martes, 21 de abril de 2020

Orden de culto de estudio y oración

What Is Purim? - Purim

21 de abril de 2020

Llamamiento: Salmo 130
Oración de ofrecimiento
Himno: “¡Señor, bendito seas!” (324)
Momento de oración de intercesión
Lectura bíblica: Ester 9.20-32
Tema: La fiesta de Purim, fiesta de liberación
Himno: “Con mis labios y mi vida” (410)
Ofertorio (consagración)
Bendición del Señor: Hebreos 13.20-21
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ACOMPAÑAMIENTO BÍBLICO
Samuel Pagán

Ester 9.16-19 continúan con el tema de la sección anterior (9.1-15). A lo largo y ancho del imperio, los judíos se juntaron y defendieron sus vidas (v. 16). Durante el día 13 de Adar “descansaron de sus enemigos” y “mataron” a setenta y cinco mil. Esta expresión, “descansar de sus enemigos”, posiblemente es una referencia a un estado ideal de paz. En el V. 17 se dice que durante el día 14 los judíos de las provincias descansaron y celebraron un día de fiesta, con banquete y alegría (v. 15).
Los habitantes de Susa, según el v. 8, celebraron el día 15 del mismo mes. Ésa es la razón por la cual se celebraban dos días festivos en relación con la victoria de los judíos en el imperio persa (v. 19). Como parte de las celebraciones y el regocijo del día de fiesta, los judíos “unos a otros se hacían regalos” (VP) o “enviaban porciones a su vecino” (19). Esta práctica corrobora el triunfo judío.
La generosidad expresa la alegría y el interés de que nadie se vea privado de celebrar por carecer de comida o de recursos económicos. En el v. 20 comienza una nueva sección de la narración (vv. 20-28). El objetivo del relato es afirmar la celebración y reglamentarla como un acontecimiento anual.

domingo, 19 de abril de 2020

Letra núm. 666, 19 de abril de 2020


LOS SERVIDORES Y LOS IMPÍOS

Samuel Amsler
Los últimos profetas. Ageo, Zacarías, Malaquías y algunos otros.
Estella, Verbo Divino, 1996, p. 45.


E
l discurso de los capítulos 65 y 66 endurece más todavía el tono, para poner de relieve el contraste entre la felicidad prometida a los justos y la condenación que aguarda a los culpables. El profeta arrostra el escepticismo que pone en duda las consecuencias de la opción que hay que hacer entre servir a Dios y servir a los propios intereses.
El oráculo toma la forma de un discurso procesal en el que, antes de actuar como juez, el Señor presenta una denuncia contra su pueblo que se niega a responder a sus llamadas. Tan sólo más tarde anuncia cuál va a ser su juicio.

1 Yo ofrecía respuesta a los que no preguntaban,
salía al encuentro de los que no me buscaban;
decía: «Aquí estoy, aquí estoy»
al pueblo que no invocaba mi nombre.
2 Tenía mis manos extendidas todo el día hacía un pueblo rebelde,
que andaba por el mal camino, siguiendo sus antojos,
3 pueblo que me provocaba en la cara continuamente,
que sacrificaba en los jardines y ofrecía incienso sobre los ladrillos,
4 que se sentaba en los sepulcros y pernoctaba en las grutas,
que comía la carne del puerco y caldo abominable en las tazas;
5 que decía: “Retírate, no te acerques, que estoy consagrado”.
6 Eso hace humear mi cólera como fuego que arde todo el día.

De ahí las dos partes del discurso.
vv. 1-12: El Señor comienza su requisitoria recordando las iniciativas renovadas que había tomado para entablar un diálogo con su pueblo, sin esperar a que éste se pusiera a buscarlo. Fue como un padre que extiende las manos a sus hijos (v. 2). Pero ellos no quisieron escucharle. Se entregan a prácticas idolátricas, a consultas a los muertos o a banquetes infames (vv. 3-5).
¡Que no se les ocurra pensar que el Señor se ha olvidado de estas abominaciones!; todo esto queda registrado por escrito ante él (vv. 6-7). No es que haya renunciado a llevar a la práctica su plan de salvación para los que perseveran en su servicio (vv. 8-10). Pero juzgará sin piedad a los que se han rebelado contra él (vv. 11-12).
vv. 13-16: Cae entonces la sentencia por la que el juez describe el destino que aguarda a los malvados, en contraste con la felicidad prometida a los justos. Una serie de oposiciones muestra a los malvados cómo se verán privados de todo lo que constituirá la felicidad de los justos: hambre, sed, vergüenza, gritos de dolor.
Ocurrirá incluso que su nombre servirá de maldición, de eslogan para desear la muerte de alguien. ¡Qué lejos estarán de tener parte en la bendición del “Dios del amén”, es decir, del Dios que mantiene fielmente sus promesas!


