domingo, 8 de marzo de 2015

Letra 410, 8 de marzo de 2015

TIEMPO PROPICIO
Karl Barth, Predigten 1954-1967, pp. 215-217
Instantes. Santander, Sal Terrae, 2005, p. 94.

Mi tiempo está en tus manos.
Salmo 31.16

“C

ualquier instante que desperdicies, no habrá eternidad alguna que te lo restituya”. ¿Qué sabemos nosotros si lo que ahora rechazamos consciente o inconscientemente es algo mínimo y prescindible o, por el contrario, el giro decisivo que determinará, hacia atrás y hacia delante, todo nuestro ser en el tiempo? En este preciso momento no se puede soñar ni con lo pasado ni con lo futuro. Ahora hay que velar, hay que recibir o actuar, hablar o callar, decir sí o no. Puesto que, al existir ahora, estamos sometidos a Dios y ante su presencia, no hay escapatoria posible ante la importancia del ahora, no hay disculpa alguna para descuidar o malgastar el instante presente. Pero no por ello están ausentes de nuestro ahora su gracia y su misericordia.
Lo alegre de nuestro presente es en realidad esto: que en él, dado que Dios es el primero y realmente presente, no estamos abandonados por él ni entregados a nosotros mismos, ni en nuestra imbecilidad y apatía ni en nuestro descuido y mal uso de lo que él nos ofrece; por el contrario, en cada ahora podemos contar también con que perdona los pecados, ampara a los hijos descarriados, deja que los cansados peregrinos, pese a todo, den sus pasos cortos y vacilantes; que su sabiduría está por encima de nuestra necedad, y su bondad por encima de nuestra maldad; y que vigila aunque nosotros durmamos y soñemos con el pasado y el futuro, cuando deberíamos aprovechar nuestro ahora, que ya no volverá.
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Clase unida
MODELOS DE IGLESIA PARA HOY

Como muy bien saben ustedes, los que se tienen por gobernantes de las naciones las someten a su dominio, y los que ejercen poder sobre ellas las rigen despóticamente. Pero entre ustedes no debe ser así. Antes bien, si alguno quiere ser grande, que se ponga al servicio de los demás; y si alguno quiere ser principal, que se haga servidor de todos. Porque así también el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en pago de la libertad de todos.
Marcos 10.42-45, LPH

DOS PLANTEAMIENTOS BÁSICOS

1. ¿Quiso el Jesús histórico una única forma institucional de iglesia?
a) Si entendemos por Iglesia la gracia, la liberación, la irrupción del Espíritu, la nueva creación, la Jerusalén celeste y el Reino de Dios, entonces Cristo quiso a la Iglesia y no pretendió otra cosa en este mundo, con su vida, mensaje, muerte y resurrección.

b) Si entendemos por Iglesia la institución visible, su organización sacramental, su institución ministerial jerárquica, sus estructuras sociológicas al servicio de la gracia del Reino, su auto-comprensión teológica, etcétera, entonces la pregunta de si Jesucristo quiso una Iglesia asume un aspecto muy diferente. Es más una cuestión histórica que sistemática, aun cuando la respuesta histórica influya enormemente en la comprensión sistemática de lo que es y debe ser la Iglesia.

2. Un balance adecuado entre los aspectos comunitarios e institucionales
a) La Iglesia-institución no se basa, como comúnmente se dice, en la encarnación del Verbo, sino en la fe en el poder de los apóstoles inspirados por el Espíritu que los hizo transponer la escatología al tiempo de la Iglesia y traducir la doctrina del Reino de Dios a una doctrina sobre la Iglesia, realización imperfecta y temporal del Reino.

b) Si la Iglesia nació de una decisión de los apóstoles impulsados por el Espíritu, entonces el poder de decisión comunitaria, disciplinar y dogmática pertenece esencialmente a la Iglesia. Si ella misma nació de una decisión, entonces seguirá viviendo si cristianos y hombres de fe en Cristo resucitado y en su Espíritu renuevan permanentemente esa decisión y encarnan a la Iglesia en nuevas situaciones.

Leonardo Boff, Eclesiogénesis. Las comunidades de base reinventan la iglesia. 4ª ed. Santander, Sal Terrae, 1984 (Presencia teológica, 2), pp. 77-78, 93.
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ALGUNOS DATOS SOBRE EL INICIO DE LA CONGREGACIÓN (IV)
A.I. Hiram Palomino L.

