sábado, 30 de marzo de 2019

Letra 614, 31 de marzo de 2019


LA RECONSTRUCCIÓN INTEGRAL DEL PUEBLO DE DIOS
LA CONDICIÓN ESPIRITUAL DE LA COMUNIDAD JUDÍA
Samuel Pagán

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La realidad política y social de la comunidad judía ciertamente afectó su condición moral y espiritual. Nuestras fuentes para descubrir y comprender esa dinámica interna del pueblo, después de la inauguración del templo de Jerusalén, son los mensajes proféticos contenidos en el libro de Malaquías, y el material que se encuentra en las memorias de Nehemías.
Luego de la inauguración del templo en el año 515 a.C., la comunidad judía adquirió un carácter cúltico, religioso. Al percatarse de que formaban parte de un imperio bien organizado y poderoso, reinterpretaron las tradiciones antiguas del Israel preexílico a la luz de las nuevas realidades postexílicas.
Aunque el culto carecía del esplendor previo al exilio, volvió a ser el centro de la comunidad. La condición moral y espiritual del pueblo puede entenderse a la luz de las siguientes realidades: los sacerdotes hacían caso omiso de la ley y ofrecían en sacrificio animales hurtados, enfermos, ciegos y cojos (Mal 1.6-14); la ley era interpretada con parcialidad e injusticia (Mal 2.1-9); el sábado o día de reposo, que se había convertido en un símbolo del pacto o alianza durante el período exílico, no era guardado debidamente (Neh 13.15-22); la comunidad olvidó sus responsabilidades económicas, como los diezmos y las ofrendas, obligando a los levitas a abandonar sus responsabilidades para subsistir (Mal 3.7-10); la fidelidad a la ley era cuestionada (Mal 2.17; 3.13-15); los divorcios se convirtieron en un escándalo (Mal. 2.13-16); se engañaba a los empleados, y se oprimía al débil (Mal. 3.5); se embargaban los bienes a los pobres en tiempos de escasez y crisis, o se hacían esclavos, para pagar impuestos y deudas (Neh 5.1-5); y los matrimonios entre judíos y paganos se convirtieron en una seria amenaza para la identidad de la comunidad (Mal 2.11-16; Neh 13.22-27).
Éste fue el contexto religioso, moral y espiritual que encontró Esdras al llegar a Jerusalén: una comunidad judía desmoralizada que permitió una práctica religiosa superficial sin afirmar, entender, celebrar o compartir los grandes postulados éticos y morales de la fe de los profetas clásicos de Israel, tales como Isaías, Jeremías y Ezequiel, entre otros. Tanto la realidad política como espiritual requerían cambios fundamentales, reformas radicales. Con este marco de referencia entran en escena nuestros personajes Esdras y Nehemías.
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TEOLOGÍA DE ESDRAS-NEHEMÍAS
Y PISTAS HERMENÉUTICAS
Pablo Andiñach

Resultado de imagen para andiñachUna adecuada hermenéutica ha de tener en cuenta que por complejo que nos resulte el texto hay elementos teológicos que se distinguen y que dan a esta obra su personalidad. A la vez es una obra de la que pueden extraerse conclusiones erróneas si se cae en una simple literalismo. Destacamos los siguientes elementos teológicos.

1. Considerar teológicamente esta obra nos lleva a concluir que los problemas del texto que permanecen sin resolver desde el punto de vista de los hechos históricos (cronología, relación entre personajes, identificación de actores, etc.) no nos impiden leerla y extraer su mensaje. Atar el mensaje a una reconstrucción histórica confiable nos dejaría con las manos vacías no solo en esta obra sino en muchas otras de la Biblia Hebrea. Por otro lado, la ambigüedad e incluso la contradicción interna entre datos es también parte del mensaje y no debemos forzar una explicación de aquello que no la tiene ni exige.

2. En el momento en que Israel encara su reconstrucción luego del exilio recurre como fuente de inspiración y guía a sus Escrituras. Una y otra vez el sacerdote Esdras contrasta las conductas del pueblo con la Ley de Moisés. Las sucesivas reformas religiosas se construyen sobre una nueva lectura de aquellos textos normativos. El culto, la ética personal, las prácticas rituales, el cuidado de la ciudad, la constitución de las familias, todo se delinea en función del mensaje impreso en las Escrituras. En medio de tantas opciones y dificultades, el texto vuelve a ser el lugar objetivo donde encontrar orientación.

3. Se narran al menos tres reformas religiosas (Esd 9, Neh 8 y 13). ¿Puede esto considerarse una afirmación de que la vida de fe requiere de una renovación permanente? La lectura de esta obra deja entrever que cada generación debe reconstruir su vínculo con Dios y que no hay reforma que sea definitiva.

