domingo, 12 de enero de 2020

Letra núm. 653, 12 de enero de 2020

ISAÍAS 56-66: PROYECCIÓN PROFÉTICA Y UTÓPICA DE LA ESPERANZA
Horacio Simian Yofre

Resultado de imagen para comentario at casa de la bibliaPara la comprensión del texto, más importante que la determinación del autor es la descripción tanto de la comunidad en la cual el texto tuvo su origen como de los problemas a los cuales el autor-profeta procuraba responder.
Esta comunidad se sitúa en un momento de la historia del cercano Oriente que no difiere de la situación del Segundo Isaías: el imperio babilonio ha desaparecido, el imperio persa es aún potente, y los pueblos deportados por los babilonios pueden tornar a sus lugares de origen. Pero en este marco de acontecimientos internacionales se ha producido una situación diferente en la pequeña historia doméstica de Jerusalén.
Is 56-66 reflejaría el conflicto que surgió a la vuelta del exilio entre el partido hierocrático monárquico (sadoquita) y el partido levítico, teocrático profético, por el control del poder en Jerusalén. Sobre este problema el estudio más importante es aún el de P. D. Hanson (El surgimiento de la apocalíptica, 1975). Su hipótesis, con variantes de detalle, ha sido retomada por numerosos comentarios y estudios. Ha sido también atacada numerosas veces con argumentos demasiado generales. En todo caso quienes la atacan, no alcanzan a proponer una descripción mejor del mundo del Tercer Isaías.Cuando David traslada el arca desde Silo a Jerusalén e inaugura así el culto del Señor en la ciudad santa, establece el culto bajo la dirección de los sacerdotes Sadoc y Abiatar. Este último, de origen levita, era miembro de una familia sacerdotal que había protegido a David cuando era perseguido por Saúl (1 Sm 22.22-23). De Sadoc no se conoce claramente el origen. Tal vez estuviera vinculado al sacerdocio jebuseo que existía ya en Jerusalén antes del traslado del arca. Cuando Adonías, legítimo heredero del trono, es asesinado por orden del rey Salomón, Abiatar, que había tomado partido por Adonías, es desterrado a Anatot, patria del profeta Jeremías (véase I Re 2.26-27). Sadoc, por el contrario, que ya había ungido rey a Salomón, es confirmado como sacerdote del templo, que a partir de ese momento queda bajo el control del grupo sadoquita.
En la Biblia no faltan testimonios de esta tensión. En I Re 2.27, 35 el nombramiento de Sadoc y el desplazamiento de Abiatar es justificado como el cumplimiento de una promesa que el Señor había hecho de suscitar un sacerdote fiel en lugar de los infieles descendientes inmediatos de Eli (véase I Sm 2.27-36).
Los escritos sacerdotales, elaborados al menos en parte durante el exilio en Babilonia, reservan el servicio sacerdotal a los descendientes de Sadoc, mientras los levitas, de la familia de Abiatar, son considerados como donados al servicio del templo (Nm 3.6-10; 8.19; 18.1-7).
También la constitución civil y eclesiástica propiciada por Ez 40-48, vinculada al ambiente sacerdotal, declara que solamente los sacerdotes sadoquitas pueden acercarse al altar (Ez 40.46), mientras los levitas quedan excluidos por haber adorado los ídolos (Ez 44.10-14).
Esta tensión debió agudizarse durante el exilio. Probablemente los sadoquitas, como personas de influjo en el templo, fueron deportados, junto con los oficiales militares y funcionarios civiles (véase II Re 25.8-21; Jr 52.29-30). Según las listas de los que vuelven del exilio, pocos levitas habrían sido deportados en comparación con los sadoquitas (véase Esd 2.36-40; Neh 7.39-43). Esto significa que el culto en Jerusalén durante el exilio, aunque probablemente reducido, quedó en manos de los levitas (sobre los sacrificios en este período véase Jr 41.5; sobre las liturgias penitenciales, Zac 7.1-5; 8.18-19).
Con el regreso de los desterrados (véase Esd 1.5-11), entre los que se encuentran los sadoquitas, se reproduce la tensión. El predominio de los sadoquitas se consolida definitivamente con la consagración del templo en el año 515 a.C, y la instalación de Zorobabel como gobernador y de Josué como sumo sacerdote. I Cr 24, hacia el año 400 a.C, testimonia aún el malestar de los levitas ante esta situación. Detrás del conflicto político y eclesiástico descrito, hay un conflicto humano y religioso que es también conflicto de dos mentalidades: una ideológica-conservadora y otra utópica-apocalíptica.
Comentario al Antiguo Testamento. II. Madrid, La Casa de la Biblia, 1997.
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AMLO Y LA RELIGIÓN: EL ESTADO LAICO BAJO AMENAZA, DE B. BARRANCO Y R. BLANCARTE (I)