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LLEVANDO ESPERANZA A LOS HUESOS SECOS
Chris Ferguson
Comunión Mundial de Iglesias Reformadas
8 de abril de 2020

Entonces me dijo: “Profetiza sobre estos huesos, y diles: ‘¡Huesos secos, escuchen la palabra del Señor! Así dice el Señor omnipotente a estos huesos: Yo les daré aliento de vida, y ustedes volverán a vivir. Les pondré tendones, haré que les salga carne, y los cubriré de piel; les daré aliento de vida, y así revivirán. Entonces sabrán que yo soy el Señor’”.
Ezequiel 37:1-14 (NVI)

…yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.
Juan 10:10

C
omo familia humana, apenas estábamos abriendo colectivamente nuestros ojos a las crisis que conmovía al mundo y a las inigualables amenazas para la vida y el futuro del planeta. Estábamos justo a punto de ponerle nombre a los estragos del imperio, puestos de manifiesto en un sistema de apartheid global que enfrenta los intereses del 1% de las personas del mundo contra las necesidades del otro 99%, dejando incluso al último 50% sin esperanza de vida y sin sustento. Estábamos comenzando a comprender el alcance de las masivas heridas resultantes de vivir en un mundo caído en manos de ladrones.
Y en eso llegó el COVID-19. La nueva pandemia de coronavirus expuso sin piedad nuestra innegable interconexión: de toda la creación, de toda la humanidad.
El impacto de tantas muertes y el alcance de la pandemia sobre el bienestar humano y ecológico aún está por verse. Los esfuerzos para frenar la propagación de la enfermedad y para salvar vidas son la primera prioridad. Queda claro que, debido a que la mayoría del mundo se ha parado, el siguiente paso para los gobiernos y para los movimientos populares consiste en discernir dónde reside la esperanza en tanto estamos parados en medio de las ruinas causadas no solo por el virus sino por un sistema político y económico mundial que había dejado a la mayoría de las sociedades envueltas en la pobreza masiva, la inequidad, los sistemas de atención médica desmantelados, las escuelas desfinanciadas, un número sin precedentes de personas obligadas a emigrar; de hecho, un mundo explotado y violado por los excesos y la extralimitación del capitalismo neoliberal y de gobiernos autoritarios, un mundo injusto para las personas y para la creación sufriente.
Por ello, al hacer un balance del desastre provocado por la pandemia, descubrimos que volver a la normalidad no puede ser nuestro objetivo. Dios seguramente no nos está llamando a volver al anterior statu quo anterior. Dios sin dudas nos está llamando a un futuro marcado por la paz, la justicia, la reconciliación y la sanidad.
Mientras transitamos la Cuaresma, acercándonos a la Pascua en tiempos de coronavirus, nuestra fe nos convoca a acompañar a Ezequiel al lugar más difícil: al valle de los huesos secos. Es importante saber que la visión de Ezequiel se inspiró en un hecho histórico real, la derrota militar y política de Israel y el cautiverio de su liderazgo. Muerte real, desastre real. En los primeros pasos en el peregrinaje de la esperanza, Dios lleva a Ezequiel a confrontar y a evaluar honestamente el alcance y la verdad del desastre, a comprender plenamente el alcance de las heridas, a constatar que los huesos estaban verdaderamente secos, desconectados, dispersos, sin vida y que eran muchos, muchos.
A partir de allí es que se da el siguiente giro, un tanto confuso, en el peregrinar de la esperanza: se le pregunta a Ezequiel algo que él esperaba fuera respondido por él: “¿Pueden vivir estos huesos?”. Con razón Ezequiel se vuelve a Dios. Porque Dios sabe. Y Dios, en lugar de ofrecer una promesa o palabras de esperanza, asigna una tarea. «Profetiza sobre estos huesos, y diles: “¡Huesos secos, escuchen la palabra del Señor!”. Recurriendo a Dios en busca de esperanza, Ezequiel descubre que la palabra de Dios obrará sanidad, reconciliación y restauración por medio del pueblo de Dios. Ezequiel descubre que él no va a ser un mero espectador que espera, sino que debe ser quien administre la esperanza respondiendo al llamado de Dios. Aspirando a ser el beneficiario de la esperanza, Ezequiel es convocado a ser un servidor de la esperanza.
