sábado, 14 de marzo de 2015

Dilemas del crecimiento numérico de la iglesia, Pbro. Eliseo Vílchez B.

15 de marzo de 2015

Dilema es sinónimo a duda, a disyuntiva, a problema, a pregunta. En esa amplitud de connotaciones tomaremos este término para relacionarlo al tema del crecimiento numérico de la iglesia. Y si, la realidad religiosa contemporánea con iglesias afanadas en el crecimiento y con la aparición de las mega-iglesias y sus modelos, suscita no solo duda y problema, sino también complejo y culpa a las pequeñas iglesias que, contradictoriamente, son la mayoría. De ahí las preguntas o dilemas que esta nueva situación plantea: ¿A qué se debe el crecimiento de las iglesias pentecostales y carismáticas en nuestro tiempo? ¿Por qué no es así en las iglesias históricas? ¿El crecimiento numérico es signo de bendición o de manifestación divina? ¿Qué nos dice la Biblia al respecto? ¿Cómo debe crecer la iglesia? ...
Veamos, grosso modo, algunos aspectos que favorecen esta tendencia o afán por el crecimiento, y detengámonos en el pasaje de Hechos 2.37-47 con el propósito de encontrar orientación para la misión de la iglesia hoy.

Nuestro contexto pro-religioso
Vivimos desde hace algunas décadas en un nuevo contexto cultural que algunos llaman como “posmoderno”. Una característica de este nuevo tiempo es el retorno de lo religioso, en contraste de la época anterior de negación y rechazo.
En este contexto, a inicios de los noventa, irrumpen las iglesias carismáticas o neopentecostales en la escena religiosa latinoamericana. Aparecen con un nuevo discurso y prácticas, distintas a las iglesias históricas e incluso a las pentecostales. Estas nuevas iglesias pondrán el énfasis en el crecimiento y en lo público.
En este contexto también se revitalizan y aparecen otras religiones, desde las autóctonas hasta las orientales y otras.
Esto nos lleva a hacer algunas observaciones y orientaciones:

·         Este contexto favorece a todas las religiones. La gente de nuestro tiempo está buscando relacionarse con lo divino, y las religiones les ofrecen caminos distintos. De ahí que nosotros debemos preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo para atender esta necesidad?
·         También debemos mirar de forma crítica sobre las estrategias y formas de crecimiento de las mega-iglesias. Aquí no podemos generalizar, pero el crecimiento de varias de estas iglesias responde a un estudio del mercado religioso, a trabajo de poses o imagen pública, a discursos superficiales que atiende a necesidades religiosas creadas, etc.
·         También debemos preguntarnos cómo responder al tema del crecimiento; en qué sentido crecer. Varias de las mega-iglesias no han crecido en su responsabilidad social o en la denuncia profética o en la equidad de género aunque tengan a pastoras dentro de su liderazgo.

Nuestro pasaje y el crecimiento
Hechos 2.37-47 nos habla del crecimiento como resultado de procesos y experiencias, distintas a muchas de las que vemos en nuestro tiempo.

·         Los discípulos habían sido parte de un proceso de formación teológica y práctica que no aprobaron sino hasta ver a Jesús resucitado, y hasta ser re-enseñados por él mismo en el tema y realidad del reino de Dios (Hechos 1.3). Es en esta nueva condición, en espera obediente, cuando son llenos del Espíritu en Pentecostés y, en un contexto adverso,  cuando inician la predicación valiente del evangelio (Hechos 2).
·         El crecimiento que se da testimonio en el versículo 41 –tres mil personas– no es resultado del acomodo del discurso al contexto, sino a la interpelación valiente –denuncia incluida– de los galileos a los judíos que cincuenta días antes habían llevado a Jesús a la cruz... El crecimiento que debemos anhelar debe ser aquel que sea resultado de la confrontación e interpelación a la gente a partir de la proclamación del reino de Dios.
·         El versículo 37 es un clamor, resultado a la interpelación del apóstol Pedro. Es un “¿qué haremos?” que espera orientación y guía. Es un “¿qué haremos?” que también en nuestro tiempo se escucha en las multitudes, clamor que la iglesia debe responder con responsabilidad y alegría.

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