sábado, 12 de noviembre de 2011

Letra 245, 13 de noviembre de 2011


COMBATIR LA DESIGUALDAD DE GÉNERO PARA LOGRAR LA SALUD DE LAS MUJERES

Consejo Mundial de Iglesias, 8 de noviembre de 2011

La doctora Sarojini Nadar es una teóloga y académica de Sudáfrica que trabaja en cuestiones de género, religión y salud desde hace muchos años. Actualmente es profesora principal y directora del programa de Género y Religión, en la Facultad de Religión y Teología de la Universidad de KwaZulu-Natal. Nadar ha estado empeñada a fondo con las iglesias para crear una conciencia sobre la salud de las mujeres en las comunidades, poniendo en tela de juicio los valores patriarcales y trabajando a favor de la justicia de género.

Como parte de la iniciativa del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) de invitar a congregaciones y cristianos individuales a hacer de noviembre un mes de salud y sanación, e iniciar meditaciones bíblicas sobre género y salud reproductiva y sexual, Nadar fue entrevistada por el grupo de comunicaciones del CMI en relación con el tema “Desigualdad de género y su impacto en la salud: creadas a imagen de Dios”.

¿Cuáles son los problemas principales con que se enfrentan las mujeres en relación con su salud y bienestar, como consecuencia de la desigualdad de género?

Es importante señalar que la salud no es necesariamente la ausencia de enfermedad, sino un estado de bienestar holístico en todos los aspectos de la propia vida: físicos, emocionales, mentales, sociales y, ciertamente, espirituales. La desigualdad de género influye desgraciadamente en cada uno de estos aspectos del bienestar, causando no sólo un desequilibrio en la sociedad, sino también puede conducir incluso a la muerte física. El ejemplo más doloroso de ello es el de la pandemia del VIH y el sida en Sudáfrica. La desigualdad de género es un factor determinante en la transmisión sexual del VIH y, al mismo tiempo, influye en el tratamiento, la atención y el apoyo. El VIH ha llegado a manifestarse como una pandemia de género debido al contexto sociopolítico de nuestras sociedades.

¿Qué soluciones pueden ofrecer las iglesias para garantizar la buena salud de las mujeres en las comunidades?

Hay toda una serie de espacios que existen y pueden crearse para que las mujeres elijan opciones más sanas que conduzcan a su bienestar. No hay tiempo para examinar todos estos espacios, pero yo pienso que uno de los más poderosos es el de las organizaciones eclesiales de mujeres.

Estas organizaciones pueden ofrecer el espacio para que las mujeres lleguen a ser agentes de cambio y para combatir el statu quo patriarcal. Por desgracia, estas organizaciones se han convertido en “portavoces patriarcales”, en lugar de ser espacios para la transformación. El único modo en que se pueden recuperar estos espacios es que las mujeres mismas tengan un fuerte sentido de justicia y equidad de género.

Además, prácticas culturales perjudiciales, tales como la “limpieza de las viudas” (práctica tradicional según la cual se espera que las mujeres tengan relaciones sexuales, en muchos casos, con un pariente de su fallecido marido, con el fin de asegurar la propiedad dentro de la familia), la mutilación genital femenina, la preparación de las mujeres para relaciones de género desiguales en el matrimonio, todo lo cual continúa alimentando la pandemia del VIH. Frecuentemente son las mujeres quienes mantienen estas prácticas.

¿Cómo ve usted la función de las iglesias para apoyar a las mujeres en su búsqueda de la equidad y buena salud?

Varios estudios sobre desigualdad y violencia de género muestran que, a pesar del impresionante mecanismo nacional, la desigualdad y la violencia de género siguen alcanzando niveles inaceptablemente altos. Por esta razón, es más importante que nunca la función de las iglesias.

Una de las formas más importantes para atender a las personas es por medio del texto sagrado, la Biblia. La Biblia está llena de recursos para afrontar la desigualdad de género y mostrar los modos en que dicha desigualdad conduce a la enfermedad y la muerte. Estos textos bíblicos son demasiados para mencionarlos todos, pero quizás en el meollo del problema se halla la cuestión de la dignidad humana: profundizar en lo que significa haber sido creadas a imagen de Dios.

¿Cómo entiende usted la frase bíblica “Creados a imagen de Dios”?

El mito medio-oriental de los orígenes de la creación que aparece en la Biblia Hebrea no sólo se ha afianzado en las culturas de todo el mundo sino que ha servido para establecer y legitimar una jerarquía de relaciones de género en la sociedad, debido simplemente a la idea de que la mujer fue creada a partir de la costilla del hombre.

Como ha señalado Phyllis Trible, “a través de los tiempos se ha utilizado este texto para legitimar el patriarcado como voluntad de Dios. Se defiende que subordina la mujer al hombre en la creación, la describe como su seductora, la maldice, y autoriza al hombre a dominarla”. Un estudio de la Biblia que cuestione la noción de que la mujer fue creada de una costilla, en lugar de ser la mitad del primer adama terrícola, puede contribuir en gran medida a fundamentar la idea de que la mujer fue creada plenamente a imagen y semejanza de Dios y que, por lo tanto, la violencia contra la mujer implica “violencia contra Dios”.