El siguiente signo de esperanza no es simplemente la restauración de la vida sino la rearticulación de lo fragmentado, la reparación de la grieta y no solo para toda la humanidad sino sobre todo para las personas más afectadas y destruidas. La comunidad histórica que fue destruida por el imperio se restaura para hacer la diferencia. Para ser una luz para el mundo. Curiosamente, Juan Calvino en sus sermones sobre este texto siempre insistió en que este pasaje no se refería a la resurrección final sino a la restauración de Israel luego del exilio y, por ende, era aplicable a la restauración de la iglesia al servicio de palabra esperanzadora de Dios.
La esperanza emergiendo de los valles de los huesos secos. Podemos vernos a nosotros mismos como una koinonia global: la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas en su complejidad y diversidad, pero una sola familia junto a Ezequiel. La esperanza para nosotros y nosotras radica en asumir la verdadera destrucción provocada por el imperio y también en abrazar la tarea que el Dios de la Vida nos da para re-articular la comunidad terrena para servir a la vida.
La reconocida cita de Agustín resuena fuerte en este tiempo de pandemia, en la oscura sombra de los saqueos del capitalismo neoliberal, en las garras de un sistema asesino de apartheid global: «La esperanza tiene dos hermosas hijas; sus nombres son Ira y Valor. Ira para indignarse por cómo están las cosas y Valor para tratar que esa realidad no permanezca igual”.
Hay muchas demandas de todo el mundo para que no se estimule la economía solo bajo el modelo capitalista actual, sino para aprovechar esta oportunidad para la implementación de impuestos justos, para asegurar ingresos y salarios dignos y para implementar un impuesto a la riqueza, para no regresar a los niveles anteriores de destrucción ecológica y utilización de combustibles fósiles. Para no intentar el salvataje de las compañías aéreas tal como son, sino para insistir que cambien y se vuelvan sostenibles.
Para la CMIR, la esperanza y la responsabilidad que son base de la Confesión de Accra, nos desafían a buscar una Nueva Arquitectura Financiera Internacional, a unirnos a la lucha por la justicia como parte integral de nuestra fe en el Dios de la Vida. Hay un rumbo de esperanza que se nos abre a medida que el mundo va saliendo de este desastre sin precedentes. Mientras lloramos nuestras pérdidas, mientras nos esforzamos por volver a la vida cotidiana, permanezcamos en la inconformidad, esforzándonos por no volver a la normalidad sino a un mundo transformado por medio de la gracia de Dios y de nuestra mayordomía de la esperanza.
Damos gracias a Dios porque el Espíritu de Dios se está moviendo potentemente en nuestra historia y en estos tiempos. Damos gracias porque el Espíritu de Dios nos moviliza como a Ezequiel en el camino de la esperanza, con sus giros inesperados, que nos lleva a comprender el rol que nos toca en ser, con la ayuda de Dios, servidores y servidoras de la esperanza. A rechazar el statu quo y volver a conectarnos con las personas quebrantadas y heridas del mundo para crear, con Dios, una normalidad nueva de paz, justicia, reconciliación y sanidad.
Necesitamos compartir y escuchar la palabra de Dios que nos convoca como una familia global a la unidad y a la justicia. El poder de la Resurrección radica en ser el movimiento de Jesús con todas las personas desposeídas para garantizar que podamos emerger del valle de los huesos secos, para que todos los planes y las promesas para salir adelante luego de la pandemia traigan esperanza para toda la creación y para que ya no regresemos al valle de los huesos secos.
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LAS IGLESIAS SE PREPARAN PARA AYUDAR A LOS REFUGIADOS DURANTE LA PANDEMIA DEL COVID-19
Consejo Mundial de Iglesias
15 de abril de 2020

