domingo, 7 de marzo de 2010

Letra 161, 21 de febrero de 2010

MALA LECHE EN LA REFORMA AL ARTÍCULO 40 CONSTITUCIONAL: MINISTROS DE CULTO
Carolina Gómez Mena
LaCursiva Jornada, 13 de febrero de 2010, p. 11

Jerarcas católicos y evangélicos señalaron que no están contra el Estado laico, pero dejaron entrever que la reforma al artículo 40 Constitucional parece estar inspirada en la mala leche, pues en los comentarios de algunos diputados sólo se advierte un ánimo antirreligioso y la intención de amordazar y coartar las libertades de los ministros de culto.
En entrevistas por separado y en escritos, aseguraron que existe una violación a los derechos humanos consagrados en la Carta Magna, pues se pretende limitar la libertad de expresión de un sector de la sociedad.
Manuel Corral, secretario ejecutivo de relaciones institucionales de la Conferencia del Episcopado Mexicano, aseveró: entre más laico es el Estado, es mejor para la sociedad; por tanto, si la reforma no tiene la intención de coartar la libertad y los derechos de la persona (...) es bienvenida, pero si busca amordazar, eso sería lamentable y triste, sería regresar a épocas pretéritas.
Arturo Farela, presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, consideró que en un "México moderno y democrático lo pertinente no es poner bozal a algunos mexicanos; tenemos que ir hacia delante, y no hacia atrás en materia legislativa; México debe avanzar en las libertades y no restringir, no queremos leyes de cangrejo, queremos leyes que nos lleven a un Estado moderno donde todos podamos participar en la consolidación de la democracia".
El cardenal Juan Sandoval Íñiguez afirmó que la reforma es muy lamentable, porque va contra el principio democrático de la igualdad de todos los mexicanos y porque va para atrás; quita libertades e igualdades. El también arzobispo de Guadalajara, Jalisco, expresó que cuando la Iglesia critica algo, lo hace de manera bien intencionada, porque ama a México, y aprovechó para asegurar que tampoco opina sobre todo.
En asuntos meramente políticos no nos metemos, sino en lo relativo a propuestas de carácter moral, porque eso sí nos corresponde; por ejemplo, el aborto, el divorcio y el matrimonio de personas del mismo sexo.
Hugo Valdemar Romero, director de comunicación social del arzobispado de México, indicó que el Estado laico en México hace tiempo que está firmemente consolidado.
Apuntó que nadie discute la conveniente y saludable separación de las iglesias y el Estado, pero sí es cuestionable que se entienda por laico una actitud irracionalmente antirreligiosa, específicamente anticatólica, que pretende regular y someter a la Iglesia en lo concerniente a su misión evangelizadora y social.
REALIZAN FORO SOBRE LAICIDAD EN EL SENADO
La Crónica, 18 de febrero de 2010

