sábado, 15 de febrero de 2020

La comunidad de fe es iluminada por la luz de su Señor, D.I. Mario González Pérez

16 de febrero de 2020

Isaías 60.1-15 / Efesios 5.1-13, TLA

60 1-3 Isaías dijo:
Habitantes de Jerusalén,
ustedes están llenos de esplendor
porque la gloria de Dios
brilla sobre ustedes.
Una noche oscura
envuelve a las naciones,
pero Dios hará brillar su luz,
y así los reyes del mundo
verán la gloria futura de Israel.
Dios dijo:
Habitantes de Jerusalén,
levanten los ojos y miren a su alrededor:
todo el mundo se reúne en Jerusalén.
De muy lejos vienen familias enteras,
con sus niños en brazos.
Al verlos llegar,
con los tesoros del mar
y las riquezas de las naciones,
se llenarán de gozo y alegría.
A Jerusalén vendrá mucha gente
de las regiones del desierto.
Vendrán montados
sobre muchos camellos.
También vendrá gente
del reino de Sabá.
Vendrá con incienso y oro,
y alabará mis grandes hechos.
Las ovejas del país de Quedar
serán para ustedes;
sobre mi altar me podrán presentar
los carneros de Nebaiot
como ofrendas agradables,
y yo haré que mi templo
se vea aun más hermoso.
8-9 Llegan barcos de alta mar
trayendo a los habitantes de Jerusalén
con su oro y su plata.
Vienen para adorarme,
pues soy el Dios santo de Israel
que los llena de poder.
10 Habitantes de Jerusalén,
yo estuve muy enojado con ustedes
y por eso los castigué;
pero ahora les mostraré
lo mucho que los amo.
Gente extranjera reconstruirá
las murallas de la ciudad,
y los reyes de otras naciones
se pondrán a su servicio.
11 Los portones de Jerusalén
no se cerrarán ni de día ni de noche;
así las naciones,
bajo la guía de sus reyes,
podrán traerles sus riquezas.
12 Todas las naciones
que no estén al servicio de ustedes
serán destruidas por completo.
13 Dios continuó diciendo a los habitantes de Jerusalén:
Todas las riquezas del Líbano
y todas sus finas maderas
vendrán a dar hermosura a mi templo,
donde he puesto mi trono.
14 Los descendientes
de sus antiguos enemigos
vendrán y se humillarán ante ustedes;
quienes antes los despreciaban,
se arrodillarán ante ustedes
y llamarán a Jerusalén:
“Ciudad del Dios santo de Israel”.
*
Ustedes son hijos de Dios, y él los ama. Por eso deben tratar de ser como él es. Deben amar a los demás, así como Cristo nos amó y murió por nosotros. Para Dios, la muerte de Cristo es como el delicado aroma de una ofrenda.
Ustedes son parte del pueblo de Dios; por eso, ni siquiera deben hablar de pecados sexuales, ni de indecencias ni de ambiciones exageradas. No digan malas palabras, ni tonterías, ni vulgaridades, pues eso no es correcto. Más bien, usen su boca para dar gracias a Dios. Bien saben ustedes que nadie que tenga relaciones sexuales prohibidas o indecentes, o que nunca esté satisfecho con lo mucho que tiene, tendrá parte en el reino de Cristo y de Dios. Eso es tan malo como adorar a un ídolo.

No se dejen engañar con ideas tontas, pues por cosas así Dios castiga terriblemente a quienes no lo obedecen. Así que, no tengan nada que ver con esa clase de gente.

No conocer a Dios es como vivir en la oscuridad, y antes ustedes vivían así, pues no lo conocían. Pero ahora ya lo conocen, y han pasado a la luz; vivan entonces como corresponde a quienes conocen a Dios, pues su Espíritu nos hace actuar con bondad, justicia y verdad. 10 Traten de hacer lo que le agrada a Dios. 11 No se hagan cómplices de los que no conocen a Dios; al contrario, háganles ver su error, pues sus hechos no aprovechan de nada. 12 ¡La verdad es que da vergüenza hablar de lo que ellos hacen a escondidas! 13 Cuando la luz brilla, todo queda al descubierto y puede verse cómo es en realidad.