Es duro vivir aislado en casa durante la pandemia del COVID-19 viendo el aumento de la cantidad de infectados con el virus y del número de muertos. Pero piense en los refugiados y las personas desplazadas del mundo.
ACT Alianza –la alianza mundial de más de 145 iglesias y organizaciones relacionadas que forman parte de la familia del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y trabajan juntas en más de 120 países– estaba tan preocupada por la difícil situación de los vulnerables que hizo público “Un llamado a una humanidad y gobernanza global más contundente”.
“¡Protegerse usted del #COVID-19 significa proteger a los demás! Ayude a quienes trabajan en la #primeralínea”, tuiteó ACT el 8 de abril mientras los interesados volvían la atención a zonas como Oriente Medio, el Cuerno de África, el Sahel y la República Democrática del Congo, donde abundan los refugiados y los desplazados.
Rudelmar Bueno de Faria, secretario general de ACT Alianza, dijo en su declaración del 7 de abril: “Con consternación, vemos cuánto el COVID-19 ha afectado a personas y naciones. Esta pandemia es una de las mayores crisis humanitarias en la historia moderna y se ha extendido a países frágiles y afectados por conflictos”.
Muchos de los conflictos mundiales han continuado mientras aumenta el número de muertos por el nuevo coronavirus. Apenas se ha prestado atención al llamado del secretario general de la ONU, António Guterres, el 23 de marzo a una cesación del fuego inmediata para ayudar a combatir la pandemia.
De Faria dijo: “Esta pandemia aumenta la vulnerabilidad de las personas que ya experimentan crisis humanitarias, pobreza, desigualdades y aprietos económicos. Las necesidades humanitarias se volverán más agudas y más difíciles de equipar y financiar, ya que los países de todo el mundo se centran en satisfacer sus propias necesidades relacionadas con el COVID-19”.

Tácticas de guerra económica
Expresó asimismo su angustia al ver a algunos gobiernos utilizando tácticas de guerra económica para controlar las cadenas de suministro de bienes que de repente parecen estratégicos, lo que socava una respuesta humanitaria justa, especialmente en países con menos recursos económicos.
Esas tácticas se aplicaban “en momentos en que todos los gobiernos e instituciones deberían estar garantizando el acceso pleno, seguro, inmediato y sin restricciones para el personal humanitario y médico, así como sus equipos y suministros, a las áreas más afectadas”.
“Las implicaciones para los países con sistemas de salud débiles pueden ser especialmente severas, y pueden afectar desproporcionadamente a personas altamente expuestas o confinadas, incluidos migrantes y personas desplazadas, solicitantes de asilo, refugiados y aquellos viviendo en asentamientos informales”, dijo De Faria.
El Departamento de Servicio a los Refugiados Palestinos del Consejo de Iglesias de Oriente Medio dijo que sus oficinas están cerradas en muchas zonas, excepto las oficinas principales de Gaza en el área bajo el control de la Autoridad Palestina. Esas oficinas siguen funcionando a pesar de los diez casos del COVID-19 en la Franja de Gaza.
“La situación es preocupante no solo en la Franja de Gaza, donde solo hay disponibles 60 respiradores para una población de 2 millones, sino también en Cisjordania, que dispone de 205 ventiladores para una población de más de 2,5 millones”.
“El sistema de salud palestino está bajo presión y está llegando a un punto crítico. Esta razón está detrás de los estrictos cierres impuestos en este período por la policía palestina y las fuerzas del orden de la Autoridad Palestina”, dijo el Departamento de Servicio a los Refugiados Palestinos. A continuación, añadió que el principal problema al que se enfrentan los palestinos ahora son los trabajadores que regresan de Israel, ya que algunos de ellos son portadores del virus.

Test insuficientes
“No hay bastantes test para distribuir”, dijo el Departamento de Servicio a los Refugiados Palestinos. La Dra. Souraya Bechealany, secretaria general del Consejo de Iglesias de Oriente Medio, habló con motivo de la emisión por parte del CMI y las organizaciones ecuménicas regionales de una histórica declaración pastoral conjunta en la que afirmaban la urgencia de permanecer unidos para proteger la vida ante la pandemia del COVID-19.
“En estos momentos en que la crisis del COVID-19 desafía y cuestiona a toda la humanidad, es importante que las iglesias, juntas en el cuerpo de Cristo, hablen alto y claro para dar testimonio de nuestra fe y nuestra esperanza en Jesucristo resucitado, y osen la palabra profética que nos ha sido confiada”, dijo el 8 de abril.
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EL CMI PUBLICA EN LÍNEA SALUD Y ESPERANZA, UN RECURSO ANTE LA PANDEMIA DE COVID-19

