domingo, 7 de mayo de 2017

Letra 517, 7 de mayo de 2017

LAS MUJERES OLVIDADAS EN LA HISTORIA DE LA IGLESIA:
KATHERINE SCHÜTZ ZELL (II)
Lisandro Orlov
ALC Noticias, 26 de febrero de 2015

El ministerio principal de Katherine fue el acoger a los refugiados protestantes y ministros itinerantes. Según el historiador de la iglesia Philip Shaff en su Historia de la Iglesia Cristiana, los ministros de la Reforma informaron que “ella dialogó con ellos sobre la teología de manera inteligente que la clasifican por encima de muchos doctores.” Para los opositores que insistían en que ella debía guardar silencio, ella dijo: “Me recuerdas que el apóstol Pablo le dijo a las mujeres el permanecer en silencio en la iglesia Pero les recuerdo la palabra de este mismo Apóstol que afirmó que en Cristo ya no hay varón ni mujer, y la profecía de Joel: “Yo derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán”. Ella añadió, con un toque de sarcasmo: “No pretendo ser Juan el Bautista reprendiendo a los fariseos. No pretendo ser Nathan recriminando a David. Aspiro sólo a ser el trasero de Balaam, castigando a su amo”.
Katherine también estaba profundamente involucrada en el ministerio con los pobres, y escribió muchos himnos, que se publicaron en forma de folleto específicamente para la gente común de Alemania. Pero quizás su contribución más sorprendente era su bondad y la inclusión hacia los cristianos que diferían de su propio grupo en doctrinas consideradas no esenciales– una posición que no era sólo de vanguardia en su tiempo, sino que recibió rechazo tanto de los protestantes y de los católicos por igual. Para su mayor crítico, el ministro luterano Ludwig Rabus, escribió:

Considere a los pobres anabaptistas, que son tan furiosa y ferozmente perseguidos. ¿Deben las autoridades de todo el mundo ser incitada en contra de ellos, como el cazador conduce a su perro en contra los animales salvajes? ¿Contra aquellos que reconocen a Cristo como el Señor, en gran medida de la misma manera que lo hacemos nosotros y junto a quienes rompimos con el papado? El hecho de que no pueden estar de acuerdo con nosotros en temas menores, ¿es esta una razón para perseguirles y en ellos a Cristo, en quien fervientemente creen y que a menudo le han confesado ya sea en la miseria, en la cárcel, y bajo los tormentos del fuego y el agua?

Los gobiernos pueden castigar a los criminales, pero no deberían obligar o gobernar en relación con las creencias que es una cuestión del corazón y de la conciencia y que no tiene nada que ver con las autoridades temporales”. Katherine también declaró enfáticamente que: “Cualquier persona que reconoce a Cristo como el verdadero Hijo de Dios y el único Salvador de la humanidad es bienvenido en mi mesa.”
Al final de su vida Katherine mostró su compromiso con esta posición mediante la realización de un funeral en secreto para una mujer que era discípula de la secta “radical” de los seguidores de Kaspar Scwenkenfeld, a pesar de que ella ya era anciana y estaba gravemente enferma. El ayuntamiento de la ciudad anunció que ella sería reprendida públicamente por este funeral tan pronto como se recupere de su enfermedad. Ella no se recuperó y murió a la edad de 65 años.
Se ha señalado no hace mucho tiempo que la oposición a mujeres como Zell fue en gran parte debido a su género, no a sus enseñanzas, y que, si un miembro del clero masculino presentaba una enseñanza similar basado en los mismos textos, su enseñanza podía ser aceptado, mientras que la suya fue rechazada. No puedo evitar preguntarme cómo la historia de la Reforma podría haber sido diferente si los líderes masculinos de la Reforma hubieran estado dispuestos a conceder a las ideas de Katherine Zell sobre la tolerancia y la libertad de conciencia, el mismo peso le dieron a las de los varones. Tal vez las sangrientas persecuciones de los anabaptistas y otros grupos minoritarios podrían haberse reducido o incluso detenido. Quizás el sentimiento “En lo esencial, unidad; en lo no esencial, libertad; en todas las cosas, caridad”, que fue acuñado por el luterano protestante Rupertus Meldenius 100 años después de la muerte de Katherine, podría haber llegado a ser mucho más rápido un ideal protestante.
Me parece claro que cuando la iglesia de Cristo en su conjunto, o cuando algunos grupos dentro de su iglesia, se niegan a escuchar las voces de sus mujeres, la sabiduría de Dios puede ser la sabiduría perdida– que podría haber ahorrado mucho dolor y daño. Permitamos que la vida y las enseñanzas de Katherine Zell nos hablen incluso ahora, y nos recuerdan las voces que necesitan ser escuchadas.
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RECUPERANDO LA CONCIENCIA SOCIAL DE LA IGLESIA
John Stott