sábado, 8 de febrero de 2020

Letra 657, 9 de febrero de 2020

CANTO A JERUSALÉN, LA CIUDAD DEL SEÑOR
Horacio Simian Yofre

Isaías 60.1-22 es un canto a la ciudad de Jerusalén, en el cual se entretejen motivos que aparecen en diferentes textos del Segundo y Tercer Isaías. La ciudad no ha sido aún restablecida en toda su gloria, pero el apremio del anuncio supone que su restauración ocurrirá en muy breve tiempo. La composición presenta algún rasgo universalista, pero no esconde sus sentimientos nacionalistas de desquite.
El canto está encuadrado por Is 60.1-3, 19-22, pasajes en los que aparece la luz como motivo central. Luz e iluminar, resplandor, amanecer y aurora, sol y luna, son los términos que dominan estos versos, a los cuales se contraponen noche, oscuridad y tinieblas. La gloria del Señor (es decir, el Señor mismo) se convierte en luz perpetua para Jerusalén que es invitada a surgir de las tinieblas y a convertirse en luz esplendorosa recordando el oráculo de Is 9,1. En Is 60,3 se sugiere que el beneficio del Señor como luz se extiende no solo a Israel, sino a todas las naciones y sus reyes.
Pero Jerusalén tiene otra razón para sentirse dichosa y saltar de júbilo: los desterrados retornan y, a lomos de camellos y dromedarios o cargados en naves que vienen de tierras lejanas, afluyen a la ciudad dones valiosos y abundantes, entre los que no faltan animales de primera calidad para contribuir al esplendor de los sacrificios del templo (Is 60.4-9). Is 60.10-18 repite el tema de las riquezas que llegan a la ciudad (Is 60.11, tesoros; Is 60.13, maderas preciadas; Is 60.17, minerales). Con esta descripción de las riquezas se entrelaza la afirmación del sometimiento de extranjeros, naciones y reyes, que vienen a ponerse al servicio de Jerusalén para reconstruirla.
La paz y la justicia permitirán a los habitantes de Jerusalén gozar de todos estos bienes. La restauración es el efecto de la fidelidad del Señor, que ha castigado a su pueblo en su cólera, pero ahora se compadece de él (véase Is 54.7-8; 57.17-18).
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“EL CIELO CANTA ALEGRÍA” MIENTRAS LA IGLESIA SE CONDUELE ANTE FALLECIMIENTO DE PABLO SOSA (II)
Gustavo Vásquez, Noticias MU, 12 de enero de 2020

Resultado de imagen para pablo sosaEl papa, que nació en Buenos Aires y ha dicho que amaba bailar el tango y la milonga cuando joven, se conocía con el Rvdo. Sosa quien vivía a dos cuadras de su casa natal. "Tengo que decirles unas palabras acerca de Francisco. Nació y se crio en el barrio de Flores de nuestra ciudad y la iglesia de San José de Flores, donde decidió su vocación pastoral, está al otro lado de la plaza de nuestra propia iglesia metodista", dijo Sosa en un artículo publicado por el Washington Post en 2015.
El Rev. Sosa se formó teológicamente en el Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET), donde obtuvo su título de Bachiller en teología y posteriormente fue profesor emérito en las cátedras de Liturgia e Himnología. En 1962 fundó la Escuela de Música de la institución, y a partir de 1976 se integró a su equipo de producción adscrito al Departamento de Comunicaciones. En 1972 organizó el conjunto “Música para Todos”, que dirigió hasta 2003.
En el ámbito secular fue profesor de Dirección Coral en el Conservatorio Nacional de Música “Carlos López Buchardo” de la ciudad de Buenos Aires, Argentina, durante 30 años.