Resultado de imagen para amlo y la religiónAndrés Manuel López Obrador es un hombre que cree que él, a través de la religión, puede transformar al país, pacificándolo y reconstruyendo su tejido social. Mientras en el discurso pretende separar la economía de la política, en los hechos acerca la política a la religión.

Las palabras de este epígrafe, tomadas de la introducción a AMLO y la religión: el Estado laico bajo amenaza, volumen aparecido a fines de 2019, ejemplifican muy bien el enfoque de sus autores al abordar la polémica actuación en materia religiosa (y política) del presidente mexicano Andrés Manuel Obrador, luego de un año de asumir el cargo.
Desde sus respectivos espacios (Barranco en la prensa y la televisión, publicó Las batallas del Estado laico en 2016, y Blancarte más en la academia y también en la prensa, autor de La república laica en México, 2019), ambos colaboradores han sido sumamente críticos del mandatario, en especial por la forma en que su pretendido discurso “liberal” y “juarista” (en alusión al presidente Benito Juárez, quien en 1859 promovió las Leyes de Reforma que cuestionaron profundamente el papel de la iglesia católica en el país y que se convirtieron en un auténtico modelo histórico reconocido internacionalmente) está chocando frontalmente con algunas de sus acciones y declaraciones. […]
De allí la gran inconformidad que ha ocasionado el accionar del presidente que es interpretado como una manera irresponsable de relacionar los dos ámbitos. Las palabras de Blancarte son sumamente incisivas. […]
Como una especie de azar caprichoso, la aparición del libro coincidió con la iniciativa presentada por María Soledad Luévano Cantú, senadora del partido presidencial (Movimiento de Regeneración Nacional, Morena) a fin de modificar varios artículos de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, promulgada en julio de 1992. […]
La introducción del libro en cuestión es muy clara acerca de sus propósitos: analizar la preocupante tendencia de AMLO a asumirse como un “salvador de la nación” mediante “el regreso de la religión a la vida pública en México” (p. 9), así como señalar críticamente sus actitudes que lo hacen ver, frecuentemente, como un predicador. […]
Este aparente retorno de lo religioso es visto como una auténtica regresión, por lo que los autores se plantean algunos interrogantes cruciales que discuten a lo largo de todo el volumen: “¿en qué cree el presidente? ¿Es un homo religiosus o un animal político o una mezcla peligrosa de ambas? ¿Tiene un proyecto político-religioso para purificar y salvar al país de la corrupción, del atraso y de la violencia? ¿Puede hacerlo sin violentar la enorme pluralidad y diversidad de nuestra sociedad? ¿Sin atropellar la autonomía moral del individuo? ¿Sin contradecirse continuamente? Pero, sobre todo, ¿no está confundiendo su papel como presidente de una República laica y asumiendo el de sumo pontífice panreligioso?” (p. 10).
El restauracionismo religioso del actual presidente mexicano se presenta como parte de un proyecto de “restauración moral” del país, en el que algunas iglesias evangélicas (de las más conservadoras), a diferencia de otras épocas en que el dominio católico era abrumador, han recibido un trato preferencial, al grado de que son prácticamente las abanderadas de este plan presidencial.
El riesgo que se advierte es que, de avanzar este comportamiento oficialista, “el Estado laico se convierta en un Estado multiconfesional, donde no una, sino varias iglesias hegemónicas se distribuyan los privilegios y favores oficiales, e incidan de manera directa en la conformación de las políticas públicas” (p. 11). […]
(LC-O)

Actividades y avisos


OREMOS POR LOS NUEVOS MINISTERIOS Y POR LOS PLANES Y ACTIVIDADES DE 2020

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 14 de enero, 19 hrs.
Modera: Hno. Facundo Pérez V.