4. Un tema que subyace es la consideración del otro. Ante la crisis y el riesgo de perder identidad esta obra aboga por la separación del pueblo de aquellos que son distintos (en contraste con el mensaje de los libros de Rut, Jonás y otros textos esparcidos en las Escrituras). La respuesta de Esd-Neh es la expulsión de las mujeres extranjeras y sus hijos y la centralización del poder religioso en el templo y el sacerdocio. Ambos elementos deben ser evaluados como una opción para el momento histórico que enfrentaron y no como un mandato.
En el juego del equilibrio entre la preservación de la identidad y la apertura a lo nuevo que ha de modificar nuestras tradiciones, esta obra opta por romper el equilibrio como estrategia para superar una crisis. Pero Israel no nació como pueblo ni continuó su vida posterior a este período aislándose del resto del mundo ni expulsando a quienes fueran distintos de él sino participando de una dialéctica creativa y generosa donde aportó su mensaje y supo recibir la sana influencia de quienes los rodeaban.
Hay en este sentido una contradicción en la misma obra que por un lado llega al extremo de negar a los extranjeros toda santidad y por otro dice que Ciro fue movido “por el Espíritu de Yavé” para permitir el retorno y que “el Dios del cielo le ordenó construir un templo en Jerusalén” (Esd 1,1-2). Este tipo de reconocimiento hacia el monarca y el pueblo de Babilonia –que le entregan ofrendas y dinero para el templo- se repite en varias ocasiones y pone en evidencia que también en esa época podían ver la acción de Dios que actuaba a través de aquellos que no pertenecían a su comunidad de fe.
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CONFRATERNICE: ¿BRAZO RELIGIOSO DE LA “CUARTA TRANSFORMACIÓN”? (III)

De hecho, la tan firme identidad ideológica del protestantismo de otras épocas ha tendido hacia una evidente derechización que lo ha acercado a las posturas del catolicismo más conservador, una alianza imposible en el pasado. […]
Dos reuniones con el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en el Palacio Nacional en menos de un mes (la primera fue el pasado 21 de febrero, www.excelsior.com.mx/nacional/lopez-obrador-se-reunio-con-pastores-de-la-comunidad-evangelica/1297849), anunciadas con bombo y platillo por el presidente de Confraternice, han dado pie a múltiples interpretaciones.
En esa ocasión se anunció que López Obrador sería invitado a la consulta fiscal y legal de Confraternice del 27 de marzo próximo, pero al parecer hay mucha urgencia por integrar a estas comunidades en los trabajos de lo que se promueve como “cuarta transformación” del país, lo que hace pensar seriamente en que esta organización se está conformando como un auténtico “brazo religioso” del proyecto gubernamental, algo verdaderamente preocupante.
Ahora, en la reunión del 13 de marzo, fueron incluidos y mencionados por nombre otros delegados estatales de Confraternice, lo que abre la puerta para una colaboración con los tres niveles de gobierno.
La nota de La Jornada refiere que el presidente “dio instrucciones a funcionarios de diversas instancias federales para que definan mecanismos de colaboración entre las partes” (Alonso Urrutia, Alma E. Muñoz y Jessica Xantomila, “Ordena AMLO a funcionarios definir mecanismos para colaborar con Confraternice”, www.jornada.com.mx/2019/03/14/politica/004n1pol). Algo de lo más llamativo fue lo que agrega la nota: “El pastor Arturo Farela, presidente de la Confraternice, solicitó a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que impulse una reforma a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público para lograr el acceso a canales de radio y televisión”. Se trata de una antigua insistencia de esta organización, que ha producido inquietud en diversos espacios sociales.
La nota añade:

Al término del encuentro en Palacio Nacional, que duró casi dos horas, Farela dijo que en México es más fácil que existan canales pornográficos que canales donde se transmitan principios y valores de amor a la familia, a la patria, a las instituciones. Creo que ya es tiempo que se dé libertad a todas las confesiones religiosas.
Indicó que Sánchez Cordero y Zoé Robledo, subsecretario de Gobierno, analizarán la legislación y con base en los resultados ver la pertinencia de que todas las confesiones religiosas en el país sean concesionarias o permisionarias. Recordó que hay registradas 10 mil asociaciones para que divulguemos los principios y valores que enseña la sagrada escritura. (LC-O)

Actividades y avisos


OREMOS POR LAS ACTIVIDADES DE ABRIL INCLUYENDO LOS CULTOS ESPECIALES DEL 14 AL 21

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 2 de abril, 19 hrs.
Modera: A.I. Lauro Adame B.