La música para todos/as
En una entrevista publicada por Claudio Mamud en el blog “Páginas Musicales”, Sosa relató el origen del conjunto, “Música para Todos”, entre otras reflexiones sobre la música, la liturgia y la cultura. Esta experiencia musical rompió algunos de los esquemas y barreras entre lo clásico y lo popular, algo que Sosa siempre procuró a lo largo de su trayectoria.
“Fue en 1972. Yo recién volvía de Estados Unidos, de realizar una maestría en música sacra... era una época en la cual se cuestionaba el lugar de la cultura y del músico en la sociedad. Eso me hizo reflexionar en lo que yo estaba haciendo en ese momento… y me dije: ‘Yo a esta forma de hacer música no me voy a dedicar”.
“Entonces formamos un conjunto de doce personas, que eran amigos, familiares, etc., y lo llamamos ‘Música para Todos’. Era un conjunto, no un coro, porque dentro de lo que era el ‘anticoncierto’, quería también abandonar la idea del coro con su disciplina y uniforme”.
“Cantaban absolutamente todos. Como yo nunca le dije a nadie que tenía que dejar de cantar por la edad, estaban juntos los jóvenes con los mayores”.
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¿Qué características debe tener un himno religioso?
Actualmente hay un debate al respecto, por las influencias que hubo en la Iglesia. Hay quienes prefieren diferenciar entre una canción y un himno. Así, una canción tendría un estilo musical popular, por ejemplo: folclórico, y un himno, sería más clásico, más académico. Pero esto es muy relativo, pues como sabemos, los estilos clásicos provienen de los folclóricos.
En cuanto a música, yo no hago diferencia. Lo que más me interesa es que el himno esté hecho para cantar comunitariamente. Tiene que tener ciertas características que hagan que sea posible enseñarlo fácilmente. Debe poseer cierta originalidad (hay varios que tienen música muy previsible y rutinaria), y no llamar la atención por sí mismo. Esto quizá sea una contradicción, pues si es algo original, seguramente llamará la atención, pero todos conocemos obras pomposas, melodramáticas, que llaman la atención por estas características, y no por aquello que quieren comunicar.
Hablar sobre el texto es más difícil. En general, es importante que haya mucha más imagen y sugerencia por medio de metáforas que pensamiento intelectual y doctrinal. Muchas obras son Teología puesta en metro y rima, y dejan de lado todas las cualidades de la poesía: la metáfora, los sentimientos, la expresividad emotiva, etcétera.
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EL CMI LAMENTA EL FALLECIMIENTO DEL REV. PABLO SOSA

“Con gran tristeza recibimos la noticia del fallecimiento del Rev. Pablo Sosa, uno de los antecesores de la espiritualidad ecuménica mundial”, dijo el Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI). […]
El Rev. Terry MacArthur, jubilado del CMI, reflexionó sobre el sentido que había encontrado al trabajar con el pastor argentino. “Para Sosa, el desafío del culto ecuménico no se resolvía añadiendo unas maracas y un tambor, sino que implicaba encarnar la teología del otro y, en el proceso, comprender con mayor claridad cómo nuestras suposiciones nos determinan”.
El Rev. Mikie Roberts, responsable del programa del CMI de vida espiritual, habló del legado de Sosa, diciendo que era “tangible, pues años después sus canciones siguen dando forma a la espiritualidad y la teología ecuménicas a nivel local y mundial. Oramos por que su legado sirva de inspiración a la próxima generación de músicos eclesiales”.

“Su don especial: hacer cantar a la comunidad’
A lo largo de su vida laboral, su conciencia social amplió su visión de infundir nueva esperanza a través de las canciones. Sosa a menudo describió el culto como una fiesta de los creyentes, donde todos son bienvenidos.
Fue reconocido por muchos por su don de hacer cantar a las congregaciones. Como compositor, en la mayoría de sus canciones Sosa incursionó en el lenguaje musical latinoamericano, con himnos como “Que esta Iglesia sea un árbol” dada a conocer mundialmente en la 10a Asamblea General del CMI en Busan (Corea), en 2013.

Actividades y avisos

OREMOS Y PARTICIPEMOS EN LAS ACTIVIDADES DE CELEBRACIÓN DEL
XXV ANIVERSARIO DE LA IGLESIA

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 11 de febrero, 19 hrs.
Modera: Hno. Hugo J. Molina

Llamamiento: Salmo 130
Oración de ofrecimiento
Himno: “Hoy te alabamos, Dios de bondad” (43)
Círculo de oración y testimonios
Lectura bíblica: Ester 5.9-14
Tema: Amán planea matar a Mardoqueo
Himno: “Me guía Él” (346)
Ofertorio
Bendición pastoral

