viernes, 15 de junio de 2012

Libertad cristiana y libertad ciudadana, Lic. Raúl Méndez Yáñez

17 de junio de 2012

Gálatas 5.1-10, 13-14



¡Jesucristo nos ha hecho libres! ¡Él nos ha hecho libres de verdad! Así que no abandonen esa libertad, ni vuelvan nunca a ser esclavos de la ley. Pero quiero decirles algo: Si ustedes se circuncidan, lo que hizo Cristo ya no les sirve de nada. Les advierto una vez más: cualquiera que se circuncida está obligado a obedecer la ley. Los que quieren que Dios los acepte por obedecer la ley, rechazan el amor de Dios y dejan de estar unidos a Cristo. En cambio, a nosotros, el Espíritu nos da la seguridad de que Dios nos acepta porque confiamos en Cristo. Gracias a lo que Cristo hizo, ya no importa si estamos circuncidados o no. Lo que sí importa es que confiamos en Cristo, y que esa confianza nos hace amar a los demás.
¡Ustedes iban muy bien! ¿Quién les impidió seguir obedeciendo el verdadero mensaje? Con toda seguridad no fue Dios, pues él mismo los invitó a obedecerlo. No hay duda de que un solo falso maestro daña toda la enseñanza. Puesto que somos cristianos, estoy seguro de que ustedes estarán de acuerdo conmigo. Y no tengo la menor duda de que Dios castigará a quien los está molestando, sea quien sea. […]
Hermanos, Dios los llamó a ustedes a ser libres, pero no usen esa libertad como pretexto para hacer lo malo. Al contrario, ayúdense por amor los unos a los otros. Porque toda la ley de Dios se resume en un solo mandamiento: “Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo”. […]


http://issuu.com/igl-ammi-shadday/docs/bol25-120617


sábado, 9 de junio de 2012

Letra 273, 10 de junio de 2012


http://issuu.com/igl-ammi-shadday/docs/letra273-120610


COMUNIDAD CIVIL Y COMUNIDAD CRISTIANA
Karl Barth

Entendemos por comunidad cristiana lo que comúnmente llamamos por el nombre de Iglesia y por comunidad civil lo que generalmente se llama Estado.
El uso de la palabra comunidad para describir ambas entidades señala, desde el comienzo, la relación positiva que existe entre las dos. Sin lugar a dudas en este sentido San Agustín hablaba de civitas coelestis et terrenae y Zwinglio de la justicia divina y la justicia humana. El doble uso del concepto de comunidad pretende llamar nuestra atención al hecho de que ni en aquello que llamamos Iglesia, ni en eso que llamamos Estado, tenemos que ver tan solo con instituciones y funciones sino con seres humanos unidos corporativamente con el fin de planear y ejecutar tareas comunes. Con mucha razón se ha venido utilizando cada vez más, durante los últimos años, el término comunidad para designar a la Iglesia. La expresión comunidad civil o comuna (Bürgergeneinde), muy corriente en Suiza, sobre todo en la parte de habla alemana, como opuesta a la comunidad Cristiana o congregación recuerda a los Cristianos que, junto a su propia comunidad existe otra, la del Estado, esto es, una comunidad política.
La comunidad cristiana (Iglesia) es el conjunto de personas que en un lugar, región o país han sido llamadas aparte por Jesucristo y se reúnen como cristianos a causa de Su conocimiento y por la vocación que han recibido para confesar su nombre. El sentido y propósito de esta "asamblea" (ekklesia) es llevar una forma de vida común creada por el Espíritu Santo. En otras palabras, participar todos en una vida de obediencia a la Palabra de Dios en Jesucristo, Palabra que escucharon y que ansiosamente quieren volver a escuchar. Se reúnen también con el propósito de transmitir esta Palabra a otros. De otra forma: se trata de su existencia como miembros de un cuerpo del cual Cristo es la cabeza.
La expresión interior de su vida como comunidad Cristiana es la fe, el amor y la esperanza que les sostiene y les alienta; la expresión visible es la Confesión común de la fe aceptada por todos, la responsabilidad común, reconocida y ejercida, de dar a conocer el nombre de Jesucristo a todos los hombres y la adoración y acción de gracias que se ofrece en común. Si esto es así, cada comunidad Cristiana tomada por si misma, es ecuménica (católica) por definición, esto es, solidaria hasta la unidad de todas las comunidades cristianas que existen sobre la tierra.
La comunidad civil, el Estado, es el conjunto de personas que viven en un lugar, región o país, unidas por un estatuto legal que rige igualmente para todos, es obligatorio para todos y está establecido y garantizado por la fuerza. La razón de ser, el sentido y fin de esta comunidad (la tarea de la polis, la tarea política) es asegurarle al individuo una libertad exterior, relativa y provisoria; y al conjunto una paz igualmente relativa, exterior y provisoria, para que dentro del marco de la vida individual y colectiva puedan expresarse las características humanas. Los tres medios principales que le permiten a la comunidad civil cumplir con esta función son: las leyes, con la finalidad de establecer un orden válido para todos; el gobierno y la administración, cuya misión consiste en asegurar la puesta en práctica de las leyes; el aparato jurídico que en casos de duda está encargado de resolver los conflictos.
Nos damos cuenta que, dentro de la comunidad civil los Cristianos ya no se encuentran solos; viven lado a lado con no-cristianos o cristianos nominales. La comunidad civil incluye a todos los ciudadanos. Por esta razón no puede tomar conciencia de su relación con Dios en forma homogénea. Por consiguiente, no se puede pedir a Dios que él haga el orden que ella está encargada de establecer e imponer. En ese marco es imposible referirse sin más a la Palabra y al Espíritu de Dios. Por si sola, la comunidad civil es espiritualmente ciega e ignorante. Ella no tiene ni fe, ni amor, ni esperanza. No posee una confesión de fe y no tiene ningún mensaje que comunicar. Allí no se ora y sus miembros no son hermanos. De la misma forma que Pilato solamente puede preguntar: "¿Qué es la verdad?"; pero en el momento en que quisiera o intentara dar la respuesta, por definición cesaría de existir. La tolerancia es su sabiduría suprema en el nivel "religioso", siendo "Religión" la única palabra que conoce para describir el campo de la Iglesia.
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LA IGLESIA EVANGÉLICA ESPAÑOLA CRITICA LA OBEDIENCIA POLÍTICA A LAS LEYES DEL MERCADO Y DECIDE SER AGENTE DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL
ALC Noticias, 1 de junio de 2012