Llamamiento: Salmo 125
Oración de ofrecimiento
Himno: “Alma bendice al Señor” (82)
Círculo de oración y testimonios
Lectura bíblica: Ester 3.7-15
Tema: La orden para exterminar al pueblo
Himno: “Nuestra fortaleza” (661)
Ofertorio
Bendición pastoral

LA CONSPIRACIÓN CONTRA LOS JUDÍOS
Samuel Pagán

E
n el v. 7 se incluye una información para el objetivo general del libro. Se hace referencia a la expresión que dio base al título de la fiesta de Pur. “Pur” es una palabra de origen babilónico que significa “suerte”. Los babilonios tenían la creencia que, durante el primer mes del año, conocido cono Nisán, debían tratar de conocer el futuro. Esto les ayudaba a organizarse y hacer los planes necesarios para lograr sus objetivos durante el año.

Una forma de conocer el futuro era a través de la suerte. La gente echaba suertes para conocer sus destinos. Según el relato, la suerte fue echada ante Aman, posiblemente, para identificar el. mejor momento para exterminar a los judíos. Eso sucedió en el año duodécimo del rey Asuero. Las suertes identificaron el día 13 del duodécimo mes, o sea, el mes de Adar. Las mismas eran echadas e interpretadas por un astrólogo. La frase “suerte para cada día y cada mes del año”, indica que se trataba de identificar el día y el mes propicios, no que se echaban las suertes todos los días del año.

En los vv. 8-11 se presenta a Amán en dialogo con el rey Asuero. El tema es el futuro de “un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias” del imperio persa (v. 8). Según el análisis de Amán, dentro del imperio había “un pueblo” que tenía leyes o costumbres diferentes a las del resto del imperio, que no guardaba las leyes persas y que no era de beneficio al rey dejarlos vivir (v. 8).

Amán le recomendó al rey que debía destruirlos. Además, “el enemigo de los judíos” (v. 10), estaba dispuesto a pagar una gran fortuna por lograr el exterminio total de sus enemigos. La evaluación que hace Aman es ciertamente interesante. Aunque no había judíos en todas las 127 satrapías del imperio, Amán reconoce la influencia y el potencial de esa comunidad. Los judíos formaban un pueblo que no se había asimilado al imperio babilónico ni al persa. La comunidad judía mantenía sus tradiciones, costumbres y leyes, aun en las regiones más remotas de la diáspora. Además, la cantidad de dinero que Amán estaba dispuesto a pagar puede ser un indicador de la prosperidad económica de la comunidad judía (cf. v. 13).
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

19 – Reunión de trabajo con los nuevos responsables de Ministerios

El Señor se reconcilia con todo aquel/la que lo busca, A.I. Edith Martínez Vázquez

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12 de enero de 2020


La reconciliación es restablecer la amistad entre dos o más partes enemistadas; es restablecer la concordia, la armonía y la relación de paz porque resulta ser una relación valiosa.

En la reconciliación se requiere humildad, respeto, reconocimiento del error cometido, estar dispuesto al perdón, escuchar con la intención de restablecer la relación y hacerse responsable de lo que a cada uno le corresponde.

El ser humano al pecar ofende a Dios con sus actos, con sus palabras, con su pensamiento, pero Dios en su infinito amor y misericordia se acerca para reconciliarnos con Él porque somos valiosos.

En Romanos 5.20 dice: “… mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. Dios envió a su hijo Jesucristo para reconciliarnos con Él, para restablecer la armonía y la paz con Él. Dios nos buscó, se acercó a nosotros, actuó con amor y misericordia hacia nosotros porque somos valiosos para el Creador; se interesó por nosotros, nos dignificó, nos quiso incluir en su reino, en su familia, haciéndonos sus hijos, nos escuchó y sigue haciéndolo, nos dio un nombre, nos bendijo, nos perdonó y no quiso saber más de nuestros pecados, pero sí quiso saber de nosotros y siempre nos tiene presentes.

