles y los profetas. En ese edificio Jesucristo es la piedra principal.21 Es él quien mantiene firme todo el edificio y quien lo hace crecer, para que llegue a formar un templo dedicado al Señor. 22 Por su unión con Jesucristo, ustedes también forman parte de ese edificio, en donde Dios habita por medio de su Espíritu.

sábado, 6 de julio de 2019

La reedificación, proyecto y proceso divino-humano, L. Cervantes-O.



7 de julio, 2019

Y es que ellos querían asustarnos, pensando que así dejaríamos de trabajar, pero yo le pedí a Dios que me ayudara a seguir trabajando con más fuerza aún.                             
Nehemías 6.9, TLA

Varios objetivos inmediatos y otros colaterales se cumplieron con la actuación de Esdras y Nehemías como parte de la reconstrucción integral del pueblo. Podrían enumerarse según sus dimensiones. Primeramente, el aspecto político: abandonada ya la posibilidad de obtener la independencia total, se buscó un cierto grado de autonomía, el cual se consiguió por las acciones decididas de Nehemías para deslindar fronteras y consolidar los trabajos relacionados con Jerusalén. En segundo lugar, la reconstrucción del templo y el reinicio del culto formaron parte de una sólida visión religiosa y cultural encaminada a recuperar la identidad del pueblo, sobre todo por lo acontecido con el destierro a Babilonia y la dispersión ocasionada. Finalmente, y debido sobre todo a la fuerte protesta popular contra la explotación externa e interna, se desarrolló un plan de justicia social que pudiera igualar, en la medida de lo posible, a los integrantes del pueblo como parte del antiguo ideal de que Israel fuese un pueblo alternativo, muy distinto a las naciones circundantes. Ni Esdras ni Nehemías imaginaron el tamaño del proyecto divino al cual se sumaron desde sus respectivas capacidades, pero ambos dotaron a esa época posterior al exilio de un espíritu positivo ligado a la esperanza por que el pueblo recuperase parte de su realidad histórica y espiritual en medio de tiempos sumamente convulsos.

El capítulo seis del libro de Nehemías presenta un nuevo intento, por parte de los enemigos de todo este proyecto, por desestabilizar el liderazgo de Nehemías y así detener las obras. esta oposición incluyó varios aspectos, los cuales se desplegaron según una estrategia orquestada en varios niveles: intimidación, ridiculización, crítica y amenazas armadas, todo ello se utilizó con el fin de impedir que los trabajos llegaran a buen puerto. Cuando las murallas de Jerusalén estaban en su etapa final, surgió un nuevo complot: se intentaría eliminar al dirigente principal, quien había mostrado muchas cualidades en su desempeño, especialmente su visión espiritual para afrontar las tareas. El relato de las “Memorias de Nehemías” pasa de la exposición de los problemas internos de la comunidad (la injusticia social: 5.1-19), a la descripción del nuevo atentado de la oposición. Los tres adversarios ya conocidos (2.10), enterados de los avances de la obra (sólo faltaba “colocar las puertas en su sitio”, VP), formaron un frente común (6.1) y optaron por citar a Nehemías, aunque en el fondo buscaban hacerle daño (6.2). Sanbalat y Gesem querían reunirse con él “en alguna de las aldeas en el campo de Ono”, pero él rechazó la invitación (3).

Ambos opositores insistieron y Nehemías respondió igual, pues no tenía tiempo para reuniones que lo distrajeran. Era notorio que presentía el peligro. Cuatro veces fue convocado y la respuesta fue la misma (4). En la quinta ocasión, enviaron una carta abierta (5) en la que lo acusaban “de organizar una rebelión contra el imperio persa, de fomentar un movimiento mesiánico que lo proclamara rey y de contratar profetas para validar la revolución”.[1] Todo ello era falso pues implicaba un acto de traición al imperio persa, un delito muy grave. Gesem, “el instigador árabe”, fue uno de los propagadores del rumor, que ya se había extendido (6). Se agrega que Nehemías había “ordenado a algunos profetas que anuncien en Jerusalén que ya eres el rey. Sin duda, Artajerjes se va a enterar de esto. Será mejor que nos reunamos contigo para planear qué haremos” (7). El ardid fue bien preparado pues, por un lado, intentaba amedrentar a Nehemías y, por el otro, querían emboscarlo para acabar con él.

