jueves, 7 de febrero de 2008

Letra 60, 27 de enero de 2007

INTRODUCCIÓN A LA VIDA Y TEOLOGÍA DE JUAN CALVINO, DE SALATIEL PALOMINO L.
Boletín Informativo del Centro Basilea de Investigación
y Apoyo,
octubre-diciembre de 2007

Como parte de una colección de libros dirigidos al pueblo evangélico hispano en Estados Unidos, coordinada por el doctor Justo L. González, la editorial Abingdon ha anunciado la aparición de este importante libro, lo cual constituye todo un acontecimiento pues es el primer trabajo sobre el reformador francés publicado por un autor mexicano. El doctor Palomino López ha hecho una gran contribución a los estudios calvinistas en general, pues esta obra resume la investigación de varias décadas de docencia, reflexión y trabajo eclesiástico, y viene a llenar un gran hueco debido a la ausencia crónica de estudios originales sobre teología reformada en español, especialmente ante la cercanía del jubileo del reformador en 2009.
Luego de más de 20 años de la publicación de Calvino vivo, en el cual apareció “Herencia reformada y búsqueda de raíces”, ensayo que podría reconocerse como el origen remoto de este nuevo libro, la sequía en este campo teológico es inmensa, pues ni siquiera se ha reeditado la antigua antología de Calvino compilada por el doctor español Claudio Gutiérrez Marín. La carencia de textos introductorios a la teología reformada apenas se ha visto compensada con la traducción al portugués de Introducción a la tradición reformada, de John H. Leith, traducido también al español en Colombia, pero con una circulación muy restringida. Resulta obvio señalar que el número tan limitado de obras no basta para cubrir el amplio espectro reformado (o presbiteriano) en América Latina, pues incluso fuera de este campo confesional se requiere una mejor comprensión del papel que cumplieron Calvino y sus seguidores en la conformación y consolidación de la Reforma, dentro y fuera de Europa.
De ahí que un libro tan equilibrado como el de Palomino merezca una mayor difusión, particularmente en las iglesias latinoamericanas, sobre todo por la enorme necesidad de una panorámica que vaya más allá del esquema conservador a que a sido sometida la comprensión de la vida y obra de Calvino. Es por ello que, aun cuando el libro fue pensado para su difusión en Estados Unidos, seguramente circulará ampliamente por todo el continente. La estructura del volumen es como sigue:

Introducción
Primera parte: Instrumento escogido por Dios. Vida y obra de Juan Calvino
Cap. 1: Hombre del Renacimiento: los años formativos
Cap. 2: Hombre de letras: la influencia del humanismo
Cap. 3: Hombre de fe: su encuentro con la Reforma
Cap. 4: Hombre de Dios: el ministerio pastoral y teológico
Segunda parte: Un hombre con mentalidad teológica. El pensamiento de Juan Calvino
Cap. 5: La centralidad de la Escritura: Calcino como expositor
Cap. 6: En las trincheras: Calvino como pensador teológico contextual
Cap. 7: La Institución de la religión cristiana: Calvino como teólogo sistemático (I)
Cap. 8: La Institución de la religión cristiana: Calvino como teólogo sistemático (II)

Tercera parte: Un latino de corte universal. Pertinencia de la teología de Calvino para la iglesia hispana/latina de hoy
Cap. 9: La influencia de Calvino
Cap. 10: La reapropiación del pensamiento de Calvino en perspectiva latina

Como se puede apreciar desde el índice, el libro explora los aspectos esenciales de la vida y obra de Calvino y permite que cualquier lector(a), primerizo o avanzado, obtenga una visión amplia y consistente de la importancia del reformador en la historia de la Iglesia. Palomino cumple ampliamente su propósito, el cual esboza con modestia en la introducción: “Apuntar de manera sencilla y breve los rasgos más sobresalientes de la obra y enseñanza de Calvino. Pero esto se hace en concordancia con los estudios más autorizados sobre la materia, de modo que la persona que lea este material pueda luego dirigirse a otros estudios y discusiones de los temas tratados, y hacerlo con comodidad y hasta con familiaridad”.
El doctor Palomino, quien recientemente cumplió 40 años de haber recibido la ordenación pastoral, ha publicado también El movimiento carismático. Una confrontación crítica (1985) y Yo seré tu Dios. Estudios sobre la teología del pacto (1987), ambos publicados por la casa presbiteriana El Faro, y múltiples ensayos y artículos. Fue decano y rector del Seminario Teológico Presbiteriano de México, así como pastor de diversas iglesias. Vive en Estados Unidos desde 1999 y actualmente es pastor de la iglesia presbiteriana Canto de Esperanza, en Berwyn, Illinois. (LC-O)
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POR QUÉ SOY CRISTIANO, DE JOSÉ ANTONIO MARINA
José Andrés Gallego
www.elcultural.es/HTML/20051215/Letras/LETRAS16120.asp

