sábado, 8 de julio de 2017

Letra 525, 2 de julio de 2017

RETOMANDO LA AGENDA INCONCLUSA DE LA REFORMA
Libro de Trabajo, XXVI Asamblea General de la CMIR

INSPIRADA POR LOS MOVIMIENTOS DE LA REFORMA EN FRANCIA, Italia y la República Checa, en Alemania, Suiza y muchos otros países, la Asamblea General de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas se reúne en Europa y reflexiona sobre lo que significa ser una iglesia de la Reforma. El tema “Dios de Vida, renuévanos y transfórmanos” retoma el llamado de los reformadores a renovar la Iglesia y a transformar el mundo y aplicarlo a los retos del presente.
La Reforma se entendía a sí misma como un ejercicio de empoderamiento teológico. Todos los cristianos y cristianas deben ser capaces de leer la Biblia y discernir la voluntad de Dios para el mundo. Los catecismos y las confesiones dieron claridad y dirección y prepararon a cada miembro de la congregación para contribuir a las discusiones teológicas. La plenaria de teología en la Asamblea General quiere reconectarse con este espíritu y anima a todos los y las participantes a comprometerse con la forma en que la CMIR está haciendo teología. En la tradición reformada, los conceptos e ideas teológicas no reclaman validez eterna, sino que están siendo probados continuamente a la luz de los desafíos que el mundo está planteando a nuestras iglesias.
El primer capítulo de este documento conceptual presenta algunas preguntas que los miembros de nuestra Comunión están planteando en respuesta a estos desafíos: ¿Cómo podemos vivir más plenamente el legado poderoso que hemos recibido de nuestros antepasados en la fe? ¿Cómo pueden las ideas que nos han sido transmitidas ayudar a discernir la voluntad de Dios en medio de los problemas de nuestro tiempo? La propuesta resume estas sugerencias e ideas a la luz de las confesiones de Barmen, Belhar y Accra. La decisión de la Asamblea General dará claridad teológica y dirección a los programas de la CMIR.

Preguntas a ser consideradas
1. La CMIR debería desarrollar nuevas ideas sobre la Reforma, que de acuerdo con el entendimiento reformado es la continua necesidad de que la iglesia sea renovada y transformada: ¿Cuál es el “asunto inconcluso” de la Reforma? ¿Cuáles son los temas y las ideas de la Reforma que no hemos "hecho bien"?

a) ¿Hemos realizado plenamente "el sacerdocio de todos y todas los creyentes" en nuestras iglesias y viviendo nuestra vocación cristiana en el mundo más amplio?
b) Los reformadores nunca desearon una división de la iglesia. Calvino incluso habló de esto como un "desmembramiento" del cuerpo de Cristo. El restablecimiento de la unidad es tal vez un "asunto inconcluso".
c) ¿Cómo pensamos hoy en la Sola Scriptura en nuestros contextos religiosamente pluralistas donde existen múltiples "escrituras"?
d) Nuestra teología como comunión sigue siendo modelada a por los paradigmas occidentales. ¿Cómo podemos desarrollar lenguajes teológicos que den voz a las experiencias de fe de las personas de todos los continentes?

2. La visión de la CMIR de estar “llamada a la comunión - comprometida con la justicia” debe seguir desarrollándose.

a) ¿Cómo podemos expresar la conexión entre la comunión y la justicia de un modo que pueda ser comprendido y abrazado por todas las partes integrantes de nuestra Comunión?
b) ¿Cómo puede la Confesión de Accra, con su enfoque económico y ecológico, ayudarnos en la búsqueda de esta visión?
c) Debe enfatizarse el tema de “fundamentar la teología en la gracia y en la promesa del florecimiento de la vida”. El Dios vivo busca plenitud de vida para todos y todas. ¿Cómo podemos experimentar este don en nuestro trabajo teológico?

3. La vivencia de nuestra visión central: “llamada a la comunión - comprometida con la justicia”, podría enfocarse estableciendo ideas orientadoras:

a) Discipulado herido. En respuesta a las idolatrías y teologías de la gloria de nuestro tiempo, la CMIR enfatiza el significado de la cruz: la teología elaborada en respuesta a las heridas de nuestro mundo, es la teología en el modo de “sufrimiento buscando fe y entendimiento”, la cual contribuirá a la sanación del cuerpo quebrado de Cristo.
b) Sólo acompañamiento. La teología debe desarrollar el concepto de justicia como el concepto teológico clave que guíe las relaciones dentro de la Comunión y hacia el mundo.
c) Diálogo comprometido. Para ser relevantes, los diálogos ecuménicos deben buscar la unidad de las iglesias y su testimonio compartido hacia el mundo.
d) Discernimiento constante. Las iglesias reformadas se relacionan con confesiones y declaraciones de fe según el principio de la “hospitalidad crítica”. Cada generación necesita revisar las confesiones y declaraciones de nuestra tradición reformada y vivirlas en respuesta a los retos del presente.

