sábado, 27 de enero de 2018

La evangelización, tarea permanente de los discípulos, A.I. Edith Martínez V.

28 de enero de 2018

La evangelización es una tarea que Cristo dejó a sus discípulos y de la cual muchos tienen temor de hablar, inseguridad o lo ven como una tarea compleja o difícil de realizar. A veces se prefiere llamarle al Pastor o a un maestro de escuela dominical o algún hermano o hermana que se considera que está preparado para realizar tan importante misión.

Sin embargo,  hoy recordaremos lo bello y especial que es este mandato de Cristo y lo “sencillo” que puede ser.

1.     Selección de sus discípulos, los 12 apóstoles:
Mateo 4:18-22; Mateo 10: 2-4
La diversidad de costumbres, mentalidades y entornos diferentes que tenían los 12 apóstoles muestran que todas las personas podemos servir a nuestro Señor.

2.     ¿Pará qué los eligió? ¿Para qué los envía?
Mateo 4:23; Mateo 10: 1
Para enseñar, predicar, sanar toda enfermedad y toda dolencia de los afligidos.
Dios siempre sana a  los pobres, abandonados, necesitados y marginados.

Todo aquel que ha tenido un encuentro personal con Cristo no está ajeno a los problemas, a las enfermedades o a las situaciones adversas de la vida pero aún en esas situaciones contamos siempre con el favor de Dios,  nuestra esperanza es renovada día con día y la guía perfecta de nuestro Dios siempre nos acompaña.

Nosotros no tenemos desesperanza porque Dios siempre nos sorprende con sus resultados.

A nuestro alrededor hay personas con amargura, enojadas, tristes, deprimidas, frustradas, insatisfechas, rechazadas, inseguras, ansiosas y  solas pero la causa principal de todos estos sentimientos es la ausencia de amor que tienen.

Dios es amor, y al vivir Cristo en nuestras vidas podemos dar amor y llevar salud a esas vidas necesitadas y dolidas  porque esos sentimientos  sanan cuando hay amor, cuando ellos se sienten amados y tomados en cuenta.

Mateo 10:8 dice “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia”

Todo el amor que recibimos a diario de nuestro Salvador es necesario compartirlo con los demás, es la perfecta medicina para los corazones dolidos y abandonados.

Y es aquí donde vemos “lo sencillo” de la evangelización, pues es el compartir con los demás lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, es compartir una forma de vida que tenemos con nuestro Salvador, es dar testimonio de lo que vivimos a diario con nuestro Padre Celestial, con nuestro Amigo, con nuestro Guía, con nuestro Doctor, con nuestro Maestro, con nuestro Consolador, con nuestro Creador, etc.

Muchas veces,  sin necesidad de emitir palabra,  ya estamos evangelizando con nuestras acciones, de ahí la importancia de vivir bajo la dirección de Cristo y dando muestra del amor que recibimos del Padre.

Dios siempre nos ha sostenido, aun cuando hemos tenido limitantes o nos ha sido quitado algo importante ahí ha estado Dios sosteniéndonos todo el tiempo. Nunca nos deja.

Los hijos de Dios podemos compartir amor, esperanza, paz, tranquilidad y alegría porque Cristo está permanentemente con nosotros.

3.     ¿Qué es lo que Dios bendice grandemente?
Dios bendice grandemente cuando el hombre tiene fe en Él, confianza en Él y cuando su convicción en el Creador es total.

Algunos de esos ejemplos son:

-        La mujer sirofenicia: Mateo 15: 23-28
“Oh mujer, grande es tu fe, hágase contigo como quieres”
-        La mujer con flujo de sangre Mateo 9: 20-22
“Ten ánimo, tu fe te h salvado”
-        El Centurión cuyo siervo estaba enfermo:  Lucas 7:1-10
“Ni aun en Israel he hallado tanta fe”

Nuestro Creador nos sustenta todo el tiempo, aun cuando hayamos perdido el trabajo,  hayamos tenido carencias, nunca nos ha dejado desamparados ni tampoco sin comer, pues no hay justo desamparado ni que mendigue pan. Salmo 37: 25

Si vamos a evangelizar tengamos fe que Dios nos estará acompañando en tan valiosa e importante misión, pues Dios no sólo quiere guiarnos a nosotros para compartir su amor sino también quiere que la otra persona conozca su amor.

4.     ¿A quiénes hay que compartir la fe de Jesucristo?
Mateo 10: 5-6; Mateo 15: 23-28; Hechos 13:46-49; Juan 3:16

A todos en general,  porque aunque haya quienes desechen el amor de Dios hay otros que lo desean, quienes lo necesitan y quienes pueden mostrar más fe de la que imaginamos.

Dios es el único que conoce quién creerá en Él y será salvo pero nosotros no lo sabemos, por lo tanto compartamos con todos la fe  y el amor de Jesucristo pues Dios se encargará de dar la prosperidad.


5.     ¿Cómo debemos ser?
Mateo 10: 16 “Sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.

La serpiente no actúa con inseguridad, ni con miedos, ni con indecisiones; por el contrario, la serpiente es firme, aguda, incisiva, penetrante.
La paloma es amigable, sensible, tierna.

No seamos de corazón duro porque pueden venir circunstancias que nos hagan sensibilizarnos para ver a nuestro prójimo como un ser vivo y valioso con sentimientos y no como objetos o números, sino como personas valiosas por las cuales Cristo derramó su sangre por ellas y por nosotros.
                 
Vivamos como Cristo, buscando dar salud, compartiendo amor y dependiendo del Padre Celestial continuamente.

A veces perdemos la abundancia porque depositamos ahí nuestra confianza y nuestra fe olvidando que Cristo es nuestro sostén. Aprendamos a depender de Dios como Cristo lo hacía, aprendamos a ser sensibles con nuestro prójimo como Cristo lo hacía pero aprendamos también a ser defensores de la justicia como Cristo también lo hacía.


Conclusión:

La Palabra de Dios nos hace recordar que:
·       Dependiendo de Dios somos sostenidos en todo tiempo, haya abundancia o carencia.
·       Dios nos guiará para saber decir lo que tenemos que compartir con nuestro prójimo.
·       La evangelización es una tarea permanente de nosotros sus discípulos y es predicar la fe en Jesucristo y su amor.
·       Si tengo a Cristo en mi corazón entonces tengo amor, paz y salud para compartir a los necesitados y dolientes.
·       Todos sus discípulos podemos hablar en cualquier momento y a cualquier persona porque Dios nos guiará.

·       Recordar constantemente que de gracia recibimos entonces demos de gracia, y todos hemos recibido en abundancia las bendiciones de Dios.

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