Llamamiento: Salmo 2
Oración de ofrecimiento
Himno: “Grande gozo hay en mi alma” (383)
Círculo de oración y testimonios
Lectura bíblica: Nehemías 1
Tema: Nehemías, el líder político
Himno: “Dios, grande es tu amor” (56)
Ofertorio
Bendición pastoral

NEHEMÍAS, EL LIDER POLÍTICO
Pablo Andiñach

N
ehemías había partido de Susa, donde era copero del rey, con salvoconductos para todos los gobernadores de la región. Es un líder de la comunidad posexílica que se dedicó a organizar la vida social y a restaurar la ciudad.

En su solitario viaje nocturno (Neh 2.11-16) comprobó la necesidad de reparar la muralla y sus puertas para lo cual convocó a todos a abocarse a esa tarea. Se indigna con la usura a que eran sometidos los judíos pobres por parte de sus propios hermanos judíos y reclama una reforma (Neh 5.11) que es aceptada y que preserva el derecho de los menos favorecidos, así como denuncia la corrupción de quienes gobernaron antes que él.

En Neh 13.6-7 se menciona un segundo viaje a Jerusalén y a su regreso establece una reforma religiosa. En sus memorias reclama reconocimiento de Dios por sus labores, repitiendo la frase “acuérdate de mí, Dios mío, para bien”.

Neh 1-7. Estos capítulos consisten en el grueso de las “memorias de Nehemías”. Al observar que las murallas y las puertas de la ciudad están en ruinas encabeza un programa de tareas para repararlas. Entre la comunidad hay entusiasmo y muchos voluntarios se suman al trabajo, pero no dejan de aparecer los enemigos que conspiran contra la reconstrucción y la organización del pueblo. La obra se concluyó en cincuenta y dos días (6.15) y a partir de ello se volvió a poblar la ciudad y las aldeas vecinas. La inclusión de la lista ya presentada en Esd 2 persigue un fin no del todo claro, pero podemos afirmar que busca consolidar la tarea de Nehemías respaldándola con el prestigio del sacerdote Esdras.

Neh 8-10. El v. 8.1 retoma el relato de las memorias abandonado en Esd 10.44. No sabemos por qué razón fue dividido de esta manera. Comienza con la lectura de la Ley ante todo el pueblo y el reconocimiento de este de que ha vivido apartado de ella. En 8.14 se señala que recuerdan la celebración de la fiesta de las Tiendas y se disponen a construir las enramadas para celebrarla. En 9.2 se vuelve a insistir sobre la separación de los extranjeros y leen el libro de la Ley. Luego el texto presenta la oración de los levitas seguida de todo el pueblo. Sus últimos versículos (9.36-37) describen como pocos la situación de angustia de la comunidad posexílica: “He aquí que hoy somos siervos, siervos en la tierra que diste a nuestros padres…”.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

7 – Santa Cena / Reunión de Consistorio
14– Domingo de Palmas

"Depuración" del pueblo y horizonte de salvación, L. Cervantes-O.



31 de marzo, 2019

Entonces el sacerdote Esdras escogió a algunos jefes de los grupos familiares y los nombró para investigar cada caso. Comenzaron su tarea el día primero del mes de Tébet, y el día primero del mes de Abib del año siguiente, terminaron de examinar los casos de hombres casados con mujeres extranjeras. Esdras 10.16-17, TLA

La primera parte del libro de Esdras y Nehemías concluye con la dramática decisión de separar a algunos matrimonios mixtos a partir de la propuesta hecha por Secanías a Esdras para resolver de esa manera la “contaminación” de la “semilla santa” del pueblo de Israel y Judá. Con todo, este episodio se desarrolla en diversos momentos para dar paso a los acontecimientos posteriores. En primer lugar, Esdras exhortó al pueblo en una asamblea a reconocer el pecado de exogamia con mujeres idólatras y a obedecer a Yahvé (10.10-11); a continuación, el pueblo respondió en voz alta aceptando la invitación y solicitando tiempo para definir la situación completamente (12-14), a fin de evitar el castigo divino; luego, hubo acuerdo al respecto, con algunas excepciones (15); y Esdras procedió a nombrar jefes de familias “para investigar cada caso” (16); finalmente, éstos trabajaron durante un mes, aproximadamente, para revisar los casos uno por uno (17). El texto enlista, entonces. por nombre y familia, a quienes habían incurrido en la falta señalada: sacerdotes (18-22), ayudantes (23) y cantores (24). Después de ellos, otros grupos de 11 familias (25-43). Todos ellos prometieron separarse de sus esposas e hijos (44).