4. Siete años después de la formación de nuestra Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, la CMIR debe continuar explorando cuál es el significado de "comunión".

a) Ha habido conversaciones regionales sobre el significado de la comunión en nuestras regiones en estos siete años. ¿Cuáles son los frutos de estos diálogos? Cada región puede tener algo que contribuya a nuestra comprensión de nuestra identidad como comunión. ¿Cómo podemos desarrollar nuestra comunión para que abarque y cumpla todas estas expectativas diferentes?
b) ¿Cómo navegamos a través de nuestras muy diferentes interpretaciones de la Escritura, que a veces amenazan la unidad de nuestra comunión?

5. La visión de la CMIR debe construirse de un modo contextualizado a fin de abordar los
desafíos de nuestro tiempo de manera fiel y efectiva.

a) El surgimiento de movimientos autoritarios y populistas en muchas partes del mundo requiere una respuesta. Hemos visto cómo el racismo, el sistema de castas, la xenofobia y la violencia religiosa que caracterizan nuestros contextos contemporáneos constituyen una amenaza para la vida. Nuestro compromiso con la justicia nos pide que abordemos la amenaza al medio ambiente (eco-justicia), la amenaza a las mujeres y a las niñas (justicia de género), la amenaza a las personas pobres (justicia económica) y la amenaza hacia cualquiera que designemos como "el otro/la otra ", particularmente el otro o la otra racial o religioso/a (justicia social). La demonización y deshumanización de las personas por la política de separación y división, es como rechazar el amor y la hospitalidad de Dios. Se presentan nuevas idolatrías, y se hace necesaria una respuesta
profética.
b) ¿Cuál es la mejor manera de avanzar hacia esto? La Asamblea General podría iniciar un proceso hacia una declaración de renuncia a los sistemas y estructuras que amenazan la vida. Esta declaración podría discernir desarrollos amenazantes en varios contextos. ¿Puede la iglesia levantarse en una protesta profética unificada? ¿Sería algo así como la Declaración de Barmen para nuestro tiempo? ¿Qué podríamos aprender de la Iglesia Confesante?
c) Tal vez un primer paso es un llamado a la "lamentación" junto con un llamado a la confesión y a la oración. Necesitamos encontrar maneras de poner en palabras lo que las personas están queriendo o necesitando decir frente a las amenazas a la vida mencionadas más arriba.
d) Parte de la tarea es poder leer los signos de los tiempos y discernir qué clase de respuesta será más apropiada para nuestras iglesias. Cualquiera que sea nuestra respuesta actual, ya sea una declaración o un lamento, la iglesia no sólo se enfrentará al mundo sino también a sí misma, porque la iglesia está tan dividida como nuestras culturas y ha contribuido a los problemas actuales de muchas maneras.
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JOHANNES OECOLAMPADIUS, ECOLAMPADIO
100 Personajes de la Reforma Protestante. México, CUPSA, 2017.