____________________________________________

UN POLÉMICO MANUAL PONE A PRUEBA LOS LÍMITES DEL CASTIGO FÍSICO EN ESTADOS UNIDOS

David Alandete

El País, 8 de noviembre de 2011

Después de que una joven de Texas publicara la semana pasada en la red de YouTube un vídeo en que su padre, un juez de familia, le propinaba una brutal paliza con un cinturón, Estados Unidos se pregunta hasta dónde pueden llevar los padres el castigo corporal. Hace un mes comenzó el juicio contra un matrimonio de Washington por maltratar hasta la muerte a su hija adoptada. Emplearon para ello un manual de castigo muy popular entre los padres que educan a hijos en casa, sin llevarlos a la escuela, una práctica común entre los 80 millones de cristianos evangélicos del país. Los consejos de ese manual, llevados al extremo, han provocado al menos tres muertes en los años recientes.

Hay en Estados Unidos más de dos millones de niños que no acuden a la escuela y a los que educan sus propios padres, eminentemente por motivos religiosos; no quieren que se les enseñe la teoría de la evolución, por ejemplo. Para ellos el pastor evangélico de Tennessee Michael Pearl, que tiene cinco hijos, ha escrito el polémico libro Cómo educar a tu hijo, impreso por primera vez en 1994, del que se han imprimido 670 000 copias y que se ha traducido a numerosos idiomas, entre ellos el español.

El libro no se anda con rodeos. El primer capítulo comienza así: "Pégale a tu hijo". Los consejos son, sencillamente, crueles. "Una experiencia particularmente dolorosa para la madre lactante es el bebé que muerde. Mi esposa no perdió tiempo para encontrar un remedio. Cuando el bebé la mordía, ella le tiraba del cabello (hay que buscar una alternativa para los bebés sin pelo)", escribe. La tesis central del libro es que la Biblia aconseja el uso de la fusta, a la que llama "varita mágica": "Puede ser que experimentes sentimientos que te impidan pegarle a tu hijo, pero eso no es amor. Dios, que creó a los niños, y sabe lo que más les conviene, ordena a los padres que usen la fusta".

Pearl recomienda, por ejemplo, dejar armas de fuego por casa, cargadas, para poner a prueba a los niños, y pegarles con la vara cuando se acerquen a ellas. Sus consejos son muy específicos: "Para el menor de un año, basta una vara de sauce, de 25-30 centímetros de largo y medio centímetro de diámetro, sin nudos que le puedan cortar la piel". Aconseja enfáticamente pegarles a los niños con una tubería flexible de plástico, de 0,6 centímetros de diámetro, porque duele, pero no daña gravemente la piel.

Fue esa tubería la que acabó, entre muchas otras penurias, con la vida de la pequeña Hana, nacida en Etiopía pero adoptada, junto a su hermano menor, por el matrimonio formado por Larry y Carri Williams, del Estado de Washington. Hana, de 11 años, que se comportaba con cierta rebeldía, apareció muerta en el patio familiar en mayo, desnuda, desnutrida y congelada. Sus padres, fieles seguidores de la doctrina Pearl, la habían sometido a un castigo corporal implacable.

El pasado 30 de septiembre, comenzó el juicio por homicidio contra ellos, y se declararon inocentes. El siniestro tubo de castigo se empleó también en 2010 en California, en la muerte de la pequeña Lydia Schatz, de siete años, adoptada de Liberia. Sus padres adoptivos, Kevin y Elizabeth Schatz, la sometieron a una brutal paliza, con parones para rezar. La niña, que tenía ocho hermanastros, murió por las heridas y hemorragias provocadas. Los padres se declararon culpables y están ambos en prisión.

__________________________________

LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS MUJERES EN MÉXICO (II)*

Patricia Galeana

La Jornada, 4 de noviembre de 2011

Gracias al apoyo del rector de la UNAM, el doctor José Narro Robles, el Museo de la Mujer abrió sus puertas el pasado 8 de marzo en nuestra ciudad, siendo el segundo espacio semejante en América Latina.

La historia de las mujeres en México y en el mundo fue una historia olvidada, hasta que en la segunda mitad del siglo pasado la doctrina social del feminismo buscó que la mujer fuera reconocida como sujeto y no objeto de la historia.

Buscamos que se conozca la historia de las mujeres y que se valore su contribución a la construcción del país, para fortalecer su imagen actual. En una palabra, hacerlas visibles como protagonistas.

Una nación sin historia es como una persona con Alzheimer: no sabe de dónde viene ni adónde va. De ahí la importancia de contar con museos de la mujer, entendidos como un libro abierto para el pueblo. Necesitamos generar una mentalidad que supere la discriminación y la violencia.

La lucha de las mujeres en México por el reconocimiento de sus derechos ha sido larga y difícil, y aún no concluye. Ha sido una revolución silenciosa y pacífica. Desde tiempos remotos lucharon primero por sus derechos laborales, después por su derecho a la educación, por sus derechos políticos, y finalmente por su derecho a la salud, a una vida libre de violencia, por sus derechos reproductivos, por su dignidad.

Actualmente existen en nuestro país 18 estados con leyes que criminalizan a las mujeres, condenándolas hasta con 35 años de cárcel por decidir sobre su propio cuerpo, caso inédito en la historia penal de México.

De ahí la necesidad de que haya más instituciones y espacios como los que existen en nuestra ciudad, para contribuir a generar una cultura de respeto a la persona humana, independientemente de su sexo, etnia, religión, ideología o preferencia sexual.

Tenemos la obligación moral de abatir los rezagos que aún enfrentamos y extender los logros obtenidos a todo el país. La mejor forma de medir el grado de civilización de un pueblo es la situación de sus mujeres.

* Discurso leído luego de recibir la Medalla al Mérito Ciudadano de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

No hay comentarios:

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

29 de agosto, 2021   Yo, Juan, soy su hermano en Cristo, pues ustedes y yo confiamos en él. Y por confiar en él, pertenezco al reino de Di...