sábado, 19 de noviembre de 2016

Letra 495, 20 de noviembre de 2016

MÉTODO SENCILLO DE ORACIÓN PARA UN BUEN AMIGO (1535)
Martín Lutero

4. El cuarto mandamiento: “Honrarás a tu padre y a tu madre”.
Primero. Esto me enseña a reconocer a Dios, mi creador. Milagrosamente me ha hecho con cuerpo y alma, por mis padres me ha trasmitido la vida y les ha infundido en su corazón la entrega a mi servicio con todas sus fuerzas y como fruto de sus entrañas; me han traído al mundo, me han criado, me han cuidado, han velado por mí y me han educado con grandísima diligencia, con enorme dedicación, riesgo, molestia, trabajo. Y hasta este mismo momento ha protegido él a su criatura contra innumerables peligros de alma y cuerpo, y me sigue protegiendo, como si a cada instante me estuviese recreando. Porque el demonio está siempre celoso de nuestra existencia.
Segundo. Agradezco, en nombre propio y de todo el mundo, al creador rico y bueno, que en este mandamiento haya constituido y salvaguardado el crecimiento y conservación del género humano, es decir, la vida familiar y el orden público, la economía doméstica y el estado. Sin estos dos órdenes y organizaciones el mundo no duraría ni un año. Porque sin el gobierno civil no es posible la paz; donde no hay paz no puede haber vida familiar; donde ésta falta es imposible criar y educar a los hijos y se tendría que erradicar la condición paternal y maternal. Para esto es para lo que está impuesto este mandamiento. Sostiene y defiende a ambos estados: el familiar y el civil; exige obediencia a los hijos y a los súbditos, y Dios, además, vela por su cumplimiento. Y de no cumplirse, no lo dejará impune. De otra forma, los hijos por la desobediencia, los súbditos por la revuelta, destruirían y reducirían a la nada el orden familiar y el orden público, puesto que son mucho más numerosos aquéllos que los padres y gobernantes. Y he ahí por qué también este beneficio es inefable.
Tercero. Confieso y reconozco mi lastimosa desobediencia y pecado contra este mandamiento divino, al no haber honrado y obedecido a mis padres. Les he hecho enfadar, les he irritado con excesiva frecuencia; he acogido sus paternales castigos con malhumor, he murmurado contra ellos, he despreciado sus advertencias buenas. En su lugar, me he enrolado con los frívolos y con los muchachos traviesos, a pesar de que Dios maldiga a los hijos desobedientes y les niegue larga vida14 y de que, de hecho, muchos de ellos perezcan y desaparezcan ignominiosamente sin alcanzar la edad adulta. Porque, quien no obedezca al padre y a la madre, tendrá que someterse al verdugo, o, de no hacerlo así, la cólera de Dios se encargará de quitarle la vida de mala manera, etcétera. De todo me arrepiento y pido gracia y perdón.
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¿QUÉ TIPO DE MINISTERIOS QUEREMOS TENER? (III)

Lecturas
La gran comisión no es una opción para ser considerada, sino un mandamiento para ser obedecido. – James Hudson Taylor.

Todas las iglesias tienen diferentes tipos de grupos. La pregunta clave es si los grupos son comunidades cristianas básicas de nutrición. Ciertamente los cristianos pueden y deben deben estar involucrados en estas oportunidades ministeriales. Pero se debe ejercitar el cuidado pastoral de manera que los programas de la iglesia no compiten con las pocas horas que las personas tienen durante la semana, robándoles la riqueza de ser parte de la comunidad cristiana (…) Demasiadas personas se sienten muy ocupadas haciendo muchas cosas en la iglesia mientras se están marchitando en la iglesia, y mientras las mismas iglesias se están marchitando. ¿Están viviendo los miembros de las iglesias un cristianismo activo? ¿Están: (1) relacionándose con Dios diariamente, (2) adorando con el pueblo de Dios semanalmente, (3) participando en una comunidad básica cristiana para nutrirse, (4) sirviendo en el ministerio, (5) ofreciendo sus recursos pertinentes al Reino de Dios como buenos mayordomos y (6) trayendo e incluyendo personas a la iglesia? ¿O están sentados discutiendo en reuniones de comisiones? (…) En vez de disolver grupos dentro de la iglesia, para que puedan convertirse en comunidades básicas cristianas deben añadir elementos adicionales. Se puede añadir al grupo componentes para la nutrición de sus participantes, incluyendo adoración, oración, compañerismo y estudio bíblico. – Tim Keller.

Algunos prefieren vivir muy cerca del sonar de la campana de la iglesia, yo preferiría vivir trabajando en una ‘Carpa de Rescate de Almas’ a un metro del infierno.  C. T. Studd.