La Iglesia Evangélica Española (IEE) emitió un comunicado referido a la crisis económica en España donde pone de manifiesto su solidaridad con aquellas personas que están sufriendo directamente y, de forma más intensa, los efectos de la crisis económica y financiera que es, afirman, una crisis del modelo social neoliberal. “No podemos seguir por más tiempo siendo marionetas en las manos invisibles de los mercados y de intereses que ignoran las necesidades básicas y urgentes de la ciudadanía”, establecen.
Al mismo tiempo, denuncian las decisiones políticas que se están tomando, “algunas de ellas ya iniciadas por el Gobierno anterior, a partir de una obediencia acrítica a una política europea basada en criterios dictados por el pensamiento económico más conservador y los poderes financieros que están socavando seriamente el modelo social europeo”, afirman.
Muestran desacuerdo con el fondo y la forma que las diferentes Administraciones del Estado están llevando a cabo en lo que respecta a los recortes económicos y a sus reformas, renunciando al diálogo con los agentes sociales, obedeciendo las directrices de los mercados y desmontando los fundamentos del Estado del Bienestar: la estabilidad del empleo, la provisión universal pública de los servicios sociales; y la garantía de un nivel de vida digno.
La desbocada tasa de desempleo, especialmente entre los más jóvenes, y la dramática situación que atraviesan  las familias en las que ninguno de sus miembros puede acceder al derecho a un empleo, nos deja ante  un escenario nada esperanzador para la ciudadanía, subrayan.
Consideran que las políticas que se están llevando a cabo a través de la reforma laboral impulsada por el gobierno “se muestran incapaces para crear empleo y contribuyen a su precarización”.
Preocupa a la IEE la precariedad de los inmigrantes en situación irregular, “con su exclusión de la asistencia sanitaria, y de las familias que pierden sus viviendas por no poder hacer frente a las hipotecas y, por ello, se ven obligadas a cargar con deudas que las esclavizarán durante toda su vida”.
Una tasa de desempleo del 24.5%, que se sitúa en el 52,01%  entre los jóvenes menores de 25 años. El número de familias con todos sus miembros en paro es de 1.728.400.  Durante el año 2011 el número de desahucios alcanzó la impresentable cifra de 58.241 procedimientos. Y en el último informe de Unicef España por primera vez en el país, la pobreza tiene rostro de niño.
“Mientras tanto, la preocupación del Gobierno es implantar en el país políticas de austeridad aplicadas de modo indiscriminado, que lo único que logran es provocar desazón e incertidumbre entre la población. Austeridad que, por otra parte, no se ve reflejada –entre otras cosas- en los millones de euros que se destinan, y que sin duda se seguirán destinando, a salvar a la banca española con absoluta falta de transparencia en la búsqueda de responsables, todo ello unido a los sueldos y retiros millonarios de sus gestores o a la falta de aplicación de la tan querida austeridad gubernamental, entre otros, al gasto militar”, denuncian.
Hoy nosotros afirmamos, dice el comunicado, remedando la enseñanza del profeta galileo, que “no se puede servir a dos amos, no se puede servir al prójimo (imagen de Dios en el mundo) y a los mercados”. Y al día de hoy, mucho nos tememos que la fidelidad del Gobierno de España es hacia los mercados y hacia las grandes corporaciones sin ningún compromiso con los ciudadanos y ciudadanas a los que dice servir.
Por todo ello, la Iglesia Evangélica Española entiende que, como parte de su misión, es llamada a ser agente social de transformación social en cobeligerancia –sin perder su identidad cristiana- con otros movimientos sociales que luchan y viven por conseguir ese otro mundo posible, un modelo social alternativo al actual.
Piden al Gobierno, al Parlamento y al Senado españoles que tomen, de forma urgente, las medidas necesarias para que la crisis económica deje de afectar de forma directa a los que no han sido causantes de la misma, y que estudien medidas alternativas que eviten añadir más sufrimiento y desesperanza al pueblo al que representan.
 “Las iglesias protestantes no nos conformamos sólo con hacer propuestas, más bien deseamos demostrar a través de nuestras opciones eclesiales que vivir de otra manera en medio de la aldea global es posible. Las iglesias son llamadas a ser una “aldea alternativa””, finalizan.
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CRISTIANOS LIMPIAN DE BRUJERÍA A VÁZQUEZ MOTA
Itxaro Arteta
Reforma, 6 de junio de 2012