AMÁN ANTICIPA SU VICTORIA
Samuel Pagán

La sección final de este capítulo presenta una serie de detalles íntimos y sicológicos de Amán (vv. 9-14). El autor nos lleva a ver un poco de la vida familiar de este protagonista.
Una vez que Amán hubo salido del banquete con la familia real, la alegría de la celebración se transformó en ira y resentimiento. Al salir del palacio se encontró con Mardoqueo, quien no se levantó ni se movió de su lugar para reconocer la presencia del “jefe de gobierno” (VP) del imperio.
Amán refrenó su ira hasta llegar a su casa. Ya en su hogar, consultó con sus amigos y con su esposa Zeres lo que debía hacer con Mardoqueo. La recomendación de su esposa y de sus asesores fue que matara a Mardoqueo. El consejo agradó a Amán (v. 14).
La actitud de Mardoqueo posiblemente revela su confianza en las gestiones, de la reina (v. 9). Con su gesto de desobediencia pública, afirmaba su integridad y rechazaba el plan genocida ideado por. Amán para exterminar a los judíos (3.8-11).
El discurso de Amán ante su esposa y amigos es interesante. Para él lo que importaba eran las riquezas, tener muchos hijos, la posición política y social, y su amistad con la familia real (vv. 11-12). Sus logros son un índice de sus-valores. Las riquezas, según el relato, tienen prioridad sobre los hijos.
La recomendación de Zeres y de los consejeros se relaciona con la-ira y hostilidad de Amán hacia Mardoqueo. No solo había que matar al judío, sino que debía ser humillado públicamente. La horca “de cincuenta codos de altura” (ochenta pies o 22 metros) podía ser vista-desde toda la ciudad de Susa (v. 14). La muerte de Mardoqueo; además, sería un ejemplo público de lo que le esperaba a toda la población judía. Aquella acción no podría ser interpretada corto un acto de venganza personal, sino como una ejecución autorizada por el rey (v. 14). 
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

16 – Culto de testimonios

El pueblo interpreta su historia como obra de la gracia divina, L. Cervantes-O.


9 de febrero de 2020

Al ver el poder de Dios,
todo el mundo temblará de miedo,
porque Dios vendrá
con la furia de un río desbordado,
y empujado por un fuerte viento.
Isaías 59.19, TLA

Rechazada la posible compensación del ayuno del capítulo anterior, como práctica espiritual para modular una sana relación con Yahvéh, en Isaías 59 se plantea el problema ético en términos de justicia e injusticia, pues incluso en la actualidad tiende a privilegiarse la primera perspectiva en demérito de la segunda. Este capítulo se divide claramente en cuatro partes bien definidas, cada una de las cuales demanda atención específica para percibir el conjunto como un todo coherente. La primera (vv. 1-8) es una auténtica liturgia penitencial, la segunda (vv. 9-15), una sólida confesión del pecado comunitario; la tercera (vv. 16-20), en donde se afirma la intervención divina; y la última (v. 21), el anuncio de salvación por medio de la palabra. La unidad de propósito del texto salta a la vista pues concentra en estos elementos conjuntados los énfasis propios del Tercer Isaías: por un lado, la intención profunda de mostrar la manera en que Yahvéh siguió reaccionando ante las circunstancias complejas del pueblo después de la reconstrucción del templo y de la ciudad, y por el otro, la necesidad de proyectar hacia el futuro la esperanza utópica que debía sostener la fe del pueblo ante la situación cambiante e imprevista que vivía.

Dos son los componentes que destacan en la primera parte: la afirmación tajante de que la mano del Señor no se ha detenido para salvar (v. 1) y que el pecado colectivo es la barrera que limita su actuación a favor del pueblo (v. 2). Los versículos siguientes son una cruda descripción, extremadamente metafórica que desglosa gráficamente el deterioro social (3-4) y la forma en que se incuba el mal en medio de la comunidad (5). La parte final (vv. 6-8) exhibe las consecuencias del pecado y la injusticia. El esquema de todo el cuerpo del texto es el de un careo o pleito contradictorio, “pues se presupone una queja del pueblo y suena la denuncia de Dios, enumerando culpas genéricas y pecados específicos; el pueblo confiesa su pecado; concluye Dios reconciliándose en virtud del pacto”.[1] La reclamación acerca de que Dios no actúa y no escucha empalma con la querella formulada en 58.3 acerca de la eficacia del ayuno para “convencer” a Dios de hacerlo. La queja llega a Dios, que no está sordo y que va a demostrar cuál es la razón de su supuesta inacción: el pecado que se interpone es la causa de la separación y de la falta de respuesta. La enumeración de los pecados pinta un cuadro trágico sobre una práctica social de la injusticia en medio de la cual se siguen gestando peores males (que recuerda “el huevo de la serpiente”, de Ingmar Bergman) y la espiral de violencia es incontrolable. La injusticia prevaleciente es como un veneno que se difunde y se contagia moralmente. “Destruyen la paz de los otros y pierden la suya al implantar un sistema encadenado de injusticias”.[2] Por ello San Pablo cita el v. 8 en Romanos 3.15-17 en su recuento de excesos de los seres humanos dominados por el pecado.