“‘Los hombres de Judá y Benjamín’ (v. 9), que representaban a todo el pueblo, se reunieron en la plaza del Templo para escuchar las decisiones de Esdras. La asamblea se celebró en el mes noveno, conocido como Kislev [parte de los meses de noviembre y diciembre], en una época de lluvias de invierno en Palestina (v. 9). El tema a discutirse en la asamblea, unido a las inclemencias del tiempo, hicieron que el pueblo temblara”.[1] Este estado de preocupación y ansiedad por lo que estaba a punto de suceder y a lo que el pueblo ya se había comprometido (“Haremos lo que tú nos ordenas”, v. 12), propició un ambiente de tensión que mostraría los alcances de la influencia del escriba y sacerdote, quien impondría su criterio sobre el resto de la comunidad, tal como comenta la exegeta judía estadunidense Tikva Frymer-Kensky (1943-2006):

Animado por su grupo inicial, Esdras puso en práctica su nueva definición de Israel invitando a su asamblea a todos los hombres, miembros de la gôlah (diáspora). El mismo término indica que fueron los que habían regresado del exilio, galût. Los otros judíos y los hombres israelitas no fueron invitados: eran parte de los “pueblos de la tierra”. En la asamblea, convenció a los repatriados de que sus nuevas esposas eran cananeas de los tiempos recientes y rompió sus matrimonios.[2]

Esdras estaba preocupado por las esposas extranjeras, concretamente, dado que las mujeres repatriadas que se casaron aparte, con miembros de “los pueblos de la tierra” ya no eran parte de Israel. Pero las mujeres casadas con algunos retornados estaban adulterando a la diáspora, que Esdras consideraba una “semilla santa” (9.2). Esto último obligó a expulsarlas junto con sus hijos, lo que constituyó “una desviación del patrón de divorcio normal del mundo antiguo en el que la mujer se iba y los niños, que eran el linaje y la posteridad de su padre, se quedaban con él. Esdras no quiso a estos niños, a pesar de que sus padres eran de la ‘semilla pura’”.[3] Un factor fundamental en el relato es el carácter genuino del arrepentimiento del pueblo que fue capaz de “ablandarlo” a tal grado de que aceptara la ruptura de matrimonios y familias. Si el arrepentimiento no exigía esta ruptura es otro asunto, puesto que el ofrecimiento de Secanías acerca de ello fue lo que vino, en segundo lugar, a complicar la situación y desencadenó el final conocido. Lo único que aligera la gravedad del asunto fue el hecho de que cada caso se analizó por separado, prestando atención específica (v. 16), de ahí la duración del examen detallado (v. 17).

Otra de las razones para esta decisión tan polémica bien pudo ser económica, pues la separación estricta entre los repatriados y los “pueblos de la tierra” podía reflejar las luchas sobre la propiedad de las tierras abandonadas por aquellos, que fueron trabajadas por quienes vivieron allí. Las instrucciones de Esdras no fueron aceptadas por completo, pues el texto refiere la resistencia de algunos judíos a la determinación tomada. Fue el caso de “Jonatán hijo de Asael y Jahazías hijo de Ticvá, apoyados por Mesulam y Sabtai, de la tribu de Leví” (10.15). Eso quizá fue un signo “de tensión entre algunos ambientes laicos y un radicalismo hierocrático con el que parece estar ligado el ‘sacerdote’ Esdras (cf. Esd 8.33; 10.6), a diferencia del ‘laico’ Nehemías”.[4] Teológicamente, fue el profeta Malaquías quien se opuso a este divorcio masivo. “Su lenguaje es oscuro, pero claramente se opone a rechazar a la esposa de su juventud para buscar ‘la semilla de Dios’ (Mal 2.15)”.[5] Además, el libro de Ruth no es en absoluto ambiguo sobre este tema y su recitación en los tiempos de Esdras fue una refutación directa de su idea sobre que las esposas extranjeras diluían la semilla sagrada. Pero la gran refutación vino por parte de la gente, que continuó casándose con mujeres extranjeras.[6]

Las resonancias del pasaje en el Nuevo Testamento son diversas: por un lado, en el Cuarto Evangelio (sin paralelo alguno, y en donde los samaritanos seguían siendo muy mal vistos: Jn 8.48) Jesús debate amplia y apasionadamente con una samaritana (finalmente “convertida” por él), acerca del lugar de culto, mostrándose claramente como un judío ortodoxo, aun cuando agrega elementos novedosos (Jn 4.21-24: se supera la cuestión del lugar para referirse a una “adoración del espíritu”). En Mateo, por el contrario, se prohíbe a los discípulos entrar a ciudades samaritanas a predicar (10.5, acaso para evitar conflictos). En Lucas los seguidores de Jesús entraron a una aldea samaritana para preparar su camino a Jerusalén, pero fueron rechazados (Lc 9.51-56) y, paradójicamente, el maestro galileo toma a un samaritano como ejemplo en la conocida parábola (Lc 10.25-37), que debió causar enorme estupor entre los oyentes. También, un leproso samaritano (calificado como “extranjero”), de los 10 sanados por él, fue el único que agradeció el servicio (Lc 17.15-19). En el libro de los Hechos, Samaria aparece en el programa mismo de la misión universal (Hch 1.8), como lugar de refugio (Hch 8.2) y como territorio de evangelización (Hch 8.4-25), tan efectiva, que finalmente los samaritanos seguidores de Jesús recibieron el Espíritu (Hch 8.14-16), un auténtico Pentecostés exclusivamente para ellos.