“El Texto Masorético identifica el propuesto lugar de reunión como Hakkephirim (BJ), que estaba ubicado en Ono. La ubicación exacta de esa aldea es desconocida, aunque el Talmud la identifica con ‘el valle de los artífices’. Posiblemente, el campo de Ono estaba ubicado a 12.9 km. (8 millas) al este de Jope, en un territorio neutral entre Asdod y Samaria”.[2] Era un lugar propicio para una emboscada o una acción destructiva contra Nehemías. Obviamente, él negó todos los cargos (8) y advirtió que, en efecto, se propagaban esos rumores para desanimar el trabajo y detener la reconstrucción. Se necesitaba una firme determinación política, interior y exterior, para reforzar el liderazgo y continuar con la obra en marcha. Nehemías señaló a Sanbalat de querer desacreditarlo y así influir negativamente en el proyecto.

La reacción de Nehemías fue firme y efectiva. Sin dejar de tomar en serio las amenazas y los riesgos (9a), consideró que el trabajo no debía detenerse (9b) y una vez más buscó en Dios la orientación más profunda para seguir adelante. “El final del v. 9 es parte de la reacción de Nehemías a las acusaciones de las cuales era objeto. Según el texto de Reina-Valera, el versículo finaliza con una oración en la cual Nehemías pide fortaleza a Dios. El TM puede traducirse de dos formas: una, según lo ha hecho RVR, como una oración; la otra posibilidad es traducirla como una afirmación personal, según la Versión Popular [que sigue la tradición de los LXX: “Pues ellos trataban de asustarnos, pensando que nos desanimaríamos y que no llevaríamos a cabo la obra; pero yo puse aún mayor empeño”.]. Es importante notar que las oraciones breves son comunes en las narraciones de Nehemías. […] En cualquiera de los dos casos está presente la firmeza con que Nehemías respondió a las acusaciones de Sanbalat”.[3]

Es ahí donde aparece el centro de lo referido en el título: el proyecto divino debía encarrilarse dentro de un proceso que debía considerar todas las variables humanas para su ejecución: ánimo, desánimo, recursos a la disposición, aliados, enemigos, simpatizantes (externos e internos), proyección, capacidad para explicar los alcances de la obra, claridad en los objetivos, cansancio, debilidad, apoyo gubernamental, envidias de los gobernantes, rumores a favor y en contra, etcétera. Cada uno de estos y otros factores entraba en juego para calibrar el proyecto y desarrollarlo progresivamente.

Cuando se considera que las cosas “son de Dios”, se tiende a sobrevaluarlas, colocándolas en una especie de “lugar místico”, o a menospreciar a quienes encabezan las actividades. Se requiere una gran capacidad de convencimiento y de establecer las metas divinas en la conciencia de las personas a fin de encaminarlas para unirse y desplegar sus capacidades para conseguirlas. Porque cada proyecto tiene un tono y una medida, es decir, el enfoque que reciba el plan podrá ser aceptado o no, pero las perspectivas con que se cuente definirán su realización. Si es un proyecto experimentado por la mayoría como propio, tiene mayores posibilidades. De lo contrario, varios proyectos más pequeños y aislado, competirán entre sí y repartirán las energías del grupo en cuestión, con las naturales consecuencias.


[1] S. Pagán, op. cit., p. 145.
[2] Ídem.
[3] Ídem.

Letra 626, 7 de julio de 2019


LA RECONSTRUCCIÓN INTEGRAL DEL PUEBLO DE DIOS
LA DEUDA EN LA REFORMA SOCIAL DE NEHEMÍAS (III)
José Severino Croatto

La gravedad de todo este asunto está en que una comunidad de hermanos ha sido herida. La situación apuntada en los vv. 1-5 no es de ayuda mutua, de asistencia de los ricos en favor de los necesitados, sino de aprovechamiento de aquéllos a costa de éstos. La riqueza engendra más pobreza en forma de deuda. Contra esta perversión previene Lv 25:35-55, en una serie interesante de leyes que empiezan “si tu hermano se empobrece...”. Se prohíben el interés, la usura y el tratamiento de esclavo hacia los hermanos que deben trabajar para pagar deudas. Nehemías va más lejos aún, pidiendo una condonación generosa y restauradora.