En la segunda parte, el pueblo asume con enorme claridad y autocrítica la situación de pecado y enumera, a su vez (en una especie de ampliación comunitaria del Salmo 51), el deterioro moral y espiritual presente a partir de la “lejanía de la justicia” (9). Queda la duda si la comunidad se confiesa culpable o se siente víctima, dado el lenguaje ambiguo que se utiliza (10). Ambas cosas se entremezclan y eso es lo llamativo: “Nos pasamos la vida llorando, / y esperando que se nos haga justicia, / pero Dios no viene en nuestra ayuda” (11). Nuevamente resuena el reproche de la falta de apoyo en esas circunstancias difíciles. El pueblo se siente en parte culpable de ellas, “quisiera romper la espiral y salir del cerco, y no encuentra el modo; una conversión individual no basta para cambiar el sistema, haría falta una conversión colectiva, y hasta que llegue ese cambio general, el cambio individual resultaría fatal, un pagar justos por pecadores; entonces haría falta una intervención desde fuera, desde una instancia más poderosa” (énfasis agregado).

En clave individual, lo mismo es expresado en el Salmo 55. Algo similar sugiere la explosión de partidos políticos de inspiración evangélica en América Latina, como el Partido de la Reforma Nacional, de inspiración reformacional, la más reciente muestra de ella en México, en la que se propone, por ejemplo: “Generar una alternativa política cristiana en México que reconozca a Cristo como Rey de reyes y Señor de señores, que se traduzca en bendición a la sociedad a la cual servimos. […] La función fundacional del Estado es el poder de la espada, es decir la capacidad de la fuerza legítima, pero la dirección que lo guía —su función guía— es la justicia pública plasmada en un sistema legal positivo. […] El Estado deberá evitar sostener empresas ineficientes o no rentables”.[3] Se trata de una propuesta francamente fascista y totalitaria. Los vv. 12-13 muestran la interiorización de los pecados contra Dios y el prójimo, además de la enorme ambivalencia y fertilidad negativa de los mismos al revertirse contra ellos (“nuestros pecados nos ac usan”, 12b). La vida social completa estaba trastornada por la injusticia (“la verdad tropezó en la plaza”, 14b); por eso Dios no los salvaba, por haberse burlado de la justicia (14a) y por haber pervertido el derecho (15). Incluso “al que hace el bien / se le quita lo que tiene” (15b). Nuevamente resuena lo expuesto en el Salmo 55.10-12 y lo opuesto al 85.10-12, que canta el encuentro de las virtudes.

En la tercera sección se describe la intervención de Yahvéh, quien está en total desacuerdo con el panorama vigente: contempla desde el cielo (sal 14.2; 53.3) y no queda indiferente, pues ha denunciado la maldad. Su accionar es una cadena de indignación, primero (“Vio con sorpresa / que esto a nadie le importaba”, 16), y luego decidió intervenir directamente en un plan completamente de guerra (16b) para ejecutar una sentencia: “Tomó la justicia como escudo / y se puso la salvación como casco” (17a). su actitud beligerante es complementada con elementos morales (venganza, enojo, 17b). a fin de castigar como un juez implacable (18).”La justicia vindicativa quiere realizar salvación”.[4] Su respuesta hizo temblar al mundo (19a) debido a la acción enardecida del Señor (río desbordado, fuerte viento, 19b). Una vez más en la historia, que es interpretada como obra completa de la gracia divina, Yahvéh vendrá “a salvar / a los que viven en Jerusalén” (20a) y a todos quienes se arrepientan de sus pecados. Ése es su compromiso formal.

El v. 21 anuncia una nueva era en donde prevalecerá “una alianza garantizada por el Espíritu y actualizada en cada generación por la palabra de Dios”. El Espíritu y la palabra, los dones del profeta, ahora serán ahora dones para todo el pueblo: el mensaje se abre hacia un horizonte futuro muy amplio (sacerdocio y profecía universal de todos/as los creyentes), en la línea de David (II Sam 23.2), Ezequiel (36.27), del Segundo Isaías (51.16) y, por supuesto, del Nuevo Testamento, en donde esta tendencia de compromiso y ministerio horizontal alcanzará su plenitud. La gracia de Dios manifestada en esta nueva ocasión transforma la querella inicial del pueblo en una sólida promesa divina de bendición comunitaria y de gran esperanza para el presente conflictivo y el futuro sumamente incierto.



[1] Luis Alonso Schökel y José Luis Sicre Díaz, Profetas. I. Madrid, Cristiandad, 1980, p. 361.
[2]Ibíd., p. 362.
[3]Fundamentos del Partido de la Reforma Nacional”, Acción Política Cristiana, en www.facebook.com/adolfo.garciadelasienra, 8 de febrero de 2020, pp. 1, 2.
[4] L. Alonso Schökel y J.L. Sicre, op. cit., p. 363.