L
uego de una serie de búsquedas, nos convocamos para resolver la cuestión acerca del lugar al que Dios nos llevaría, pues Él ahora ponía ante nosotros un gran reto de fe, al demandar que edificáramos casa para su santuario. Hubo incertidumbre e incluso desánimo, sin embargo, ahí estuvo siempre el consejo pastoral del pastor Palomino, pero sobre todo, la convicción de que por la fe lo podríamos lograr. El pasaje bíblico que fue el detonador para emprender este gran paso de fe y que nos consolidó como iglesia, fue I Crónicas 28:9-10: “Y tú Salomón hijo mío, reconoce al Dios de tu padre y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallaras; más si lo dejares él te desechará para siempre. Mira, pues, ahora que Jehová te ha elegido para que edifiques casa para el santuario; esfuérzate y hazla”. Después de muchos intentos por adquirir alguna propiedad para este gran propósito, el Señor puso los medios para conseguir este predio.
La vida de la iglesia ha girado en torno a la presencia de Cristo expresada eficazmente mediante la predicación de la Palabra y la administración de los sacramentos. En 1993, y como pastor fundador tuvimos la presencia de Jerry Cross y su esposa Peggy; de 1994 a 1999, el doctor Palomino López y Laura Taylor; entre 1999 y 2006, Rubén Arjona Mejía. Desde 2007 a la fecha ha estado a cargo el presbítero Leopoldo Cervantes-Ortiz, primero como pastor fraternal, y a partir de marzo de 2011 como titular. En 1994-1995, Francisco Ruiz (Q.E.P.D.); 1994-1996: Alberto Arenas M.; 1995-1999: Hugo Gallardo Duarte; 1999-2001 Eliseo Vílchez Blancas y su esposa Deniz Ramírez Vargas; 2001: Saúl Rodríguez; así como el estudiante L. Iván Jiménez Jiménez.
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LAS MUJERES OLVIDADAS EN LA HISTORIA DE LA IGLESIA: KATHERINE ZELL (I)
Lisandro Orlov, ALC Noticias, 26 de febrero de 2015

Katherine ZellLa Reforma Protestante es conocida por repudiar la idea medieval católica romana que la virginidad era espiritualmente superior al matrimonio y a la familia. Esto fue positivo para las mujeres porque los roles básicos a los que las confinaron en gran medida ya no fueron considerados viles y pocos honorables. Sin embargo, la fuerte postura de la Reforma contra la vida monástica, y el cierre de conventos, clausurando para las mujeres protestantes, cierra lo que había sido una opción principal para el ministerio de la mujer. Una mujer de espiritualidad e inteligencia excepcionales ya no podía sobresalir por sí misma a través del sistema monástico, tal como ocurrió con Hildegarda de Bingen. Sin embargo, las mujeres protestantes todavía encuentran formas de eludir las restricciones impuestas sobre ellas por las enseñanzas protestantes. Una de esas formas de eludir las restricciones consistió en la de casarse con un líder protestante, y así fue como Katherine Zell (1497-1562) encontró un lugar para su ministerio.

No he podido encontrar ninguna información acerca de los primeros años de vida de Katherine Zell: dónde nació, quiénes fueron sus padres, o cualquier otro detalle. En este sentido los prejuicios de la Reforma contra las mujeres en el ministerio puede jugar un papel significativo, ya que mientras la investigación católico-romana y la documentación de las vidas completas de sus santos parece igualmente cuidadosos tanto de hombres como de mujeres, una mujer en los comienzos de la Reforma tal como Zell parece haber sido de interés para los historiadores protestantes sólo después de su matrimonio con el predicador luterano (y ex sacerdote católico) Mateo Zell. La única información que pude encontrar acerca de la vida temprana de Katherine Zell proviene de sus propios labios:

Desde que tenía 10 años he sido una estudiante y una especie de mujer de iglesia, muy dado a asistir a los sermones. Me encantaba y frecuentaba la compañía de los sabios, y conversé mucho con ellos, no sobre bailes, mascaradas, y otros mundanos placeres, pero sobre el Reino de Dios”.

Mateo Zell finalmente fue excomulgado de la Iglesia Católica por casarse, pero Katherine defendió su matrimonio señalando que los sacerdotes católicos de la época eran conocidos por sus amantes y sus seducciones, y que el matrimonio con un sacerdote era el ministerio de una mujer que “levantaba de la degradación moral al clero”. Mateo Zell ciertamente parecía considerar a su esposa como su socia y compañera en el ministerio: Como la misma Katherine dijo, “Mi marido y yo nunca hemos tenido 15 minutos desagradables No podríamos tener mayor honor que morir desechados entre los hombres y crucificados sobre dos cruces y aún allí tendríamos palabras de consuelo de uno para con el otro”.


El ministerio principal de Katherine fue el acoger a los refugiados protestantes y ministros itinerantes. Según el historiador de la iglesia Philip Shaff en su Historia de la Iglesia cristiana, los ministros de la Reforma informaron que “ella dialogó con ellos sobre la teología de manera inteligente que la clasifican por encima de muchos doctores.” Para los opositores que insistían en que ella debía guardar silencio, ella dijo: “Me recuerdas que el apóstol Pablo le dijo a las mujeres el permanecer en silencio en la iglesia. Pero les recuerdo la palabra de este mismo Apóstol que afirmó que en Cristo ya no hay varón ni mujer, y la profecía de Joel: ‘Yo derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán’”.

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