La candidata confesó que antes de ir a la Universidad Iberoamericana oró para que todo saliera bien.Josefina Vázquez Mota se reunió ayer con integrantes del grupo La Casa Sobre la Roca, a los que dirigió un discurso lleno de referencias religiosas y pidió su apoyo para ganar las elecciones, en un acto en el que la candidata presidencial panista recibió una bendición para derrumbar brujerías.
Acudieron algo menos de mil personas, en su mayoría mujeres, entre quienes había Pastores evangélicos y líderes de Casa Sobre la Roca, registrada como Asociación Civil y no religiosa, fundada por Alejandro Orozco, director del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), y su esposa Rosi Orozco, actual diputada y candidata del PAN al Senado.
Rosi Orozco, organizadora de la reunión, dio la bienvenida y pidió a los presentes comprometerse a dos cosas: orar por Vázquez Mota y hacer todo lo que pudieran a favor de su candidatura de aquí al 1 de julio, incluso interrumpir sus actividades cotidianas.
Orozco pidió que no se utilizaran cámaras o celulares para grabar y tomar fotos el acto y al final, cuando se iba a dar la bendición a la candidata, sugirió apagar los teléfonos.
Un hombre identificado como el Pastor Efrén pidió a Josefina quitarse los zapatos y ante un momento de duda de la candidata se lo volvió a decir.
Ya descalza le dio a leer una hoja con una oración que hacía énfasis en Dios como fuente de vida y resurrección.
Los casi mil asistentes con los brazos extendidos dirigían sus palmas al templete. El Pastor continuó las referencias: tal como Jesús hizo resucitar a Lázaro, dijo y pidió el poder de la resurrección para ayudar a Josefina.
En ese momento aseguró que esa misma noche se derrumbaría cualquier brujería o mal que hubieran tratado de hacerle a la candidata.
Finalmente la invitó a regresar a sus zapatos y calzar la paz.
Al iniciar el encuentro Vázquez Mota fue recibida con aplausos y playeras azules que en letras blancas decían por delante "las mujeres con Josefina" y por detrás "y los hombres también".
En su discurso, la candidata presidencial criticó la simulación que existe en México por los temas religiosos, ya que mientras en Estados Unidos los presidentes juran sobre la Biblia y constantemente envían bendiciones, aquí, dijo, se resalta como negativo si alguien llega a hacerlo.
También dijo que al iniciar la campaña se entregó al corazón de Jesús y que el lunes pasado, antes de acudir a la Universidad Iberoamericana donde su contrincante priista había salido entre reclamos, oró y pidió que no fueran sus palabras las que salieran, sino las de Dios. Aseguró que se le concedió el milagro porque salió muy bien.
Al dirigirse a las mujeres, aseguró que Dios no se resiste a sus oraciones y contó un pasaje de la película "La Pasión", cuando María está buscando a Jesús entre las calles y él acaba de caer al suelo, pero cuando llega y le dice "aquí estoy", se pone de pie y continúa.
En la alocución también criticó a Andrés Manuel López Obrador porque en Tlatelolco dijo que respetaba a quienes consideran la vía armada una opción para cambiar al País; señaló entonces el riesgo de que se instaure en México un régimen que no comparte valores de los presentes y de ella, que representa la mejor opción para mantener esos valores en familia.
Se comprometió a que en el debate del 10 de junio hablará de la familia y de la trata de personas.
Vázquez Mota, que había llegado tarde por estar dando entrevistas radiofónicas, salió apresurada del lugar para no llegar tarde a su siguiente cita con representantes de Iglesias Evangélicas históricas.
Con ellos firmó el compromiso de trabajar una agenda que incluye la defensa de la vida y considerar la familia como institución que acoge la vida en complementariedad hombre-mujer; el reconocimiento del derecho de los padres a decidir la educación de sus hijos; y adecuar el marco legal para "dar apertura a las iglesias a los medios de comunicación incluyendo la figura de permisionarios.
Ente los presentes estuvieron Adolfo Eliud Gómez Sánchez, presidente de la alianza de pastores de la delegación Gustavo A. Madero y de interalianzas en 20 estados del País; el Obispo metodista Andrés Hernández, quien ofreció una oración por la candidata; y el Presbítero Abner López, quien había trabajado en la Secretaría de Desarrollo Social cuando Vázquez Mota lanzó un programa de trabajo contra las adicciones con líderes sociales.

Actividades



HOY SE TENDRÁ UN TALLER PARA ELABORACIÓN DE PLANES Y PROYECTOS A LAS 17.30 HRS.

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 12 de junio, 19 hrs.
Pioneros/as del presbiterianismo en México (III) (Salmo 78.9-19)
Modera: A.I. Pablo Gil

MELINDA RANKIN (1811-1888) (II)
M. Ángel González Quiroga y Timothy P. Bowman

Esto explica en parte por qué misioneros como Rankin tenían tan baja opinión del catolicismo mexicano. Como la Iglesia oficial de México durante la primera mitad del siglo XIX, la Iglesia católica, con la autoridad que le investía el gobierno mexicano, se rehusó a darle a sus ciudadanos el derecho legal de buscar lo que Rankin consideraba la única verdadera forma de fe: el protestantismo norteamericano. En repetidas ocasiones Rankin se quejó sobre la falta de libertad religiosa en México antes de la promulgación de la constitución liberal de 1857. […]
Dados sus orígenes, tal vez Rankin se alió con la vieja escuela en muchos aspectos, pero definitivamente se inclinaba por un arreglo interconfesional en su trabajo misionero en Brownsville, Texas y Monterrey, México. En la época de Rankin, muchos norteamericanos creían en el concepto del destino manifiesto: una confianza autoatribuida en un “proceso en desarrollo de la dominación estadounidense del continente de América del Norte y del hemisferio [occidental]”.
Una gran parte de la sociedad norteamericana del siglo XIX creía que la nación poseía un mandato divino para ocupar toda la tierra entre los océanos Atlántico y Pacífico. Pero el destino manifiesto involucraba más que tomar la tierra. También significaba la expansión de las instituciones norteamericanas supuestamente superiores, incluyendo su cultura y religión. Como se sugiere en el capítulo III, Rankin desarrolló un intenso deseo durante la guerra entre México y Estados Unidos de difundir el “cristianismo norteamericano” en México. Aunque no declara explícitamente su apoyo a la guerra, se puede inferir de sus constantes denuncias sobre el gobierno mexicano y la Iglesia católica que Rankin vio la invasión de los Estados Unidos a México como un evento que auguraba la difusión del protestantismo norteamericano al sur de la frontera, pese al daño colateral de la guerra. En resumen, la creencia de Rankin en su mandato divino para difundir una forma de protestantismo enteramente norteamericano en México sugiere que se había contagiado del espíritu del destino manifiesto.

M. Rankin, Veinte años entre los mexicanos. Relato de una labor misionera. 2ª ed. Monterrey, Fondo Editorial Nuevo León, 2008, pp. 12-13.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

17 – Día del Padre
24 – Clase unida: “Ciudadanos del reino, ciudadanos del mundo/ Cumpleaños

Teorías y doctrinas políticas a la luz de la palabra divina, L. Cervantes-O.