Si leemos cómo Jesús enseñó a sus discípulos, vemos que no lo hizo en una sala de clase. Una sala de clase es un lugar donde el maestro y el alumno entran en contacto el uno con el otro solamente en un plano intelectual. No viven ni comen juntos, ni entran en contacto social, emocional y espiritualmente tampoco. Jesús no estableció una relación de sala de clase con sus discípulos ni tampoco lo hicieron ellos entre sí. Antes bien, crearon comunidades de aprendizaje, donde se pasaba suficiente tiempo para descubrir la verdad en discusiones, diálogo y en aplicación. Por lo tanto, la manera crucial (aunque no la única) para el discipulado es en comunidades, no en clases. Es decir, grupos de compañerismo y amistad, no ambientes académicos solamente. – Tim Keller.

Denme 100 hombres que no teman más que al pecado y no deseen más que a Dios, y cambiaré el mundo. Juan Wesley.

Antes de la creación, Dios estaba ocupado realizando la elección. Él ha estado ocupado en la eternidad pasada y tiene trabajo salvífico que hacer en el presente. Y Él hace el trabajo cuando su pueblo proclama las buenas nuevas. – C. J. Mahaney.

Cuando llegamos a conocer que Dios es nuestro Padre, ¿no hemos de desear que sea conocido como tal por todos? Y si en nosotros no hay esta pasión porque todas las criaturas le rindan tributo, ¿no es esto una señal de que Su gloria significa poco para nosotros? – Juan Calvino.

Diálogo
·    ¿Por qué decisiones de fe (en apariencia genuinas) no continúan naturalmente hacia un compromiso con Cristo, con la
·    iglesia y hacia un crecimiento continuo?
·    ¿Cuál es la razón de que tantos métodos usados sean contraproducentes en cuanto al éxito de la evangelización?
·    ¿Qué características tenía el modelo discipulador de Jesús?
·    ¿Qué debería tener en cuenta una estrategia de discipulado para remover los obstáculos que existen en la sola
·    evangelización?
·    ¿Cuáles deben ser los pasos a seguir en la actitud hacia una persona que nos visita en una reunión semanal?
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Obras del pastor luterano Philippe François
Exposición en el Instituto Protestante de Teología, París, Francia
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TRUMP Y LA ÉTICA PROTESTANTE
Juan Morales Ordóñez
El Universo, 17 de noviembre de 2016

La definición del título de esta columna significó, así como su texto íntegro, un proceso de selección de ideas con el fin de producir un documento coherente que permita transmitir una parte del cúmulo de impresiones y reacciones que las elecciones presidenciales en Estados Unidos de América provocaron en quien suscribe este artículo. Cuando analicé el dato de The New York Times de que el 58% de la población “blanca y envejecida” de ese país votó por Donald Trump, inmediatamente asimilé a ese segmento poblacional con aquel que fue analizado en el célebre libro del sociólogo alemán Max Weber, La ética protestante y espíritu del capitalismo, para explicar su importancia mundial como sistema dominante.
El autor sostiene que la práctica de las virtudes destacadas por el protestantismo norteamericano, como el trabajo duro y la frugalidad, es considerada como una muestra de la predestinación de esos individuos y colectividades como elegidos a obtener la realización económica y la felicidad. Esta aproximación al éxito capitalista es atractiva para muchos. Si analizamos la trayectoria personal del señor Trump, así como sus criterios expuestos en la campaña electoral y sus probables futuras acciones a la luz de estas virtudes básicas, no las encontramos. Por el contrario, sus actitudes le ubican en las antípodas de la frugalidad y el recato en el manejo económico. Basta escucharle para saber que está dominado por la soberbia y la prepotencia por razones que también las ha manifestado y que tienen que ver con fuertes rasgos de xenofobia y otras formas de exclusión a quienes él considera inferiores por una serie de razones absolutamente contrarias a la amplia dogmática religiosa profesada por los protestantes que votaron por él.
Si es así, ¿cómo explicar que esos ciudadanos hayan elegido a una persona que contradice flagrantemente sus virtudes fundacionales? Tal vez, porque esos referentes espirituales en ellos como en los otros, nosotros, funcionan como anclajes necesarios para salir adelante, pero cuando el éxito llega y el poder nos envuelve, esas virtudes dejan de ser útiles. El voto protestante por el señor Trump nos lleva a cuestionarnos sobre el significado de la virtud en la precariedad y en el éxito. Los logros materiales de Trump en su vida profesional han sido, en la práctica, mucho más seductores que el discurso moral esgrimido por quienes lo utilizan hasta tanto puedan desprenderse de ellos, claro, obnubilados por la riqueza y el poder.

Virtudes católicas como humildad, paciencia, templanza, temperancia y caridad, que se encuentran en nuestro propio discurso moral, ¿hasta qué punto son realmente practicadas por nosotros? Tal vez, el candidato vencedor ganó porque representa una de las poderosas esencias negativas de la condición humana que exacerba la individualidad y el menosprecio de los otros que, obviamente, también nos define a nosotros. Si esto no es así, expliquemos la prepotencia ecuatoriana en temas políticos, regionales, raciales, económicos, intelectuales y otros. En nuestra psique se encuentran esencias de una humanidad autodestructiva, dramáticamente representada por el presidente estadounidense recientemente electo. Es un grave error moral ver esas conductas solamente en él y en los otros, cuando en realidad también nos definen a nosotros.

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