Por eso, Isaías 56 habla de cómo a los extranjeros y a los eunucos les da un lugar, una dignificación, porque siendo personas rechazadas o marcadas por la sociedad, por su entrega a Dios y su sinceridad en el corazón para buscar a Dios los incluye en su reino.

Nuestro Dios es incluyente, no rechaza a quien se acerca con sinceridad, con honestidad, con el corazón abierto. Él continuamente nos está enseñando que el amor es lo más importante y que por amor se puede perdonar.

¿Qué es lo que debemos hacer con nuestras vidas y con nuestro prójimo al tener el ejemplo de amor, perdón y reconciliación de nuestro Dios?

Con su ejemplo debemos ver que todos somos valiosos, que cuando Jesucristo nos enseña a amar al prójimo como a nosotros mismos, es porque todos somos valiosos y como tales debemos tratarnos con amor y respeto.

Saquemos de nuestro corazón los pendientes que traemos de enojos, rencores, frustraciones, tristezas, malestares y discordias con nuestro prójimo; a veces no queremos que nos mencionen sus nombres porque no soportamos recordar sus ofensas; pero el traer esto en el corazón significa que no hemos perdonado y mucho menos buscaremos una reconciliación.

Sin embargo, los hijos de Dios tenemos el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, quien estando en la cruz pedía al Padre “perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23.34). En sus palabras no hay rencor, no hay deseo de venganza, no hay deseos de castigo ni de que les vaya mal.

A veces, por defender una vanagloria, un orgullo, una postura de víctima, o por soberbia no nos damos cuenta de las cadenas de coraje que nosotros mismos nos estamos poniendo. Somos prisioneros de nuestros rencores haciéndonos víctimas de algo que nosotros mismos no estamos dispuestos a soltar. Y si nosotros nos aferramos a traer eso cargando no somos capaces de perdonar y mucho menos de reconciliarnos. Entonces, ¿cómo nos atrevemos a pedir perdón a Dios si nosotros no somos capaces de hacerlo con nuestro prójimo?

Busquemos la reconciliación sincera en todos los sentidos, con nosotros mismos, con nuestro prójimo y con nuestro Dios sabiendo que el resultado certero de esto será la paz en nuestros corazones.

Isaías 56.1-8 / Romanos 5. 12-21, TLA

1 Dios dijo:
Hagan lo que es justo y bueno
porque pronto voy a mostrar
mi poder salvador.
2 
Dichoso el que obedece
mis mandamientos
y los cumple con fidelidad.
Dichoso el que respeta
el día de descanso
y nunca hace nada malo.
3 
Si un extranjero me adora,
no tiene por qué decir:
“Dios me apartará de su pueblo”.
El hombre que no puede tener hijos
tampoco debe decir:
“Yo parezco un árbol seco”.
4 
Porque si estos hombres
respetan el día de descanso,
si me obedecen y son fieles a mi pacto,
5 
yo les daré algo mejor
que tener hijos e hijas:
haré que el nombre de ellos
quede grabado para siempre
en los muros de mi templo.
Les daré un nombre eterno
que nunca será borrado.
6-7 
A los extranjeros que me adoran,
que respetan el día de descanso,
y son fieles a mi pacto,
yo los traeré a mi monte santo
y los haré dichosos
en mi casa de oración.
Si esos extranjeros me adoran,
me sirven y me aman,
yo aceptaré los sacrificios
que ofrecen sobre mi altar,
porque mi casa será llamada:
“Casa de oración
para todos los pueblos”.
8 
Yo haré que los israelitas
que aún están fuera de su tierra
vuelvan a reunirse en su país.
Les juro que así será.