El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) ha puesto recientemente en línea Salud y esperanza: la Iglesia en la misión y la unidad, una colección de artículos previamente publicados que pueden tener resonancia en la actual lucha mundial contra la pandemia de COVID-19.
La publicación, disponible en línea gratuitamente durante los próximos tres meses, sirve para recordarnos la presencia de Dios durante los tiempos difíciles a lo largo de las diversas épocas, y cómo podemos inspirarnos en la historia y la tradición para hacer frente a los desafíos actuales.
En el prefacio, la Dra. Isabel Apawo Phiri, secretaria general adjunta del CMI, observa que en estos tiempos difíciles es fácil sentir ansiedad, incluso como creyentes. La lectura de estos artículos “puede servirnos de apoyo y ayudarnos a recordar la presencia de Dios y de la iglesia a lo largo de la historia”, afirma Phiri, diciendo que estos textos, al mismo tiempo, “también pueden contribuir a fomentar una nueva reflexión”. […]
Las iglesias están cada vez más unidas a la hora de plantear la cuestión de “¿Cómo la misión y el ministerio pueden incluir y situar en el centro a los marginados y abogar por sus necesidades y sus derechos?” Los artículos en “Salud y esperanza”, basados en la sabiduría del pasado, pueden ayudar a empezar a responder a esta cuestión.
“Mientras seguimos lidiando con esta y otras cuestiones, cabe esperar que como iglesia mundial podamos seguir siendo instrumentos de paz y justicia”, concluye Phiri. El contenido de la edición digital Salud y esperanza: la Iglesia en la misión y la unidad puede descargarse gratuitamente.

Primer culto de acción de gracias por el XXV Aniversario



  

CULTO DE PROCLAMACIÓN Y TESTIMONIO

ACCIÓN DE GRACIAS POR EL XXV ANIVERSARIO

“ME ALEGRARÉ… Y ME GOZARÉ DE MI PUEBLO”
Isaías 65.16-25, Luis Alonso Schökel y José Luis Sicre


16 Sí, se olvidarán las angustias de antaño
y hasta de mi vista desaparecerán.
17 Mirad, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva:
de lo pasado no haya recuerdo ni venga pensamiento,
18 más bien gozad y alegraos siempre por lo que voy a crear;
mirad, voy a transformar a Jerusalén en alegría
y a su población en gozo;
19 me alegraré de Jerusalén y me gozaré de mi pueblo,
y ya no se oirán en ella gemidos ni llantos;
20 ya no habrá allí niños malogrados
ni adultos que no colmen sus años,
pues será joven el que muera a los cien años,
y el que no los alcance se tendrá por maldito.
21 Construirán casas y las habitarán,
plantarán viñas y comerán sus frutos,
22 no construirán para que otro habite,
ni plantarán para que otro coma;
porque los años de mi pueblo serán los de un árbol
y mis elegidos podrán gastar lo que sus manos fabriquen.
23 No se fatigarán en vano,
no engendrarán hijos para la catástrofe;
porque serán la estirpe de los benditos del Señor,
y como ellos, sus retoños.
24 Antes de que me llamen yo les responderé,
aún estarán hablando y los habré escuchado.
25 El lobo y el cordero pastarán juntos,
el león como el buey comerá paja.
No harán daño ni estrago por todo mi Monte Santo
—dice el Señor—.
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Año XXVI, núm. 15, domingo 19 de abril de 2020



Culto de Adoración, Proclamación y testimonio
Acción de gracias por el
XXV Aniversario

Introito
Entonces Samuel tomó una piedra, la puso entre los pueblos de Mispá y Sen, y la llamó Eben-ézer, pues declaró: “Hasta aquí nos ha ayudado Dios”. Hizo esto para que todos recordaran cómo Dios los había ayudado. I Samuel 7.12
Preludio

Adoremos al Eterno Dios
A.I. Sandra A. Salgado Adame
Sé que no hemos sido destruidos
porque Dios nos tiene compasión.
Sé que cada mañana se renuevan
su gran amor y su fidelidad.
Por eso digo que en él confío;
¡Dios es todo para mí!
Invito a todos a confiar en Dios
porque él es bondadoso.
Es bueno esperar con paciencia
que Dios venga a salvarnos,
y aprender desde nuestra juventud
que debemos soportar el sufrimiento.
Es conveniente callar
cuando Dios así lo ordena. […]
Debemos esperar con paciencia
que Dios venga a ayudarnos. […]
Nos hace sufrir y nos aflige,
pero no porque le guste hacerlo.
Nos hiere, pero nos tiene compasión,
porque su amor es muy grande.
Amén.
Lamentaciones 3.22-28; 30-33
Oración de ofrecimiento
Himno: “Grande es tu fidelidad” (50)