10 de junio, 2012

El rey Salomón le contestó a su madre: —¿Por qué me pides eso? Él es mi hermano mayor, y además el sacerdote Abiatar y el general Joab están de su parte. ¿No quieres que también le dé el reino?
I Reyes 2.22, Traducción en Lenguaje Actual

Casi en cualquier programa televisivo o radiofónico de análisis aparecen palabras o frases a las cuales da la impresión de que ya nos hemos acostumbrado: legitimidad, operación cicatriz, amarres, albazo, mesianismo, clientelismo, populismo, caudillismo, anarquismo, corporativismo, aliancismo, alternancia, transición, reformas estructurales, continuismo, capital político, acuerdos cupulares, mayoriteo, agandalle, chamaquear, maicear, guerra sucia, , fuego amigo, acarreo, debate, voto útil, etcétera.[1] La mezcla de éstas y muchas otras más produce una especie de saber colectivo que aparentemente se comparte con la certeza de que todos/as entienden a la perfección de qué trata cada una. También es verdad que la manera en que son distribuidas por los politólogos aficionados o de ocasión (periodistas, lectores de noticias y hasta encuestadores) produce un ambiente de confusión, sorpresa y actitud cercana al escándalo cuando se utilizan para descalificar o para subrayar que la política es una práctica corrupta por naturaleza y que no tiene sentido participar en ella en ninguno de sus niveles. Pero lo cierto es que la inmensa mayoría de estas situaciones están previstas en los estudios de teoría política y el hecho de que quienes traten de explicar desconozcan la manera en que son descritas no les quita su valor analítico y conceptual. Max Weber se refirió a la actitud cristiana en el Nuevo Testamento ante la política como sigue:

Los cristianos primitivos sabían también, ni más ni menos, que los demonios gobernaban el mundo. Asimismo estaban convencidos que todo aquel que se daba a la política, mejor dicho, que se valía del poder y la violencia era porque tenía un pacto con el diablo. Por consiguiente, la realidad es que en su dinamismo ya no es lo bueno lo que sólo produce el bien y lo malo el mal, sino que, a menudo, suele ocurrir a la inversa. No darse cuenta de esto en el plano de la política es pensar puerilmente.[2]

De ahí que, si nos movemos al ámbito creyente, las creencias superficiales sobre la política abundan, sobre todo cuando se habla de los llamados “políticos evangélicos” o partidos con la misma adjetivación. Si se leyeran con atención muchos episodios de las Sagradas Escrituras (Moisés compartiendo el poder en el desierto, Josué invadiendo un territorio ocupado, el anarquismo del libro de los Jueces, la rabieta de Samuel ante la petición de un monarca, David como mercenario al servicio de los enemigos de Israel, La purga de Salomón al acceder al trono, la desaparición de la monarquía israelita, los juicios políticos de Isaías, los ex guerrilleros en el movimiento de Jesús o éste criticando a Herodes Antipas como “zorra”, el concepto variable del Estado en Pablo, Pedro y el Apocalipsis, etcétera) con estas preocupaciones sería posible advertir la manera en que el “realismo bíblico” pone ante los ojos de los lectores una amplia gama de perspectivas que pueden contribuir a salir de la ingenuidad y a obtener más elementos de juicios en las diversas coyunturas.
En el caso de la sucesión de David, los ideales tan hermosos descritos en el salmo 72 sobre la actitud del nuevo rey enfrentaron la cruda realidad: Salomón tuvo que ganarse legitimidad, imponer su autoridad y acabar con sus enemigos, y no necesariamente en ese orden (I Reyes 2). Apenas murió David, su padre, y comenzó una labor política de venganza e imposición.[3] Su operación cicatriz fue en realidad una purga de la que no escaparon ni siquiera los sacerdotes y, mucho menos, aquellas personas y hasta familiares que equivocaron su apuesta política y acompañaron en el albazo a uno de sus hermanos que intentó hacerse del poder. Salomón, “el pacífico”, se hizo del poder en medio de una pugna por la herencia del capital político de David y no dudó en exterminar al partido político opositor. El texto es muy claro al recordar las instrucciones del rey moribundo, que en I Re 2.4 utiliza un lenguaje piadoso, espiritual, y en los vv. 5-8 se orienta hacia la realpolitik y le sugiere a quién eliminar y a quién dejar con vida. Más tarde, los narradores reconocen que Salomón “amaba a Dios” y que cumplió al pie de la letras esas instrucciones (3.3a), pero sin dejar de consignar las nuevas decisiones y alianzas que comenzó a realizar, como el matrimonio con la hija del Faraón (3.1) y cómo siguió con la idea de construir un templo para Yahvé, su obra magna (3.2), aunque también construyó otros palacios de gran lujo (7.1-12).

El proyecto defendido por Salomón y sus seguidores era el que daba continuidad y garantizaba los intereses y privilegio de la corte de Jerusalén, la capital. Salomón es parte de esta élite y por lo mismo, ese es su proyecto. Buscaba la continuidad y profundización del sistema tributario. Adonías representaba más los intereses de los campesinos, Salomón representaba a los sectores urbanos.
La legitimación de Salomón pasó por la cuestión religiosa, que fue experimentada en el lugar social y con las opciones y proyectos de vida del pueblo de la corte. Cabe a este grupo legitimar a Salomón como rey escogido por Yahvé, quien estaba con él. La teología del rey sabio construyó una imagen de Salomón que fue consagrada con la cimentación de mitos que sobrevivieron a lo largo de la historia y que sirvió para la construcción de literaturas y películas.[4]

Advertir los propósitos de estos proyectos socio-políticos, su conflictividad y sus contradicciones es una tarea ineludible para los/as lectores creyentes de hoy. De modo que, más allá de teorías o doctrinas políticas están las acciones y sus resultados, pues no se trata de asumir con cinismo lo que sucede todos los días y acostumbrarse a ello sino de tratar de entender lo que sucede, nombrándolo con todas sus letras, y enfrentar las situaciones y coyunturas mediante una ciudadanía responsable, atenta y dispuesta siempre a la participación. Lejos deben quedar los tiempos del falso apoliticismo evangélico pues si hay algo innegociable como consecuencia de la fe son los derechos políticos de cada persona. Y ejercerlos también es una responsabilidad cristiana inalienable.