Podemos preguntarnos si Jesús participó en política. Si consideramos el último sentido, el más restringido, es evidente que no. Nunca organizó un partido político, ni adoptó un programa político, ni dirigió una protesta política. No dio ningún paso para influir en las políticas de César, de Pilato, ni de Herodes. Al contrario, renunció a una carrera política.
En el sentido más amplio de la palabra, todo su ministerio era político: había venido al mundo para compartir la vida de la comunidad humana y envió a sus seguidores al mundo a hacer lo mismo.
Es más, el Reino de Dios que proclamó inauguró es una organización social radicalmente nueva y distinta, cuyos valores y normas desafían a los de la antigua comunidad caída.
Es en este sentido que sus enseñanzas tienen consecuencias “políticas”: ofrecen una alternativa al status quo. Por otra parte, su condición de rey fue considerada un desafío a la autoridad de César, por lo que se lo acusó de sedición. […]
Es importante marcar las diferencias entre “servicio social” y “acción social”.

Servicio social                                                                                            Acción social
Asistencia a las necesidades humanas                        Eliminación de las causas de la necesidad
Actividad filantrópica                                                          Actividad política y económica
Procura servir a los individuos y a las familias          Procura transformar las estructuras sociales
Obras de bien                                                                          Defensa de la justicia

La acción sociopolítica: “Mira más allá de los individuos a las estructuras, más allá de la rehabilitación de los presos a la reforma del sistema carcelario, más allá del mejoramiento de las condiciones de las fábricas a lograr un papel más participativo de los obreros, más allá del socorro a los pobres a la mejora -y si fuese necesaria, la transformación- del sistema económico (cualquiera que sea) y del sistema político (también, cualquiera que sea), hasta lograr su liberación de la pobreza y la opresión”.
Resulta claro, pues, que un genuino compromiso social cristiano abarcará ambos: el servicio social y la acción social. Divorciarlos sería artificial. Existen casos en que las necesidades no pueden aliviarse si no es mediante la acción política (quizá podía aliviarse el trato cruel de los esclavos, pero no la esclavitud en sí; debía ser abolida). La asistencia continua a las necesidades, si bien es necesaria, puede ser un impedimento para que se lleguen a eliminar las raíces del mal. De modo que, si en verdad amamos a nuestro prójimo y queremos servirle, nuestro servicio puede obligarnos a emprender la acción política a su favor o a solicitarla.
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LEA, MADRE DE MUCHOS HIJOS (I)
Margot Kässmann