Samuel Pagán relaciona pastoralmente de forma sana el episodio histórico de Esdras 10 con la famosa exhortación paulina: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos” (II Co 6.14a, RVR1960) y encuentra que “Pablo, al igual que Esdras, comprendió los peligros de un matrimonio mixto: la influencia del incrédulo sobre el creyente, y los peligros de una educación religiosa sincretista en la familia”.[7] El consejo del apóstol debe estudiarse en relación con la exhortación de I Co 7.12-16, donde se reconoce la existencia de matrimonios mixtos en la comunidad de fe y se afirma que “el marido incrédulo es santificado en la mujer [creyente] y la mujer incrédula en el marido [creyente]”. La orientación busca que, de ser posible, se evite este tipo de matrimonio, pero que, si el matrimonio ya existe y hay algún acuerdo, no debe haber separación. Una de sus conclusiones es sumamente atendible: “Una interpretación empobrecida del concepto de los matrimonios mixtos solo atiende los aspectos religiosos de los contrayentes, e ignora la madurez emocional, la educación y el trasfondo cultural de la pareja. Tampoco toma en consideración sus valores morales, espirituales y éticos”.[8]


[1] S. Pagán, Esdras, Nehemías y Ester. Miami, Caribe, 1990 (Comentario bíblico hispanoamericano), p. 107.
[2] T. Frymer-Kensky, “Outsider Women. Exile and Ezra”, en Reading the women of the Bible. Nueva York, Schocken Books, 2002, p. 289. Versión: LC-O.
[3] Ídem.
[4] P. Abadie, El libro de Esdras y Nehemías. Estella, Verbo Divino, 1998 (Cuadernos bíblicos, 98), p. 46.
[5] T. Frymer-Kensky, op. cit., p. 290.
[6] Ídem.
[7] S. Pagán, op. cit., p. 104.
[8] Ibíd., p. 105.

Esdras 10.11-17 / Hebreos

10 El sacerdote Esdras se puso de pie y les dijo: —Ustedes han pecado al casarse con mujeres que adoran a otros dioses, y así han aumentado la culpa de nuestro pueblo Israel. 11 Reconozcan ahora su maldad delante de nuestro Dios, y obedézcanlo a él. Apártense de todos aquellos extranjeros que adoran a otros dioses, y de las mujeres extranjeras con las que ustedes se han casado.
12 Toda la gente allí reunida respondió en voz alta: —Está bien. Haremos lo que tú nos ordenas, 13 pero llueve mucho y no nos podemos quedar en la calle. Somos muchos los que hemos pecado y este asunto va a demorar más de dos días. 14 Será mejor que nuestros jefes se queden en Jerusalén y traten este asunto en lugar de nosotros. Después, en una fecha indicada, vendrán los que se hayan casado con mujeres extranjeras, acompañados por sus autoridades y jueces. De esta manera se calmará el tremendo enojo de nuestro Dios por este pecado.
15-16 Todos los que habían regresado estaban de acuerdo con esto, menos Jonatán hijo de Asael y Jahazías hijo de Ticvá, apoyados por Mesulam y Sabtai, de la tribu de Leví. Entonces el sacerdote Esdras escogió a algunos jefes de los grupos familiares y los nombró para investigar cada caso. Comenzaron su tarea el día primero del mes de Tébet, 17 y el día primero del mes de Abib del año siguiente, terminaron de examinar los casos de hombres casados con mujeres extranjeras.
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Hermanos, Dios los ha llamado a ustedes para que sean su pueblo elegido. Por eso, pónganse a pensar seriamente en quién es Jesús: ¡Él es nuestro apóstol y nuestro Jefe de sacerdotes! Dios le encargó que nos ayudara, y él lo obedeció, así como Moisés también obedeció cuando Dios le ordenó ayudar a todo su pueblo.
Pero Dios le dio a Jesús más honra que a Moisés. Es como cuando se construye una casa: el que la construye es más importante que la casa misma. Toda casa ha sido construida por alguien, pero Dios es quien ha hecho todo lo que existe. Moisés sirvió a Dios y lo obedeció en todo, pues ayudó al pueblo de Dios tal como se le ordenó, y anunció al pueblo lo que Dios iba a decir en el futuro. Pero Cristo, que es el Hijo de Dios, es obediente y ayuda a este pueblo de Dios, que somos nosotros. Y nosotros somos parte de ese pueblo, si seguimos creyendo firmemente y con alegría en la salvación que recibiremos.