*

12 El primer pecado en el mundo fue la desobediencia de Adán. Así, en castigo por el pecado, apareció la muerte en el mundo. Y como todos hemos pecado, todos tenemos que morir. 13 Antes de que Dios diera la ley, todo el mundo pecaba. Pero cuando no hay ley, no se puede acusar a nadie de desobedecerla. 14 Sin embargo, los que vivieron desde Adán hasta Moisés tuvieron que morir, porque pecaron, aun cuando su pecado no fue la desobediencia a un mandato específico de Dios, como en el caso de Adán.
En algunas cosas, Adán se parece a Cristo. 15 Sin embargo, no hay comparación entre el pecado de Adán y el regalo que Dios nos ha dado. Por culpa de Adán, muchos murieron; pero por medio de Jesucristo Dios nos ha dado un regalo mucho más importante, y para el bien de todos. 16 El pecado de Adán no puede compararse con el regalo de Dios. El pecado de Adán hizo que Dios lo declarara culpable. Pero gracias al regalo de Dios, ahora él declara inocentes a los pecadores, aunque no lo merezcan. 17 Si por el pecado de Adán, la muerte reina en el mundo, con mayor razón, por medio de Jesucristo, nosotros reinaremos en la nueva vida, pues Dios nos ama y nos ha aceptado, sin pedirnos nada a cambio.
18 Por el pecado de Adán, Dios declaró que todos merecemos morir; pero gracias a Jesucristo, que murió por nosotros, Dios nos declara inocentes y nos da la vida eterna. 19 O sea, que la desobediencia de uno solo hizo que muchos desobedecieran, pero por la obediencia de Jesús, Dios declaró inocentes a muchos.
20 La ley apareció para que el pecado se hiciera fuerte; pero si bien el pecado se hizo fuerte, el amor de Dios lo superó. 21 Y si el pecado reinó sobre la muerte, el amor de Dios reinó sobre la vida. Por eso Dios nos ha declarado inocentes, y nos ha dado vida eterna por medio de nuestro Señor Jesucristo.

sábado, 4 de enero de 2020

Letra 652, 5 de enero de 2020

“QUE TU FE NO FALTE”: LA ORACIÓN MODELO EN LA PRUEBA
Pablo Martínez Vila

faro encendido en la nocheMuchas son las preguntas de la persona que sufre, pero hay una de capital importancia: ¿dónde está Dios ahora? De su respuesta va a depender que salgamos del horno de fuego fortalecidos o destruidos. Nuestra fe puede ser “purificada” por la prueba (1 P 1.7), pero también “chamuscada” (Mt 13.21).
Empezamos el Año Nuevo con ilusión, pero también con enigmas e incertidumbres. La presencia de Dios en nuestra vida no garantiza que todo va a ser “verdes prados y delicados pastos”. La promesa de Dios en Isaías 43, uno de los textos más apreciados de toda la Biblia, es muy realista: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán…” (Is 43.2). Muchos quisiéramos pasar por las aguas de la prueba sin mojarnos, pero esto no es lo que Dios nos promete ni garantiza. Lo más importante es no ahogarte, que tu fe no naufrague en el río de las pruebas. 
Especial relevancia tienen en este sentido las palabras del Señor Jesús a Pedro, poco antes de Getsemaní, avisándole de horas difíciles: “Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti que tu fe no falte” (Lc 22.31-32).
¡Formidable oración! Ante la inminencia del sufrimiento, el Señor podía haber pedido muchas cosas para sus apóstoles, por ejemplo, que el Padre les evitara la prueba, que proveyera una salida adecuada, o que fuera lo más breve posible; todo ello entraría dentro de las peticiones legítimas de un creyente abrumado por el dolor. Tampoco Jesús se entretiene en darle explicaciones sobre las aflicciones que se avecinan: el cómo, el por qué, cuánto tiempo. Se limita a una frase tan breve como elocuente; su ruego encarecido es “que tu fe no falte”.
Estamos aquí ante una auténtica oración modelo en tiempo de prueba. Ésta es la súplica que todo creyente puede y debe hacer. Tenemos, además, el inmenso privilegio de saber que el mismo Señor que rogó por Pedro sigue “intercediendo por nosotros desde la diestra del Padre” (Ro 8.34; Heb 7.25). La oración de Jesús por Pedro sigue vigente hoy para todos los que son zarandeados por Satanás con pruebas duras.
¿Por qué el Señor ora así? Jesús quería enseñarle a Pedro una “lección” esencial: en la hora del sufrimiento lo más importante no es entender enigmas, sino encontrar a Dios; la pregunta clave no es “¿por qué Dios...?”, sino “¿dónde está Dios ahora?”. Recordar —y en lo posible experimentar— el “Yo estaré contigo” de Isaías 43 es la prioridad.
Cuando la tormenta arrecia, la fe es el bien supremo a preservar y a cultivar. Ello es así por muchas razones: en la prueba la fe es la columna que nos sostiene, es el alimento que nos fortalece, es la luz que alumbra nuestra oscuridad, es el vínculo inquebrantable que nos mantiene unidos a Cristo (Ro. 8:38-39). Pero hay una razón que viene primero: la fe es el mayor tesoro que puede tener el creyente, es el bien más preciado a guardar. En palabras del mismo Pedro (¡lo había aprendido bien!) la fe es “mucho más preciosa que el oro” (1 Pedro 1.7). Por ello, cuando atravesamos el río de la prueba lo primordial es cuidar tu fe, “que tu fe no falte”.
Teresa de Ávila lo describe con estos sentidos versos: “Si a Dios tienes, ¿qué te falta? / Y si Dios te falta, ¿qué tienes?”. La gran mística española podía exclamar con certeza estas palabras porque había experimentado toda la promesa de Isaías 43.2: “No temas, porque yo te redimí; / te puse nombre, mío eres tú / Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé / No temas porque yo estoy contigo”.
Dios no abandona a sus hijos en las aguas turbulentas de la prueba. No puede hacerlo, ha pagado un precio demasiado alto para olvidarnos. Por ello, Cristo en persona sigue diciéndonos a ti y a mí hoy: “Yo ruego que tu fe no falte”.
Protestante Digital, 2 de enero de 2020
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ISAÍAS III (Tritoisaías)