La estructura manifiesta de Nehemías
Un texto comunica no sólo por las palabras y frases, sino también por la posición de las mismas dentro de un todo cerrado. Este comentario se refiere al texto diagramado que se adjunta. El vocablo “pueblo” sirve de inclusión tanto entre los vv. 1-13 (ya observada) como entre 1 y 19 (temáticamente, entre 1 y 18b). El centro de la narración es ocupado por los acreedores, no obstante el marco de la misma indica que el pueblo es el referente principal, el que es oprimido (situación inicial del relato) y el que resulta beneficiado por las decisiones tomadas (situación final). El cuadro de situación (vv. 1-5+6) contiene varias inclusiones que lo cierran: el “clamor” (1 y 6); los “hermanos” explotadores (v. 1b) son nuestros “hermanos”, de la misma carne (5a); nuestros “hijos” numerosos y carecientes (v. 2) son iguales que los “hijos” de aquéllos, sin embargo son esclavizados (v. 5). La secuencia es “hermanos-hijos-hermanos-hijos”.
El resultado es: “nuestros hijos/hijas son esclavos de sus hermanos”. Situación ésta que tiene su causa en el orden económico, muy destacado en estos versículos.
A nivel estructural, el lector debe leer tres veces el conjunto “nuestros campos y nuestras viñas” (vv. 3a.4b.5b), que se relaciona con el hambre, con la deuda externa individual (en el centro) y con el trabajo de esclavos.
Mirado el texto así de cerca, produce un impacto retórico notable. Es un texto compacto y macizo. La situación expresada en A es contrapuesta por la breve conclusión de A’. “Todo lo que hice por este pueblo” supone cumplido el trámite para revertir la situación, dato que no es narrado en el texto. Por eso la importancia de este final de contrapunto.
Consideremos B y B’. B (v. 7) especifica por primera vez a los causantes de la crisis social, que no son los ricos en general, sino las autoridades políticas que colaboran con Nehemías. En B’ se vuelve a mencionar a los oficiales de otrora10, que no se comportaban como los de ahora (B). B y B’ se oponen, por tanto. Esta relación de oposición queda subrayada por el “vosotros” del v. 7 frente al “ellos/yo” de 17-18.
La reprensión de Nehemías contra los oficiales actuales se profundiza en C (v. 8), creando una oposición entre “nosotros” (compradores) y “vosotros” (vendedores).
En C’, la crítica a funcionarios anteriores que también habían oprimido al pueblo (v. 15a) se contrapone con el propio ejemplo de Nehemías en una administración bastante larga (vv. 14.15b-16).
Este juego de suboposiciones (en C’) se expresa así:

a gobernador (Nehemías): “no comí el pan del gobernador” (14)
b gobernadores (anteriores): “oprimieron al pueblo (de varias formas)” (v. 15ª)
b’ sus servidores: “también oprimían al pueblo” (v. 15ab)
a’ yo (Nehemías): “no hice de esta manera” (15b); “no adquirí campo alguno” (16).

B-C, como conjunto, destaca ejemplos opuestos, lo mismo que B’-C’, sólo que la segunda vez se refiere al pasado como testimonio en favor de Nehemías.
La relación entre D y D’ es más bien lexemática: “palabra = cosa/hacéis’(v.9a) se reflejan quiásticamente en “hizo/esta palabra” del v. 13b. En D’ (vv. 12b- 13) el vocablo haddãbar hazze aparece tres veces.
Los vv. 10-12a constituyen el centro del capítulo y el programa de reforma propiamente dicho. En E y E’ se expresan dos locutores diferentes: el “nosotros” de Nehemías y sus colaboradores (E, v. 10), quienes también habían prestado dinero y trigo, pero desisten de cobrar la deuda, precede y motiva el “nosotros devolveremos” de los actuales abusadores de las necesidades del pueblo (E’, v. 12a).
Que Nehemías haya otorgado préstamos en dinero y alimentos (v. 10a) no lo equipara a los otros, que se hicieron dueños especialmente de los medios de producción y de vida (campos... casas). De cualquier manera, E y E’ muestran dos deseos: una remisión de deudas normales como ejemplo (E), y otra de bienes y deudas creadores de injusticia y empobrecimiento.
Esta diferencia la pone de relieve todo el capítulo (oposiciones entre la crisis provocada por los “nobles-notables y oficiales”, y el buen ejemplo de Nehemías y su administración) y, especialmente, la convergencia de E y E’ en el centro de todo el capítulo y del proyecto reformista de Nehemías (X, v. 11).
En primer lugar, se exige a los “hermanos” (v. ib) abusadores, la devolución de los medios de producción (campos, viñedos, olivares, las viviendas, y luego el dinero y los productos del campo (trigo, vino, aceite) que corresponden al primer terceto de “campos/viñedos/olivares”.
Este versículo central merece algún comentario más. Aquí no se emplea el vocablo “préstamo-deuda (massã)”, ni la expresión “condonar las deudas” u otra semejante. No obstante, la hipotecación de los campos, y. demás bienes, es a cambio de dinero o alimentos para subsistir (v. 3). Para recuperare los campos, los pobres deben pagar sus deudas; lejos de poder hacerlo, deben vender a sus propios hijos e hijas como esclavos (v. 5). La deuda que sí deben pagar es el tributo imperial, para lo cual deben contraer nuevas deudas (v. 4, ¡clarísimo!). La deuda internase hace impagable, generándose un círculo de endeudamientos.
___________________________________