sábado, 23 de marzo de 2019

Letra 613, 24 de marzo de 2019


LA RECONSTRUCCIÓN INTEGRAL DEL PUEBLO DE DIOS
LOS JUDÍOS DESPUÉS DE LA RECONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO (II)
Samuel Pagán

La comunidad judía en Jerusalén se sentía completamente insegura. Las relaciones con los samaritanos eran cada vez más tirantes. A su vez, este fue un período cuando los árabes estaban en un proceso de reorganización y reconquista. Sus incursiones militares hicieron que los edomitas tuvieran que abandonar sus tierras, y se ubicaran al sur de Palestina, hasta el Norte de Hebrón.

Para los judíos, esas no eran buenas noticias, pues las relaciones entre judíos y edomitas no eran las mejores (véase Abdías 1.14,15-21). Con este marco histórico de referencia podemos identificar algunas causas de la inseguridad de la población jerosolimitana durante el reinado de Artajerjes I: la hostilidad de parte de los samaritanos; la enemistad con los edomitas que se acercaban; el desarrollo político y militar de Egipto; y las dificultades con el imperio persa, fomentadas por los samaritanos.

Frente a esta realidad, la comunidad judía decidió reconstruir las murallas de Jerusalén y fortalecer la ciudad. Éste fue el marco político que antecedió a la llegada de Nehemías a la ciudad de Jerusalén, en el año vigésimo del rey, o sea, el año 445 a.C. (Neh 2.1-10).

Como consecuencia de la destrucción de la ciudad de Jerusalén y la deportación de muchos judíos a Babilonia, se establecieron comunidades judías en diversos lugares de Egipto, Asia y Babilonia. Algunas de esas comunidades prosperaron; además, mantuvieron contactos con la comunidad judía restaurada en Jerusalén.

LA RUPTURA DE LOS MATRIMONIOS MIXTOS (ESD 9-10)
Philippe Abadie

Lo mismo que Esd 7-8, este conjunto se articula en dos relatos parcialmente paralelos. Así, 9.1-2 remite a 10.2 (tema de la infidelidad), y 9.4 (“todos los temerosos de las palabras del Dios de Israel”) a 10.1 (“el pueblo lloraba copiosamente”). […]

Al llegar, Esdras se encontró con una comunidad muy heterogénea: “La raza santa se ha mezclado con los pueblos de los países; los jefes y los consejeros han sido los primeros en sucumbir a esta infidelidad” (9.1-2).

Hay que pensar sin duda en la relectura teológica: a la lista de los “pueblos de los países” (v. 1, repetición de numerosos textos bíblicos del éxodo) se opone la “raza santa” que remite a la “nación santa” de Éx 9.16. Es lo que proclama la paráfrasis editorial del cap. 10 (segundo relato): “Ahora, pues, glorificad al Señor, Dios de vuestros antepasados, y cumplid su voluntad. Separaos de la población del país y de las mujeres extranjeras” (10.11).

No se trata de una cuestión racial, ni tampoco racista. Se denuncia el peligro del sincretismo, es decir, de una mezcolanza religiosa, en consonancia con el espíritu de Malaquías 2.10-12: “Los de Judá han sido infieles; en Israel y en Jerusalén se ha hecho algo abominable. Los de Judá han profanado el santuario tan querido al Señor, casándose con mujeres que adoran a dioses extranjeros”.

La idea que se propone es la de separación, heredada de Lev 19.2; 20.7; 21.8; se deriva de la idea de elección. De hecho, sólo una raza santa, separada de todo elemento impío y mezclado (Neh 13), puede pretender la posesión de la tierra santa (Sal 78.54; Zac 2.16). Vivir su misión, que es la de proteger la Torá (Esd 9.9). ¿No es eso lo que proclama Esdras en su oración?: “El Señor nuestro Dios nos ha mostrado su misericordia, dejándonos un resto y dándonos un refugio estable en su lugar santo” (9.8).

El radicalismo de las medidas tomadas por Esdras no puede comprenderse más que a esta luz. El objetivo primero de este relato se refiere a “la identidad religiosa de la comunidad” (J. Blenkinsopp), problemática tanto más complicada en este periodo tras el destierro, cuanto que Israel no gozaba de autonomía política. De ahí nacerá la particularidad del judaísmo del segundo Templo, que vivía sin cesar una tensión dialéctica entre el universalismo y el particularismo. […]

Por contraste, la carta de Jeremías a los deportados (Jer 29.4-7) ofrece una imagen mucho más positiva de las relaciones de Israel con las naciones: “Trabajad por hacer próspera la ciudad adonde yo os haya desterrado y rogad por ella al Señor, porque su bien será también el vuestro” (v. 7). Es que el sentimiento de culpabilidad colectiva de la nación que se expresa en Neh 9 coincide con una temática especialmente viva en la vuelta del destierro. […]

Estas pocas observaciones sobre la oración de Esdras, redaccional en su mayor parte, muestra perfectamente cómo Israel se define en su identidad pecadora ante Dios, oponiendo su debilidad (v. 8) a la grandeza de su misión (v. 9). Por este título esta oración es esencial para comprender la naturaleza del separatismo judío.

