sábado, 18 de febrero de 2017

La presencia amorosa de Dios en toda circunstancia, A.I. Edith Martínez Vázquez


19 de febrero de 2017

El salmo 20 nos habla de la confianza puesta en Dios y Romanos 5 nos habla de la fe, la gracia de Dios y la reconciliación; ambos pasajes nos hacen estar seguros de que la presencia amorosa de Dios en toda circunstancia es segura e indudable.

El salmo 20 es:
  • Una oración por el rey antes de una batalla
  • Se confirma la confianza en Dios
  • Al final se hace nuevamente una oración  (1)


El salmo 20 remite a un tiempo en batalla donde la presencia divina es una garantía en toda circunstancia; sin embargo, la presencia amorosa de Dios no sólo está en el tiempo de la batalla sino antes, durante y después de ella.

No sólo está presente en el conflicto  sino también en la paz; no sólo en la adversidad sino también en la estabilidad; no sólo en la tristeza sino también en la alegría.

En los tiempos previos a las batallas de todo tipo, nuestro Dios nos enseña a estar preparados con su armadura para estar firmes contra las asechanzas del enemigo. El enemigo busca la destrucción y para ello habremos de vestirnos con la verdad, la justicia, la fe, el evangelio de la paz, la salvación y la Palabra de Dios (Efesios 6:11). De igual manera en Lucas 22:46, el Señor Jesucristo dice: “…orad para que no entréis en tentación”.

En las secciones del salmo 20 se destacan:

a) La ayuda de Dios en el tiempo del conflicto y su protección
b) Su auxilio seguro
c) Su atención a nuestras ofrendas (lo cual nos debe hacer  reflexionar sobre aquello que estamos dedicando en nuestro corazón para nuestro Dios como parte de nuestra gratitud, voto, o dedicación a Dios)
d) Los deseos de nuestro corazón (y este punto debe complementarse con Mateo 5:8; Lucas 12:34; Col. 3:1; Lucas 6:45; Prov. 4:23; Salmo 20:6)
e) La victoria que se logra cuando nuestra confianza está puesta en Dios

Nuestra confianza en Dios y la Palabra de Dios es parte esencial para tener la victoria que Cristo ofrece. La fidelidad de nuestro Dios permanece para siempre y su presencia amorosa en toda circunstancia nos garantiza que no se aparta de nosotros.

(1) Luis Alonso Schökel, Biblia del Peregrino.

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