Resultado de imagen para biblia de nuestro pueblo"Contexto y autores de la tercera parte del libro. Al volver del destierro y no cumplirse las maravillosas promesas del profeta (40–55), sucede el desencanto, decae la fidelidad al Señor; se forman y se consolidan grupos opuestos de conservadores realistas o exclusivistas y de idealistas ilusionados.
Al “Trito Isaías” tocará mantener vivas las esperanzas. Comparando los diversos oráculos de esta última parte del libro de Isaías, se observan claras tensiones entre la preocupación presente y la esperanza futura, la denuncia de delitos y los mensajes de aliento, el desencanto presente y la expectación mesiánica, la apertura a los extranjeros y la condena sin matices. La proyección escatológica cobra fuerza y se afirma al final, como sucesora de la profecía. Pasa a segundo plano el tema del éxodo y ocupa el primer plano la futura Jerusalén, la ciudad transfigurada por el cumplimiento de las promesas.
Asignar el bloque de los capítulos 56-66 a un Isaías III o Trito Isaías fue durante mucho tiempo opinión difundida, abandonada ya. Hoy se piensa que forman una colección de oráculos heterogéneos. Indudablemente muchos fragmentos continúan el estilo del maestro: poca construcción, amplitud al desarrollar, imágenes visionarias.

Fin del exclusivismo (56.1-8)
En consonancia con el mensaje final del Libro de la Consolación —la escucha de la Palabra—, esta parte se abre con la llamada a poner en práctica esa Palabra; esto es, velando porque se practique la equidad y la justicia (cf. 58.5-7).
Criaturas que se resisten y se oponen, armonizan y unen fuerzas, no domesticadas por los poderosos sino guiadas por una criatura pequeño. Es difícil no asimilar la visión profética de Isaías cuando vemos los múltiples estragos de la opresión, del sufrimiento y de la destrucción y, a la vez, desde lugares muy inesperados, percibimos que las fuerzas opositoras están siendo dirigidas por niños y niñas. Jesús, pero en nuestro propio tiempo y contexto, desde sitios con poca esperanza aparecen brotes de nueva vida.
Encontramos una bienaventuranza: dichoso, feliz, bienaventurado el que practica la justicia (cf. Mt 5,10). Aquí no se refiere exclusivamente a los hijos de Israel, el texto original dice “Bienaventurado el ben-Adam”: el hijo de Adán que haga estas cosas... Esto es importante porque se comienza a registrar la evolución del pensamiento religioso judío hacia la paternidad universal de Dios, que tendrá su culmen en el Nuevo Testamento con Jesús, y luego con la comunidad primitiva (Hch 10.34). Dios es Padre de todos porque Él es justo; y lo que nos hace a todos hermanos es la práctica de la justicia.
El judaísmo, que comienza a configurarse como tal sólo después del exilio, enfrenta la duda de quiénes pueden o no pertenecer al pueblo judío. Los versículos 3-8 son la posición del profeta, muy clara. Sin embargo, el ala más “ortodoxa” del judaísmo se ha encargado de cerrar cada vez más esta apertura del amor de Dios. Jesús retomará la línea profética (cf. Jn 4; 20.23), y en Él desaparecerá cualquier forma de acepción de personas (Hch 10.34; Gál 3.28).