En tiempos de la Biblia, el que una mujer tuviera muchos hijos se consideraba una bendición. Hoy, en los países industrializados, alguien puede preguntar a una mujer en su tercer embarazo si realmente quiere tener a ese hijo, o se la puede mirar con lástima con ocasión del nacimiento de su cuarto hijo: “¿Es que no sabe que existe la anticoncepción?”. Esto último lo he vivido en mi propia piel. Desde que, mediante la “píldora”, la contracepción se ha convertido en una práctica normal en muchos países, las familias han sido cada vez menos prolíficas. En nuestro país, la tasa de natalidad se encuentra actualmente en 1,2 hijos por mujer. Y es fácil de comprobar: apenas hay viviendas, coches, hoteles o restaurantes preparados para acoger a familias que tengan más de dos hijos. A las mujeres que tienen muchos hijos se las considera enseguida una cosa rara. La ex ministra Federal de Familia, Ursula von der Leyen, cuenta una anécdota muy reveladora. Cuando entró con sus siete hijos en un centro comercial de Estados Unidos, una dependienta gritó al verla pasar: “You are blessed!” (“¡Bendita sea usted!”). Cuando, al cabo de unas semanas, fue a unos grandes almacenes en Alemania, una dependienta le susurró: “¡Que no me toquen nada!”.
Un estudio reciente constataba que, incluso en los llamados países islámicos, la tasa de natalidad está cayendo en picado. Se valoró como un signo de democratización. Y, de hecho, para las mujeres es una gran liberación poder determinar cuántos hijos desean tener. Sin el temor al embarazo, la sexualidad puede convertirse en un acto de amor libre entre hombre y mujer. ¡Qué presiones y miedos tuvieron que soportar las mujeres antes de disponer de la píldora! En muchos países del mundo, la mujer tiene que pasar por la cruel experiencia de quedar embarazada una y otra vez sin la menor esperanza de futuro para sus hijos. Por este motivo, considero que el acceso a los métodos anticonceptivos es un derecho de la mujer. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), si las mujeres que no quieren tener hijos pudieran recurrir a estos métodos se evitaría la muerte de 100 mil madres cada año.
De todos modos, como ya he apuntado antes, también es un problema el hecho de que en nuestra sociedad las familias numerosas sean tan negativamente valoradas, hasta el punto de que si tienes muchos hijos pasas fácilmente por “asocial”. Sin embargo, los niños que crecen rodeados de una multitud de hermanos y hermanas se vuelven más independientes y fuertes socialmente. Aprenden, desde edades muy tempranas, a responsabilizarse de otras personas y a cuidar de sí mismos. Quien crece con varios hermanos se acostumbra a compartir, a atender a los demás y a respetarlos.
Si se me permite hablar así, estos niños reciben ya desde su cuna una buena educación sentimental y social. En este sentido, la familia numerosa sigue siendo una bendición incluso en nuestro tiempo y en la sociedad del siglo XXI, aunque haya factores económicos y de otro tipo que hablen en su contra. Muchos aspectos de la educación y del cuidado de los hijos se confían hoy a los servicios públicos; en una familia numerosa, las personas cuidan unas de otras, se preocupan unas de otras. Este es un hecho que resulta atractivo. Es frecuente que las madres de familia numerosa se acostumbren a ver cómo a los amigos y amigas de sus hijos les gusta venir a casa, porque se sienten cómodos en un entorno familiar variado y que transmite una sensación de protección. En efecto, donde comen cuatro comen cinco. Y donde cinco se ocupan unos de otros, no molesta la presencia de una sexta persona.
En la Biblia, Lea no fue la primera elección de su marido Jacob, que estaba enamorado de Raquel, hermana de Lea. El padre de ambas, Labán, le había prometido a Jacob que, si trabajaba siete años para él, podría casarse con la mujer que amaba; pero el día de la boda, Jacob descubre con sorpresa que es con Lea con quien ha pasado la noche de bodas. Para entender esta narración de carácter popular, con el canje de novias incluido, debemos tener en cuenta las tradiciones nupciales de entonces, según las cuales el novio no veía ni reconocía a la mujer hasta la noche de bodas; antes, durante el día, la novia iba cubierta por un velo. ¡Qué frustración y rabia tuvo que sentir Jacob! ¡Y menuda humillación para Lía! ¡Su padre la había entregado a un hombre que quería casarse con su hermana pequeña! ¡Se vería a sí misma como una cabeza de ganado que cambia de propietario! Una criatura a la que nadie quiere. Una infeliz.
Cuando Jacob se queja del engaño, Labán le entrega también a Raquel como esposa. “Jacob quiso más a Raquel que a Lea”, dice la Biblia simplemente (Génesis 29.30). ¿Qué significa eso para la hermana mayor? Ella es la que molesta, el accidente por así decirlo, la que debe ser soportada para que los amantes puedan encontrarse...
Eso tuvo que herirla para toda la vida. Fue entregada a su marido. Día tras día viven bajo vigilancia: todos pueden ver lo que sucede. Los parientes, las criadas, los esclavos, los vecinos, todos están al corriente.

Aun así, Lía, la menos querida, triunfó en un aspecto importante por encima de su hermana: ¡dio a luz a seis hijos y a una hija! Cuenta la Biblia: “Viendo el Señor que Lía no era correspondida, la hizo fecunda” (Génesis 29.31).

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