EL GALIMATÍAS ACTUAL DE LA LAICIDAD EN MÉXICO (I)

P
ara responder a una pregunta sobre lo que es la laicidad en un programa de radio, el pastor Arturo Farela Gutiérrez, presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice) se refirió a las palabras del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO): “‘Estado laico es donde caben todas las iglesias de todas las confesiones religiosas, los ateos, los agnósticos, los 125 millones de mexicanos’”. Y agregó, de su propia cosecha: “Eso es Estado laico, pluralidad, libertad, democracia, derechos humanos, no antirreligiosidad. El Estado laico no significa ateísmo” (cit. por Raymundo Riva Palacio, “Los soldados de la 4T”, en El Financiero, 3 de julio de 2019).
La misma persona se ha expresado en términos muy similares en cuanta entrevista se le pone delante. Lo hizo también en otro programa de radio conducido por Julio Hernández, en donde estuvo acompañado por el sociólogo y analista Bernardo Barranco. […]
Y es que, en efecto, como se enuncia aquí desde el uso de la palabra galimatías (“Lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas”. “Confusión, desorden, lío”, tal como la define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española), el concepto de laicidad y, más específicamente, de Estado laico, tal como está plasmado en la Constitución mexicana, ya no coincide mucho con las expresiones, pero, sobre todo, con la práctica del presidente en turno.
Porque la suma de acciones al respecto ya es abundante y comprometedora. Todo empezó desde la toma de posesión de AMLO como presidente cuando expresó: “Se logrará el renacimiento de México haciendo realidad el progreso con justicia y una manera de vivir sustentada en el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza, a la patria y a la humanidad. Promoveremos el bienestar material y el bienestar del alma. Se garantizará la libre manifestación de ideas y de creencias religiosas […] Vamos a convocar a maestros, antropólogos, psicólogos, sociólogos, filósofos y profesionales de otras disciplinas, así como a religiosos, librepensadores, ancianos respetables y ciudadanos en general para la celebración de un congreso en el cual se elabore una Constitución Moral, que ayude a fortalecer valores nacionales, culturales y espirituales”. Esa línea de acción la ha venido corroborando en los siete meses que ha cumplido en el poder, un año después de su triunfo electoral.
Farela Gutiérrez, en los hechos, ha estado fungiendo como una especie de “comisario religioso” gubernamental que ha enarbolado el estandarte de la renovación moral anunciada por este régimen, lo que también observó Riva Palacio:

La cuarta transformación tiene un estado superior, el paraíso, pero terrenal, no metafísico. Para alcanzarlo, sin embargo, se necesita la fe. Y para alimentar la fe y utilizarla como catalizador, se necesita un ejército. Esta milicia la tiene lista el presidente Andrés Manuel López Obrador miles de personas en espera de sus instrucciones para comenzar a difundir el evangelio de la “nueva patria” que anunció el lunes en el Zócalo, que se sustentará en la inyección de principios éticos. López Obrador, un hombre profundamente religioso, fundamenta en ese conjunto de valores el éxito del país que desea. El general que comandará las tropas que diseminarán sus postulados es Arturo Farela, quien fue presentado nacionalmente el 8 de junio, al ser uno de los invitados a hablar en Tijuana […] (LC-O)

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...