Perros mudos (56.9-57.2)
Si este oráculo no es anterior al destierro, sus motivos sí parecen serlo. El profeta ataca fuertemente la ineptitud de los que han guiado a Israel, comparándolos con los perros guardianes que se dejan llevar por la molicie y la pereza.
Este tema de los malos guías es muy común en los profetas (cf. Jr 2.8, 26s; 5.4-5, 31; 10.21-23; 23.1s; Ez 8.11-13); Jesús los llamará también guías ciegos (Mt 23.16-24), y salteadores y bandidos (Jn 10.1s).
Biblia de Nuestro Pueblo. Biblia del Peregrino

Actividades y avisos


OREMOS POR LOS NUEVOS MINISTERIOS Y POR LOS PLANES Y ACTIVIDADES DE 2020

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 7 de enero, 19 hrs.
Modera: A. I. Rubén Núñez C.

Llamamiento: Salmo 124
Oración de ofrecimiento
Himno: “Lo que respira” (706)
Círculo de oración y testimonios
Lectura bíblica: Ester 3.1-11
Tema: Mardoqueo y Amán
Himno: “A cada instante te necesito” (360)
Ofertorio
Bendición pastoral

ASPECTOS TEOLÓGICOS DE ESTER
Samuel Pagán

E
n la evaluación teológica se han descubierto diversos valores. La narración destaca la providencia divina. Dios interviene en la historia y cambia radicalmente el futuro y la suerte de los judíos. Ese acto salvador y libertador puede ser relacionado con las grandes intervenciones de Dios en la historia de Israel (Ex 3; 12-15; Jos 6; Jue 14-15).

Si bien en la narración el nombre de Dios no se menciona explícitamente, su acción libertadora está claramente manifestada. En medio de una situación de crisis y un peligro mortal, la acción de Dios transformo el ambiente de muerte y lo convirtió en una celebración de vida. […]

Dios cambió el curso de los acontecimientos. Según el relato sobre la fiesta de Purim, los judíos “descansaron de sus enemigos”. Ese descanso fue el resultado de la acción salvadora de Dios (cf. Sal 95.11; Dan 12.9; 1 R 8.56). Una de las frases más famosas del libro la pronuncia Mardoqueo, ante la actitud dubitativa de Ester: “Si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos” (4.14). En esa afirmación, queda clara la convicción de que la salvación del pueblo es segura y que no depende de la decisión de una persona determinada. Según Mardoqueo, era responsabilidad de la reina intervenir e interceder por su pueblo; sin embargo, si no lo hacía, la salvación del pueblo no se podía poner en duda. De algún lugar llegará.

El estudio del libro pone de manifiesto la intervención humana en la revelación de la voluntad de Dios. En todo el relato se presupone una relación de cooperación entre Dios y el ser humano. Esa relación divina-humana es algo natural. En el relato, los protagonistas desarrollan sus actividades y al mismo tiempo contribuyen a que la voluntad de Dios se haga realidad. Esa actividad humana, aunque no parezca religiosa, o con valor teológico, forma parte de un gran proceso que contribuye a la manifestación de la voluntad de Dios.