Isaías 59.9-21 / Hechos 7.38-50, TLA

El pueblo de Israel dijo:
Por causa de nuestra maldad
la justicia no se cumple entre nosotros:
esperábamos vivir en la luz,
pero nos hemos quedado en tinieblas.
10 Caminamos como ciegos,
tocando la pared;
tropezamos en pleno mediodía
como si fuera de noche;
aunque parezcamos tener vida,
en realidad estamos muertos.
11 Nos pasamos la vida llorando,
y esperando que se nos haga justicia,
pero Dios no viene en nuestra ayuda.
12 Hemos ofendido a Dios,
y nuestros pecados nos acusan;
nuestras maldades nos acompañan,
y reconocemos nuestras culpas.
13 Hemos sido infieles a Dios,
no lo hemos obedecido;
somos violentos y traicioneros,
y engañamos a la gente.
14-15 Nos hemos burlado de la justicia
y Dios no viene a salvarnos.
La sinceridad está por los suelos;
ya no hay honradez,
y al que hace el bien
se le quita lo que tiene».

Isaías dijo:

Dios se mostró muy disgustado
al ver la falta de justicia.
16 Vio con sorpresa
que esto a nadie le importaba.
Entonces decidió usar su propio poder
y así nos dio la salvación.
17 Tomó la justicia como escudo
y se puso la salvación como casco;
la venganza lo cubrió como una capa
y el enojo lo envolvió como un manto,
18 para castigar a sus enemigos
y darle a cada cual su merecido.
19 Al ver el poder de Dios,
todo el mundo temblará de miedo,
porque Dios vendrá
con la furia de un río desbordado,
y empujado por un fuerte viento.
20 Dios vendrá a salvar
a los que viven en Jerusalén,
y a todos los israelitas
que se arrepientan de sus pecados.
Dios ha jurado que así será.

21 Dios dijo:

Yo hago un pacto con ustedes:
les prometo que mi poder,
y las enseñanzas que les he dado,
nunca se apartarán de ustedes
ni de sus descendientes.
*
38 Moisés estuvo con nuestros antepasados en el desierto, y les comunicó todos los mensajes que el ángel de Dios le dio en el monte Sinaí. Esos mensajes son palabras que dan vida.
39 Pero los israelitas fueron rebeldes. No quisieron obedecer a Moisés y, en cambio, deseaban volver a Egipto.
40 Un día, los israelitas le dijeron a Aarón, el hermano de Moisés: “Moisés nos sacó de Egipto, pero ahora no sabemos qué le sucedió. Es mejor que nos hagas un dios, para que sea nuestro guía y protector.”
41 Hicieron entonces una estatua con forma de toro, y sacrificaron animales para adorarla. Luego hicieron una gran fiesta en honor de la estatua, y estaban muy orgullosos de lo que habían hecho. 42 Por eso Dios decidió olvidarse de ellos, pues se pusieron a adorar a las estrellas del cielo.
En el libro del profeta Amós dice: “Pueblo de Israel, durante los cuarenta años que anduvieron por el desierto, ustedes nunca me presentaron ofrendas para adorarme. 43 En cambio, llevaron en sus hombros la tienda con el altar del dios Moloc y la imagen de la estrella del dios Refán. Ustedes se hicieron esos ídolos y los adoraron. Por eso, yo haré que a ustedes se los lleven lejos, más allá de Babilonia.”
44 »Allí, en el desierto, nuestros antepasados tenían el santuario del pacto, que Moisés construyó según el modelo que Dios le había mostrado. 45 El santuario pasó de padres a hijos, hasta el tiempo en que Josué llegó a ser el nuevo jefe de Israel. Entonces los israelitas llevaron consigo el santuario para ocupar el territorio que Dios estaba quitándoles a otros pueblos. Y el santuario estuvo allí hasta el tiempo del rey David.
46 Como Dios quería mucho a David, éste le pidió permiso para construirle un templo donde el pueblo de Israel pudiera adorarlo. 47 Sin embargo, fue su hijo Salomón quien se lo construyó.
48 Pero como el Dios todopoderoso no vive en lugares hechos por seres humanos, dijo por medio de un profeta:
49 
El cielo es mi trono;

sobre la tierra apoyo mis pies.
Nadie puede hacerme una casa
donde pueda descansar.
50 
Yo hice todo lo que existe.

*

Video del culto completo

https://www.youtube.com/watch?v=LmL0FAx-Hk8&t=4160s

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...