Si el libro de Esdras pertenece a una corriente separatista, “teocrática” (según la terminología de P. Hanson), no debe hacernos olvidar otras corrientes de este mismo judaísmo. Así, el librito de Rut mantiene una mirada abierta al “matrimonio mixto” de una moabita (Rut 1.4, 22; 2.2, 6, 10-13, 21; 4.5-10) con un israelita, del que nacerá el abuelo del mismo David (Rut 4.18-22). “La judía (Noemí), sin la moabita (Rut), no es más que un leño muerto” (cf. Rut 1.11).

Escrita en tiempos de Esdras y de Nehemías, esta historia es un “panfleto político subversivo” (A. Lacocque). De hecho, vemos allí a una moabita entrar en la asamblea de Israel, en oposición al conservadurismo de inspiración deuteronómica y sacerdotal, representado por las reformas de Esdras y de Nehemías.

Esta fuerte corriente utopista está mejor representada todavía por el libro profético de Jonás. La visión de los ninivitas convertidos frente al profeta judío mosqueado es una imagen impresionante. Como escribe justamente V. Mora: “El Dios de Jonás no tiene más que una preocupación, la salvación de los ninivitas; e Israel tiene una sola misión, ser el instrumento de su salvación. ¡Era demasiado!". Bajo una forma más nacionalista (“la salvación llega por medio de Jerusalén”: Is 60.62), la colección de oráculos del Tercer Isaías (ls 56-66) atestigua igualmente un universalismo más amplio (“…pues mi casa será casa de oración para todos los pueblos”: 56.3-7). […]

El movimiento de reformas emprendido por Esdras lo llevó a radicalizar ciertas medidas tomadas por Nehemías. Ésta es la conclusión que se deriva de una lectura de Esd 10, comparado con Neh 13.4-9, 23-29 que, más allá de la exhortación general, no se enfrenta más que con dos casos realmente escandalosos. Según 10,7-8, Esdras convocó la asamblea de "todos los repatriados" en Jerusalén y les dio la orden de separarse de las gentes del país y de las mujeres extranjeras", una orden que se inscribía en la fidelidad a Dios (10,10-11). La unanimidad que se alcanzó (v. 12) no debe ocultar algunas oposiciones de laicos y de levitas (v. 15): signos probables de tensión entre algunos ambientes laicos y un radicalismo hierocrático con el que parece estar ligado el «sacerdote" Esdras (cf. Esd 8.33; 10.6), a diferencia del “laico” Nehemías.
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CONFRATERNICE: ¿BRAZO RELIGIOSO DE LA “CUARTA TRANSFORMACIÓN”? (II)

En este tenor fue el análisis del momento:

Los impulsos neoliberales encaminados al adelgazamiento del Estado y a la formalización del Tratado de Libre Comercio exigían cambios fundamentales en las áreas económica, agrícola, educativa y también en la cuestión religiosa, que se fueron dando sistemáticamente. Ya con las reformas constitucionales en marcha, varios organismos eclesiásticos trataron de reaccionar, unos con mayor fuerza y claridad que otros. […]
Contra la costumbre de los grupos protestantes, habituados al silencio y la pasividad, las nuevas condiciones jurídicas les exigirían formas impredecibles de respuesta y de expresión de sus proyectos. (L. C.-O., “Política y nuevo régimen constitucional de las iglesias. Mentalidades, discursos, acciones” (1995)

Atrás quedaban los tímidos encuentros y acercamientos de agrupaciones como el Comité Nacional Evangélico de Defensa (www.facebook.com/conedef), que promovía el respeto a los derechos de las iglesias protestantes o evangélicas y reclamaba el cumplimiento de la libertad de cultos establecida en la Constitución, denunciando los frecuentes casos de intolerancia anti-protestante. […]

La actitud evangélica hacia lo político y público, pasó de un “letargo social” (en palabras de Carlos Mondragón) a un inesperado interés por acceder a las esferas del poder o, al menos, organizar algún partido confesional que pudiera expresar sus inquietudes, sueños e ideales, algunos de ellos de corte francamente integrista.

