domingo, 19 de mayo de 2013

Viento de paz y de justicia



Pentecostés, El Greco


Un viento fuerte que viene de lo Alto.
Viento liberador de todas las esclavitudes:
odio, temor, injusticias al por mayor.

Viento divino que sacude las ventanas,
las conciencias, los poderes transitorios.
Sorpresa constante, permanente,
del Creador-Trabajador que sueña,
que no se deja doblegar por nuestras mezquindades.

Sueño divino irreductible.
Posibilidad efectiva de un cambio profundo.

Viene este viento arrebatador a acompañar la esperanza,
la venida eficaz de un reinado,
de un gobierno puro y ejemplar
que habita en la mirada de las personas justas,
incluso de las que han muerto por causa de su búsqueda.

Espíritu de paz, noble instigador del bienestar humano.
Luchador acompañante, presente en todos los caminos
en donde la humanidad se cuestiona radicalmente
e instala realidades auténticas de vida,
de ser pleno y verdadero, de bendición.

¡Cuánto te hemos hecho padecer!
¡Cómo te hemos entristecido a cada paso!
¡Hemos tergiversado tu presencia y la hemos ahogado
en espectáculos indignos de tu acción vivificante!

Pero no dejas de venir, fiel a ti mismo,
a tu amor insondable,
a tu vocación libertaria y justiciera.

Ojalá podamos reconocerte y acunarte
y seamos capaces de entenderte y aceptarte,
tal como eres:
viento que sopla de todas partes
y renueva todas las cosas
con el sello de la liberación final.

Espíritu creativo y sustentador:
¡llena nuestro mundo y muestra tu voluntad transformadora!

LC-O
Pentecostés, 2013

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