[1] Cf. Purificación Carpinteyro, “Diccionario político mexicano”, en La Silla Rota, 1 de septiembre de 2011, http://lasillarota.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=19684:diccionario-pol%C3%ADtico-mexicano&Itemid=65.
[2] M. Weber, El político y el científico. Madrid, Alianza Editorial, 1984. Aquí se cita la versión que aparece en: www.epri.ufm.edu/uploads/assets/digitallibros/Weber%20Max%20-%20El%20Politico%20Y%20El%20Cientifico.pdf, p. 34.
[3] Cf. L. Cervantes-Ortiz, “Transiciones políticas y mentalidad monárquica en el Israel antiguo: una relectura de los usos y abusos del poder”, en Vida y Pensamiento, Universidad Bíblica Latinoamericana, vol. 32, núm. 1, mayo de 2012, pp. : “Esta teología política, 'incubada' de manera profunda por los propios textos de las Escrituras, subyace a un análisis profético-sapiencial que bien puede orientar también la comprensión de la tarea política y, en una rica espiral hermenéutica, la relectura de la Biblia, especialmente de los episodios que se prestan a duda sobre sus alcances y proyecciones”.
[4] Marli Wandermurem, “En las manos de Salomón se consolidó la realeza. Un estudio de 1Reyes 1-11”, en RIBLA, núm. 60, www.claiweb.org/ribla/ribla60/marli.html.

I Reyes 2.13-19, 22; 26-27, Traducción en Lenguaje Actual



Después de la muerte de David, Adonías fue a ver a Betsabé, la madre de Salomón. Ella le preguntó: —¿Vienes como amigo o como enemigo? Él contestó: —Vengo como amigo, y quiero pedirte un favor. Betsabé le dijo: —Dime de qué se trata. Entonces Adonías le respondió: —Tú sabes que el reino de Israel era para mí. Todo el país esperaba que yo fuera el rey. Pero ahora el rey es mi hermano Salomón, porque así Dios lo ha querido. Sólo quiero pedirte un favor. No me lo niegues. Ella le dijo: —¿Qué es lo que quieres? Él le contestó: —Te ruego que le pidas al rey Salomón que me dé como esposa a Abisag, la joven de Sunem. Estoy seguro de que él no se opondrá. Betsabé dijo: —Está bien. Voy a hablar con él.
Así que Betsabé fue a hablar con el rey Salomón. […] El rey Salomón le contestó a su madre: —¿Por qué me pides eso? Él es mi hermano mayor, y además el sacerdote Abiatar y el general Joab están de su parte. ¿No quieres que también le dé el reino? […]
Luego, el rey le dijo al sacerdote Abiatar: “Vete a Anatot, tu tierra. Mereces morir, pero no te mataré ahora, porque tú fuiste quien llevaba el cofre del pacto de Dios cuando mi padre David lo trajo a Jerusalén, y además lo acompañaste en los momentos más difíciles”.
De esta manera, Salomón expulsó a Abiatar del servicio sacerdotal. Así se cumplió lo que Dios había dicho en Siló acerca de la familia de Elí, de que no seguirían siendo sacerdotes.


http://issuu.com/igl-ammi-shadday/docs/bol24-120610

sábado, 2 de junio de 2012

Letra 272, 3 de junio de 2012


REPENSAR LA POLÍTICA DESDE LA FE. UNA CONVERSACIÓN CON X. MANUEL SUÁREZ
Joel Forster
Protestante Digital, 27 de mayo de 2012

Dices a menudo que los cristianos deben participar más en lo que sucede alrededor de ellos, en la sociedad. ¿Qué cosas debemos cambiar para empezar a involucrarnos más?

Lo primero, perder nuestro complejo de minoría. Somos una minoría pero somos una minoría con un mensaje claro, y podemos tener una influencia grande. De hecho, las grandes transformaciones sociales a lo largo de la Historia no las hicieron las grandes mayorías, en contra de lo que nos decía el marxismo, sino que las hicieron grupos reducidos, muy convencidos de sus propuestas.
Y claro, también debemos tener una propuesta coherente. Nosotros tenemos un texto, que es la Palabra de Dios, que tiene respuesta a todas las inquietudes del ser humano. Lo decimos, pero eso tenemos que traducirlo a las diversas áreas de la vida de las personas. Tendemos a restringir nuestro mensaje a las áreas más eclesiales, eclesiásticas o soteriológicas (es decir, que tienen que ver con la salvación). Y nos quedamos sin discurso para otras áreas que también son importantes y que a la gente le preocupan. Desde la economía a las relaciones exteriores, las relaciones laborales, la participación de la sociedad civil… hasta la sanidad. Para todas estas áreas tenemos que elaborar un discurso bien coherente. En esto tenemos que cambiar, en la convicción y en llenar de contenido nuestro mensaje.

¿Crees que nos pasa esto porque sólo nos fijamos en algunas partes de la Biblia mientras que ignoramos otras?
La Biblia la leemos con anteojos. Y con anteojos que restringen su potencia, su capacidad de influencia. Tenemos que aprender a leer el periódico con la Biblia encima. Entender lo que pasa en el mundo, y entenderlo con la perspectiva bíblica. Creo que es una cuestión no sé si de formación o simplemente de vagancia, por nuestra parte. Es mucho más fácil entender y leer, y hacer hermenéutica de los que siempre hicimos hermenéutica. Pero lo interesante es hacer interpretación a la luz de la Biblia de las cosas que aparentemente están más lejos de los que nos sentimos cómodos. Hay un montón de áreas que hay que arrojar a la luz de la Biblia. Desde la Economía hasta el modelo del Estado de bienestar… Una cantidad de áreas, y la Biblia tiene respuestas para ellas.

Si la Biblia tiene respuestas y habla de nuestro papel en todas las áreas, ¿por qué seguimos teniendo esta percepción negativa de la política? Y, ¿por qué este miedo a la participación pública (no sólo en partidos sino también en movimientos sociales?
Esto no es fácil de contestar. En la Biblia vemos personajes como Daniel o José, que eran políticos… primeros ministros, podríamos decir. Probablemente obedece a que hay áreas que decidimos entregar al mundo. Parece como que Dios no es soberano más que sobre una parte muy limitada y que hay áreas del mundo que no están bajo la soberanía de Dios. Creo que eso es un error, y un error grande.
En el arte cometimos el mismo error. Mira tú que durante siglos el arte tenía unos fundamentos cristianos, y sin embargo, ahora es un terreno perdido, lo hemos entregado. Y encima nos quejamos de que el arte trae un mensaje mundano, pero, ¿qué mensaje va a traer? Es cuestión pues de reconquistar la presencia de cristianos en esas áreas. También en la política.
Quizás en la política son más visibles los efectos de la corrupción, del pecado. Pero yo soy médico, y puedo asegurarte que los efectos de la corrupción y el pecado están ahí también [en la Medicina], y son muy visibles. En mi actividad médica hay cantidad de tentaciones, y mira tú, la medicina es la más “santa” de todas las profesiones. En la política lo que sucede es que los efectos del pecado son más visibles. Pero no es un área donde haya más corrupción que en buena parte de las otras áreas de la vida. […]