El catedrático y escritor José Woldenberg sostuvo hoy que la República laica es una construcción histórica producto de una larga y complicada tensión entre el poder que busca una legitimación terrenal y aquel otro que deviene de una entidad metafísica.
Woldenberg participó en el foro "Laicidad y democracia. 150 años de libertad de pensamiento", organizado por la Comisión Especial Encargada de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana del Senado de la República.
El también escritor dijo que "la República laica es también un requisito para que la libertad de culto sea realidad y al mismo tiempo, la única fórmula conocida para la convivencia de diferentes credos en una misma sociedad, así como quien hace posible que se ejerza cualquier opción religiosa o no practicar ninguna".
Ante senadores y diputados, intelectuales y miembros de la sociedad civil agrupados en organismos que defienden la libertad de culto, Woldenberg apuntó que esa figura, la de la República laica, es la definición que permite escindir, hasta un cierto grado, los asuntos de la política y los de la fe. Dijo que es la negación de cualquier credo oficial, de Estado, presuntamente bueno para todos y obligatorio para el conjunto social.
"La República laica representa un dique contra la intolerancia o una facilitadora de la tolerancia. Fusiona la necesidad y la virtud. La necesidad de convivir con los otros y la virtud de coexistir con los diferentes se conjugan en su edificación".
Durante el acto, celebrado en el patio central del Senado de la República, en su sede de la casona de Xicoténcatl, tomaron parte la secretaria técnica de la Comisión Especial, Patricia Galeana, y los diputados Luis Maldonado, Ulises Ramírez y María Rojo, así como el escritor Carlos Monsiváis y el director de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ruperto Patiño.
También, los senadores Carlos Navarrete, María de los Ángeles Moreno, Melquíades Flores y Fernando Velázquez, lo mismo que el doctor Rodolfo Echeverría, quienes vertieron sus opiniones y conceptos sobre el tema que ocupó esta mañana a un sector de la LXI legislatura del Senado del país.
Por su parte, el intelectual Carlos Monsiváis se refirió al devenir histórico que ha tenido el tema de la laicidad y la democracia, y con su peculiar estilo, crítico y transparente, citó a funcionarios federales, gobernadores de los estados del país, clérigos y gente del pueblo, de quienes realizó una amplia radiografía sobre lo que han dicho y han hecho al respecto en los últimos años.
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LECTURAS BÍBLICAS 2010 (7)
JUAN 5.1-18 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
1 Tiempo después, Jesús regresó a la ciudad de Jerusalén para asistir a una fiesta de los judíos.2 En Jerusalén, cerca de la entrada llamada "Portón de las Ovejas", había una piscina con cinco entradas que en hebreo se llamaba Betzatá.
3-4 Allí se encontraban muchos enfermos acostados en el suelo: ciegos, cojos y paralíticos.5 Entre ellos había un hombre que desde hacía treinta y ocho años estaba enfermo.6 Cuando Jesús lo vio allí acostado, y se enteró de cuánto tenía de estar enfermo, le preguntó: ―¿Quieres que Dios te sane?
7 El enfermo contestó: ―Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua se remueve. Cada vez que trato de meterme, alguien lo hace primero.
8 Jesús le dijo: ―Levántate, alza tu camilla y camina.
9 En ese momento el hombre quedó sano, alzó su camilla y comenzó a caminar.
Esto sucedió un sábado, el día de descanso obligatorio para los judíos.10 Por eso, unos jefes de los judíos le dijeron al hombre que había sido sanado: ―Hoy es sábado, y está prohibido que andes cargando tu camilla.
11 Pero él les contestó: ―El que me sanó me dijo: "Levántate, alza tu camilla y camina".
12 Ellos preguntaron: ―¿Quién te dijo que hicieras eso?
13 Pero el hombre no sabía quién lo había sanado, porque Jesús había desaparecido entre toda la gente que estaba allí.
14 Más tarde, Jesús encontró al hombre en el templo, y le dijo: "Ahora que estás sano, no vuelvas a pecar, porque te puede pasar algo peor".
15 El hombre fue a ver a los jefes judíos y les dijo que Jesús lo había sanado.16 Así que empezaron a perseguir a Jesús por hacer milagros los sábados.
17 Pero Jesús les dijo: "Mi Padre nunca deja de trabajar, ni yo tampoco".
18 Los jefes judíos se molestaron tanto que tuvieron aún más ganas de matar a Jesús. No lo querían porque además de sanar a los enfermos en día sábado, decía que Dios era su Padre, y que por eso era igual a Dios.

EL PROGRESO DEL PEREGRINO, DE JOHN BUNYAN

Grande fue la sorpresa que estas palabras produjeron en todos sus parientes, no porque las creyesen verdaderas, sino porque las miraban como resultado de algún delirio. Y como la noche estaba ya muy próxima, se apresuraron a llevarle a su cama, en la esperanza de que el sueño y el reposo calmarían su cerebro. Pero la noche le era tan molesta como el día; sus párpados no se cerraron para el descanso, y la pasó en lágrimas y suspiros.
Interrogado por la mañana de cómo se encontraba, —Me siento peor—contestó—y mi mal crece a cada instante. — Y como principiase de nuevo a repetir las lamentaciones de la tarde anterior, se endurecieron contra él, en lugar de compadecerle. Intentaron entonces recabar con aspereza lo que los medios de la dulzura no habían conseguido; se burlaban unas veces, le reñían otras, y otras le dejaban completamente abandonado. No le quedaba, pues, otro recurso que encerrarse en su cuarto para orar y llorar, tanto, por ellos como por su propia desventura, o salirse al campo y desahogar en su espaciosa soledad la pena de su corazón.
En una de estas salidas le vi muy decaído de ánimo y sobremanera desconsolado, leyendo en su libro, según su costumbre; y según leía le oí de nuevo exclamar: — ¿Qué he de hacer para ser salvo? — Sus miradas inquietas se dirigían a una y otra parte, como buscando un camino por donde huir; mas permanecía inmóvil, porque no le hallaba, a tiempo que vi venir hacia él un hombre llamado Evangelista, y oí el siguiente diálogo:

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