Este es un libro, sobre todo, convincente, y ello gracias a la capacidad argumental del autor y a la fluidez de su estilo. En realidad, no dice por qué es cristiano, sino bajo qué condiciones está dispuesto a dejar que se le considere cristiano. No es, pues, una apología del cristianismo, sino una crítica basada en la "Teoría de la doble verdad" del autor, que es el subtítulo del libro.
José Antonio Marina niega la posibilidad de que conozcamos las cosas tal como son "en sí" y eso supone que, en rigor, ni siquiera podemos saber si son "en sí". Por tanto, la verdad es aquéllo que "verifico"; verbo que etimológicamente significa "hacer verdadero", o sea "construir" una verdad como verdad. El sentido común le hace ver que muchos de nosotros coincidimos en aceptar como verdaderas -o sea en "hacer verdad"- muchas cosas, sobre las que basamos nuestra vida en común. Y a eso lo denomina "verdad pública", en contraste con aquellas "verdades" de cada uno de nosotros que no son "verificables" por los demás. Esas otras verdades son "privadas" y sólo pueden mantenerse como privadas. Pues bien, las creencias religiosas son verdades privadas para los que las tienen (o las "hacen") y no pueden constituir una norma de comportamiento común. La única norma de comportamiento común que vale la pena es la de que nos hagamos el bien los unos a los otros.
Marina da un paso más e interpreta la historia de la Iglesia a la luz de esa teoría de la doble verdad. El resultado es éste: Jesucristo existió pero no podemos "verificar" su verdadera historia, ni mucho menos que sea hijo de Dios y, además, Dios. No tiene fundamento, por tanto, creer que fundara la Iglesia, de cuyo desarrollo, por ello, sólo es verdad "pública" que se ha convertido en una estructura de poder. Con esto, la Iglesia ha dado lugar a un "cristianismo gnóstico", el de los que se creen únicos poseedores de la verdad. Consecuentemente, el autor aconseja a los católicos que tomen conciencia de la inverificabilidad de su fe y, en vez de hablar de fe, hablen de que tienen confianza: confianza en que se cumplirá la promesa que se atribuye a Cristo, sobre todo la de construir el Reino de Dios. Para José Antonio Marina, el Reino de Dios es justamente la vida física -mortal, la de ahora, la que todos consideramos verificable- sólo que transida por el hacer el bien de los unos a los otros.
Varios de los textos en que se apoya permiten una interpretación muy distinta y, además, uno disiente de bastantes puntos concretos -sobre todo los de carácter histórico-, pero no de la coherencia del razonamiento. El problema siguiente es que, de acuerdo con la noción de verdad de Marina, tampoco hay seguridad de la verdad "pública", o sea, la que todos o casi todos compartimos. No faltan filósofos que han llegado a la conclusión de que, si se duda de la existencia de Dios, hay que dudar necesariamente de la existencia de todo lo demás. Por ahí anduvo Sartre.Y lo peor es que algunos han llegado a la misma conclusión existencialmente y lo que cuentan es que se han sentido abocados a la más espantosa situación. Al dudar de Dios, han dudado de la existencia de todo lo distinto de ellos mismos. Y eso aboca a una espantosa conciencia de soledad; una soledad que incapacita para saber si existe en realidad lo que tengo delante y hacia lo que dirijo mis pasos porque tiene "sentido". Y no deja el escape de dejar de existir; porque su propia naturaleza de duda implica que, si Dios existe, ya no puedo dejar de existir. Ahora hay que resolver este otro asunto. Personalmente, le agradecería a José Antonio Marina que echara una mano y añadiera el capítulo que lo resuelva.

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