Estamos en una sociedad muy dividida en muchos aspectos. Poniendo un ejemplo de esto, ahora que parece que terminó la violencia de ETA en el País Vasco (Euskadi), ¿qué podrían aportar los cristianos ahora a la reconciliación?
No sé si da tiempo de explicar una historia concreta de Euskadi. Estoy con una asociación que llama “Clube Nacionalista Alén Nós” (“Alén Nós” significa “más allá de nosotros”). Invitamos a gente a que viene a dar conferencias. Uno de los que invitamos fue al Lehendakari [presidente del gobierno vasco] Ibarretxe. Y estuvo ahí y nos dio una conferencia sobre la situación en Euskadi, el problema de ETA en aquel momento… Y dijo algo que me impactó muchísimo: “Euskadi necesita un proceso de perdón y reconciliación”. Al terminar su charla, lo abordé, y le dije: “Señor Lehendakari, usted ha hablado de que Euskadi necesita un proceso de perdón y reconciliación. Mire, realmente es muy poco frecuente escuchar a un político hablar de estos conceptos”. Y él me contestó: “A mí me parecen imprescindibles en nuestra sociedad”. Y le respondí: “Usted conoce la historia de la esposa del señor Morcillo?”.
El señor Morcillo era un señor evangélico, de Donosti, jefe de policía, que ETA asesinó. Y aquella mujer publicó un artículo en la prensa que decía que le habían destrozado la vida pero que ella perdonaba a quienes habían matado a su marido. Aquello en aquel momento fue una conmoción. Ibarretxe me contestó inmediatamente: “¿Y quién puede olvidarla?”. Y le dije: “Para ese proceso de perdón y reconciliación usted necesita un sustento ético, algo que pueda aportar bases morales para ese proceso. Si no, es imposible. Mire, esta mujer es evangélica, como yo. Usted necesita escuchar a los evangélicos”. Y él me dijo: “Lo haré”, y lo dijo convencido.
Entonces yo inmediatamente escribí a los evangélicos de allá de Euskadi y les dije: “Pedid una entrevista con él, con el Lehendakari”. Y nadie lo hizo… Fue una pena, porque ahora en este momento en el que ha habido la declaración de final de la actividad armada por parte de ETA, es un momento que es de final pero que es de principio. Ahora empieza otro proceso, un proceso de perdón y reconciliación. La sociedad vasca tiene muros, y necesitamos a gente que sea capaz de tener valores éticos que superen esos muros. Gente que sea capaz de hablar con un lado y con el otro, y de no ver enemigo. De mirar los ojos con limpieza, sin cargarlos de rencor o de ‘nos las tenéis que pagar’. Entonces esa gente… creo que son los evangélicos. Y es una minoría insignificante, sin duda, pero una minoría pequeña puede hacer un cambio tremendo. Ese proceso imprescindible para Euskadi es un proceso moral pero con consecuencias políticas muy claras.

Yendo al contexto donde se dan muchos cambios, la Universidad… ¿A qué desafiarías a un universitario cristiano que vive en España? ¿Qué oportunidades tiene y no debería dejar pasar?
Yo diría que los universitarios evangélicos deben estudiar, y estudiar con excelencia, no deben ser unos ‘mangantes’. Ser responsables, porque es una oportunidad que el Señor les da. Y la formación que ellos tienen ahora es fundamental para después. Y cuanto mejor se formen mejores profesionales serán. Un profesional tiene que tener autoridad moral, no solamente autoridad profesional.
Y al mismo tiempo, la Universidad debería ser un sitio de debate de ideas, libre y abierto. El problema es que nos lo están quitando, ese espacio. Los evangélicos, pues, deberían tener las ‘narices’ de crear y de ampliar ese entorno de debate de ideas. Y en ese entorno también tienen que formarse, porque tú no puedes ir a un debate de ideas con cuatro cosas, ni mucho menos con el discurso evangélico-eclesial con el que hemos sido educados. Debemos tener un discurso coherente. Yo creo que en este sentido los GBU (Grupos Bíblicos Universitarios) han sido una bendición enorme. Para mí lo ha sido. Y poder estar con hermanos que piensan como yo y elaborar juntos ese discurso que podía llegar a la sociedad.
Yo creo que esos dos componentes, el de formarte como estudiante y el ayudar a crear un espacio de debate de ideas, son las dos propuestas que yo haría a los estudiantes universitarios. Y el GBU es un espacio perfecto para esto.