En busca del perdón divino
D.I. Mario González Pérez
Nos presentamos ante ti, Padre de amor y misericordia, a fin de exponer nuestra maldad.
Sabemos que hemos pecado, pero confiamos plenamente en tu gracia y bondad.
Momento de oración en silencio
Unidos/as: Dirijamos al Dios del cielo
nuestras oraciones más sinceras,
y corrijamos nuestra conducta.    Lamentaciones 3.42
Himno: “Refugio tú del pecador” (97)

La hermandad que produce el Señor
Angelita Martínez L. y Pablo Gil M.
Himno “Vamos cantando al Señor” (397)


La plegaria de fe
Y así como sabemos que él oye nuestras oraciones, también sabemos que ya nos ha dado lo que le hemos pedido. I Juan 5.15
Oración de intercesión

El anuncio de la Palabra divina
Hnos. Betsabé Ábrego C. y Oswaldo Aguilar A.
Lectura del Antiguo Testamento: Isaías 65.16-25
Lectura del Nuevo Testamento: Apocalipsis 21.1-8
Momento de testimonio                                                                                                A.I. Ricardo Ruiz Ocampo

Reflexión
 

“ME ALEGRARÉ… Y ME GOZARÉ DE MI PUEBLO”
Pbro. L. Cervantes-Ortiz

Agradecemos sus inmensas bendiciones
A.I. Edith Martínez Vázquez
Himno “De la iglesia el fundamento” (467)

La respuesta del pueblo de Dios
D.I. José Antonio Aquino R.
Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a Jehová.
Deuteronomio 12.11, RVR 1960
Oración por las ofrendas
Himno “Padre, Dueño y Señor” (436)

La bendición y el envío a servir
Bendición comunitaria
D: Dios te cuida y te protege;
Dios está siempre a tu lado.
Durante el día,
el sol no te quemará;
durante la noche,
no te dañará la luna.
T: Dios te protegerá
y te pondrá a salvo
de todos los peligros.
Dios te cuidará
ahora y siempre
por dondequiera que vayas
. Salmo 121.5-8
Bendición congregacional
Himno “Iglesia de Cristo” (205)
Postludio


ACOMPAÑAMIENTO BÍBLICO

·     El pueblo que no busca y el pueblo que busca señalan los límites de esta sección y definen los dos términos de un juicio de discernimiento. Como comienza y se amplifica la sentencia condenatoria, el grupo salvado surge como un resto de la totalidad. Una serie de términos dice que Dios se dirige a su pueblo escogido en lenguaje de tradición profética; por tanto, la distinción se hace dentro del pueblo escogido.
·     La respuesta a la iniciativa generosa de su Dios determina su destino respectivo. Aunque los delitos expresamente mencionados pertenecen a la esfera cúltica y de lo sacro y profano, el marco deja bien claro que se trata de una relación personal con Dios.
·     65.16b-25: Primer bloque de la instauración del orden nuevo Son sus conexiones significativas:
a) creación de un nuevo universo, en inclusión con 66.22, lo que aquí comienza a describirse queda pendiente hasta el final,
b) el Monte Santo cierra en inclusión lo comenzado en 65.11, estableciendo un centro de gravedad, definiendo el lugar Ideal del nuevo orden, y queda pendiente hasta su repetición en 66.20, que lo señala como centro de peregrinación universal,
c) el triunfo de la alegría, apuntado antitéticamente en 13-14, y que retornará en 66.10-14, en el segundo bloque sobre el orden nuevo. La alegría: podemos recordar el himno a la alegría (cap. 35), más desarrollado, menos intenso Porque aquí se trata de una creación. En vez de alegría podríamos decir fiesta, porque la alegría compartida, expresada y celebrada es la fiesta;
y d) la imagen vegetal, variante genérica del racimo y la viña, que se prolongará en 66.14.
·     El adjetivo “compartida” es sustancial: el pueblo se alegra con lo que Dios crea (o porque Dios crea), Dios se alegra con Jerusalén y con su pueblo. Es poco decir que Jerusalén se alegra, ella con su pueblo son una alegría, eso es lo que crea el Señor una ciudad y su población convertidos en puro gozo.
Luis Alonso Schökel y José Luis Sicre

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                 Culto de Avance y Consolidación
26 de abril de 2020
Tema: “Dios exige un culto verdadero y auténtico”.
Base bíblica: Isaías 66.1-9.

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Por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.
Apocalipsis 1.2a

Matagalpa 1081, San Pedro Zacatenco, Gustavo A. Madero, 07360, Ciudad de México
Secretario del Consistorio: A.I. Lauro B. Adame, Tel. 5781 6736
Pastor titular: Pbro. Leopoldo Cervantes-Ortiz (555180 5146)



Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...