sábado, 13 de septiembre de 2014

Letra 385, 14 de septiembre de 2014

VEJEZ
Karl Barth, Instantes
Santander, Sal Terrae, 2005, p. 59.

“No me abandones tampoco en la vejez” (Salmo 71.18)

¿A qué se le podría llamar en serio “sabiduría de la vejez “? Desde el punto de vista cristiano, lo más positivo que se puede decir es que precisamente la persona anciana tiene la extraordinaria posibilidad de tener que vivir, mejor dicho, de poder vivir precisamente de aquello que antes pudo cantar con bastante frecuencia: “Nuestro poder nada lograba, y vimos ya todo perdido;/ ¡mas por nosotros el justo peleaba, aquel que Dios mismo ha escogido!”. En este momento tal vez le resulte evidente que hasta ahora, de hecho, ha vivido únicamente de la libre e inmerecida misericordia de Dios, que todas sus decisiones y actos personales y libres tuvieron precisamente ei valor que pudo corresponderles bajo esa luz extraña que caía sobre ellos desde fuera.
Ahora podría llegar a una comprensión “existencial” de la doctrina de la justificación, ahora podría haber despuntado para él el tiempo oportuno. ¡Pero con ello también un tiempo nuevo y último de decisiones y actos personales y libres precisamente en la alegre esperanza de esa luz extraña! Y con ello también el tiempo oportuno para entender finalmente que esa luz extraña también brilla sobre el curso conocido del mundo y sobre todas las “gentes” a las que la persona anciana comprende tan profundamente; el tiempo oportuno, por tanto, para quedar una vez más abierto hacia todos lados y volverse también un poquito más clemente y, precisamente por ello, también más útil.
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TEOLOGÍA DEL GOZO: LA ALEGRÍA DE DIOS (I)
Juan Stam
Protestante Digital, 31 de agosto de 2014

Nos cuesta mucho pensar en Dios como alegre. Nuestra imagen de Dios es seria, severa, jamás con sonrisa. Pero la Biblia nos habla del multifacético gozo de Dios, como Suprema Belleza e Infinita Alegría. Las escrituras hebreas emplean una variedad de términos para expresar esta alegría divina: Dios se deleita y se complace en nuestra consagración a su buena voluntad y nuestra práctica de la justicia (1Sm 15:22; Sal 51:16-17; cf. Miq 6:7). Según Isaías 62:5, "como un novio que se regocija por su novia, así tu Dios se regocijará por ti". Dios se deleita en nuestro bienestar, lo que nos motiva a nosotros a lanzar gritos de alegría (Sal 35:27; cf. 95:1-2). Es un gozo mutuo, de que nos habla Salmo 104:

Que la gloria de Yahvéh perdure eternamente;
que Yahvéh se regocije en sus obras...
Cantaré a Yahvéh toda mi vida,
cantaré salmos a mi Dios mientras tenga aliento.
Quiere él agradarse de mi meditación;
yo, por mi parte, me alegro en Yahvéh (104:31-34; cf. 92:1-5).

