domingo, 15 de febrero de 2015

Actividades

HOY TENDREMOS LA SEGUNDA SESIÓN DE CAPACITACIÓN Y ACTUALIZACIÓN PARA DIÁCONOS/ISAS

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 17 de febrero, 19 hrs.
Modera: A.I. Angelita Martínez L.

Llamamiento: Miqueas 7.8-15
Oración de ofrecimiento
Himnos:
         “¡Gloria, gloria, aleluya!” (5)
         “Santo Espíritu, dirige” (272)
Momentos de oración
Lectura bíblica: Oseas 3
Tema: El matrimonio de Oseas
Himno: “Vine a Cristo Jesús y encontré” (311)
Ofertorio
Bendición pastoral

EL MATRIMONIO DE OSEAS
Jesús M. Asurmendi

C
uestión célebre que hace tiempo obliga a cavilar a los exegetas. En efecto, no está bien que un profeta del Señor se case con una prostituta (¿Y qué decir cuando ese matrimonio se presenta como querido y ordenado por Dios mismo?). Las opiniones sobre este asunto “escabroso” son abundantes. Los comentarios del libro de Oseas hablan prolijamente del mismo Nos atendremos aquí a la visión que actualmente parece más probable.
En primer lugar, conviene señalar que hay dos relatos diferentes sobre el matrimonio de Oseas: el de 1.2-9 es un relato biográfico, hecho por los discípulos del profeta, del que se habla en tercera persona El texto se interesa por dos elementos: el carácter de prostituida de la mujer tomada como esposa por el profeta y los hijos nacidos de este matrimonio. Se da el nombre de la mujer y de su padre. Los nombres dados a los hijos permiten formular amenazas contra Israel.
El segundo relato se encuentra en 3.1-5: el profeta habla en primera persona. No da el nombre de la mujer, pero indica el precio que pagó. Insiste en otro detalle de la mujer: es adúltera. No aparecen los hijos. El acento se pone en el periodo de continencia sexual que habrá de seguir a su reencuentro. El simbolismo recae sobre este aspecto, así como en el amor del profeta a su mujer, “igual” al de Dios por su pueblo.
Los problemas planteados por este asunto son de varios tipos. En primer lugar, la realidad de este matrimonio. Se habla a menudo de un matrimonio simbólico. Se trataría de una especie de parábola, como pensaba san Jerónimo Pero casi todos aceptan hoy la realidad del mismo por estas razones.
• La expresión “tomar mujer” (laqah isha) (Os 1.2) es el término técnico en el Antiguo Testamento para designar el matrimonio, no se ve por qué este término va a tener aquí un valor “simbólico”.
• Si se tratase de una parábola, y a fortiori de una alegoría, no sería necesario dar el nombre de la mujer y de su padre, ni decir exactamente cuánto había pagado el profeta por ella. Como estos elementos no representan luego ninguna función, su única razón de ser es relatar unos hechos.
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