Has escrito algunas cosas sobre el debate alrededor de los “Indignados”. Pero quería preguntarte muy concretamente sobre el concepto de “rendir cuentas” y el tema de la integridad…
A mí me parece muy interesante el movimiento de los “indignados” porque desmiente la idea que nos venían diciendo a los que somos de la generación del final del franquismo, que nos decían: “Vosotros estabais muy concienciados y la universidad era un entorno de debate de ideas porque estabais peleando contra el Franquismo, pero eso ahora no existe”. Pero viene el 15-M y desmiente esa idea, y resulta que sí es un entorno en el que se pueden debatir ideas, y además crear ideas. Crear nuevos movimientos. A mí eso me parece la cosa más esperanzadora e ilusionante. Hay futuro con jóvenes que son capaces de plantearse lo que está prohibido plantearse. Y además están en la edad de hacerlo, Si no lo hacen ahora, no lo harán nunca. Y la sociedad necesita esto, reevaluar y replantearse.
El problema que veo para la supervivencia del movimiento es que no hay un sustrato ideológico bien definido, no hay una cosmovisión compartida, no hay un paradigma, un modelo del que se pueda decir: “Esto es lo que queremos”. Sino más bien hay más bien quejas un poco dispersas sobre una serie de cuestiones.
En este sentido está la necesidad de hacer un control riguroso del proceso del poder por parte de los políticos. Y eso necesita un sustrato ideológico, una cosmovisión por detrás. De hecho, todas las ideologías son parte interesada de que se mantenga esta situación en las que los partidos deciden y gobiernan. La cultura católica en la que hemos vivido no responde a eso, la cultura laicista tampoco responde a eso. ¿Quién puede responder a esto? Una cosmovisión protestante, en la que tenemos muy claro todo el concepto de la corrupción integral del hombre, el peligro que hay cuando un hombre pecador (todos los somos) llega al poder, la necesidad de controlar el riesgo de que se haga uso del poder con la condición pecaminosa que todo tenemos. Por tanto, es necesario establecer mecanismos de control. Y el mejor mecanismo es exigir y rendir cuentas.
Esto en la tradición política se ha visto muy claro. El desarrollo de las sociedades civiles en la tradición protestante, los mecanismos de control, el  impeachment, toda la separación tan clara en las sociedades protestantes. La cantidad de iniciativas populares por ejemplo en Suiza, la cantidad de referéndums que se hacen, en los que hay participación popular directa en la toma de decisiones, no participación mediada a través de la clase política. Todo esto tiene un sustrato protestante. […]

Para acabar, ¿es posible aportar valores protestantes al deseo de cambio de la sociedad, si la gente no está dispuesta a aceptar el evangelio tal cómo es?
 Ese es un reto. Para nosotros, porque sí es posible introducir los elementos del evangelio si somos capaces de traducirlos adecuadamente. Si tú vas hablando de lo mismo que acabo de decir, de la “corrupción integral del hombre” y estos términos, no te van a escuchar. Pero si eres capaz de traducir el mensaje del evangelio a la terminología y las necesidades del movimiento, y hacerlo bien, sí es posible. Si eres capaz de hablar de la tendencia de todas las personas que llegan al poder de hacer abuso de ese poder, realmente estás hablando de elementos de pecado. Los estás traduciendo para que se entienda. Ese es el reto de los estudiantes evangélicos de ahora. Ser capaces de coger el evangelio, no modificarlo sino al revés, hacerlo pertinente traduciéndolo adecuadamente. El problema, en este sentido no es de ellos, el problema es nuestro.

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Actividades


OREMOS INTENSAMENTE POR NUESTROS HERMANOS/AS ENFERMOS Y NECESITADOS

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CULTO DE ORACIÓN Y ESTUDIO
Martes 5 de junio, 19 hrs.
Pioneros/as del presbiterianismo en México (II) (Salmo 78.1-8)
Modera: D.I. Laura Cabrera B.

MELINDA RANKIN (1811-1888) (I)
M. Ángel González Quiroga y Timothy P. Bowman


Los escritos de Melinda Rankin revelan poco acerca de sus primeros años, pero se sabe que sus abuelos, James Rankin y Margaret Wetherspoon Rankin, emigraron de Escocia en 1776, estable-ciéndose primero en Thornton, Nueva Hampshire, pero mudándose más tarde a Littleton, donde participaron en asuntos civiles y religiosos. Su hijo, David, se casó con una mujer llamada Persis Daniel en 1808; tres años más tarde, el 21 de marzo de 1811, nació Melinda. Aunque no se sabe con certeza cuántos hijos procreó la pareja, parece que Melinda sólo tuvo una hermana, Harriet […]
Melinda Rankin recibió educación religiosa durante su juventud. Más tarde se dirigió al oeste para atender la necesidad de maestros protestantes, que se requerían urgentemente en la región fronteriza. Para 1840, y antes de cumplir los 30, Rankin se hallaba en Kentucky, donde permaneció dos años, estableciendo escuelas y reclutando maestros de Nueva Inglaterra para que trabajaran en ese estado. Sin embargo, su periplo al oeste, a diferencia de posteriores viajes a Texas y México, no era una misión eminentemente espiritual. Por razones perdidas a la posteridad, por esas fechas el padre de Rankin perdió todas sus pertenencias en Littleton, de modo que Melinda y su incierto número de hermanas se aventuraron hacia el oeste como maestras de escuela para rehacer los ingresos familiares. Aparentemente lo lograron. Compraron una granja para David Rankin, quien pasó ahí en paz el resto de su vida.
Melinda Rankin creció durante un periodo de la historia de los Estados Unidos marcado por el Segundo Gran Despertar, una serie de avivamientos religiosos que avanzaron por el país entre 1790 y 1830. Apasionados predi-cadores itinerantes ostensiblemente de sus costumbres contribuyeron a un renovado interés por el cristianismo. […]
De este modo, un ambiguo sentido de la igualdad fue el resultado del Segundo Gran Despertar, ya que los evangélicos llegaron a creer que toda la gente debía ser libre para escuchar y aceptar el mensaje de Cristo.
M. Rankin, Veinte años entre los mexicanos. Relato de una labor misionera.
2ª ed. Monterrey, Fondo Editorial Nuevo León, 2008, pp. 10-12.
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

7 – Mesa redonda sobre Fe y elecciones: Comunidad Teológica de México, 18 hrs.
10 – Taller de Acción Social: Modelos bíblicos de servicio

Dios y los poderes humanos, L. Cervantes-O.



3 de junio, 2012

—Yo no soy como los reyes de este mundo. Si lo fuera, mis ayudantes habrían luchado para que yo no fuera entregado a los jefes de los judíos. […]
—No tendrías ningún poder sobre mí, si Dios no te lo hubiera dado.
Juan 18.36; 19.11, Traducción en Lenguaje Actual

El mensaje de Jesús fue un mensaje político-religioso. Así lo entendieron sus contemporáneos, y seguramente ésa fue su auténtica intención. En sociedades como las actuales, el calificativo “político” se aplica a aquellas personas que buscan los medios necesarios para acceder al poder. Si así se comprende la política es claro que Jesús no fue un político. Al contrario, los evangelistas señalan que rechazó la pretensión de ciertos sectores del pueblo de proclamarlo su rey, y que rehusó igualmente convertir su praxis en un medio para acceder a los puestos de poder (Mt 4.8-10, Jn 6.15). En cambio, si por político se entiende alguien que ejerce de manera abierta y explícita un sistema de medios sociopolíticos para ponerlos al servicio de una concepción determinada del sentido del ser humano y de su existencia social, entonces definitivamente Jesús de Nazaret ejerció una actividad política.[1]