El ímpetu por formar agrupaciones políticas trató de encarnar en varias organizaciones que, finalmente, no cuajaron, aunque dicho ímpetu resurgía periódicamente (Jean-Pierre Bastian, “Los nuevos partidos políticos confesionales evangélicos y su relación con el Estado en América Latina”, 1999). Esas iniciativas preludiaron lo que finalmente vino a conseguir el Partido Encuentro Social (PES), que hoy se encuentra al borde de la desaparición, si se aplica adecuadamente la ley en materia electoral, luego de no alcanzar el porcentaje establecido en las elecciones de julio de 2018 (véase: Ricardo Raphael, “La resurrección del PES”, en El Universal, 7 de marzo de 2019).

El 21 de marzo (fecha del nacimiento de Benito Juárez, presidente que promulgó las Leyes de Reforma en 1860) siguió siendo, hasta fines del siglo XX, el momento en que los contingentes evangélicos hacían confesión de su militancia oficialista dentro de los regímenes encabezados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Esta actividad, de marcado sabor liberal (o “juarista”, como se decía entonces), que incluso contaba con el apoyo de la masonería por causa de su típica filiación anticlerical, sería sustituida por el evento denominado “Marcha de Gloria”, realizado en la Plaza de la Constitución (y en otros lugares) el sábado de gloria de cada año, desde la primera década del nuevo siglo (http://marchadegloria.org/). El énfasis ahistórico y apolítico de esta nueva celebración muestra la desconexión de los nuevos liderazgos evangélicos (pentecostales y de nuevas iglesias, predominantemente) de la identidad protestante de las décadas anteriores, así como el surgimiento de una pluralidad ideológica inédita al interior de estas comunidades religiosas.  (LC-O)

Actividades y avisos


HOY TENDREMOS LA SEGUNDA SESIÓN DE CAPACITACIÓN DE DIÁCONOS DE LA IGLESIA

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 26 de marzo, 19 hrs.
Modera: Hno. Facundo Pérez

Llamamiento: Salmo 1
Oración de ofrecimiento
Himno: “Oh, qué amigo nos es Cristo” (520)
Círculo de oración y testimonios
Lectura bíblica: Esdras 6.13-22
Tema: Esdras y Nehemías, personajes cruciales
Himno: “Sublime gracia” (278)
Ofertorio
Bendición pastoral

ESDRAS, EL ESCRIBA
Samuel Pagán

E
sdras, cuyo nombre completo posiblemente era Asarías —que significa “el Señor ha ayudado”—, es descrito no solamente como sacerdote, sino también como escriba. Según 7.6, Esdras era un “escriba diligente de la ley de Moisés”. El término “escriba” originalmente identificaba a un experto en el arte de escribir. Estas personas, además, cumplían importantes funciones políticas en el imperio.?
Esdras fue comisionado específicamente por el rey persa para cumplir una serie de tareas oficiales en Jerusalén. Algunos estudiosos han entendido la responsabilidad de Esdras como la de un secretario de estado del imperio persa, para asuntos religiosos de los judíos. La expresión “escriba diligente”, que ha sido traducida como “maestro instruido” (VP) o “escriba muy versado” (LPD), revela su alto nivel de eficiencia, diligencia y responsabilidad. Es muy difícil conocer a ciencia cierta el contenido, significado y alcance de “la ley de Moisés” en la cual Esdras era experto. Posiblemente, esa ley incluía, por lo menos, gran parte del Pentateuco o las porciones legales del mismo. […]
Nehemías era un importante oficial en la corte del rey de Persia (Neh 1.11). El nombre “Nehemías” significa “el Señor consuela”, y tiene una raíz hebrea que se relaciona con la idea de consolación. No se conoce el significado y origen del nombre Hacalías.
Según la narración, Nehemías estaba en Susa, en el mes de Quisleu, en el año 20, cuando lo visitó un grupo de judíos de Judá. Como parte del diálogo, Nehemías preguntó por sus compatriotas y por su patria. El informe que recibió fue desagradable; “el remanente” (v. 3) estaba “en una situación muy difícil y vergonzosa” (VP), y el muro de la ciudad estaba destruido y las puertas quemadas. Susa era una de las capitales del imperio persa. En ella vivían los reyes durante los meses de invierno (cf. Esd 6.1).
El mes de Quisleu incluye parte de los meses de noviembre y diciembre. La referencia al año veinte (v. 1) ha sido relacionada con el tiempo que Nehemías tenía en Susa. […]
La delegación de judíos que llegó a Susa incluía a Hanani, quien posiblemente era hermano de Nehemías. El propósito de la visita no es claro. Algunos estudiosos piensan que el grupo tenía una misión diplomática y que evadía las autoridades samaritanas al llegar directamente al rey, a través de Nehemías.io Otros indican que la visita fue de negocios, o para tratar asuntos de familia.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

31 – Culto de Desafío y Proyección

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...