En última instancia, la preservación de la vida, el respeto a la dignidad humana, la afirmación de los derechos humanos y la destrucción de las fuerzas que atentan contra el desarrollo pleno del potencial que Dios le ha dado al individuo, son responsabilidad religiosa, deber teológico y reclamo existencial.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

12 – Santa Cena / Reunión de Consistorio
19 – Reunión de trabajo con Ministerios

Reconciliación y puertas abiertas: el camino de la gratitud comunitaria, Mtra. Berla Andrade

5 de enero de 2020

Isaías 60.1-12 / Romanos 5.1-11, TLA

1-3 Isaías dijo:
Habitantes de Jerusalén,
ustedes están llenos de esplendor
porque la gloria de Dios
brilla sobre ustedes.
Una noche oscura
envuelve a las naciones,
pero Dios hará brillar su luz,
y así los reyes del mundo
verán la gloria futura de Israel».
4 Dios dijo:
Habitantes de Jerusalén,
levanten los ojos y miren a su alrededor:
todo el mundo se reúne en Jerusalén.
De muy lejos vienen familias enteras,
con sus niños en brazos.
5 
Al verlos llegar,
con los tesoros del mar
y las riquezas de las naciones,
se llenarán de gozo y alegría.
6 
A Jerusalén vendrá mucha gente
de las regiones del desierto.
Vendrán montados
sobre muchos camellos.
También vendrá gente
del reino de Sabá.
Vendrá con incienso y oro,
y alabará mis grandes hechos.
7 
Las ovejas del país de Quedar
serán para ustedes;
sobre mi altar me podrán presentar
los carneros de Nebaiot
como ofrendas agradables,
y yo haré que mi templo
se vea aun más hermoso.
8-9 
Llegan barcos de alta mar
trayendo a los habitantes de Jerusalén
con su oro y su plata.
Vienen para adorarme,
pues soy el Dios santo de Israel
que los llena de poder.
10 
Habitantes de Jerusalén,
yo estuve muy enojado con ustedes
y por eso los castigué;
pero ahora les mostraré
lo mucho que los amo.
Gente extranjera reconstruirá
las murallas de la ciudad,
y los reyes de otras naciones
se pondrán a su servicio.
11 
Los portones de Jerusalén
no se cerrarán ni de día ni de noche;
así las naciones,
bajo la guía de sus reyes,
podrán traerles sus riquezas.
12 
Todas las naciones
que no estén al servicio de ustedes
serán destruidas por completo.

*

1 Dios nos ha aceptado porque confiamos en él. Esto lo hizo posible nuestro Señor Jesucristo. Por eso ahora vivimos en paz con Dios. 2 Nos alegra saber que, por confiar en Jesucristo, ahora podemos disfrutar del amor de Dios, y que un día compartiremos con él toda su grandeza. 3 Pero también nos alegra tener que sufrir, porque sabemos que así aprenderemos a soportar el sufrimiento. 4-5 Y si aprendemos a soportarlo, seremos aprobados por Dios. Y si él nos aprueba, podremos estar seguros de nuestra salvación. De eso estamos seguros: Dios cumplirá su promesa, porque él nos ha llenado el corazón con su amor, por medio del Espíritu Santo que nos ha dado.
6 Cuando nosotros los pecadores no podíamos salvarnos, Cristo murió por nosotros. Murió en el momento elegido por Dios. 7 En realidad, no es fácil que alguien esté dispuesto a dar su vida por otra persona, aunque sea buena y honrada. Tal vez podríamos encontrar a alguien que diera su vida por alguna persona realmente buena. 8 Pero Dios nos demostró su gran amor al enviar a Jesucristo a morir por nosotros, a pesar de que nosotros todavía éramos pecadores.
9 Si Dios nos declaró inocentes por medio de la muerte de Cristo, con mayor razón, gracias a Cristo, nos librará del castigo final. 10 Si cuando todavía éramos sus enemigos, Dios hizo las paces con nosotros por medio de la muerte de su Hijo, con mayor razón nos salvará ahora que su Hijo vive, y que nosotros estamos en paz con Dios. 11 Además, Dios nos ha hecho muy felices, pues ahora vivimos en paz con él por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...