Humanista y reformador nacido en Weinsberg y muerto en Basilea. Estudió en Heidelberg (1499-1506) y en 1503 obtuvo el Magister artium y brevemente derecho en Bolonia. Entre 1506 y 1508 fue educador de los príncipes del Electorado palatino en Maguncia, luego de lo cual estudió teología y lenguas clásicas en Heidelberg. Después de ordenarse sacerdote, predicó en Weinsberg (1510). En 1513 entró en contacto con Melanchton y Reuchlin, y entre 1515 y 1516 colaboró con Erasmo en Basilea; en 1518 obtuvo el doctorado en teología, fue canónigo penitenciario en la catedral de Basilea y predicó en Augsburgo. Allí se comprometió con la causa de Lutero, pero en 1520 se retiró al monasterio de Altomúnster para clarificar sus ideas. En esa etapa, que se prolongó hasta 1522, estudió a los Padres, pronunció sermones y escribió su Iudicium de Luthero. En noviembre de 1522, luego de una breve estancia como capellán en el castillo de Ebenburgo, se estableció definitivamente en Basilea, donde editó traducciones de los Padres y dio clases en la universidad. Asumió la conducción de la Reforma, hizo amistad con Zwinglio y se mantuvo en estrecho contacto con los reformadores de Estrasburgo y Constanza. Aparte de su cátedra de teología, fue pastor de St. Martin y de la catedral (desde 1529). En la controversia de la Cena del Señor, en la Alta Alemania (1524-1529) sostuvo una comprensión simbólica del sacramento.
Ecolampadio no fue el creador de la Reforma en Basilea. A su llegada, las bases fundamentales del antiguo orden ya habían sido sacudidas. Pero su mérito especial fue que, mediante sus poderosos e impresionantes sermones, su moderación y consideración y especialmente por su transparencia espiritual y determinación, el movimiento reformador en Basilea, que en ese momento estaba mezclado fuertemente con motivaciones políticas, fue transformado en un movimiento de carácter religioso. Cuando Basilea se unió a la federación suiza (1501), el ejemplo de las democracias suizas indujo a los ciudadanos a cambiar sus condiciones políticas. Hasta entonces, la ciudad había sido gobernada exclusivamente por la nobleza. En noviembre de 1525 celebró la primera Santa Cena evangélica y un año después publicó el ordenamiento del culto evangélico para la ciudad. Participó en la Disputa de Baden, en la de Berna junto con Zwinglio (1528) y en el Coloquio de Marburgo. En 1529 logró que la ciudad estableciera la Reforma, no sin largas vacilaciones y después de enfrentamientos que terminaron en desórdenes iconoclastas. Para el discutido tema de la disciplina eclesiástica, creó el cargo especial de los presbíteros (1530). Además del problema de la disciplina, su vida estuvo marcada también por la lucha contra los anabautistas, por visitas eclesiásticas y por el reordenamiento del sistema educativo. En su último viaje apoyó, junto con Bucero y Ambrosius Blarer, los cambios en Ulm, Memmingen y Biberach. Murió sólo seis semanas después que Zwinglio. Su viuda, Wibrandis Rosenblatt, se casó después con Capitón y Bucero.
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ISABEL, MADRE TARDÍA (I)
Margot Kässmann

TENER HIJOS NO ES ALGO QUE OCURRA SIN MÁS, POR mucho que algunas parejas lo deseen. La Biblia nos recuerda el sufrimiento de algunas mujeres por no tener hijos: Isabel en el Nuevo Testamento, y Sara y Ana en el Antiguo Testamento. Igual que hoy, también antiguamente el tema: “Hijos, ¿sí o no?”, preocupaba a la gente a lo largo de sus vidas. Al menos en el sentido de la libertad de elección.
Isabel y su esposo Zacarías son descritos
como personas piadosas, intachables y de “edad avanzada”; en el caso de Isabel, se añade que es “estéril”. Tal y como suena en la Biblia, parece que nos encontramos ante una pareja anciana encantadora que ya se ha hecho a la idea de no tener niños. Seguro que la “edad avanzada” tenía un significado muy distinto en los tiempos en que la esperanza de vida era limitada; tal vez tuvieran entre cuarenta y cincuenta años.
Zacarías es sacerdote y un día se le aparece un ángel en el templo. Éste le dice que sus plegarias han sido escuchadas; su mujer tendrá un hijo, al que él debe poner el nombre de Juan. Zacarías no puede creerlo. El ángel se lo repite; Zacarías se quedará mudo hasta que tenga lugar el nacimiento del hijo.
Isabel queda encinta. ¿Qué clase de experiencia fue un embarazo en esas condiciones? ¿Tal vez su marido le contó, por gestos o por escrito, algo de la experiencia que había tenido? ¿Tal vez se le había interrumpido el periodo y pensó que se trataba del principio de la menopausia, lo que hacía que el embarazo no entrase ya en sus expectativas? ¿O tal vez había descartado ya sencillamente de su vida esa perspectiva? El asombro ante tal milagro terminará abriéndose paso en su interior.
La historia cuenta que Isabel “se oculta” durante cinco meses. Es bien comprensible. ¿Durante cuánto tiempo se estuvo preguntando —en tiempos en que no era posible acudir a la ecografía— si realmente debía creer que estaba embarazada? Nunca lo había estado antes, de modo que no sabía lo que se sentía. Y seguro que desconfiaba de todas señales que le emitía su cuerpo. Probablemente más tarde fue consciente de los peligros que amenazaban a un embarazo en sus primeros pasos: Isabel temía que el embarazo acabara en un aborto involuntario prematuro.

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