¡Dios se goza disfrutando sus obras, y comparte ese gozo con nosotros! [2] Es más, Dios mismo se ríe de nuestras vanidades, sabiendo que son más comedia que tragedia (Sal 2:4; 37:13; 59:8; Hebr SâJaQ). Dios se ríe y nos hace reír a nosotros con su finísimo sentido de humor (Gen 21:6; cf. Sal 52:6; cf. Zac 9:15) [3]. Es sorprendente y significativo que uno de los tres patriarcas hebreos se llama "Risa". El relato del nacimiento de Isaac está permeado de este verbo hebreo para "reírse". Cuando Dios le anunció a Abraham que Sara iba a tener hijo, él se rió, al imaginar a su anciana esposa con barriga materna o dando de mamar (Gn 17:17). A continuación la misma Sara, que ya había dejado atrás la época de procreación, al escuchar esa misma noticia, se rió y después pretendió negarlo (18:12-15). Al nacer el niño, Sara exclamó, "Dios me ha hecho reír", y a los demás a reír con ella (21:6). No cabe la menor duda: ¡Dios tiene buen sentido de humor!
Este episodio tan humano y jocoso reaparece en el cuarto evangelio, nada menos que una evidencia de la deidad de Cristo: "Abraham, el padre de ustedes, se regocijó al pensar que vería mi día, y lo vio y se alegró" (Jn 8:56). ¿Cómo pudo decir Jesús que Abraham vio su día y se alegró? ¿Por qué escoge este texto, precisamente el pasaje sobre el nacimiento de Isaac, y específicamente el tema de la risa? Los textos de Génesis no indican ningún conocimiento salvífico de parte de Abraham; la promesa era sólo que tendrían un hijo, una nación, y una tierra. Pero en ese loco proyecto de fe nació toda la historia de la salvación, y nació con gozo evangélico. Ese gozo lo compartieron Abraham y Sara, en todo el humor divino con que Dios los hizo reír.
Filón de Alejandría, pensador judío contemporáneo con Jesús (20 a.C.-50 d.C.), enseñó que toda alegría humana es una participación en la alegría de Dios.[4] Sobre Abraham, Filón describe su reírse como "resultado de una felicidad establecida y un regocijarse de la mente" (de Abr 202), que constituye "un sacrificio que la persona sabia ofrece como ofrenda a Dios". Afirma también que "el regocijarse pertenece propiamente sólo a Dios". Filón lo razona filosóficamente: sólo Dios está totalmente libre de dolor o temor, por lo que "la naturaleza de Dios... es la única naturaleza que posee completa felicidad y bendición" (ibid.). Así, sólo Dios puede alegrarse completa y perfectamente. En otro escrito, Filón describe "el reír del alma" aun cuando sufre, pues "sonríe en su mente porque un gozo grande y puro, sin mezcla, ha entrado en ella(Mut 154).
El teólogo contemporáneo que más ha profundizado en el tema de la alegría de Dios es Karl Barth, en su larga exposición de la gloria de Dios (Church Dogmatics II/1 640-677). Partiendo de la belleza de Dios como revelación de su gloria, Barth concluye que la alegría pertenece al mismo ser de Dios.[5]
Como bello que es, afirma Barth, "Dios actúa como aquel que da placer, crea deseo y la premia con el goce de lo deseado" (651). "La gloria de Dios", afirma Barth, "es el gozo propio e inherente de su ser divino, el que brilla desde él y rebosa en su riqueza" (647). Eso no es casualidad, pues Dios se revela así y actúa así, porque es así, porque es bello y deseable, lleno de goce. "El Dios atestiguado en las sagradas escrituras es el Dios quien irradia gozo, y sin ese gozo no sería comprensible en su deidad y no sería quien es" (654).
Además, todas las criaturas "tienen su ser y su existencia en el movimiento divino de la divina auto-glorificación en la transferencia a ellas de su inmanente alegría. Es su destino ofrecer en la esfera temporal una respuesta fiel aunque inadecuada al júbilo con que está repleto Dios desde la eternidad y hasta la eternidad" (648). Las criaturas estamos llamados a "co-operar en el júbilo que rodea a Dios" (648). En una docena de páginas (646-657) Barth nos ofrece una reflexión muy profunda e inspiradora sobre la belleza y la alegría del ser de Dios como fuente suprema de la belleza y la alegría creadas. Domina el vocabulario de deseo, placer, gozo y felicidad. Ignorar esto, según Barth, es negar "el carácter radicalmente evangélico del mensaje bíblico" (654; cf. 655).
En la misma línea, Ronald Gregor Smith (Richardson 1951:117) afirma que "el gozo no es una consecuencia aislada u ocasional de la fe, sino una parte integral de toda la relación con Dios". Citando a Filipenses 4:4, Romanos 14:17 y 15:12, Gregor Smith concluye que "la fuente de gozo en la vida de Dios hace que nuestro gozo sea no sólo un don derivado del gozo de Dios, sino también un anticipo del estado final". En nuestro gozo, no sólo expresamos el gozo de Dios mismo sino también vivimos por adelantado el gozo eterno de nuestra salvación. Nuestro gozo es completo sólo en la plenitud de la presencia de Dios (Sal 16:11). "El gozo en la Biblia aparece consistentemente como una realidad escatológica que se hace presente proléptica y parcialmente en la vida humana como anticipo del reino de Dios" (Ibid.).

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SALARIO MÍNIMO DE MÉXICO, POR DEBAJO DE UMBRAL DE POBREZA: CEPAL
El Financiero, 5 de agosto de 2014

Según la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe, México es uno de los países de la región donde el salario mínimo no muestra una recuperación en la última década.
El salario mínimo en México es inferior al umbral de pobreza per cápita destacó este martes la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL).
"La relación entre el salario mínimo y el valor de la línea de pobreza per cápita demuestra la capacidad de compra del salario mínimo. México es el único país al final de la década (2002-2011) donde el valor del salario mínimo es inferior al umbral de pobreza per cápita", dijo Antonio Prado, secretario ejecutivo adjunto de la Comisión.
Durante el "Foro Internacional: Salarios mínimos, empleo, desigualdad y crecimiento económico", dijo que en América Latina, países como Argentina, Brasil, Cuba y Ecuador incrementaron de manera real el salario mínimo, a diferencia de otros donde incluso se han registrado descensos como las Bahamas, Jamaica y México.
Explicó que México es uno de los países de la región donde el salario mínimo no muestra una recuperación en la última década y si bien a mediados de los años noventa se detuvo el sostenido descenso que experimentaba desde los años ochenta, la última década está pautada por su relativa estabilidad.
Durante la mesa de discusión "El debate mundial contemporáneo", dijo que el salario mínimo es el efecto directo de la disminución de desigualdad y mayor equidad en los países.

"Es importante contar con evaluaciones de esta política, desde hace varios años en distintos países de Latinoamérica se produjo simultáneamente un incremento de salarios mínimos y por tanto una disminución de la desigualdad salarial, generando crecimiento en el empleo", finalizó.

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