Todo lo que en la antigüedad bíblica fue una cadena de prácticas contradictorias, difíciles de aplicar en ocasiones, y un continuo debate sobre la marcha de la historia acerca de la cuestión política en la vida del pueblo de Dios, además de la difícil aplicación de un modelo teocrático del Estado y del gobierno, en el encuentro entre Poncio Pilato y Jesús de Nazaret se concretó de una manera extraordinaria. Se trata de un episodio de “teología política” concentrada, más allá de cualquier especulación o abstracción sobre lo bueno o lo malo de los poderes humanos. Los personajes son paradigmáticos: por un lado, el profeta laico, apocalíptico, apasionado por introducir el mensaje de las buenas noticias de la llegada del Reino de Dios en el mundo, íntegro, servicial e insobornable, no casado con ninguna de las posturas de su época, con una sólida labor de servicio y solidaridad y una comunidad de discípulos/as convencidos a quienes había formado y acompañado, condenado de antemano a la cruz ignominiosa; por el otro, un burócrata militar representante del Imperio Romano en una de las provincias más aisladas de éste, cuya trayectoria obedecía más bien a las intrigas y componendas tan comunes en el entorno del que provenía. Además, era el gobernante que había tenido conflictos permanentes con el pueblo judío, a quien atropelló continuamente y provocó, por ejemplo, al llevar las insignias imperiales a Jerusalén como un desafío a las creencias religiosas de los judíos, en las que veía una resistencia a la total dominación de Roma. Es el mismo que mandó matar a algunos galileos delante del altar de los sacrificios (Lc 13.1).[2]
Al seguir el hilo en el diálogo entre ellos es posible advertir sus grandes diferencias y la manera en que Jesús da continuidad a la fe antigua en el sentido de que Dios es el auténtico poder que preside sobre todos oponiéndose al pragmatismo materialista de Pilato. Pero el tercero en discordia fueron los líderes religiosos judíos, como comenta Ellacuría:

Los judíos, en efecto, se esfuerzan por hacer ver a Pilato que Jesús es enemigo del César, que se alinea con los zelotes en su negación de pagar tributo al César, que anda levantando al pueblo contra el poder romano. De hecho Jesús es prendido en Getsemaní por la cohorte romana bajo el mando del tribuno (Jn 18, 3 y 12). Aunque en la versión de Juan, Pilato se dio cuenta de una cierta transcendencia del reino de Jesús, en definitiva sea por complacer a los judíos en una acción política, sea porque ve en peligro su posición política ante Roma, sea porque siguió con la sospecha de que podía ser en efecto uno de tantos mesías que pululaban en la época lo cierto es que es el título de la condena..[3]

Jesús subraya las características radicalmente distintas del Reino que anunció y experimentó: “no es de este mundo (ouk estin ek tou kosmou toutou)”, es decir, no funciona con los criterios ni de la política de los líderes judíos, ni con los métodos de la oposición violenta (zelotes, con los que era identificado por su crítica radical al Imperio invasor), ni mucho menos con los de Roma, basados en el tributo y la explotación. El Reino de Jesús es un ambiente comunitario alternativo libre y pacífico, comprometido con la justicia y la igualdad. La dignidad y contundencia con que Jesús clarifica esto lo aleja de las tendencias del momento y, aunque las formas de su comportamiento político tienen una orientación “zelótica”, el trasfondo más profundo de su argumentación muestra algo muy diferente: “Jesús daba apariencias de ser el Mesías esperado, el Mesías tenía una clara dimensión política, y Jesús trató de transcender esa apariencia pero no la evitó”.[4] En otras palabras, Jesús no eludió las complicadas aristas y consecuencias políticas de su actuación al servicio del Reino de Dios y las afrontó consecuentemente. Cuando Jesús aborda el tema de la verdad, resulta crucial en su argumentación:

Aquí está la esencia de su reino: dar testimonio de la verdad. El término hay que tomarlo en todo su significado: 1) la verdad de la que se habla no es ninguna verdad especulativa e inoperante sino una verdad efectiva y total, la verdad de lo que es el mundo, de lo que debe ser y de lo que le va a ocurrir; 2) Jesús ausenta el carácter judicial y dominante de su misión, de su verdad, aún respecto de este mundo, en cuanto este mundo es configurador de la existencia de los hombres; 3) desde esta verdad total hay que ser testigo, anunciador, efector de esa verdad, dominador del mal, porque este mundo ya está juzgado y lo que la historia cristiana debe hacer es consumar este juicio; 4) es una verdad cuyo efecto es la libertad, la verdad que hace libre a los hombres; 5) hay que ser de la verdad para poder escucharla, hay que hacer esa verdad para poder recibirla en toda su limpidez y plenitud.[5]

En 19.11, Jesús no duda en afirmar ante el representante del máximo poder humano de la época que el poder absoluto viene únicamente “de arriba (soi ánōthen)”, un giro lingüístico para referirse a Dios, al Yahvé del Antiguo Testamento, que es el mismo a quien todo el tiempo denominó su “Padre”. Él es quien está por encima de todos los poderes y eso debe ser uno de los fundamentos básicos de la responsabilidad cristiana en el mundo: percibir adecuadamente la presencia de la acción divina en todos los espacios de poder y relativizar la lucha por el mismo en el marco de una fe que equilibre sólidamente los alcances de la acción humana en el marco de la esperanza inquebrantable en la realización histórica del Reino anunciado por Jesús.



[1] Alejandro Rosillo Martínez, Los derechos humanos desde el pensamiento de Ignacio Ellacuría. Madrid, Universidad Carlos III-Dykinson, 2009, p. 238.
[2] Ignacio Ellacuría, “Dimensión política del mesianismo de Jesús”, en Estudios Sociales, 1972, www.mercaba.org/FICHAS/Teologia_latina/dimension_politica_mesianismo.htm.
[3] Idem.
[4] Idem.
[5] Idem.

Apocalipsis 1.9, L. Cervantes-O.

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